Quiero un mapa con camino, estaciones y puntos cardinales!!!
Hoy me he despertado sabiendo que se acercaba otra vez mi tsunami. Tsunamis gordos todos conocemos uno, creo que fue el de navidades del año pasado. Bueno, pues yo tengo tsunamis con más frecuencia que en el sudeste asiático, aunque los míos, como son míosysolomíosynadamásquemíos, sólo tienen repercusión personal para mí, motivo por el cual no interesan a los medios de comunicación y ninguna ONG viene a echarme una mano.
Desde que empecé a trabajar, cuando aún vivía con mis padres, allá por mis lejanos 25 años, empecé a sentir que mi vida no la controlaba yo. Que más que vivir, lo que hacía era ir en una barca que manejaban otros, o dejándome llevar por la corriente, por lo que me rodeaba. Esa sensación persiste aún hoy.
Supongo que es lo normal hasta cierto punto cuando eres pequeño, en la época del colegio. Tus padres determinan el colegio al que vas a ir, y allí estás el tiempo que toca. En esta decisión nada qué decir, y tampoco es que pienses que tienes alguna opción de meter baza ni sientes la necesidad.
Hay gente que se rebota en el colegio. Los típicos que siempre andan metidos en líos, que vistos por alguien sumiso y tranquilo como yo era en aquel momento te parecen gente peligrosa, conflictiva, con los que es mejor no mezclarse. Ahora pienso que de todo habría en ese grupo de rebeldes, gente con auténticos problemas y gente con más personalidad e ideas claras a cerca de lo que querían en la vida.
Es curioso, reflexiono a cerca de una época que no me aporto gran cosa; fui a un colegio laico, nada de curas ni monjas ni misas ni religión obligatoria ni nada de nada. Así que la gente que se rebotaba no lo hacía contra ideas religiosas ni nada de eso. Era, supongo, contra la autoridad.
Como ya he dicho antes, yo era el típico callado y sumiso. Ninguna pega para mis padres en las reuniones padre-alumno, hasta el punto de que mis padres pasaron de ir a ninguna de las mías, porque las de mi hermano (como buen hermano mediano que es) les ocupaban
toda la tarde, íncluso horas extras. Yo salí así, infantil, estudioso, calmado y reservado, sin ninguna necesidad interior de rebotarme o rebelarme. Y todos encantados.
Llegó el momento de la selectividad, y fue el primer momento creo yo en el que decidí seguir la corriente.
De lo dicho anteriormente, un buen expediente académico y facilidad para estudiar (por cierto, no era el empollón de mi clase, pero sí el segundo, que para el caso va a venir a ser lo mismo), llegó una buena nota en selectivo, de forma que, en aquella época, podía entrar en lo que quisera. Era la época en la que Ingeniería de Telecomunicaciones era la leche, todo el mundo quería ir al politécnico y estudiar algo relacionado con la inforrmática, porque tenías trabajo seguro.
Bueno, yo no tenía ni idea de lo qu quería hacer con mi vida. Fui un ser sin vocación. Mi lista de opciones tuvo la misma coherencia que un discurso de Pozí: Medicina, derecho, arquitectura, ciencias del mar, teleco y veterinaria. Vamos un cacao mental batido en la baticao (Nota mental: ODIO los anuncios chorras, como el de la niña de la baticao y los dibujos animados del colacao con o sin grumitos!).
La decisión fue tomada en el momento: bueno, mi abuelo médico, mi padre médico,..... Además, me pueden ayudar, si quiero tendré consulta y enchufe, trabajo...... Por 25 pesetas la respuesta, digan la primera opción que escribí en el papel! Bingo, una respuesta acertada, a 25 pesetas la respuesta, se queden sin premio porque ya no hay pesetas.
Así es que entré en medicina. Siendo el típico conocido hijo de médico, reconocido así por mis compañeros y por muchos de mis profesores. Tengo que decir que, pese a que me dejé llevar en la decisión, nunca me arrepentiré de haber estudiado mi carrera, aunque no pueda decir (como otros muchos), que si no me daba para medicina iba a:
a) pasarme la vida repitiendo el selectivo hasta conseguirlo
b) sentirme un desgraciado y darme a las drogas
c) hacerme cura o monja e ir a ayudar a los desgraciaditos del tercer mundo
d) empezar enfermería para luego hacer el curso puente,...
De la universidad guardo no solo recuerdos muy gratos, sino también la mayoría de mis amigos actuales.
Bueno, en la facultad también me fue bien, 6 añitos largos pero que se pasaron muy rápido. Seguía siendo muy estudioso, pero me fui abriendo al mundo. No me fui de erasmus (gran error, el miedo a lo desconocido). Otra vez un buen expediente y mucha suerte en mi examen MIR resultaron en una nota que me permitía elegir cualquier especialidad en casi todas las ciudades del país.
Tampoco tenía una especialidad clara. Había solamente dos descartadas de inicio, la pediatría (no soporto a los niños, lo siento, sé que queda mal y muy insensible, pero hay falta de conexión total, soy el típico que un familiar le pasa a su niño para que lo coja y el crío se me pone a llorar después de haberse estado riendo todo el rato) y psiquiatría (no se me da bien tratar con ese tipo de pacientes, me pongo muy nervioso). Del resto, cualquiera hubiera podido ser.
Pues bien, de nuevo me fui al camino fácil: mi abuelo y mi padre, especialistas reconocidos, con su consulta ya montada, dirigiendo sala hospitalaria, todo el mundo esperando que yo siguiera los pasos, emoción familiar porque así fuera,...... Sin usar comodín del público, ni de la llamada, ni del 50%, elegir la decisión que tomé:
a) Pediatría, para trabajar en el Vaticano
b) Neurocirujiano, para estar a la altura de los colaboradores de Ana Rosa y así poder trabajar con ella en la tele.
d) la misma especialidad que mi padre y mi abuelo
e) veterinario de focas mostachudas en la patagonia argentina
Lo siguiente fueron 4 años de residencia, diría que los mejores de mi vida. Trabajando, por supuesto, en el mismo hospital que mi padre y bajo su dirección, ya que puestos a elegir su especialidad, para qué hacerlo en otro sitio, si a él (y a todos) les hacía ilusión que estuviera con él y a mi realmente que más me daba.
Como digo, pese a la extraña situación que fue en mi caso trabajar con mi padre, puedo decir que añoro mi época de residente, por toda la gente que conocí y que aún hoy está en mi vida.
Una vez terminada la residencia, para los que no lo sepan, después de 6 años de carrera,1 de MIR y 4 de residencia, a uno le tiran a la p.... calle. Como todos, tienes que ir a hospitales, centros de salud, clinicas privadas, a enviar el curriculum y confiar en tener suerte. Porque la medicina, aunque aparente otra cosa, no está fácil hoy en día, los contratos en la medicina pública son sólo para guardias, mal remunerados y muy esclavizantes a veces, y montarse una consulta privada es muy caro. Cuando acabas la residencia, el jefe suele ponerse en contacto con otros hospitales que necesiten médicos para recomendar a sus residentes recien acabados,...etc.
Mis compañeras de residencia, Afonía y Miss Profident, encontraron trabajo así. Yo ni lo busqué. No me puse a trabajar en el hospital con mi padre en plan enchufado, porque no quería serlo, aunque sé que hubiera podido porque otros hijos-de sí que lo han hecho. Pero también es verdad que no me busqué la vida, y que me quedé otra vez bajo las faldas de papa (que mal queda esto!).
Hoy por hoy, le ayudo en su consulta privada. Con eso gano para vivir con total tranquilidad, con las mañanas libres y los fines de semana también. Nunca nos ha faltado de nada en casa, así es que tuve ayuda para dar la entrada de mi piso, en el que vivo hoy. Aunque no sea exactamente así, porque sí que trabajo, y pese a que con mi trabajo les he ido devolviendo parte de la entrada y yo me pago mi hipoteca, tengo la sensación de seguir viviendo a costa de mis padres.
Estos últimos meses, desde que acabé la residencia, todo el mundo me preguntaba qué pensaba hacer con mi vida. Irme a estudiar una temporada al extranjero (tengo muchas facilidades para ello), meterme otra vez en el hospital con mi padre (también tengo facilidades),.....Como yo no tenía ni idea, la tesis doctoral fue la excusa perfecta para dar largas al personal y una forma más de dejarme llevar: "No, ahora estudio por las mañanas la tesis (MENTIRA PODRIDA: TENGO LA NARIZ MAS LARGA QUE PINOCHO) y trabajo por las tardes", "Bueno, después de la tesis tomaré la decisión".
Como veréis, desde siempre me he ido por el camino fácil, por el camino cómodo. A lomos de mis padres, me deslizaba por la corriente que se me ponía más a tiro, la más fácil. Y, como dice la canción, mientras tanto, miraba la vida pasar.
Bueno, aunque no lo parezca por todo lo que he contado, en estos últimos años he pretendido cambiar todo esto, escapar de la sensación de vivir a-costa-de, de dejar que otros tomen decisiones que debería tomar yo. En esa línea, me independicé (para tristeza de mis padres, que me vieron irme a vivir sólo sin esposa o, como mal menor, novia formal. Pobrecitos). No permití que me enchufaran en el hospital, y aunque trabajo con mi padre, no le dejo que me pague sueldo, y solo gano de las veces en las que ayudo a operar en el hospital. Como digo, con eso puedo pagar mi hipoteca e incluso, de cuando en cuando, ir devolviendo el dinero de la entrada de mi piso.
Lo que ocurre es que, después de haberlo tenido tan fácil en mi vida, de haber seguido siempre el camino cómodo, ahora, terminado el doctorado, ya no hay más excusas para no mirar adelante. Y tengo la impresión de que en algún momento, lo que yo quería ser o hacer, quién soy realmente, se perdió por el camino.
No tengo que decidir mañana a las 14:16 (horas zulu) qué quiero hacer el resto de mi vida, no, no es algo tan grave. Pero la verdad es que me siento muy desorientado. Porque la vida de mi padre no es la mía, pero sin yo quererlo (evitar) la estoy convirtiendo en lo mismo. Y no quiero ser como él. Pero creo que me he acostumbrado a vivir en la comidad, a no necesitar ni siquiera el valor de tomar una decisión para obtener las cosas.
Así es que, de vez en cuando, llega a mis costas un tsunami. Un tsunami de desorientación, por no saber hacia donde tirar. O a veces de ingratitud y de ser mal hijo, por no sentirme más agradecido por lo que mis padres han hecho y hacen por mí. O a veces de vergüenza, por ver problemas donde sólo he tenido facilidades, comparado con los demás.
De alguna forma, decidí que hasta después del doctorado no tomaría decisiones. Y lo que pensaba que nunca iba a llegar, ha acabado haciéndolo. Con su tsunami correspondiente.
No estoy triste, nada de eso. Pero estas sensaciones me dejan intranquilo. Me gustaría ser una persona más vocacional o con una idea clara de lo que quiero, mi destino. Y, después, el valor suficiente para cortar con muchas cosas e ir a buscarlo. Estoy acercándome de nuevo a uno de esos puntos vitales en los que notas que algo tienes que hacer si quieres que tu vida evolucione y no se estanque, como cuando decidí irme de casa e independizarme.
Porque no quiero que mi historia siga así siempre (di da di,di da di da, di, da di)
Habría querido enlazar aquí este video musical (se percibe de mi blog que me encanta la música), que explica mi última frase, pero no puedo y no sé por qué. Es una canción preciosa, ñoña como yo, pero que espero que le guste al que quiera oirla:
http://www.youtube.com/watch?v=upjwIHkaMJE
P.D.: Lo siento, lo siento,lo siento. Sueno como un pijo quejica. Lo sé. Y seguro que hay gente con problemas mucho más serios que el mío. Pero bueno, decidí ser honesto conmigo mismo en mi blog, y esto es lo que me tocaba escribir ahora (aunque no descarto acabar borrando este artículo).
P.D.2: Se compra brújula vital. Se precisa con relativa urgencia. También interesaría guía espiritual de resultados acreditados, experiencia mínima de varias almas bien conducidas. Abstenerse barbudos, creyentes de platillos volantes, dietistas, escritores de libros de autoayuda y parejitas de mormones varias. Y Tom Cruise también, por supuesto!
Desde que empecé a trabajar, cuando aún vivía con mis padres, allá por mis lejanos 25 años, empecé a sentir que mi vida no la controlaba yo. Que más que vivir, lo que hacía era ir en una barca que manejaban otros, o dejándome llevar por la corriente, por lo que me rodeaba. Esa sensación persiste aún hoy.
Supongo que es lo normal hasta cierto punto cuando eres pequeño, en la época del colegio. Tus padres determinan el colegio al que vas a ir, y allí estás el tiempo que toca. En esta decisión nada qué decir, y tampoco es que pienses que tienes alguna opción de meter baza ni sientes la necesidad.
Hay gente que se rebota en el colegio. Los típicos que siempre andan metidos en líos, que vistos por alguien sumiso y tranquilo como yo era en aquel momento te parecen gente peligrosa, conflictiva, con los que es mejor no mezclarse. Ahora pienso que de todo habría en ese grupo de rebeldes, gente con auténticos problemas y gente con más personalidad e ideas claras a cerca de lo que querían en la vida.
Es curioso, reflexiono a cerca de una época que no me aporto gran cosa; fui a un colegio laico, nada de curas ni monjas ni misas ni religión obligatoria ni nada de nada. Así que la gente que se rebotaba no lo hacía contra ideas religiosas ni nada de eso. Era, supongo, contra la autoridad.
Como ya he dicho antes, yo era el típico callado y sumiso. Ninguna pega para mis padres en las reuniones padre-alumno, hasta el punto de que mis padres pasaron de ir a ninguna de las mías, porque las de mi hermano (como buen hermano mediano que es) les ocupaban
toda la tarde, íncluso horas extras. Yo salí así, infantil, estudioso, calmado y reservado, sin ninguna necesidad interior de rebotarme o rebelarme. Y todos encantados.
Llegó el momento de la selectividad, y fue el primer momento creo yo en el que decidí seguir la corriente.
De lo dicho anteriormente, un buen expediente académico y facilidad para estudiar (por cierto, no era el empollón de mi clase, pero sí el segundo, que para el caso va a venir a ser lo mismo), llegó una buena nota en selectivo, de forma que, en aquella época, podía entrar en lo que quisera. Era la época en la que Ingeniería de Telecomunicaciones era la leche, todo el mundo quería ir al politécnico y estudiar algo relacionado con la inforrmática, porque tenías trabajo seguro.
Bueno, yo no tenía ni idea de lo qu quería hacer con mi vida. Fui un ser sin vocación. Mi lista de opciones tuvo la misma coherencia que un discurso de Pozí: Medicina, derecho, arquitectura, ciencias del mar, teleco y veterinaria. Vamos un cacao mental batido en la baticao (Nota mental: ODIO los anuncios chorras, como el de la niña de la baticao y los dibujos animados del colacao con o sin grumitos!).
La decisión fue tomada en el momento: bueno, mi abuelo médico, mi padre médico,..... Además, me pueden ayudar, si quiero tendré consulta y enchufe, trabajo...... Por 25 pesetas la respuesta, digan la primera opción que escribí en el papel! Bingo, una respuesta acertada, a 25 pesetas la respuesta, se queden sin premio porque ya no hay pesetas.
Así es que entré en medicina. Siendo el típico conocido hijo de médico, reconocido así por mis compañeros y por muchos de mis profesores. Tengo que decir que, pese a que me dejé llevar en la decisión, nunca me arrepentiré de haber estudiado mi carrera, aunque no pueda decir (como otros muchos), que si no me daba para medicina iba a:
a) pasarme la vida repitiendo el selectivo hasta conseguirlo
b) sentirme un desgraciado y darme a las drogas
c) hacerme cura o monja e ir a ayudar a los desgraciaditos del tercer mundo
d) empezar enfermería para luego hacer el curso puente,...
De la universidad guardo no solo recuerdos muy gratos, sino también la mayoría de mis amigos actuales.
Bueno, en la facultad también me fue bien, 6 añitos largos pero que se pasaron muy rápido. Seguía siendo muy estudioso, pero me fui abriendo al mundo. No me fui de erasmus (gran error, el miedo a lo desconocido). Otra vez un buen expediente y mucha suerte en mi examen MIR resultaron en una nota que me permitía elegir cualquier especialidad en casi todas las ciudades del país.
Tampoco tenía una especialidad clara. Había solamente dos descartadas de inicio, la pediatría (no soporto a los niños, lo siento, sé que queda mal y muy insensible, pero hay falta de conexión total, soy el típico que un familiar le pasa a su niño para que lo coja y el crío se me pone a llorar después de haberse estado riendo todo el rato) y psiquiatría (no se me da bien tratar con ese tipo de pacientes, me pongo muy nervioso). Del resto, cualquiera hubiera podido ser.
Pues bien, de nuevo me fui al camino fácil: mi abuelo y mi padre, especialistas reconocidos, con su consulta ya montada, dirigiendo sala hospitalaria, todo el mundo esperando que yo siguiera los pasos, emoción familiar porque así fuera,...... Sin usar comodín del público, ni de la llamada, ni del 50%, elegir la decisión que tomé:
a) Pediatría, para trabajar en el Vaticano
b) Neurocirujiano, para estar a la altura de los colaboradores de Ana Rosa y así poder trabajar con ella en la tele.
d) la misma especialidad que mi padre y mi abuelo
e) veterinario de focas mostachudas en la patagonia argentina
Lo siguiente fueron 4 años de residencia, diría que los mejores de mi vida. Trabajando, por supuesto, en el mismo hospital que mi padre y bajo su dirección, ya que puestos a elegir su especialidad, para qué hacerlo en otro sitio, si a él (y a todos) les hacía ilusión que estuviera con él y a mi realmente que más me daba.
Como digo, pese a la extraña situación que fue en mi caso trabajar con mi padre, puedo decir que añoro mi época de residente, por toda la gente que conocí y que aún hoy está en mi vida.
Una vez terminada la residencia, para los que no lo sepan, después de 6 años de carrera,1 de MIR y 4 de residencia, a uno le tiran a la p.... calle. Como todos, tienes que ir a hospitales, centros de salud, clinicas privadas, a enviar el curriculum y confiar en tener suerte. Porque la medicina, aunque aparente otra cosa, no está fácil hoy en día, los contratos en la medicina pública son sólo para guardias, mal remunerados y muy esclavizantes a veces, y montarse una consulta privada es muy caro. Cuando acabas la residencia, el jefe suele ponerse en contacto con otros hospitales que necesiten médicos para recomendar a sus residentes recien acabados,...etc.
Mis compañeras de residencia, Afonía y Miss Profident, encontraron trabajo así. Yo ni lo busqué. No me puse a trabajar en el hospital con mi padre en plan enchufado, porque no quería serlo, aunque sé que hubiera podido porque otros hijos-de sí que lo han hecho. Pero también es verdad que no me busqué la vida, y que me quedé otra vez bajo las faldas de papa (que mal queda esto!).
Hoy por hoy, le ayudo en su consulta privada. Con eso gano para vivir con total tranquilidad, con las mañanas libres y los fines de semana también. Nunca nos ha faltado de nada en casa, así es que tuve ayuda para dar la entrada de mi piso, en el que vivo hoy. Aunque no sea exactamente así, porque sí que trabajo, y pese a que con mi trabajo les he ido devolviendo parte de la entrada y yo me pago mi hipoteca, tengo la sensación de seguir viviendo a costa de mis padres.
Estos últimos meses, desde que acabé la residencia, todo el mundo me preguntaba qué pensaba hacer con mi vida. Irme a estudiar una temporada al extranjero (tengo muchas facilidades para ello), meterme otra vez en el hospital con mi padre (también tengo facilidades),.....Como yo no tenía ni idea, la tesis doctoral fue la excusa perfecta para dar largas al personal y una forma más de dejarme llevar: "No, ahora estudio por las mañanas la tesis (MENTIRA PODRIDA: TENGO LA NARIZ MAS LARGA QUE PINOCHO) y trabajo por las tardes", "Bueno, después de la tesis tomaré la decisión".
Como veréis, desde siempre me he ido por el camino fácil, por el camino cómodo. A lomos de mis padres, me deslizaba por la corriente que se me ponía más a tiro, la más fácil. Y, como dice la canción, mientras tanto, miraba la vida pasar.
Bueno, aunque no lo parezca por todo lo que he contado, en estos últimos años he pretendido cambiar todo esto, escapar de la sensación de vivir a-costa-de, de dejar que otros tomen decisiones que debería tomar yo. En esa línea, me independicé (para tristeza de mis padres, que me vieron irme a vivir sólo sin esposa o, como mal menor, novia formal. Pobrecitos). No permití que me enchufaran en el hospital, y aunque trabajo con mi padre, no le dejo que me pague sueldo, y solo gano de las veces en las que ayudo a operar en el hospital. Como digo, con eso puedo pagar mi hipoteca e incluso, de cuando en cuando, ir devolviendo el dinero de la entrada de mi piso.
Lo que ocurre es que, después de haberlo tenido tan fácil en mi vida, de haber seguido siempre el camino cómodo, ahora, terminado el doctorado, ya no hay más excusas para no mirar adelante. Y tengo la impresión de que en algún momento, lo que yo quería ser o hacer, quién soy realmente, se perdió por el camino.
No tengo que decidir mañana a las 14:16 (horas zulu) qué quiero hacer el resto de mi vida, no, no es algo tan grave. Pero la verdad es que me siento muy desorientado. Porque la vida de mi padre no es la mía, pero sin yo quererlo (evitar) la estoy convirtiendo en lo mismo. Y no quiero ser como él. Pero creo que me he acostumbrado a vivir en la comidad, a no necesitar ni siquiera el valor de tomar una decisión para obtener las cosas.
Así es que, de vez en cuando, llega a mis costas un tsunami. Un tsunami de desorientación, por no saber hacia donde tirar. O a veces de ingratitud y de ser mal hijo, por no sentirme más agradecido por lo que mis padres han hecho y hacen por mí. O a veces de vergüenza, por ver problemas donde sólo he tenido facilidades, comparado con los demás.
De alguna forma, decidí que hasta después del doctorado no tomaría decisiones. Y lo que pensaba que nunca iba a llegar, ha acabado haciéndolo. Con su tsunami correspondiente.
No estoy triste, nada de eso. Pero estas sensaciones me dejan intranquilo. Me gustaría ser una persona más vocacional o con una idea clara de lo que quiero, mi destino. Y, después, el valor suficiente para cortar con muchas cosas e ir a buscarlo. Estoy acercándome de nuevo a uno de esos puntos vitales en los que notas que algo tienes que hacer si quieres que tu vida evolucione y no se estanque, como cuando decidí irme de casa e independizarme.
Porque no quiero que mi historia siga así siempre (di da di,di da di da, di, da di)
Habría querido enlazar aquí este video musical (se percibe de mi blog que me encanta la música), que explica mi última frase, pero no puedo y no sé por qué. Es una canción preciosa, ñoña como yo, pero que espero que le guste al que quiera oirla:
http://www.youtube.com/watch?v=upjwIHkaMJE
P.D.: Lo siento, lo siento,lo siento. Sueno como un pijo quejica. Lo sé. Y seguro que hay gente con problemas mucho más serios que el mío. Pero bueno, decidí ser honesto conmigo mismo en mi blog, y esto es lo que me tocaba escribir ahora (aunque no descarto acabar borrando este artículo).
P.D.2: Se compra brújula vital. Se precisa con relativa urgencia. También interesaría guía espiritual de resultados acreditados, experiencia mínima de varias almas bien conducidas. Abstenerse barbudos, creyentes de platillos volantes, dietistas, escritores de libros de autoayuda y parejitas de mormones varias. Y Tom Cruise también, por supuesto!
Etiquetas: desorientacion
Comentario:
No seas tan duro contigo mismo. No esta mal hacer ciertos repasos de vez en cuando por la vida de uno, pero al final lo que cuenta es lo que queda de aqui para adelante. Cuando las cosas estan hechas, lo mejor que puedes hacer es aprovecharte de ellas de la mejor manera posible. Y a partir de ahora haz todo lo posible por no sentirte mal por lo vivido. No soy la mejor persona para dar consejos,lo se, pero estoy seguro que mas alla de los 30 tambien hay muchas oportunidades. Al menos eso espero!!!. Un abrazo
Comentario:
Fran, leyendo tu post me he dado cuenta q no soy el único q tiene ese sentimiento de culpabilidad, de dejarnos llevar x lo facil y comodo sin tomar riesgos. Somos muy conformistas y si no lo somos no tenemos el valor a demostrarlo. De todos modos ya diste un paso importante independizandote... ahora te espera otro paso crucial, piensalo, meditalo, ... calcula hasta q punto merece la pena arriesgarte. Tomes la decisión q tomes espero q sea la q mas feliz te haga. Ah! y Feliz Navidad!
Comentario:
no se... igual eres demasiado duro contigo!!! a veces, los "enchufados" tienen mas dificultades qfacilidades. tal vez tu no las kieres ver
no se, simplemente haz lo qkieras. qtengas la oportunidad de seguir un camino mas facil, no kiere decir qsea mejor uno dificil. coño!!! si tienes esa oportunidad y en verdad es lo qkieres pues hazlo. lo importante esq hagas lo qtu kieras, si kieres llegar a barcelona y vives en vigo, puedes pasar por sevilla, xo tambien puedes ir por el camino corto no??? (con ejemplos y todo... xD qflipao soy jajaja)
enga animo, qseguro qhaces lo correcto y loq te apetezca sinq te influan los demas
bye!
no se, simplemente haz lo qkieras. qtengas la oportunidad de seguir un camino mas facil, no kiere decir qsea mejor uno dificil. coño!!! si tienes esa oportunidad y en verdad es lo qkieres pues hazlo. lo importante esq hagas lo qtu kieras, si kieres llegar a barcelona y vives en vigo, puedes pasar por sevilla, xo tambien puedes ir por el camino corto no??? (con ejemplos y todo... xD qflipao soy jajaja)
enga animo, qseguro qhaces lo correcto y loq te apetezca sinq te influan los demas
bye!
Comentario:
Entiendo perfectamente lo que dices, creo que me parezco un poco a ti en cuanto a lo de tomar decisiones. Al igual que tu he preferido siempre el camino mas comodo y al final he sentido que no era yo quien guiaba mi vida, sino las circunstancias. Cuesta mucho elegir el camino dificil, pero hay veces que hay q pararse un momento para coger aire y poder dar el paso con seguridad. Ahora decides coger el timon, buen viaje!
Un besito!!
PD: No sabia que habia tanto medico por aqui... al habla una aprendiz ;) jeje
Un besito!!
PD: No sabia que habia tanto medico por aqui... al habla una aprendiz ;) jeje
Comentario:
Dejo constancia de que he leido tu post, te mando comentario por mail...
Besucos orientadores.
Besucos orientadores.
Comentario:
... y busco el momento, y momento es ahora...
Comentario:
Pués yo creo que cogiste la mejor carrera del mundo y además eres un médico excelente.
Curiosamente tu especielidad, fué una de las primeras que descarté, aunque he de reconocer lo bien que me ha venido que tú lo seas últimamente.
Estás en un momento precioso de tu vida Fran, además con los 30 calentitos calentitos..
Pero no te desesperes, ve con calma, que los cambios vienen solos.
Disfruta el momento, (sé que lo haces), que cuando llegue el cambio seguro echas de menos lo que tienes ahora.
Feliz Navidad.
Curiosamente tu especielidad, fué una de las primeras que descarté, aunque he de reconocer lo bien que me ha venido que tú lo seas últimamente.
Estás en un momento precioso de tu vida Fran, además con los 30 calentitos calentitos..
Pero no te desesperes, ve con calma, que los cambios vienen solos.
Disfruta el momento, (sé que lo haces), que cuando llegue el cambio seguro echas de menos lo que tienes ahora.
Feliz Navidad.
Comentario:
Tirar x el lado facil tampoco es tan malo, depende d como te lo tomes tu y de la importancia que le des. ¿Que tiene de malo trabajar con tu padre? sois dos personas totalmente diferentes y nunca vais a llevar una vida igual... y tal como esta el tema del trabajo hoy en dia es una suerte tener algo "seguro" dnd agarrarse...
Pero te entiendo, sientes que no has ido x el camino que tu has elegido sino x el que estabas más seguro y puede que no sea el correcto pero es algo que puedes cambiar si quieres...
Tomar decisiones no es nada facil... con lo bien q se estaba en el cole pintando con los manos... como se complica la vida luego! O como nos la complicamos nosotros!
Mucho animo!
Un beso
Pero te entiendo, sientes que no has ido x el camino que tu has elegido sino x el que estabas más seguro y puede que no sea el correcto pero es algo que puedes cambiar si quieres...
Tomar decisiones no es nada facil... con lo bien q se estaba en el cole pintando con los manos... como se complica la vida luego! O como nos la complicamos nosotros!
Mucho animo!
Un beso