Hallazgos de un anticuario en el Rastro de la vida
Como todos los blog, mis vivencias y mis chorradas.
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He decidido a desnudarme ante vosotros, espero que os guste. Mi correo: paris_to@hotmail.com
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Querida madre:
Hace tiempo que me ronda por la cabeza decirte algo, es algo importante, pero sin importancia. Un poco difícil, ya lo sé. La parte importante: por la que una madre sufre y por la que una madre más se preocupa, es que sus hijos sean felices, pues tu tranquila que tu hijo es feliz, llevo varios años siéndolo, lo soy, y lo seré. La parte menos importante para ti, es con quien soy feliz, desde pequeño me has enseñado que: Con la cuchara que cojas es con la que vas ha comer. Pues ya me he decidido y no es cuchara, es tenedor. Tomarse una sopa con un tenedor es algo difícil, pero quien nos ha dicho que la vida es fácil. ¿Cuantas personas pueden decir que están enamoradas y son correspondidas? Pues tu hijo lo puede decir, estoy enamorado de una persona maravillosa, de un ángel, y como ya habrás notado algunas veces, se desvive por mí, por tí, por papá, por los hermanos y por el resto de nuestra familia. Algo que yo también hago por él y por los suyos.
A estas alturas ya sabrás que te estoy queriendo decir y de quién te hablo.
Qué le vamos a hacer, la vida me ha tocado vivirla así, y si hubiera sido otra, seguro que me moriría por no haber conocido la felicidad plena que estoy viviendo.
Ahora toca el punto de decirte, que tu no tienes la culpa, que tu no te has equivocado en educarme, que siempre me habéis enseñado a ser yo mismo, ¿qué prefieres que sea un desgraciado toda mi vida casándome con una chica a la que no podré nunca llegara querer? ¿Qué aparte de destrozarme la vida se la destrozara a cualquier chica inocente que se tragara esta farsa? Pues no, me habéis enseñado a no hacer daño a nadie, y sobre todo ser responsable de mis actos.
Se que por la cabeza te estarán pasando mil cosas y al final la historia de siempre, “el que dirán”, esa es la parte más dura que os toca vivir a vosotros, pero si tu hijo es feliz, que digan lo que quieran.
Adiós a tu sueño de ser mi madrina en la boda, adiós a una boda rociera con coche de caballos, aunque ahora se podría hacer, pero ese no es nuestro estilo.
Se despide tu hijo que os quiere, y espera que ahora podáis comprender ciertas rarezas, y ciertos misterios que siempre han rondado sobre mí.

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