Un moro me ha partido el culo, y la tarjeta de credito
En la puerta del baño, 6 de la mañana en un after. Un moro que había estudiado en mi instituto. La cosa se puso tonta y me preguntó cuánto pagaba por sexo. ¿Tan bien lo haces? le pregunté, y me contesto a ver si quería probar. Nos metimos al baño y me quiso meter sin condón. Eso no. Le puse la gomita y me empezó a follar. Fuera, oía comentarios "me parece muy fuerte, me da igual si se estan drogando o si se dan por el culo pero es una falta de respeto". Salimos, sin acabar, y nos pasamos el dedo por la nariz.
El coche lo tenía aparcada en un garage cerrado. Fuimos ahí. Me la metió con tanta fuerza que se jodió la gomita, aún así siguió un poco a pesar de que le pedí que parara. Cuando la sacó le ví una mancha marrón...
Bueno, le hicimos un nudo y seguimos. No teniamos más gomas. Gocé de lo lindo, le pedí que me diera más caña. Estaba siendo un polvo de la hostia. De vez en cuando cogia saliva en la mano y me frotaba la polla. Fue media hora de placer.
Me pajeé. Nos vestimos. Y ahí empezó la pesadilla. Se encendió un cigarro. ¿Cuánto pagas?. No, no habíamos acordado dinero, y encima me había follado él. Me dijo que arrancara. No quería salir del coche. Salimos. Me pidió 100 euros. Le decía que soy joven, no tengo tanto dinero. Le intenté regatear. Nada Que lo sacara de donde quisiera pero que le iba a tener que pagar. Empezó a tirar la ceniza dentro de coche. Se puso violento.
-Llévame a la policía si quieres. Me gusta, llama. Estás jugando con un moro, eh?
Le pedí tiempo y me levantó el freno de mano. Me patinó el coche y los madrugadores que había en la zona miraron por el ruido que hizo el coche. Decidí pagarle los 100 euros. "Pues me has tocado los cojones y me vas a dar 150". Paré en un cajero, saqué el dinero y me dió paz.
"Joder" pensó en alto, cuando contó el dinero. Tal vez podría haberme librado de los 150 euros que me costó que un moro me partiera el culo. Pero si no le doy el dinero, no quiero saber cómo lo habría pagado. Sí, le podría haber metido un par de hostias, le habría ganado. Pero no quiero saber qué reprimenda podría tener.
¿Policía? Sí, pero no estarán protegiéndome cuando su panda venga a por mí. 150 euros parecía en ese momento el precio más bajo que podía pagar Nunca pensaba que una follada me dolería tanto, y no precisamente en el recto. Una lección de vida.
El coche lo tenía aparcada en un garage cerrado. Fuimos ahí. Me la metió con tanta fuerza que se jodió la gomita, aún así siguió un poco a pesar de que le pedí que parara. Cuando la sacó le ví una mancha marrón...
Bueno, le hicimos un nudo y seguimos. No teniamos más gomas. Gocé de lo lindo, le pedí que me diera más caña. Estaba siendo un polvo de la hostia. De vez en cuando cogia saliva en la mano y me frotaba la polla. Fue media hora de placer.
Me pajeé. Nos vestimos. Y ahí empezó la pesadilla. Se encendió un cigarro. ¿Cuánto pagas?. No, no habíamos acordado dinero, y encima me había follado él. Me dijo que arrancara. No quería salir del coche. Salimos. Me pidió 100 euros. Le decía que soy joven, no tengo tanto dinero. Le intenté regatear. Nada Que lo sacara de donde quisiera pero que le iba a tener que pagar. Empezó a tirar la ceniza dentro de coche. Se puso violento.
-Llévame a la policía si quieres. Me gusta, llama. Estás jugando con un moro, eh?
Le pedí tiempo y me levantó el freno de mano. Me patinó el coche y los madrugadores que había en la zona miraron por el ruido que hizo el coche. Decidí pagarle los 100 euros. "Pues me has tocado los cojones y me vas a dar 150". Paré en un cajero, saqué el dinero y me dió paz.
"Joder" pensó en alto, cuando contó el dinero. Tal vez podría haberme librado de los 150 euros que me costó que un moro me partiera el culo. Pero si no le doy el dinero, no quiero saber cómo lo habría pagado. Sí, le podría haber metido un par de hostias, le habría ganado. Pero no quiero saber qué reprimenda podría tener.
¿Policía? Sí, pero no estarán protegiéndome cuando su panda venga a por mí. 150 euros parecía en ese momento el precio más bajo que podía pagar Nunca pensaba que una follada me dolería tanto, y no precisamente en el recto. Una lección de vida.
Todos lo sabían
Todos lo sabían. Cada intento por ocultarlo se convertía en una evidencia más de lo que él no quería asumir. Pero todos lo sabían. Él también lo sabía, pero no lo admitía. Se lo negaba a sí mismo, tratando de ser un calco perfecto a lo que creía soñar con ser. Pero no sabía en qué soñaba. Creía soñar en ser igual, en no ser diferente. Pero soñaba con ser feliz, aceptado tal y como era.
Todos lo sabían. Pero él no estaba preparado para hacerlo saber. Él se refugiaba, día y noche, en su oscuridad, sin ver el resquicio de luz que le acariciaba el rostro. El resquicio de luz que entraba por la puerta del armario.
Todos lo sabían. Pero él no estaba preparado para hacerlo saber. Él se refugiaba, día y noche, en su oscuridad, sin ver el resquicio de luz que le acariciaba el rostro. El resquicio de luz que entraba por la puerta del armario.
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