Nuestro día a día (diario de una pareja les)
Las aventuras y desventuras de una pareja de lesbianas.
Acerca de
CODIGO DE LEALTAD: Nos referimos a lealtad, porque a pesar de ser una pareja, queremos contar como vivimos realmente las cosas, aunque cada una de nosotras pueda tener un punto de vista distinto en cada situación que se pueda dar.

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Sindicación
 
Los comienzos nunca fueron fáciles.
Pienso que tomar la decisión de dar un paso más en tu relación e irte a vivir con tu pareja debe ser una decisión importante, meditada, pero sobretodo debe ser un momento muy especial. En nuestro caso no pudimos saborear ese momento, ni tampoco otras sensaciones que se dan al principio de empezar a salir con alguien (que venga a recogerte a la salida del trabajo para tomar algo, las primeras citas, pasar alguna noche en su casa o ella en la tuya..., ese tipo de cosas). A veces las he echado de menos. Nosotras empezamos a convivir prácticamente sin conocernos.

Ahora cuando recordamos el primer día que entramos en nuestro piso de alquiler, siempre acabamos riéndonos. Fede llegó con dos coches llenos de cajas, el suyo y la furgoneta de su hermano. Hasta entonces nunca imaginé que alguien pudiera acumular tantas cosas, pero sobretodo tanta ropa, bragas y calcetines, era increíble. Yo llegué con una maleta y lo puesto.
Cuando terminó de sacar todas sus cosas y me miró y me dijo: "ahora te toca a tí", recuerdo que las dos miramos mi maleta y nos echamos a reir.

La convivencia entre nosotras no siempre ha sido fácil, sobretodo al principio. No andábamos bien económicamente, no resultó nada fácil encontrar trabajo y nos costó bastante alcanzar una estabilidad. Eso unido a que pasamos en dos semanas de estar liadas a convivir como una pareja, con los típicos problemas de cómo pagar las facturas, llegar a fin de mes, la casa..., en ocasiones nos quedó un poco grande a las dos, pero sobretodo a mí.
Yo cumplí los 22 años aquí. Prácticamente no había disfrutado de la vida, acababa de salir de una relación de cuatro años, y a veces tenía la sensación de que me había casado con Fede sin ni siquiera haber dicho el sí quiero, y sin estar segura de que fuera ella la mujer de mi vida.

Con el tiempo las cosas cambiaron bastante, aprendí a quererla y a disfrutar de lo poco que teníamos. Era poco, pero era nuestro y lo habíamos conseguido las dos. Y ahora nos reímos recordando el frío que pasamos ese invierno por no poder pagar la factura de la luz, en las uñas moradas del frío dentro de casa, en tu genial idea de calentarnos con velas, en nuestro escaso presupuesto para comprar en el Carrefour, en la envidia que nos daba ver a la gente con los carros llenos de comida, en nuestra primera compra en condiciones, y en la frase nuestra que ya forma parte de nuestra historia: "no te preocupes cariño, comeremos amor".
 
¿Quién dijo que los polos opuestos se atraen?
Fede tiene 34 años. Nunca para quieta, ni en cuerpo ni en mente, siempre tiene algo que hacer o algo en lo que pensar para hacer.
Cris tiene 25 años, y es bastante más tranquila.

A Fede le encanta el deporte. Cris nunca ha practicado deporte.

Fede ha practicado cualquier deporte que te pueda venir a la mente. Cris le pone bastantes ganas.

A Fede le gusta cualquier deporte que retransmitan por televisión y lo vive al máximo. Cris suele fijarse en otras cosas (la ropa, mira que chica más guapa, oye pues esa tiene buenas tetas...) y siempre acaba perdiendo el hilo de los partidos.

Fede se ha dedicado profesionalmente al deporte y siempre ha vestido ropa deportiva. Cris se bajó de los tacones cuando conoció a Fede, y descubrió que los sujetadores deportivos son comodísimos en comparación con los de aro, nada que ver.

A Fede le encanta el mar. Fede me enseñó a nadar.

Fede es una caja de sorpresas, nunca sabes por donde va a salir. A Cris le gusta tener las cosas bajo control.

Fede siempre tiene la cabeza en las nubes y Cris siempre tiene los pies en el suelo.

Como suelo decir, Fede es mi medio limon.

A simple vista (y profundizando) no tenemos mucho en común, pero nos complementamos. Fede explota una parte de mi que nunca había experimentado y me encanta en todas sus facetas. Será verdad que los polos opuestos se atraen...
 
Un día cualquiera...
Fede se levanta temprano para ir a trabajar.
Cris tiene la suerte de remolonear un ratito más en la cama, y medio despierta por el sonido del despertador espero el beso de todas las mañanas antes de que se cierre la puerta.
Si el trabajo de Fede se lo permite nos reuniremos para comer juntas. Y si no, no nos veremos hasta las siete de la tarde cuando ella vuelva del trabajo.
Cris estudia en la universidad. Y aunque hasta ahora ha compaginado estudios y trabajo, la crisis global también ha llegado a nuestro pequeño hogar, y Cris se ha quedado en el paro.
El día de ambas transcurre entre trabajo, clases y algún que otro mensaje, más o menos "ñoña", acompañado de otros aunque solo sea por decirnos algo. Y en eso Cris es especialista, cualquier excusa es buena para decirte que TE QUIERO, ;-).
El día puede ser muy largo, y como todos, tenemos días más o menos estresantes. Pero hoy no es uno de esos días. Esta mañana me he despertado un poco triste porque con tanto trabajo llevo dos días sin verte. Ayer Fede trabajo hasta muy tarde y cuando llegó, Cris (yo) ya dormía. Y esta mañana me he despertado y ni siquiera había oído tu despertador ni sentido tu beso; y para colmo, ya he recibido tu mensaje diciéndome que hoy no comemos juntas.
Así que no me queda más remedio que esperar a que lleguen las siete, y preparar algo especial, porque después de tanta espera (por sí acaso no lo lees..., ahora te mando el sms) que sepas que hoy me toca recompensa ;-). Te quiero pequeña.