El imperio de los sentidos
Si me tuviera que deshacer de alguno de mis sentidos (me refiero a uno de los cinco clásicos), no sabría de cuál prescindir. Calculando las distintas posibilidades, me viene a la cabeza el clásico cuento de La caperucita roja, de Perrault, por aquello de "¡son para verte mejor!" o "¡son para olerte mejor!". Sin duda, el mundo de los sentidos está muy ligado a una cierta concepción hedonista de la vida y de la existencia terrena.
Igual debiera prescindir del llamado "sexto sentido", del que todo el mundo habla, pero del que creo que cada uno se refiere a cosas distintas: hablamos del sentido común, del sentido del ridículo, de presentimientos o de otros sentimientos afectivos... por enumerar sólo unos pocos. Y en ocasiones, todos ellos confluyen en un mismo sentido, por ejemplo: hace no mucho tiempo, una noche de fiesta y alcohol, recalé en compañía de los amigotes en el ya conocido pub BUS de mi capital. El local estaba lleno, quizás por ser fiestas navideñas y quizás por ser viernes. Aterrizamos allí no menos de siete hombres talluditos, y yo al meno noté cierta "comidilla" entre algunas parejas asistentes, quizás por lo inusual del grupo que allí estábamos. Una pareja (chico + chica), junto a nosotros, comenzó un bonito juego: "éste, ¿será hetero o será gay?", "¿le entras tú o le entro yo?", le decía ella a él... Total que, para resolver sus dudas, ya me acerqué yo y les informé de mi orientación sexual, porque esa noche me dio por ahí... La primera reacción de ambos fue de perplejidad, y la segunda, se diría que de admiración: conclusión, está claro que yo no podía ser de Cuenca y tenía que ser de Madrid o de Valencia. Claro, no había otra: semejante declaración ante desconocidos...!! La siguiente conclusión era que mentía, y que no era gay, ¡¡no podía serlo!! Me estaba quedando con la pareja... Me proponen un pico cada uno, a ver de qué palo voy. Pico al canto! Aún así, nada de nada, que eso es muy fácil, que un pico se le da a cualquiera, que eso no demuestra nada... Y salta la mejor: el chaval me suelta así, como el que no quiere la cosa: "Si eres gay, ¿por qué no me tocas la poya?". Sí, leido así suena un poco menos fuerte que con cinco copas, pero fue un "tócame la poya" en toda regla, aunque claro, creo que iba en otra dirección...
Todo este rollo para concluir que en situaciones como esta confluyen en un mismo sentido (por ausencia) el sentido común, el sentido del ridículo, el sentido del tacto y el sinsentido.
Y esto me trae a la cabeza otro más, hecho película: "El imperio de los sentidos", pero esto lo dejo para otro post, si me acuerdo... pero por si acaso, una de chinos que va de cómo pelar un plátano con el culo... Sí sí...
Prometí que con mi siguiente post os reiríais, y espero que así haya sido, al menos con el vídeo...
Abrazos acelerados!!
Igual debiera prescindir del llamado "sexto sentido", del que todo el mundo habla, pero del que creo que cada uno se refiere a cosas distintas: hablamos del sentido común, del sentido del ridículo, de presentimientos o de otros sentimientos afectivos... por enumerar sólo unos pocos. Y en ocasiones, todos ellos confluyen en un mismo sentido, por ejemplo: hace no mucho tiempo, una noche de fiesta y alcohol, recalé en compañía de los amigotes en el ya conocido pub BUS de mi capital. El local estaba lleno, quizás por ser fiestas navideñas y quizás por ser viernes. Aterrizamos allí no menos de siete hombres talluditos, y yo al meno noté cierta "comidilla" entre algunas parejas asistentes, quizás por lo inusual del grupo que allí estábamos. Una pareja (chico + chica), junto a nosotros, comenzó un bonito juego: "éste, ¿será hetero o será gay?", "¿le entras tú o le entro yo?", le decía ella a él... Total que, para resolver sus dudas, ya me acerqué yo y les informé de mi orientación sexual, porque esa noche me dio por ahí... La primera reacción de ambos fue de perplejidad, y la segunda, se diría que de admiración: conclusión, está claro que yo no podía ser de Cuenca y tenía que ser de Madrid o de Valencia. Claro, no había otra: semejante declaración ante desconocidos...!! La siguiente conclusión era que mentía, y que no era gay, ¡¡no podía serlo!! Me estaba quedando con la pareja... Me proponen un pico cada uno, a ver de qué palo voy. Pico al canto! Aún así, nada de nada, que eso es muy fácil, que un pico se le da a cualquiera, que eso no demuestra nada... Y salta la mejor: el chaval me suelta así, como el que no quiere la cosa: "Si eres gay, ¿por qué no me tocas la poya?". Sí, leido así suena un poco menos fuerte que con cinco copas, pero fue un "tócame la poya" en toda regla, aunque claro, creo que iba en otra dirección...
Todo este rollo para concluir que en situaciones como esta confluyen en un mismo sentido (por ausencia) el sentido común, el sentido del ridículo, el sentido del tacto y el sinsentido.
Y esto me trae a la cabeza otro más, hecho película: "El imperio de los sentidos", pero esto lo dejo para otro post, si me acuerdo... pero por si acaso, una de chinos que va de cómo pelar un plátano con el culo... Sí sí...
Prometí que con mi siguiente post os reiríais, y espero que así haya sido, al menos con el vídeo...
Abrazos acelerados!!
Vuela! Vuela pena, a donde quieras...
"¿Mi secreto? ¡Es tan triste! Estoy perdido
de amores por un ser desaparecido, (...)"
También esto es de Amado Nervo... ea, me ha dado por ahí...
Hace cerca de un mes que no me actualizaba, por distintos motivos. El primero y más básico, que he estado más que liado, y luego, de vacaciones. Y por otra parte, me han sucedido tantas, pero tantas cosas, que no puedo decir que éstas hayan sido las mejores navidades de mi vida, y no ya por haber tenido que asistir a varios funerales y recibir montones de noticias que me han amargado, sino por una cierta sensación de tristeza que se ha instalado dentro de mi y que no sé muy bien de qué forma arrojar para desterrarla.
Existe una especie de convención social llegadas las fechas navideñas, algo así como que todo el mundo tiene que ser feliz y encontrarse dichoso. Aunque estés jodido. Pero, ¿cómo amargar a los que te rodean con tu mirada desilusionada? Es un acto egoista, cuando quienes nos rodean viven en esa dicha navideña. Y por esta ventura, he sonreído como el que más, he complacido por donde quiera que haya ido, riendo a carcajadas y procurando momentos para recordar... Mientras, me he ido desgastando un poquito, y otro poquito más. Hasta quién sabe...
Pero debido a mi naturaleza, me empeño en buscar cosas positivas. Y he encontrado una, vaya que sí!! Después de una de estas cosas tristes, muy muy tristes que me han pasado estas navidades, he caído en la cuenta que jamás me había encontrado así por este motivo en concreto. Sí: he estado triste por la muerte de un familiar directo, por las ausencias, por el desamor, por carencias físicas, por la salud... Pero esta pena nueva, por este motivo concreto, jamás. ¿Dónde está lo positivo? Pues que no está por más que a mi montonera de años, aún me puedan pasar cosas nuevas!! Porque de todo se aprende, porque a fuerza de pasarte, creces, te adaptas, te transformas, vives de nueva forma... Aquello tan famoso de que la experiencia de la vida es un grado!! Pues vaya, me voy graduando poliki poliki...
No. No alarmarse. No estoy dado a las pastillas antidepresivas ni al alcohol ni a las drogas duras. Es más, si me viérais, estoy más "lustroso" que nunca, y revitalizado por los nuevos proyectos que tengo que sacar adelante este año... Creo que no sé explicarme, pero esa sensación de tristeza que te ronda y te ronda... que recuerda a un cuadro de Edward Hopper, aquel titulado "Habitación de hotel" en el que una joven, sentada sobre una cama, sostiene una papel entre las manos, con el equipaje a un lado, dejando a nuestra imaginación qué pasa por su cabeza... y esa luz.
Bueno, que ya me he puesto un poco plomez!! Juro no seguir así, en la próxima.
Abrazos!!
de amores por un ser desaparecido, (...)"
También esto es de Amado Nervo... ea, me ha dado por ahí...
Hace cerca de un mes que no me actualizaba, por distintos motivos. El primero y más básico, que he estado más que liado, y luego, de vacaciones. Y por otra parte, me han sucedido tantas, pero tantas cosas, que no puedo decir que éstas hayan sido las mejores navidades de mi vida, y no ya por haber tenido que asistir a varios funerales y recibir montones de noticias que me han amargado, sino por una cierta sensación de tristeza que se ha instalado dentro de mi y que no sé muy bien de qué forma arrojar para desterrarla.
Existe una especie de convención social llegadas las fechas navideñas, algo así como que todo el mundo tiene que ser feliz y encontrarse dichoso. Aunque estés jodido. Pero, ¿cómo amargar a los que te rodean con tu mirada desilusionada? Es un acto egoista, cuando quienes nos rodean viven en esa dicha navideña. Y por esta ventura, he sonreído como el que más, he complacido por donde quiera que haya ido, riendo a carcajadas y procurando momentos para recordar... Mientras, me he ido desgastando un poquito, y otro poquito más. Hasta quién sabe...
Pero debido a mi naturaleza, me empeño en buscar cosas positivas. Y he encontrado una, vaya que sí!! Después de una de estas cosas tristes, muy muy tristes que me han pasado estas navidades, he caído en la cuenta que jamás me había encontrado así por este motivo en concreto. Sí: he estado triste por la muerte de un familiar directo, por las ausencias, por el desamor, por carencias físicas, por la salud... Pero esta pena nueva, por este motivo concreto, jamás. ¿Dónde está lo positivo? Pues que no está por más que a mi montonera de años, aún me puedan pasar cosas nuevas!! Porque de todo se aprende, porque a fuerza de pasarte, creces, te adaptas, te transformas, vives de nueva forma... Aquello tan famoso de que la experiencia de la vida es un grado!! Pues vaya, me voy graduando poliki poliki...
No. No alarmarse. No estoy dado a las pastillas antidepresivas ni al alcohol ni a las drogas duras. Es más, si me viérais, estoy más "lustroso" que nunca, y revitalizado por los nuevos proyectos que tengo que sacar adelante este año... Creo que no sé explicarme, pero esa sensación de tristeza que te ronda y te ronda... que recuerda a un cuadro de Edward Hopper, aquel titulado "Habitación de hotel" en el que una joven, sentada sobre una cama, sostiene una papel entre las manos, con el equipaje a un lado, dejando a nuestra imaginación qué pasa por su cabeza... y esa luz.
Bueno, que ya me he puesto un poco plomez!! Juro no seguir así, en la próxima.
Abrazos!!