Arrieritos somos...
...y en el camino nos encontraremos
Arrierita...
Acercándome peligrosamente a los treinta alucino día tras día.. Quizá por eso sigo teniendo un blog...
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    Día raro
    Hay días en los que no deberías levantarte de la cama. Vale, sé que puede ser una frase muy recurrente pero es que es tan cierta que no se me ocurre otra que se ajuste más a lo que siento ahora...

    La mañana en la oficina ha sido caótica. Hoy es el cumpleaños de Ex-Amargada y nos ha traído pastelitos. Los estábamos degustando a dos carrillos cuando se ha caído la aplicación interna con la que trabajamos. Me he resignado a que las dos pilas de papeles por facturar se sigan acumulando sobre mi mesa y me he puesto a ayudar a La Pija en sus tareas. Después nos enteramos de que el sistema se ha caído porque se ha ido la luz. Luego baja la de Recursos Humanos con el diskette de las nóminas diciendo que hay un apagón general en el edificio, que se ha quemado un transformador, que han venido hasta los bomberos y que, claro, todas las secres estaban revolucionadas admirando a los hombres del Cuerpo (o el cuerpo de los hombres, no me ha quedado muy claro). La de Recursos no se enteraba con el ordenador de Jefa (últimamente no entiendo cómo llevan media vida trabajando aquí si un ordenador es para ellas algo tan desconocido como un habitante de otro planeta) y por si éramos pocos, ha empezado a bajar gente de la oficina de arriba. Todos pululando a nuestro alrededor y yo fingiendo estar muy atareada (de hecho, lo estaba) sin poder abrir el Explorer y sufriendo... Sufriendo mucho sin mi dosis mañanera de Internet. Y notando cómo la ansiedad que me produce ver cada vez más cerca en el calendario cierta fecha, me está poniendo nerviosa por momentos. Mare de deu!!! Qué stress!!!

    No teníamos bastante con eso cuando nos avisan de arriba de que vienen los auditores. Pero vamos a ver, almas de cántaro, un edificio está sin luz, los empleados no saben si van a cobrar este mes, las aplicaciones se han caído y ¿este pavo con cara de tontaina nos quiere hacer una auditoría? Ay, madre... Hemos recogido los restos de los pasteles y del café y hemos puesto nuestra cara de chicas buenas y aplicadas. Cuando el auditor se ha ido (que para lo que ha hecho, mejor que se hubiera ahorrado el viaje) no he podido más y me he largado a la calle a fumarme un merecido cigarrito. Y me he venido de vuelta a la ofi con un bolso la mar de majo por sólo cinco euretes...

    ...de fondo los primeros lamentos de Ex-Amargada contando que su madre se quiere ir a vivir con ella.
     
    Epidemia de ñoñez
    Yo no sé si será la primavera que hace que el polen lleve MDMA puro (ya sabéis, la droga del amor) o es que hay por ahí algún virus con forma de Cupido chiquitín que está infectando a la gente por doquier pero lo que sí es cierto es que desde hace varias semanas vengo notando a mi alrededor una epidemia de ñoñez que me está poniendo los pelos de punta y me está llevando a plantearme el encerrarme a cal y canto en mi casa hasta que el temporal amaine…

    Y es que hay gente de la que te lo esperas e, incluso, te alegras. Pero también se está dando el caso de que sujetos a los que jamás te hubieras imaginado suspirando cual colegialas ante la foto de David Bisbal están cayendo como moscas. Este es el caso de Amargada, una de mis compañerillas de curro. Amargada, como su propio nombre indica, es una mujer de edad indefinida (aunque ya sé que sobrepasa los cuarenta) con muy mal carácter, bastante mala leche y borde como pocas. Hasta ahora, en este año y pico que llevo viéndola ocho horas de lunes a viernes, tan solo la había visto deshacerse ante la presencia de bebés y niños de corta edad (lo cual tampoco me esperaba).

    Pues resulta que Amargada ha encontrado a su media naranja. Pero no ahora sino hace unos meses. Para ser más concreta, en Nochevieja aunque no ha sido hasta ahora cuando ha decidido hacerlo público. Pero es que, ¡vaya! maldito momento en que lo ha dicho porque ahora no hay otro tema de conversación. Porque además, es que la cosa va a una velocidad que ni la de lesbiana media (esa que se presenta con las maletas en la segunda cita). Se acaban de comprar un pisito en las afueras (pero en las superafueras, oye) y Amargada va a dejar su céntrico y módico apartamento para irse con su amor a donde Cristo perdió el gorro, el mechero y las ganas de predicar.

    Lo de hoy ha sido como de estar en el patio del insti. Las cinco calladas (porque Supermamá anda de vacaciones por las islas afortunadas y cuando ella no está hay mucho silencio en la oficina) haciendo nuestras cosas y cada pocos minutos, Amargada rompía el silencio para contarnos las boutades de su prometido. Que si Pepito (evidentemente, no se llama Pepito) me come de todo (y no pensemos mal, que me estoy refiriendo a comida), que si Pepito trabaja en no sé qué, que si Pepito hace no sé cuántos… Cuando no se dedicaba a relatarnos las virtudes de su chico (las cuales yo escuchaba enarcando la ceja hasta su punto más álgido) dejaba escapar unos suspiros que no hubiera igualado ni La Dama de las Camelias

    Y, de verdad, que una ya tiene una edad en la que la mayoría de su entorno anda emparejado o con algún rollete con el que probar suerte mientras que yo sigo siendo una concienciada solterita recalcitrante muy a gusto con su status a la que no le hace ninguna gracia que le intenten contagiar la ñoñez. Me encanta ver a mi gente feliz y atontada (me sirven de blanco para mis chistes fáciles… juas) pero es que… ufff, me da una pereza unirme al club…

    Así que ahora que Amargada ya tiene plan, Supermamá tiene a su maridito, La Pija a su novio casi marido y Jefa a esos rolletes que intuimos pero de los que nunca habla… sólo quedamos Ricitos y yo por emparejarnos. Pero yo digo lo mismo que decía el Dúo Dinámico en esa famosa canción…

    ¡Resistiré!



    ¡Ay, nene, te lo vas a tener que currar mucho para clavarme una de esas...!

    …de fondo The Hardest Part de Coldplay
     
    Lo freaky gana terreno
    Una de las tradiciones que JM y yo mantenemos desde hace muchos, muchos años es ver juntos (a solas o con más gente) el Festival de Eurovisión. Y no es porque nos guste especialmente el amplio registro musical mostrado en tal evento (que también, a petardos no nos gana nadie) sino porque no los pasamos pipa asistiendo al desfile de nuestras primas de toda Europa (y que luego Supermamá me diga que no le encuentra el toque gay al festival… ainss) y pasándonos tres horas haciendo comentarios jocosos de todo lo que se mueva en pantalla.

    Así que a las ocho y media me planté en casa de JM con una botella de Chardonnay para la cena y un pack de Heineken de medio litrito y toneladas de pipas para despotricar a gusto. Reconozco que yo tenía un aliciente más y era volver a ver al pedazo de cacho de trozo de griega que ganó en la pasada edición (¡Ejem…! Creo que mis babas llegaron a salpicar la pantalla…). La cual no me decepcionó en absoluto salvo por el pequeño detalle que actuó en playback. Pero con esa cara y ese cuerpo creo que se le puede perdonar hasta eso… (al fin y al cabo, yo no me estaba fijando en la voz…)

    Cenamos viendo las actuaciones y enseguida tuvimos claros nuestros favoritos por este orden: Mihai Traistariu con la canción Tornero representando a Rumania, los monstruos finlandeses de Lordi y su Hard Rock Hallelujah y el ñoño-niño ruso de los saltitos cursis, Dima Bilan, con un título que jamás se ha visto en una canción pop (juas juas): Never let you go

    A la hora de las votaciones ya estábamos cascando pipas como loros y refrescándonos el gaznate con las Heineken. Y ahí es cuando empezamos a alucinar. Porque pensábamos que lo de los monstruitos no iba a dejar de ser algo anecdótico que podría quedar en un honroso puesto pero nada más (como el esquizo y cacofónico representante de Austria de 2001). Pero votación a votación una gran mayoría de países les concedían sus 10 ó 12 puntitos y la pandillita de orcos con plataformones iba ganando una respetable ventaja con respecto al segundo puesto… Y JM y yo descojonados, claro.

    Y es que, sin duda, las votaciones es lo mejor de todo. Porque es cuando ves que lo gay no sólo está en los representantes, en los presentadores (ese cruce entre Chayanne y Jaime Cantizano al lado de la mariliendre florero…. Ufff) o en el público que sigue las actuaciones, es que también entre los elegidos para repartir votos se extendían las manchas de aceite… Aunque, haciendo caso a Warhol, aprovecharon sus minutos de gloria para hacer lo que creyeron más conveniente, speech político en el caso de Chipre (“Buenas noches desde la única capital dividida de Europa”) o mostrar su indignación en el caso de Bélgica (con un “We love Kate Ryan” con el que estuve totalmente de acuerdo porque la canción de esa muchacha conocida en todas las pistas de baile de Europa –allí en Bélgica viene a ser como Merche aquí- era bastante mejor que muchas de las que escuchamos).

    Mención aparte merecen los representantes lituanos (con clon de Leo Bassi incluido) que se ganaron un abucheo general gracias a su canción We are the winners of Eurovision), el country germano con ese remedo de Dolly Parton que nos enseñó que podía mover la pierna sin bajarse del taburete o esos presentadores que cada vez que los veíamos más nos recordaban a Will & Grace en todos los sentidos (y JM y yo juraríamos que escuchamos decir a uno de los votantes decir: “You look like Will & Grace”).

    Cuando ya estaba claro que Lordi eran los ganadores, la cara de los organizadores era todo un poema (pero de Poe, de esos que dan miedo). La pobre Helena Paparizou (el pedazo de cacho de trozo de griega) sostenía en vilo el trofeo con cara de estar pensando: “Que lo coja ya sin tocarme mucho que yo me voy corriendo a empolvarme la nariz pa’ que no se note el disgusto que tengo…”. Y los orcos, ramo de flores en mano incluido (aunque acabara en el suelo), volvieron a deleitarnos con ese supuesto heavy satánico que se llevó 292 votos…

    Hacedme caso, lo freaky conquistará el mundo…



    Mola... ¿que no?

    …de fondo Hard Rock Hallelujah de Lordi (no podía ser de otro modo).
     
    La plaga
    Ayer pasé parte de la tarde y hasta bien entrada la noche tomando cervecita con limón en una terraza y en compañía de una amiga. Estábamos en la zona centro pero bastante alejadas del centro neurálgico gay. O sea que no estábamos cerca de Chueca. Aunque no lo parecía porque no hacíamos más que ver lesbianas.

    Aquello era un trasiego constante. Lesbianas de todas los tipos, tamaños, edades y colores. Lesbianas adolescentes, maduras, de nuestra edad, con pluma, sin pluma, intelectuales gafapasta, fashion victims, lipstick lesbian, camioneras tipo: “¿Pero de verdad es una tía?” y lesbianinas tipo: “¡Tía, deja de babear que me estás salpicando!”. De la mano y en solitario, con mochilones o con bolsitos. Vestidas con piratas, chándal, vaqueros ajustados o vaqueros bagging, también alguna con falda. De pelo corto, pelo largo, media melena, teñido, sin teñir, superpeinado o look waking up from bed. Mi amiga y yo asistíamos atónitas a ese festival de lesbiandad en plena calle y fuera del habitual “Territorio Comanche”.

    “Esto no es normal. Nos tenemos que haber equivocado con alguna”, le dije a mi amiga. “Seguro, tía. Son demasiadas”. Pero es que esa calle tiene tradición sáfica. Una amiga mía –lesbiana– vive en un gigantesco duplex allí desde hace varios años y lo comparte con más chicas. En muchas ocasiones lo ha compartido con otras lesbianas. Justo en la acera de enfrente de su edificio vivía una ex mía (ya sabéis, hay gente que colecciona monedas o comics. Yo colecciono ex...). Y sé de otras muchas lesbianinas que viven o han vivido por allí...

    Mientras seguíamos viendo pasar nenas, el bar al que pertenecía la terraza en la que estábamos sentadas, decidió amenizarnos con la semifinal de Eurovisión, momento en el que desviamos la atención hacia las actuaciones y a los sumamente kitch y gay que es el susodicho festival. Y lo lésbico que se está volviendo también.

    Y justo de eso ha empezado a hablar hoy Supermamá en la oficina. De Eurovisión, no de lo lésbico. Y yo he comentado lo gay del festival. Ella, of course, me ha contestado que ella no se da cuenta de esas cosas. Y yo he vuelto a pensar, como otras tantas veces, en esa frase que los heteros nos suelen decir tan a menudo: “Es que vosotros vivís en un mundo muy pequeño y muy cerrado...”

    Y a mí en esos momentos me dan ganas de decirles: “Perdona, querid@ pero, ¿no serás tú el que vive en otro mundo? Porque me da la sensación de que no te enteras de nada...”

    P.D.: También veíamos muchos gays pero, claro, a eso estamos más acostumbradas y no les prestábamos atención. Y es que ver tanta lesbianina suelta, altera mucho la percepción...

    P.D.2: Momentazo de la tarde-noche. Una de las miles de chinas que se nos acercó, debió tomarme por loca cuando comencé a reírme a carcajadas al ver que la primera película del montón que tenía en la mano era Rosas rojas...

    ...de fondo Sorry de Madonna
     
    De estreno
    Sí, estamos de estreno. Y no porque, tras mucho cavilar y aguantar, por fin haya podido arreglar lo del sistema de comentarios (que tiene ovarios la cosa: "Escríbenos si tienes alguna duda". Sí, sí, tú escribe que ellos pasan de ti y tendrás que averiguar las cosas tú solita con ayuda divina... Por cierto, ¡gracias, Sinfo!).

    No, estamos de estreno por otra cosa. Porque yo, aunque no piense abandonar este blog (para disgusto de algunas, lo sé), me he unido en polimatrimonio con otras tres blogueras y hemos decidido tener descendencia...

    Nuestro chiquitín (porque todavía es chiquitín pero ya crecerá) se llama La importancia de una coma. Un blog en el que cuatro personas muy diferentes escribirán, cada una a su modo y con su estilo, de lo que se nos vaya ocurriendo.

    Así que, ya sabéis, si os apetece, daos una vuelta y descubriréis quienes son el resto de sospechosas implicadas...

    (¡Caray! No dejo de sorprenderme a mí misma al ver lo breve que estoy siendo últimamente...)

    ...de fondo The Underground de Celeda

     
    Del barco de Chanquete no nos moveraaaannnn....!!!
    Mientras los jóvenes franceses la montaban -y bien gorda- allá en las Galias a cuenta de la ley de empleo que les querían meter con calzador, los españolitos de menos de treinta y algunos sólo pensábamos en batir el record de asistencia a un botellón. Ahí, ahí, demostrando que nosotros sí que sabemos pasarlo bien...

    Pero ¡cuidado! que también tenemos nuestro lado serio y comprometido, que también nos preocupamos por los problemas sociales que nos afectan (que son muchos y a veces parecemos no darnos cuenta). Por eso, porque han llovido muchas críticas acerca de nuestro pasotismo, ahora nos queremos enmendar montando una sentada de protesta. ¿Y por qué protestamos...? ¡Ah, sí! Por la dificultad que tenemos para acceder a una vivienda digna... Esa quimera que muchos ni ahnelan porque se vive muy bien a pensión completa con servicio de lavandería y plancha en casa de papi y mami...

    Y mira que me jode todo esto porque me da la sensación de que los jóvenes de hoy sólo movemos el culo cuando somos espoleados o nos ofenden (muchas veces sin razón, otras con ella). ¿Es que no podemos ser capaces de tener iniciativas por nosotros mismos? ¿Tan difícil resulta abrir los ojos y echar un vistazo alrededor?

    El próximo domingo 14 de mayo a las 17:00 h. (sin duda está organizado por gente joven, a esas horas ya nos habremos recuperado de la juerga del sábado) habrá sentadas simultaneas en 57 ciudades españolas. Yo, por mi parte, iré a la de la Puerta del Sol. Porque el botellón lo hago en mi piso (compartido y de alquiler descomunal, señor@s ministr@s, porque mi sueldo de mileurista no me da ni para comprar esas cajas de zapatos que nos quieren vender como una solución). Y haría una sentada todas las semanas. Y montaría tiendas de campaña allí. Por si acaso en una de esas a l@s politíc@s les da por darse una vuelta. No nos van a hacer ni puto caso pero por intentarlo que no quede...

    Y de paso, como soy una joven sin vergüenza ni educación, yo les diría que se metieran sus kelifinder por el orto...



    Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.

    Art. 47 de la Constitución Española de 1978.


    Por cierto, teclead en Google "vivienda digna" y pulsad el botón de voy a tener suerte... Si es que hasta Internet se ríe de nosotr@s...


    ...de fondo Lady (Hear me tonight) de Modjo (eso, eso, a ver si nos escucháis)
     
    Retomando vicios
    He estado un par de meses sin atreverme a entrar y mira que paso veces por allí. Pero trataba de contenerme. "No debes, Arrierita, no debes", me decía a mí misma cada vez que sentía el impulso de saltarme a la torera mis propias prohibiciones. Pero hoy he sucumbido. Y me he dirigido hacia allí con paso firme y decidido. Sí, allí. A ese edificio situado en la Plaza del Callao número 5. La Fnac. El lugar en el que acabarán por hacerme socia de honor. En el último extracto de mi cuenta de socia vi lo que me gasto al cabo del año y he decidido pedirle a mi empresa que domicilie mi nómina directamente allí, será más cómodo para todos...

    Lo peor de todo es que no iba a comprar algo en concreto sino que iba "sólo a mirar". Esa frase puede resultar peligrosa. Bien es cierto que ya no compro discos y los DVD's sólo los pillo en muy raras ocasiones y únicamente si son ediciones especiales. Por lo que ahora todo mi interés lo concentro en los libros.

    Recuerdo cuando era una adolescente y veía algún libro que me gustaba. Ahorraba cual hormiguita en verano y pasaba cada semana por el escaparate de la única librería un poquito más underground de mi ciudad para comprobar que seguía allí. Y recuerdo la satisfacción cuando por fin acudía a comprarlo y salía de la tienda con labolsa (y en la bolsa sólo un libro). Recuerdo también cuando descubrí las bibliotecas públicas. "Pero, ¿de verdad que no hay que pagar nada como en el video-club?" le preguntaba a mi amiga de entonces. No me cabía en la cabeza que pudieran proporcionarme gratis aquello que tanto me gustaba.

    Por suerte o por desgracia, la edad, el sueldo fijo y el poder adquisitivo (amén del consumismo compulsivo del que soy víctima) han hecho que el acto de comprar un libro se haya convertido en algo cotidiano que no me supone ningún esfuerzo (me refiero a un esfuerzo económico que físico no me ha supuesto nunca ninguno). El ritual, sin embargo, sigue siendo el mismo. Merodeo por los mostradores. Las portadas me pueden llamar la atención pero me fijo más en el nombre de quien lo escribe y en el título. Cojo algunos, leo la sinopsis de contraportada, la biografía del autor de las solapas (cuando las hay) y hojeo el ejemplar leyendo frases sueltas. No me lo suelo pensar mucho para decidir comprármelo. Entonces dejo el ejemplar que he cogido y saco uno de la parte de abajo del montón y compruebo que esté en perfectas condiciones. Quiero mis libros nuevos y no los que ya han sobado cien manos antes que las mías.

    Por lo general sólo compro libros cada dos o tres meses. Me compro una docenita para ir tirando hasta la próxima compra. Esto quiere decir que siempre tengo entre quince o veinte libros en recámara. Ya sólo me quedaban doce, así que urgía el nutrir mis estanterías con material nuevo. Eso sí, cada vez queda menos espacio en mi casa...

    Revisando los títulos que hoy he comprado me he dado cuenta de que, lejos de lo que la gente suele pensar al saber qué tipo de libros publico, mis gustos en materia literaria son bastante más eclécticos y, sobre todo, muy trash. Después de una pre-adolescencia embebiéndome de clásicos universales (es decir los griegos, los franceces, los rusos, los ingleses y demás literatura "respetable y seria" y que me maten si le veo la gracia a Madame Bobary) me sumergí de lleno en un tipo de literatura más maldita, underground y canalla. Cualquier novela que hable de sexo, drogas y rock'n'roll, dilemas existenciales, identidades generacionales o vivencias al límite es susceptible de que lo incluya en la lista de la compra. No me suele gusta la literatura "gay". No me suele gustar la literatura "de mujeres". Y que conste que leo de todo.

    Lo de las mujeres es algo que me llama la atención. Porque la mayoría de los temas que antes he enumerado los suelen tratar los hombres. Y ya sabemos lo que pasa con la dificultad que tenemos las mujeres para abrirnos camino en según que mundillos y lo que nos cuesta ser tomadas en serio. Todavía está mal visto que una mujer hable de sexo (a menos que lo haga desde una óptica "Cosmopolitan", claro) o que hable de drogas o de su angustia vital porque siempre se la podrá tildar de histérica o amargada. Un escritor de vida bohemia y atormentada, alcohólico, politoxicomano y promiscuo es descrito como una persona "con una rica vida interior". Una escritora con las mismas características es una mujer echada a perder.

    Dicen que los hombres escriben desde la acción y que las mujeres lo hacemos desde la emoción. Pero yo quiero leer a escritores que me cuenten lo que sienten y a escritoras que hablen de lo rápido que tienen que vivir para demostrar que no son un cero a la izquierda.

    P.D.: Aprovechando el tirón, después me he ido a una conocida librería gay de Madrid y me he comprado el famoso libro blogueril y un ensayo in english sobre el impacto mediático y sociológico de The L Word (ahí, ahí, manteniendo altos los niveles de frikismo).
    P.D.2: Por si os lo estábais preguntando, sí, yo también soy de esas autoras que cuando entra en una librería busca sus propias novelas. ¡¡¡Y que tire la primera piedra el escritor o la escritora que no lo haya hecho nunca!!!

    ...de fondo Is it any wonder? de Keane (By Courtesy of Lince Miope)
     
    Mi jefa y mis compañerillas
    Cuando ha vuelto de desayunar, mi Jefa venía descojonándose de risa ella sola... ¿La razón? Iba a tomarse un café y sin darse cuenta ha entrado en una sucursal del SCH. Toda ufana se iba acercando al mostrador y a punto estaba de pedir un café con leche y un mollete de jamón y queso cuando ha comenzado a sonrojarse, ha cerrado la boca de golpe y ha salido del banco como alma que lleva el diablo...

    Luego nos ha contado que una vez iba andando por la calle cuando se cruzó con un repartidor de una pasteleria. El pobre hombre dejó en el suelo una caja con una tarta y mi Jefa, sin darse cuenta, metió toda la pezuña dentro...

    Habida cuenta de su torpeza con internet y los aparatos informáticos, el caos que siempre hay en su mesa y el despiste general que tiene a veces me pregunto si no estaré trabajando con la reencarnación del Pato Donald...

    En otro orden de cosas, un rato después, no sé muy bien cómo Supermamá ha empezado a vacilarme. Juro que, al principio, el contexto no era nada sexual:

    -Supermamá: Si es que en el fondo a ti te va el sado...
    -Arrierita: ¡Huy, no te creas! Si yo en el fondo soy muy tradicional... (mi media sonrisa no ha debido ser captada)
    -Supermamá (alarmada y muy nerviosa): ¡Oye, oye, que yo no te he preguntado nada!
    -Arrierita (cada vez más irónica): Ya, ya,... A saber lo que pensaréis de mí...
    -Ricitos: Estás muy equivocada, Arrierita, nosotras no pensamos nada sobre lo que tú hagas...

    ¡Ayssss! ¡Qué afortunada soy! Debo ser la única cuyas compañeras supraheteros no se preguntan qué demonios puedo hacer en la cama con otra mujer...

    Si es que soy de un mal pensado...

    ...de fondo Dani California de Red Hot Chili Peppers
     
    Busque las 7 diferencias
    Imaginaos. Chica de veintitantos, camiseta capa-sobre-capa, vaqueros desgastados, zapatillas, chaqueta de cuero, gafas metálicas, bolso azul en bandolera, pelo recogido en una coleta. Está sentada ante la barra de una cafetería, tomando un café, fumando un cigarrillo y leyendo la sección cultural de El País (para ser más exacta, la crítica de la película Rosas rojas). De repente entran dos mujeres, veintitantos también, tacones, ropa ajustada, bolsitos al hombro, repeinadas y remaquilladas, portando bajo el brazo sendas revistas del corazón –Sorpresa y Qué me dices!, o sea lo más chabacano de la prensa rosa- y se ponen a bromear y reír con la primera chica. Si yo hubiera visto la escena desde fuera no me habría imaginado ni que se pudieran conocer.

    Pero sí. La Arrierita, pese a todo, se lleva bien con sus compañeras de oficina, en este caso La Pija y Ricitos. Y es que las apariencias siempre engañan.

    ...de fondo (en Los 40 Criminales) Everybody’s changing de Keane
     
    La primavera me desespera...
    Amossss a veerrrr... Que yo dé las gracias en un post puede significar muchas cosas y tener muchos destinatarios... Yo soy una chica muy educada, aparte de seria y formal (juas juas, esperad que me levante del suelo) y tengo muchos motivos para dar las gracias a muchas personas (incluso más personas de las que, inicialmente, se han sentido aludidas... jis jis). Pero, en esencia, es muy simple. Doy gracias por muchas cosas que me han ido sucediendo a lo largo del último año y que han hecho que me encuentre mucho mejor y doy gracias de antemano por las cosas que intuyo me esperan, aunque sé que no todas serán buenas. El resto ya es cosa mía y sólo lo compartiré con quien yo crea que debo hacerlo...

    Últimamente tengo el blog pelín abandonado. Atrás parecen haber quedado mis post hiper-extra-largos y las polémicas con las supermegafans de Maca y Esther (las cuales, tengo que decirlo, están harto sositas en la nueva temporada). Las razones son varias: estoy escribiendo mi próxima novela (qué excusa más buena, ¿verdad? Sirve para casi todo...) y tengo un exceso de vida social que me hace llegar a casa los fines de semana (y a veces también entre semana) a horas más que intempestivas y un tanto... digamos que perjudicada... Para los que se han imaginado otras razones más cardiacas (por aquello del corazón) lamento decepcionarles. Ninguna fémina se ha cruzado en mi camino (pese a lo que dicen algunas). ¡¡¡El diablo me libre de sucumbir a la epidemia de ñoñez que asola a la población ahora en plena primavera!!! Una tiene que mantener su reputación de escéptica y descreída y no podría permitir que descubráis mi lado más empalagoso. De hecho estoy perfeccionando un programita que borrará de un plumazo cualquier ñoñipost dedicado a una hipotética churri que me vuelva loca y acabe volviéndome loca pero de mala manera. Así que cedo gustosamente mi cuota de sonrisas, suspiros y ojitos con chiribitas a quienes sé que lo van a disfrutar más que yo. Es un trabajo duro pero algunas tenemos que mantener la media de solteritas recalcitrantes...

    En definitiva, viendo la sarta de chorradas de este post creo que tampoco tengo mucho que contar así que supongo que en breve me tocará meterme de nuevo con las nenas de Hospital Central. Porque a las de The L Word aún les queda mucho para volver a estar en antena...

    ...de fondo Niña de papá en la versión conjunta de Pereza y Sidonie
     
    Tan sólo una palabra...


    ¡¡¡¡GRACIAS!!!!