Gracias...
Comienza de nuevo la rutina de cada año (y esperemos que sea el último de carrera…), levantarse temprano, ir a trabajar, salir corriendo con el tupperware en la mochila para coger el bus y que no se te escape, llegar a la facultad y hacer cola para calentarte la comida, comer (o engullir más bien) e ir a clase… leyéndolo así parece un autentico… asco, pero lo cierto es que lo piensas y en cierto modo apetece volver a la rutina, el día a día, volver a ver a la gente de clase, e incluso a aquella gente con la que te cruzas por los pasillo cada día, no sabes sus nombres, pero les saludas como diciendo: “otro año más ¿eh?”
Es una rutina pero gracias a Dios, una de ésas que deja unos pequeños márgenes para lo “desconocido”… en cierto modo, me gusta esa sensación de que más o menos sé cómo va la cosa, pero también esa pequeña incertidumbre por los ligeros cambios que se suceden a lo largo de los cursos.
Entre trabajar por la mañana, e ir a clase por las tardes, casi ni me queda tiempo para sentarme a respirar un poco, y sinceramente sentarme a respirar con Summer es lo que más me apetecería… pero bueno, ya buscaremos nuestras “excusas” y nuestros huequecillos para vernos, aunque sea un rato corto, porque si no yo creo que ya sí que me da algo…
Desde que vino Summer, hemos estado aprovechando días, noches, tardes y ratitos juntas, y no me canso… es como si siempre tuviera ganas de ella, siempre me “apetece” como le digo muchas veces, y adoro seguir sintiéndome así y que si se mueve en alguna dirección, es simplemente en la que me lleno más de todo esto.
Una de las veces, quedamos para ir a comer, pero antes dimos un paseo y nos sentamos un rato en el césped del… Retiro… hacía más de un año que no lo pisaba, porque no quería y porque no podía… la última vez que estuve allí fue poco antes de que Eva tuviera el accidente y desde que ocurrió, me dije a mi misma que no volvería a aquél lugar… pero cogí fuerte a Summer de la mano y entramos, ni siquiera sé si se dio cuenta.
Pero quería compartirlo contigo, créeme cuando te digo que no quería ni querría compartirlo con nadie más, porque ahora mismo, eres mi presente en todo momento, dentro y fuera de mí, y sé que no habría podido hacerlo si no hubieras estado conmigo.
Gracias, gracias por aquella tarde, por todas las demás, por dejarme conocerte poquito a poco, por dejarme meter la puntita de los pies dentro de tu mundo, por hacerme sentir de una forma que sólo puedo explicar torpemente, por recordarme que soy humana, por hacerme sonreír “así”, por hacer de un día gris mi favorito de la semana con el simple hecho de verte, por abrazarme, por besarme, por cuidarme, por arroparme, por hacerme reír a carcajadas, por tus bromas, porque gracias a ti tengo ilusión contigo, tengo ganas, merece la pena… y sobre todo, gracias por todo lo que nos queda.
Es una rutina pero gracias a Dios, una de ésas que deja unos pequeños márgenes para lo “desconocido”… en cierto modo, me gusta esa sensación de que más o menos sé cómo va la cosa, pero también esa pequeña incertidumbre por los ligeros cambios que se suceden a lo largo de los cursos.
Entre trabajar por la mañana, e ir a clase por las tardes, casi ni me queda tiempo para sentarme a respirar un poco, y sinceramente sentarme a respirar con Summer es lo que más me apetecería… pero bueno, ya buscaremos nuestras “excusas” y nuestros huequecillos para vernos, aunque sea un rato corto, porque si no yo creo que ya sí que me da algo…
Desde que vino Summer, hemos estado aprovechando días, noches, tardes y ratitos juntas, y no me canso… es como si siempre tuviera ganas de ella, siempre me “apetece” como le digo muchas veces, y adoro seguir sintiéndome así y que si se mueve en alguna dirección, es simplemente en la que me lleno más de todo esto.
Una de las veces, quedamos para ir a comer, pero antes dimos un paseo y nos sentamos un rato en el césped del… Retiro… hacía más de un año que no lo pisaba, porque no quería y porque no podía… la última vez que estuve allí fue poco antes de que Eva tuviera el accidente y desde que ocurrió, me dije a mi misma que no volvería a aquél lugar… pero cogí fuerte a Summer de la mano y entramos, ni siquiera sé si se dio cuenta.
Pero quería compartirlo contigo, créeme cuando te digo que no quería ni querría compartirlo con nadie más, porque ahora mismo, eres mi presente en todo momento, dentro y fuera de mí, y sé que no habría podido hacerlo si no hubieras estado conmigo.
Gracias, gracias por aquella tarde, por todas las demás, por dejarme conocerte poquito a poco, por dejarme meter la puntita de los pies dentro de tu mundo, por hacerme sentir de una forma que sólo puedo explicar torpemente, por recordarme que soy humana, por hacerme sonreír “así”, por hacer de un día gris mi favorito de la semana con el simple hecho de verte, por abrazarme, por besarme, por cuidarme, por arroparme, por hacerme reír a carcajadas, por tus bromas, porque gracias a ti tengo ilusión contigo, tengo ganas, merece la pena… y sobre todo, gracias por todo lo que nos queda.
Comentario:
Sin palabras...bueno una...enhorabuena!
Comentario:
ainssss... q bonito es estar enamorada....
Comentario:
Todo lo que sale de tu boca es amor...me encanta.
Comentario:
¡¡me encnta verte así de contenta!! da gusto cuando se te pone cara de boba cuando hablas con la persona que amas... da gusto cuando se te pone sonrisa tonta con sólo oír su nombre...Besiños
Comentario:
Es genial cuando tenemos a alguien con nosotros con quien estar a gusto, a mí a veces se me queda una cara de tonta sonriente...
Comentario:
Jo, qué bonito...
Comentario:
Sí q me di cuenta, enana. Y no quiero tus gracias (bueno, si me las das las recibiré encantada, como todo lo q me ofreces), pero prefiero q me las cambies por unas cuantas de esas increíbles sonrisas : )__