Desde la ventana
La verdad es que no pensaba volver a escribir hasta que pasara todo, porque a veces siento que cuando dedico tiempo a otras cosas que no sean trabajar o estar en el hospital con mi abuelo soy un egoísta. Pero he encontrado la solución, le robaré unos minutos al sueño y ya está.
Todo sigue igual, ni para delante ni para detrás. Mi abuelo sigue más o menos igual, con ratos en los que empeora y ratos en los que parece mejorar y recupera un estado más o menos consciente.
Hoy he ido pronto a estar con él. Necesitaba además tramitar un certificado médico de su estado, porque este puente me iba con mi madre y hermanos a un viaje impresionante, que ha quedado por lo tanto en el tintero. Mi madre insistía en que nosotros fuéramos, pero sin ella y estando las cosas como están no tenía sentido.
Una vez aguantadas las colas, recorrido el hospital hasta encontrar el médico y rellenado todo, me he ido a su habitación. (Inciso: La burrocracia es mala en cualquier parte, pero cuando de lo que se trata es de salud se hace particularmente insoportable. En fin, tomo de mi propia medicina, supongo. Perdón a todo aquel que hice esperar más de la cuenta sin razón justificada).
La verdad es que, después de llevar ya unos días allí, empiezan a pasarme cosas divertidas en el hospital. Pequeños detalles.
Empezaré contando que el hospital es muuuuy antiguo; es lo que tienen los hospitales militares, si no hay dinero para balas de verdad en las maniobras, pues menos aún para renovar hospitales que tienen 8 pacientes por sala. De todas formas, pese a todo, se nota el ambiente militar, ya que todo está limpio y ordenado, y nadie corre por el recinto.
Supongo que hace tiempo, cuando los militares influían en todo lo que ocurría en este país, este hospital era otra cosa. Ahora está practicamente vacío, ya que casi no hay militares. 8 pacientes en una sala de 20, como mínimo, y sólo la mitad son militares, de las ISFAS, que es la seguridad social militar.
Está situado a las a fueras de valencia, en un municipio limítrofe y bastante a las afueras. El edificio, antiguo como ya he dicho, está rodeado por un muro, es enorme, y tiene un estilo de principios de siglo. Es de esos edicificos bajos con muchos patios interiores, como si fueran conventos, y cada pabellón conecta con los demás por medio de pasillos acristalados, blancos. Parece un balneario.
A veces imagino monjas de aquellas que vestían esas "gorras" blancas que se abrían, enormes, como alas de avión, paseando a pacientes en sillas de ruedas, silenciosas.
Los patios interiores están ajardinados, muy bien cuidados, con fuentes de piedra antigua llenas de agua y musgo, con bancos, y árboles frutales, naranjos y limoneros que a estas alturas del año están llenos de fruta.
Como el hospital está vacío, cuando atardece cojo mi música y me escabullo un rato, para despejarme, y paseo de pabellón en pabellón. Me siento un poco 007, porque me he metido en más de un sitio en el que claramente no entraba nadie desde hacía mucho tiempo. Como el hospital está a las afueras, no hay grandes edificios que tapen el sol. Es precioso sentarse en uno de los pasillos, o en alguno de los bancos de los jardines interiores, envuelto por la luz naranja.
Mi abuelo sigue inspirándome ternura y mucha, mucha tristeza. Verle en la situación en la que está mientras recuerdo cómo era él. Deportista, enérgico, autoritario.... Ahora intento no pensar en que ya no se levantará de esa cama, me sorprendo al ver cómo depende de nosotros para absolutamente todo, cómo pide cosas que no podemos hacer....
Cuando tiene sus ratos buenos, cuesta creer lo que nos ha dicho el médico, lo que ha escrito hoy en el certificado médico para que nos devuelvan el importe del viaje: "Ingresó por urgencias el 30/11/2006 por enfermedad muy grave con alto riesgo vital, evolucionando de forma desfavorable hasta el día de hoy".
Hoy le cantaba canciones, y él me las acababa! Yo empezaba: El coooocherito leré,... y él murmuraba el resto de la canción. O aquella de "Pasaron un,dos,treeees,cuaaatro,cinco,seis,....." y el contestaba "semanas". Nos reíamos, él parecía sonreir. En otra ocasión empezó a pedir algo, a murmurar. Hay que acercárse mucho para intentar entender lo que dice. Como normalmente pide agua, yo le preguntaba "Abuelo, quieres agua?" (aunque el médico nos ha prohibido darle agua, por el riesgo de que se atragante, ya que no traga bien, yo se la doy a gotitas con una gasa). Y mi abuelo empieza a decir "Gaseosa" (esto me costó bastante entenderlo). Claro, a mi me entra la risa, y hago como que bromeo, y le digo, "Vale, gaseosa y un poco de vino,,,, preparo tinto de verano".
Después vienen los ratos en los que va peor. Hoy estaba sólo con él y con una chica que le ha cuidado estos últimos 3 años. Justo después de que le pusieran una medicación ha empezado a encontrarse peor, a respirar con más fatiga. Ha dejado de estar consciente, o al menos no respondía como antes, y cerraba los ojitos, o los dejaba mínimamente entreabiertos. Mi abuelo tiene unos preciosos ojos azules; ahora parece que sean de agua.
En esos momentos levanta los brazos hacia el techo, como si viera a alguien, o como si rezara. Intenta quitarse la mascarilla, se lleva las manos a la entrepierna porque le molesta la sonda de la orina y emite unos sonidos que suenan a quejidos, a lamentos que te rompen el corazón. La vía que lleva estaba manchada de sangre, y la enfermera, con buen criterio, quería retirarla y pinchar otra, pero como he visto que aun funcionaba el gotero le he dicho que mejor seguir así. No quiero que le pinchen más.
En estos malos ratos, como digo, le cojo de la mano. Le acaricio la cabeza, le hago gustitos (que decimos mi hermana y yo) detrás de las orejas, o en la barbilla. Le he puesto el rosario dentro de la bata, sobre el corazón (en realidad sólo le he ayudado, porque lo ha empezado a hacer él).
Hoy, mientras ocurría todo esto, miraba a través de la ventana de su habitación. Hay una alameda llena de árboles, hay bancos de piedra, antiguos como el edificio. Hay limoneros con limones, algún pequeño edificio antiguo anexo y se ve también una pequeña fuente. Se ha puesto el sol, el amarillo se ha hecho naranja antes de que ganaran la partida los violetas, los añiles , los azules y , al final, la luna. Mientras cambiaban los colores, se me pasó el tiempo entre las sombras de las hojas, imaginando a mi abuela sentada en ese banco de piedra, con su gran sonrisa y uno de sus sombreros. Imaginaba que el alma de mi abuelo se reunía con mi abuela, que mi abuela al ver a mi abuelo le sonreía de oreja a oreja, como hacia ella, y le abrazaba, y le decía: "¡Dionisio, cuánto te he estado esperando!". Y se desvanecían mientras caminaban entre amarillos y naranjas.
Así que, cuando el sol se ha puesto, y he vuelto a mirar a mi abuelo, no he podido evitar pensar decirle: "Venga, abuelo, tranquilo, muere en paz y haz compañía a la abuela, que está sóla ahí arriba y te espera sentada en ese banco de ahí".
Me abría gustado que hubiera ocurrido esta tarde, que hubiera terminado todo. Haber librado a mi madre de estar presente en ese momento, haber estado yo por ella. Y que mi deportivo, enérgico y autoritario abuelo se hubiera reunido con el amor hecho persona, la alegría de la vida que fue mi abuela. Hoy, mientras pensaba en eso he estado a punto de llorar, como ahora.
Todo sigue igual, ni para delante ni para detrás. Mi abuelo sigue más o menos igual, con ratos en los que empeora y ratos en los que parece mejorar y recupera un estado más o menos consciente.
Hoy he ido pronto a estar con él. Necesitaba además tramitar un certificado médico de su estado, porque este puente me iba con mi madre y hermanos a un viaje impresionante, que ha quedado por lo tanto en el tintero. Mi madre insistía en que nosotros fuéramos, pero sin ella y estando las cosas como están no tenía sentido.
Una vez aguantadas las colas, recorrido el hospital hasta encontrar el médico y rellenado todo, me he ido a su habitación. (Inciso: La burrocracia es mala en cualquier parte, pero cuando de lo que se trata es de salud se hace particularmente insoportable. En fin, tomo de mi propia medicina, supongo. Perdón a todo aquel que hice esperar más de la cuenta sin razón justificada).
La verdad es que, después de llevar ya unos días allí, empiezan a pasarme cosas divertidas en el hospital. Pequeños detalles.
Empezaré contando que el hospital es muuuuy antiguo; es lo que tienen los hospitales militares, si no hay dinero para balas de verdad en las maniobras, pues menos aún para renovar hospitales que tienen 8 pacientes por sala. De todas formas, pese a todo, se nota el ambiente militar, ya que todo está limpio y ordenado, y nadie corre por el recinto.
Supongo que hace tiempo, cuando los militares influían en todo lo que ocurría en este país, este hospital era otra cosa. Ahora está practicamente vacío, ya que casi no hay militares. 8 pacientes en una sala de 20, como mínimo, y sólo la mitad son militares, de las ISFAS, que es la seguridad social militar.
Está situado a las a fueras de valencia, en un municipio limítrofe y bastante a las afueras. El edificio, antiguo como ya he dicho, está rodeado por un muro, es enorme, y tiene un estilo de principios de siglo. Es de esos edicificos bajos con muchos patios interiores, como si fueran conventos, y cada pabellón conecta con los demás por medio de pasillos acristalados, blancos. Parece un balneario.
A veces imagino monjas de aquellas que vestían esas "gorras" blancas que se abrían, enormes, como alas de avión, paseando a pacientes en sillas de ruedas, silenciosas.
Los patios interiores están ajardinados, muy bien cuidados, con fuentes de piedra antigua llenas de agua y musgo, con bancos, y árboles frutales, naranjos y limoneros que a estas alturas del año están llenos de fruta.
Como el hospital está vacío, cuando atardece cojo mi música y me escabullo un rato, para despejarme, y paseo de pabellón en pabellón. Me siento un poco 007, porque me he metido en más de un sitio en el que claramente no entraba nadie desde hacía mucho tiempo. Como el hospital está a las afueras, no hay grandes edificios que tapen el sol. Es precioso sentarse en uno de los pasillos, o en alguno de los bancos de los jardines interiores, envuelto por la luz naranja.
Mi abuelo sigue inspirándome ternura y mucha, mucha tristeza. Verle en la situación en la que está mientras recuerdo cómo era él. Deportista, enérgico, autoritario.... Ahora intento no pensar en que ya no se levantará de esa cama, me sorprendo al ver cómo depende de nosotros para absolutamente todo, cómo pide cosas que no podemos hacer....
Cuando tiene sus ratos buenos, cuesta creer lo que nos ha dicho el médico, lo que ha escrito hoy en el certificado médico para que nos devuelvan el importe del viaje: "Ingresó por urgencias el 30/11/2006 por enfermedad muy grave con alto riesgo vital, evolucionando de forma desfavorable hasta el día de hoy".
Hoy le cantaba canciones, y él me las acababa! Yo empezaba: El coooocherito leré,... y él murmuraba el resto de la canción. O aquella de "Pasaron un,dos,treeees,cuaaatro,cinco,seis,....." y el contestaba "semanas". Nos reíamos, él parecía sonreir. En otra ocasión empezó a pedir algo, a murmurar. Hay que acercárse mucho para intentar entender lo que dice. Como normalmente pide agua, yo le preguntaba "Abuelo, quieres agua?" (aunque el médico nos ha prohibido darle agua, por el riesgo de que se atragante, ya que no traga bien, yo se la doy a gotitas con una gasa). Y mi abuelo empieza a decir "Gaseosa" (esto me costó bastante entenderlo). Claro, a mi me entra la risa, y hago como que bromeo, y le digo, "Vale, gaseosa y un poco de vino,,,, preparo tinto de verano".
Después vienen los ratos en los que va peor. Hoy estaba sólo con él y con una chica que le ha cuidado estos últimos 3 años. Justo después de que le pusieran una medicación ha empezado a encontrarse peor, a respirar con más fatiga. Ha dejado de estar consciente, o al menos no respondía como antes, y cerraba los ojitos, o los dejaba mínimamente entreabiertos. Mi abuelo tiene unos preciosos ojos azules; ahora parece que sean de agua.
En esos momentos levanta los brazos hacia el techo, como si viera a alguien, o como si rezara. Intenta quitarse la mascarilla, se lleva las manos a la entrepierna porque le molesta la sonda de la orina y emite unos sonidos que suenan a quejidos, a lamentos que te rompen el corazón. La vía que lleva estaba manchada de sangre, y la enfermera, con buen criterio, quería retirarla y pinchar otra, pero como he visto que aun funcionaba el gotero le he dicho que mejor seguir así. No quiero que le pinchen más.
En estos malos ratos, como digo, le cojo de la mano. Le acaricio la cabeza, le hago gustitos (que decimos mi hermana y yo) detrás de las orejas, o en la barbilla. Le he puesto el rosario dentro de la bata, sobre el corazón (en realidad sólo le he ayudado, porque lo ha empezado a hacer él).
Hoy, mientras ocurría todo esto, miraba a través de la ventana de su habitación. Hay una alameda llena de árboles, hay bancos de piedra, antiguos como el edificio. Hay limoneros con limones, algún pequeño edificio antiguo anexo y se ve también una pequeña fuente. Se ha puesto el sol, el amarillo se ha hecho naranja antes de que ganaran la partida los violetas, los añiles , los azules y , al final, la luna. Mientras cambiaban los colores, se me pasó el tiempo entre las sombras de las hojas, imaginando a mi abuela sentada en ese banco de piedra, con su gran sonrisa y uno de sus sombreros. Imaginaba que el alma de mi abuelo se reunía con mi abuela, que mi abuela al ver a mi abuelo le sonreía de oreja a oreja, como hacia ella, y le abrazaba, y le decía: "¡Dionisio, cuánto te he estado esperando!". Y se desvanecían mientras caminaban entre amarillos y naranjas.
Así que, cuando el sol se ha puesto, y he vuelto a mirar a mi abuelo, no he podido evitar pensar decirle: "Venga, abuelo, tranquilo, muere en paz y haz compañía a la abuela, que está sóla ahí arriba y te espera sentada en ese banco de ahí".
Me abría gustado que hubiera ocurrido esta tarde, que hubiera terminado todo. Haber librado a mi madre de estar presente en ese momento, haber estado yo por ella. Y que mi deportivo, enérgico y autoritario abuelo se hubiera reunido con el amor hecho persona, la alegría de la vida que fue mi abuela. Hoy, mientras pensaba en eso he estado a punto de llorar, como ahora.
Comentario:
Creo que lo único que cabe decir es: ÁNIMO!
Comentario:
Fran acabo de ver tu blog y he decidido escribirte para darte animos. Inevitablemente la vida tiene su ciclo y no podemos cambiarlo. Bueno tb decirte q soy d murcia, tengo 30 años y tienes un amigo para lo q sea.
Comentario:
Mi abuela se fue de repente y justo la noche anterior no le di un beso cdo me fui a la cama...
Solo puedo mandarte un superabrazo y un superbeso!!!
Solo puedo mandarte un superabrazo y un superbeso!!!
Comentario:
Mucho ánimo y ya sabes que para cualquier cosa aquí tienes un blog con lectores interesados en saber de ti y apoyarte.
Cuídate. Un abrazo.
Cuídate. Un abrazo.
Comentario:
Hola, Fran.
No sé si es apropiado llegar nueva en estos momentos...pero he estado leyéndote ahora y quería dejarte un abrazo y ánimo. Pasé por algo muy parecido, y aunque es duro merece la pena estar ahí. Un abrazo enorme para ti y tu familia.
No sé si es apropiado llegar nueva en estos momentos...pero he estado leyéndote ahora y quería dejarte un abrazo y ánimo. Pasé por algo muy parecido, y aunque es duro merece la pena estar ahí. Un abrazo enorme para ti y tu familia.
Comentario:
Espero que todo este asunto acabe lo mejor posible. Te agradezco tu comentario en mi blog porque aunque parezca que la cosa va bien, todavía quedan muuchas puertas que abrir, y aún hay mucha oscuridad. Pero poco a poco...supongo. Un abrazote.
Comentario:
ola, Fran:
savemos que son momentos mui duros por esperiencia, pero el ba a descansar por fin. los que teneis que ser fuertes sois bosotros. mucho hanimo, vesos, abrazos, pellizcos i cosquiyas.
i felicidades por aver sido capaz de escrivir desde la tristeza algo tan vonito i tan esperanzador.
vesines de caramelo
savemos que son momentos mui duros por esperiencia, pero el ba a descansar por fin. los que teneis que ser fuertes sois bosotros. mucho hanimo, vesos, abrazos, pellizcos i cosquiyas.
i felicidades por aver sido capaz de escrivir desde la tristeza algo tan vonito i tan esperanzador.
vesines de caramelo
Comentario:
weno pue slo dicho... qseas fuerte y qte animes. lo importante es qestes bien y tu abuelo tb, qespero qno sufra.
suerte
bye!
suerte
bye!
Comentario:
Siempre me has parecido un chico encantador y sensible, pero hoy, que he leido estos do post me has parecido más tierno que nunca, me encantaría darte un abrazo super super fuerte!!
Ánimo, yo pasé por eso hace unos años, y recuerdo que no podía dejar de mirar y de acariciar a mi abuela.
Miles de besos y abrazos fuertes fuertes.
Ánimo, yo pasé por eso hace unos años, y recuerdo que no podía dejar de mirar y de acariciar a mi abuela.
Miles de besos y abrazos fuertes fuertes.
Comentario:
Hola Fran, ains que mono el momento de cantar las canciones, me ha encantado. El hospital parece un sitio chulo, no el típico edificio blanco, pulcro, etc etc... de los hospitales de hoy en día.
En estos casos... poca cosa te puedo decir, ya sabes que me tienes para lo que haga falta (por aquí, por mail, por msn o por donde sea). Es duro perder a un abuelo, pero seguro que ha tenido una vida plena y feliz, desde aquí sólo desear que descanse y encuentre la paz.
Muchos ánimos, abrazos y besos.
En estos casos... poca cosa te puedo decir, ya sabes que me tienes para lo que haga falta (por aquí, por mail, por msn o por donde sea). Es duro perder a un abuelo, pero seguro que ha tenido una vida plena y feliz, desde aquí sólo desear que descanse y encuentre la paz.
Muchos ánimos, abrazos y besos.
Comentario:
Que tierno el momento de cantarle canciones y que él las termine!! Que ironía, seguro que hace mucho tiempo era él quien te las cantaba a ti.
Un abrazo muuuy fuerte y no te preocupes que tu abuela estará sentada en ese banco el tiempo que haga falta para reunirse con él.
Besetes
Un abrazo muuuy fuerte y no te preocupes que tu abuela estará sentada en ese banco el tiempo que haga falta para reunirse con él.
Besetes
Comentario:
Ánimos mil tete!
Si te puedo ayudar en algo te regalo la mitad de mi kinder, que pronto pasará todo y dejarás de pensar en si lo haces bien o mal.
Siempre será peor que te arrepientas de algo que No has hecho.
Besos besos besos, mucho ánimo y mi cariño, que te acompañe y te dé fuerzas. Estoy a tu lado.
Si te puedo ayudar en algo te regalo la mitad de mi kinder, que pronto pasará todo y dejarás de pensar en si lo haces bien o mal.
Siempre será peor que te arrepientas de algo que No has hecho.
Besos besos besos, mucho ánimo y mi cariño, que te acompañe y te dé fuerzas. Estoy a tu lado.
Comentario:
Vaya hasta me pongo triste yo...en fin! mucho ánimo... poco más te puedo decir en momentos asi.
Un beso muy muy grande y un abrazo muy fuerte!
Un beso muy muy grande y un abrazo muy fuerte!
Comentario:
Hola chico valiente. Llorar libera. Me encanta tu manera de ver las cosas, tranquilo, pronto descansará, y estará muy agradecido de que lo acompañes en estos momentos. Ánimo Fran!!!
Comentario:
Hola Fran, hace un par de días que no puedo ver tu blog y que me quedado de piedra. Solo puedo decir que lo siento mucho, por lo que has descrito creo que estas cerquita de donde yo estoy, ya se que sois mucha familia pero si necesitais algo solo teneis que pedirlo.
Un abrazo muy fuerte
Un abrazo muy fuerte
Comentario:
Muchos ánimos, Fran! Muchos, muchos ánimos! Un abrazo muy fuerte!
Comentario:
hola Fran,solamente decirte q admiro tu manera de encarar la vida y su final, me has despertado mucha ternura.Un abrazo muy fuerte y ánimo, para tí y para tu familia... Y a tu abuelo que pronto pueda reunirse con el amor de su vida....