Soy lesbiana, soy cool
Porque ahora las lesbianas somos tan modernas, elegantes, fashion y, por supuesto, cool como nuestros queridos compañeros los gays. Porque estamos de moda y somos políticamente correctas. Porque ya no nos vestimos con unos viejos Levi's 501 y una camisa de leñador sino que lucimos palmito con ropita ajustada e incluso nos maquillamos. Porque también nos hemos subido al carro del dinero rosa y gastamos más que nadie en ocio, cultura y viajes. Y todas, toditas, todas tenemos una profesión como nosotras mismas, cool y fashion, of course...
Y ahora os preguntaréis que a cuento de qué viene esta irónica parrafada (porque espero no ser la única que piensa que rezuma ironía en cada palabra...). Pues viene a cuento del vídeo de Alanis Morissette del que algo dije en el post anterior.
Pero vamos, que lo del video-clip es la punta del iceberg, un botón de muestra, una anécdota más de la historia de lo lésbico en la sociedad actual.
Para resumiros, en nochevieja, mientras jugábamos a las cartas, al parchis y le dábamos a la sin hueso teníamos puesta la MTV para que nos amenizase musicalmente la velada. Yo tenía el televisor justo enfrente y, cotilla e inquieta que es una (y más si hay música de por medio), le echaba esporádicos vistazos. La canción de Alanis, ya la había escuchado y me había gustado bastante pero el vídeo correspondiente no lo había visto. La verdad es que no le presté mucha atención ya que me parecía típico y tópico. Pero al acabar el vídeo mi mirada y la de El Ilustre Bifuncionario coincidieron en la pantalla para luego coincidir entre ellas mismas con la ceja alzada y cara de interrogación: "¿Nos hemos perdido algo?"
Como os supondréis, en cuanto llegué a casa, puse a currar a la Mulita para que me lo descargase y poder verlo más atentamente. La historia del video es simple a más no poder. Alanis, con un nuevo look nada favorecedor y unos añitos que ya se empiezan a notar, camina por la calle frente a la cámara (es decir, lo que hace en la mitad de sus vídeos) y también toca en un escenario, guitarra en ristre la cancioncilla de marras. Luego la vemos en su apartamento espiando por la ventana a un chulazo del tres (vamos, bastante normalito). El chulazo sale a la calle y Alanis también. El chulazo se monta en su coche mientras una Alanis en plan reencarnación del Angel de la Muerte sigue desgranando la canción desde el asiento trasero. El maromo recoge a una churri, una rubia typical-yanqui sacada de algún anuncio de Tommy Hilfiger. Vaya con el tío, poniéndole los cuernos a la buena de Alanis... Ay, ay,...
La parejita y su Angel Exterminador llegan hasta la puerta de una discoteca. La parejita sale (él, muy caballeroso, le abre la puerta a la rubita tonta). A Alanis no la vemos salir del auto pero sí entrar en la disco, abrirse paso entre la gente y llegar hasta donde están el maromo y la typical-yanqui. Los dos, pillados in fraganti, se quedan a cuadros. ¿Será quizá la rubia la mejor amiga de Alanis que la ha traicionado? Y la Alanis, ni corta ni perezosa, comienza a empujar y agredir al maromo hasta que, tras tirarle la copa en la cara, la muchacha es reducida por el consabido portero-negro-tipo-armario-ropero-de-dos-cuerpos y es expulsada a la calle donde, tras recuperar la compostura en un solo gesto, Alanis vuelve a caminar frente a la cámara.
Hasta aquí la historia habitual. Pero luego vemos como Alanis llega a casa. Primer plano de un ramo de flores con una tarjeta que pone Sorry. Plano de la rubia en la cama con ánimo compugido que mira esta foto en su mesilla.

Y punto final. Se acaba el vídeo. Y empiezan mis rayaduras, claro está.
A mí, que soy una gran apasionada de lo audiovisual, me encantan los vídeos musicales. Algunos me parecen incluso pequeñas obras de arte, películas de tres o cuatro minutos mucho más efectivas que los largometrajes de dos horas que acostumbran a ponernos en los multicines. Y me parecen un soporte genial para hacer todo tipo de cosas, desde arte conceptual hasta cine propiamente dicho.
Sin embargo, el final sorpresivo ya no resulta un recurso tan efectivo. Desde mediados de los noventa se ha venido utilizando con mayor o menor fortuna y, qué curioso, casi siempre empleando el equívoco sexual (sea por género o por orientación) para epatar al espectador. Se me vienen a la cabeza dos ejemplos muy claros. Uno, el polémico vídeo de Prodigy, Smatch my bitch up. Una cámara subjetiva va narrando las visicitudes de un tío que se va de marcha hasta que, al final del vídeo (polvo con stripper incluído) descubrimos que el protagonista no es él sino una angelical y femenina rubia que en nada inspira el comportamiento machote y casi neandhertal al que hemos asistido hasta ese momento. El otro es You don't fool me de Queen, en el que un adolescente merodea por una oscura discoteca buscando desesperado a la chica que le gusta para encontrarla finalmente... dándose el lote con otra chica.
Pero a estas alturas que se siga utilizando la "sorpresa" de que la prota guapa de una historia (o el prota guapo, lo mismo me da que me da lo mismo) resulté ser al final de la acera de enfrente demuestra y perpetua muchas cosas:
1.- Si la homosexualidad sigue causando sorpresa o utilizándose como gancho es que sigue sin ser aceptada.
2.- En el vídeo no sabemos (sino que sólo suponemos, que es muy distinto) qué tipo de relación une al personaje de Alanis con la rubia. Además, el final queda lo suficientemente ambiguo como para que los más cerrados de mollera crean que la rubia era su mejor amiga y que le pide disculpas por haberse enrollado con su novio.
3.- Los que somos un poco más abiertos tampoco sabemos si las disculpas las pide la rubia por la infidelidad o Alanis por el numerito que montó en la discoteca.
Como tampoco sabemos en qué punto está esa relación, se me agolpan varias cuestiones:
1.- Si son pareja estable, la rubia debe ser bisexual o, en su defecto, hetero con dudas. Por lo que queda unido de nuevo el concepto de promiscuidad e infidelidad al hecho de ser homo o bi.
2.- Tanto si siguen siendo pareja como si ya han cortado la relación, la actitud y posterior reacción de Alanis al verla con otra persona es desproporcionada, perpetuando cierta imagen de lesbiana obsesiva, agresiva y un tanto desequilibrada incapaz de aceptar las rupturas. Porque, vamos a ver, que yo haya albergado instintos homicidas hacia mis ex o sus parejas en alguna ocasión no significa que les haya dado rienda suelta.
3.- Que todo se arregle con un ramo de flores y un escueto Sorry no debería cabrear sólo a gays y lesbianas sino a cualquiera con dos dedos de frente. Una infidelidad en una pareja que no ha decidido ser abierta es algo que se intenta arreglar, si se puede, con mucho diálogo y el posterior intento de recuperar una confianza que se ganó con el tiempo y se perdió en un sólo momento.
Por tanto, pese a que a mi lado visceral (ese que babea frente a Maca y Esther o las chicas de The L Word) le encante ver cómo, cada día, la presencia de mujeres lesbianas y bisexuales en los medios va aumentando exponencialmente, mi lado crítico, tras el orgasmo inicial, no puede evitar pararse a pensar en la forma que tienen algunos de hacerlo.
Alanis Morissette tiene una imagen de mujer fuerte e independiente. Fue la primera mujer en vender nosécuantitos millones de discos con un album debut (que no era debut en absoluto puesto que antes ya había publicado dos en Canadá, su país natal). Su carrera ha transcurrido con altibajos sin llegar nunca a superar el mastodóntico éxito de Jagged little pill pero sigue manteniéndose arriba en un mundo dominado por hombres. Todas esas cosas la han convertido, al igual que a otras mujeres (ya sean heteros, lesbianas o bisexuales) en un icono lésbico. En el fondo lo que creo yo que ha intentado Alanis ha sido hacerles un guiño a sus fans pero, caramba, si quería hacer de lesbiana en un video clip, estoy segura que muchas de nosotras tendríamos ideas mejores para plasmar en imágenes con ella como protagonista, ¿no?
...de fondo Crazy de Alanis Morissette (por aquello de ambientarme...)
Y ahora os preguntaréis que a cuento de qué viene esta irónica parrafada (porque espero no ser la única que piensa que rezuma ironía en cada palabra...). Pues viene a cuento del vídeo de Alanis Morissette del que algo dije en el post anterior.
Pero vamos, que lo del video-clip es la punta del iceberg, un botón de muestra, una anécdota más de la historia de lo lésbico en la sociedad actual.
Para resumiros, en nochevieja, mientras jugábamos a las cartas, al parchis y le dábamos a la sin hueso teníamos puesta la MTV para que nos amenizase musicalmente la velada. Yo tenía el televisor justo enfrente y, cotilla e inquieta que es una (y más si hay música de por medio), le echaba esporádicos vistazos. La canción de Alanis, ya la había escuchado y me había gustado bastante pero el vídeo correspondiente no lo había visto. La verdad es que no le presté mucha atención ya que me parecía típico y tópico. Pero al acabar el vídeo mi mirada y la de El Ilustre Bifuncionario coincidieron en la pantalla para luego coincidir entre ellas mismas con la ceja alzada y cara de interrogación: "¿Nos hemos perdido algo?"
Como os supondréis, en cuanto llegué a casa, puse a currar a la Mulita para que me lo descargase y poder verlo más atentamente. La historia del video es simple a más no poder. Alanis, con un nuevo look nada favorecedor y unos añitos que ya se empiezan a notar, camina por la calle frente a la cámara (es decir, lo que hace en la mitad de sus vídeos) y también toca en un escenario, guitarra en ristre la cancioncilla de marras. Luego la vemos en su apartamento espiando por la ventana a un chulazo del tres (vamos, bastante normalito). El chulazo sale a la calle y Alanis también. El chulazo se monta en su coche mientras una Alanis en plan reencarnación del Angel de la Muerte sigue desgranando la canción desde el asiento trasero. El maromo recoge a una churri, una rubia typical-yanqui sacada de algún anuncio de Tommy Hilfiger. Vaya con el tío, poniéndole los cuernos a la buena de Alanis... Ay, ay,...
La parejita y su Angel Exterminador llegan hasta la puerta de una discoteca. La parejita sale (él, muy caballeroso, le abre la puerta a la rubita tonta). A Alanis no la vemos salir del auto pero sí entrar en la disco, abrirse paso entre la gente y llegar hasta donde están el maromo y la typical-yanqui. Los dos, pillados in fraganti, se quedan a cuadros. ¿Será quizá la rubia la mejor amiga de Alanis que la ha traicionado? Y la Alanis, ni corta ni perezosa, comienza a empujar y agredir al maromo hasta que, tras tirarle la copa en la cara, la muchacha es reducida por el consabido portero-negro-tipo-armario-ropero-de-dos-cuerpos y es expulsada a la calle donde, tras recuperar la compostura en un solo gesto, Alanis vuelve a caminar frente a la cámara.
Hasta aquí la historia habitual. Pero luego vemos como Alanis llega a casa. Primer plano de un ramo de flores con una tarjeta que pone Sorry. Plano de la rubia en la cama con ánimo compugido que mira esta foto en su mesilla.

Y punto final. Se acaba el vídeo. Y empiezan mis rayaduras, claro está.
A mí, que soy una gran apasionada de lo audiovisual, me encantan los vídeos musicales. Algunos me parecen incluso pequeñas obras de arte, películas de tres o cuatro minutos mucho más efectivas que los largometrajes de dos horas que acostumbran a ponernos en los multicines. Y me parecen un soporte genial para hacer todo tipo de cosas, desde arte conceptual hasta cine propiamente dicho.
Sin embargo, el final sorpresivo ya no resulta un recurso tan efectivo. Desde mediados de los noventa se ha venido utilizando con mayor o menor fortuna y, qué curioso, casi siempre empleando el equívoco sexual (sea por género o por orientación) para epatar al espectador. Se me vienen a la cabeza dos ejemplos muy claros. Uno, el polémico vídeo de Prodigy, Smatch my bitch up. Una cámara subjetiva va narrando las visicitudes de un tío que se va de marcha hasta que, al final del vídeo (polvo con stripper incluído) descubrimos que el protagonista no es él sino una angelical y femenina rubia que en nada inspira el comportamiento machote y casi neandhertal al que hemos asistido hasta ese momento. El otro es You don't fool me de Queen, en el que un adolescente merodea por una oscura discoteca buscando desesperado a la chica que le gusta para encontrarla finalmente... dándose el lote con otra chica.
Pero a estas alturas que se siga utilizando la "sorpresa" de que la prota guapa de una historia (o el prota guapo, lo mismo me da que me da lo mismo) resulté ser al final de la acera de enfrente demuestra y perpetua muchas cosas:
1.- Si la homosexualidad sigue causando sorpresa o utilizándose como gancho es que sigue sin ser aceptada.
2.- En el vídeo no sabemos (sino que sólo suponemos, que es muy distinto) qué tipo de relación une al personaje de Alanis con la rubia. Además, el final queda lo suficientemente ambiguo como para que los más cerrados de mollera crean que la rubia era su mejor amiga y que le pide disculpas por haberse enrollado con su novio.
3.- Los que somos un poco más abiertos tampoco sabemos si las disculpas las pide la rubia por la infidelidad o Alanis por el numerito que montó en la discoteca.
Como tampoco sabemos en qué punto está esa relación, se me agolpan varias cuestiones:
1.- Si son pareja estable, la rubia debe ser bisexual o, en su defecto, hetero con dudas. Por lo que queda unido de nuevo el concepto de promiscuidad e infidelidad al hecho de ser homo o bi.
2.- Tanto si siguen siendo pareja como si ya han cortado la relación, la actitud y posterior reacción de Alanis al verla con otra persona es desproporcionada, perpetuando cierta imagen de lesbiana obsesiva, agresiva y un tanto desequilibrada incapaz de aceptar las rupturas. Porque, vamos a ver, que yo haya albergado instintos homicidas hacia mis ex o sus parejas en alguna ocasión no significa que les haya dado rienda suelta.
3.- Que todo se arregle con un ramo de flores y un escueto Sorry no debería cabrear sólo a gays y lesbianas sino a cualquiera con dos dedos de frente. Una infidelidad en una pareja que no ha decidido ser abierta es algo que se intenta arreglar, si se puede, con mucho diálogo y el posterior intento de recuperar una confianza que se ganó con el tiempo y se perdió en un sólo momento.
Por tanto, pese a que a mi lado visceral (ese que babea frente a Maca y Esther o las chicas de The L Word) le encante ver cómo, cada día, la presencia de mujeres lesbianas y bisexuales en los medios va aumentando exponencialmente, mi lado crítico, tras el orgasmo inicial, no puede evitar pararse a pensar en la forma que tienen algunos de hacerlo.
Alanis Morissette tiene una imagen de mujer fuerte e independiente. Fue la primera mujer en vender nosécuantitos millones de discos con un album debut (que no era debut en absoluto puesto que antes ya había publicado dos en Canadá, su país natal). Su carrera ha transcurrido con altibajos sin llegar nunca a superar el mastodóntico éxito de Jagged little pill pero sigue manteniéndose arriba en un mundo dominado por hombres. Todas esas cosas la han convertido, al igual que a otras mujeres (ya sean heteros, lesbianas o bisexuales) en un icono lésbico. En el fondo lo que creo yo que ha intentado Alanis ha sido hacerles un guiño a sus fans pero, caramba, si quería hacer de lesbiana en un video clip, estoy segura que muchas de nosotras tendríamos ideas mejores para plasmar en imágenes con ella como protagonista, ¿no?
...de fondo Crazy de Alanis Morissette (por aquello de ambientarme...)
Comentario:
Muy bueno el post,...[]
Comentario:
Ah.... muy bueno muy bueno el post. Bueno yo no lo he visto. No me gusta esta señora. No sé por qué. Da lo mismo. Genial como siempre.
Comentario:
Jajajaja, vaya vaya, salió la Arrierita irónica!!! jejejeje
De cualquier forma a mi no me importaría que cuando alguien hable de mi a otra persona diciéndole que soy lesbiana, me imagine como alguna de las de L Word... jisjis
Por cierto, Feliz Año!! A ver si hay suerte y acabas el año escribiendo una novela autobiográfica de como en 2006 conociste al amor de tu vida.
Besazos!
De cualquier forma a mi no me importaría que cuando alguien hable de mi a otra persona diciéndole que soy lesbiana, me imagine como alguna de las de L Word... jisjis
Por cierto, Feliz Año!! A ver si hay suerte y acabas el año escribiendo una novela autobiográfica de como en 2006 conociste al amor de tu vida.
Besazos!
Comentario:
Un millón de gracias por la megadescripción del video, jajaja, ya lo puedo contar como si lo hubiera visto!
De todas formas lo veré. Y seguramente también acabaré pensando que hay mejores formas de agradecer el apoyo a sus lesbifans.
Por cierto, me encantaba You don´t fool me. Y me has matao con lo de los Levi´s :´(
Ah, se me olvidaba lo más importante... No puedo creer que me hayas enlazado, jo, qué honor, sniff, lo siento, te tengo que dejar, que me he emocionao...
Besitos!
De todas formas lo veré. Y seguramente también acabaré pensando que hay mejores formas de agradecer el apoyo a sus lesbifans.
Por cierto, me encantaba You don´t fool me. Y me has matao con lo de los Levi´s :´(
Ah, se me olvidaba lo más importante... No puedo creer que me hayas enlazado, jo, qué honor, sniff, lo siento, te tengo que dejar, que me he emocionao...
Besitos!