<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title><![CDATA[Arrieritos somos...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/arrieritos/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[...y en el camino nos encontraremos]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.chueca.com]]></generator><item><title><![CDATA[Qué lástima pero adiós]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/arrieritos/c_204.htm]]></link><description><![CDATA[Este es el último post de 2006. Pero también es el último post de este blog. Y toca hacer balance de lo que este año me ha traído y también de lo que esta bitácora me ha ayudado a encontrar. O al menos intentarlo, hacer caso omiso de este ánimo que me lleva dominando el último mes y que se ha intensificado durante estas fechas. Que ya sé que no soy la única aunque eso no sirva de consuelo. Parece que a todo el mundo le pasa lo mismo. Miro a mi alrededor y veo que a mucha gente a la que quiero le está afectando demasiado este mundo en el que vivimos. Me gustaría tener palabras de ánimo, de motivación, de aliento. Pero es que incluso a mí me cuesta creérmelas. Así que prefiero echar la vista atrás y dejarme llevar por la nostalgia de este año que termina hoy.<br/><br/>Marzo. Primavera. Plaza de Chueca. Escape. Desayunos domingueros. Abrazos. El rincón del antro verde. La cama del Areia. Las cenas en Momo. Rosas de papel. <i>Medaigual</i>. Las cachimbas de whisky. Los chismes del pueblo. CPB. El asiento de atrás. La autovía de Valencia. <i>Idiota</i>. Calpe, Amatista, el quinto pasajero y un caramelo. El Camaleón. <i>Qué alegría más tonta</i>. Verano. <b>Marlango</b>. Noches de cena y teatro. Gente nueva. Más gente nueva. Incluso primas nuevas. Septiembre. Otoño. Tristeza. Alegría de nuevo. <i>Smile</i> y <i>LDN</i>. Mujeres estupendas. En todos los sentidos. Esos momentos en la <b>Mansión RetroHortera</b>. Más desayunos domingueros hasta el amanecer en el lugar de siempre. Fotos. Vídeos. Sonrisas. Miradas. Conversaciones. Palabras. Mensajes. Mails para amenizar el curro. Contacto. Presencia. Amistad y amor. Tanta gente que merece la pena, a la que quiero y está cerca… Una canción: cualquiera de <b>Nena Daconte</b>. Un disco: los dos últimos de <b>Pereza</b>. Una película: <i>Volver</i>. Un lugar: tantos… Una persona especial: Una no. Tres. Balance: Positivo. Tremendamente positivo. Por eso sonrío pese a todo…<br/><br/><b>[Editado para: quitar la fotico (a ver si os pensabais que la iba a dejar ahí para siempre... Jijiji)]</b><br/><br/>Y quien todavía quiera seguirme que pinche en el logo…<br/><br/><a target="_blank" href="http://arrieritos.blogspot.com/"><img src="http://blogs.chueca.com/arrieritos/http://blogs.chueca.com/arrieritos/files/logo_arrieritos.jpg" alt="" border="0" width="450" height="150"/></a><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Arrierita]]></author></item><item><title><![CDATA[De culo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/arrieritos/c_203.htm]]></link><description><![CDATA[Así estoy acabando el año. De culo y contra el cierre. No recuerdo cómo empecé este 2006 que agoniza a la misma velocidad que mi alegría pero sé que lo estoy acabando mal. También sé que entre uno y otro momento he sido feliz, que he vivido momentos de una intensidad que hacía tiempo que no sentía, que este será el año de los momentos. Momentos que recordaré, canciones que me harán viajar en el tiempo algún día cuando las escuche y sonrisas que evocaré en mi cabeza. Nostalgia y recuerdos. Eso es lo único que nos queda de lo que vivimos.<br/><br/>Sin embargo estos dos últimos días están siendo horribles. Se podría considerar cómico que la madrugada del miércoles al jueves mis compañeros, para celebrar que <b>Psicóloga</b> había vuelto, volvieran borrachos y me despertaran por enésima vez. O que al día siguiente cuando llegué del curro y fui a bajar al perro se me olvidaran las llaves sobre el escritorio del cabreo que tenía tras ver que la factura de la luz ha subido el doble de lo habitual desde la llegada de estos elementos (los gastos van incluidos en el alquiler) y que me tocara esperar hora y media en la calle mientras <b>Chuchín Infernal</b> temblaba como un flan de gelatina por el frío. Pero hoy no ha sido nada cómico.<br/><br/>Que la cena de nochevieja que estaba planeada se haya cancelado en el último momento no me preocupa ni me cabrea. Que se haya tenido que buscar un plan alternativo y que finalmente se cene en mi casa no me importa porque me encanta ser anfitriona. Lo que me duele es otra cosa. Pero será que en el fondo soy gilipollas y le doy demasiadas vueltas a todo. O que valoro demasiado la amistad (o a mis amigos) y no entiendo esos reproches tan sinceros. Ni que alguien me diga que se planteó mandarme a la mierda porque yo no actué como le hubiera gustado ante una situación concreta cuando lo más fácil para mí en aquél momento hubiera sido lavarme las manos y salir corriendo. Cuando además no tuve oportunidad ni modo de comportarme de otra forma. Cuando en todo momento he intentado ser cuidadosa y mantenerme en el lugar en el que creía que debía estar. Y me jode enormemente cuando ese mismo alguien, que tanto dice conocerme, me juzga de modo gratuito y dice que mis problemas no son reales cuando desconoce muchas de las razones que me han llevado a la situación actual. Lo que me ha hecho sentir lo que siento. Lo que ha marcado mi carácter a fuego.<br/><br/>Me jode cuando alguien abandera la sinceridad pero ni por un momento se plantea ponerse en mi piel. Porque yo siempre trato de hacerlo cuando escucho a las personas que me rodean. Aunque quizá sea por eso por lo que me llevo tantos palos. Pero me duele. Y me duele hasta demasiado. Tanto que hoy, mientras mis compañeras dejaban de trabajar y se iban al bar de al lado a buscar unas cervezas, he seguido trabajando sin importarme en esconder unas lágrimas que ya no podía retener más tiempo. He intentado ocultarlas, qué duda cabe, odio que la gente me vea débil y vulnerable. Incluso cuando se han dado cuenta he tratado de quitarle hierro al asunto, secándomelas y sonriendo. Creo que ha sido la primera vez en mucho, mucho tiempo que he llorado delante de alguien. Porque me duele. Me duele que alguien a quien quiero me diga cosas que yo considero injustas. Me duele que quizá pueda perder todo lo que he encontrado en este año. Me duele porque ya lo perdí todo una vez y me ha costado mucho, más de lo que nadie se imagina, volver a confiar en mí misma y en los demás y pese a ello sé que nunca me recuperaré del todo. Me duele seguir llorando ahora, horas después, mientras escribo esto. Me duele pensar que quizá confío demasiado en la gente y por eso siempre me acaba pasando lo mismo. Me duele ver que parece que se me mide con distinto rasero. Otros pueden decir lo que piensan. Yo no. Porque siempre pienso en que tal vez pueda equivocarme, en que tal vez pueda herir a la otra persona. Me duele pensar que esto que escribo será tomado como una más de mis quejas sin fundamento. Me duele. Ahora mismo me duele todo. Porque yo sigo sin estar bien. <i>Aunque no tenga problemas</i>.<br/><br/>Y cuando he llegado a casa mis compañeros tenían puesto el disco de <b>Pereza</b> a todo volumen. Si es que son unos tocapelotas incluso cuando no lo pretenden…<br/><br/><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/JRa1oy48lgA"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/JRa1oy48lgA" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object><br/><i><br/>Que se me va de las manos</i> (ya sabéis, yo tan drama-queen como siempre)]]></description><author><![CDATA[Arrierita]]></author></item><item><title><![CDATA[Días de jamón y campanadas]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/arrieritos/c_202.htm]]></link><description><![CDATA[Una vez superado el primer tercio de la puta navidad toca hacer un pequeño repaso a lo acontecido desde el jueves, que cuatro días sin postear es mucho incluso para una vaga <b>Arrierita</b> cuya actualización durante el 2006 no ha sido tan habitual como ella hubiera querido.<br/><br/>Supongo que lo que much@s queréis es que hable de las <b>MariCampanadas</b> puesto que apenas ha habido crónicas. ¡¡¡Ay, ay, ay, qué cotillas!!! Queréis barrillo y esas cosas. Lo malo es que si me leéis a menudo ya deberíais saber que no soy nada polémica en lo que a hablar de miserias ajenas se refiere. Aún así, vamos a intentarlo.<br/><br/><tt>Momentos reseñables de la fiesta:</tt><br/><br/>-Las campanadas propiamente dichas. <b>MariPili</b> y la <b>Gosa</b>, cual <b>Shane</b> y <b>Carmen</b>, enormes en la imagen proyectada (recordemos las gigantescas dimensiones de la persiana que servidora colgó de la pared), nos daban instrucciones para no confundir los cuartos con las campanadas. Comimos las uvas, nos felicitamos el año y de propina <b>MariPili</b> nos regaló un montaje de imágenes nuestras, tanto en vídeo como en foto, con el <i>I’ll be there for you</i> de <i>Friends</i> como banda sonora que sé que emocionó a muchas.<br/><br/>-Pese a que el <b>Singstar</b> no triunfó como muchas esperábamos, <b>MariPili</b> y yo intentamos que a la gente le picara el gusanillo cantarín. Yo persistí pese a que <b>Rita</b> me soltó de frente y a bocajarro: <i>Con lo mal que cantas, chata, no sé cómo te atreves...</i> Herida en mi orgullo persistí en mi interpretación de una canción de la que ahora no me acuerdo pero que pertenecía a <i>La Edad de Oro del Pop Español</i> (el único de los ocho que pusimos). <b>Rita</b>, chata, cantar mal y que te guste cantar no son conceptos incompatibles. Yo disfruto. Los demás que se pongan tapones. Juas.<br/><br/>-<b>Rita</b> y <b>Coqui</b>, estrellas del playback con complejo de <b>Pimpinela</b>, escenificando <i>Olvídame y pega la vuelta</i> en medio del salón. Está grabado en vídeo pero las últimas noticias que tengo acerca de la cámara es que quizás nada de la fiesta se quedó grabado. ¡¡¡Porca miseria!!!<br/><br/>-Servidora no se emborrachó. Fueron otras las que hicieron uso de los sofás, solas o en compañía. Luego la mayor parte de la fiesta acabamos en el <b>Escape</b> (que ya hacía mucho que no fichábamos). Por una vez y sin que sirva de precedente, fui incapaz de ir a desayunar. De hecho en cuanto dieron las seis cogí las de Villadiego. Y es que mi cansancio era tal que las rodillas me fallaban (y repito que no estaba borracha) y casi me caigo al suelo del antro verde.<br/><br/><tt>Momentos menos reseñables de la fiesta:</tt><br/><br/>-<b>Vecinos invasores.</b> Al principio hizo gracia pero luego empezamos a plantearnos si tendríamos que echarles cubos de agua caliente para despegarlos del piso. Si el vuestro no es tan grande ni mola tanto, mala suerte. Primero haceos amig@s de la anfitriona y cuando os conozca/conozcamos, ya veremos.<br/><br/>-<b>Comportamientos incívicos. </b>Que en una fiesta se manchen cosas es inevitable. Lo que no es inevitable son los comportamientos de algunas personas. Un poco de cuidado y una actitud de no hacer lo que no nos gustaría que hicieran en nuestra casa debería bastar. Pero no. Hay gente que abandera el “todo vale” como máxima y lo de los demás se la pela. Resultado: unas ensuciaban y otras íbamos detrás limpiando (por eso la casa no estaba tan sucia como la otra vez, <b>MariPí</b>, por eso). Entre otras cosas, claro...<br/><br/>-<b>Para la próxima vez </b>(sugerencia personal de <b>Arrierita</b>)<b>:</b> La fiesta es en el salón no en la cocina. El salón es graaaaande, es donde está la música, los vídeos, la bola de espejo y las luces de fiesta. La cocina es pequeña, estáis apretujadas y sólo tiene la bebida. Vale, sé que la bebida es el aliciente primordial y que la sensación de tener poco espacio para moverse os recuerda al antro verde pero joder...<br/><br/><b>Anécdota curiosa: </b>Como mi querida compañera de piso, <b>Psicóloga</b>, se ha ido a las islas a pasar las navidades con parte de su familia, <b>GayArdón</b> tuvo la mala pata de dejarse las llaves dentro de casa (cosa bastante habitual en él, por otra parte) justo cuando yo estaba en la <b>MariFiesta</b>. Como, obviamente, no iba a volver a casa para abrirle, él tuvo que venir hasta la <b>Mansión RetroHortera</b> a por mis llaves. Sobra decir que cuando le vi entrar me pareció que desentonaba más que un pulpo en un garaje...&#9;<br/><br/>------------------------------------------------------------<br/><br/>Tras 24 horas al pie del cañón, cuando el sábado a las siete de la mañana pillé la posición horizontal dormí casi doce horas seguidas. Estado comatoso, ya lo avisé. Me levanté de la cama muy a mi pesar. El resto del sábado lo gasté en hablar por msn para comentar la jugada con otras asistentes a la fiesta, trastear con el ordenador y ver el último capítulo de la temporada de <i>Hospital Central</i>.<br/><br/>Me acosté a las cinco de la mañana... Y mi tío vino a buscarme a la una para llevarme a un lugar de la Mancha donde a Cristo le robaron el gorro y el mechero. Nochebuena y Navidad con un matrimonio de mediana edad y un crío de nueve años cuyo concepto de intimidad se reduce a menos que cero y que mete el hocico hasta el último píxel de lo que tengas en pantalla. Vale que yo no estoy acostumbrada a tener críos a mi alrededor pero que demuestre esa misma “sana curiosidad” con otra persona más desconocida que su prima, que ya verá las cosas “tan bonitas” que le dice...<br/><br/>La verdad es que Internet fue lo que me salvó de la muerte cerebral. Dos días de comer y comer, de escuchar discutir a mis tíos y de intentar responder las preguntas sin sentido de mi primo (mi teoría se ha comprobado, el ser humano es más absurdo a medida que van pasando los años) me hubieran supuesto la pérdida total de las escasas neuronas que aún poseo si la red de redes no hubiera estado allí para socorrerme... (y, por cierto, <b>Rita</b>, estuvimos hablando dos horas y no cuatro, si es que ya sé que soy pesada pero ¿tanto como para que se te hiciera tan largo?)<br/><br/>Y el lunes por la noche, cuando pisé mi casa con el pensamiento de “hogar, dulce hogar” (aumentado por el hecho de ver que <b>Psicóloga</b> no había vuelto aún), respiré aliviada. El campo no es para mí. La familia no es para mí.<br/><br/>El que mejor se lo pasó, sin duda, fue <b>Chuchín Infernal</b>. El animalito se convirtió en el guardián custodio del jamón. Jodío perro, en cuanto te das la vuelta te ha cambiado por un cacho de carne con pezuña...<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Arrierita]]></author></item><item><title><![CDATA[Campanadas a destiempo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/arrieritos/c_201.htm]]></link><description><![CDATA[Como much@s de vosotr@s ya sabéis, mañana se celebran las <b>MariCampanadas</b>, otra <b>MariFiesta</b> que dará que hablar en la bollosfera. Para poneros los dientes largos os diré que en esta ocasión habrá novedades con respecto a la primera. Parte de la música se proyectará con vídeos musicales (así que además de DJ me convertiré en Video Jockey), cantaremos y competiremos por el primer puesto jugando al <b>Singstar</b> y ¡no iremos disfrazadas (aunque sospecho que estaremos tan borrachas como en la primera <b>MariFiesta</b>)! Además, tomaremos uvas con un vídeo sorpresa que ni yo he visto (y que aún no sé si estaba montado).<br/><br/>El que ya es tradicional juego de mensajes se mantendrá así que las asistentes podrán seguir diciendo procacidades a otras asistentes, el alcohol seguirá corriendo a raudales y yo juro solemnemente que intentaré no quedarme dormida por mucho que los sofás me parezcan el lugar más acogedor del universo cuando la concentración de alcohol en mi sangre sea exageradamente alta...<br/><br/>Ay, ay, ay... ¿Qué pasará mañana? No sé cuando postearé de nuevo. Mucho me temo que el sábado estaré en estado comatoso...]]></description><author><![CDATA[Arrierita]]></author></item><item><title><![CDATA[Bricobollo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/arrieritos/c_200.htm]]></link><description><![CDATA[Mi bollocarnet rebosa de puntos. Y ahora mismo creo que he taladrado las paredes de la casa de MariPili mucho más que en las mías. De hecho, hasta pienso en que si llega a poner de verdad el colchón para los chill-out, me he ganado el mejor sitio a pulso. Hoy por fin (¡¡¡POR FIN!!!) he colgado la persiana para el proyector, un reloj y <a target="_blank" href="http://maripili.blog.com/1362644/">la famosa pizarra</a>. Pero me temo que, debido a unos pequeños problemas técnicos, si no mañana, sí en breve, me tocará colgar el proyector del techo.<br/><br/>Estaba yo en lo alto de la escalera afanándome en hacer el primero de los taladros destinados para uno de los anclajes del proyector cuando la candorosa voz de <b>MariPili</b> me ha preguntado: <br/><br/><i>-Tía, ¿y tú dónde aprendiste a hacer estas cosas?</i> <br/><br/>(La vida, hija, la vida. Vivir sola. Y no tener amigas como yo).<br/><br/>Un rato más tarde, estábamos en la cocina, y yo haciendo el taladro para colgar el reloj. Como mis herramientas son muy limitaditas, utilizo una llave inglesa para dar golpecitos (en este caso meter el taco en el agujero). <br/><br/><i>-Anda, MariPí, traéme la llave inglesa, que me la he dejado en el salón.</i> <br/><br/><b>MariPí</b> acude rauda y veloz al salón y la oigo rezongar diciendo que no sabe dónde está.<br/><br/><i>-Bah, te lo traigo todo y acabo antes.</i><br/><br/>Y llega hasta mí portando en sus manos la llave inglesa, la llave para ajustar las brocas al taladro y las cajitas de tacos y alcayatas. Alza sus manos hacia mí y me las ofrece. Cojo la llave inglesa al tiempo que alzo mi ceja.<br/><br/><i>-No sabes qué es una llave inglesa, ¿verdad?</i><br/><br/><b>MariPí </b>hace un mohín, se encoge de hombros y admite que no entre risas. Y a mí me ha costado tres intentos meter la alcayata en el taco porque me volvía a reír.<br/><br/>Ayssss, ¿cómo no me voy a sentir vieja si esta chica me hace sentir como si fuera su madre? Bueno, a decir verdad hoy me sentía como si fuera su padre. Que menudo complejo de manolo he tenido toda la tarde...<br/><br/><b>P.D.: </b>Desde aquí agradezco a <b>La Vecina</b> (a la cual no veo desde antes del puente) la botella de <b>Crema de Alba</b> con la que su novia ha tenido a bien obsequiarme por mis esfuerzos en la decoración y ayuda técnica en la <b>Mansión RetroHortera</b>.<br/><br/><b>Editado para:</b> Decir que lo mío con el bricolaje empieza a resultar preocupante. Veo algo sin montar y salto hacia ello como si tuviera un muelle en el culo. Acaban de traerle a <b>Ricitos</b> su silla nueva. Venía en una caja sin montar. Adivinad quién la ha montado junto con <b>Puto Almacenero</b>... Sí, justo, <b>Arrierita BricoManitas</b>...]]></description><author><![CDATA[Arrierita]]></author></item><item><title><![CDATA[Esos seres tan entrañables...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/arrieritos/c_199.htm]]></link><description><![CDATA[Estimados compañeros de piso:<br/><br/>Ignoro si estáis al tanto de la existencia de este blog. Tampoco me extrañaría nada habida cuenta de las horas que le echáis a esto de Internet. O a que <b>Psicóloga</b> tiene una amiga que tiene otra amiga que me ha visto en dos o tres ocasiones y conoce mi identidad bloguera (y, de hecho, me preguntaste si tenía un blog, cosa que no negué en ningún momento). Da igual. Tanto si sabéis de este rincón mío como si no debo decir que me tenéis harta. Muy harta. Tal vez sea sólo la consecuencia de la acumulación de los ocho años y las más de veinticinco personas que han pasado por este piso mío. O tal vez es por vosotros. O tal vez por mí. Da igual. Os ha tocado la china. Y me estáis tocando los ovarios pero bien. Pero esa es otra historia.<br/><br/>Hace meses, cuando entró <b>Psicóloga</b>, ya pude vislumbrar qué tipo de personas erais. El que una tía se ponga a pasarse la Silkepil a las tres de la mañana es un indicio bastante claro de que esa tía no tiene el más mínimo respeto por los demás y que va a su puta bola. Tener la casa durante mes y medio como Bagdad tras un bombardeo también fue un hecho bastante elocuente. Porque, por supuesto, dos personas que no trabajaban y se dedicaban todo el santo día a tocarse el higo no iban a conformarse con dar una manita de pintura y a colocar sus cosas. <b>Psicóloga</b> acabó pronto pero, ¡ay, amigo <b>GayArdón</b>! Tú no te podías conformar con algo tan simple. No, tú tenías que dar capa tras capa porque no te acababa de coger la pintura o porque no te sentías a gusto con el color. Y, por supuesto, lijar las paredes a todas horas. Preferiblemente después de las diez de la noche y hasta las dos o las tres de la mañana. En muchos momentos pensé que acabarías atravesando la pared y me darías las buenas noches a través del hueco. Y, claro, por las mañanas estabas hecho polvo. Y te levantabas tarde. Y como la persona humana también necesita sus momentos de ocio, te pasabas la tarde jugando con la Play en el salón. Sí, ese mismo salón que paso días, incluso semanas sin pisar porque vosotros estáis bien apalancados en él. Solos o con esos amigos tan silenciosos que tenéis. Pero esa es otra historia.<br/><br/>La siguiente pista fue encontrarme con que esa nevera que limpié a conciencia mientras mi contractura me estaba dando por saco estaba repleta de cosas. De cosas que no eran mías. En mi propio estante. Incluso sin cosas que sí eran mías. Aprovechando que casi no como en casa y que mis posesiones alimenticias apenas sí alcanzan a medio tetra-brik de leche y media docena de huevos, arramblasteis con todo el espacio disponible, que para algo cocináis como dios manda y, al fin y al cabo, en algún sitio <b>GayArdón</b> tiene que meter todos los tuppers que le prepara su madre. Pero esa es otra historia.<br/><br/>Luego fue la época en la que, como seguías sin responsabilidades laborales, salíais entre semana y llegabais a casa en plena madrugada. Por supuesto, <b>Psicóloga</b>, pese a las borracheras con las que venía, pisaba fuerte y estruendosamente con sus altos tacones, que para algo los lleva. O se traía a algunas de sus amiguitas. Porque gemidos, afortunadamente, no habré oído pero risas casi las mismas que si estuvieran viendo <i>Scary Movie 13</i>. Y a las siete de la tarde me la hubiera traído al fresco. Pero a las dos de la mañana con el despertador puesto a las seis y media mis instintos asesinos se volvían irrefrenables. Pero esa sigue siendo otra historia.<br/><br/>Cuando llegó la factura de la luz y vi que el consumo había subido más de treinta euros desde que aparecisteis en mi vida me eché a temblar porque los gastos van incluidos en el alquiler. Teniendo en cuenta esa bonita costumbre vuestra de tener encendidas todas las luces de la casa, estéis o no en las estancias alumbradas, no sé qué esperaba encontrar. Pero tiemblo sólo de pensar en la que llegará en breve. Porque pese a que esta casa no es nada fría (el termómetro de mi teléfono inalámbrico –así de pija soy a veces- marca ahora mismo 20.9 grados Celsius ¡y está al lado de la ventana! Sólo para que os hagáis una idea), aunque fuera haya tres grados, por casa hay que andar en manga corta y descalzo, si puede ser. Para ello, no ponéis la calefacción (que también temo la próxima factura del gas), no, conectáis uno de esos calefactores eléctricos que <i>tan poquito</i> gastan para convertir la habitación en la que estéis en una terma romana. El otro día entré al salón y juro que chorreé al menos medio litro de sudor en los escasos quince segundos que tardé en coger lo que había ido a buscar. Pero esa es otra historia.<br/><br/>De la limpieza mejor no hablemos. <b>Psicóloga</b> me dio el coñazo del siglo para que hiciera un nuevo cuadrante de turnos cuando la casa aún se parecía a la capital irakí bombardeada. Pues toma cuadrante. Cuadrante que no se ha cumplido jamás (cosa que yo ya sabía, que son muchos años). Pero vosotros sois superlimpios. Vosotros sois maniáticos de la limpieza. Vosotros sois muy higiénicos. Que una servidora se vaya a hacer inocentemente la cena y no encuentre un utensilio limpio (al menos no un utensilio que pensara utilizar, que ya es guasa) y la cocina parezca haber sufrido una explosión nuclear es algo puntual que no pasa todos los días (no, algún día yo he sido más rápida y he cenado antes que vosotros). Y pediros que freguéis porque yo necesito cocinar os provoca unas caras merecedoras de estar en el más escalofriante Pasaje del Terror. Que servidora vaya a coger la bayeta de la cocina y se le queden los dedos pringados de la grasa que acumula son exageraciones de esa misma servidora porque vosotros siempre la aclaráis e incluso la lavais. Que servidora vaya a tirar la basura y se encuentre con media docena de bolsas escoltando al cubo e impidiendo el acceso a él son de nuevo imaginaciones de servidora. La misma servidora que tras días y días se acaba hartando y baja esa ingente cantidad de basura que ella ni siquiera ha generado. Que hace semanas que no veo que <b>Psicóloga</b> mueva un dedo para limpiar, que <b>GayArdón</b> jure y perjure que lo hace y que servidora que ni cocina y apenas habita el piso porque el poco tiempo que está en él lo pasa en su cuarto se haya cansado y sólo limpie lo justo y necesario son imaginaciones y exageraciones de servidora salvo lo último, que sí que es verdad que servidora está harta. Pero esa es otra historia.<br/><br/>Lo de que vais a vuestra puta bola es algo que salta a la vista. Lo de que yo estoy harta porque son menudencias que están haciendo crecer la bola de nieve también. Que <b>Psicóloga</b> no me dirija la palabra salvo un escueto <i>Hola</i> si tiene la gran desgracia de cruzarse conmigo por el pasillo y a continuación se dedique a esquivarme (pero luego me encuentra en el <b>Escape</b>, me saluda efusivamente y hasta me da dos besos) me la pela. Lo de que pese a que paséis de mí, de mi espacio y de mis horas de sueño y que pese a ello <i>Qué bien porque en el precio va incluida la biblioteca, la fonoteca y el vídeo-club</i> me la pela aún más. Pero mi paciencia se está agotando. Y ayer ya se produjo el primer e inevitable enfrentamiento cuerpo a cuerpo:<br/><br/><b>23.10.</b> <b>Arrierita</b>, ya metida en la cama y con <b>Chuchín</b> a sus pies dándole calor perruno, disfruta de los primeros capítulos de la primera temporada de <i>Friends</i>. Sus queridos compañeros, pese a las horas que son y pese a que al día siguiente es laborable se desgañitan a voz en grito cual gatos escaldados en el salón cantando esas bonitas canciones del volumen <b>La edad de oro del pop español</b> del Singstar de la Play. <b>Arrierita</b> escucha los golpes que algún vecino, como tantas otras veces, está dando. <b>Arrierita</b> se levanta y va al baño. Ellos cantan <i>No controles mi forma de vestir</i>. <b>Arrierita</b> respira hondo. Sale del baño y abre la puerta del salón. Se apoya en el quicio de la puerta, se cruza de brazos y les mira fijamente con cara de reproche. <i>No controles mi forma de vestir por… que es to… taaal</i>. Ambos cesan en sus aullidos y me miran (y encima con cara de ofendidos por interrumpirles). Y lo que sólo pretendía ser un simple toque de atención porque son las once de la noche de un lunes, yo quiero dormir y los vecinos a quien se quejarán es a mí porque es a la que conocen después de ocho años se convierte en una batalla dialéctica en la que echarnos las cosas en cara. Y si yo no ensucio porque apenas estoy, friego los utensilios de cocina utilizados antes de sentarme a comer y friego mi plato inmediatamente después, ¿qué pueden echarme en cara? Pues sí. Lo tienen. Y es que resulta que yo, asquerosa fumadora (pese a que entraron sabiéndolo y juraron que no les importaba ni molestaba), fumo <b>en mi cuarto</b> (ya ni siquiera en el salón porque apenas pongo un pie en él). Pero el humo, ese ente perverso y demoníaco, se escapa por debajo de la puerta, dobla un recodo, se recorre cuatro metros de pasillo, se cuela por debajo de la puerta de <b>GayArdón</b> y llega hasta su sensible naricilla. Y yo, ojiplática perdida, sólo puedo preguntarme cómo es que a este chico no le han cogido como perro policía con semejante olfato.<br/><br/>La conversación fue tensa. Y no quise mencionaros el inminente aumento de los gastos que vosotros mismos generais porque era demasiado tarde para meterme en camisas de once varas. Así que hoy, cuando a las once de la noche <b>GayArdón</b> (porque, claro, entre venir de currar a las dos, comer, echarse la siesta y pasar la tarde jugando con la Play no has tenido tiempo) se ha puesto a pasar la aspiradora y a limpiar, servidora se ha quedado calladita en su cuarto porque no tiene ganas de más historias.<br/><br/>Queridos compañeros de piso, <b>Arrierita</b> está a punto de explotar. Y ya estoy harta de ir detrás de vosotros diciéndoos las cosas como si fuera vuestra madre. Seguid así, que ya veréis la que se monta.<br/><br/>(Como veréis, también me la pela que podáis leer mi blog. Al menos así no me habréis interrumpido para querer dejarme por mentirosa).<br/>]]></description><author><![CDATA[Arrierita]]></author></item><item><title><![CDATA[Vuelta a la rutina]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/arrieritos/c_198.htm]]></link><description><![CDATA[8:05 AM. <FONT color="orange"><b>Arrierita</b></FONT> entra por la puerta de su oficina, deja el bolso sobre su silla y sale disparada, almacen mediante y escaleras arriba, hacia el baño. Adiós café. Y menos mal que el pollo de anoche ya andaría demasiado abajo como para salir… Aún lagrimeando se sienta en su puesto. Mientras enciende el ordenador se rellena la botella de agua. <b>Jefa</b> le pregunta qué tal está. <FONT color="orange"><b>Arrierita</b></FONT> le relata lo sucedido un momento antes ahorrándose los detalles truculentos. Su cara es un poema. Por el sueño, por el malestar y por acabar de echar por la boca hasta la primera papilla. “¿Por qué no te has quedado en casa?”, le pregunta Jefa. <FONT color="orange"><b>Arrierita</b></FONT> menea la cabeza.<br/><br/>Minutos después esa es la pregunta que <FONT color="orange"><b>Arrierita</b></FONT> se hace cada dos minutos. Una falta tres días a la oficina y en tres días les ha dado tiempo a cerrar el año y a cambiar el método de facturación por algo aún más complicado. Ozú! <b>Jefa</b> se sienta junto a <FONT color="orange"><b>Arrierita</b></FONT> a darle fotocopias con códigos y abreviaturas y a explicarle las novedades. Por primera vez en mucho tiempo no puede abrir el Internet Explorer hasta casi las once de la mañana sabiendo que el día se haría interminablemente largo…<br/><br/>……………………….<br/><br/>¿Cuál es el objetivo de un blog personal? Contar tú día a día, lo que te ocurre, lo que sientes, lo que piensas. Hace un año contaba cuando estaba bien y cuando estaba mal. Y la gente comentaba libremente porque lo único que conocía de mí eran estas letras. Ahora, al más leve atisbo de malestar, mi bandeja de entrada se llena de mails preocupados, dándome ánimos, invitándome a hablar o desahogarme. Mi móvil berrea de lo lindo cada poco rato con mensajes y llamadas de la misma índole. <br/><br/>No me estoy quejando. Se agradece la preocupación, el interés, el ánimo y todo lo demás. Pero si bien antes mis rayadas mentales eran una búsqueda de alivio, una forma de desfogarme mediante la palabra escrita para que lo leyeran personas que eran tan anónimas para mí como yo para ellas, ahora cada cosa negativa o pesimista que escriba puede ser tomada como un intento de llamar la atención. Y eso no me gusta. Cuando he estado realmente mal siempre he llamado a alguien, he buscado a quien sabía que me iba a escuchar. Y todavía no lo he hecho. Simplemente cuento aquí cómo me siento. Porque esa fue la principal razón que me impulsó a abrir este sitio. Sólo me estoy desahogando. Agradezco los comentario, los mails, los mensajes, las llamadas pero todavía no ha llegado el momento de preocuparse.<br/><br/>Es este puto mes, esta puta vida, esta puta ciudad… Esos putos recuerdos que me persiguen ahora con más ahínco que en cualquier otra época del año.<br/><br/><b>Nota:</b> Mi ordenador agoniza. Por eso ya no hay música. A ver si los Reyes me hacen un apaño, que este pobre necesita componentes nuevos. Este año ha currado como un condenado…<br/>]]></description><author><![CDATA[Arrierita]]></author></item><item><title><![CDATA[El último día de la semana]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/arrieritos/c_197.htm]]></link><description><![CDATA[Voy a ver a mis abuelos. Siempre que vuelvo a la ciudad dormitorio que años ha me vio crecer tengo la misma sensación. Una mezcla de pánico y alivio. Pánico de lo que me hubiera esperado si no hubiera salido de allí. Alivio de haberlo hecho. Es lo más parecido que puedo sentir a lo que mucha gente siente con respecto a sus pueblos. Y parece mentira que lo diga de una ciudad que está a veinte kilómetros de Madrid (y que no tardará en fundirse con la capital). Pero es lo que siento.<br/><br/>Apenas he comido y el café me ha sentado mal. Al sentarnos en el salón mi abuelo tenía puesta la tele. Estaban echando <i>Sonrisas y lágrimas</i>. Al principio decía que nunca la había visto. Él siempre dice que no ha visto las películas. He curioseado entre los dvd's y he acabado poniendo <i>Crash</i>. Es curioso que siempre acabe viendo en casa de mis abuelos las películas que me descargo y que nunca veo en mi casa. Al empezar él decía que sí que la había visto y que era muy buena. Luego no se acordaba. Al acabar ha dicho que es una mierda, que no la entiende. A mí sí me ha gustado. Bastante. Buen guión. Estupendo montaje. Emoción contenida. Sin excesos sentimentales.<br/><br/>Luego se han empeñado en traerme a casa. Yo les he dicho que no. Él no ve bien de noche. El coche está viejo. Pero ha insistido y los tres hemos bajado al aparcamiento. Tiene coche nuevo. Uno de segunda mano, claro. Pero sólo tiene cuatro años. Más contento que unas castañuelas se ha puesto a enseñármelo y explicarme cosas. Ha metido la llave de contacto y... no arrancaba. Se había quedado sin batería. Se ha quedado dentro intentando averiguar qué pasaba mientras mi abuela y yo íbamos hacia la parada del bus.<br/><br/>Mientras esperábamos nos hemos puesto a hablar de la familia y de lo que yo voy a hacer en nochebuena. Y me he cerciorado de algo que ya intuí hace un par de días. Que no encajo en los planes de las personas con las que pensaba cenar esa noche. Pues muy bien. Me quedaré en mi casa. Tampoco sería la primera vez.<br/><br/>Antes de montarme en el autobús mi móvil ha empezado a vibrar dentro de mi bolsillo. Y cuando he llegado a casa ya tenía plan para no tener que verles las caras a los elementos con los que vivo. <br/><br/>Si tan sólo pudiera saber qué coño me pasa últimamente... Pero no tengo fuerzas ni para averiguarlo...]]></description><author><![CDATA[Arrierita]]></author></item><item><title><![CDATA[Un domingo cualquiera]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/arrieritos/c_196.htm]]></link><description><![CDATA[Me despierto con una llamada de JM. Le preocupa mi encierro. Yo apenas puedo hablar de lo dormida que estoy. Anoche estuve dando vueltas en la cama hasta las cinco sin poder pegar ojo.<br/><br/>Me hago café y enciendo el ordenador. Leo que la revista <a target="_blank" href="http://www.time.com">Time</a> me ha nombrado <a target="_blank" href="http://es.news.yahoo.com/17122006/4/eeuu-revista-time-designa-persona-ano-usuarios-internet.html"><i>Persona del Año</i></a> ( y a ti y a ti y a ti y a ti también). Alzo la ceja con sorna.<br/><br/>Chuchín me reclama para que le baje a la calle. Y dentro de un rato estaré comiendo con mis abuelos. No les veré hasta después de Reyes. Como cada año se van a Benidorm a pasar las navidades. Voy a empezar a hacer lo mismo. Pero yo no me iré a Benidorm, me iré a Kuala Lumpur, que está mucho más lejos.<br/><br/>Sigo muy musical. Ya me pasó con M-Clan en su momento. Este ha sido el año de Pereza. Es curioso cómo las letras que escriben hombres heterosexuales pueden aplicarse tan bien a mí misma.<br/><br/><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/2DZtSI2mXZc"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/2DZtSI2mXZc" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object><br/><br/><br/>Llevo mucho tiempo fuera de mí,<br/>perdido y como si no tuviera alma,<br/>haciendo el perro por los bares,<br/>perdiendo el hilo,<br/>pidiendo a gritos un poco de calma.<br/><br/><b>Nada me sale o me sale mal,<br/>todo lo que hago no sirve para nada,<br/>pongo empeño y quiero hacerlo bien,<br/>pero al final todo se caga.</b><br/><br/><b>Nada es suficiente y no se por qué<br/>me falta algo, y no se qué.<br/>Tengo de todo, dentro de un orden,<br/>pero en el fondo nada que importe.</b><br/><br/>Y nena, nena, nena, nena, no es por ti,<br/>es lo de siempre, no es nada nuevo.<br/><br/>Y cada vez más solo y más pellejo,<br/>dos días triste, dos días pedo,<br/>no llegan cartas desde hace tiempo,<br/>creo que voy a matar al cartero.<br/><br/>Y a tu lado perdí mi tiempo,<br/>lo volvería a perder de nuevo.<br/>Para mi lo fácil es odiarte,<br/>pero debo de estar haciéndome viejo.<br/><br/>Y nena, nena, nena, nena, no es por ti,<br/>lo que tuvimos ya ni me acuerdo.<br/><br/>(...)<br/><br/>Y yo bebiendo fumando,<br/>me voy elevando,<br/>perdiéndome un rato, buscando algo,<br/>perdonándome el no volar<br/>porque bailando y soñando vamos tirando.<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Arrierita]]></author></item><item><title><![CDATA[Escapar]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/arrieritos/c_195.htm]]></link><description><![CDATA[<object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/jPqDPLvEOdA"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/jPqDPLvEOdA" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object><br/><br/>¿Por qué es tan difícil creer?<br/><br/>.........................................<br/><br/>Sientes muy dentro que todos se van.<br/>Sientes tu alma queriendo escapar.<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Arrierita]]></author></item></channel></rss>
