Blog Day
Pues resulta que hoy era el BlogDay, que digo yo que será algo así como el Día Internacional de los Blogs… Si ya decía yo que poco faltaba para que nos dedicaran un día. ¿A qué grupo/colectivo/enfermedad/causa justa no se le ha dedicado un día a estas alturas? Y, claro, faltábamos los bloguer@s, que aunque el mundo no gire alrededor de nosotr@s (aunque a veces pienses lo contrario) pues también teníamos que tener un día.
Se supone que lo que hay que hacer es publicitar en el propio blog otros cinco para ir ampliando fronteras y dar a conocer otras cosas aparte del propio ombligo. Que siempre está bien mirar por la ventana y apreciar el paisaje, aunque sea una calle llena de coches.
Como, evidentemente, blogs personales no voy a mencionar (para eso está mi lista de enlaces) ni otros asuntos/causa (que también para eso he añadido una sección de “cositas interesantes”) os voy a redireccionar a cinco páginas que me parecen, cuando menos, curiosas.
-“¿Qué fue de…?”. Esta gustará mucho a los frikis como yo. ¿Alguna vez te has preguntado que pasó con Steve Urkel? ¿O si es verdad que Marilyn Manson es el gafotas de Aquellos maravillosos años? ¿O si Georgie Dann se acabó quemando con su barbacoa? Pues esta es la página ideal. Cuidado, si empezáis a leer os enganchará….
-“Te lo digo por tu bien”. Sin duda, mucho mejor que Salsa Rosa, Corazón, corazón y el tomate juntos. Azote sin piedad de famosos, famosillos y famosotes acompañado siempre por las fotografías más hilarantes. Yo me sigo preguntando de dónde demonios las sacan… Tremendamente adictivo. La pena es que últimamente no actualizan mucho y la anterior etapa se la comió su antiguo servidor (aunque continúan salvando lo que pueden).
-“La petite Claudine”. Inclasificable. Pero en el mejor sentido del término. Diseño, literatura, periodismo, sexualidad, fetichismo,… cualquier cosa que se te ocurra encontrará un hueco en esta página. Nivel de actualización muy alto (casi apabullante).
-“El blog de los blogs”. Página cuya única finalidad es ayudarte a tunear tu propia plantilla. Curioso y práctico. Yo ya estoy siguiendo sus consejillos, como podréis apreciar desde hace unos días… jis jis jis
-“La pecera”. Blog colectivo (y tan colectivo, más de 38 personas en el equipo). El tono es personal y cada uno escribe a su estilo. Buena elección si quieres desconectar un rato de tanta tecnología…
Y aunque sólo debería mencionar cinco no puedo evitar la tentación ni perder la oportunidad de avisaros de que nuestra querida Lincesa ya ha abierto las puertas de su nuevo hogar. Pasaos por aquí a hacerle una visitilla y decidle algo, que seguro que le hace ilusión.

…de fondo I like the way de Bodyrockers
Se supone que lo que hay que hacer es publicitar en el propio blog otros cinco para ir ampliando fronteras y dar a conocer otras cosas aparte del propio ombligo. Que siempre está bien mirar por la ventana y apreciar el paisaje, aunque sea una calle llena de coches.
Como, evidentemente, blogs personales no voy a mencionar (para eso está mi lista de enlaces) ni otros asuntos/causa (que también para eso he añadido una sección de “cositas interesantes”) os voy a redireccionar a cinco páginas que me parecen, cuando menos, curiosas.
-“¿Qué fue de…?”. Esta gustará mucho a los frikis como yo. ¿Alguna vez te has preguntado que pasó con Steve Urkel? ¿O si es verdad que Marilyn Manson es el gafotas de Aquellos maravillosos años? ¿O si Georgie Dann se acabó quemando con su barbacoa? Pues esta es la página ideal. Cuidado, si empezáis a leer os enganchará….
-“Te lo digo por tu bien”. Sin duda, mucho mejor que Salsa Rosa, Corazón, corazón y el tomate juntos. Azote sin piedad de famosos, famosillos y famosotes acompañado siempre por las fotografías más hilarantes. Yo me sigo preguntando de dónde demonios las sacan… Tremendamente adictivo. La pena es que últimamente no actualizan mucho y la anterior etapa se la comió su antiguo servidor (aunque continúan salvando lo que pueden).
-“La petite Claudine”. Inclasificable. Pero en el mejor sentido del término. Diseño, literatura, periodismo, sexualidad, fetichismo,… cualquier cosa que se te ocurra encontrará un hueco en esta página. Nivel de actualización muy alto (casi apabullante).
-“El blog de los blogs”. Página cuya única finalidad es ayudarte a tunear tu propia plantilla. Curioso y práctico. Yo ya estoy siguiendo sus consejillos, como podréis apreciar desde hace unos días… jis jis jis
-“La pecera”. Blog colectivo (y tan colectivo, más de 38 personas en el equipo). El tono es personal y cada uno escribe a su estilo. Buena elección si quieres desconectar un rato de tanta tecnología…
Y aunque sólo debería mencionar cinco no puedo evitar la tentación ni perder la oportunidad de avisaros de que nuestra querida Lincesa ya ha abierto las puertas de su nuevo hogar. Pasaos por aquí a hacerle una visitilla y decidle algo, que seguro que le hace ilusión.

…de fondo I like the way de Bodyrockers
It's alive
No, no me he convertido en la versión femenina del doctor Frankestein mirando alucinado cómo su criaturita echa a andar, es que estos días en los que tengo más tiempo para navegar por la red me doy cuenta de que, por fin, la bollosfera va despertando del letargo veraniego… Lo cual es un alivio porque la semana que viene volveré a la oficina y de algún modo tengo que llenar mis ocho diarias de permanencia allí…
Veo la polémica que ha levantado el blog de la lesbiana de 70 años (yo me uno a los que no creen en su veracidad pero es que siempre he sido un poquito descreída), Punyalitos y Rajuela vuelven de sus vacaciones, la Lincesa dice que se muda pero aún no dice dónde, Chaika festeja que la bloguera más leída la ha enlazado, Paperboat nos cuenta que le han secuestrado pero que está tan a gusto que no quiere que paguen rescate alguno por él, Duttis nos cuenta por capítulos sus vacaciones… y suma y sigue. De los nuevos blogs que surgen, ¿cuántos lograrán continuar? ¿Habrá alguno que consiga encaramarse a la selecta lista de los más leídos? Mmmm, preguntas sin respuesta que me atormentan en estos últimos días de verano… ;-p
Ahora sólo queda dar la bienvenida a todos y todas. Ardo en deseos de ver qué nuevas aventuras os esperan…

…de fondo Bright idea de Orson
Veo la polémica que ha levantado el blog de la lesbiana de 70 años (yo me uno a los que no creen en su veracidad pero es que siempre he sido un poquito descreída), Punyalitos y Rajuela vuelven de sus vacaciones, la Lincesa dice que se muda pero aún no dice dónde, Chaika festeja que la bloguera más leída la ha enlazado, Paperboat nos cuenta que le han secuestrado pero que está tan a gusto que no quiere que paguen rescate alguno por él, Duttis nos cuenta por capítulos sus vacaciones… y suma y sigue. De los nuevos blogs que surgen, ¿cuántos lograrán continuar? ¿Habrá alguno que consiga encaramarse a la selecta lista de los más leídos? Mmmm, preguntas sin respuesta que me atormentan en estos últimos días de verano… ;-p
Ahora sólo queda dar la bienvenida a todos y todas. Ardo en deseos de ver qué nuevas aventuras os esperan…

…de fondo Bright idea de Orson
Contracturada por la vida
Dice una de mi oficina (Amargada, para más señas, aunque debería rebautizarla como Hipocondríaca debido a las innumerables dolencias que dice sufrir) que ella padece de la espalda. Y, para ser franca, ahora mismo estoy poniendo muy en duda su palabra (más de lo que yo y el resto de compañeras lo habíamos hecho). Porque sufrir de la espalda y, más exactamente, de las cervicales es una de las peores cosas que me han pasado.
No sólo es que te duela, que no sepas cómo sentarte, cómo tumbarte, cómo andar para no marearte es que a mí me está viniendo acompañado con una sensación de nausea constante. Y, claro, como todo me da bastante asquito pues termino por no comer, lo cual agrava el asunto porque aparte de mareada y nauseabunda me siento más débil que un jilguero.
Así que cuando esta mañana he puesto el pie en el suelo (porque despierta ya llevaba rato sólo que no me atrevía a levantarme) lo primero que he hecho ha sido pedir cita de nuevo con mi doctora. Luego me he vestido, he bajado a Chuchín Infernal y me he sentado en mi silla ortopédica que es el único sitio en el que estoy más o menos cómoda a esperar que se acercara la hora de la cita.
Por suerte y en contra de las Leyes de Murphy aplicables a la SS, ha sido llegar y pasar a consulta. Tras relatarle a la amable doctora mi fin de semana de nauseas, vómitos y mareos me ha lanzado esa mirada de benevolencia que sólo otra mujer sabe adoptar y ha dejado caer el chiste del día:
-¿Podrías estar embarazada?
(Sí, del Espíritu Bollo y de la Santa Tortilla, no te jode, he dicho para mis adentros.)
-No-he respondido categórica.
-¿Segura?
-Segurisisisisima-he vuelto a responder ya al borde de la carcajada.
No del todo convencida (vamos, que debo tener una pinta de devorahombres de la hostia porque si no, no me lo explico) me ha recetado un par de potingues más que he añadido a mi reserva de estos días que ya empieza a amontonarse sobre mi escritorio.
Al salir tenía que ir a Pijolandia (ergo: Azca y alrededores) a llevar la baja a la Empresa Traficante de Trabajadores que cada mes nutre mi cuenta corriente. Y ahí es cuando he descubierto lo jodidamente complicado que puede resultar viajar en metro cuando tienes las facultades sensoriales afectadas (vamos, que mi equilibrio ahora mismo no es como para andar subida a una cuerda). Yo, que siempre bajo las escaleras a trompicones, me iba agarrando a toda barandilla que veía a mi alcance temiendo romperme la crisma en el siguiente escalón. El viaje (seis estaciones con un trasbordo entremedias) se me ha hecho insufrible aparte de largo. Al salir de mi queridísima ETT, he hecho un alto en uno de esos establecimientos en los que deberían prohibirme la entrada (un VIPS, para entendernos) con la inocente intención de comprar algo para beber antes de deshidratarme del todo. Y como algun@s habrán adivinado no he podido evitar salir del susodicho establecimiento con un nuevo libro en la bolsa.
De vuelta en casa, previo paso por una farmacia, me he tomado un chupito de Primperán, me hecho algo de cena y me he puesto a ver una peli de esas para no pensar en la que un asesino muy malo, muy malo, muy malo perseguía a una adolescente yanqui tan mona como sosa que estaba haciendo de canguro para pagar una factura de móvil desorbitada producto de las llamadas a su novio con el que acababa de cortar… Vamos, apasionante. Pero es que tampoco estaba yo para menear mucho las neuronas…

…de fondo Maneater de Nelly Furtado (sí, vamos, ya quisiera yo comerme algo aparte de los mocos…)
No sólo es que te duela, que no sepas cómo sentarte, cómo tumbarte, cómo andar para no marearte es que a mí me está viniendo acompañado con una sensación de nausea constante. Y, claro, como todo me da bastante asquito pues termino por no comer, lo cual agrava el asunto porque aparte de mareada y nauseabunda me siento más débil que un jilguero.
Así que cuando esta mañana he puesto el pie en el suelo (porque despierta ya llevaba rato sólo que no me atrevía a levantarme) lo primero que he hecho ha sido pedir cita de nuevo con mi doctora. Luego me he vestido, he bajado a Chuchín Infernal y me he sentado en mi silla ortopédica que es el único sitio en el que estoy más o menos cómoda a esperar que se acercara la hora de la cita.
Por suerte y en contra de las Leyes de Murphy aplicables a la SS, ha sido llegar y pasar a consulta. Tras relatarle a la amable doctora mi fin de semana de nauseas, vómitos y mareos me ha lanzado esa mirada de benevolencia que sólo otra mujer sabe adoptar y ha dejado caer el chiste del día:
-¿Podrías estar embarazada?
(Sí, del Espíritu Bollo y de la Santa Tortilla, no te jode, he dicho para mis adentros.)
-No-he respondido categórica.
-¿Segura?
-Segurisisisisima-he vuelto a responder ya al borde de la carcajada.
No del todo convencida (vamos, que debo tener una pinta de devorahombres de la hostia porque si no, no me lo explico) me ha recetado un par de potingues más que he añadido a mi reserva de estos días que ya empieza a amontonarse sobre mi escritorio.
Al salir tenía que ir a Pijolandia (ergo: Azca y alrededores) a llevar la baja a la Empresa Traficante de Trabajadores que cada mes nutre mi cuenta corriente. Y ahí es cuando he descubierto lo jodidamente complicado que puede resultar viajar en metro cuando tienes las facultades sensoriales afectadas (vamos, que mi equilibrio ahora mismo no es como para andar subida a una cuerda). Yo, que siempre bajo las escaleras a trompicones, me iba agarrando a toda barandilla que veía a mi alcance temiendo romperme la crisma en el siguiente escalón. El viaje (seis estaciones con un trasbordo entremedias) se me ha hecho insufrible aparte de largo. Al salir de mi queridísima ETT, he hecho un alto en uno de esos establecimientos en los que deberían prohibirme la entrada (un VIPS, para entendernos) con la inocente intención de comprar algo para beber antes de deshidratarme del todo. Y como algun@s habrán adivinado no he podido evitar salir del susodicho establecimiento con un nuevo libro en la bolsa.
De vuelta en casa, previo paso por una farmacia, me he tomado un chupito de Primperán, me hecho algo de cena y me he puesto a ver una peli de esas para no pensar en la que un asesino muy malo, muy malo, muy malo perseguía a una adolescente yanqui tan mona como sosa que estaba haciendo de canguro para pagar una factura de móvil desorbitada producto de las llamadas a su novio con el que acababa de cortar… Vamos, apasionante. Pero es que tampoco estaba yo para menear mucho las neuronas…

…de fondo Maneater de Nelly Furtado (sí, vamos, ya quisiera yo comerme algo aparte de los mocos…)
Amigos
¿Qué hacer cuando te han diagnosticado una bonita contractura y te han dado una semanita de baja para que estés en reposo? Pues en mi caso, que debo ser masoquista extrema, te sientas en tu nueva silla ortopédica y como te aburres te dedicas a tunear tu blog. Y no contenta con eso, también retocas el blog que compartes con tus poliesposas. Está claro que a mí me tienen que prohibir algo para que me ponga a hacerlo…
Será porque, como ya he dicho en un post anterior, voy notando que se acerca mi época favorita del año, la que me renueva y me activa. Y lo noto en que cada vez tengo más ganas de hacer cosas, planes, proyectos… pese a que, de momento, tengo que estar recluida en casa atontándome con relajantes musculares. Mis típicas contradicciones.
Estos últimos días en los que he repartido mi tiempo de la lectura en la cama al visionado de la primera temporada de Queer as Folk en el sofá y de allí al ordenador a embotar mi mente navegando por la red me he vuelto a dar cuenta de que no estoy tan sola como a veces me da por pensar.
Dicen que los Acuario utilizamos la palabra amigo con mucha ligereza. Que para nosotros cualquiera es susceptible de adjudicarle ese honor. Y es cierto que yo a menudo me he dejado llevar por ese impulso. Calificando de amigos a quienes demostraron no serlo en absoluto. O a quienes decían serlo y desaparecieron. O incluso a alguna que otra que tras más de una década de supuesta amistad me sacó de su vida a patadas y ahora se acerca a saludarme como si nada pasara…
He tenido y tengo muchos amigos. De hecho siempre he pensado que las relaciones de amistad funcionan como las relaciones sentimentales (es que también son relaciones sentimentales o, al menos, emocionales). Hay amistades con fecha de caducidad que no por ello son menos buenas y amistades que sabes –o confías- que duraran toda la vida. Hay amigos a los que dejas de ver y al reencontrarte con ellos es como si nada hubiera pasado. Y otros a los que el tiempo les ha cambiado y nada podrá volver a ser como fue.
Pero con los amigos también se pueden sufrir flechazos. Más de una vez me ha pasado. Una persona o, incluso, un grupo de personas te pueden atraer tan irremisiblemente que no puedes evitar acercarte a ellos. Y que conste que, por una vez, no estoy metiendo en juego la atracción sexual. Pero al igual que el amor, la amistad también puede cegarte e impedirte ver cómo son en realidad las personas.
Cuando conocí al Comando de Bolleras Desalmadas me pasó algo así. Pese a que ya conocía de antes a varias de ellas, el conjunto me pareció tan atractivo que semana tras semana, mes tras mes me fui acercando a ellas hasta que me creí integrada. Sólo que nunca me vieron como una de ellas. Y me costó mucho tiempo y muchas lágrimas (también provocadas por la ruptura con mi ex, integradísima en ese grupo) darme cuenta de que nunca merecieron ni mi tiempo ni mis atenciones. Hoy las veo y las mismas personas que hace tiempo me parecieron tan brillantes, tan llenas de vida, tan divertidas y encantadoras ahora se me antojan unos seres grises que viven su vida como si fueran autómatas (vale, puede que la escasa iluminación del Escape haya podido afectar a mi percepción), sin nada bueno en su interior que las haga merecedoras ni de mi estima ni, desde luego, de mi respeto.
A veces pienso que las personas de la generación a la que pertenezco, esa generación que ha crecido con las historias de Sensación de vivir y Melrose Place en la cabeza y que ahora encuentra un nuevo eco (al menos los que nos situamos al otro lado de la calle) en The L Word o Queer as Folk, estamos buscando continuamente encontrar en nuestra vida real y cotidiana retazos de esas pandillitas tan unidas y cool, todos y todas tan guapos y tan fashion, todos tan buena gente y siempre prestos a ayudar a solucionarte los problemas. Y, claro, luego pasa lo que pasa. Que la ficción es ficción y tú te das la gran hostia cuando descubres que la gente de tu pandillita pasa muy mucho de que te duela el dedo gordo del pie, por poner un ejemplo.
Pero hay veces en que la vida sí que llega a imitar al arte y, pese a que en veintisiete años me he ido encontrando con bastantes energúmenos y energúmenas que no supieron estar a la altura de las circunstancias de esa palabra que tan alegremente utilizamos todos –amigo-, sí que he tenido la suerte de cruzarme con personas que no sólo se han quedado en mi vida sino que poco a poco, día a día, han ido demostrando que no sólo están a la altura de las circunstancias sino que esa palabra se les queda pequeña… Y es en momentos como este, en el que me doy cuenta de lo afortunada que soy, empiezo a pensar en si yo estaré a su misma altura, si de verdad ellos pueden contar conmigo como yo lo hago con ellos.
Sólo espero que sepan que yo siempre voy a estar ahí para lo que quieran…

P.D.: Las pastillas atontantes hacen estragos en mi cabeza… Pero en fin, que sólo quería darles las gracias… Ellos y ellas saben quienes son…
…de fondo I’ll be there for you de The Rembrandts
Será porque, como ya he dicho en un post anterior, voy notando que se acerca mi época favorita del año, la que me renueva y me activa. Y lo noto en que cada vez tengo más ganas de hacer cosas, planes, proyectos… pese a que, de momento, tengo que estar recluida en casa atontándome con relajantes musculares. Mis típicas contradicciones.
Estos últimos días en los que he repartido mi tiempo de la lectura en la cama al visionado de la primera temporada de Queer as Folk en el sofá y de allí al ordenador a embotar mi mente navegando por la red me he vuelto a dar cuenta de que no estoy tan sola como a veces me da por pensar.
Dicen que los Acuario utilizamos la palabra amigo con mucha ligereza. Que para nosotros cualquiera es susceptible de adjudicarle ese honor. Y es cierto que yo a menudo me he dejado llevar por ese impulso. Calificando de amigos a quienes demostraron no serlo en absoluto. O a quienes decían serlo y desaparecieron. O incluso a alguna que otra que tras más de una década de supuesta amistad me sacó de su vida a patadas y ahora se acerca a saludarme como si nada pasara…
He tenido y tengo muchos amigos. De hecho siempre he pensado que las relaciones de amistad funcionan como las relaciones sentimentales (es que también son relaciones sentimentales o, al menos, emocionales). Hay amistades con fecha de caducidad que no por ello son menos buenas y amistades que sabes –o confías- que duraran toda la vida. Hay amigos a los que dejas de ver y al reencontrarte con ellos es como si nada hubiera pasado. Y otros a los que el tiempo les ha cambiado y nada podrá volver a ser como fue.
Pero con los amigos también se pueden sufrir flechazos. Más de una vez me ha pasado. Una persona o, incluso, un grupo de personas te pueden atraer tan irremisiblemente que no puedes evitar acercarte a ellos. Y que conste que, por una vez, no estoy metiendo en juego la atracción sexual. Pero al igual que el amor, la amistad también puede cegarte e impedirte ver cómo son en realidad las personas.
Cuando conocí al Comando de Bolleras Desalmadas me pasó algo así. Pese a que ya conocía de antes a varias de ellas, el conjunto me pareció tan atractivo que semana tras semana, mes tras mes me fui acercando a ellas hasta que me creí integrada. Sólo que nunca me vieron como una de ellas. Y me costó mucho tiempo y muchas lágrimas (también provocadas por la ruptura con mi ex, integradísima en ese grupo) darme cuenta de que nunca merecieron ni mi tiempo ni mis atenciones. Hoy las veo y las mismas personas que hace tiempo me parecieron tan brillantes, tan llenas de vida, tan divertidas y encantadoras ahora se me antojan unos seres grises que viven su vida como si fueran autómatas (vale, puede que la escasa iluminación del Escape haya podido afectar a mi percepción), sin nada bueno en su interior que las haga merecedoras ni de mi estima ni, desde luego, de mi respeto.
A veces pienso que las personas de la generación a la que pertenezco, esa generación que ha crecido con las historias de Sensación de vivir y Melrose Place en la cabeza y que ahora encuentra un nuevo eco (al menos los que nos situamos al otro lado de la calle) en The L Word o Queer as Folk, estamos buscando continuamente encontrar en nuestra vida real y cotidiana retazos de esas pandillitas tan unidas y cool, todos y todas tan guapos y tan fashion, todos tan buena gente y siempre prestos a ayudar a solucionarte los problemas. Y, claro, luego pasa lo que pasa. Que la ficción es ficción y tú te das la gran hostia cuando descubres que la gente de tu pandillita pasa muy mucho de que te duela el dedo gordo del pie, por poner un ejemplo.
Pero hay veces en que la vida sí que llega a imitar al arte y, pese a que en veintisiete años me he ido encontrando con bastantes energúmenos y energúmenas que no supieron estar a la altura de las circunstancias de esa palabra que tan alegremente utilizamos todos –amigo-, sí que he tenido la suerte de cruzarme con personas que no sólo se han quedado en mi vida sino que poco a poco, día a día, han ido demostrando que no sólo están a la altura de las circunstancias sino que esa palabra se les queda pequeña… Y es en momentos como este, en el que me doy cuenta de lo afortunada que soy, empiezo a pensar en si yo estaré a su misma altura, si de verdad ellos pueden contar conmigo como yo lo hago con ellos.
Sólo espero que sepan que yo siempre voy a estar ahí para lo que quieran…

P.D.: Las pastillas atontantes hacen estragos en mi cabeza… Pero en fin, que sólo quería darles las gracias… Ellos y ellas saben quienes son…
…de fondo I’ll be there for you de The Rembrandts
Los sueños... sueños son
Últimamente no hago más que soñar con mujeres. Sólo con mujeres. Y que no se me revolucione el patio que no se trata de sueños erótico-festivos (“sí, claro” pensará alguna que me conoce, “así duermes tanto y te levantas con esa cara de cansada”). No, en ninguno de esos sueños las mujeres se quitan la ropa ni mucho menos cometen actos contra natura conmigo. Vamos, es que ya ni en sueños me doy una alegría…
Lo que me llama la atención de estos sueños son las mujeres que aparecen en ellos. Soñar con mis nenas no tendría nada extraño porque las veo a menudo. Soñar con alguna de mis ex tampoco me llamaría la atención porque ya sabemos cómo actúa el subconsciente con los… ¡ejem! traumas. Pero lo raro del asunto es que, aparte de las ya citadas, me visitan en mis sueños mujeres que hace lustros que no veo. Compañeras del colegio y del instituto, de mi barrio de la ciudad dormitorio que años ha me vio crecer, de los innumerables trabajos que he tenido en la última década…
Todas, toditas se pasean por mi mente por las noches o en las horas de siesta conformando una delirante soap opera que me hace despertarme con una cara de lela que pa’ qué… Porque en mis sueños todas esas mujeres son lesbianas. Todas. Sin excepción (incluso Supermamá, mi heterísima compañera de curro… De ese sueño sí que me desperté tronchándome de la risa). Y, lo que es peor, todas se conocen entre sí. Mi amiguísima de quinto de EGB se va de cañas con mi ex Bollera Reprimida, la que se sentaba detrás de mí en el instituto ahora es super amiga de esa compañera de curro que en más de una ocasión me sorprendió mirándole el culo (y lo que le gustaba a la jodía sentirse deseada por otra mujer…) o mis nenas toman café y charlan animadamente con mis antiguas compañeras del equipo de fútbol…
Y, claro, yo me paseo por mis propios sueños totalmente ajena a lo que ocurre en ellos, alucinando de las caras que voy encontrando y sin ser capaz de cerrar la boca…
¡Joer! Ni en mis sueños me libro de la dichosa endogamia lésbica…
…de fondo Como lo tienes tú de Pereza
Lo que me llama la atención de estos sueños son las mujeres que aparecen en ellos. Soñar con mis nenas no tendría nada extraño porque las veo a menudo. Soñar con alguna de mis ex tampoco me llamaría la atención porque ya sabemos cómo actúa el subconsciente con los… ¡ejem! traumas. Pero lo raro del asunto es que, aparte de las ya citadas, me visitan en mis sueños mujeres que hace lustros que no veo. Compañeras del colegio y del instituto, de mi barrio de la ciudad dormitorio que años ha me vio crecer, de los innumerables trabajos que he tenido en la última década…
Todas, toditas se pasean por mi mente por las noches o en las horas de siesta conformando una delirante soap opera que me hace despertarme con una cara de lela que pa’ qué… Porque en mis sueños todas esas mujeres son lesbianas. Todas. Sin excepción (incluso Supermamá, mi heterísima compañera de curro… De ese sueño sí que me desperté tronchándome de la risa). Y, lo que es peor, todas se conocen entre sí. Mi amiguísima de quinto de EGB se va de cañas con mi ex Bollera Reprimida, la que se sentaba detrás de mí en el instituto ahora es super amiga de esa compañera de curro que en más de una ocasión me sorprendió mirándole el culo (y lo que le gustaba a la jodía sentirse deseada por otra mujer…) o mis nenas toman café y charlan animadamente con mis antiguas compañeras del equipo de fútbol…
Y, claro, yo me paseo por mis propios sueños totalmente ajena a lo que ocurre en ellos, alucinando de las caras que voy encontrando y sin ser capaz de cerrar la boca…
¡Joer! Ni en mis sueños me libro de la dichosa endogamia lésbica…
…de fondo Como lo tienes tú de Pereza
Tiempo de uvas
Me dicen por ahí que ya va siendo hora de que actualice. Y, de paso, que retome el blog más en serio. Pero me temo que hasta que no pasen unas semanas y la vida vuelva a resurgir, mi menda está un poco embotada como para escribir. Y eso que tengo un par de post a medio escribir. De esos hiper extra largos que tanto me gustan y que tantos leéis en diagonal… Pero de momento siguen durmiendo el sueño de los justos en el escritorio de mi ordenador.
Digo dentro de unas semanas porque esta época en la que se va perdiendo fuelle, en que se alteran o se interrumpen muchas tareas de la vida cotidiana es para mí el verdadero final del año. Tal vez sea la impronta que me dejó mi vida académica en la que todo lo importante comenzaba en torno a septiembre pero ahora es cuando siento de verdad que va a empezar un nuevo año.
Además, desde hace ya bastante tiempo, el comienzo del otoño suele ser vertiginoso para mí. Comienzan o se presentan cosas, los cambios radicales se adueñan de mi día a día, gente nueva alrededor o la consolidación de todo lo que ya se venía fraguando desde meses atrás.
Mi vida continúa asentándose. El trabajo, ese aspecto que, en mi caso, siempre ha sido el más inestable, se hace cada día más seguro. Aunque no deja de resultarme extraño seguir acudiendo a la misma oficina desde hace más de año y medio. Mis amigos, los de siempre y algunos nuevos, continúan demostrándome que no me equivoqué (esta vez no) al adjudicarles esa etiqueta que solemos dar con tanta facilidad. Sí, son mis amigos y mis amigas. Y lo son de verdad. Y me lo demuestran. Y eso hace que me sienta muy feliz de tenerles a mi lado.
En el piso, para variar, se avecinan cambios. Tanto La Punkarrilla como el sustituto de Tacita de Plata se van en septiembre. Así que recibiré a los nuevos inquilinos confiando en que no me den demasiados quebraderos de cabeza.
Por lo demás, no hay mucho que contar. Mi tercera novela ya está casi a punto y me produce verdadera incertidumbre saber cómo la va a recibir la gente. Porque pese al entusiasmo de las personas de mi alrededor yo sigo sin estar del todo convencida. Aunque prefiero las dudas a la prepotencia de pensar que no tengo que seguir esforzándome.
En septiembre comenzaré otras cosas también. Cosas de índole personal relativas a la salud o a mi cabecita loca. Me gustaría confiar en que tendré la suficiente fuerza de voluntad para llevarlas a cabo pero conociéndome sé que me tendré que romper los cuernos para conseguirlas. Sin embargo, no pierdo la esperanza. Miro hacia atrás y veo el camino que he recorrido. Pero antes de que me pueda dejar llevar por la satisfacción de lo que he dejado atrás, vuelvo la mirada y veo ante mí el largo camino que aún me queda por recorrer. Y que voy a recorrer.
Así que nada, vayan haciendo sus propósitos de año nuevo y preparen las uvas que este nuevo año está acechando ya a la vuelta de la esquina.
¿Nos veremos por allí?
…de fondo Make this go on forever de Snow Patrol
Digo dentro de unas semanas porque esta época en la que se va perdiendo fuelle, en que se alteran o se interrumpen muchas tareas de la vida cotidiana es para mí el verdadero final del año. Tal vez sea la impronta que me dejó mi vida académica en la que todo lo importante comenzaba en torno a septiembre pero ahora es cuando siento de verdad que va a empezar un nuevo año.
Además, desde hace ya bastante tiempo, el comienzo del otoño suele ser vertiginoso para mí. Comienzan o se presentan cosas, los cambios radicales se adueñan de mi día a día, gente nueva alrededor o la consolidación de todo lo que ya se venía fraguando desde meses atrás.
Mi vida continúa asentándose. El trabajo, ese aspecto que, en mi caso, siempre ha sido el más inestable, se hace cada día más seguro. Aunque no deja de resultarme extraño seguir acudiendo a la misma oficina desde hace más de año y medio. Mis amigos, los de siempre y algunos nuevos, continúan demostrándome que no me equivoqué (esta vez no) al adjudicarles esa etiqueta que solemos dar con tanta facilidad. Sí, son mis amigos y mis amigas. Y lo son de verdad. Y me lo demuestran. Y eso hace que me sienta muy feliz de tenerles a mi lado.
En el piso, para variar, se avecinan cambios. Tanto La Punkarrilla como el sustituto de Tacita de Plata se van en septiembre. Así que recibiré a los nuevos inquilinos confiando en que no me den demasiados quebraderos de cabeza.
Por lo demás, no hay mucho que contar. Mi tercera novela ya está casi a punto y me produce verdadera incertidumbre saber cómo la va a recibir la gente. Porque pese al entusiasmo de las personas de mi alrededor yo sigo sin estar del todo convencida. Aunque prefiero las dudas a la prepotencia de pensar que no tengo que seguir esforzándome.
En septiembre comenzaré otras cosas también. Cosas de índole personal relativas a la salud o a mi cabecita loca. Me gustaría confiar en que tendré la suficiente fuerza de voluntad para llevarlas a cabo pero conociéndome sé que me tendré que romper los cuernos para conseguirlas. Sin embargo, no pierdo la esperanza. Miro hacia atrás y veo el camino que he recorrido. Pero antes de que me pueda dejar llevar por la satisfacción de lo que he dejado atrás, vuelvo la mirada y veo ante mí el largo camino que aún me queda por recorrer. Y que voy a recorrer.
Así que nada, vayan haciendo sus propósitos de año nuevo y preparen las uvas que este nuevo año está acechando ya a la vuelta de la esquina.
¿Nos veremos por allí?
…de fondo Make this go on forever de Snow Patrol
Una de preguntas
Tengo tanto curro estos días que no he podido ni actualizar. Aquí todo el mundo yéndose de vacaciones a paradisíacos destinos y yo encerrada en la oficina en pleno mes de agosto y, encima, ¡trabajando! Si cuando dicen que la vida no es justa…
Y, vale, ya sé que por las tardes no curro pero, comprendedme, después de un mes encerrada a cal y canto en mi habitación necesitaba oxigenarme un poco, salir, cenar, tomar cañas y pegarme algunos bailecitos… Una también es humana aunque seguro que hay por ahí gente que piensa lo contrario.
Así que hoy vuelvo a postear y a recoger el testigo que Paper me pasó hace ya un puñado de días. Por supuesto, yo no tengo la gracia y el salero de Paper para responder al cuestionario mientras Jesús Vázquez me tira los tejos. Lo siento, yo soy un pelín más sosa…
-¿Cuánto tiempo llevas blogueando?
Pues en serio, en serio pronto hará un año. Empecé un blog hace años en un trabajo aburridísimo que tuve pero el incipiente blog murió junto con mi contrato. Así que en cuanto pude disponer de conexión desde casa, no me lo pensé dos veces.
-¿Cómo te enteraste de la existencia de los blogs y te animaste a participar?
Sicilia, 1932… ¡Ejem, ejem! Fue en junio de 2003, en el aburridísimo trabajo antes citado. Yo estaba en un despachito perdido de la mano de dios y me pasaba las horas muertas navegado por Internet. Un día me topé con una página llamada Variaciones en Re menor, el blog de una chica de Madrid que, además (¡fíjense ustedes qué casualidad!) era lesbiana. Me gustó como escribía y me enganché a leerlo. Así fui descubriendo más blogs aunque por aquél entonces el boom todavía se estaba fraguando. Automáticamente me abrí uno pero, como ya he contado, en cuanto terminó mi contrato y dejé de poder actualizar, ese insulso blog murió ahogado entre bits y bytes… (No intentéis buscarlo porque fue convenientemente borrado de la red… jijiji)
-Dime cinco blogs que sigas a diario o con mucha frecuencia.
¿Sólo cinco? Joer… Los primeros que miro son los de mis niñas, claro. Y el que tenemos en común por si les ha dado por actualizar sin avisarme. Eso ya hacen cuatro blogs… ¿Un quinto? Pues, la verdad, como últimamente el nivel de actualización en la blogosfera es tan penoso como en mi propio blog, me he tenido que suscribir a Bloglines para que me avise y no ir uno por uno…
¡Ah! Que queréis nombres, ¿no? Pues a ver… Más o menos los que tengo enlazados en mi página (aunque tengo que darle un repaso porque leo muchos más): Punyalitos, Rajuela, Clubfans, Duttis, Nikita, Rita the singer, Hormiga Atómica, Acuarelacool, el blog de Chaika… Jo, es que son tantos que no puedo decirlos todos. De chicos, la verdad es que leo pocos, Clarky y Keoki son los más habituales pero desde que descubrí a Paper creo que me he blogoenamorado, ¡es como la versión gay de mí misma! (salvando las distancias, Paper, que seguro que tú eres mucho mejor que la menda lerenda que está como una puta cabra).
-¿Eres lector anónimo de algún blog?
Soy lectora anónima de la mayoría porque o bien soy muy perra para comentar o no tengo mucho tiempo o no sé qué decir. Si os digo que en mis favoritos tengo una carpeta con más de 150 blogs os podéis hacer una idea…
-¿Algunos autores que te despierten especial simpatía?
Muchos. Y como supongo que no vale decir a l@s que me caen simpátic@s en la vida real pues diré que Paper, por las razones antes citadas y porque seguro que no podríamos dejar de rajar si nos viéramos. También me gusta Chaika y la forma tan lúcida que tiene de pasar por “esas fases” que conlleva salir del armario. Y… ¡joder!, es que son much@s...
-¿Qué blogs consideras de mayor calidad?
Pues… Vamos a ver, me encantan los blogs irónicos y que cuentan las cosas de un modo divertido y paródico, entresacando esas pequeñas perlas de sensatez que hay en la cotidianeidad (qué bonito me ha quedado, ¿eh?) así que voy a repetir con Paper, mencionar a la insigne Top y, por supuesto, a mis niñas… (el poliamor es lo que tiene).
-¿Con qué cinco blogueros te irías de borrachera?
Vale, aquí supongo de nuevo que no cuento a las que ya me han tenido que aguantar borr…digo, contentilla por las calles de Chueca… Así que diré que me iría de fiesta con los que seguro que hablan tanto como yo y nos hartamos de reír: Paper (aún a riesgo de que ya empiece a pensar que le tiro los trastos… Nene, te juro que me gustan las tías más que a un tonto un lápiz), Top, Rita the Singer, Chaika (si algún día regresa de Plutón), Lady404, que es la autora del primer blog que leí… En fin, la lista se haría larga…
-¿Con qué tres blogueros pasarías una noche de locura sexual?
Aquí los morbosos se van a quedar con un canto en los dientes porque no me mojo. Y no por nada sino porque como últimamente tengo la libido en paradero desconocido pues me quedaría en la anterior pregunta y me pasaría la noche de parranda.
Eso sí, cuando la jodía de mi libido aparezca, las primeras en la lista serían mis niñas, que ya sabemos que la confianza da asco…
Y ahora voy a ser puñetera y paso el testigo a… (aunque sé que no me harán ni caso):
-Sita
-Sinfonía Agridulce
-Lince Miope
-Spinhell
-Perséfone
-Chaika
y… todo aquel o aquella que le apetezca contestar.
P.D.: Una nota aclaratoria a un comentario del post anterior acerca de la fianza de Tacita de Plata. Yo en ningún caso pretendía quedarme con la fianza de esta energúmena. Si se leen los post en los que hablo del tema digo muy claramente que ella no me dio opción a devolvérsela. Cuando entró le expliqué que la fianza se devolvía cuando entrase el siguiente inquilino y le dije que la fianza que ella me daba en ese momento era para dársela al chico que estaba antes una vez descontados los gastos pendientes. Ella estuvo de acuerdo pero luego pareció olvidarlo. Nunca me he quedado con ninguna fianza así porque me diera la gana, sólo cuando han causado desperfectos o se han ido sin avisar (esto es, de un día para otro dejándome colgada con el pago del alquiler, que de esos he tenido unos cuantos). Siempre devuelvo la fianza. Pero, como se comprenderá, después de la que ha montado Tacita de Plata, pues como que (ahora sí) no me dio la gana devolvérsela aunque ella me haya devuelto mis cosas. Yo hago tratos con personas no con delincuentes ni niñas chulas.
P.D.2: Después de cortar y pegar tanto enlace mis ojos se han salido de sus cuencas y mi mano comienza a padecer artritis... Joer, nadie me dijo que esto del blog era tan sacrificado...
…de fondo Ni una palabra de Paulina Rubio (que tengo el día pijo, oyes)
Y, vale, ya sé que por las tardes no curro pero, comprendedme, después de un mes encerrada a cal y canto en mi habitación necesitaba oxigenarme un poco, salir, cenar, tomar cañas y pegarme algunos bailecitos… Una también es humana aunque seguro que hay por ahí gente que piensa lo contrario.
Así que hoy vuelvo a postear y a recoger el testigo que Paper me pasó hace ya un puñado de días. Por supuesto, yo no tengo la gracia y el salero de Paper para responder al cuestionario mientras Jesús Vázquez me tira los tejos. Lo siento, yo soy un pelín más sosa…
-¿Cuánto tiempo llevas blogueando?
Pues en serio, en serio pronto hará un año. Empecé un blog hace años en un trabajo aburridísimo que tuve pero el incipiente blog murió junto con mi contrato. Así que en cuanto pude disponer de conexión desde casa, no me lo pensé dos veces.
-¿Cómo te enteraste de la existencia de los blogs y te animaste a participar?
Sicilia, 1932… ¡Ejem, ejem! Fue en junio de 2003, en el aburridísimo trabajo antes citado. Yo estaba en un despachito perdido de la mano de dios y me pasaba las horas muertas navegado por Internet. Un día me topé con una página llamada Variaciones en Re menor, el blog de una chica de Madrid que, además (¡fíjense ustedes qué casualidad!) era lesbiana. Me gustó como escribía y me enganché a leerlo. Así fui descubriendo más blogs aunque por aquél entonces el boom todavía se estaba fraguando. Automáticamente me abrí uno pero, como ya he contado, en cuanto terminó mi contrato y dejé de poder actualizar, ese insulso blog murió ahogado entre bits y bytes… (No intentéis buscarlo porque fue convenientemente borrado de la red… jijiji)
-Dime cinco blogs que sigas a diario o con mucha frecuencia.
¿Sólo cinco? Joer… Los primeros que miro son los de mis niñas, claro. Y el que tenemos en común por si les ha dado por actualizar sin avisarme. Eso ya hacen cuatro blogs… ¿Un quinto? Pues, la verdad, como últimamente el nivel de actualización en la blogosfera es tan penoso como en mi propio blog, me he tenido que suscribir a Bloglines para que me avise y no ir uno por uno…
¡Ah! Que queréis nombres, ¿no? Pues a ver… Más o menos los que tengo enlazados en mi página (aunque tengo que darle un repaso porque leo muchos más): Punyalitos, Rajuela, Clubfans, Duttis, Nikita, Rita the singer, Hormiga Atómica, Acuarelacool, el blog de Chaika… Jo, es que son tantos que no puedo decirlos todos. De chicos, la verdad es que leo pocos, Clarky y Keoki son los más habituales pero desde que descubrí a Paper creo que me he blogoenamorado, ¡es como la versión gay de mí misma! (salvando las distancias, Paper, que seguro que tú eres mucho mejor que la menda lerenda que está como una puta cabra).
-¿Eres lector anónimo de algún blog?
Soy lectora anónima de la mayoría porque o bien soy muy perra para comentar o no tengo mucho tiempo o no sé qué decir. Si os digo que en mis favoritos tengo una carpeta con más de 150 blogs os podéis hacer una idea…
-¿Algunos autores que te despierten especial simpatía?
Muchos. Y como supongo que no vale decir a l@s que me caen simpátic@s en la vida real pues diré que Paper, por las razones antes citadas y porque seguro que no podríamos dejar de rajar si nos viéramos. También me gusta Chaika y la forma tan lúcida que tiene de pasar por “esas fases” que conlleva salir del armario. Y… ¡joder!, es que son much@s...
-¿Qué blogs consideras de mayor calidad?
Pues… Vamos a ver, me encantan los blogs irónicos y que cuentan las cosas de un modo divertido y paródico, entresacando esas pequeñas perlas de sensatez que hay en la cotidianeidad (qué bonito me ha quedado, ¿eh?) así que voy a repetir con Paper, mencionar a la insigne Top y, por supuesto, a mis niñas… (el poliamor es lo que tiene).
-¿Con qué cinco blogueros te irías de borrachera?
Vale, aquí supongo de nuevo que no cuento a las que ya me han tenido que aguantar borr…digo, contentilla por las calles de Chueca… Así que diré que me iría de fiesta con los que seguro que hablan tanto como yo y nos hartamos de reír: Paper (aún a riesgo de que ya empiece a pensar que le tiro los trastos… Nene, te juro que me gustan las tías más que a un tonto un lápiz), Top, Rita the Singer, Chaika (si algún día regresa de Plutón), Lady404, que es la autora del primer blog que leí… En fin, la lista se haría larga…
-¿Con qué tres blogueros pasarías una noche de locura sexual?
Aquí los morbosos se van a quedar con un canto en los dientes porque no me mojo. Y no por nada sino porque como últimamente tengo la libido en paradero desconocido pues me quedaría en la anterior pregunta y me pasaría la noche de parranda.
Eso sí, cuando la jodía de mi libido aparezca, las primeras en la lista serían mis niñas, que ya sabemos que la confianza da asco…
Y ahora voy a ser puñetera y paso el testigo a… (aunque sé que no me harán ni caso):
-Sita
-Sinfonía Agridulce
-Lince Miope
-Spinhell
-Perséfone
-Chaika
y… todo aquel o aquella que le apetezca contestar.
P.D.: Una nota aclaratoria a un comentario del post anterior acerca de la fianza de Tacita de Plata. Yo en ningún caso pretendía quedarme con la fianza de esta energúmena. Si se leen los post en los que hablo del tema digo muy claramente que ella no me dio opción a devolvérsela. Cuando entró le expliqué que la fianza se devolvía cuando entrase el siguiente inquilino y le dije que la fianza que ella me daba en ese momento era para dársela al chico que estaba antes una vez descontados los gastos pendientes. Ella estuvo de acuerdo pero luego pareció olvidarlo. Nunca me he quedado con ninguna fianza así porque me diera la gana, sólo cuando han causado desperfectos o se han ido sin avisar (esto es, de un día para otro dejándome colgada con el pago del alquiler, que de esos he tenido unos cuantos). Siempre devuelvo la fianza. Pero, como se comprenderá, después de la que ha montado Tacita de Plata, pues como que (ahora sí) no me dio la gana devolvérsela aunque ella me haya devuelto mis cosas. Yo hago tratos con personas no con delincuentes ni niñas chulas.
P.D.2: Después de cortar y pegar tanto enlace mis ojos se han salido de sus cuencas y mi mano comienza a padecer artritis... Joer, nadie me dijo que esto del blog era tan sacrificado...
…de fondo Ni una palabra de Paulina Rubio (que tengo el día pijo, oyes)
Día redondo (aunque raro)
Mi oficina es un caos últimamente. Con Amargada de vacaciones, Supermamá con la varicela que le ha contagiado su propio hijo (¡hay que ver que mala leche se gastan algunos con sólo dos años) y Jefa de reuniones con Jefe y los SuperJefazos, Ricitos, La Pija y yo junto con El Nuevo nos las vemos y nos las deseamos con la ingente cantidad de papeles que cubren nuestras mesas y que amenazan con sepultarnos.
Tras una llamada de mi editor, cuyo entusiasmo por mi nueva novela contrasta con mi propio descreimiento acerca de ella, mi móvil vuelve a sonar, esta vez con una llamada proveniente de un número de esos superlargos. Cuando lo descuelgo una voz masculina me pregunta si yo soy yo misma y me dice que llama de comisaría. "Ay, Arrierita, ¿qué habrás hecho esta vez?", me pregunto jocosa a mí misma. Pero el poli (porque automáticamente supongo que es un poli puesto que llama desde comisaria) me informa que Tacita de Plata ha ido hasta allí con intención de devolverme lo que me robó (lo que me hurtó sería el término judicial correcto). Así que al salir del trabajo, completamente alucinada después de dos meses en los que yo ya di por perdidas mis cosas y preguntándome por qué ahora se la ha removido la conciencia a la susodicha (mmmm, ¿tendrá algo que ver la citación al juicio que yo ya he recibido?) me voy a la comisaría.
Allí Tacita de Plata sonríe enormemente al verme, vamos, como si fuéramos amigas de toda la vida. Yo ni me dirijo a ella, hablo con el poli que está en la recepción y me paso a la sala de espera en la que veo, sobre una mesita, mi televisor y mi dvd. Tacita de Plata se queda fuera con un tío al que supongo su novio (y no es el novio que yo le conocí) y tonteando con los polis. Yo llamo a JM para que venga a buscarme con el coche pensando que la cosa iba a ser rápida.
Justo entonces, Tacita entra en la sala de espera y se sienta a mi lado. "Bueno, ¿me has traido el dinero?", me pregunta. Yo levanto la vista de mi ejemplar de El Jueves y la miro con sorna. "¿Quéeeeee? ¿Después de la que has montado? Pues mira, no, chata", le digo antes de volver a leer la revista. Tacita empieza a refunfuñar diciendo que si hicimos un trato y patatín y patatán. "Yo te expliqué las reglas y tú te las has pasado por el forro del coño, bonita. No me diste opción a devolverte la fianza y te tomaste la justicia por tu mano así que ahora apechuga". Tacita se va fuera a seguir tonteando con los polis que ya le han dicho un par de veces que no hace falta que se quede.
Un rato después viene a decirme que se va a trabajar. Diez minutos más tarde salgo a fumarme un cigarro y la veo todavía allí con el maromo. Llega JM, le cuento la historia y seguimos esperando.
Y esperamos.
Y esperamos.
Y seguimos esperando.
Y asistimos al desfile de varios agentes de movilidad a los que JM mira y remira.
Y seguimos esperando...
Y vuelven a pasar los agentes...
Y esperamos...
Y nos aburrimos de esperar...
Y, por fin, casi tres horas después, hacen pasar a Tacita para que declare. Diez minutos después sale y se marcha por fin. Luego pasamos nosotros. Declaro. Esperamos. Y seguimos esperando. Y, por fin, firmo la declaración y nos vamos a casa.
Y ahora tengo dos teles y tres dvd (el tercero es el viejo, el que no leía divx y que jubilé hace unos meses) y pienso que más que un favor, Tacita me ha hecho una putada porque no me cabe nada más ni en mi cuarto ni en la casa...
Me doy un duchazo y JM y yo nos vamos. Hemos quedado con las nenas para cenar en el Vips y celebrar el fin de mi encierro. Hablamos. Nos reimos. Nos reimos mucho. Me siento muy bien con ellas y con él. Una de las nenas se sube (literal) al asiento de los nervios por leer la novela. Yo me río. Y ella se ríe más porque dice que, al fin y al cabo he perdido la apuesta. Que el sábado se va a reír y mucho a mi costa viéndome hacer el tonto. Juas-Juas-Juas.
Al filo de la medianoche salimos del Vips. JM me lleva a casa. Las luces del centro de Madrid iluminando nuestro camino, un cigarrito y el Nothing really matters de Madonna como fondo musical. Y pienso que estos son los momentos que realmente merecen la pena...
...de fondo mis incontenibles bostezos, que estoy muerta de sueño...
Tras una llamada de mi editor, cuyo entusiasmo por mi nueva novela contrasta con mi propio descreimiento acerca de ella, mi móvil vuelve a sonar, esta vez con una llamada proveniente de un número de esos superlargos. Cuando lo descuelgo una voz masculina me pregunta si yo soy yo misma y me dice que llama de comisaría. "Ay, Arrierita, ¿qué habrás hecho esta vez?", me pregunto jocosa a mí misma. Pero el poli (porque automáticamente supongo que es un poli puesto que llama desde comisaria) me informa que Tacita de Plata ha ido hasta allí con intención de devolverme lo que me robó (lo que me hurtó sería el término judicial correcto). Así que al salir del trabajo, completamente alucinada después de dos meses en los que yo ya di por perdidas mis cosas y preguntándome por qué ahora se la ha removido la conciencia a la susodicha (mmmm, ¿tendrá algo que ver la citación al juicio que yo ya he recibido?) me voy a la comisaría.
Allí Tacita de Plata sonríe enormemente al verme, vamos, como si fuéramos amigas de toda la vida. Yo ni me dirijo a ella, hablo con el poli que está en la recepción y me paso a la sala de espera en la que veo, sobre una mesita, mi televisor y mi dvd. Tacita de Plata se queda fuera con un tío al que supongo su novio (y no es el novio que yo le conocí) y tonteando con los polis. Yo llamo a JM para que venga a buscarme con el coche pensando que la cosa iba a ser rápida.
Justo entonces, Tacita entra en la sala de espera y se sienta a mi lado. "Bueno, ¿me has traido el dinero?", me pregunta. Yo levanto la vista de mi ejemplar de El Jueves y la miro con sorna. "¿Quéeeeee? ¿Después de la que has montado? Pues mira, no, chata", le digo antes de volver a leer la revista. Tacita empieza a refunfuñar diciendo que si hicimos un trato y patatín y patatán. "Yo te expliqué las reglas y tú te las has pasado por el forro del coño, bonita. No me diste opción a devolverte la fianza y te tomaste la justicia por tu mano así que ahora apechuga". Tacita se va fuera a seguir tonteando con los polis que ya le han dicho un par de veces que no hace falta que se quede.
Un rato después viene a decirme que se va a trabajar. Diez minutos más tarde salgo a fumarme un cigarro y la veo todavía allí con el maromo. Llega JM, le cuento la historia y seguimos esperando.
Y esperamos.
Y esperamos.
Y seguimos esperando.
Y asistimos al desfile de varios agentes de movilidad a los que JM mira y remira.
Y seguimos esperando...
Y vuelven a pasar los agentes...
Y esperamos...
Y nos aburrimos de esperar...
Y, por fin, casi tres horas después, hacen pasar a Tacita para que declare. Diez minutos después sale y se marcha por fin. Luego pasamos nosotros. Declaro. Esperamos. Y seguimos esperando. Y, por fin, firmo la declaración y nos vamos a casa.
Y ahora tengo dos teles y tres dvd (el tercero es el viejo, el que no leía divx y que jubilé hace unos meses) y pienso que más que un favor, Tacita me ha hecho una putada porque no me cabe nada más ni en mi cuarto ni en la casa...
Me doy un duchazo y JM y yo nos vamos. Hemos quedado con las nenas para cenar en el Vips y celebrar el fin de mi encierro. Hablamos. Nos reimos. Nos reimos mucho. Me siento muy bien con ellas y con él. Una de las nenas se sube (literal) al asiento de los nervios por leer la novela. Yo me río. Y ella se ríe más porque dice que, al fin y al cabo he perdido la apuesta. Que el sábado se va a reír y mucho a mi costa viéndome hacer el tonto. Juas-Juas-Juas.
Al filo de la medianoche salimos del Vips. JM me lleva a casa. Las luces del centro de Madrid iluminando nuestro camino, un cigarrito y el Nothing really matters de Madonna como fondo musical. Y pienso que estos son los momentos que realmente merecen la pena...
...de fondo mis incontenibles bostezos, que estoy muerta de sueño...
Día cero: Misión cumplida
Casi a las tres de la mañana acabé por fin. Y me tumbé en la cama a dormir las escasas horas que me separaban del momento en que la alarma del móvil comenzase a berrear.
En fin. Otro más. En unos meses lo veré en las tiendas. Como un hijo que se independiza y comienza su vida sin la que le vio nacer...
Por cierto, hay alguien que ha perdido una apuesta... ¡Ejem! ¿Piensas cumplir lo que te jugaste, guapetona?
Yo me conformo con que me invites a la cena del sábado, aunque reconozco que me encantaría ver cumplir la apuesta... juas juas juas
...de fondo Ironic de Alanis Morissette
En fin. Otro más. En unos meses lo veré en las tiendas. Como un hijo que se independiza y comienza su vida sin la que le vio nacer...
Por cierto, hay alguien que ha perdido una apuesta... ¡Ejem! ¿Piensas cumplir lo que te jugaste, guapetona?
Yo me conformo con que me invites a la cena del sábado, aunque reconozco que me encantaría ver cumplir la apuesta... juas juas juas
...de fondo Ironic de Alanis Morissette