Ultima entrada de 2006
Hasta aquí ha llegado el blog por este año. Ultima entrada de un año acabado.
Siento que el 2006 ya ha acabado para mí, que ya me ha traído todo lo que me tenía que traer. En unas horas cogeré un avión que me llevará hasta mi playa, de la que ya os hablé hace algún tiempo. Allí esperaré a que llegue el 2007, año en el que deposito muchas esperanzas e ilusiones.
En mi maleta he metido todo desordenado, porque yo soy así, de los que cuando abren la maleta se tienen que apartar antes de que salga alguna cosa volando disparada:
- Mi MUSICA: mi ipod, con sus bits cargaditos de canciones. Porque creo que sin música no soy nada. Aprovecho para agradecer a Efren, setestrelo, trampoline y Pati la inspiración que han supuesto sus blogs, la música que me han ayudado a descubrir.
- Mi AROMA: un frasco de mi colonia, Eau pour Homme de Kenzo. Tras muchos años pillando la primera colonia que encontrara por casa y tras acabar varias veces medio colocado con 5 o 6 tiritas de papel blanco para pruebas de olor en cada mano en perfumerías varias, por fin, hace un par de años, encontre la que era para mí.
- Mis IMAGENES: mi cámara de fotos de toda la vida. Y también una minicámara de video que me regalaron por mis 30 tacos. Toda empaquetadita aun. Espero aprender a usarla, aunque reconozco que yo soy de los que cuando se compran un aparato electrónico lo primero que hacen es tirar a un rincón el manual de instrucciones, cuando no directamente a la basura (Esos libros blancos llenos de letras negras que angustian de lo pequeñas que son, en los que como mucho llego a mirar cómo se escribe "Instrucciones" en sueco o tagalo.).
- Mis SUEÑOS: Me llevo un libro, "Confieso que he vivido" de Pablo Neruda, otro regalo muy bien recomendado. Espero que me guste.
Y, finalmente, me llevo mis INTENCIONES. Intentaré relajarme. Intentaré pasear todos los días, escuchando mi música o las olas en la orilla, sintiendo la brisa del mar. Intentaré ver todos los atardeceres (los amaneceres no, que soy un dormilón). Intentaré ponerme moreno (y no pasar del blanco al cangrejo, con cambio de piel incluído tipo la serie V). Intentaré olvidar mis ilusiones vanas. Intentaré soñar. Intentaré encontrar mi brújula, o un mapa que me guíe. Intentaré que mi madre vuelva a sonreir otra vez.
Ninguna de estas es mi playa, pero no tiene nada que envidiarles. La música de fondo sí que es de las que escucharé mientras pasee.
Para acabar, paso de desearos a todos un feliz 2007. No me gusta la fórmula tradicional. Prefiero confiar en que todos seamos un poco mejores personas. En que perdamos alguno de nuestros miedos, y saboreemos más la vida. Sólo me he cruzado por estos mundos con buenas personas, algunos sois excelentes. Creo que el mundo real se merece protagonistas como vosotros, y espero que el año que viene lo seáis. Seamos protagonistas de nuestras vidas! Un abrazo muy fuerte, en breve desde mi playa!
Siento que el 2006 ya ha acabado para mí, que ya me ha traído todo lo que me tenía que traer. En unas horas cogeré un avión que me llevará hasta mi playa, de la que ya os hablé hace algún tiempo. Allí esperaré a que llegue el 2007, año en el que deposito muchas esperanzas e ilusiones.
En mi maleta he metido todo desordenado, porque yo soy así, de los que cuando abren la maleta se tienen que apartar antes de que salga alguna cosa volando disparada:
- Mi MUSICA: mi ipod, con sus bits cargaditos de canciones. Porque creo que sin música no soy nada. Aprovecho para agradecer a Efren, setestrelo, trampoline y Pati la inspiración que han supuesto sus blogs, la música que me han ayudado a descubrir.
- Mi AROMA: un frasco de mi colonia, Eau pour Homme de Kenzo. Tras muchos años pillando la primera colonia que encontrara por casa y tras acabar varias veces medio colocado con 5 o 6 tiritas de papel blanco para pruebas de olor en cada mano en perfumerías varias, por fin, hace un par de años, encontre la que era para mí.
- Mis IMAGENES: mi cámara de fotos de toda la vida. Y también una minicámara de video que me regalaron por mis 30 tacos. Toda empaquetadita aun. Espero aprender a usarla, aunque reconozco que yo soy de los que cuando se compran un aparato electrónico lo primero que hacen es tirar a un rincón el manual de instrucciones, cuando no directamente a la basura (Esos libros blancos llenos de letras negras que angustian de lo pequeñas que son, en los que como mucho llego a mirar cómo se escribe "Instrucciones" en sueco o tagalo.).
- Mis SUEÑOS: Me llevo un libro, "Confieso que he vivido" de Pablo Neruda, otro regalo muy bien recomendado. Espero que me guste.
Y, finalmente, me llevo mis INTENCIONES. Intentaré relajarme. Intentaré pasear todos los días, escuchando mi música o las olas en la orilla, sintiendo la brisa del mar. Intentaré ver todos los atardeceres (los amaneceres no, que soy un dormilón). Intentaré ponerme moreno (y no pasar del blanco al cangrejo, con cambio de piel incluído tipo la serie V). Intentaré olvidar mis ilusiones vanas. Intentaré soñar. Intentaré encontrar mi brújula, o un mapa que me guíe. Intentaré que mi madre vuelva a sonreir otra vez.
Ninguna de estas es mi playa, pero no tiene nada que envidiarles. La música de fondo sí que es de las que escucharé mientras pasee.
Para acabar, paso de desearos a todos un feliz 2007. No me gusta la fórmula tradicional. Prefiero confiar en que todos seamos un poco mejores personas. En que perdamos alguno de nuestros miedos, y saboreemos más la vida. Sólo me he cruzado por estos mundos con buenas personas, algunos sois excelentes. Creo que el mundo real se merece protagonistas como vosotros, y espero que el año que viene lo seáis. Seamos protagonistas de nuestras vidas! Un abrazo muy fuerte, en breve desde mi playa!
La estrella se apagó......
Hoy a venido tu ángel, y te has ido con ella.
Todos hemos brindado por ti esta noche, por los dos.
Espero que me sigais queriendo.
Porque yo sí.
Para mi nuevo ángel:
Todos hemos brindado por ti esta noche, por los dos.
Espero que me sigais queriendo.
Porque yo sí.
Para mi nuevo ángel:
Etiquetas: estrella
Feliz Navidad a tod@s!
Bueno, como soy un auténtico negado para la informática, no consigo que la imagen quede encuadrada como debiera. Así que os tengo que pedir que sigáis mirando más abajo, en este mismo artículo, bastante más abajo, hasta verla!

Gracias por estos dos meses. A los que sólo conozco por lo que leo, y a los que he conocido un poquito más. Que sepáis que Mafalda (soy anti papá Noel) os lleva en las cajas lo que más deseaís para el 2007!
Felices fiestas a todos, y que todos tengamos la fiesta en paz
;) Fran
P.D.: Y hablando de Papá Noel, si es que ya lo decía yo, eso del papa Noél en la ventana traerá problemas. Si cuando yo propongo prohibilos, por algo será!!

Y es que mira que son GARRULOSlos santaclauses escaladores, con todas las letras. Pero al que esté de acuerdo y me lea, tranquilos, no estáis solos, somos muchos los que opinamos lo mismo, como demuestra esta carta al director que leí hace poquito en un periódico y que apunta algunas soluciones interesantes:


Gracias por estos dos meses. A los que sólo conozco por lo que leo, y a los que he conocido un poquito más. Que sepáis que Mafalda (soy anti papá Noel) os lleva en las cajas lo que más deseaís para el 2007!
Felices fiestas a todos, y que todos tengamos la fiesta en paz
;) Fran
P.D.: Y hablando de Papá Noel, si es que ya lo decía yo, eso del papa Noél en la ventana traerá problemas. Si cuando yo propongo prohibilos, por algo será!!

Y es que mira que son GARRULOSlos santaclauses escaladores, con todas las letras. Pero al que esté de acuerdo y me lea, tranquilos, no estáis solos, somos muchos los que opinamos lo mismo, como demuestra esta carta al director que leí hace poquito en un periódico y que apunta algunas soluciones interesantes:

Quiero un mapa con camino, estaciones y puntos cardinales!!!
Hoy me he despertado sabiendo que se acercaba otra vez mi tsunami. Tsunamis gordos todos conocemos uno, creo que fue el de navidades del año pasado. Bueno, pues yo tengo tsunamis con más frecuencia que en el sudeste asiático, aunque los míos, como son míosysolomíosynadamásquemíos, sólo tienen repercusión personal para mí, motivo por el cual no interesan a los medios de comunicación y ninguna ONG viene a echarme una mano.
Desde que empecé a trabajar, cuando aún vivía con mis padres, allá por mis lejanos 25 años, empecé a sentir que mi vida no la controlaba yo. Que más que vivir, lo que hacía era ir en una barca que manejaban otros, o dejándome llevar por la corriente, por lo que me rodeaba. Esa sensación persiste aún hoy.
Supongo que es lo normal hasta cierto punto cuando eres pequeño, en la época del colegio. Tus padres determinan el colegio al que vas a ir, y allí estás el tiempo que toca. En esta decisión nada qué decir, y tampoco es que pienses que tienes alguna opción de meter baza ni sientes la necesidad.
Hay gente que se rebota en el colegio. Los típicos que siempre andan metidos en líos, que vistos por alguien sumiso y tranquilo como yo era en aquel momento te parecen gente peligrosa, conflictiva, con los que es mejor no mezclarse. Ahora pienso que de todo habría en ese grupo de rebeldes, gente con auténticos problemas y gente con más personalidad e ideas claras a cerca de lo que querían en la vida.
Es curioso, reflexiono a cerca de una época que no me aporto gran cosa; fui a un colegio laico, nada de curas ni monjas ni misas ni religión obligatoria ni nada de nada. Así que la gente que se rebotaba no lo hacía contra ideas religiosas ni nada de eso. Era, supongo, contra la autoridad.
Como ya he dicho antes, yo era el típico callado y sumiso. Ninguna pega para mis padres en las reuniones padre-alumno, hasta el punto de que mis padres pasaron de ir a ninguna de las mías, porque las de mi hermano (como buen hermano mediano que es) les ocupaban
toda la tarde, íncluso horas extras. Yo salí así, infantil, estudioso, calmado y reservado, sin ninguna necesidad interior de rebotarme o rebelarme. Y todos encantados.
Llegó el momento de la selectividad, y fue el primer momento creo yo en el que decidí seguir la corriente.
De lo dicho anteriormente, un buen expediente académico y facilidad para estudiar (por cierto, no era el empollón de mi clase, pero sí el segundo, que para el caso va a venir a ser lo mismo), llegó una buena nota en selectivo, de forma que, en aquella época, podía entrar en lo que quisera. Era la época en la que Ingeniería de Telecomunicaciones era la leche, todo el mundo quería ir al politécnico y estudiar algo relacionado con la inforrmática, porque tenías trabajo seguro.
Bueno, yo no tenía ni idea de lo qu quería hacer con mi vida. Fui un ser sin vocación. Mi lista de opciones tuvo la misma coherencia que un discurso de Pozí: Medicina, derecho, arquitectura, ciencias del mar, teleco y veterinaria. Vamos un cacao mental batido en la baticao (Nota mental: ODIO los anuncios chorras, como el de la niña de la baticao y los dibujos animados del colacao con o sin grumitos!).
La decisión fue tomada en el momento: bueno, mi abuelo médico, mi padre médico,..... Además, me pueden ayudar, si quiero tendré consulta y enchufe, trabajo...... Por 25 pesetas la respuesta, digan la primera opción que escribí en el papel! Bingo, una respuesta acertada, a 25 pesetas la respuesta, se queden sin premio porque ya no hay pesetas.
Así es que entré en medicina. Siendo el típico conocido hijo de médico, reconocido así por mis compañeros y por muchos de mis profesores. Tengo que decir que, pese a que me dejé llevar en la decisión, nunca me arrepentiré de haber estudiado mi carrera, aunque no pueda decir (como otros muchos), que si no me daba para medicina iba a:
a) pasarme la vida repitiendo el selectivo hasta conseguirlo
b) sentirme un desgraciado y darme a las drogas
c) hacerme cura o monja e ir a ayudar a los desgraciaditos del tercer mundo
d) empezar enfermería para luego hacer el curso puente,...
De la universidad guardo no solo recuerdos muy gratos, sino también la mayoría de mis amigos actuales.
Bueno, en la facultad también me fue bien, 6 añitos largos pero que se pasaron muy rápido. Seguía siendo muy estudioso, pero me fui abriendo al mundo. No me fui de erasmus (gran error, el miedo a lo desconocido). Otra vez un buen expediente y mucha suerte en mi examen MIR resultaron en una nota que me permitía elegir cualquier especialidad en casi todas las ciudades del país.
Tampoco tenía una especialidad clara. Había solamente dos descartadas de inicio, la pediatría (no soporto a los niños, lo siento, sé que queda mal y muy insensible, pero hay falta de conexión total, soy el típico que un familiar le pasa a su niño para que lo coja y el crío se me pone a llorar después de haberse estado riendo todo el rato) y psiquiatría (no se me da bien tratar con ese tipo de pacientes, me pongo muy nervioso). Del resto, cualquiera hubiera podido ser.
Pues bien, de nuevo me fui al camino fácil: mi abuelo y mi padre, especialistas reconocidos, con su consulta ya montada, dirigiendo sala hospitalaria, todo el mundo esperando que yo siguiera los pasos, emoción familiar porque así fuera,...... Sin usar comodín del público, ni de la llamada, ni del 50%, elegir la decisión que tomé:
a) Pediatría, para trabajar en el Vaticano
b) Neurocirujiano, para estar a la altura de los colaboradores de Ana Rosa y así poder trabajar con ella en la tele.
d) la misma especialidad que mi padre y mi abuelo
e) veterinario de focas mostachudas en la patagonia argentina
Lo siguiente fueron 4 años de residencia, diría que los mejores de mi vida. Trabajando, por supuesto, en el mismo hospital que mi padre y bajo su dirección, ya que puestos a elegir su especialidad, para qué hacerlo en otro sitio, si a él (y a todos) les hacía ilusión que estuviera con él y a mi realmente que más me daba.
Como digo, pese a la extraña situación que fue en mi caso trabajar con mi padre, puedo decir que añoro mi época de residente, por toda la gente que conocí y que aún hoy está en mi vida.
Una vez terminada la residencia, para los que no lo sepan, después de 6 años de carrera,1 de MIR y 4 de residencia, a uno le tiran a la p.... calle. Como todos, tienes que ir a hospitales, centros de salud, clinicas privadas, a enviar el curriculum y confiar en tener suerte. Porque la medicina, aunque aparente otra cosa, no está fácil hoy en día, los contratos en la medicina pública son sólo para guardias, mal remunerados y muy esclavizantes a veces, y montarse una consulta privada es muy caro. Cuando acabas la residencia, el jefe suele ponerse en contacto con otros hospitales que necesiten médicos para recomendar a sus residentes recien acabados,...etc.
Mis compañeras de residencia, Afonía y Miss Profident, encontraron trabajo así. Yo ni lo busqué. No me puse a trabajar en el hospital con mi padre en plan enchufado, porque no quería serlo, aunque sé que hubiera podido porque otros hijos-de sí que lo han hecho. Pero también es verdad que no me busqué la vida, y que me quedé otra vez bajo las faldas de papa (que mal queda esto!).
Hoy por hoy, le ayudo en su consulta privada. Con eso gano para vivir con total tranquilidad, con las mañanas libres y los fines de semana también. Nunca nos ha faltado de nada en casa, así es que tuve ayuda para dar la entrada de mi piso, en el que vivo hoy. Aunque no sea exactamente así, porque sí que trabajo, y pese a que con mi trabajo les he ido devolviendo parte de la entrada y yo me pago mi hipoteca, tengo la sensación de seguir viviendo a costa de mis padres.
Estos últimos meses, desde que acabé la residencia, todo el mundo me preguntaba qué pensaba hacer con mi vida. Irme a estudiar una temporada al extranjero (tengo muchas facilidades para ello), meterme otra vez en el hospital con mi padre (también tengo facilidades),.....Como yo no tenía ni idea, la tesis doctoral fue la excusa perfecta para dar largas al personal y una forma más de dejarme llevar: "No, ahora estudio por las mañanas la tesis (MENTIRA PODRIDA: TENGO LA NARIZ MAS LARGA QUE PINOCHO) y trabajo por las tardes", "Bueno, después de la tesis tomaré la decisión".
Como veréis, desde siempre me he ido por el camino fácil, por el camino cómodo. A lomos de mis padres, me deslizaba por la corriente que se me ponía más a tiro, la más fácil. Y, como dice la canción, mientras tanto, miraba la vida pasar.
Bueno, aunque no lo parezca por todo lo que he contado, en estos últimos años he pretendido cambiar todo esto, escapar de la sensación de vivir a-costa-de, de dejar que otros tomen decisiones que debería tomar yo. En esa línea, me independicé (para tristeza de mis padres, que me vieron irme a vivir sólo sin esposa o, como mal menor, novia formal. Pobrecitos). No permití que me enchufaran en el hospital, y aunque trabajo con mi padre, no le dejo que me pague sueldo, y solo gano de las veces en las que ayudo a operar en el hospital. Como digo, con eso puedo pagar mi hipoteca e incluso, de cuando en cuando, ir devolviendo el dinero de la entrada de mi piso.
Lo que ocurre es que, después de haberlo tenido tan fácil en mi vida, de haber seguido siempre el camino cómodo, ahora, terminado el doctorado, ya no hay más excusas para no mirar adelante. Y tengo la impresión de que en algún momento, lo que yo quería ser o hacer, quién soy realmente, se perdió por el camino.
No tengo que decidir mañana a las 14:16 (horas zulu) qué quiero hacer el resto de mi vida, no, no es algo tan grave. Pero la verdad es que me siento muy desorientado. Porque la vida de mi padre no es la mía, pero sin yo quererlo (evitar) la estoy convirtiendo en lo mismo. Y no quiero ser como él. Pero creo que me he acostumbrado a vivir en la comidad, a no necesitar ni siquiera el valor de tomar una decisión para obtener las cosas.
Así es que, de vez en cuando, llega a mis costas un tsunami. Un tsunami de desorientación, por no saber hacia donde tirar. O a veces de ingratitud y de ser mal hijo, por no sentirme más agradecido por lo que mis padres han hecho y hacen por mí. O a veces de vergüenza, por ver problemas donde sólo he tenido facilidades, comparado con los demás.
De alguna forma, decidí que hasta después del doctorado no tomaría decisiones. Y lo que pensaba que nunca iba a llegar, ha acabado haciéndolo. Con su tsunami correspondiente.
No estoy triste, nada de eso. Pero estas sensaciones me dejan intranquilo. Me gustaría ser una persona más vocacional o con una idea clara de lo que quiero, mi destino. Y, después, el valor suficiente para cortar con muchas cosas e ir a buscarlo. Estoy acercándome de nuevo a uno de esos puntos vitales en los que notas que algo tienes que hacer si quieres que tu vida evolucione y no se estanque, como cuando decidí irme de casa e independizarme.
Porque no quiero que mi historia siga así siempre (di da di,di da di da, di, da di)
Habría querido enlazar aquí este video musical (se percibe de mi blog que me encanta la música), que explica mi última frase, pero no puedo y no sé por qué. Es una canción preciosa, ñoña como yo, pero que espero que le guste al que quiera oirla:
http://www.youtube.com/watch?v=upjwIHkaMJE
P.D.: Lo siento, lo siento,lo siento. Sueno como un pijo quejica. Lo sé. Y seguro que hay gente con problemas mucho más serios que el mío. Pero bueno, decidí ser honesto conmigo mismo en mi blog, y esto es lo que me tocaba escribir ahora (aunque no descarto acabar borrando este artículo).
P.D.2: Se compra brújula vital. Se precisa con relativa urgencia. También interesaría guía espiritual de resultados acreditados, experiencia mínima de varias almas bien conducidas. Abstenerse barbudos, creyentes de platillos volantes, dietistas, escritores de libros de autoayuda y parejitas de mormones varias. Y Tom Cruise también, por supuesto!
Desde que empecé a trabajar, cuando aún vivía con mis padres, allá por mis lejanos 25 años, empecé a sentir que mi vida no la controlaba yo. Que más que vivir, lo que hacía era ir en una barca que manejaban otros, o dejándome llevar por la corriente, por lo que me rodeaba. Esa sensación persiste aún hoy.
Supongo que es lo normal hasta cierto punto cuando eres pequeño, en la época del colegio. Tus padres determinan el colegio al que vas a ir, y allí estás el tiempo que toca. En esta decisión nada qué decir, y tampoco es que pienses que tienes alguna opción de meter baza ni sientes la necesidad.
Hay gente que se rebota en el colegio. Los típicos que siempre andan metidos en líos, que vistos por alguien sumiso y tranquilo como yo era en aquel momento te parecen gente peligrosa, conflictiva, con los que es mejor no mezclarse. Ahora pienso que de todo habría en ese grupo de rebeldes, gente con auténticos problemas y gente con más personalidad e ideas claras a cerca de lo que querían en la vida.
Es curioso, reflexiono a cerca de una época que no me aporto gran cosa; fui a un colegio laico, nada de curas ni monjas ni misas ni religión obligatoria ni nada de nada. Así que la gente que se rebotaba no lo hacía contra ideas religiosas ni nada de eso. Era, supongo, contra la autoridad.
Como ya he dicho antes, yo era el típico callado y sumiso. Ninguna pega para mis padres en las reuniones padre-alumno, hasta el punto de que mis padres pasaron de ir a ninguna de las mías, porque las de mi hermano (como buen hermano mediano que es) les ocupaban
toda la tarde, íncluso horas extras. Yo salí así, infantil, estudioso, calmado y reservado, sin ninguna necesidad interior de rebotarme o rebelarme. Y todos encantados.
Llegó el momento de la selectividad, y fue el primer momento creo yo en el que decidí seguir la corriente.
De lo dicho anteriormente, un buen expediente académico y facilidad para estudiar (por cierto, no era el empollón de mi clase, pero sí el segundo, que para el caso va a venir a ser lo mismo), llegó una buena nota en selectivo, de forma que, en aquella época, podía entrar en lo que quisera. Era la época en la que Ingeniería de Telecomunicaciones era la leche, todo el mundo quería ir al politécnico y estudiar algo relacionado con la inforrmática, porque tenías trabajo seguro.
Bueno, yo no tenía ni idea de lo qu quería hacer con mi vida. Fui un ser sin vocación. Mi lista de opciones tuvo la misma coherencia que un discurso de Pozí: Medicina, derecho, arquitectura, ciencias del mar, teleco y veterinaria. Vamos un cacao mental batido en la baticao (Nota mental: ODIO los anuncios chorras, como el de la niña de la baticao y los dibujos animados del colacao con o sin grumitos!).
La decisión fue tomada en el momento: bueno, mi abuelo médico, mi padre médico,..... Además, me pueden ayudar, si quiero tendré consulta y enchufe, trabajo...... Por 25 pesetas la respuesta, digan la primera opción que escribí en el papel! Bingo, una respuesta acertada, a 25 pesetas la respuesta, se queden sin premio porque ya no hay pesetas.
Así es que entré en medicina. Siendo el típico conocido hijo de médico, reconocido así por mis compañeros y por muchos de mis profesores. Tengo que decir que, pese a que me dejé llevar en la decisión, nunca me arrepentiré de haber estudiado mi carrera, aunque no pueda decir (como otros muchos), que si no me daba para medicina iba a:
a) pasarme la vida repitiendo el selectivo hasta conseguirlo
b) sentirme un desgraciado y darme a las drogas
c) hacerme cura o monja e ir a ayudar a los desgraciaditos del tercer mundo
d) empezar enfermería para luego hacer el curso puente,...
De la universidad guardo no solo recuerdos muy gratos, sino también la mayoría de mis amigos actuales.
Bueno, en la facultad también me fue bien, 6 añitos largos pero que se pasaron muy rápido. Seguía siendo muy estudioso, pero me fui abriendo al mundo. No me fui de erasmus (gran error, el miedo a lo desconocido). Otra vez un buen expediente y mucha suerte en mi examen MIR resultaron en una nota que me permitía elegir cualquier especialidad en casi todas las ciudades del país.
Tampoco tenía una especialidad clara. Había solamente dos descartadas de inicio, la pediatría (no soporto a los niños, lo siento, sé que queda mal y muy insensible, pero hay falta de conexión total, soy el típico que un familiar le pasa a su niño para que lo coja y el crío se me pone a llorar después de haberse estado riendo todo el rato) y psiquiatría (no se me da bien tratar con ese tipo de pacientes, me pongo muy nervioso). Del resto, cualquiera hubiera podido ser.
Pues bien, de nuevo me fui al camino fácil: mi abuelo y mi padre, especialistas reconocidos, con su consulta ya montada, dirigiendo sala hospitalaria, todo el mundo esperando que yo siguiera los pasos, emoción familiar porque así fuera,...... Sin usar comodín del público, ni de la llamada, ni del 50%, elegir la decisión que tomé:
a) Pediatría, para trabajar en el Vaticano
b) Neurocirujiano, para estar a la altura de los colaboradores de Ana Rosa y así poder trabajar con ella en la tele.
d) la misma especialidad que mi padre y mi abuelo
e) veterinario de focas mostachudas en la patagonia argentina
Lo siguiente fueron 4 años de residencia, diría que los mejores de mi vida. Trabajando, por supuesto, en el mismo hospital que mi padre y bajo su dirección, ya que puestos a elegir su especialidad, para qué hacerlo en otro sitio, si a él (y a todos) les hacía ilusión que estuviera con él y a mi realmente que más me daba.
Como digo, pese a la extraña situación que fue en mi caso trabajar con mi padre, puedo decir que añoro mi época de residente, por toda la gente que conocí y que aún hoy está en mi vida.
Una vez terminada la residencia, para los que no lo sepan, después de 6 años de carrera,1 de MIR y 4 de residencia, a uno le tiran a la p.... calle. Como todos, tienes que ir a hospitales, centros de salud, clinicas privadas, a enviar el curriculum y confiar en tener suerte. Porque la medicina, aunque aparente otra cosa, no está fácil hoy en día, los contratos en la medicina pública son sólo para guardias, mal remunerados y muy esclavizantes a veces, y montarse una consulta privada es muy caro. Cuando acabas la residencia, el jefe suele ponerse en contacto con otros hospitales que necesiten médicos para recomendar a sus residentes recien acabados,...etc.
Mis compañeras de residencia, Afonía y Miss Profident, encontraron trabajo así. Yo ni lo busqué. No me puse a trabajar en el hospital con mi padre en plan enchufado, porque no quería serlo, aunque sé que hubiera podido porque otros hijos-de sí que lo han hecho. Pero también es verdad que no me busqué la vida, y que me quedé otra vez bajo las faldas de papa (que mal queda esto!).
Hoy por hoy, le ayudo en su consulta privada. Con eso gano para vivir con total tranquilidad, con las mañanas libres y los fines de semana también. Nunca nos ha faltado de nada en casa, así es que tuve ayuda para dar la entrada de mi piso, en el que vivo hoy. Aunque no sea exactamente así, porque sí que trabajo, y pese a que con mi trabajo les he ido devolviendo parte de la entrada y yo me pago mi hipoteca, tengo la sensación de seguir viviendo a costa de mis padres.
Estos últimos meses, desde que acabé la residencia, todo el mundo me preguntaba qué pensaba hacer con mi vida. Irme a estudiar una temporada al extranjero (tengo muchas facilidades para ello), meterme otra vez en el hospital con mi padre (también tengo facilidades),.....Como yo no tenía ni idea, la tesis doctoral fue la excusa perfecta para dar largas al personal y una forma más de dejarme llevar: "No, ahora estudio por las mañanas la tesis (MENTIRA PODRIDA: TENGO LA NARIZ MAS LARGA QUE PINOCHO) y trabajo por las tardes", "Bueno, después de la tesis tomaré la decisión".
Como veréis, desde siempre me he ido por el camino fácil, por el camino cómodo. A lomos de mis padres, me deslizaba por la corriente que se me ponía más a tiro, la más fácil. Y, como dice la canción, mientras tanto, miraba la vida pasar.
Bueno, aunque no lo parezca por todo lo que he contado, en estos últimos años he pretendido cambiar todo esto, escapar de la sensación de vivir a-costa-de, de dejar que otros tomen decisiones que debería tomar yo. En esa línea, me independicé (para tristeza de mis padres, que me vieron irme a vivir sólo sin esposa o, como mal menor, novia formal. Pobrecitos). No permití que me enchufaran en el hospital, y aunque trabajo con mi padre, no le dejo que me pague sueldo, y solo gano de las veces en las que ayudo a operar en el hospital. Como digo, con eso puedo pagar mi hipoteca e incluso, de cuando en cuando, ir devolviendo el dinero de la entrada de mi piso.
Lo que ocurre es que, después de haberlo tenido tan fácil en mi vida, de haber seguido siempre el camino cómodo, ahora, terminado el doctorado, ya no hay más excusas para no mirar adelante. Y tengo la impresión de que en algún momento, lo que yo quería ser o hacer, quién soy realmente, se perdió por el camino.
No tengo que decidir mañana a las 14:16 (horas zulu) qué quiero hacer el resto de mi vida, no, no es algo tan grave. Pero la verdad es que me siento muy desorientado. Porque la vida de mi padre no es la mía, pero sin yo quererlo (evitar) la estoy convirtiendo en lo mismo. Y no quiero ser como él. Pero creo que me he acostumbrado a vivir en la comidad, a no necesitar ni siquiera el valor de tomar una decisión para obtener las cosas.
Así es que, de vez en cuando, llega a mis costas un tsunami. Un tsunami de desorientación, por no saber hacia donde tirar. O a veces de ingratitud y de ser mal hijo, por no sentirme más agradecido por lo que mis padres han hecho y hacen por mí. O a veces de vergüenza, por ver problemas donde sólo he tenido facilidades, comparado con los demás.
De alguna forma, decidí que hasta después del doctorado no tomaría decisiones. Y lo que pensaba que nunca iba a llegar, ha acabado haciéndolo. Con su tsunami correspondiente.
No estoy triste, nada de eso. Pero estas sensaciones me dejan intranquilo. Me gustaría ser una persona más vocacional o con una idea clara de lo que quiero, mi destino. Y, después, el valor suficiente para cortar con muchas cosas e ir a buscarlo. Estoy acercándome de nuevo a uno de esos puntos vitales en los que notas que algo tienes que hacer si quieres que tu vida evolucione y no se estanque, como cuando decidí irme de casa e independizarme.
Porque no quiero que mi historia siga así siempre (di da di,di da di da, di, da di)
Habría querido enlazar aquí este video musical (se percibe de mi blog que me encanta la música), que explica mi última frase, pero no puedo y no sé por qué. Es una canción preciosa, ñoña como yo, pero que espero que le guste al que quiera oirla:
http://www.youtube.com/watch?v=upjwIHkaMJE
P.D.: Lo siento, lo siento,lo siento. Sueno como un pijo quejica. Lo sé. Y seguro que hay gente con problemas mucho más serios que el mío. Pero bueno, decidí ser honesto conmigo mismo en mi blog, y esto es lo que me tocaba escribir ahora (aunque no descarto acabar borrando este artículo).
P.D.2: Se compra brújula vital. Se precisa con relativa urgencia. También interesaría guía espiritual de resultados acreditados, experiencia mínima de varias almas bien conducidas. Abstenerse barbudos, creyentes de platillos volantes, dietistas, escritores de libros de autoayuda y parejitas de mormones varias. Y Tom Cruise también, por supuesto!
Etiquetas: desorientacion
30 añitos,... borrón y cuenta nueva
...... o más de lo mismo??
Esta noche he llegado a casa muy cansado del trabajo y encontrándome realmente mal (he estado a punto de vomitar en el taxi de vuelta del hospital). Para los que no lo sepan, los médicos somos los peores pacientes del mundo, así que nada más llegar a casa, quejándome de padecer el peor dolor de cabeza de este mundo con nauseas de la forma más injusta (porque que le toque a otro, no a mí!!!), me he metido en la cama para dormir. Porque a mi, durmiendo se me suelen pasar estos dolores de cabeza y las nauseas, como cuando sales de fiesta y eso que pediste en el pub no resultaba ser ginebra, sino alcohol de quemar fermentado en botella de lo que fue ginebra, y entonces llegas a casa y el gnomo garrofón empieza a taladrarte el cerebro como un constructor en marbella.
Pero claro, la consecuencia de meterme en la cama a las 22:30 es que, cuando ha pasado el """silencioso""" (observesé la presencia de múltiples comillas, signo de una ironía descarnada aderezada con un pelín de indiganción) camioncito que limpia las calles, seguido del """"silencioso"""" camión de la basura (idem de idem), me he despertado, descubriéndome a mi mismo hambriento y despejado cual lechuzo de coto de doñana consumidor compulsivo de café y cocacolas. Y además, me he descubierto treintañero!!!!
Porque sí, yo me acosté con 29, y ahora va y tengo 30. Así , de repente, de un día para otro.
Así es que, mientras estaba dando vueltas en mi cama, acordándome de los conductores de "silenciosos" camioncitos y de toda su familia (y no precisamente para desearles unas "Felisesfiestas" que diría Isabel Preisler abriendo un Ferrero, que por cierto, qué le están haciendo publicitariamente a nuestras navidades, sin el calvo de navidad ni la Preisler y sus inesperado grupo de amigos???), me he puesto a pensar en el día que me espera. Así que me he levantado, me he hecho unas tostadas y me he sentado aquí delante.
Que nadie se imagine que he ahondado en mi pasado año, rememorando andazas de cada mes, ni me he ido mentalmenta más allá, para conocer si mi vida ha sido lo que esperaba que sería con 30 años, ni me he puesto a pensar en lo que deben ser mis metas futuras para esta nueva década que comienzo, ......... Lo siento, pero mis intentos de pensamiento existencialista me suelen dejar con cara de pez de acuario, tenía además hambre (que buenas están las tostadas de madrugada, leche!), y seguía concentrando el 60% de mis neuronas en los conductores de camioncito.
Si soy sincero, no me puedo quejar de este año. He acabado la residencia en el hospital, pasando de residente a adjunto (=médico especialista, redundante que estoy por la noche, oye). Esto no es importante sólo por el hecho en sí de alcanzar el grado de especialista. Como bien sabe naranjita, ser residente consiste básicamente en que durante 4 años (en mi caso) eres un ser que pasa a base de guardias 2 meses al año VIVIENDO en el hospital, con un fin de semana libre cada 3, cobrando una miseria (en valencia, por ejemplo, 6,15 euros la hora en las guardias) y siendo becaria en el sentido que se os ocurra de más de un adjunto (no, en mi caso no llego al extremo Levinsky, pero vaya). Ahora, como adjunto que no está haciendo guardias porque no le sale de .................... (rellenar con la parte del cuerpo que se quiera, yo sigo ñoño y no pongo lo que pienso), he recuperado gran parte de la calidad de vida que deseaba tener. Vuelvo a vivir lo que es un sábado y un domingo libres de forma habitual y ahora soy yo el que , de cuando en cuando, tengo residentes a mi cargo (y no, me niego a tratarles en plan Bill Clinton!).
En el plano profesional, me saqué muy recientemente el doctorado, que era algo que sentía sobre mi cual losa de pirámide de Keops, piedrecita que se mete en zapato de corredor de la marathon a mitad de carrera, mosca cojonera de siesta o mosquito de verano nocturno. De hecho, como la saqué el sábado, hoy lunes ha sido el primer día que realmente cuando me pasaban el teléfono y decían que se ponía el doctor yo pensaba "Y además, de verdad,...".
Este año ha sido un año de viajes también, una de las cosas que más me gustan. Me fui a vivir una semana a Florencia con una prima que estaba haciendo allí una especie de master de diseño. Además de conocerla más a ella, conocí la ciudad y los pueblecitos de alrededor, que me encantaron. También viajé a Brasil con mis dos compañeras de residencia, con los 15 días de vacaciones que nos tocaban por trabajar los 6 primeros meses del año, para celebrar que acabábamos la residencia. Fue un viaje tan especial que no se puede describir. Conocieron mi playa, cada noche nos tomamos caipirinhas bajo las estrellas, condujimos bugies por la playas, conocimos gente fantástica,....buff. Con diferencia, lo mejor de mi 2006. Y, finalmente, mi viaje a Londres con mi hermana: me encantó Londres, pero me gustó más compartir esos días con mi hermana, y es que nos llevamos 7 años y resulta ser en los 3 últimos años el momento en el que nos estamos conociendo de verdad.
De mi familia, tanto de la parte Corleone como del lado Marabunta (este 24, cena de los marabuntas, somos 45 y falta gente), todo ha sido bueno, excepto lo de mi abuelo, que es , también con diferencia, lo peor de este año. Ahí sigue y ahí seguimos.
Otro año más de vida independiente en mi barrio, El Carmen, el barrio quinqui, como dice una de mis ex compañeras de residencia y amiga. Con sus rincones bohemios, que al descubrirlos me hacen sentir como si hubiera encontrado un tesoro escondido en una playa; con los jardines, con el mercado central, con mis paseos,....(mi pobre madre me empezó a buscar piso por cualquier otra zona de valencia en cuanto me mudé aquí, porque dice que el barrio es inseguro y que me estaba volviendo rojo, que no puede ser!! Lo lleva claro, porque a mi no me sacan de aquí hoy por hoy ni con sacacorchos; de hecho, creo que hasta a ella le está empezando a gustar!!). Y Malaka, of course, es de aquí!
Mi amiga Afonía se mudó por fin a su cada. Me asomo por mi balcón y veo el suyo. Se ha establecido entre nosotros una amistad y una convivencia tipo Will and Grace, y estoy feliz. Es mi compañera de encontrar tesoros. Y también Miss Profident, mi otra gran amiga y compañera de residencia estos años. Siguen ahí, a mi lado, aunque cada uno hagamos vida laboral por separado (os deseo lo mejor para este año, no me cambiéis!)
Abrí mi blog, y descubrí este mundo de artículos, comentarios, historias que enganchan, historias para no dormir (esto va por alguien), artistas en toda la extensión de la palabra (Pati, va por tí), me reencontré con Mafalda, gente que no conozco de nada, pero que me ha apoyado como amigos de verdad en días malos, ....... Sois todos los que estáis en mis enlaces, que os leo siempre, y algunos como nallelia o Jene, que descubrí más recientemente o que no tienen blog en internet. Gracias por el episodio de Mafalda, las canciones dedicadas, el apoyo, mi muñeco Polonio (ole las ruvis).....
Con 30 años, mis padres esperan que siente la cabeza, me case y tenga hijos (ellos no saben que soy gay). Yo espero que lo hagan mis hermanos, o mejor dicho mi hermano (se lo digo para hacerle rabiar!). En realidad, ellos esperaban que yo lo hubiera hecho mucho antes, pero bueno, no pierden la esperanza.
Yo , a nivel personal, la verdad es que no esperaba seguir siendo como soy. Tenía la esperanza de hacerme más maduro, en el sentido de ser un poco meno sensible, más lanzado. Y la realidad es que sigo pensando que el que escribió Ally McBeal tenía poderes premonitorios y se escribió el personaje a partir de leer mi futuro a través de un calcetín que debí dejar olvidado en alguna parte en algún viaje. Sigo esperando príncipes azules para mí, siento no poder ser más superficial en cuanto a las relaciones, pero el ver estrellas (que cursilada) aunque sea un ratito debe producirse. Sigo acordándome de series como Doctor en Alaska y esperando que me pase algo así. Sigo emocionándome con la música y los programas de música, con mis paseos, con las tiendas de chucherías. Sigo con mis manías, y aquí aprovecho para hacer campaña a favor de la última manía que he desarrollado: hay que montar ya una campaña de recogida de firma para prohibir la colocación de papas noeles o santas clauses colgados de una cuerdecita en ventanas y balcones. Enviar mensaje con palabra de texto Garruloquitaesoahí al 533X o lanzar piedra directamente contra monigote.
Sigo con mis sueños. Sigo con mis paseos. Creo que en algún punto de mi desarrollo, mi espiritu decidió quedarse así. Como decía hace no mucho, me gustaría ser menos soñador, pero no creo que pueda serlo. Muchas veces me siento más crío que muchos de los que escribís en este cibermundo. Ojalá yo fuera un poquito más así.
Para acabar, qué le pido al 2007? Me conformo con un poco de estabilidad emocional. No quiero épocas fabulosas de rebote de épocas muy malas. Pido seguir viajando. Pido encontrar un poco mi camino en la vida, que eso es algo que con veintitantos no te dicen, pero cuando llegas a los 30 todos tus familiares de más edad empiezan a decirte. Pido continuar con mi blog. Pido lo mejor para mi abuelo....
Antes de apretar al guardar y publicar, mi Ally McBeal interior me exije que haga constar que se pide un príncipe azul con kit de estrellitas acompañante. También pide seguir con los paseos, y me recuerda que si pienso que voy a ser menos soñador lo llevo claro, con lo que a mi me gusta soñar. Ah! Y dice que estará en mí para siempre. Qué tía!
Un abrazo a tod@s
P.D.: Bueno, Efrén, esto va dedicado a ti. Ventajas de nacer el mismo día que yo, y de ser además tan buena genta. Así que:
JAPI BERDEI TU NOSOTROOOSSSS (que dirían las ruvis)
Esta noche he llegado a casa muy cansado del trabajo y encontrándome realmente mal (he estado a punto de vomitar en el taxi de vuelta del hospital). Para los que no lo sepan, los médicos somos los peores pacientes del mundo, así que nada más llegar a casa, quejándome de padecer el peor dolor de cabeza de este mundo con nauseas de la forma más injusta (porque que le toque a otro, no a mí!!!), me he metido en la cama para dormir. Porque a mi, durmiendo se me suelen pasar estos dolores de cabeza y las nauseas, como cuando sales de fiesta y eso que pediste en el pub no resultaba ser ginebra, sino alcohol de quemar fermentado en botella de lo que fue ginebra, y entonces llegas a casa y el gnomo garrofón empieza a taladrarte el cerebro como un constructor en marbella.
Pero claro, la consecuencia de meterme en la cama a las 22:30 es que, cuando ha pasado el """silencioso""" (observesé la presencia de múltiples comillas, signo de una ironía descarnada aderezada con un pelín de indiganción) camioncito que limpia las calles, seguido del """"silencioso"""" camión de la basura (idem de idem), me he despertado, descubriéndome a mi mismo hambriento y despejado cual lechuzo de coto de doñana consumidor compulsivo de café y cocacolas. Y además, me he descubierto treintañero!!!!
Porque sí, yo me acosté con 29, y ahora va y tengo 30. Así , de repente, de un día para otro.
Así es que, mientras estaba dando vueltas en mi cama, acordándome de los conductores de "silenciosos" camioncitos y de toda su familia (y no precisamente para desearles unas "Felisesfiestas" que diría Isabel Preisler abriendo un Ferrero, que por cierto, qué le están haciendo publicitariamente a nuestras navidades, sin el calvo de navidad ni la Preisler y sus inesperado grupo de amigos???), me he puesto a pensar en el día que me espera. Así que me he levantado, me he hecho unas tostadas y me he sentado aquí delante.
Que nadie se imagine que he ahondado en mi pasado año, rememorando andazas de cada mes, ni me he ido mentalmenta más allá, para conocer si mi vida ha sido lo que esperaba que sería con 30 años, ni me he puesto a pensar en lo que deben ser mis metas futuras para esta nueva década que comienzo, ......... Lo siento, pero mis intentos de pensamiento existencialista me suelen dejar con cara de pez de acuario, tenía además hambre (que buenas están las tostadas de madrugada, leche!), y seguía concentrando el 60% de mis neuronas en los conductores de camioncito.
Si soy sincero, no me puedo quejar de este año. He acabado la residencia en el hospital, pasando de residente a adjunto (=médico especialista, redundante que estoy por la noche, oye). Esto no es importante sólo por el hecho en sí de alcanzar el grado de especialista. Como bien sabe naranjita, ser residente consiste básicamente en que durante 4 años (en mi caso) eres un ser que pasa a base de guardias 2 meses al año VIVIENDO en el hospital, con un fin de semana libre cada 3, cobrando una miseria (en valencia, por ejemplo, 6,15 euros la hora en las guardias) y siendo becaria en el sentido que se os ocurra de más de un adjunto (no, en mi caso no llego al extremo Levinsky, pero vaya). Ahora, como adjunto que no está haciendo guardias porque no le sale de .................... (rellenar con la parte del cuerpo que se quiera, yo sigo ñoño y no pongo lo que pienso), he recuperado gran parte de la calidad de vida que deseaba tener. Vuelvo a vivir lo que es un sábado y un domingo libres de forma habitual y ahora soy yo el que , de cuando en cuando, tengo residentes a mi cargo (y no, me niego a tratarles en plan Bill Clinton!).
En el plano profesional, me saqué muy recientemente el doctorado, que era algo que sentía sobre mi cual losa de pirámide de Keops, piedrecita que se mete en zapato de corredor de la marathon a mitad de carrera, mosca cojonera de siesta o mosquito de verano nocturno. De hecho, como la saqué el sábado, hoy lunes ha sido el primer día que realmente cuando me pasaban el teléfono y decían que se ponía el doctor yo pensaba "Y además, de verdad,...".
Este año ha sido un año de viajes también, una de las cosas que más me gustan. Me fui a vivir una semana a Florencia con una prima que estaba haciendo allí una especie de master de diseño. Además de conocerla más a ella, conocí la ciudad y los pueblecitos de alrededor, que me encantaron. También viajé a Brasil con mis dos compañeras de residencia, con los 15 días de vacaciones que nos tocaban por trabajar los 6 primeros meses del año, para celebrar que acabábamos la residencia. Fue un viaje tan especial que no se puede describir. Conocieron mi playa, cada noche nos tomamos caipirinhas bajo las estrellas, condujimos bugies por la playas, conocimos gente fantástica,....buff. Con diferencia, lo mejor de mi 2006. Y, finalmente, mi viaje a Londres con mi hermana: me encantó Londres, pero me gustó más compartir esos días con mi hermana, y es que nos llevamos 7 años y resulta ser en los 3 últimos años el momento en el que nos estamos conociendo de verdad.
De mi familia, tanto de la parte Corleone como del lado Marabunta (este 24, cena de los marabuntas, somos 45 y falta gente), todo ha sido bueno, excepto lo de mi abuelo, que es , también con diferencia, lo peor de este año. Ahí sigue y ahí seguimos.
Otro año más de vida independiente en mi barrio, El Carmen, el barrio quinqui, como dice una de mis ex compañeras de residencia y amiga. Con sus rincones bohemios, que al descubrirlos me hacen sentir como si hubiera encontrado un tesoro escondido en una playa; con los jardines, con el mercado central, con mis paseos,....(mi pobre madre me empezó a buscar piso por cualquier otra zona de valencia en cuanto me mudé aquí, porque dice que el barrio es inseguro y que me estaba volviendo rojo, que no puede ser!! Lo lleva claro, porque a mi no me sacan de aquí hoy por hoy ni con sacacorchos; de hecho, creo que hasta a ella le está empezando a gustar!!). Y Malaka, of course, es de aquí!
Mi amiga Afonía se mudó por fin a su cada. Me asomo por mi balcón y veo el suyo. Se ha establecido entre nosotros una amistad y una convivencia tipo Will and Grace, y estoy feliz. Es mi compañera de encontrar tesoros. Y también Miss Profident, mi otra gran amiga y compañera de residencia estos años. Siguen ahí, a mi lado, aunque cada uno hagamos vida laboral por separado (os deseo lo mejor para este año, no me cambiéis!)
Abrí mi blog, y descubrí este mundo de artículos, comentarios, historias que enganchan, historias para no dormir (esto va por alguien), artistas en toda la extensión de la palabra (Pati, va por tí), me reencontré con Mafalda, gente que no conozco de nada, pero que me ha apoyado como amigos de verdad en días malos, ....... Sois todos los que estáis en mis enlaces, que os leo siempre, y algunos como nallelia o Jene, que descubrí más recientemente o que no tienen blog en internet. Gracias por el episodio de Mafalda, las canciones dedicadas, el apoyo, mi muñeco Polonio (ole las ruvis).....
Con 30 años, mis padres esperan que siente la cabeza, me case y tenga hijos (ellos no saben que soy gay). Yo espero que lo hagan mis hermanos, o mejor dicho mi hermano (se lo digo para hacerle rabiar!). En realidad, ellos esperaban que yo lo hubiera hecho mucho antes, pero bueno, no pierden la esperanza.
Yo , a nivel personal, la verdad es que no esperaba seguir siendo como soy. Tenía la esperanza de hacerme más maduro, en el sentido de ser un poco meno sensible, más lanzado. Y la realidad es que sigo pensando que el que escribió Ally McBeal tenía poderes premonitorios y se escribió el personaje a partir de leer mi futuro a través de un calcetín que debí dejar olvidado en alguna parte en algún viaje. Sigo esperando príncipes azules para mí, siento no poder ser más superficial en cuanto a las relaciones, pero el ver estrellas (que cursilada) aunque sea un ratito debe producirse. Sigo acordándome de series como Doctor en Alaska y esperando que me pase algo así. Sigo emocionándome con la música y los programas de música, con mis paseos, con las tiendas de chucherías. Sigo con mis manías, y aquí aprovecho para hacer campaña a favor de la última manía que he desarrollado: hay que montar ya una campaña de recogida de firma para prohibir la colocación de papas noeles o santas clauses colgados de una cuerdecita en ventanas y balcones. Enviar mensaje con palabra de texto Garruloquitaesoahí al 533X o lanzar piedra directamente contra monigote.
Sigo con mis sueños. Sigo con mis paseos. Creo que en algún punto de mi desarrollo, mi espiritu decidió quedarse así. Como decía hace no mucho, me gustaría ser menos soñador, pero no creo que pueda serlo. Muchas veces me siento más crío que muchos de los que escribís en este cibermundo. Ojalá yo fuera un poquito más así.
Para acabar, qué le pido al 2007? Me conformo con un poco de estabilidad emocional. No quiero épocas fabulosas de rebote de épocas muy malas. Pido seguir viajando. Pido encontrar un poco mi camino en la vida, que eso es algo que con veintitantos no te dicen, pero cuando llegas a los 30 todos tus familiares de más edad empiezan a decirte. Pido continuar con mi blog. Pido lo mejor para mi abuelo....
Antes de apretar al guardar y publicar, mi Ally McBeal interior me exije que haga constar que se pide un príncipe azul con kit de estrellitas acompañante. También pide seguir con los paseos, y me recuerda que si pienso que voy a ser menos soñador lo llevo claro, con lo que a mi me gusta soñar. Ah! Y dice que estará en mí para siempre. Qué tía!
Un abrazo a tod@s
P.D.: Bueno, Efrén, esto va dedicado a ti. Ventajas de nacer el mismo día que yo, y de ser además tan buena genta. Así que:
JAPI BERDEI TU NOSOTROOOSSSS (que dirían las ruvis)
Etiquetas: años
Estoy contento
Después de una temporada larga agobiando al personal con mi mala racha, ahora mismo estoy muy bien, por lo que pienso dejar un artículo para animar al personal!
Y como siempre, con música, que yo soy muy de la música! (Si a alguno os gusta también La Casa Azul, ole por vosotros)
Este grupo me gusta bastante, música poppie lo llaman, y es de los que cargan pilas. Espero que hagan eso con vosotros también.
Por cierto, pretendo plagiarles, así que además de mi mismo, ya os aviso, Naranjita y Efrén, elegiros a un componente porque habeis sido reclutados sin excusa!. De hecho, una va de naranja, mmmm.Y también veo a la ruvia del grupo y pienso en alguien muy intelijente para ese puesto.......
P.D.: Yo también quiero preparar algo especial para las navidades en mi blog! Ya vorem, estoy en ello!
Otra vez, gracias a todos por las felicitaciones por el doctorado, sois la leche!
Y como siempre, con música, que yo soy muy de la música! (Si a alguno os gusta también La Casa Azul, ole por vosotros)
Este grupo me gusta bastante, música poppie lo llaman, y es de los que cargan pilas. Espero que hagan eso con vosotros también.
Por cierto, pretendo plagiarles, así que además de mi mismo, ya os aviso, Naranjita y Efrén, elegiros a un componente porque habeis sido reclutados sin excusa!. De hecho, una va de naranja, mmmm.Y también veo a la ruvia del grupo y pienso en alguien muy intelijente para ese puesto.......
P.D.: Yo también quiero preparar algo especial para las navidades en mi blog! Ya vorem, estoy en ello!
Otra vez, gracias a todos por las felicitaciones por el doctorado, sois la leche!
Tachán , tachán,.....
Mañana mismo podría abrir mi consulta como DOCTOR en Alaska, sin mentir en ninguna de las palabras!!!!!
Solo os diré que mientras leía la tesis se me taponó el oído derecho a mitad de la lectura, se me durmió la pierna izquierda y mis vértebras y músculos lumbares dicidieron contracturarse en dolorosa armonía!! Pero todo eso ya pasó, y me espera un botella de champán enfriada expresamente para celebrarlo. Ha eso voy. Un abrazo a tod@s!
Solo os diré que mientras leía la tesis se me taponó el oído derecho a mitad de la lectura, se me durmió la pierna izquierda y mis vértebras y músculos lumbares dicidieron contracturarse en dolorosa armonía!! Pero todo eso ya pasó, y me espera un botella de champán enfriada expresamente para celebrarlo. Ha eso voy. Un abrazo a tod@s!
Etiquetas: doctor
Pasa la vida como un sueño y por fín llega mi semana
La verdad es que me ha sorprendido ver el tiempo que llevaba sin escribir nada. El tiempo vuela, y no como Air Berlín.
Realmente, pocas ganas tenía de escribir desde la última vez, las visitas al hospital se han convertido en algo bastante monótono y, la verdad, en algo cada vez más triste. Empiezo a comprender en toda su extensión el verbo "consumirse".
El puente llegó y pasó como un sueño. Con mi sensación de gran Belén de navidad y mi brújula rota. Por unos días, estaba como si el mundo se me fuera de las manos, me perdía en la vida que me rodeaba.
Pero, igual que en un sueño, de repente cambia el tercio y, sin que te des cuenta, te encuentras en una situación completamente distinta.
Esta semana es la semana de mis desafíos. Yo sabía que tenía que llegar, pero no quería verlo, hasta que por fín ha llegado.
Un primer secreto a comentar: he usurpado mi título de doctor! Que nadie se me asuste, por favor, porque esto es bastante común en la profesión. Es decir, que la gente, aunque acabes de terminar la carrera te llama doctor (o, como bien sabe naranjacool, tambien te llaman nene, o nena, o cariño, o oye-tú-sí-tú-el-que-te-has-girado-es-a-ti, o si eres chica te llaman "no-es-que-quería-ver-al-médico-no-a-la-enfermera-sabes"). Bueno, el caso es que todos somos simples y llanos médicos/as. Para alcanzar el título de doctor hay que pagar sin parar por unos cursos fracamente aburridos, pagar otra vez para hacer un trabajo de investigación y pagar nuevamente para hacer la tesis. Y, si finalmente te la aceptan, tienes que defenderla delante de un tribunal de catedráticos y profesores universitarios. Pues bien, en esa última tesitura me veré yo este sábado: leeré mi tesis, y si me aprueban, además de pagar una comilona a los miembros del tribunal a base de marisco y paella, que es de la tierra y muy sana y además claro, los miembros del tribunal esperan ese detalle y uno no va a ser un maleducado!!,.... finalmente seré doctor.
¿Y para qué ser doctor, si todo el mundo se lo da por hecho a un médico? Bueno, pues por varios motivos que no tienen mucho sentido y a la vez lo tienen. Ser doctor da puntos en oposiciones, tanto para la seguridad social como para ser profesor de facultad. Y, además, colmaré la ilusión de mis padres, que es de lo que a tratado mi vida hasta hoy, básicamente.
Hasta el puente estaba, como digo, soñando. Sin querer ver lo que se me venía encima, de mal humor y con lo de mi abuelo rondandome la cabeza. Al principio de la semana decidí, por el contrario, cambiar de estado y pasarme al histerismo autodestructor: lo haré fatal, me cargan fijo, pero quién me manda a mi meterme en esto, aqui no hay quien viva, un/dos/tres/responda otra vez, mister proper era antes ahora se llama don Limpio. Vamos, que desquiciado.
Por si no era poco, se aproxima mi cumpleaños, este próximo martes (aviso navegantes!!!). Y cumplo ni más ni menos que veintidiez, lo cual no termino de asumir adecuadamente. De hecho, es probable que, una vez cumplidos, me pase durante unos días solamentepor los blogs de blogeros de 30 o más, porque me va a dar hasta vergüenza comentar en el de los demás, que sois tod@s unos niñ@! Y además, me avejento físicamente que no es normal! Me doy cuenta de que lo tengo mucho peor asumido de lo que creía.
Bien, así como véis, estaba yo para ser el alma de cualquier fiesta!
Y de pronto, ayer, sin venir a cuento, empiezo a despertar de mi sueño. Sin ningún motivo concreto, sin ninguna causa-efecto, nada que me sirva de explicación personal y de lo que pueda extraer una conclusión que me ayude a no volver a meterme en mi mundo de sueños.
La tesis sigue estresándome, pero no tanto. He llegado a la conclusión de que lo haré lo mejor que pueda. Si me aprueban, habrá fiesta, y si me cargan, habrá fiesta para celebrar que por lo menos al dia siguiente no tengo que seguir preparándomela.
Esta última idea procede mi amiga afonía y de mi otra gran amiga, Mis profident! Además, mis amigas, solidarias como solo ellas son conmigo, me han dicho que piensan acicalarse, vestirse y escotarse adecuadamente, y que antes de proceder a la lectura de la tesis distribuirán copas de soberano u otras copazas alcohólicas entre los miembros de mi tribunal, para que se sientan alegres y felices como Maya entre sus flores!
Después llegará la comida, donde pagaré con mis ahorros las gambas y arroz negre que haga falta. Esa comida sería un aburrimiento, pero ya se han apuntado mis hermanos y unos tíos superdivertidos, que han decidido que deben arruinarme a base de botellas de vino..... y la verdad , no me parece mala forma de arruinarme.
Si llego hasta la cena, ahí si que me espera la buena: reunión de hermandad!! Porque resulto ser miembro de una hermandad, que quién me lo iba a decir a mí, sin ser señorito andaluz ni hijo de Nati Abascal, fundo una hermandad! La pagana y cuasifemenina hermandad del despiporre, con 8 miembros de edades comprendidas entre los 26 y los desconocidos años. Yo soy el visir del ronconcola (ya sabéis de donde vino el nombre de mi blog). Otros miembros: Sir Guiri (un americano), Lady Endivia, Lady Dorotea Melopea, la princesa Forceps Rosas, lady Verónica Memola, Sarita de las Entretelas,.... Y ya me han dicho que me prepare. Tienen mucho peligro, la última vez acabamos disfrazados un sabado por la noche cualquiera por el centro de Valencia, vestidos como un visir, una bruja y 6 gitanas. Cualquiera que nos reconozca nos pierde el respeto para el resto de nuestros días. Y nuevas cenas de la hermandad el 19 (mi cumpleaños) y el 20 (trabajo).
Así que, como veís, parece que se me acumula la faena.
En este tiempo, aunque lo pense, no he querido dejar de leeros y comentaros. Algunos me tenéis enganchado, todos me tenéis muy agradecido. Y estoy contento, porque de no haberlo hecho a lo mejor no abría visto el genial montaje de fotos de Pati. Gracias por descubrirme a Leish Nash, cantante de la canción magnífica de fongo. Y no quería perderme las historias de Grampus, el mejor escritor de este ciber mundo o las aventuras de la princesa del desierto. Y a mi incomprendida, y descubrir a las ruvis o a weblara. Y las neuras de tamaruca con su pobre novio (ese compás) o trampoline, ofreciéndo su corazón! Jene, algún día quedamos a pasear. Y a ruben, a mario! Y mi envidia por la vida del gallego que me actualiza en música y blogs. Efrén, gracias por soportarme en los días chungos. Y, para acabar.... setestrelo, ese videoclip refleja mi sensación de estar soñando una semana, y me recuerda al que tu pusiste hace poco, invitándonos a todos a soñar. Va por tí.
Así es que , hoy por hoy, parece que abandono mi mundo de sueños. Supongo que nunca lo dejaré del todo, porque yo soy bastante soñador. Como Ally McBeal. Qué se le va a hacer? Cómo cambiar a alguien cuyo sueño sería ser el Dr. Joel Fleishman, con alces cambando por delante de su consulta en Alaska?? No tengo solución!
P.D.: ........Grampus, apunta esto en mi carta a los Reyes Magos. Me gusta soñar, pero quiero hacerlo solo en sueños. Necesito vivir más, necesito que me enseñen cómo hacerlo!
Un abrazo a todos. No me llevo nada malo de mi blog!
Realmente, pocas ganas tenía de escribir desde la última vez, las visitas al hospital se han convertido en algo bastante monótono y, la verdad, en algo cada vez más triste. Empiezo a comprender en toda su extensión el verbo "consumirse".
El puente llegó y pasó como un sueño. Con mi sensación de gran Belén de navidad y mi brújula rota. Por unos días, estaba como si el mundo se me fuera de las manos, me perdía en la vida que me rodeaba.
Pero, igual que en un sueño, de repente cambia el tercio y, sin que te des cuenta, te encuentras en una situación completamente distinta.
Esta semana es la semana de mis desafíos. Yo sabía que tenía que llegar, pero no quería verlo, hasta que por fín ha llegado.
Un primer secreto a comentar: he usurpado mi título de doctor! Que nadie se me asuste, por favor, porque esto es bastante común en la profesión. Es decir, que la gente, aunque acabes de terminar la carrera te llama doctor (o, como bien sabe naranjacool, tambien te llaman nene, o nena, o cariño, o oye-tú-sí-tú-el-que-te-has-girado-es-a-ti, o si eres chica te llaman "no-es-que-quería-ver-al-médico-no-a-la-enfermera-sabes"). Bueno, el caso es que todos somos simples y llanos médicos/as. Para alcanzar el título de doctor hay que pagar sin parar por unos cursos fracamente aburridos, pagar otra vez para hacer un trabajo de investigación y pagar nuevamente para hacer la tesis. Y, si finalmente te la aceptan, tienes que defenderla delante de un tribunal de catedráticos y profesores universitarios. Pues bien, en esa última tesitura me veré yo este sábado: leeré mi tesis, y si me aprueban, además de pagar una comilona a los miembros del tribunal a base de marisco y paella, que es de la tierra y muy sana y además claro, los miembros del tribunal esperan ese detalle y uno no va a ser un maleducado!!,.... finalmente seré doctor.
¿Y para qué ser doctor, si todo el mundo se lo da por hecho a un médico? Bueno, pues por varios motivos que no tienen mucho sentido y a la vez lo tienen. Ser doctor da puntos en oposiciones, tanto para la seguridad social como para ser profesor de facultad. Y, además, colmaré la ilusión de mis padres, que es de lo que a tratado mi vida hasta hoy, básicamente.
Hasta el puente estaba, como digo, soñando. Sin querer ver lo que se me venía encima, de mal humor y con lo de mi abuelo rondandome la cabeza. Al principio de la semana decidí, por el contrario, cambiar de estado y pasarme al histerismo autodestructor: lo haré fatal, me cargan fijo, pero quién me manda a mi meterme en esto, aqui no hay quien viva, un/dos/tres/responda otra vez, mister proper era antes ahora se llama don Limpio. Vamos, que desquiciado.
Por si no era poco, se aproxima mi cumpleaños, este próximo martes (aviso navegantes!!!). Y cumplo ni más ni menos que veintidiez, lo cual no termino de asumir adecuadamente. De hecho, es probable que, una vez cumplidos, me pase durante unos días solamentepor los blogs de blogeros de 30 o más, porque me va a dar hasta vergüenza comentar en el de los demás, que sois tod@s unos niñ@! Y además, me avejento físicamente que no es normal! Me doy cuenta de que lo tengo mucho peor asumido de lo que creía.
Bien, así como véis, estaba yo para ser el alma de cualquier fiesta!
Y de pronto, ayer, sin venir a cuento, empiezo a despertar de mi sueño. Sin ningún motivo concreto, sin ninguna causa-efecto, nada que me sirva de explicación personal y de lo que pueda extraer una conclusión que me ayude a no volver a meterme en mi mundo de sueños.
La tesis sigue estresándome, pero no tanto. He llegado a la conclusión de que lo haré lo mejor que pueda. Si me aprueban, habrá fiesta, y si me cargan, habrá fiesta para celebrar que por lo menos al dia siguiente no tengo que seguir preparándomela.
Esta última idea procede mi amiga afonía y de mi otra gran amiga, Mis profident! Además, mis amigas, solidarias como solo ellas son conmigo, me han dicho que piensan acicalarse, vestirse y escotarse adecuadamente, y que antes de proceder a la lectura de la tesis distribuirán copas de soberano u otras copazas alcohólicas entre los miembros de mi tribunal, para que se sientan alegres y felices como Maya entre sus flores!
Después llegará la comida, donde pagaré con mis ahorros las gambas y arroz negre que haga falta. Esa comida sería un aburrimiento, pero ya se han apuntado mis hermanos y unos tíos superdivertidos, que han decidido que deben arruinarme a base de botellas de vino..... y la verdad , no me parece mala forma de arruinarme.
Si llego hasta la cena, ahí si que me espera la buena: reunión de hermandad!! Porque resulto ser miembro de una hermandad, que quién me lo iba a decir a mí, sin ser señorito andaluz ni hijo de Nati Abascal, fundo una hermandad! La pagana y cuasifemenina hermandad del despiporre, con 8 miembros de edades comprendidas entre los 26 y los desconocidos años. Yo soy el visir del ronconcola (ya sabéis de donde vino el nombre de mi blog). Otros miembros: Sir Guiri (un americano), Lady Endivia, Lady Dorotea Melopea, la princesa Forceps Rosas, lady Verónica Memola, Sarita de las Entretelas,.... Y ya me han dicho que me prepare. Tienen mucho peligro, la última vez acabamos disfrazados un sabado por la noche cualquiera por el centro de Valencia, vestidos como un visir, una bruja y 6 gitanas. Cualquiera que nos reconozca nos pierde el respeto para el resto de nuestros días. Y nuevas cenas de la hermandad el 19 (mi cumpleaños) y el 20 (trabajo).
Así que, como veís, parece que se me acumula la faena.
En este tiempo, aunque lo pense, no he querido dejar de leeros y comentaros. Algunos me tenéis enganchado, todos me tenéis muy agradecido. Y estoy contento, porque de no haberlo hecho a lo mejor no abría visto el genial montaje de fotos de Pati. Gracias por descubrirme a Leish Nash, cantante de la canción magnífica de fongo. Y no quería perderme las historias de Grampus, el mejor escritor de este ciber mundo o las aventuras de la princesa del desierto. Y a mi incomprendida, y descubrir a las ruvis o a weblara. Y las neuras de tamaruca con su pobre novio (ese compás) o trampoline, ofreciéndo su corazón! Jene, algún día quedamos a pasear. Y a ruben, a mario! Y mi envidia por la vida del gallego que me actualiza en música y blogs. Efrén, gracias por soportarme en los días chungos. Y, para acabar.... setestrelo, ese videoclip refleja mi sensación de estar soñando una semana, y me recuerda al que tu pusiste hace poco, invitándonos a todos a soñar. Va por tí.
Así es que , hoy por hoy, parece que abandono mi mundo de sueños. Supongo que nunca lo dejaré del todo, porque yo soy bastante soñador. Como Ally McBeal. Qué se le va a hacer? Cómo cambiar a alguien cuyo sueño sería ser el Dr. Joel Fleishman, con alces cambando por delante de su consulta en Alaska?? No tengo solución!
P.D.: ........Grampus, apunta esto en mi carta a los Reyes Magos. Me gusta soñar, pero quiero hacerlo solo en sueños. Necesito vivir más, necesito que me enseñen cómo hacerlo!
Un abrazo a todos. No me llevo nada malo de mi blog!
Etiquetas: sueños
Un paseo por el Belén
Llevo unos días perdido. Se me ha roto la brujúla interior, y no sé para dónde tirar. No sé sobre qué escribir, no sé qué hacer en la locura de semana que se avecina, no sé qué hacer con mi vida. Como veréis, me desoriento exponencialmente, desde la mesa del ordenador a mi vida entera, la sensación me invade (debe ser una sensación norteamericana, de invasión fácil).
Esta tarde me he ido a trabajar lejos de casa, una media hora andando. Para volver a casa he decidido abrocharme bien el abrigo, ponerme mi música y volver caminando.
Caminar me relaja de por sí. Pero hoy el efecto ha sido aún mayor. He pensado: "Bueno, cuando llegue a casa me volveré a sentir perdido, pero mientras voy caminando tengo un destino claro, sé hacia dónde voy." Y así ha sido, me he olvidado un poco de todo, me he centrado en mi música y en observar lo que pasa fuera de mí.
El primer tramo del camino de vuelta transcurre por una avenida muy amplia, con poco tráfico hoy, y el antiguo cauce del Turia, que está completamente ajardinado, lleno de pinos, fuentes, cruzado por antiguos puentes.
El viento, no muy fuerte pero sí frío, me daba de cara. Me encanta el viento, iba andando suficientemente abrigado y el frío en la cara me ha despejado. Hoy hasta se veían estrellas desde el puente que cruza el cauce del río. Mientras caminaba entre los árboles me he acordado de mi playa. De mis paseos por ella, siempre hasta el mismo lugar y luego de vuelta, en los que el placer está en el paseo en sí, no en el destino.
El resto del camino, hasta llegar a mi casa en el casco antiguo, ha transcurrido por el puro centro de Valencia, entre tiendas, el gran centro comercial que todos conocemos (navidades empieza en octubre, las rebajas de enero se anuncian desde diciembre, san valentin llega desde enero, las estaciones se anuncian con un "Ya es......... (colóquese estación) en el....", de vez en cuándo puedes encontrar China o México o Marruecos, o cualquier otro país en su interior...),.....etc.
Todo estaba lleno de gente. Normal en estas fechas. Cargados de bolsas, parejitas de todas las edades, grupos de amig@s celebrando ruidosamente el desajuste hormonal propio de la adolecencia que atraviesan, niños en carritos de todas las edades, llorando la mayoría de ellos (Expresan de esa forma un mensaje que se ve que todos entendemos claramente menos sus padres: ¿Porqué me sacas a pasear bajo un frío congelante entre semejante cantidad de gente, que parecen hordas de orcos de tierra media buscando regalos con la misma intesidad como si se tratarán del anillo único???).
Gente parada frente a los escaparates, llenos de bolas de navidad, papas noeles o santas clauses o santos nicolauses (NO, POR FAVOR, NO COLGUEIS ESOS PAPAS NOELES QUE CUELGA DE UNA CUERDA EN LOS BALCONES,COMO SI ENTRARAN EN LA CASA!!!!). Algún Belén clásico también, lo cual lleva a la surrealista coincidencia en un mismo lugar de Reyes Magos y Papa Noel. Es un claro ejemplo de alianza de civilizaciones, que todo sea por vender, proponiendo por tanto meter también algún candelabro judío de Hanuka y algo musulmán, para que así la tarjeta de crédito nos una a todos).
Puestos de castañas (mi hermana estará contenta, le encantan; a mí no me gustan nada), mazorcas de maíz (panochas las llamamos por aquí). Algún valiente con poco sentido de la vergüenza disfrazado de papa noel con algún cartel en la mano. No me he topado con grupos cantadores de villancicos, gracias a Dios, aunque haberlos los habrán.
Junto a la entrada del Corte Inglés, unos 6 policías locales rodeando a un hombre negro (pero negro,negro, de algún país centroafricano), registrándole los bolsillos. Como iba con mi música, no me he enterado muy bien de qué había pasado, que a lo mejor si había hecho algo, pero me ha entristecido un montón la imagen, todos los blanquitos comprando y tan tranquilos y 6 policías!!!!! para registrar a la única persona de color en 100 metros a la redonda. En fin.
A lo que iba, mientras caminaba, mientras ponía mi música alta, mientras dejaba que el viento frío me diera en la cara y me despeinara completamente , mientras miraba y veía a toda esa gente a mi alrededor, a lo que pasaba.... he sentido que estaba en un Belén.
Un Belén moderno, lleno de figuritas. Con consumidores en vez de pastores, con policías en vez de legionarios romanos, y con el Rey Baltasar en proceso de ser cacheado. Y, aunque todas las figuritas estaban vivas, para mí era como si no lo estuviesen. Porque yo caminaba entre ellas, evitando los choques, las veía actuar...... pero nada de lo que ocurría iba conmigo.
Como si yo no debiera estar ahí. Nada me ha parecido que me uniese al mundo real.
Sé que hoy me he sentido sólo, que llevo varios días así. Pero no sólo y triste, aunque quizá sí un poco. Es más sólo de desorientado. De no saber qué hacer con mi vida.
No quiero acabar así esto. No quiero que mi blog se quede con un tono de ánimo bajo. Quiero agradecer a mucha gente los ánimos ante la situación de mi abuelo. Esta estacionario, sigue ahí, ni para delante ni para detrás, y la familia ya se ha preparado para lo que promete ser unas fiestas poco prometedoras. Pero yo, en ese sentido, ya estoy más tranquilo.
Hace un tiempo, un blogero cuya suerte envidio y espero que se me pegue, intentó enseñarme a colgar videos de música en mi blog. Voy a intentarlo ahora. Si lo consigo, os dejo puesta una de mis canciones preferidas. Es la que escucho en mi playa, de noche, bajo las estrellas (y esto es una verdad vital). Espero que os guste al menos casi tanto como a mí, y os lo agradezco. Dedicada en especial al blogero al que hoy por hoy envidio!!
Esta tarde me he ido a trabajar lejos de casa, una media hora andando. Para volver a casa he decidido abrocharme bien el abrigo, ponerme mi música y volver caminando.
Caminar me relaja de por sí. Pero hoy el efecto ha sido aún mayor. He pensado: "Bueno, cuando llegue a casa me volveré a sentir perdido, pero mientras voy caminando tengo un destino claro, sé hacia dónde voy." Y así ha sido, me he olvidado un poco de todo, me he centrado en mi música y en observar lo que pasa fuera de mí.
El primer tramo del camino de vuelta transcurre por una avenida muy amplia, con poco tráfico hoy, y el antiguo cauce del Turia, que está completamente ajardinado, lleno de pinos, fuentes, cruzado por antiguos puentes.
El viento, no muy fuerte pero sí frío, me daba de cara. Me encanta el viento, iba andando suficientemente abrigado y el frío en la cara me ha despejado. Hoy hasta se veían estrellas desde el puente que cruza el cauce del río. Mientras caminaba entre los árboles me he acordado de mi playa. De mis paseos por ella, siempre hasta el mismo lugar y luego de vuelta, en los que el placer está en el paseo en sí, no en el destino.
El resto del camino, hasta llegar a mi casa en el casco antiguo, ha transcurrido por el puro centro de Valencia, entre tiendas, el gran centro comercial que todos conocemos (navidades empieza en octubre, las rebajas de enero se anuncian desde diciembre, san valentin llega desde enero, las estaciones se anuncian con un "Ya es......... (colóquese estación) en el....", de vez en cuándo puedes encontrar China o México o Marruecos, o cualquier otro país en su interior...),.....etc.
Todo estaba lleno de gente. Normal en estas fechas. Cargados de bolsas, parejitas de todas las edades, grupos de amig@s celebrando ruidosamente el desajuste hormonal propio de la adolecencia que atraviesan, niños en carritos de todas las edades, llorando la mayoría de ellos (Expresan de esa forma un mensaje que se ve que todos entendemos claramente menos sus padres: ¿Porqué me sacas a pasear bajo un frío congelante entre semejante cantidad de gente, que parecen hordas de orcos de tierra media buscando regalos con la misma intesidad como si se tratarán del anillo único???).
Gente parada frente a los escaparates, llenos de bolas de navidad, papas noeles o santas clauses o santos nicolauses (NO, POR FAVOR, NO COLGUEIS ESOS PAPAS NOELES QUE CUELGA DE UNA CUERDA EN LOS BALCONES,COMO SI ENTRARAN EN LA CASA!!!!). Algún Belén clásico también, lo cual lleva a la surrealista coincidencia en un mismo lugar de Reyes Magos y Papa Noel. Es un claro ejemplo de alianza de civilizaciones, que todo sea por vender, proponiendo por tanto meter también algún candelabro judío de Hanuka y algo musulmán, para que así la tarjeta de crédito nos una a todos).
Puestos de castañas (mi hermana estará contenta, le encantan; a mí no me gustan nada), mazorcas de maíz (panochas las llamamos por aquí). Algún valiente con poco sentido de la vergüenza disfrazado de papa noel con algún cartel en la mano. No me he topado con grupos cantadores de villancicos, gracias a Dios, aunque haberlos los habrán.
Junto a la entrada del Corte Inglés, unos 6 policías locales rodeando a un hombre negro (pero negro,negro, de algún país centroafricano), registrándole los bolsillos. Como iba con mi música, no me he enterado muy bien de qué había pasado, que a lo mejor si había hecho algo, pero me ha entristecido un montón la imagen, todos los blanquitos comprando y tan tranquilos y 6 policías!!!!! para registrar a la única persona de color en 100 metros a la redonda. En fin.
A lo que iba, mientras caminaba, mientras ponía mi música alta, mientras dejaba que el viento frío me diera en la cara y me despeinara completamente , mientras miraba y veía a toda esa gente a mi alrededor, a lo que pasaba.... he sentido que estaba en un Belén.
Un Belén moderno, lleno de figuritas. Con consumidores en vez de pastores, con policías en vez de legionarios romanos, y con el Rey Baltasar en proceso de ser cacheado. Y, aunque todas las figuritas estaban vivas, para mí era como si no lo estuviesen. Porque yo caminaba entre ellas, evitando los choques, las veía actuar...... pero nada de lo que ocurría iba conmigo.
Como si yo no debiera estar ahí. Nada me ha parecido que me uniese al mundo real.
Sé que hoy me he sentido sólo, que llevo varios días así. Pero no sólo y triste, aunque quizá sí un poco. Es más sólo de desorientado. De no saber qué hacer con mi vida.
No quiero acabar así esto. No quiero que mi blog se quede con un tono de ánimo bajo. Quiero agradecer a mucha gente los ánimos ante la situación de mi abuelo. Esta estacionario, sigue ahí, ni para delante ni para detrás, y la familia ya se ha preparado para lo que promete ser unas fiestas poco prometedoras. Pero yo, en ese sentido, ya estoy más tranquilo.
Hace un tiempo, un blogero cuya suerte envidio y espero que se me pegue, intentó enseñarme a colgar videos de música en mi blog. Voy a intentarlo ahora. Si lo consigo, os dejo puesta una de mis canciones preferidas. Es la que escucho en mi playa, de noche, bajo las estrellas (y esto es una verdad vital). Espero que os guste al menos casi tanto como a mí, y os lo agradezco. Dedicada en especial al blogero al que hoy por hoy envidio!!
Desde la ventana
La verdad es que no pensaba volver a escribir hasta que pasara todo, porque a veces siento que cuando dedico tiempo a otras cosas que no sean trabajar o estar en el hospital con mi abuelo soy un egoísta. Pero he encontrado la solución, le robaré unos minutos al sueño y ya está.
Todo sigue igual, ni para delante ni para detrás. Mi abuelo sigue más o menos igual, con ratos en los que empeora y ratos en los que parece mejorar y recupera un estado más o menos consciente.
Hoy he ido pronto a estar con él. Necesitaba además tramitar un certificado médico de su estado, porque este puente me iba con mi madre y hermanos a un viaje impresionante, que ha quedado por lo tanto en el tintero. Mi madre insistía en que nosotros fuéramos, pero sin ella y estando las cosas como están no tenía sentido.
Una vez aguantadas las colas, recorrido el hospital hasta encontrar el médico y rellenado todo, me he ido a su habitación. (Inciso: La burrocracia es mala en cualquier parte, pero cuando de lo que se trata es de salud se hace particularmente insoportable. En fin, tomo de mi propia medicina, supongo. Perdón a todo aquel que hice esperar más de la cuenta sin razón justificada).
La verdad es que, después de llevar ya unos días allí, empiezan a pasarme cosas divertidas en el hospital. Pequeños detalles.
Empezaré contando que el hospital es muuuuy antiguo; es lo que tienen los hospitales militares, si no hay dinero para balas de verdad en las maniobras, pues menos aún para renovar hospitales que tienen 8 pacientes por sala. De todas formas, pese a todo, se nota el ambiente militar, ya que todo está limpio y ordenado, y nadie corre por el recinto.
Supongo que hace tiempo, cuando los militares influían en todo lo que ocurría en este país, este hospital era otra cosa. Ahora está practicamente vacío, ya que casi no hay militares. 8 pacientes en una sala de 20, como mínimo, y sólo la mitad son militares, de las ISFAS, que es la seguridad social militar.
Está situado a las a fueras de valencia, en un municipio limítrofe y bastante a las afueras. El edificio, antiguo como ya he dicho, está rodeado por un muro, es enorme, y tiene un estilo de principios de siglo. Es de esos edicificos bajos con muchos patios interiores, como si fueran conventos, y cada pabellón conecta con los demás por medio de pasillos acristalados, blancos. Parece un balneario.
A veces imagino monjas de aquellas que vestían esas "gorras" blancas que se abrían, enormes, como alas de avión, paseando a pacientes en sillas de ruedas, silenciosas.
Los patios interiores están ajardinados, muy bien cuidados, con fuentes de piedra antigua llenas de agua y musgo, con bancos, y árboles frutales, naranjos y limoneros que a estas alturas del año están llenos de fruta.
Como el hospital está vacío, cuando atardece cojo mi música y me escabullo un rato, para despejarme, y paseo de pabellón en pabellón. Me siento un poco 007, porque me he metido en más de un sitio en el que claramente no entraba nadie desde hacía mucho tiempo. Como el hospital está a las afueras, no hay grandes edificios que tapen el sol. Es precioso sentarse en uno de los pasillos, o en alguno de los bancos de los jardines interiores, envuelto por la luz naranja.
Mi abuelo sigue inspirándome ternura y mucha, mucha tristeza. Verle en la situación en la que está mientras recuerdo cómo era él. Deportista, enérgico, autoritario.... Ahora intento no pensar en que ya no se levantará de esa cama, me sorprendo al ver cómo depende de nosotros para absolutamente todo, cómo pide cosas que no podemos hacer....
Cuando tiene sus ratos buenos, cuesta creer lo que nos ha dicho el médico, lo que ha escrito hoy en el certificado médico para que nos devuelvan el importe del viaje: "Ingresó por urgencias el 30/11/2006 por enfermedad muy grave con alto riesgo vital, evolucionando de forma desfavorable hasta el día de hoy".
Hoy le cantaba canciones, y él me las acababa! Yo empezaba: El coooocherito leré,... y él murmuraba el resto de la canción. O aquella de "Pasaron un,dos,treeees,cuaaatro,cinco,seis,....." y el contestaba "semanas". Nos reíamos, él parecía sonreir. En otra ocasión empezó a pedir algo, a murmurar. Hay que acercárse mucho para intentar entender lo que dice. Como normalmente pide agua, yo le preguntaba "Abuelo, quieres agua?" (aunque el médico nos ha prohibido darle agua, por el riesgo de que se atragante, ya que no traga bien, yo se la doy a gotitas con una gasa). Y mi abuelo empieza a decir "Gaseosa" (esto me costó bastante entenderlo). Claro, a mi me entra la risa, y hago como que bromeo, y le digo, "Vale, gaseosa y un poco de vino,,,, preparo tinto de verano".
Después vienen los ratos en los que va peor. Hoy estaba sólo con él y con una chica que le ha cuidado estos últimos 3 años. Justo después de que le pusieran una medicación ha empezado a encontrarse peor, a respirar con más fatiga. Ha dejado de estar consciente, o al menos no respondía como antes, y cerraba los ojitos, o los dejaba mínimamente entreabiertos. Mi abuelo tiene unos preciosos ojos azules; ahora parece que sean de agua.
En esos momentos levanta los brazos hacia el techo, como si viera a alguien, o como si rezara. Intenta quitarse la mascarilla, se lleva las manos a la entrepierna porque le molesta la sonda de la orina y emite unos sonidos que suenan a quejidos, a lamentos que te rompen el corazón. La vía que lleva estaba manchada de sangre, y la enfermera, con buen criterio, quería retirarla y pinchar otra, pero como he visto que aun funcionaba el gotero le he dicho que mejor seguir así. No quiero que le pinchen más.
En estos malos ratos, como digo, le cojo de la mano. Le acaricio la cabeza, le hago gustitos (que decimos mi hermana y yo) detrás de las orejas, o en la barbilla. Le he puesto el rosario dentro de la bata, sobre el corazón (en realidad sólo le he ayudado, porque lo ha empezado a hacer él).
Hoy, mientras ocurría todo esto, miraba a través de la ventana de su habitación. Hay una alameda llena de árboles, hay bancos de piedra, antiguos como el edificio. Hay limoneros con limones, algún pequeño edificio antiguo anexo y se ve también una pequeña fuente. Se ha puesto el sol, el amarillo se ha hecho naranja antes de que ganaran la partida los violetas, los añiles , los azules y , al final, la luna. Mientras cambiaban los colores, se me pasó el tiempo entre las sombras de las hojas, imaginando a mi abuela sentada en ese banco de piedra, con su gran sonrisa y uno de sus sombreros. Imaginaba que el alma de mi abuelo se reunía con mi abuela, que mi abuela al ver a mi abuelo le sonreía de oreja a oreja, como hacia ella, y le abrazaba, y le decía: "¡Dionisio, cuánto te he estado esperando!". Y se desvanecían mientras caminaban entre amarillos y naranjas.
Así que, cuando el sol se ha puesto, y he vuelto a mirar a mi abuelo, no he podido evitar pensar decirle: "Venga, abuelo, tranquilo, muere en paz y haz compañía a la abuela, que está sóla ahí arriba y te espera sentada en ese banco de ahí".
Me abría gustado que hubiera ocurrido esta tarde, que hubiera terminado todo. Haber librado a mi madre de estar presente en ese momento, haber estado yo por ella. Y que mi deportivo, enérgico y autoritario abuelo se hubiera reunido con el amor hecho persona, la alegría de la vida que fue mi abuela. Hoy, mientras pensaba en eso he estado a punto de llorar, como ahora.
Todo sigue igual, ni para delante ni para detrás. Mi abuelo sigue más o menos igual, con ratos en los que empeora y ratos en los que parece mejorar y recupera un estado más o menos consciente.
Hoy he ido pronto a estar con él. Necesitaba además tramitar un certificado médico de su estado, porque este puente me iba con mi madre y hermanos a un viaje impresionante, que ha quedado por lo tanto en el tintero. Mi madre insistía en que nosotros fuéramos, pero sin ella y estando las cosas como están no tenía sentido.
Una vez aguantadas las colas, recorrido el hospital hasta encontrar el médico y rellenado todo, me he ido a su habitación. (Inciso: La burrocracia es mala en cualquier parte, pero cuando de lo que se trata es de salud se hace particularmente insoportable. En fin, tomo de mi propia medicina, supongo. Perdón a todo aquel que hice esperar más de la cuenta sin razón justificada).
La verdad es que, después de llevar ya unos días allí, empiezan a pasarme cosas divertidas en el hospital. Pequeños detalles.
Empezaré contando que el hospital es muuuuy antiguo; es lo que tienen los hospitales militares, si no hay dinero para balas de verdad en las maniobras, pues menos aún para renovar hospitales que tienen 8 pacientes por sala. De todas formas, pese a todo, se nota el ambiente militar, ya que todo está limpio y ordenado, y nadie corre por el recinto.
Supongo que hace tiempo, cuando los militares influían en todo lo que ocurría en este país, este hospital era otra cosa. Ahora está practicamente vacío, ya que casi no hay militares. 8 pacientes en una sala de 20, como mínimo, y sólo la mitad son militares, de las ISFAS, que es la seguridad social militar.
Está situado a las a fueras de valencia, en un municipio limítrofe y bastante a las afueras. El edificio, antiguo como ya he dicho, está rodeado por un muro, es enorme, y tiene un estilo de principios de siglo. Es de esos edicificos bajos con muchos patios interiores, como si fueran conventos, y cada pabellón conecta con los demás por medio de pasillos acristalados, blancos. Parece un balneario.
A veces imagino monjas de aquellas que vestían esas "gorras" blancas que se abrían, enormes, como alas de avión, paseando a pacientes en sillas de ruedas, silenciosas.
Los patios interiores están ajardinados, muy bien cuidados, con fuentes de piedra antigua llenas de agua y musgo, con bancos, y árboles frutales, naranjos y limoneros que a estas alturas del año están llenos de fruta.
Como el hospital está vacío, cuando atardece cojo mi música y me escabullo un rato, para despejarme, y paseo de pabellón en pabellón. Me siento un poco 007, porque me he metido en más de un sitio en el que claramente no entraba nadie desde hacía mucho tiempo. Como el hospital está a las afueras, no hay grandes edificios que tapen el sol. Es precioso sentarse en uno de los pasillos, o en alguno de los bancos de los jardines interiores, envuelto por la luz naranja.
Mi abuelo sigue inspirándome ternura y mucha, mucha tristeza. Verle en la situación en la que está mientras recuerdo cómo era él. Deportista, enérgico, autoritario.... Ahora intento no pensar en que ya no se levantará de esa cama, me sorprendo al ver cómo depende de nosotros para absolutamente todo, cómo pide cosas que no podemos hacer....
Cuando tiene sus ratos buenos, cuesta creer lo que nos ha dicho el médico, lo que ha escrito hoy en el certificado médico para que nos devuelvan el importe del viaje: "Ingresó por urgencias el 30/11/2006 por enfermedad muy grave con alto riesgo vital, evolucionando de forma desfavorable hasta el día de hoy".
Hoy le cantaba canciones, y él me las acababa! Yo empezaba: El coooocherito leré,... y él murmuraba el resto de la canción. O aquella de "Pasaron un,dos,treeees,cuaaatro,cinco,seis,....." y el contestaba "semanas". Nos reíamos, él parecía sonreir. En otra ocasión empezó a pedir algo, a murmurar. Hay que acercárse mucho para intentar entender lo que dice. Como normalmente pide agua, yo le preguntaba "Abuelo, quieres agua?" (aunque el médico nos ha prohibido darle agua, por el riesgo de que se atragante, ya que no traga bien, yo se la doy a gotitas con una gasa). Y mi abuelo empieza a decir "Gaseosa" (esto me costó bastante entenderlo). Claro, a mi me entra la risa, y hago como que bromeo, y le digo, "Vale, gaseosa y un poco de vino,,,, preparo tinto de verano".
Después vienen los ratos en los que va peor. Hoy estaba sólo con él y con una chica que le ha cuidado estos últimos 3 años. Justo después de que le pusieran una medicación ha empezado a encontrarse peor, a respirar con más fatiga. Ha dejado de estar consciente, o al menos no respondía como antes, y cerraba los ojitos, o los dejaba mínimamente entreabiertos. Mi abuelo tiene unos preciosos ojos azules; ahora parece que sean de agua.
En esos momentos levanta los brazos hacia el techo, como si viera a alguien, o como si rezara. Intenta quitarse la mascarilla, se lleva las manos a la entrepierna porque le molesta la sonda de la orina y emite unos sonidos que suenan a quejidos, a lamentos que te rompen el corazón. La vía que lleva estaba manchada de sangre, y la enfermera, con buen criterio, quería retirarla y pinchar otra, pero como he visto que aun funcionaba el gotero le he dicho que mejor seguir así. No quiero que le pinchen más.
En estos malos ratos, como digo, le cojo de la mano. Le acaricio la cabeza, le hago gustitos (que decimos mi hermana y yo) detrás de las orejas, o en la barbilla. Le he puesto el rosario dentro de la bata, sobre el corazón (en realidad sólo le he ayudado, porque lo ha empezado a hacer él).
Hoy, mientras ocurría todo esto, miraba a través de la ventana de su habitación. Hay una alameda llena de árboles, hay bancos de piedra, antiguos como el edificio. Hay limoneros con limones, algún pequeño edificio antiguo anexo y se ve también una pequeña fuente. Se ha puesto el sol, el amarillo se ha hecho naranja antes de que ganaran la partida los violetas, los añiles , los azules y , al final, la luna. Mientras cambiaban los colores, se me pasó el tiempo entre las sombras de las hojas, imaginando a mi abuela sentada en ese banco de piedra, con su gran sonrisa y uno de sus sombreros. Imaginaba que el alma de mi abuelo se reunía con mi abuela, que mi abuela al ver a mi abuelo le sonreía de oreja a oreja, como hacia ella, y le abrazaba, y le decía: "¡Dionisio, cuánto te he estado esperando!". Y se desvanecían mientras caminaban entre amarillos y naranjas.
Así que, cuando el sol se ha puesto, y he vuelto a mirar a mi abuelo, no he podido evitar pensar decirle: "Venga, abuelo, tranquilo, muere en paz y haz compañía a la abuela, que está sóla ahí arriba y te espera sentada en ese banco de ahí".
Me abría gustado que hubiera ocurrido esta tarde, que hubiera terminado todo. Haber librado a mi madre de estar presente en ese momento, haber estado yo por ella. Y que mi deportivo, enérgico y autoritario abuelo se hubiera reunido con el amor hecho persona, la alegría de la vida que fue mi abuela. Hoy, mientras pensaba en eso he estado a punto de llorar, como ahora.
Se me está apagando una estrella....
En realidad no quiero escribir sobre esto, pero es lo que ocupa completamente mi cabeza y me genera el dolor de cabeza que tengo.
Mi abuelo se está muriendo, si es que no lo ha hecho ya mientras escribo. Su estrella se apaga.
Sin entrar en muchos detalles, es el único abuelo que me queda, el materno. Él es (porque lo será mientras viva) general, general de Franco a mucha honra, diría él. Mi abuela, que le siguió por toda la geografía española, le dió 8 hijos. 17 primos somos, la mayoría en Valencia y unos cuantos desperdigados por el mundo mundial.
Mi abuelo es el hermano más pequeño de 5, tiene 90 años, y todos sus demás hermanos están vivos. Pero bueno, al final los múltiples achaques están acabando con él poco a poco, y además de mala manera, con una insuficiencia cardiaca. En resumen, intubado, sedado y con oxígeno, a la espera de que su cuerpo diga basta.
La familia de mi madre es peculiar, lo cual es seguramente debido a la enorme prole engendrada, que ha dado lugar a tipos de lo más diversos. Gracias a Dios no hemos salido ninguno franquista ni excesivamente conservadores, aunque de todo hay. Tan extremas son las cosas, que uno de los sobrinos de mi abuelo fue el ministro que firmó la ley del aborto, lo cual dividió la familia en bandos, aunque yo entonces era pequeño y no me enteraba de nada.
Como militar a la antigua usanza, mi abuelo fue muy estricto con sus 8 hijos y con su mujer. Mi impresión es que, de todos ellos, los que tenían mucha personalidad de jóvenes lo resistieron, y los que no la tenían quedaron pelín traumatizados y además se despendolaron en los 70/80s a niveles interesantes. Este carácter de mi abuelo no se suavizó con la enfermedad, sino que ha ído a más: dictador, pío, .....
A sus nietos siempre nos trató con cariño. No me puedo quejar. Aunque, al final de su vida, con su comportamiento, yo no he podido evitar ponerme del lado de mi madre, que es la más independiente, la que siempre le ha puesto en su sitio. Muuuchas discusiones entre hermanos, muchas decisiones en las que opinan él y los 8 hijos, y yo siempre del lado de mi madre. Afinidad de carácter.
Hoy, cuando nos han llamado otra vez a todos porque parecía que se moría (como nos cuesta usar esa palabra incluso entre nosotros, siempre diciendo "está muy mal" en vez de un más realista "se muere"), me he sentido mal.
Mal, porque parte de mis tíos están en un plan que no soporto. Creen que mi abuelo les escucha, le han puesto el teléfono al oído para que mis tíos en el extranjero puedan hablarle; el escapulario en la mano, le han rezado el rosario, luego todo era decirle a mi madre que claro que se daba cuenta de todo, que no se quede sólo en ningún momento, porque a lo mejor se recupera y va y no hay nadie...
Yo, como soy médico, intentando hablar con el médico para saber qué tiene pautado para que no sufra cuando se ahoga, que es lo que más le preocupa a mi madre. Mi madre quiere que no sufra nada, que le duerman si hace falta corra el riesgo que corra con los opiaceos. Vamos, que, aunque no era mi intención, creo que el médico se ha pensado que quiero la eutania para mi abuelo!
Mi madre está segura que su padre va a morir. Y creo que además está cansada de estos últimos meses, de ver cómo ha ido haciéndose cada vez más enjuto, cada vez más débil, cada vez más general para según que cosas,....
A mi madre y a mi creo que nos pasa lo mismo: le queremos, pero no le queremos así, entiéndase que no queremos que siga en esa situación. Deseamos que muera en paz, que no sufra. Y el pensar eso hace que yo (y probablemente mi madre también) hace que nos sintamos miserables. No somos como mis otros tíos, no rezamos con él (bueno, mi madre si, yo ya no), no vemos sentido a ponerle el teléfono en la oreja, ni a hablarle, ni a decir que parece que recupera color y que está un poquito mejor......
Siento que, por desear que muera de una vez, no le quiero. Y eso me hace sentir ruín. Llevo dos días preguntándome: ¿le quiero de verdad? ¿Pienso estas cosas porque en realidad no le quiero, o no quiero tener que cuidarle? ¿Quiero que acabe ya todo para dejar atrás todos los líos y las penas de mi madre de estos últimos años? Y, además de todo esto, soy médico! ¿Porqué no me nace luchar más por mi abuelo? ¿Porqué digo que veo absurdo lo de hablarle, ponerle el teléfono en la oreja, cuando no puedo evitar acariciarle la mano? ¿Porqué no soporto a mis tíos?
Hoy, cuando dejábamos el hospital a las once de la noche, yo le cogía de la mano y se la acariciaba. Respira fatal. Pero, a pesar de tanto tubo, de mis tíos en un plan que no es el mío, le miraba, en su estado, y sentía mucha ternura. Me han venido a la mente buenos recuerdos de cuando era muy,muy pequeño. He sentido que sí que le he querido desde hace mucho, y que sólo quiero que todo esto termine. No sé si nos escucha o nos siente, si sabe que estamos ahí. Lo que sé es que no quiero que siga respirando como si cada inspiración fuera una flexión de cuerpo entero, quejándose, incorporado en la cama sin poder tumbarse, sondado, con la cabeza hiperextendida, arrancándose la vía y quitándose la mascarilla como en la crisis de esta mañana...... ahogándose. Le quiero, y porque le quiero quiero que descanse de una vez.
Algunos de mis tíos lloraban. Es su padre, no el mío, entindo que no puedan controlarse. Yo he decidido sonreir y seguir acariciando su mano. Y decirles que no lloraran, porque se le veía más tranquilo y seguro que no se enteraba de nada. Y porque lo mejor que le puede pasar es que no tenga más crisis, y que se apague sin sufrir, como una de las velas que alguien había encendido en la habitación, o como el brillo de las estrellas cuando amanece. Me niego a llorar. Me gustaría que me viera sonreir mientras le acaricio la mano y supiera que sí le he querido, le quiero, aunque no llore nada.
Es la primera vez que vivo esta situación desde el otro lado. Duele. Duele mucho. Que acabe esto, por favor!
Mi abuelo se está muriendo, si es que no lo ha hecho ya mientras escribo. Su estrella se apaga.
Sin entrar en muchos detalles, es el único abuelo que me queda, el materno. Él es (porque lo será mientras viva) general, general de Franco a mucha honra, diría él. Mi abuela, que le siguió por toda la geografía española, le dió 8 hijos. 17 primos somos, la mayoría en Valencia y unos cuantos desperdigados por el mundo mundial.
Mi abuelo es el hermano más pequeño de 5, tiene 90 años, y todos sus demás hermanos están vivos. Pero bueno, al final los múltiples achaques están acabando con él poco a poco, y además de mala manera, con una insuficiencia cardiaca. En resumen, intubado, sedado y con oxígeno, a la espera de que su cuerpo diga basta.
La familia de mi madre es peculiar, lo cual es seguramente debido a la enorme prole engendrada, que ha dado lugar a tipos de lo más diversos. Gracias a Dios no hemos salido ninguno franquista ni excesivamente conservadores, aunque de todo hay. Tan extremas son las cosas, que uno de los sobrinos de mi abuelo fue el ministro que firmó la ley del aborto, lo cual dividió la familia en bandos, aunque yo entonces era pequeño y no me enteraba de nada.
Como militar a la antigua usanza, mi abuelo fue muy estricto con sus 8 hijos y con su mujer. Mi impresión es que, de todos ellos, los que tenían mucha personalidad de jóvenes lo resistieron, y los que no la tenían quedaron pelín traumatizados y además se despendolaron en los 70/80s a niveles interesantes. Este carácter de mi abuelo no se suavizó con la enfermedad, sino que ha ído a más: dictador, pío, .....
A sus nietos siempre nos trató con cariño. No me puedo quejar. Aunque, al final de su vida, con su comportamiento, yo no he podido evitar ponerme del lado de mi madre, que es la más independiente, la que siempre le ha puesto en su sitio. Muuuchas discusiones entre hermanos, muchas decisiones en las que opinan él y los 8 hijos, y yo siempre del lado de mi madre. Afinidad de carácter.
Hoy, cuando nos han llamado otra vez a todos porque parecía que se moría (como nos cuesta usar esa palabra incluso entre nosotros, siempre diciendo "está muy mal" en vez de un más realista "se muere"), me he sentido mal.
Mal, porque parte de mis tíos están en un plan que no soporto. Creen que mi abuelo les escucha, le han puesto el teléfono al oído para que mis tíos en el extranjero puedan hablarle; el escapulario en la mano, le han rezado el rosario, luego todo era decirle a mi madre que claro que se daba cuenta de todo, que no se quede sólo en ningún momento, porque a lo mejor se recupera y va y no hay nadie...
Yo, como soy médico, intentando hablar con el médico para saber qué tiene pautado para que no sufra cuando se ahoga, que es lo que más le preocupa a mi madre. Mi madre quiere que no sufra nada, que le duerman si hace falta corra el riesgo que corra con los opiaceos. Vamos, que, aunque no era mi intención, creo que el médico se ha pensado que quiero la eutania para mi abuelo!
Mi madre está segura que su padre va a morir. Y creo que además está cansada de estos últimos meses, de ver cómo ha ido haciéndose cada vez más enjuto, cada vez más débil, cada vez más general para según que cosas,....
A mi madre y a mi creo que nos pasa lo mismo: le queremos, pero no le queremos así, entiéndase que no queremos que siga en esa situación. Deseamos que muera en paz, que no sufra. Y el pensar eso hace que yo (y probablemente mi madre también) hace que nos sintamos miserables. No somos como mis otros tíos, no rezamos con él (bueno, mi madre si, yo ya no), no vemos sentido a ponerle el teléfono en la oreja, ni a hablarle, ni a decir que parece que recupera color y que está un poquito mejor......
Siento que, por desear que muera de una vez, no le quiero. Y eso me hace sentir ruín. Llevo dos días preguntándome: ¿le quiero de verdad? ¿Pienso estas cosas porque en realidad no le quiero, o no quiero tener que cuidarle? ¿Quiero que acabe ya todo para dejar atrás todos los líos y las penas de mi madre de estos últimos años? Y, además de todo esto, soy médico! ¿Porqué no me nace luchar más por mi abuelo? ¿Porqué digo que veo absurdo lo de hablarle, ponerle el teléfono en la oreja, cuando no puedo evitar acariciarle la mano? ¿Porqué no soporto a mis tíos?
Hoy, cuando dejábamos el hospital a las once de la noche, yo le cogía de la mano y se la acariciaba. Respira fatal. Pero, a pesar de tanto tubo, de mis tíos en un plan que no es el mío, le miraba, en su estado, y sentía mucha ternura. Me han venido a la mente buenos recuerdos de cuando era muy,muy pequeño. He sentido que sí que le he querido desde hace mucho, y que sólo quiero que todo esto termine. No sé si nos escucha o nos siente, si sabe que estamos ahí. Lo que sé es que no quiero que siga respirando como si cada inspiración fuera una flexión de cuerpo entero, quejándose, incorporado en la cama sin poder tumbarse, sondado, con la cabeza hiperextendida, arrancándose la vía y quitándose la mascarilla como en la crisis de esta mañana...... ahogándose. Le quiero, y porque le quiero quiero que descanse de una vez.
Algunos de mis tíos lloraban. Es su padre, no el mío, entindo que no puedan controlarse. Yo he decidido sonreir y seguir acariciando su mano. Y decirles que no lloraran, porque se le veía más tranquilo y seguro que no se enteraba de nada. Y porque lo mejor que le puede pasar es que no tenga más crisis, y que se apague sin sufrir, como una de las velas que alguien había encendido en la habitación, o como el brillo de las estrellas cuando amanece. Me niego a llorar. Me gustaría que me viera sonreir mientras le acaricio la mano y supiera que sí le he querido, le quiero, aunque no llore nada.
Es la primera vez que vivo esta situación desde el otro lado. Duele. Duele mucho. Que acabe esto, por favor!
Etiquetas: abuelo