Algunas frases...
En los últimos días he dormido muy poco y me he emborrachado mucho. He caminado por las calles de mi ciudad hasta hartarme y mi pobre Chuchín me ha mirado más a menudo de lo habitual con esa carita de pena que se le pone cada vez que salgo por la puerta... Y lo peor es que la cosa no tiene pinta de parar en las próximas dos semanas. Miedo me da pensar en lo que pueda suceder en los próximos días (o, incluso, en las próximas horas). Y para muestra, un botón. Frases que se han escuchado últimamente a mi alrededor, pronunciadas por mí o por alguna de las malas influencias con las que me muevo:
-Jo, es que no nos deja tocarle las tetas (a continuación se las toqué yo por sorpresa).
-Es que yo sabría cómo calentarte (Ein?).
-Tú estás buena pero NO eres buena (Jur jur).
-Que a ti te cojo de la mano, a ella sólo del brazo (Pero el caso es coger algo...).
-Ballantines con cocacola, ¿verdad? (La camarera del Escape con el ceño fruncido la enésima vez que me acercaba a la barra a pedir una copa).
-Jo, estaba indignadísima porque a mí me contestabas los mails y a ella no (Nota: el no contestado fue enviado a una cuenta que no fue abierta).
-Y después de esto encima mañana querrás que te haga tortillas, ¿no? (De patata, tortillas-de-patata).
-Es que yo no podría abrirme de patas delante de esta mujer (No comments).
-Con el taladro ese te estás ganando los puntos que te faltaban para el carnet de bollo (con el taladro, la escalera, las estanterías y todo el pelo manchado de polvillo blanco).
-Aunque mañana te liaras con un tío, seguirías siendo super bollera (Al final os meto el taladro en un ojo).
-Si yo sé que tú eres un pendón. Lo que pasa es que ahora estás en plan de retiro espiritual (Ojiplática m’as dejao, chata)
-Es que yo para hacer una orgía tengo que hacerlo con gente a la que no conozca (Pendón Condicional).
-Madre mía, qué miedo me dáis... (Aunque sonría y parezca tomármelo a broma, asustáis a una joven pura y virginal como yo...)
Y esta noche es la MariFiesta. Creo que iré buscando el cinturón de castidad... Nunca se sabe...
-Jo, es que no nos deja tocarle las tetas (a continuación se las toqué yo por sorpresa).
-Es que yo sabría cómo calentarte (Ein?).
-Tú estás buena pero NO eres buena (Jur jur).
-Que a ti te cojo de la mano, a ella sólo del brazo (Pero el caso es coger algo...).
-Ballantines con cocacola, ¿verdad? (La camarera del Escape con el ceño fruncido la enésima vez que me acercaba a la barra a pedir una copa).
-Jo, estaba indignadísima porque a mí me contestabas los mails y a ella no (Nota: el no contestado fue enviado a una cuenta que no fue abierta).
-Y después de esto encima mañana querrás que te haga tortillas, ¿no? (De patata, tortillas-de-patata).
-Es que yo no podría abrirme de patas delante de esta mujer (No comments).
-Con el taladro ese te estás ganando los puntos que te faltaban para el carnet de bollo (con el taladro, la escalera, las estanterías y todo el pelo manchado de polvillo blanco).
-Aunque mañana te liaras con un tío, seguirías siendo super bollera (Al final os meto el taladro en un ojo).
-Si yo sé que tú eres un pendón. Lo que pasa es que ahora estás en plan de retiro espiritual (Ojiplática m’as dejao, chata)
-Es que yo para hacer una orgía tengo que hacerlo con gente a la que no conozca (Pendón Condicional).
-Madre mía, qué miedo me dáis... (Aunque sonría y parezca tomármelo a broma, asustáis a una joven pura y virginal como yo...)
Y esta noche es la MariFiesta. Creo que iré buscando el cinturón de castidad... Nunca se sabe...
Breves Instantes
Siempre he sido de esas que afirma rotundamente que la felicidad no existe. Y que nadie se me tire al cuello porque no van los tiros por donde os pensáis. Si pienso así es porque creo que la felicidad no es un estado continuo sino emociones momentáneas aisladas. Se puede estar pasando una mala racha y tener instantes de plenitud. Del mismo modo que se puede llevar una vida más o menos tranquila y encontrarte con tardes improvisadas en las que te sientes tan henchida de felicidad que sólo puedes sonreír y respirar hondo para tratar de que su fugacidad se te quede prendida en la solapa así como por descuido.
Hoy ha sido una de esas tardes.
Una tarde en la que varias personas nos hemos sentado alrededor de la mesa de una cafetería, haciendo planes, echando risas, teniendo confidencias, soltando mítines políticos (Agüela Arrierita sigue en su línea)… Y a cada rato se nos iba uniendo más gente, incluida una aparición inesperada que me ha hecho pegar un salto y salir corriendo calle arriba, dando sustos y abrazos a partes iguales.
Me encantan las miradas cómplices. Me encanta que haya personas a las que sólo tengo que mirar para decirles muchas cosas. Me encanta ver que hay ojos que saben sonreír.
La felicidad se compone de esos momentos. Porque esos son los que recordaremos. Porque esos son los que echaremos de menos algún día.
...de fondo Caramelo de Pereza con Kevin Johansen
Hoy ha sido una de esas tardes.
Una tarde en la que varias personas nos hemos sentado alrededor de la mesa de una cafetería, haciendo planes, echando risas, teniendo confidencias, soltando mítines políticos (Agüela Arrierita sigue en su línea)… Y a cada rato se nos iba uniendo más gente, incluida una aparición inesperada que me ha hecho pegar un salto y salir corriendo calle arriba, dando sustos y abrazos a partes iguales.
Me encantan las miradas cómplices. Me encanta que haya personas a las que sólo tengo que mirar para decirles muchas cosas. Me encanta ver que hay ojos que saben sonreír.
La felicidad se compone de esos momentos. Porque esos son los que recordaremos. Porque esos son los que echaremos de menos algún día.
...de fondo Caramelo de Pereza con Kevin Johansen
Soy una pupas
Soy lo peor. El sábado alguien me preguntó que qué tal estaba de mi espalda. Y yo contesté que estupendamente (estábamos en plena calle Barbieri saboreando un mini de calimocho, o sea que en casita no andaba servidora). Y por dios que me sentía estupendamente. Desde que me di la ingente cantidad de masajes que tuve que darme, duermo mejor, descanso mejor y aguanto mejor las noches de juerga ( no en vano, salgo más y hasta más tarde que hace unos meses).
Esa misma noche también hubo alguien que me preguntó qué tal estaba de mi trancazo (ese que casi echa a perder la presentación de mi novela por una tos inportuna). Y yo respondí que mejor, que ya no tenía nada.
¡JA! ¡JA! ¡JA! ¡ILUSA DE MÍ!
Domingo por la noche. Casa de Arrierita. Habitación de Arrierita. Arrierita poniéndose el pijama. Arrierita pensando: "Jo, cómo me duele el cuello... Si no hoy no he hecho nada y anoche llegué prontísimo... ¡Bah! Un pastillazo y mañana estaré como nueva.
El lunes al amanecer Arrierita despierta con los peores dolores de sus peores días de baja por contractura y, para que no se aburra demasiado, un trancazo del quince que apenas la deja respirar... Va a trabajar a duras penas y en cuanto vuelve, come, se pega un duchazo y se mete en la cama toda la tarde a leer hasta que se hace la hora de dormir. Hoy actúa del mismo modo...
Esto me pasa por ir de abuela, seguro...
...de fondo lo mismo de ayer, que no tengo ni ganas de cambiarlo.
Esa misma noche también hubo alguien que me preguntó qué tal estaba de mi trancazo (ese que casi echa a perder la presentación de mi novela por una tos inportuna). Y yo respondí que mejor, que ya no tenía nada.
¡JA! ¡JA! ¡JA! ¡ILUSA DE MÍ!
Domingo por la noche. Casa de Arrierita. Habitación de Arrierita. Arrierita poniéndose el pijama. Arrierita pensando: "Jo, cómo me duele el cuello... Si no hoy no he hecho nada y anoche llegué prontísimo... ¡Bah! Un pastillazo y mañana estaré como nueva.
El lunes al amanecer Arrierita despierta con los peores dolores de sus peores días de baja por contractura y, para que no se aburra demasiado, un trancazo del quince que apenas la deja respirar... Va a trabajar a duras penas y en cuanto vuelve, come, se pega un duchazo y se mete en la cama toda la tarde a leer hasta que se hace la hora de dormir. Hoy actúa del mismo modo...
Esto me pasa por ir de abuela, seguro...
...de fondo lo mismo de ayer, que no tengo ni ganas de cambiarlo.
Los años van pasando por Chuecatown
Últimamente noto que me estoy convirtiendo en una especie de “abuela batallitas” del ambiente. Y es que dentro de poco se cumplirán diez años desde que empezara a danzar por ese barrio de lujuria y perdición que hay detrás de la Gran Vía. Y, quieras que no, eso termina pesando. Sobre todo cuando una es tan nostálgica como servidora y le encanta echar la vista atrás. Aunque cuando luego regresa la mirada al presente a menudo le resulte decepcionante.
Recuerdo cuando yo tenía dieciocho o veinte años y comenzaba a dar mis pasitos por la vida. A esa edad fue cuando me independicé y comencé una lucha que aún hoy no sólo no ha terminado sino que sigue en su punto más álgido. Por aquellos entonces (vale que sólo han pasado diez años pero, de verdad, para mí parece que ha sido toda una vida) me solía mover con gente de mi edad pero, como siempre me había pasado, me encontraba más cómoda y sentía más afinidad con la gente mayor que yo. Conocí a JM por aquella época, cuando yo aún no había entrado en la veintena y él estrenaba los treinta. Con él temí que, tal y como me había pasado con otras personas, no me tomara en serio por mi edad. Y es que eso era algo que me jodía sobremanera. Que la peña me juzgara en base al año de nacimiento que rezara en mi dni en lugar de por cómo era yo se me antojaba una tremenda injusticia. Por suerte no fue así y JM y yo comenzamos una estrecha amistad que ha continuado con los años y que goza de un excelente estado de salud. Él se convirtió en mi hermano mayor, mi mentor y el punto de cordura necesario cuando las cosas se ponían feas. Sobra decir que él es quien ha escuchado pacientemente todas mis tribulaciones mediante largas conversaciones telefónicas o interminables tardes de café y cigarrillos (y lo sigue haciendo, que conste, que yo sigo siendo de las que analiza hasta el más mínimo detalle de lo que acontece en su vida).
El caso es que ahora me encuentro en un punto muy similar al que se encontraba JM hace diez años. Diez años que yo me he echado a la espalda con todo su cargamento de vivencias, ilusiones, amores frustrados y situaciones desquiciantes y surrealistas a partes iguales. De esa tan cacareada experiencia que nos dicen que adquiriremos con el tiempo. Ahora soy yo la que se relaciona con gente más joven que yo y me alegra comprobar que no les trato de un modo distinto a como trato al resto por algo tan relativo como es la edad (salvo cuando me entra la vena maternal o ese condescendiente “Animalitoooo…” que se me escapa a veces sin poderlo evitar). Porque soy consciente de que ellos pueden contarme sus problemas quizá buscando ayuda (al fin y al cabo, la misma ayuda que podrían buscar en cualquiera) pero que yo también puedo necesitar su mano en un momento dado porque tanto les puedo enseñar yo a ell@s como ell@s a mí. Porque cada vida es diferente y cada experiencia, también.
Aunque bien es cierto que me divierte ver cómo ocurren las cosas y saber qué va a pasar de antemano… Que ya son muchos años viendo sucederse las mismas historias una y otra vez… Juas juas juas
P.D.: Acabo de ir al baño y me he encontrado una compresa de La Psicóloga enrollada, sin papel ni plástico ni nada, junto al water. Lo siento, tenía que decirlo. Pero hagan sus apuestas, damas y caballeros, ¿cuánto tardaré en botar a estos dos de aquí?
Editado para: Contar que Chuchín Infernal ha encontrado la compresa antes que su dueña y le he pillado bajo la mesa del salón degustando tan delicioso manjar (está claro que este perro no tiene criterio...). Por supuesto, La Psicóloga ha negado que se le pudiera haber olvidado dicho objeto en el baño... Aysss, no hay guarra que no sea escrupulosa...
...de fondo Downtown de Petula Clark
Recuerdo cuando yo tenía dieciocho o veinte años y comenzaba a dar mis pasitos por la vida. A esa edad fue cuando me independicé y comencé una lucha que aún hoy no sólo no ha terminado sino que sigue en su punto más álgido. Por aquellos entonces (vale que sólo han pasado diez años pero, de verdad, para mí parece que ha sido toda una vida) me solía mover con gente de mi edad pero, como siempre me había pasado, me encontraba más cómoda y sentía más afinidad con la gente mayor que yo. Conocí a JM por aquella época, cuando yo aún no había entrado en la veintena y él estrenaba los treinta. Con él temí que, tal y como me había pasado con otras personas, no me tomara en serio por mi edad. Y es que eso era algo que me jodía sobremanera. Que la peña me juzgara en base al año de nacimiento que rezara en mi dni en lugar de por cómo era yo se me antojaba una tremenda injusticia. Por suerte no fue así y JM y yo comenzamos una estrecha amistad que ha continuado con los años y que goza de un excelente estado de salud. Él se convirtió en mi hermano mayor, mi mentor y el punto de cordura necesario cuando las cosas se ponían feas. Sobra decir que él es quien ha escuchado pacientemente todas mis tribulaciones mediante largas conversaciones telefónicas o interminables tardes de café y cigarrillos (y lo sigue haciendo, que conste, que yo sigo siendo de las que analiza hasta el más mínimo detalle de lo que acontece en su vida).
El caso es que ahora me encuentro en un punto muy similar al que se encontraba JM hace diez años. Diez años que yo me he echado a la espalda con todo su cargamento de vivencias, ilusiones, amores frustrados y situaciones desquiciantes y surrealistas a partes iguales. De esa tan cacareada experiencia que nos dicen que adquiriremos con el tiempo. Ahora soy yo la que se relaciona con gente más joven que yo y me alegra comprobar que no les trato de un modo distinto a como trato al resto por algo tan relativo como es la edad (salvo cuando me entra la vena maternal o ese condescendiente “Animalitoooo…” que se me escapa a veces sin poderlo evitar). Porque soy consciente de que ellos pueden contarme sus problemas quizá buscando ayuda (al fin y al cabo, la misma ayuda que podrían buscar en cualquiera) pero que yo también puedo necesitar su mano en un momento dado porque tanto les puedo enseñar yo a ell@s como ell@s a mí. Porque cada vida es diferente y cada experiencia, también.
Aunque bien es cierto que me divierte ver cómo ocurren las cosas y saber qué va a pasar de antemano… Que ya son muchos años viendo sucederse las mismas historias una y otra vez… Juas juas juas
P.D.: Acabo de ir al baño y me he encontrado una compresa de La Psicóloga enrollada, sin papel ni plástico ni nada, junto al water. Lo siento, tenía que decirlo. Pero hagan sus apuestas, damas y caballeros, ¿cuánto tardaré en botar a estos dos de aquí?
Editado para: Contar que Chuchín Infernal ha encontrado la compresa antes que su dueña y le he pillado bajo la mesa del salón degustando tan delicioso manjar (está claro que este perro no tiene criterio...). Por supuesto, La Psicóloga ha negado que se le pudiera haber olvidado dicho objeto en el baño... Aysss, no hay guarra que no sea escrupulosa...
...de fondo Downtown de Petula Clark
Como decía ayer...
Ayer, con toda la obnubilación que me produjo eso de encontrarme con la mujer de mi vida en un vagón de metro cualquiera se me olvidó escribir la segunda parte de mis conclusiones al respecto de mi creciente dejadez física. Y es que en cierto modo a veces he pensado que ha sido una especie de instinto de protección. A saber, ¿cuál es el principal motivo por el que nos arreglamos, acicalamos y maqueamos un viernes o un sábado por la noche? Venga, que ya somos mayorcit@s y nos conocemos… Para ser admirad@s y/o desead@s. Para subirnos el ego y la autoestima viendo cómo nos lanzan miraditas desde todos los rincones. Para pillar cacho, en definitiva. Cacho de una noche o un cacho más perenne en el tiempo, tanto da.
El caso es que yo hace dos años, después de una de las hostias más brutales que viví en el plano sentimental y el amistoso, decidí retirarme de la circulación. Al principio fue totalmente radical. No salía de casa más que para ir a trabajar. Con el paso de los meses comencé a retomar mi vida social con los amigos de siempre y no fue hasta hace más o menos un año cuando accedí a abrir las puertas a otras personas (es lo que tiene ser tan social, me encanta hablar y hablar y conocer gente nueva y siempre termino volviendo al redil). Pero con calma y las debidas reservas, que una ya empieza a ser perra vieja y está un poquito hasta el chichi de que la hagan pupita.
Paralelamente mi aspecto físico, por motivos de salud, se fue deteriorando, mi ropa de batalla y/o caza se fue quedando olvidada en el fondo del armario y a mí, francamente, que me daba igual. Vale que al principio era una patada para el ego entrar al Escape y pensar “jo, antes me miraba alguna que otra, ahora me he debido convertir en parte del mobiliario porque la única que ha posado su mirada en mí ha sido la bizca de la columna que a saber qué estaba mirando…” pero con el tiempo una se acostumbra a todo, incluido el papel de buena amiga/mentora/confidente/hermana mayor que, sin duda, es mucho más cómodo que estar en el ojo del huracán. Todo se ve con una perspectiva mucho más objetiva. Me siento a salvo. A salvo porque no resultarle atractiva a nadie (aunque el sábado ya volví a comprobar que hay gustos para todos con la incauta muchachuela que se me acercó) es la mejor forma de evitar problemas. A salvo porque me conozco y sé cómo actúo cuando abandono mi papel de espectadora para convertirme en protagonista. Y es que por mucho que se haya aprendido en la vida, siempre acabamos cometiendo los mismos errores y repitiendo los mismos esquemas una y otra vez.
Así que ahora que, por prescripción facultativa, no me van a quedar más leches que perder peso e intentar parecerme un poco más a la Arrierita de antaño, cualquiera podría pensar que he decidido regresar de nuevo a la circulación de ese mercado de la carne en el que se convierte Chueca los fines de semana (o casi cualquier día, ¿para qué engañarnos?). Craso error, amiguit@s. Aún no sé qué resultado tendrá el experimento que mi endocrino y yo vamos a llevar a cabo pero mi postura no ha cambiado. Yo seguiré siendo la Arrierita amiga/mentora/confidente/hermana mayor y seguiré asistiendo como tal a las divertidas situaciones que últimamente se suceden a mi alrededor por mucho que algunas de las féminas implicadas tengan un morbazo increíble (sic –y no es que lo diga yo, que eso lo han dicho otras, mi boquita es una discreta tumba-). Yo seguiré siendo como un angelito: bondadosa, inocente y, sobre todo, asexuada.
…de fondo un temazo de Pereza & Sidonie, Niña de papá
El caso es que yo hace dos años, después de una de las hostias más brutales que viví en el plano sentimental y el amistoso, decidí retirarme de la circulación. Al principio fue totalmente radical. No salía de casa más que para ir a trabajar. Con el paso de los meses comencé a retomar mi vida social con los amigos de siempre y no fue hasta hace más o menos un año cuando accedí a abrir las puertas a otras personas (es lo que tiene ser tan social, me encanta hablar y hablar y conocer gente nueva y siempre termino volviendo al redil). Pero con calma y las debidas reservas, que una ya empieza a ser perra vieja y está un poquito hasta el chichi de que la hagan pupita.
Paralelamente mi aspecto físico, por motivos de salud, se fue deteriorando, mi ropa de batalla y/o caza se fue quedando olvidada en el fondo del armario y a mí, francamente, que me daba igual. Vale que al principio era una patada para el ego entrar al Escape y pensar “jo, antes me miraba alguna que otra, ahora me he debido convertir en parte del mobiliario porque la única que ha posado su mirada en mí ha sido la bizca de la columna que a saber qué estaba mirando…” pero con el tiempo una se acostumbra a todo, incluido el papel de buena amiga/mentora/confidente/hermana mayor que, sin duda, es mucho más cómodo que estar en el ojo del huracán. Todo se ve con una perspectiva mucho más objetiva. Me siento a salvo. A salvo porque no resultarle atractiva a nadie (aunque el sábado ya volví a comprobar que hay gustos para todos con la incauta muchachuela que se me acercó) es la mejor forma de evitar problemas. A salvo porque me conozco y sé cómo actúo cuando abandono mi papel de espectadora para convertirme en protagonista. Y es que por mucho que se haya aprendido en la vida, siempre acabamos cometiendo los mismos errores y repitiendo los mismos esquemas una y otra vez.
Así que ahora que, por prescripción facultativa, no me van a quedar más leches que perder peso e intentar parecerme un poco más a la Arrierita de antaño, cualquiera podría pensar que he decidido regresar de nuevo a la circulación de ese mercado de la carne en el que se convierte Chueca los fines de semana (o casi cualquier día, ¿para qué engañarnos?). Craso error, amiguit@s. Aún no sé qué resultado tendrá el experimento que mi endocrino y yo vamos a llevar a cabo pero mi postura no ha cambiado. Yo seguiré siendo la Arrierita amiga/mentora/confidente/hermana mayor y seguiré asistiendo como tal a las divertidas situaciones que últimamente se suceden a mi alrededor por mucho que algunas de las féminas implicadas tengan un morbazo increíble (sic –y no es que lo diga yo, que eso lo han dicho otras, mi boquita es una discreta tumba-). Yo seguiré siendo como un angelito: bondadosa, inocente y, sobre todo, asexuada.
…de fondo un temazo de Pereza & Sidonie, Niña de papá
De citas médicas
El lunes tenía cita con un nuevo endocrino. Cambié porque la que tenía me dijo hace poco que me había dicho -año y medio atrás, nada menos- que tenía un síndrome de intolerancia a la insulina y bastantes posibilidades de acabar siendo diabética…
Obvia decir que si alguien me hubiera dicho eso en algún momento, me acordaría… (no es mi estilo acudir a las consultas médicas en estado de embriaguez). Aparte de que no me cuadraba el diagnóstico. Con mi afición al Ballantine’s avec Coke, si fuera diabética ya me habría dado un chungo al más puro estilo de Belén Esteban (y no ha sido el caso). Y eso, unido a que la señora (por llamarla de algún modo) me parecía el colmo de la grosería, la negligencia y la ineptitud, decidí solicitar un cambio de facultativo… y el lunes era la primera cita. ¿Impresión? Como pasar de la noche al día. Un cuestionario a fondo, toma de medidas y tres pobres chicos haciendo el MIR prestando atención a mis tribulaciones y a la perorata del señor doctor. Salí del hospital con un volante para sacarme sangre, dos garrafas de dos litros cada una para recoger todas mis micciones (Iggghhhsss!!!!) desde el día anterior a la extracción de mi sustancia intravenosa y una nueva cita dentro de un mes con el amable galeno que me ha devuelto la confianza en la sanidad pública.
Todo ello me ha hecho cavilar en los últimos días acerca de la progresiva dejadez física a la que he sometido a mi cuerpo en los últimos dos años. El progresivo aumento de peso (unido a la repentina jubilación de ingentes cantidades de ropa ajustada y, digamos, llamativa), la progresiva ausencia de motivación a la hora de adecentarme (vamos, que mi bolsa de maquillaje anda más desconcertada que los protagonistas de Perdidos en la nueva temporada) y la progresiva decadencia de mi, antaño, encantador desaliño en pos de una imagen en la que la ropa tan sólo cumple la función de cubrirme las vergüenzas porque lo de ir a la moda… va a ser que no.
Aysss, con lo resultona que era antes la Arrierita…
Y justo hoy, cuando he salido de currar y el metro me llevaba subterráneamente en dirección a mi casa, una chica monísima, monísima -y fijo que bollo- ha entrado en el vagón. Una chica tan mona y tan bollo que automáticamente la he declarado la mujer de mi vida. Claro que ella no sabe que lo es. Y tampoco era plan de decírselo en ese momento con las pintas de estibador rumano que servidora se gastaba hoy… Pero se ha bajado una parada antes que yo… A ver si me la encuentro por el barrio… juas ;-p
...de fondo Carta a todas tus catastrofes de Love of Lesbian
Obvia decir que si alguien me hubiera dicho eso en algún momento, me acordaría… (no es mi estilo acudir a las consultas médicas en estado de embriaguez). Aparte de que no me cuadraba el diagnóstico. Con mi afición al Ballantine’s avec Coke, si fuera diabética ya me habría dado un chungo al más puro estilo de Belén Esteban (y no ha sido el caso). Y eso, unido a que la señora (por llamarla de algún modo) me parecía el colmo de la grosería, la negligencia y la ineptitud, decidí solicitar un cambio de facultativo… y el lunes era la primera cita. ¿Impresión? Como pasar de la noche al día. Un cuestionario a fondo, toma de medidas y tres pobres chicos haciendo el MIR prestando atención a mis tribulaciones y a la perorata del señor doctor. Salí del hospital con un volante para sacarme sangre, dos garrafas de dos litros cada una para recoger todas mis micciones (Iggghhhsss!!!!) desde el día anterior a la extracción de mi sustancia intravenosa y una nueva cita dentro de un mes con el amable galeno que me ha devuelto la confianza en la sanidad pública.
Todo ello me ha hecho cavilar en los últimos días acerca de la progresiva dejadez física a la que he sometido a mi cuerpo en los últimos dos años. El progresivo aumento de peso (unido a la repentina jubilación de ingentes cantidades de ropa ajustada y, digamos, llamativa), la progresiva ausencia de motivación a la hora de adecentarme (vamos, que mi bolsa de maquillaje anda más desconcertada que los protagonistas de Perdidos en la nueva temporada) y la progresiva decadencia de mi, antaño, encantador desaliño en pos de una imagen en la que la ropa tan sólo cumple la función de cubrirme las vergüenzas porque lo de ir a la moda… va a ser que no.
Aysss, con lo resultona que era antes la Arrierita…
Y justo hoy, cuando he salido de currar y el metro me llevaba subterráneamente en dirección a mi casa, una chica monísima, monísima -y fijo que bollo- ha entrado en el vagón. Una chica tan mona y tan bollo que automáticamente la he declarado la mujer de mi vida. Claro que ella no sabe que lo es. Y tampoco era plan de decírselo en ese momento con las pintas de estibador rumano que servidora se gastaba hoy… Pero se ha bajado una parada antes que yo… A ver si me la encuentro por el barrio… juas ;-p
...de fondo Carta a todas tus catastrofes de Love of Lesbian
Dormida
Esta mañana me ha despertado el móvil. Bueno, eso no tiene nada de extraño porque yo uso el móvil de despertador. Lo que se salía de lo normal era que el soniquete con que me ha arrancado de los brazos de Morfeo era distinto del habitual. Lo he cogido y mientras con un ojo veía la pantalla iluminada con el nombre de mi querida empresa “Fundada en…” con el otro ojo veía (con gran espanto, todo hay que decirlo) el radio-reloj de la mesilla marcando las nueve y cuarto de la mañana.
Partiendo de la base de que yo debo estar sentadita en mi mesa y repartiendo ordenes a mis fontanerillos a las ocho en punto la situación era de… Houston tenemos un problema!!!
Respondo a la llamada maldiciéndome interiormente. Al otro lado Ricitos me pregunta que si estoy bien. Yo, con voz de arrepentida y avergonzada, le digo que me he quedado dormida (y, también interiormente, me acuerdo de los muertos de GayArdón que anoche, a las dos y media, seguía pintando a rodillazo limpio –de rodillo no de rodilla, se entiende- impidiéndome conciliar el sueño de un modo normal).
A las diez, tras un insufrible trayecto en metro (porque, por supuesto, como queriendo recordarme la inefabilidad de las leyes de Murphy, hoy mi línea andaba con averías) he penetrado en mi oficina donde reinaba un silencio sepulcral. Minutos después Jefa y Supermamá (que hoy volvía de sus larguísimas vacaciones) volvían de desayunar. Las he saludado con la cabeza gacha. Y es que después del último mes de bajas y altas pues no está el horno para bollos. Pero lo inevitable no se ha hecho esperar y Jefa me ha llamado a su mesa para soltarme la consecuente reprimenda y yo me he ido hasta allí cual cerdo conducido al matadero para aceptarla y pedir las consecuentes disculpas.
Y es que mira que me jode quedarme dormida. Me jode porque me deja todo el día con un humor de perros y con un tremendo sentimiento de culpabilidad. Me jode sobre todo cuando me he dormido porque mis desconsiderados compañeros de piso se comportan a las tres de la mañana como si fueran las tres de la tarde. Me jode porque yo siempre he sido de las que he saltado de la cama en cuanto he oído el despertador y desde hace un tiempo lo paro sin haber llegado a despertarme. Vamos, que estoy tan grogui que podría estallar la tercera guerra mundial y yo darme la vuelta como si tal cosa.
Creo que necesito una cura de sueño… O eso o un teletrabajo…
...de fondo Dreams de The Corrs
Partiendo de la base de que yo debo estar sentadita en mi mesa y repartiendo ordenes a mis fontanerillos a las ocho en punto la situación era de… Houston tenemos un problema!!!
Respondo a la llamada maldiciéndome interiormente. Al otro lado Ricitos me pregunta que si estoy bien. Yo, con voz de arrepentida y avergonzada, le digo que me he quedado dormida (y, también interiormente, me acuerdo de los muertos de GayArdón que anoche, a las dos y media, seguía pintando a rodillazo limpio –de rodillo no de rodilla, se entiende- impidiéndome conciliar el sueño de un modo normal).
A las diez, tras un insufrible trayecto en metro (porque, por supuesto, como queriendo recordarme la inefabilidad de las leyes de Murphy, hoy mi línea andaba con averías) he penetrado en mi oficina donde reinaba un silencio sepulcral. Minutos después Jefa y Supermamá (que hoy volvía de sus larguísimas vacaciones) volvían de desayunar. Las he saludado con la cabeza gacha. Y es que después del último mes de bajas y altas pues no está el horno para bollos. Pero lo inevitable no se ha hecho esperar y Jefa me ha llamado a su mesa para soltarme la consecuente reprimenda y yo me he ido hasta allí cual cerdo conducido al matadero para aceptarla y pedir las consecuentes disculpas.
Y es que mira que me jode quedarme dormida. Me jode porque me deja todo el día con un humor de perros y con un tremendo sentimiento de culpabilidad. Me jode sobre todo cuando me he dormido porque mis desconsiderados compañeros de piso se comportan a las tres de la mañana como si fueran las tres de la tarde. Me jode porque yo siempre he sido de las que he saltado de la cama en cuanto he oído el despertador y desde hace un tiempo lo paro sin haber llegado a despertarme. Vamos, que estoy tan grogui que podría estallar la tercera guerra mundial y yo darme la vuelta como si tal cosa.
Creo que necesito una cura de sueño… O eso o un teletrabajo…
...de fondo Dreams de The Corrs
Blogueras, abrazos y tontas alegrías
A menudo me sorprendo de las cosas que puedo llegar a hacer en un domingo. Pero lo que jamás habría esperado de mí es llevar dos semanas empleando la noche del último día de la semana viendo Operación Triunfo… :-S
Sí, queridos y queridas, llevo dos semanas acordándome en el día del señor que al caer la noche Jesusín Vazquez estará saludándome desde mi televisor. Y me veo la gala. Enterita. Bueno, la excusa de hoy era que al final actuaría Fangoria, pero después de ver la jugada que la han hecho con la pista de sonido –la pobre Alaska ha cantado la canción sobre su propia voz- no sé yo si me habría valido más venirme a mi cuarto a postear antes de irme a la cama a una hora más temprana que esta en la que lo estoy haciendo…
Pero bueno, como mañana madrugo un poco menos porque tengo que ir al médico, me lo puedo permitir. Y esta noche me acostaré feliz por muchas cosas que no voy a contar. Y también porque últimamente me lo paso muy bien. Y porque las cosas que me importan van saliendo.
Lo de salir los fines de semana con blogueras ya se está convirtiendo en algo tan habitual que no es noticia. Pero mola. Y debe ser cierto eso de que cuando estamos bien se nos nota. O será que últimamente desprendo feromonas que es un gusto. Porque anoche, por vez primera en mis diez años de correrías en el Escape, una tía me entró en el susodicho antro. Aunque luego me dijeran que fui una borde porque corrí a refugiarme en los brazos de otra bloguera al grito de “¡Socorro!”. Creedme, si me hubiera molado no hubieran sido esos los brazos que me hubieran recogido…Pero ya era mucho pedir que la que me entrara encima también me gustara…
Anoche también comprendí por un momento a los tíos heterosexuales. Porque sí, es verdad, por muy bonitos que sean los ojos de algunas mujeres, se hace muy difícil mirarlas a los ídem cuando ves los escotes que se gastan algunas… Pero, vamos, ya sabéis que mi mirada nunca es una mirada sucia…Como mucho curiosa… ;-p
La resaca de hoy ha sido espantosa pero contenta. Y la he amenizado con unas cuantas llamadas de teléfono y algunas conversaciones por Messenger para mitigar el tedio dominical. Y ahora me piro a la cama, pastillazo de por medio, porque mi espalda se empieza a resentir de tanta juerga… Y es que una ya está mayor…
-Nota aclaratoria para mentes calenturientas: Ante los malintencionados comentarios que surcaron anoche el rincón del Escape debo decir que: A) Al baño sólo voy a aliviar mi vejiga de la ingente cantidad de alcohol que la obligo a almacenar. B) Si veo llorar a alguien, mi primera reacción siempre es la de abrazar (aunque sea durante dos horas). Si me liara con cada mujer a la que últimamente he abrazado tendría un harén que ríete tú de los marajás de los Emiratos Árabes. C) Mi recalcitrante soltería seguirá intacta. Que una tiene una reputación que mantener. Amos, hombre, faltaría más!!!!
...de fondo Let me out de Dover
Sí, queridos y queridas, llevo dos semanas acordándome en el día del señor que al caer la noche Jesusín Vazquez estará saludándome desde mi televisor. Y me veo la gala. Enterita. Bueno, la excusa de hoy era que al final actuaría Fangoria, pero después de ver la jugada que la han hecho con la pista de sonido –la pobre Alaska ha cantado la canción sobre su propia voz- no sé yo si me habría valido más venirme a mi cuarto a postear antes de irme a la cama a una hora más temprana que esta en la que lo estoy haciendo…
Pero bueno, como mañana madrugo un poco menos porque tengo que ir al médico, me lo puedo permitir. Y esta noche me acostaré feliz por muchas cosas que no voy a contar. Y también porque últimamente me lo paso muy bien. Y porque las cosas que me importan van saliendo.
Lo de salir los fines de semana con blogueras ya se está convirtiendo en algo tan habitual que no es noticia. Pero mola. Y debe ser cierto eso de que cuando estamos bien se nos nota. O será que últimamente desprendo feromonas que es un gusto. Porque anoche, por vez primera en mis diez años de correrías en el Escape, una tía me entró en el susodicho antro. Aunque luego me dijeran que fui una borde porque corrí a refugiarme en los brazos de otra bloguera al grito de “¡Socorro!”. Creedme, si me hubiera molado no hubieran sido esos los brazos que me hubieran recogido…Pero ya era mucho pedir que la que me entrara encima también me gustara…
Anoche también comprendí por un momento a los tíos heterosexuales. Porque sí, es verdad, por muy bonitos que sean los ojos de algunas mujeres, se hace muy difícil mirarlas a los ídem cuando ves los escotes que se gastan algunas… Pero, vamos, ya sabéis que mi mirada nunca es una mirada sucia…Como mucho curiosa… ;-p
La resaca de hoy ha sido espantosa pero contenta. Y la he amenizado con unas cuantas llamadas de teléfono y algunas conversaciones por Messenger para mitigar el tedio dominical. Y ahora me piro a la cama, pastillazo de por medio, porque mi espalda se empieza a resentir de tanta juerga… Y es que una ya está mayor…
-Nota aclaratoria para mentes calenturientas: Ante los malintencionados comentarios que surcaron anoche el rincón del Escape debo decir que: A) Al baño sólo voy a aliviar mi vejiga de la ingente cantidad de alcohol que la obligo a almacenar. B) Si veo llorar a alguien, mi primera reacción siempre es la de abrazar (aunque sea durante dos horas). Si me liara con cada mujer a la que últimamente he abrazado tendría un harén que ríete tú de los marajás de los Emiratos Árabes. C) Mi recalcitrante soltería seguirá intacta. Que una tiene una reputación que mantener. Amos, hombre, faltaría más!!!!
...de fondo Let me out de Dover
Me pregunto...
¿…qué se hace con un dolor que no es tuyo pero que también te duele?
¿…qué se hace cuando se supone que estás fuera y que no debes entrar?
¿…qué se hace cuando no puedes hacer nada?
...de fondo... Nada, absolutamente nada
¿…qué se hace cuando se supone que estás fuera y que no debes entrar?
¿…qué se hace cuando no puedes hacer nada?
...de fondo... Nada, absolutamente nada
Perdiendo los nervios
Hoy he empezado el día (y esta rara semana con un corte abrupto en el medio) viendo un cadáver en un andén de la línea 5. Lo curioso es que creo que he sido la única de todo el vagón en darse cuenta. El convoy penetraba en la estación de Ventas y como yo no iba leyendo, miraba distraída por la ventana mientras escuchaba el disco de Scissor Sisters (al cual estoy tremendamente enganchada). Y veo en el andén de enfrente un cordón policial y unos cuantos agentes rodeando un bulto que yacía en el suelo bajo una de esas mantas térmicas de aspecto dorado y metálico. Me he quedado alucinada pero nadie más que yo se ha dado cuenta. Vamos, como si fuera algo que ocurre todos los días.
Luego he llegado al curro. Amargada y El Nuevo eran los únicos que habían llegado aparte de mis fontanerillos. Al pasar el tiempo y ver que nadie más llegaba he recordado que La Pija tenía el día de médicos, Ricitos pidió el día libre y Supermamá continúa de vacaciones. Jefa era la única incógnita. Pero ha acabado llegando. Una hora tarde pero ha llegado.
Y el tema del día: ¿Visteis anoche Operación Triunfo?. Y todos, menos Amargada, lo habíamos visto. Yo nunca he seguido el concurso y si lo vi anoche fue porque conozco a alguien en el cuerpo de baile y las personas somos así de tontas que nos gusta más ver a la gente por televisión que en persona. De los concursantes paso de opinar y de Bisbal sólo diré que con su nueva imagen tiene pinta de chulo putas. Arrrgghhh!!!! Aunque me da mucha más grima Alejandrito Sanz, que a veces podía usar las hojas donde escribe ciertas letras para envolver el bocadillo.
Y ya, para rematarme el día, me encuentro con que aún no he cobrado (debía haber cobrado la semana pasada, como todo hijo de vecino). Después de darme largas y decir que luego me llamarían he tenido que volver a llamar yo y exigir una explicación. ¡Juas! Problema informático (¿acaso había esperado que me dijeran otra cosa?). Que en dos días se soluciona la cosa (y si no se soluciona, nos plantamos en un puente y hasta la semana que viene no movéis una puta pestaña, claro) y que no me preocupe. ¿Cómo? ¿Que no me preocupe? No, claro, yo no me preocupo pero, ¿sabes?, es que yo tengo unas malas costumbres que no soy capaz de quitarme pese a llevar años con ellas. Sí, vamos, ya sabes, esos caprichos que tengo yo todos los meses tales como comer, pagar alquiler y facturas y menudencias de ese estilo sin las cuales no puedo vivir. Comprendedme, ya dije que era una petarda superficial...
ME CAGO EN TODOS TUS MUERTOS!!!! COMO NO TENGA EL MIÉRCOLES MI SUELDO ME PLANTO EN TU DESPACHO CON LA RECORTADA!!!!!!! AVISADA QUEDAS!!!!!!!
...de fondo, Ta-dah, el disco de Scissor Sisters que no paro de escuchar.
Luego he llegado al curro. Amargada y El Nuevo eran los únicos que habían llegado aparte de mis fontanerillos. Al pasar el tiempo y ver que nadie más llegaba he recordado que La Pija tenía el día de médicos, Ricitos pidió el día libre y Supermamá continúa de vacaciones. Jefa era la única incógnita. Pero ha acabado llegando. Una hora tarde pero ha llegado.
Y el tema del día: ¿Visteis anoche Operación Triunfo?. Y todos, menos Amargada, lo habíamos visto. Yo nunca he seguido el concurso y si lo vi anoche fue porque conozco a alguien en el cuerpo de baile y las personas somos así de tontas que nos gusta más ver a la gente por televisión que en persona. De los concursantes paso de opinar y de Bisbal sólo diré que con su nueva imagen tiene pinta de chulo putas. Arrrgghhh!!!! Aunque me da mucha más grima Alejandrito Sanz, que a veces podía usar las hojas donde escribe ciertas letras para envolver el bocadillo.
Y ya, para rematarme el día, me encuentro con que aún no he cobrado (debía haber cobrado la semana pasada, como todo hijo de vecino). Después de darme largas y decir que luego me llamarían he tenido que volver a llamar yo y exigir una explicación. ¡Juas! Problema informático (¿acaso había esperado que me dijeran otra cosa?). Que en dos días se soluciona la cosa (y si no se soluciona, nos plantamos en un puente y hasta la semana que viene no movéis una puta pestaña, claro) y que no me preocupe. ¿Cómo? ¿Que no me preocupe? No, claro, yo no me preocupo pero, ¿sabes?, es que yo tengo unas malas costumbres que no soy capaz de quitarme pese a llevar años con ellas. Sí, vamos, ya sabes, esos caprichos que tengo yo todos los meses tales como comer, pagar alquiler y facturas y menudencias de ese estilo sin las cuales no puedo vivir. Comprendedme, ya dije que era una petarda superficial...
ME CAGO EN TODOS TUS MUERTOS!!!! COMO NO TENGA EL MIÉRCOLES MI SUELDO ME PLANTO EN TU DESPACHO CON LA RECORTADA!!!!!!! AVISADA QUEDAS!!!!!!!
...de fondo, Ta-dah, el disco de Scissor Sisters que no paro de escuchar.
Momento álgido
Y llegó el gran día. Y llegó antes de lo que yo había previsto (y es que yo quería que fuera un viernes. ¿No hubiera sido divertido acabar otra vez en Medea quitándonos la camiseta para regocijo del personal?). Y llegó de sopetón. Como las sorpresas y los palos que te da la vida de vez en cuando.
Mi móvil no paró de berrear en todo el día pero es que en la última semana está que echa humo. La Lincesa venía expresamente desde su guarida mediterránea para no perderse el evento así que quedé con ella para comer a la salida del curro. Comimos rápidamente y nos fuimos a la Fnac porque teníamos que comprar una cinta para la cámara de vídeo con la que mis nenas pretendían inmortalizar mi intervención (por diosa, con lo mal que doy yo a cámara). Antes de eso nos subimos a los servicios para que yo me pusiera las lentillas y me peinara un poco el mocho de fregona que llevo sobre la cocorota. Y estaba yo metida en uno de los cubículos cuando din-don-din. La Fnac informa a sus clientes que hoy a las 19 horas podrán acudir a la presentación de la novela de Arrierita, “Mujeres estupendas” en el forum. Yo con los pantalones por las rodillas, la Lincesa fuera diciendo “qué fuerte me parece” y la señora de la limpieza afanándose en sus labores con cara de circunstancias ante nuestras risas.
A partir de ese momento todo se aceleró. Llegó mi editor, entramos al forum, llegó Silvia Grijalba, comencé a saludar a mis amigos que, poco a poco, iban llegando y ocupando los asientos. Luego la sección bloguera ocupó el flanco derecho del forum. Y sonó la campana, nos sentamos a la mesa, abrimos nuestras botellas de agua, se hizo el silencio y mi editor comenzó a hablar.
Mi opinión (si es que hay alguien a quien le interese) es que todo se hizo muy deprisa. Yo no me supe enrollar lo suficiente y luego se me ocurrieron mil cosas que podría haber dicho y que no dije. Y es que a una ya ha superado los nervios pero aún le faltan tablas para este tipo de cosas (joer, con lo que yo me enrollaba hablando por radio).
Luego sesión de firmas y entremedias me desvelan la identidad de algunas blogueras que pululaban por allí. Intenté hablar con unos y con otras y decidimos irnos a tomar unas cañitas. Pero no creáis que mover a un grupo de más de veinte personas (divididos a su vez en varios subgrupos) es tarea fácil. Primero hubo que bajarlos al hall de la Fnac, luego sacarlos del edificio y, por fin, una vez decidido nuestro destino, ponernos en marcha. Recalamos en una sidrería cerca de Plaza de España la cual, obvia decirlo, llenamos inmediatamente. Ya con todo más distendido me tocó hacer de camarera apuntando las consumiciones y hablando a ratitos con todas (pese a que algunas no me fueron presentadas hasta casi al final, ayss). Y en esta ocasión no voy a enumerar las que fuimos porque luego pasa lo que pasa, que yo me olvido de alguien y no mola. Sólo diré (pese a que a algun@s les pueda sonar reiterativo) que todas eran unas mujeres estupendas.
Como último apunte sólo quiero dejar constancia de lo que yo sentí en aquél espacio físico tan pequeño y aquél espacio temporal tan reducido. Me resulta curioso como en apenas dos horas y unos pocos metros cuadrados pudiera sentir euforia, alegría, tristeza, impotencia, satisfacción y empatía. Tantos sentimientos encontrados, tantas contradicciones en el mismo minuto, personas que conozco desde la adolescencia, un antiguo amor, buenos amigos de toda la vida, amigas que no por ser más recientes son menos buenas, otras a las que voy empezando a conocer y algunas más a las que conocí ayer. Me hubiera gustado congelar algunos momentos para tenerlos bien guardaditos y echar mano de ellos cuando las cosas se pongan feas.
Gracias a tod@s por venir y por hacer de una tarde de miércoles un momento tan especial. Mañana es viernes. Y los viernes siempre serán especiales de un modo u otro. Y yo seguiré estando aquí para todo el mundo.
...de fondo The other side de Scissor Sisters
Mi móvil no paró de berrear en todo el día pero es que en la última semana está que echa humo. La Lincesa venía expresamente desde su guarida mediterránea para no perderse el evento así que quedé con ella para comer a la salida del curro. Comimos rápidamente y nos fuimos a la Fnac porque teníamos que comprar una cinta para la cámara de vídeo con la que mis nenas pretendían inmortalizar mi intervención (por diosa, con lo mal que doy yo a cámara). Antes de eso nos subimos a los servicios para que yo me pusiera las lentillas y me peinara un poco el mocho de fregona que llevo sobre la cocorota. Y estaba yo metida en uno de los cubículos cuando din-don-din. La Fnac informa a sus clientes que hoy a las 19 horas podrán acudir a la presentación de la novela de Arrierita, “Mujeres estupendas” en el forum. Yo con los pantalones por las rodillas, la Lincesa fuera diciendo “qué fuerte me parece” y la señora de la limpieza afanándose en sus labores con cara de circunstancias ante nuestras risas.
A partir de ese momento todo se aceleró. Llegó mi editor, entramos al forum, llegó Silvia Grijalba, comencé a saludar a mis amigos que, poco a poco, iban llegando y ocupando los asientos. Luego la sección bloguera ocupó el flanco derecho del forum. Y sonó la campana, nos sentamos a la mesa, abrimos nuestras botellas de agua, se hizo el silencio y mi editor comenzó a hablar.
Mi opinión (si es que hay alguien a quien le interese) es que todo se hizo muy deprisa. Yo no me supe enrollar lo suficiente y luego se me ocurrieron mil cosas que podría haber dicho y que no dije. Y es que a una ya ha superado los nervios pero aún le faltan tablas para este tipo de cosas (joer, con lo que yo me enrollaba hablando por radio).
Luego sesión de firmas y entremedias me desvelan la identidad de algunas blogueras que pululaban por allí. Intenté hablar con unos y con otras y decidimos irnos a tomar unas cañitas. Pero no creáis que mover a un grupo de más de veinte personas (divididos a su vez en varios subgrupos) es tarea fácil. Primero hubo que bajarlos al hall de la Fnac, luego sacarlos del edificio y, por fin, una vez decidido nuestro destino, ponernos en marcha. Recalamos en una sidrería cerca de Plaza de España la cual, obvia decirlo, llenamos inmediatamente. Ya con todo más distendido me tocó hacer de camarera apuntando las consumiciones y hablando a ratitos con todas (pese a que algunas no me fueron presentadas hasta casi al final, ayss). Y en esta ocasión no voy a enumerar las que fuimos porque luego pasa lo que pasa, que yo me olvido de alguien y no mola. Sólo diré (pese a que a algun@s les pueda sonar reiterativo) que todas eran unas mujeres estupendas.
Como último apunte sólo quiero dejar constancia de lo que yo sentí en aquél espacio físico tan pequeño y aquél espacio temporal tan reducido. Me resulta curioso como en apenas dos horas y unos pocos metros cuadrados pudiera sentir euforia, alegría, tristeza, impotencia, satisfacción y empatía. Tantos sentimientos encontrados, tantas contradicciones en el mismo minuto, personas que conozco desde la adolescencia, un antiguo amor, buenos amigos de toda la vida, amigas que no por ser más recientes son menos buenas, otras a las que voy empezando a conocer y algunas más a las que conocí ayer. Me hubiera gustado congelar algunos momentos para tenerlos bien guardaditos y echar mano de ellos cuando las cosas se pongan feas.
Gracias a tod@s por venir y por hacer de una tarde de miércoles un momento tan especial. Mañana es viernes. Y los viernes siempre serán especiales de un modo u otro. Y yo seguiré estando aquí para todo el mundo.
...de fondo The other side de Scissor Sisters
Intuición
En el anterior post se me olvidó mencionar un acontecimiento extraordinario que me dejó completamente anonadada. Ocurrió el sábado a última hora de la madrugada. Tras dos noches seguidas saliendo de juerga no hubiera esperado que me ocurriese algo así. Pero no. El sábado a las cinco y media de la mañana fui capaz de ver la copa de más. Esa copa que es la que te fastidia la noche, que marca el límite entre la agradable borrachera y la melopea insoportable. ¡¡¡Y yo la vi!!! Tenía dinero, aún no iba a irme, tenía tiempo y me lo estaba pasando bien. Pero la vi y supe que si la tomaba se acabaría todo lo bueno. De ese modo me pude ir a casa con una agradable sensación de cansancio satisfecho en lugar de ir vomitando por las esquinas.
Y es que siempre he pensado que tengo mucha intuición. Me creo mucho mis propias corazonadas. Lo único que me jode es que, pese a conocer su sobrada veracidad, no suelo hacerles caso porque pienso que es ridículo seguir el camino que te dicte un sentimiento que no puede ser empíricamente demostrado. Pero algo en mí sabe las cosas que van a ocurrir antes de que ocurran. No, no son revelaciones marianas ni visiones elesédicas. Percibo el ánimo de la gente, tanto cuando algo va bien y cuando no. Muchas veces adivino las decisiones de la gente mucho antes de que sepan que las van a tomar. Es una lástima que no pueda prevenir a nadie de lo malo porque cuando lo presiento siempre pienso que me estoy equivocando, que la vida no puede ser tan cruel.
Así y todo, presiento que esta tarde me lo voy a pasar muy bien. Pasaos por la Fnac Callao en torno a las siete de la tarde y averiguaréis por qué...
-P.D.: Qué frívola e insustancial estoy últimamente, ¿verdad? Pero claro, una petarda como yo no puede estar pendiente de otros asuntos. Estoy demasiado ocupada comprobando las capacidades eólicas y aeronáuticas de mis brazos y cuán lejos pueden llevarme. Además, mi propio dolor es el único que me importa. Y es que morderse la lengua es lo que tiene. Que duele. Duele mucho.

...de fondo... uy, tantas cosas... (bueno, los 40 ahora están poniendo el Quién me iba a decir de Bisbalín...)
Y es que siempre he pensado que tengo mucha intuición. Me creo mucho mis propias corazonadas. Lo único que me jode es que, pese a conocer su sobrada veracidad, no suelo hacerles caso porque pienso que es ridículo seguir el camino que te dicte un sentimiento que no puede ser empíricamente demostrado. Pero algo en mí sabe las cosas que van a ocurrir antes de que ocurran. No, no son revelaciones marianas ni visiones elesédicas. Percibo el ánimo de la gente, tanto cuando algo va bien y cuando no. Muchas veces adivino las decisiones de la gente mucho antes de que sepan que las van a tomar. Es una lástima que no pueda prevenir a nadie de lo malo porque cuando lo presiento siempre pienso que me estoy equivocando, que la vida no puede ser tan cruel.
Así y todo, presiento que esta tarde me lo voy a pasar muy bien. Pasaos por la Fnac Callao en torno a las siete de la tarde y averiguaréis por qué...
-P.D.: Qué frívola e insustancial estoy últimamente, ¿verdad? Pero claro, una petarda como yo no puede estar pendiente de otros asuntos. Estoy demasiado ocupada comprobando las capacidades eólicas y aeronáuticas de mis brazos y cuán lejos pueden llevarme. Además, mi propio dolor es el único que me importa. Y es que morderse la lengua es lo que tiene. Que duele. Duele mucho.

...de fondo... uy, tantas cosas... (bueno, los 40 ahora están poniendo el Quién me iba a decir de Bisbalín...)
De juerga y despiporre
De vez en cuando parece que vuelvo a las andadas. Y cuando digo a las andadas me estoy refiriendo a volver a ser esa chica que sale hasta las mil y se bebe hasta el agua de los ceniceros. Y es que eso de salir dos días seguidos y volver a casa al filo del amanecer es de esas costumbres que tengo un tanto olvidadas.
La cosa es que yo este fin de semana sólo tenía pensado salir el sábado. Por dos razones: una, el cumpleaños de El Sevillano y la otra, la reunión del L.I.E. (ji ji ji). Pero a mitad de semana, El Pere, mi niño castellonense, me avisó de que estaba en la capital así que quedamos en que el viernes por la noche cenaríamos juntos. Mi intención (porque una a veces se llega a creer que es una chica responsable y todo) era cenar con El Pere y un amigo suyo y, si acaso, tomarme un copa antes de irme a casa a medianoche cual Cenicienta moderna. Juas juas juas.
Evidentemente, mis formales intenciones se quedaron en agua de borrajas a medida que el alcohol iba saturando mi sangre. Primero fuimos al Local Chueca Lounge (o como se llame, que todavía no lo tengo muy claro), luego a La Lupe de Hortaleza y después a un sitio al que no suelo ir y no me gusta nada, nada pero que nada. Sí, justo ese. El Escape…
Pese a todo, yo seguía con el pensamiento de irme pronto pese a ser ya más de las dos de la mañana. Y casi lo consigo. Pero fue entonces cuando Gatazul y MariPili entraron en el Escape. Pasaban rápidamente al lado nuestro con la clara intención de ir al fondo (en donde yo, por una vez, no estaba) cuando se percataron de mi presencia (vamos, con lo que abulto como para no verme). Y esa fue mi perdición.
Al ver que aún me quedaba un rato de juerga me dije a mí misma que me quedaría hasta que se me acabase el dinero que llevaba encima. Lo malo es que para agotar el dinero que llevaba encima tendría que seguir bebiendo. Y, claro, bebí. Y cuando una bebe quiere seguir bebiendo. De modo que un rato después dije: “Chicos, chicas, me voy… al cajero”.
Resultado: llegué a casa casi a las siete de la mañana y pasé el sábado con una bonita resaca que antes de que se me hubiera podido pasar iba a ser transformada en nueva borrachera…
…porque a las nueve de la noche estaba ya en casa de JM y El Sevillano tomando más copichuelas, hablando con unos y con otras y firmando ejemplares de mis libros (y es que mis niños son persuasivos a la hora de convencer a todo quisque de que me lean). Después de tres horas y pico de fiesta, copas, risas, conversaciones serias y triviales, tortilla con y sin cebolla, pasteles y roscones era el momento de hacer acto de presencia ante las chicas del L.I.E. Y a Chueca que me fui.
Caminé desde Tribunal hasta la plaza llamando a todas las blogueras. Como algunas estaban apagadas o fuera de cobertura y las que me daban señal no me lo cogían supuse que estarían ya metidas en algún antro. Ya pero ¿cuál? Entré en La Bohemia por si les había dado por cambiar la ruta. Pero los usos y costumbres de la bollo típica están muy arraigados y cuando por fin pude comunicarme con ellas me dijeron que estaban en el Escape. Y no era todavía ni la una…
Y allí, en ese rincón en el que voy a proponer que le pongan una placa que rece “El rincón de las blogueras y el puto foco que daña los ojos” estaban todas (y perdón si se me olvida alguna): Duttis, La Gosa Roja, Coquí, Sari, Rita the Singer con una amiga, Estrella Fugaz, Gatazul y la pobre MariPili que estaba en franca minoría como única representante del C.L.I. Y como decepción, la noticia de que Punyalitos y Rajuela se habían tenido que ir porque la primera se había puesto malita…
Así que nada, de nuevo a beber y bailar y a cantar todas las canciones para asombro de MariPí y la Gata que no se acaban de creer que me las sepa todas (joer, que no, que hay muchas canciones que no me sé). Según iba avanzando la noche se iban registrando las primeras bajas y solo quedábamos las más juerguistas y/o alcohólicas. Aunque yo ya comenzaba a acusar los estragos de tanto alcohol, bailecitos y empujones. Pero ya quedaba poco para que cerrasen así que decidí esperar porque en el Escape suelen ser muy puntuales a la hora de cerrar. A las seis en punto ya están empezando a encender las luces y a repartir vasos de plástico. Bueno, será mejor decir que solían porque ayer eran las seis y media y las camareras seguían poniendo copas como si acabaran de abrir… Así que servidora decidió que ya iba siendo hora de hacer mutis por el foro que tanta intensidad en tan pocos días no puede ser buena…
P.D.: Por si alguien se lo preguntaba, mi abuelo ya está un poco mejor, mi espalda está casi recuperada (y mañana empiezo el gym) y ya estoy algo (sólo algo) más tranquila con mis compañeros de piso.
P.D.2: Y de regalito os dejo la canción que me ha acompañado todo el fin de semana en mi MP3, el nuevo single de Fangoria, Criticar por criticar.
...de fondo... pues eso mismo, Fangoria.
La cosa es que yo este fin de semana sólo tenía pensado salir el sábado. Por dos razones: una, el cumpleaños de El Sevillano y la otra, la reunión del L.I.E. (ji ji ji). Pero a mitad de semana, El Pere, mi niño castellonense, me avisó de que estaba en la capital así que quedamos en que el viernes por la noche cenaríamos juntos. Mi intención (porque una a veces se llega a creer que es una chica responsable y todo) era cenar con El Pere y un amigo suyo y, si acaso, tomarme un copa antes de irme a casa a medianoche cual Cenicienta moderna. Juas juas juas.
Evidentemente, mis formales intenciones se quedaron en agua de borrajas a medida que el alcohol iba saturando mi sangre. Primero fuimos al Local Chueca Lounge (o como se llame, que todavía no lo tengo muy claro), luego a La Lupe de Hortaleza y después a un sitio al que no suelo ir y no me gusta nada, nada pero que nada. Sí, justo ese. El Escape…
Pese a todo, yo seguía con el pensamiento de irme pronto pese a ser ya más de las dos de la mañana. Y casi lo consigo. Pero fue entonces cuando Gatazul y MariPili entraron en el Escape. Pasaban rápidamente al lado nuestro con la clara intención de ir al fondo (en donde yo, por una vez, no estaba) cuando se percataron de mi presencia (vamos, con lo que abulto como para no verme). Y esa fue mi perdición.
Al ver que aún me quedaba un rato de juerga me dije a mí misma que me quedaría hasta que se me acabase el dinero que llevaba encima. Lo malo es que para agotar el dinero que llevaba encima tendría que seguir bebiendo. Y, claro, bebí. Y cuando una bebe quiere seguir bebiendo. De modo que un rato después dije: “Chicos, chicas, me voy… al cajero”.
Resultado: llegué a casa casi a las siete de la mañana y pasé el sábado con una bonita resaca que antes de que se me hubiera podido pasar iba a ser transformada en nueva borrachera…
…porque a las nueve de la noche estaba ya en casa de JM y El Sevillano tomando más copichuelas, hablando con unos y con otras y firmando ejemplares de mis libros (y es que mis niños son persuasivos a la hora de convencer a todo quisque de que me lean). Después de tres horas y pico de fiesta, copas, risas, conversaciones serias y triviales, tortilla con y sin cebolla, pasteles y roscones era el momento de hacer acto de presencia ante las chicas del L.I.E. Y a Chueca que me fui.
Caminé desde Tribunal hasta la plaza llamando a todas las blogueras. Como algunas estaban apagadas o fuera de cobertura y las que me daban señal no me lo cogían supuse que estarían ya metidas en algún antro. Ya pero ¿cuál? Entré en La Bohemia por si les había dado por cambiar la ruta. Pero los usos y costumbres de la bollo típica están muy arraigados y cuando por fin pude comunicarme con ellas me dijeron que estaban en el Escape. Y no era todavía ni la una…
Y allí, en ese rincón en el que voy a proponer que le pongan una placa que rece “El rincón de las blogueras y el puto foco que daña los ojos” estaban todas (y perdón si se me olvida alguna): Duttis, La Gosa Roja, Coquí, Sari, Rita the Singer con una amiga, Estrella Fugaz, Gatazul y la pobre MariPili que estaba en franca minoría como única representante del C.L.I. Y como decepción, la noticia de que Punyalitos y Rajuela se habían tenido que ir porque la primera se había puesto malita…
Así que nada, de nuevo a beber y bailar y a cantar todas las canciones para asombro de MariPí y la Gata que no se acaban de creer que me las sepa todas (joer, que no, que hay muchas canciones que no me sé). Según iba avanzando la noche se iban registrando las primeras bajas y solo quedábamos las más juerguistas y/o alcohólicas. Aunque yo ya comenzaba a acusar los estragos de tanto alcohol, bailecitos y empujones. Pero ya quedaba poco para que cerrasen así que decidí esperar porque en el Escape suelen ser muy puntuales a la hora de cerrar. A las seis en punto ya están empezando a encender las luces y a repartir vasos de plástico. Bueno, será mejor decir que solían porque ayer eran las seis y media y las camareras seguían poniendo copas como si acabaran de abrir… Así que servidora decidió que ya iba siendo hora de hacer mutis por el foro que tanta intensidad en tan pocos días no puede ser buena…
P.D.: Por si alguien se lo preguntaba, mi abuelo ya está un poco mejor, mi espalda está casi recuperada (y mañana empiezo el gym) y ya estoy algo (sólo algo) más tranquila con mis compañeros de piso.
P.D.2: Y de regalito os dejo la canción que me ha acompañado todo el fin de semana en mi MP3, el nuevo single de Fangoria, Criticar por criticar.
...de fondo... pues eso mismo, Fangoria.