Lágrimas... de R1
Rabia e impotencia... efectos secundarios de un orgullo que hasta hace unos pocos años estaba latente, dormido... pero que actualmente brota cada vez que contemplo injusticias, absurdeces...
Porque en las puertas de mis 27 sigo sin crecer y entender aquellas cosas que han ennegrecido a muchos quienes eran buenas personas... gente que no ha aprovechado la ocasión de curtirse... sino que han tomado los retos como quemaduras que dejan cicatriz. Cicatrices que ocupan la mayor parte de su superficie, cicatrices que dejan huella para siempre; cicatrices que provocan rencor, distancia, egoísmo, incluso crueldad. Porque un día decidieron dejar de tener fuerzas para luchar contra las llamas, y se expusieron a ellas...
Porque llevo años escuchando: "cuando crezcas y sigas sufriendo las consecuencias de los cicatrizados, acabarás entendiéndolo, y actuando como ellos". Y sí, sólo tengo cas 27 años... pero sigo igual que el primer día; bueno, miento. Sigo sin cicatrizarme, pero cada día más intolerante con quienes actúan así.
Hoy he derramado mis primeras lágrimas, después de más de 10 meses... porque si el camino de un residente es duro (al menos en el hospital donde estoy), no puedo entender que tus propios compañeros te pongan piedras en el camino y te dificulten todavía más la faena. Porque con la ayuda física del trabajo y el apoyo mental de esta dureza, todo sería más llevadero... pero el egoísmo de unos cuantos cargan el desgaste a las pocas patas que quedan libres... y hoy, aunque muchos hayan estado apuntándome con esas llamas, pretendiéndome dejar cicatrices... lo único que han conseguido es seguir reafirmándome en la intolerancia de quienes juegan con fuego.
No entraré en su juego, no obtendría beneficio alguno. Pero hoy han conseguido que llore de rabia; porque creo que jamás entenderé el egoísmo que envuelve a gran parte de la sociedad. Y cada vez que lo recordaba, mis ojos enrojecían de nuevo, sin que mi mente lo esperara. A pesar de todo... sigo respirando aire fresco. Y con la piel intacta.
Porque en las puertas de mis 27 sigo sin crecer y entender aquellas cosas que han ennegrecido a muchos quienes eran buenas personas... gente que no ha aprovechado la ocasión de curtirse... sino que han tomado los retos como quemaduras que dejan cicatriz. Cicatrices que ocupan la mayor parte de su superficie, cicatrices que dejan huella para siempre; cicatrices que provocan rencor, distancia, egoísmo, incluso crueldad. Porque un día decidieron dejar de tener fuerzas para luchar contra las llamas, y se expusieron a ellas...
Porque llevo años escuchando: "cuando crezcas y sigas sufriendo las consecuencias de los cicatrizados, acabarás entendiéndolo, y actuando como ellos". Y sí, sólo tengo cas 27 años... pero sigo igual que el primer día; bueno, miento. Sigo sin cicatrizarme, pero cada día más intolerante con quienes actúan así.
Hoy he derramado mis primeras lágrimas, después de más de 10 meses... porque si el camino de un residente es duro (al menos en el hospital donde estoy), no puedo entender que tus propios compañeros te pongan piedras en el camino y te dificulten todavía más la faena. Porque con la ayuda física del trabajo y el apoyo mental de esta dureza, todo sería más llevadero... pero el egoísmo de unos cuantos cargan el desgaste a las pocas patas que quedan libres... y hoy, aunque muchos hayan estado apuntándome con esas llamas, pretendiéndome dejar cicatrices... lo único que han conseguido es seguir reafirmándome en la intolerancia de quienes juegan con fuego.
No entraré en su juego, no obtendría beneficio alguno. Pero hoy han conseguido que llore de rabia; porque creo que jamás entenderé el egoísmo que envuelve a gran parte de la sociedad. Y cada vez que lo recordaba, mis ojos enrojecían de nuevo, sin que mi mente lo esperara. A pesar de todo... sigo respirando aire fresco. Y con la piel intacta.