Sopa de letras
Bueno, hoy toca mezclaillo. Tengo la cabeza dispersa y, como siempre o más que siempre, desconectada del corazón.
El jueves por la noche fue uno de esos días que no sabes cómo van a acabar. Lo que empezó siendo la inaguración de una peluquería del amigo de un amigo, terminó en la puerta de una discoteca a las siete de la mañana convenciendo a una amiga de que no estaba perimortem, solo francamente perjudicada.
Lo de la peluquería, muy chulo. El peluquero en cuestión, que me cayó fenomenal, es bastante conocido, y tiró la casa por la ventana en la inaguración. Además, debe estar muy relacionado con el mundo de la moda en Valencia, porque aquello estaba lleno de modelos conocid@s, de esa gente que lleva puesto lo que sale en las resvistas que se venderán mañana. Ahí la gente no hablaba de la facultad, o de las fallas, o del precio de los pisos. Tocaba Milán, la fotografía, el contraste de colores y de iluminación.
Bueno, me sentí como debe sentirse un pingüino en pleno Gobi o un concursante de gran hermano en la biblioteca nacional. Yo que llegaba de trabajar, con mis vaqueros gastados y mi camiseta de manga larga con más primaveras a su espalda que arrugas tendrá Carmen Sevilla.
Al final, o mejor dicho desde un principio, un amigo relativamente reciente, el único que conocía, se portó como lo que es y estuvo todo el rato pendiente de presentarme gente, de que no me sintiera sólo. Vamos, que así da gusto, todo sin tener ninguna obligación de hacerlo. De la peluquería a un restaurante, de ahí a Las Horas (un bar que merece una futura recomendación).
A la vuelta de las horas, a eso de las dos, parada en Radio City, donde encontré a las amigas que serían mi compañía de baile/cata de bebidas etanolizadas por el resto de la noche. A las que, por cierto, hacía tiempo que no veía.
Después, y no porque yo acabara fatal, sino porque no tengo mucha memoria en general, una noche de algunas copas, decirnos lo mucho que nos echamos de menos, que nos queremos y que que pena no vernos más a menudo. ¿A alguien le ha pasado lo mismo? El colofón, mi pobre amiga perjudicada. Ya está bien, no preocuparse!
Aunque da para pensarlo mejor y escribir más sobre eso,..... no hay nada mejor que tener amigos. Creo que es mejor que tener pareja. No sé, hasta me emociona pensar en determinadas personas, en lo que significan para mi. Gracias a mis amigos, gracias Junco y Belén, hijita de último año.
(Vale, lo reconozco, todo esto lo expresa muy bien la canción de Amaral, pero es que no puedo con Amaral!!!)
Para acabar, una Malaka más. No hay muchas más, las voy poniendo poco a poco. Artista de Malaka, si alguna vez lees esto, vuelve al barrio y Malakizalo un poco más. Pinta a una de ellas exterminando alcachofas!

El jueves por la noche fue uno de esos días que no sabes cómo van a acabar. Lo que empezó siendo la inaguración de una peluquería del amigo de un amigo, terminó en la puerta de una discoteca a las siete de la mañana convenciendo a una amiga de que no estaba perimortem, solo francamente perjudicada.
Lo de la peluquería, muy chulo. El peluquero en cuestión, que me cayó fenomenal, es bastante conocido, y tiró la casa por la ventana en la inaguración. Además, debe estar muy relacionado con el mundo de la moda en Valencia, porque aquello estaba lleno de modelos conocid@s, de esa gente que lleva puesto lo que sale en las resvistas que se venderán mañana. Ahí la gente no hablaba de la facultad, o de las fallas, o del precio de los pisos. Tocaba Milán, la fotografía, el contraste de colores y de iluminación.
Bueno, me sentí como debe sentirse un pingüino en pleno Gobi o un concursante de gran hermano en la biblioteca nacional. Yo que llegaba de trabajar, con mis vaqueros gastados y mi camiseta de manga larga con más primaveras a su espalda que arrugas tendrá Carmen Sevilla.
Al final, o mejor dicho desde un principio, un amigo relativamente reciente, el único que conocía, se portó como lo que es y estuvo todo el rato pendiente de presentarme gente, de que no me sintiera sólo. Vamos, que así da gusto, todo sin tener ninguna obligación de hacerlo. De la peluquería a un restaurante, de ahí a Las Horas (un bar que merece una futura recomendación).
A la vuelta de las horas, a eso de las dos, parada en Radio City, donde encontré a las amigas que serían mi compañía de baile/cata de bebidas etanolizadas por el resto de la noche. A las que, por cierto, hacía tiempo que no veía.
Después, y no porque yo acabara fatal, sino porque no tengo mucha memoria en general, una noche de algunas copas, decirnos lo mucho que nos echamos de menos, que nos queremos y que que pena no vernos más a menudo. ¿A alguien le ha pasado lo mismo? El colofón, mi pobre amiga perjudicada. Ya está bien, no preocuparse!
Aunque da para pensarlo mejor y escribir más sobre eso,..... no hay nada mejor que tener amigos. Creo que es mejor que tener pareja. No sé, hasta me emociona pensar en determinadas personas, en lo que significan para mi. Gracias a mis amigos, gracias Junco y Belén, hijita de último año.
(Vale, lo reconozco, todo esto lo expresa muy bien la canción de Amaral, pero es que no puedo con Amaral!!!)
Para acabar, una Malaka más. No hay muchas más, las voy poniendo poco a poco. Artista de Malaka, si alguna vez lees esto, vuelve al barrio y Malakizalo un poco más. Pinta a una de ellas exterminando alcachofas!
