ESPIRITU NAVIDEÑO
Algo que no nos puede faltar a mi novio y a mi, es hacer el tour navideño por Madrid, cosa que recomiendo que hagáis para reencontraros con el niño inocente y puro que todos llevamos dentro pero no dejamos aflorar en este mundo tan duro y competitivo que nos ha tocado vivir.
En que consiste el recorrido:
Visita de nacimientos: hay muchos por todo Madrid, repartidos por organismos oficiales, conventos, iglesias,… Los podemos encontrar: del siglo dieciocho, de marfil, de coral, napolitanos,… Eso va al gusto, a Gallardón le hemos castigado por llevarse el nacimiento de la Pz de la Villa a Cibeles, por lo tanto no vayáis. El que no podéis perder es el de la iglesia de San Miguel (del Opus) con una figurita de Escrivá de Balaguer aleccionando a los componentes del grupo que cantó “Amo a Laura”.
Plaza Mayor: Entre puesto y puesto una cañita para refrescar y disfrutar de la aglomeración embriagada de espíritu navideño, con cuernos de reno, pelucas mod. 11811, o esos toques tan día del orgullo gay: padres de familia con pelucas fluorescentes y pestañas de 4 centímetros que ya las quisiera Pe pá´l anuncio. Si la hora lo recomienda el típico bocadillo de calamares.
Cortylandia: Como colofón final no os perdáis uno de los pases de la mítica gran superficie de Preciados, recomendable a última hora, ya que el ambiente es total, coged un buen sitio prontito, da igual, la gente te empuja y acabas en la otra punta, pero es navidad y eso lo perdona todo. Por cierto cada año las figuritas se mueven menos que la hormiga del chiste y eso que los adelantos de informática y robótica que hay ahora no son los de hace 30 años. Pero miras a tu alrededor y la cara de ilusión de los padres que van con sus niños, el nerviosismo de estos por que empiece no tiene precio. Y como colofón final, la dichosa cancioncita, es sobrecogedor ver a todo el mundo moviéndose con un bailecillo pendular cantando la famosa letra, la ilusión crece por momentos y cuando termina tienes unas ganas enormes de abrazar a quien esté a tu lado cual fin de película americana.
Después de mariconeo a Chueca, a soltarse un poquito la melena,
Y algo que no nos falta tampoco es desayunar en San Gil. Su chocolatito con churros o porras, cada uno que coma lo que pueda o lo que le dejen, y ese a sido nuestro sábado en Madrid.
En que consiste el recorrido:
Visita de nacimientos: hay muchos por todo Madrid, repartidos por organismos oficiales, conventos, iglesias,… Los podemos encontrar: del siglo dieciocho, de marfil, de coral, napolitanos,… Eso va al gusto, a Gallardón le hemos castigado por llevarse el nacimiento de la Pz de la Villa a Cibeles, por lo tanto no vayáis. El que no podéis perder es el de la iglesia de San Miguel (del Opus) con una figurita de Escrivá de Balaguer aleccionando a los componentes del grupo que cantó “Amo a Laura”.
Plaza Mayor: Entre puesto y puesto una cañita para refrescar y disfrutar de la aglomeración embriagada de espíritu navideño, con cuernos de reno, pelucas mod. 11811, o esos toques tan día del orgullo gay: padres de familia con pelucas fluorescentes y pestañas de 4 centímetros que ya las quisiera Pe pá´l anuncio. Si la hora lo recomienda el típico bocadillo de calamares.
Cortylandia: Como colofón final no os perdáis uno de los pases de la mítica gran superficie de Preciados, recomendable a última hora, ya que el ambiente es total, coged un buen sitio prontito, da igual, la gente te empuja y acabas en la otra punta, pero es navidad y eso lo perdona todo. Por cierto cada año las figuritas se mueven menos que la hormiga del chiste y eso que los adelantos de informática y robótica que hay ahora no son los de hace 30 años. Pero miras a tu alrededor y la cara de ilusión de los padres que van con sus niños, el nerviosismo de estos por que empiece no tiene precio. Y como colofón final, la dichosa cancioncita, es sobrecogedor ver a todo el mundo moviéndose con un bailecillo pendular cantando la famosa letra, la ilusión crece por momentos y cuando termina tienes unas ganas enormes de abrazar a quien esté a tu lado cual fin de película americana.
Después de mariconeo a Chueca, a soltarse un poquito la melena,
Y algo que no nos falta tampoco es desayunar en San Gil. Su chocolatito con churros o porras, cada uno que coma lo que pueda o lo que le dejen, y ese a sido nuestro sábado en Madrid.