Vivir acelerado...
... y queriendo dejar de estarlo.
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Pensamientos, sentimientos, opiniones. Parte de mi, parte de todo lo que nos rodea.
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La importancia de llamarse... lo que sea
"Todo lo que queremos tiene un nombre, es algo bastante triste no tener nombre, que nadie te quiera", reflexiona la luna para sus adentros. (Mariasun Landa, en "Marlene y el taxizapato").

Al poco de llegar a Madrid, y de vivir allí, una de las cosas que más me gustaba era el anonimato, ese pasar desapercibido entre la multitud, algo bastante inusual en provincias. Pero al poco tiempo empezó a resultarme desagradable el dar cada mañana los buenos días al quiosquero cuando le pagaba la prensa diaria, y´que éste no se dignase ni contestar... Ni tanto, ni tan calvo, se diría. Como soy de naturaleza testaruda, lo continué haciendo a diario, y por supuesto, él siguió mirándome con cara de "paga y lárgate de mi vista", pero creo que encontraba cierta satisfacción en este ritual. Nada que ver con los taxistas, que de por sí darían para otro post.

Por ello me gustan las palabras, los nombres de las cosas, de las personas, el uso que hacemos de ello, y cómo el lenguaje que utilizamos cotidianamente nos condiciona, o viceversa. La eterna cuestión de si hablamos como escribimos, o escribimos como hablamos. A pesar de lo que parezca, no soy "don Pedantín, don Pedantón", y no voy soltando estas charlas por ahí... Claro, quizás por esto abrí este blog...



A pesar de todo, sí hay que hablar las cosas: hay que hablar de todo, aunque sea hablar por hablar...

Abrazos! Y feliz fin de semana.
 
El lamento del espíritu: la llorona
La llorona es una leyenda de tradición mexicana que llegué a descubrir gracias a un temita que canta, entre otras, Chavela Vargas.

Para quien no la conozca, el tema en cuestión fue utilizado en la BSO de la peli Frida Kahlo



Lo traigo a colación porque dentro de poco he de viajar por motivos de trabajo hasta esas tierras, y tengo miedo no del viaje en sí, sino de llegar a aquellas tierras con esa especie de prepotencia arrogante que conlleva la ignorancia del lugar que se visita. Habré de ponerle remedio en estos días, para saber bien por dónde me andaré, pero mientras que escuchaba a la Vargas me ha venido a la mente otros temas suyos, que "ilustraban" el cine de otro de mis favoritos, Pedro Almodóvar.

Y pensaba que, aparte otros prejuicios y consideraciones sobre su cine, me encantan sus películas, quizás porque crecí con ellas, seguramente porque me hicieron sentirme parte del mundo cuando yo pensé que poco tenía que ver con él, porque era el inicio de los ochenta, yo crecía tras el mundial de fútbol con otros sentimientos distintos a los de mis compas de colegio y la soledad que acompaña a todos los personajes, a todas las películas de Almodóvar, me reconfortaba quizás porque lo entendía. Demasiado bien.

Pero bueno, el tiempo pasó. Yo crecí. Almodóvar hizo más y más cine, porque creció también. Llegué a conocerlo y hasta estudiarlo. Creo que no soy mitómano. Pero... la soledad, la soledad...

Abrazos!
 
Poeta del exilio: exiliado del mundo
"Cansábame de hacer día tras día
la misma jornada, tan sólo y tan callado.
Y un día quedeme repostado
en un recuesto al borde de la vía,
esperando la santa compañía
de algún lento romero rezagado...

Nadie pasó.
Y esta canción traía,
el viento sollozante:
"¡Sigue tu ruta sólo, caminante!"

(León Felipe, Versos y oraciones de caminante, I (1919, creo))

¡¡Ay, León Felipe!!

Tantas veces me has acompañado, y tantas veces has hecho sangrar esa piedra pequeña... "Como tú"



Hoy es lunes. Se puede decir que estoy bastante bien, a pesar de que por lo que vengo escribiendo, no lo parezca. La semana pasada fue de estrés continuo, de jaleo tras jaleo, de querer arrancarme la cabeza, de desear estirpar el teléfono de la red... Lo mejor es que vinieron varios amigos de visita, que pude reencontrarme con hermosos recuerdos del pasado, que me encantó sentirme querido y, por supuesto, querer yo un poquito más a esos amigos de tan lejos. Pude reirme comprobando que no cambiamos nada, a pesar del tiempo y de la distancia. Poder ver con los mismos ojos las mismas cosas, bajo fachadas más decoradas, y también más ajadas. Porque no está mal que todo se remueva para que todo siga igual: es como ir a tu restaurante favorito, descubrir que toda la arquitectura y el diseñó y el mobiliario y el menaje, es distinto, pero la comida, exactamente igual que siempre, con los mismos olores, sabores y texturas...

Sí. Yo también me hago viejo, pero lo puedo contar. Así es mi vida, piedra, como tú...

Abrazos acelerados!!
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Estados melancólicos
"A la izquierda del roble" es un extenso poema de Mario Benedetti. Poeta muy popular, posiblemente porque ha sabido conectar con el gran público gracias al uso de un lenguaje sencillo, de estilo directo. Como ya dije en otro post, llegué también a él por las canciones que Nacha Guevara, y las versiones con Favero. Este poema empieza así:

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico es un parque dormido
en el que uno puede sentirse árbol o prójimo
siempre y cuando se cumpla un requisito previo.
Que la ciudad exista tranquilamente lejos.

El secreto es apoyarse digamos en un tronco
y oír a través del aire que admite ruidos muertos
cómo en Millán y Reyes galopan los tranvías.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico siempre ha tenido
una agradable propensión a los sueños
a que los insectos suban por las piernas
y la melancolía baje por los brazos
hasta que uno cierra los puños y la atrapa.

Después de todo el secreto es mirar hacia arriba
y ver cómo las nubes se disputan las copas
y ver cómo los nidos se disputan los pájaros.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
ah pero las parejas que huyen al Botánico
ya desciendan de un taxi o bajen de una nube
hablan por lo común de temas importantes
y se miran fan ticamente a los ojos
como si el amor fuera un brevísimo túnel
y ellos se contemplaran por dentro de ese amor.

Aquellos dos por ejemplo a la izquierda del roble
(también podría llamarlo almendro o araucaria
gracias a mis lagunas sobre Pan y Linneo)
hablan y por lo visto las palabras
se quedan conmovidas a mirarlos
ya que a mí no me llegan ni siquiera los ecos.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero es lindísimo imaginar qué dicen
sobre todo si él muerde una ramita
y ella deja un zapato sobre el césped
sobre todo si él tiene los huesos tristes
y ella quiere sonreír pero no puede.

Para mí que el muchacho está diciendo
lo que se dice a veces en el Jardín Botánico (...)

Por supuesto, sigue mucho más:



El caso es que últimamente tengo sueño, mucho sueño. Llevo una racha de trabajo más agotadora de lo normal, me siento muy cansado, como vaciado por dentro. En momentos como estos, y por pocos minutos, me entra una extraña sensación de melancolía, y no sé por qué. Es como en este poema de Benedetti cuando dice: "(...) una agradable propensión a los sueños / a que los insectos suban por las piernas / y la melancolía baje por los brazos / hasta que uno cierra los puños y la atrapa (...)".

Si además, y para más coña, pones el CD del coche y suena al azar este tema de Yan Tiersenn, es como ponerle BSO a toda una sensación, y me entran unas ganas terribles de hacer kilómetros y kilómetros con el vehículo, largarme lejos (o no, dar vueltas sin rumbo, sin más), y dedicarme un tiempo para no angustiarme.



Menos mal que, cuando llego a casa, tengo a alguien esperándome que me abraza, me escucha con excepticismo y me hace reir. Menos mal.

No. No estoy triste. Melancólico, quizás. Agotado, agotándome.

Abrazos!!
 
Nadia Comaneci
Leyendo mi último comentario me doy cuenta de que me ha quedado un tanto de perfil salido. Eso por un lado: por el otro, parece deducirse que además de salido estoy hecho una pasa...

No me he dado cuenta hasta releerlo ahora mismo, y por eso también me ha venido a la cabeza un "Testimonio" de Joaquín Reyes en su Hora chanante, sobre Nadia Comaneci. La verdad es que no tienen nada que ver una cosa y la otra, o tal vez sí. No puedo apartar de mi mente la Nadia de las olimpiadas, que asombró al mundo con sus montones de dieces, y la Nadia que años más tarde se exilió a los USA, o algo así, si no recuerdo mal... Y como este monólogo del amigo Joaquín me parece de lo mejor que ha hecho, pues eso, que aquí lo inserto.




Este finde he salido un montón, todos los días. No puedo contar lo que he hecho, porque tampoco me acuerdo demasiado: básicamente hablar, no pensemos del todo mal. Sí sé que también, he dormido como un niño chico... Y también puedo decir que estoy recuperado desde el primer día, para lo que en mí suele se costumbre. Será que he decidido envejecer con alegría? Menos mal que siempre nos quedan las tardes de lluvia... Abrazos acelerados!!
 
Rich and Famous
Este título hace referencia a la película que en el año 1981 firmó George Cukor, y donde Jacqueline Bisset lucía realmente espléndida.

En España se comercializó como "Ricas y famosas". Yo la conocí en TV. No me llamó especialmente la atención, pero sí que se me quedó una frase que la protagonista (la Bisset) pronuncia en una secuencia, tras "prendarse" de un joven escritor. No la recuerdo con exactitud, pero la prota, tras preguntarse qué tiene la juventud que la hace tan irresistible, concluye que se trata de arrogancia: "la arrogancia de la juventud, de los cuerpos jóvenes".

He estado casi toda esta semana en Barcelona, por motivos de trabajo. Hago juramento de que he estado trabajando prácticamente de contínuo, y sólo pude salir a dar un paseo al centro de BCN el miércoles por la tarde. Con todo, he utilizado montones de transportes públicos y he tenido que tratar con montones de personas. Y claro, no os voy a contar la de cuerpos jóvenes y lozanos que hay por todas partes... Me ha dado por pensar, precisamente, cuando yo gozaba de ese tipo de cuerpo que me hacía ser arrogante, pero con esa arrogancia que da la juventud, rayana en la inconsciencia. Y por eso traigo esta película y este fragmento de la peli a colación...

No, no se vaya nadie a pensar que estoy especialmente salido tras la semana a dieta. No daría un paso hacia atrás por nada ni por nadie. Pero esto no quita para que a uno le llame la atención un vaquero ajustado, un brazo con camisa arremangada, el color tostado de la piel o una mirada franca. Sí, con esa franqueza que da el hecho inconsciente de ser objeto de deseo.

Y por hoy, ya está bien de tontunas mentales. Feliz finde.

Abrazos acelerados!



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Nacha Guevara
Para cuando me vaya
no habrá amanecido
ni para el amor
ni para el olvido.

Para cuando me vaya
la vida nos premia
poniendo lo sueños
de penitencia.

En los años de mi adolescencia (¡cómo no!) llegó a mi la voz de Nacha Guevara, y con ella, un montón de letras y de poemas y de sonidos y de pájaros en la cabeza. Sé que no es una voz fácil, pero desde el principio, alcanzó ese lugar inhóspito de nuestro interior que nos hace considerar las cosas con un color distinto, y con un calor especial también. Desde entonces, es un clásico para mí, y durante distintas etapas de mi vida, me ha reconfortado. Y además, por qué no decirlo, he disfrutado como un gorrinete...

He encontrado en Youtube este temita, de mis favoritos, porque me acerca siempre al recurrente tema del paso del tiempo. Y porque me parece una verdad que me sucede con demasiada frecuencia: no llegas a conocer a alguien del todo, y a quererlo, cuando por equis motivos ya desaparece de tu vida...

Tempus fugit! (latinajo que al canto!!)

Abrazos y buen fin de semana!

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