Amor de madre...
No lo consigo!
Me propuse abrir este espacio para poder relajarme de vez en cuando, encontrarme con mis pensamientos, poner en claro algunas cosas. En la medida de lo posible, obligarme a dejar las obligaciones diarias y dedicarme un poquito más de tiempo a mi mismo. Y no, no tiempo de ese de tumbarse en el sillón y vegetar con el mando a distancia en la mano, apretando de manera autómata e indiferente el botón del página + (por cierto, que ese ya lo hago... creo que me sale solo...).
Estuve este miércoles en Madrid, hacía un día estupendo. Tras las reuniones de trabajo, hasta me dio tiempo para dar un paseo por Fuencarral, ver escaparates, husmear algo en el interior y hasta gastar algo en tontás. Aunque por un corto tiempo, pude disfrutar de todo lo que me rodeaba... ¡¡hasta del ruido del tráfico y de la gente atropellándose en las aceras!! Caí en la cuenta de que esto ya casi ni lo hago por mi ciudad, debido a las mil tonterías en que ocupamos (ocupo) todo mi tiempo. Bueno, o no tonterías sino trabajo y más trabajo.
El próximo mes me voy de viaje (de esos de salir fuera, con avión y todo), y seguro que disfrutaré como un cerdo, porque la ocasión lo merece y porque tengo ganas locas: será de trabajo, pero será un trabajo "por placer".
Y llegado a este punto, me vuelvo a decir: "¡pero qué suerte tienes, cabrón!".
Ya me lo dicen por ahí, pero si me lo digo yo, como que me da subidón subidón!!
Ale, buen finde!! Abrazos y relajarse con esto:
Es que ayer fue jueves de carnaval, el miércoles será "de ceniza" y llega... llega la Semana Santa...
Me propuse abrir este espacio para poder relajarme de vez en cuando, encontrarme con mis pensamientos, poner en claro algunas cosas. En la medida de lo posible, obligarme a dejar las obligaciones diarias y dedicarme un poquito más de tiempo a mi mismo. Y no, no tiempo de ese de tumbarse en el sillón y vegetar con el mando a distancia en la mano, apretando de manera autómata e indiferente el botón del página + (por cierto, que ese ya lo hago... creo que me sale solo...).
Estuve este miércoles en Madrid, hacía un día estupendo. Tras las reuniones de trabajo, hasta me dio tiempo para dar un paseo por Fuencarral, ver escaparates, husmear algo en el interior y hasta gastar algo en tontás. Aunque por un corto tiempo, pude disfrutar de todo lo que me rodeaba... ¡¡hasta del ruido del tráfico y de la gente atropellándose en las aceras!! Caí en la cuenta de que esto ya casi ni lo hago por mi ciudad, debido a las mil tonterías en que ocupamos (ocupo) todo mi tiempo. Bueno, o no tonterías sino trabajo y más trabajo.
El próximo mes me voy de viaje (de esos de salir fuera, con avión y todo), y seguro que disfrutaré como un cerdo, porque la ocasión lo merece y porque tengo ganas locas: será de trabajo, pero será un trabajo "por placer".
Y llegado a este punto, me vuelvo a decir: "¡pero qué suerte tienes, cabrón!".
Ya me lo dicen por ahí, pero si me lo digo yo, como que me da subidón subidón!!
Ale, buen finde!! Abrazos y relajarse con esto:
Es que ayer fue jueves de carnaval, el miércoles será "de ceniza" y llega... llega la Semana Santa...
Carencias
Leo que no es fácil reconocer el camino propio, ni encontrarlo, ni aceptarlo.
Me asusta pensar que no me encuentro aún en mi camino, a pesar de que me creo en él desde hace montones de años, de lo claro que lo he tenido todo desde casi siempre. Creo que lo tengo. No sé si lo tengo.
Al menos, estoy contento con lo que tengo. Pero echo de menos, y mucho, lo que no tengo. Por eso, por saberlo, creo que estoy en el camino.
Abrazos, siempre.
Me asusta pensar que no me encuentro aún en mi camino, a pesar de que me creo en él desde hace montones de años, de lo claro que lo he tenido todo desde casi siempre. Creo que lo tengo. No sé si lo tengo.
Al menos, estoy contento con lo que tengo. Pero echo de menos, y mucho, lo que no tengo. Por eso, por saberlo, creo que estoy en el camino.
Abrazos, siempre.
Etiquetas: radiohead street-spirit
Soledad, y silencio
Se titula Los juncos, y lo firma Sandra Uve. Está editado en Astiberri en el año 2006.
Es un pequeño libro, en forma de comic, y narra una historia autobiográfica de su autora.
Aparte de otras consideraciones que no vienen al caso (esto es, el lenguaje de las ilustraciones, de las viñetas, tipografías empleadas y demás recursos narrativos), la historia me ha dejado en cierto modo perplejo. No quiero destripar aquí el contenido de la historia de la autora, pero en mi ha dejado un doble sentimiento: por una parte, una especie de sana tristeza, de algo muy conocido que te alegra por su pérdida, no sé... Por otra parte, lo que más me sorprende es la constatación de otra realidad: vivimos en la era de la comunicación y de la información, y somos seres cada vez más incomunicados. O mejor dicho, que cada vez nos comunicamos menos entre nosotros.
Me sorprende el hecho de que la autora de Los juncos recurra a la historieta gráfica para revelarnos sus sentimientos, su historia, para pedir perdón directamente a los afectados en la historia de su vida, y quizás, para mostrarnos ciertos reproches (no al lector, sino a un destinatario concreto), haciéndonos partícipes de una parte tan íntima... que hasta parece que queramos mirar hacia otra parte... Pero no: somos testigos mudos de su vida, de sus éxitos y de sus fracasos. Ésta es, quizás, una de las mejores cosas, pero, y digo yo, ¿por qué no hablar directamente con la persona implicada? ¿por qué utilizar este medio público?
La respuesta, posiblemente, se halle en la misma historia, pues es la incomunicación la que separa a la pareja protagonista. Y vuelvo a lo de antes (y ¡¡ojo!! esto lo escribo yo, en un blog...!!), ¡qué incomunicados estamos!
Este es el video de una de las presentaciones, en Valencia. Lo he encontrado por casualidad en Youtube, y mira, me ha venido bien para ilustrar el comentario.
Me asusta pensar que el ser humano está empezando a dejar de usar una de las herramientas que más lo significa precisamente como tal, diferenciándolo del resto del mundo animal: la comunicación (oral, en este caso). Vivimos cada día más ensimismados, ajenos a todo lo que nos rodea, unas veces por pura estulticia, otras como gruesa coraza. No sé si el resultado es que nos deshumanizamos paulatinamente, pero lo que sí que parece evidente es que sufrimos por callar y no hablar a tiempo. La soledad. Ay, la soledad...
Ale, un clásico Chunguito, aunque quizás haya quien tenga referencia del tema a partir de las pelis de Almodóvar. Por cierto, como ya he dicho no sé dónde: la soledad, ese gran tema almodovariano...
Abrazos acelerados!!
Es un pequeño libro, en forma de comic, y narra una historia autobiográfica de su autora.
Aparte de otras consideraciones que no vienen al caso (esto es, el lenguaje de las ilustraciones, de las viñetas, tipografías empleadas y demás recursos narrativos), la historia me ha dejado en cierto modo perplejo. No quiero destripar aquí el contenido de la historia de la autora, pero en mi ha dejado un doble sentimiento: por una parte, una especie de sana tristeza, de algo muy conocido que te alegra por su pérdida, no sé... Por otra parte, lo que más me sorprende es la constatación de otra realidad: vivimos en la era de la comunicación y de la información, y somos seres cada vez más incomunicados. O mejor dicho, que cada vez nos comunicamos menos entre nosotros.
Me sorprende el hecho de que la autora de Los juncos recurra a la historieta gráfica para revelarnos sus sentimientos, su historia, para pedir perdón directamente a los afectados en la historia de su vida, y quizás, para mostrarnos ciertos reproches (no al lector, sino a un destinatario concreto), haciéndonos partícipes de una parte tan íntima... que hasta parece que queramos mirar hacia otra parte... Pero no: somos testigos mudos de su vida, de sus éxitos y de sus fracasos. Ésta es, quizás, una de las mejores cosas, pero, y digo yo, ¿por qué no hablar directamente con la persona implicada? ¿por qué utilizar este medio público?
La respuesta, posiblemente, se halle en la misma historia, pues es la incomunicación la que separa a la pareja protagonista. Y vuelvo a lo de antes (y ¡¡ojo!! esto lo escribo yo, en un blog...!!), ¡qué incomunicados estamos!
Este es el video de una de las presentaciones, en Valencia. Lo he encontrado por casualidad en Youtube, y mira, me ha venido bien para ilustrar el comentario.
Me asusta pensar que el ser humano está empezando a dejar de usar una de las herramientas que más lo significa precisamente como tal, diferenciándolo del resto del mundo animal: la comunicación (oral, en este caso). Vivimos cada día más ensimismados, ajenos a todo lo que nos rodea, unas veces por pura estulticia, otras como gruesa coraza. No sé si el resultado es que nos deshumanizamos paulatinamente, pero lo que sí que parece evidente es que sufrimos por callar y no hablar a tiempo. La soledad. Ay, la soledad...
Ale, un clásico Chunguito, aunque quizás haya quien tenga referencia del tema a partir de las pelis de Almodóvar. Por cierto, como ya he dicho no sé dónde: la soledad, ese gran tema almodovariano...
Abrazos acelerados!!