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    ¿Quién dijo vacaciones?
    Pues eso, que ni vacaciones ni na’ que se le parezca. Cinco miserables días lejos de la oficina no se pueden considerar, ni de lejos, vacaciones.

    El martes por la mañana tocaba ginecóloga. Tanta depilación y tanta hostia para que ni siquiera me metiera mano… Ais! Ya no hacen ginecólogas como las de antes. A cambio me dijo que como tengo un problema de mucosa (ni zorra idea de lo que me estaba hablando) me tenía que empezar a tomar la píldora. ¡Manda ovarios y nunca mejor dicho! ¿Para qué demonios tendré que tomar la píldora si el único macho que se acerca a mi cama es el Chucho Infernal? Pero nada, a partir de la próxima regla, a tomar la puta pastillita como una hetero de pro…

    Por la noche tenía el cumple del noviete de Lop. Llegué tarde (hay que hacerse esperar si quieres que se fijen en ti) pero mi gozo en un pozo: ni rastro de la famosa niña que me querían presentar. En su lugar, un tío que decía ser gay se dedicó a escanearme de arriba a abajo con esas miradas que pretenden ser sugerentes y sólo consiguen incomodar y a tirarme los trastos con mayor o menor fortuna:

    -Yo: Muy buena la tortilla…
    -Gay dudoso (a punto de poner los morritos del chico Martini): Tú sí que estás buena…

    Después Lop, el noviete y yo pusimos rumbo a Chueca. Allí nos encontramos con Rusfi y el resto de la pandilla pero su único nexo de unión era yo, que revoloteaba de la pareja al grupo como un zangano. En el bar en el que quedamos también vi a un par de allegados del Comando de Bolleras Desalmadas que me miraron con cara de “¡Ah! Pero, ¿sigues viva?”. Afortunadamente, no me saludaron. Y, como es obvio, yo tampoco hice ademán de ningún tipo de trato social con ellos.

    Rusfi & Cia se fueron prontísimo a casa pese a mis súplicas así que Lop, el noviete y yo nos fuimos al Escape. Allí me encontré con Tardona, la chica con la que había quedado unos días antes, que estaba con otra amiga. Me acoplé a ellas en vista de que los otros dos estaban empezando a ejercer de parejita. Además, ¡qué coño!, que ya empezaba a acusar el exceso de testosterona y me apetecía un poco de compañía femenina, para variar. Estando con ellas me encontré con Ro, una vieja conocida que, a su vez, es conocida de la miembra del Comando de Bolleras Desalmadas que me regaló, años ha, al Chucho Infernal. Nos alegramos mutuamente de encontrarnos y nos pusimos al día. Ella se larga en unos días a Argentina durante un mes pero en cuanto vuelva nos tomaremos un café (o al menos esa pareció ser nuestra intención). Al rato Lop y el noviete anuncian que no pueden más con el agobio del Escape y dicen que se piran. Poco después, Tardona y su amiga dicen que ídem. Agarrándome a Ro como un clavo ardiendo (eran las 4 de la mañana y malditas las ganas que tenía de volverme a casa) me caí estrepitosamente porque no menos de quince minutos después ella y sus amigas también dijeron que se iban a sobar.

    Y allí que me quedé, solita y desamparada en medio de la marea humana del Escape. Lejos de estar cabreada por la deserción en masa, me encontraba de buen humor. Aunque al acabarme la copa no vi muchos motivos para prolongar mi estancia en el Bollódromo, ni siquiera con la sana intención de ligar con algún espécimen de buen ver. Así que recogí mi chaqueta y mi bolso del guardarropa y me dirigí a la salida. Craso error por mi parte. En ese momento daba comienzo un monumental aguacero que me retuvo agazapada en el portal de al lado hasta que saqué redaños y me atreví a salir a una calle más concurrida. ¿Para pillar un taxi? ¡Ja! No soy tan ilusa como para pensar que iba a encontrar un taxi para mí con semejante tormenta sobre las cabezas de todos. Me encaminé hasta los búhos. Tuve suerte, porque el mío ya estaba en su parada y en un pis pas y sin agobios, llegué a mi dulce hogar, a veces.

    Desde entonces, lejos de seguir mi plan de deslizarme de juerga en juerga y acabar en una orgía desenfrenada, no he vuelto a salir en todos estos días de asueto sino que he estado en mi casita viendo películitas, ejerciendo de maruja y recibiendo posibles candidatos a compañero de piso (Er de Huerva se ha ido, pero de eso ya hablaré otro día).

    El viernes por la mañana me pasé por mi editorial para devolver los originales que había estado leyendo y para llevarme unos cuantos más. Después de haber estado toooooodo el fin de semana leyendo libros de bollos he llegado a varias conclusiones:

    1.- Toooooodas las bollos tenemos una ex novia que nos hizo la vida imposible, a la que no podemos olvidar y que, con el tiempo, se ha convertido en nuestro fantasma de la Ópera particular (yo, como soy una abusona, tengo más de una y más de dos).

    2.- Toooooodas hemos desvirgado en alguna ocasión a una chica hetero. O en su defecto, nos hemos pasado años enamoraditas perdidas de nuestra mejor amiga del colegio/instituto/facultad (sin comentarios, que ya nos conocemos).

    3.- Toooooodas tenemos una especial predilección por la Comunicación Audiovisual o la Publicidad, tenemos todos los capítulos de The L World (yo no he visto ni uno), escuchamos música alternativa/oscura/deprimente/hortera (según el estado de ánimo), nos gusta irnos con la novia de turno a una casita rural cubierta de nieve y nos pasamos la vida haciendo regalitos chorras a esa novia de turno para demostrarle lo mucho que la queremos aunque tengamos cierta incapacidad verbal de decirle en voz alta esas dos putas palabras que todas queremos ser las primeras en escuchar (me refiero a “te quiero”, por si alguna se había perdido).

    4.- Toooooodas pensamos que la chica que nos gusta no entiende (yo he llegado a decir que el Escape estaba plagado de heteras… ¡y sin haber bebido, que es lo peor!).

    5.- Toooooodas nos hemos acostado, al menos una vez, con nuestra mejor amiga y compañera de juergas por el ambiente (¡cachis! Yo no y mira que lo he intentado veces).

    6.- Toooooodas nos hemos colgado alguna vez por una mujer más mayor que nosotras. La hemos perseguido, le hemos escrito desesperadas cartas de amor incondicional y nos hemos hundido en la mierda al saber que nos querían… como amigas (empiezo a comprender el éxito de aquella hortera canción de “Nooooo, no es amor, lo que tú sientes se llama obsesión…” ¿Quién no la ha cantado sintiéndose protagonista?).

    7.- Toooooodas nos pasamos media vida metidas en el chat y la otra media participando en kedadas en donde descubrimos que las demás chicas tienen un concepto muy alto de sí mismas (No, cielo, metro setenta, ojos rasgados, buen cuerpo no es una descripción realista…).

    8.- Toooooodas follamos estupendamente y toooooodas formamos parte del selecto club de las multiorgásmicas (ya, claro, todas las que me han dejado a medias es porque tenían un mal día pero el resto del tiempo no les pasa…)

    9.- Toooooodas encontramos a alguien especial en cuanto volvemos a pisar un bar de ambiente después de haber estado un tiempo missing in combat (con la de veces que yo he desaparecido y vuelto a aparecer, ¿cómo es que a mí no me ha pasado? ¿Tendré que poner un cartel en el Escape anunciando mi regreso para que las féminas se vayan preparando, acicalando y ensayando esa miradita que hará que me desmaye de pasión?)

    10.- Y para terminar, toooooodas somos monísimas de la muerte, tenemos unos cuerpazos de escándalo, una elegancia natural y un noséquéquequéséyo (pues si no lo sabes ni tú, andas lista, bonita) que nadie sabe apreciar lo suficiente. Y menos esa que nos gusta, que pensamos que no entiende y que compartía la plastelina con nosotras en la guardería… ¡Ay, mundo cruel!


    Cinco libros de lesbianas en dos días no pueden ser buenos para la salud mental de nadie…


    Hoy, para rematar unas vacaciones que no han sido tales, el Rusfi me ha engañado para que le acompañe al cine. Tiene que hacer una crítica de Obaba para clase y allá que nos hemos ido. Mejor que Princesas pero tampoco nada del otro mundo (¿Un Óscar? Jajajajajaja… que me meo). Lo mejor, lejos de lo que pensaba, no ha sido Pilar López de Ayala, sino Bárbara Lennie (ven p’acá bonita que vas a ver tú lo que es una lagarta…).


    Para una crítica más exhaustiva, que el Rusfi publique la que presente en clase en su blog, que yo ya estoy cansada.

    Y mañana de vuelta a la oficina...

    ¡QUE NO, QUE NO, QUE NO QUIERO IR!


    …de fondo Rip out the wings of a butterfly de H.I.M.


     
    Comentario:
    has probado a ir al medea ?? seguro q te encuentras con alguna loca q te ameniza la noche ...
    No