Por que una noche es una noche....
Fin de año, noche de felicidad y esperanza, comida en abundancia y bebida aún más. Claro....
Este año hay que vamos a seguir el protocolo, vamos a disfrazarnos. Sí, a disfrazarnos.
Una debe levantarse tarde (hay que aguantar por la noche), y pasará todo el día nerviosa (para eso tengo que empezar a practicar). Para calmar los nervios, me meteré en la ducha durante cinco mil horas, me bañare con aceites esenciales (eso es caro? Por que me da a mi que este año va a subir demasiado el presupuesto) y me enjabonaré el pelo tres o cuatro veces... (nunca se está lo suficientemente guapa).
Total que para cuando haya querido salir de la ducha, ya será lo hora de partir hacia casa de mi tía y tendré que vestirme deprisa y corriendo.
Claro , que con las prisas, tu madre gritándote por detrás y tu padre arrancando el coche! Pues como se va a concentrar una... Vamos que llegas a casa de tu tía con el vestido mal puesto, las medias con carreras (no te ha dado tiempo a limarte las uñas del todo y claro...), el moño carísimo echado a perder por que mientras tu padre ponía el coche en marcha y tu tratabas inútilmente de entrar con cuidado, te pillaste el moño con la puerta del dichoso coche y treinta euros de peluquería a la basura...
En cuanto entras por la puerta de casa de tu tía, con tu madre echando pestes por la boca, tu padre con cara cabreado al escuchar a tu madre berreando sin parar y tu hermano con cara impasible, como si esto pasara todos los años (por que pasa...), tu tía te pregunta que qué te ha pasado, tu no contestas. Simplemente miras de reojo a tu madre y tu tía contesta con un gesto de ten entiendo querida, es mi hermana. (y además mi hermana mayor... jus jus...)
Entras en el salón y ves que la comida ni siquiera está puesta, que sólo han llegado parientes lejanos y te cagas en tu madre, si te cagas en ella. Has tirado 30 euros de moño a la basura te has cargado las medias antideslizantes especiales para el dolor de pies y para colmo se te ha arrugado el vestido. Ya no hablemos de que ha sido completamente imposible organizar la cantidad ingente de cosas que llevas para meterlas en un bolsito tan sumamente pequeño. Así que nada, tu ni corta ni perezosa sueltas todos lo que llevas en las manos encima de la mesa del salón y procedes a organizarlo. No sin que antes estela típica tocapelotas de siempre:
-¿Pero hija, tanto vas a fumar esta noche?
-Mira abuela. Sabes desde hace años que fumo, y desde hace más que fumo mucho. ¿Podemos dejar esta conversación para otro día?
-Aiss, que susceptible estás siempre, hija.
Tras media hora analizando la forma de meter el móvil, las llaves, el abono, las tiritas, los tres paquetes de tabaco (esto es real), el spray antiempalagosos y demás utensilios imprescindibles. Consigues que entre todo y que el bolso cierre sin estallar la cremallera.
Tus tías, primas y abuela, han estado observándote durante todo el proceso por lo que te levantas de la mesa casi más cabreada de lo que llegaste. Así que acudes corriendo a los brazos de tu tía y anfitriona de la fiesta.
Claro que en ese momento no puede atenderte, y como tu madre ya se ha metido en la cocina manos a la obra tu queridísima tía está al borde del ataque de nervios... conclusión que mandas a tu madre al salón a hablar con la abuela y te quedas tu allí en la acogedora cocina, con todos los langostinos mirándote, las ensaladeras llenas de canapés esperando a ser terminados.... y la larga lista de platos inimaginables en un día cualquiera.
Pero es que no debemos olvidar, que es una noche especial, en el que la felicidad nos ahoga y es la familia la que se encarga de tirar de la soga...
Pero volviendo a la escena, tu tía te mira con cara de gracias infinitas, desahogo y verdadera alegría. Has vuelto a salvarla del infiero (que es, por supuesto, tu madre).
Claro que tu sabes que a cambio de todo ello, tu tía te pintará te volverá a hacer el peinado e incluso te dejará unas medias antideslizantes y especiales para el dolor de pies, que sabe que jamás volverá a ver....
Así que tu sigues preparando canapés con tu tía, ahora con una sonrisa en la cara y un delantal de ovejitas cursis rosas (se lo regaló tu madre...).
Si es que el día 31 es un día para recordar, desde luego.
Terminas de pelar gambas, langostinos y uvas (si, que la familia es mu fina ella). Pones platos enteros de turrón y polvorones... y te sientas a cenar...
Has comido tanto que sientes que el vestido va a explotar, aunque por otro lado, joder se me ha hinchado tanto la barriga que ya no se notan las arrugas....
Ya para colmo, aparece Ramón García en al tele anunciando las uvas. Te las comes todas tan rápido que se te empieza a caer la babilla, menos mal que no te has quitado el delantal si no el vestido al carajo... si es que una es más sabia....
Y una vez que empieza noche de fiesta ya empieza la cuanta atrás:
Tía date prisa por dios que he quedad a la 1 y aún no estoy ni vestida. (tu madre se ha empeñado en quitarte el vestido y dejarte en pelotingas delante de toda la familia para que no te manche tu tía el vestido con el maquillaje. Claro mamá no me he manchado con los langostinos ni con las uvas pero la tía me tiene que manchar...)
Llegas a una especie de consenso con tu madre, tu te vas al baño con tu tía a que te peine y te arregle el pelo pero con la condición de que ella no se mueva del salón ni pa mear.
Sales del baño, peinada, pintada, vamos fabulosa.... que ni Leticia Ortiz y encuentras a tus primas meadas de la risa a tu abuela con cara de susto y a tu madre con cara de culpabilidad.... por un momento piensas que has salido del baño literalmente en pelotas y te haces un repaso de arriba abajo para comprobar que la ropa sigue en su sitio. Entonces vuelves a subir la cabeza y miras a ti madre. Es en ese momento cuando ves que tiene el vestido sobre sus piernas, y que sorprendentemente al vestido le ha crecido una agujero negro en medio del culo.
Tu cara se empieza a desfigurar, la cólera te sube por las venas y estallas en gritos contra tu madre. (al día siguiente prefieres no recordar todas las cosas que le dijiste, quieras que no a mi al menos me sigue dando de comer...)
Tus tías tratan de calmarte y empiezan a buscar una solución. Menos mal que es justo en el culo y se puede arreglar con un lacito y un par de remendones... ¿Un lacito? Me cago en to....
Total, que al final sales de casa, con un cabreo monumental, llegas tarde y para colmo tienes un lazo pegado al culo, por que a tu madre le ha dado la maldita gana de planchar el p**o vestido.!!
Pero bueno...
Fin de año, noche de felicidad y esperanza, comida en abundancia y bebida aún más.
Por cierto lo del vestido también es cierto...
Este año hay que vamos a seguir el protocolo, vamos a disfrazarnos. Sí, a disfrazarnos.
Una debe levantarse tarde (hay que aguantar por la noche), y pasará todo el día nerviosa (para eso tengo que empezar a practicar). Para calmar los nervios, me meteré en la ducha durante cinco mil horas, me bañare con aceites esenciales (eso es caro? Por que me da a mi que este año va a subir demasiado el presupuesto) y me enjabonaré el pelo tres o cuatro veces... (nunca se está lo suficientemente guapa).
Total que para cuando haya querido salir de la ducha, ya será lo hora de partir hacia casa de mi tía y tendré que vestirme deprisa y corriendo.
Claro , que con las prisas, tu madre gritándote por detrás y tu padre arrancando el coche! Pues como se va a concentrar una... Vamos que llegas a casa de tu tía con el vestido mal puesto, las medias con carreras (no te ha dado tiempo a limarte las uñas del todo y claro...), el moño carísimo echado a perder por que mientras tu padre ponía el coche en marcha y tu tratabas inútilmente de entrar con cuidado, te pillaste el moño con la puerta del dichoso coche y treinta euros de peluquería a la basura...
En cuanto entras por la puerta de casa de tu tía, con tu madre echando pestes por la boca, tu padre con cara cabreado al escuchar a tu madre berreando sin parar y tu hermano con cara impasible, como si esto pasara todos los años (por que pasa...), tu tía te pregunta que qué te ha pasado, tu no contestas. Simplemente miras de reojo a tu madre y tu tía contesta con un gesto de ten entiendo querida, es mi hermana. (y además mi hermana mayor... jus jus...)
Entras en el salón y ves que la comida ni siquiera está puesta, que sólo han llegado parientes lejanos y te cagas en tu madre, si te cagas en ella. Has tirado 30 euros de moño a la basura te has cargado las medias antideslizantes especiales para el dolor de pies y para colmo se te ha arrugado el vestido. Ya no hablemos de que ha sido completamente imposible organizar la cantidad ingente de cosas que llevas para meterlas en un bolsito tan sumamente pequeño. Así que nada, tu ni corta ni perezosa sueltas todos lo que llevas en las manos encima de la mesa del salón y procedes a organizarlo. No sin que antes estela típica tocapelotas de siempre:
-¿Pero hija, tanto vas a fumar esta noche?
-Mira abuela. Sabes desde hace años que fumo, y desde hace más que fumo mucho. ¿Podemos dejar esta conversación para otro día?
-Aiss, que susceptible estás siempre, hija.
Tras media hora analizando la forma de meter el móvil, las llaves, el abono, las tiritas, los tres paquetes de tabaco (esto es real), el spray antiempalagosos y demás utensilios imprescindibles. Consigues que entre todo y que el bolso cierre sin estallar la cremallera.
Tus tías, primas y abuela, han estado observándote durante todo el proceso por lo que te levantas de la mesa casi más cabreada de lo que llegaste. Así que acudes corriendo a los brazos de tu tía y anfitriona de la fiesta.
Claro que en ese momento no puede atenderte, y como tu madre ya se ha metido en la cocina manos a la obra tu queridísima tía está al borde del ataque de nervios... conclusión que mandas a tu madre al salón a hablar con la abuela y te quedas tu allí en la acogedora cocina, con todos los langostinos mirándote, las ensaladeras llenas de canapés esperando a ser terminados.... y la larga lista de platos inimaginables en un día cualquiera.
Pero es que no debemos olvidar, que es una noche especial, en el que la felicidad nos ahoga y es la familia la que se encarga de tirar de la soga...
Pero volviendo a la escena, tu tía te mira con cara de gracias infinitas, desahogo y verdadera alegría. Has vuelto a salvarla del infiero (que es, por supuesto, tu madre).
Claro que tu sabes que a cambio de todo ello, tu tía te pintará te volverá a hacer el peinado e incluso te dejará unas medias antideslizantes y especiales para el dolor de pies, que sabe que jamás volverá a ver....
Así que tu sigues preparando canapés con tu tía, ahora con una sonrisa en la cara y un delantal de ovejitas cursis rosas (se lo regaló tu madre...).
Si es que el día 31 es un día para recordar, desde luego.
Terminas de pelar gambas, langostinos y uvas (si, que la familia es mu fina ella). Pones platos enteros de turrón y polvorones... y te sientas a cenar...
Has comido tanto que sientes que el vestido va a explotar, aunque por otro lado, joder se me ha hinchado tanto la barriga que ya no se notan las arrugas....
Ya para colmo, aparece Ramón García en al tele anunciando las uvas. Te las comes todas tan rápido que se te empieza a caer la babilla, menos mal que no te has quitado el delantal si no el vestido al carajo... si es que una es más sabia....
Y una vez que empieza noche de fiesta ya empieza la cuanta atrás:
Tía date prisa por dios que he quedad a la 1 y aún no estoy ni vestida. (tu madre se ha empeñado en quitarte el vestido y dejarte en pelotingas delante de toda la familia para que no te manche tu tía el vestido con el maquillaje. Claro mamá no me he manchado con los langostinos ni con las uvas pero la tía me tiene que manchar...)
Llegas a una especie de consenso con tu madre, tu te vas al baño con tu tía a que te peine y te arregle el pelo pero con la condición de que ella no se mueva del salón ni pa mear.
Sales del baño, peinada, pintada, vamos fabulosa.... que ni Leticia Ortiz y encuentras a tus primas meadas de la risa a tu abuela con cara de susto y a tu madre con cara de culpabilidad.... por un momento piensas que has salido del baño literalmente en pelotas y te haces un repaso de arriba abajo para comprobar que la ropa sigue en su sitio. Entonces vuelves a subir la cabeza y miras a ti madre. Es en ese momento cuando ves que tiene el vestido sobre sus piernas, y que sorprendentemente al vestido le ha crecido una agujero negro en medio del culo.
Tu cara se empieza a desfigurar, la cólera te sube por las venas y estallas en gritos contra tu madre. (al día siguiente prefieres no recordar todas las cosas que le dijiste, quieras que no a mi al menos me sigue dando de comer...)
Tus tías tratan de calmarte y empiezan a buscar una solución. Menos mal que es justo en el culo y se puede arreglar con un lacito y un par de remendones... ¿Un lacito? Me cago en to....
Total, que al final sales de casa, con un cabreo monumental, llegas tarde y para colmo tienes un lazo pegado al culo, por que a tu madre le ha dado la maldita gana de planchar el p**o vestido.!!
Pero bueno...
Fin de año, noche de felicidad y esperanza, comida en abundancia y bebida aún más.
Por cierto lo del vestido también es cierto...
Comentario:
jajajajajajaj lo que me he podido reír jajajajaja. ¿¿¿En serio que te pasan estas cosas???
Muy bueno ese final nanita!! llega a pasar eso y entonces si...
Un beso!!
Muy bueno ese final nanita!! llega a pasar eso y entonces si...
Un beso!!
Comentario:
Uffff,pues yo algo de estrés sí que recuerdo la mayoría de las nocheviejas... Este año paso,pero de verdad.Ni gastos ni estrés,solucionado!
Un besito.
Un besito.
Comentario:
imaginate el final de la historia:
"Por fin, despues del inmenso atasco, llego a la puerta del local/discoteca, te bajas del coche, cierras la puerta y te pillas el lazo con la puerta. Pero de esto no te das cuenta hasta que el coche arranca y se lleva con él el apaño tan improvisado que te ha plantado tu madre en el culo. Al final, toda la noche con el micro-bolso en la espalda y pegada a una pared para que la mancha negra del vestido no se vea..."
Eso ya seria totalmente surrealista!
Un besito
"Por fin, despues del inmenso atasco, llego a la puerta del local/discoteca, te bajas del coche, cierras la puerta y te pillas el lazo con la puerta. Pero de esto no te das cuenta hasta que el coche arranca y se lleva con él el apaño tan improvisado que te ha plantado tu madre en el culo. Al final, toda la noche con el micro-bolso en la espalda y pegada a una pared para que la mancha negra del vestido no se vea..."
Eso ya seria totalmente surrealista!
Un besito