Cambio climático.

La capa de hielo resquebrajada poco a poco comienza a derretirse dejando entrever cada curva, cada recoveco, cada rincón. Los lugares más escondidos, más secretos van quedando al descubierto en un proceso lento para el que no existe retorno. Siente como las gotas del hielo derretido recorren su cuerpo dejando tras de sí multitud de nuevas sensaciones...
Combate.
En esos momentos te miro y sé lo que estas pensando. Te acercas lentamente sin apartar tus ojos de los míos, sé que quieres guerra y estoy preparada, pero espero que seas tú quien de el primer paso.
Sabes que estoy alerta y aún así maquinas un movimiento que me pille por sorpresa. Todavía no te has decidido a atacar pero yo ya estoy en posición de defensa, conozco tu estrategia. Continúas acercándote y pones "cara de mala", levantas los brazos y con un movimiento rápido simulas un golpe equivocado, te esquivo, levanto mi almohada parando la tuya. Giro, mientras, impulso mi arma de goma espuma contra tu culo, el golpe ha sido un éxito pero no lo suficientemente rápido, has tenido el tiempo suficiente para cogerme por la cintura y hacerme una llave que me tumbe sobre la cama. Te dejas caer sobre mí, nos reímos, me besas, me acaricias el cuello, te beso, nos reímos, me desafías con la lengua, cuelo mis manos bajo tu camiseta y me río, me miras, te ríes, escondes la cabeza en mi cuello, noto tu respiración en mi oreja, te abrazo fuerte contra mí, rodeo tu cuerpo con mis piernas...

Sabes que estoy alerta y aún así maquinas un movimiento que me pille por sorpresa. Todavía no te has decidido a atacar pero yo ya estoy en posición de defensa, conozco tu estrategia. Continúas acercándote y pones "cara de mala", levantas los brazos y con un movimiento rápido simulas un golpe equivocado, te esquivo, levanto mi almohada parando la tuya. Giro, mientras, impulso mi arma de goma espuma contra tu culo, el golpe ha sido un éxito pero no lo suficientemente rápido, has tenido el tiempo suficiente para cogerme por la cintura y hacerme una llave que me tumbe sobre la cama. Te dejas caer sobre mí, nos reímos, me besas, me acaricias el cuello, te beso, nos reímos, me desafías con la lengua, cuelo mis manos bajo tu camiseta y me río, me miras, te ríes, escondes la cabeza en mi cuello, noto tu respiración en mi oreja, te abrazo fuerte contra mí, rodeo tu cuerpo con mis piernas...

Un sueño.
El otro día me pidieron que dibujara un sueño y yo, te dibuje a ti.

Ya van 8 y sigo soñando...
Aclaración: Es mi segundo dibujo, con el tiempo prometo mejorar.

Ya van 8 y sigo soñando...
Aclaración: Es mi segundo dibujo, con el tiempo prometo mejorar.
“Política”.
El sábado por la tarde mientras charlábamos con la tía de Izel y su pareja en el salón de su casa se me ocurrió preguntar ¿esto que es? Y ahí comenzó mi suplicio...enseguida me dijeron que era una Nintendo DS. Por supuesto, mi cara era un poema, no entiendo absolutamente nada de juguetitos de este tipo y normalmente me aburren incluso antes de darle al on. Pero en este caso, me llamó la atención y me puse a curiosear .¡Brillante idea! cuando quise darme cuenta, la pareja de la tía de Izel, me había preparado el cacharrito para hacer “el examen “ que valoraría mi peso cerebral. Intenté que comenzara Izel, pero la muy traidora me dejó sola ante el peligro.
Temiendo que ocurriría lo peor, comencé a sentir los mismos nervios que cuando estaba en el colegio y la profesora me elegía para repasar la lección. La situación además se complicaba con los 3 pares de ojos que notaba a mi espalda. Las muy brujas no me dejaban ni respirar, intenté darles esquinazo moviendo la maquinita para que no pudieran ver la pantalla pero no había forma, cualquier, movimiento, por pequeño que fuera, era repetido por las 3 al mismo tiempo sin dejarme escapatoria...lo peor llegó cuando vi que en la pantallita aparecía el letrero luminoso de “Cálculo” ¡no! las piernas ya estaban totalmente descontroladas y del temblor parecían tener vida propia, un tic en el ojo me impedía una visión clara de las soluciones y el palito se escurría entre mis dedos. Sabía que todo el mundo daría por hecho que esta prueba la superaría perfectamente y eso añadía más tensión al momento. Pero vamos a ver, que trabajo con números, si, pero en hoja de excel, joé. Estaba segura de que fallaría hasta en la tabla de multiplicar. Cuando, por fin, terminé todas las pruebas respiré, ya había quedado como una pava, eso no tenía solución pero por lo menos ya se había acabado. Claro, eso pensaba yo, pero aún quedaba lo peor... la calificación del muñequito que hace de profesor chiflado. Comienza diciendo algo así como “he visto cerebros muchísimo mejores” ¡será posible el canijo este! Entre estas y otras lindezas llegamos al momento cumbre, en el que agita su varita y tras unos segundos, sentencia “tu cerebro es” (segundos de pánico) “político” ¡será posible! y yo sin saberlo y currando de sol a sol. Desde entonces, he comenzado a adaptarme, hoy por ejemplo he aprendido , con el talante que me caracteriza, a “delegar” gracias a lo cual he podido actualizar mi blog desde el trabajo...ayss si lo hubiese sabido antes...
Temiendo que ocurriría lo peor, comencé a sentir los mismos nervios que cuando estaba en el colegio y la profesora me elegía para repasar la lección. La situación además se complicaba con los 3 pares de ojos que notaba a mi espalda. Las muy brujas no me dejaban ni respirar, intenté darles esquinazo moviendo la maquinita para que no pudieran ver la pantalla pero no había forma, cualquier, movimiento, por pequeño que fuera, era repetido por las 3 al mismo tiempo sin dejarme escapatoria...lo peor llegó cuando vi que en la pantallita aparecía el letrero luminoso de “Cálculo” ¡no! las piernas ya estaban totalmente descontroladas y del temblor parecían tener vida propia, un tic en el ojo me impedía una visión clara de las soluciones y el palito se escurría entre mis dedos. Sabía que todo el mundo daría por hecho que esta prueba la superaría perfectamente y eso añadía más tensión al momento. Pero vamos a ver, que trabajo con números, si, pero en hoja de excel, joé. Estaba segura de que fallaría hasta en la tabla de multiplicar. Cuando, por fin, terminé todas las pruebas respiré, ya había quedado como una pava, eso no tenía solución pero por lo menos ya se había acabado. Claro, eso pensaba yo, pero aún quedaba lo peor... la calificación del muñequito que hace de profesor chiflado. Comienza diciendo algo así como “he visto cerebros muchísimo mejores” ¡será posible el canijo este! Entre estas y otras lindezas llegamos al momento cumbre, en el que agita su varita y tras unos segundos, sentencia “tu cerebro es” (segundos de pánico) “político” ¡será posible! y yo sin saberlo y currando de sol a sol. Desde entonces, he comenzado a adaptarme, hoy por ejemplo he aprendido , con el talante que me caracteriza, a “delegar” gracias a lo cual he podido actualizar mi blog desde el trabajo...ayss si lo hubiese sabido antes...
Llueve en Madrid.

Algo que contar.
Nunca fui un fenómeno de masas, prefiero pasar desapercibida. Me considero tímida, reservada y con muchas inquietudes por aprender. Supongo que con estas características es lógico que prefiera escuchar a hablar.
Siempre he pensado que de todo el mundo se puede aprender. Por eso he dedicado mucho tiempo de mi vida a escuchar y a observar a cualquier persona con la que me he topado, que tuviera algo que decir y quisiera contármelo. Probablemente haya tenido suerte, pero no recuerdo ni una sola persona de la que no haya podido aprender algo.
Tal vez por eso, por mi naturaleza de eterna aprendiza, de curiosa insaciable, me soprendió tanto el día que descubrí que a la persona que menos había escuchado, que menos había observado era a mi misma. Me percaté de que en mi ansia por aprender me había olvidado de escuchar lo que yo misma tenía que decir.
Desde hace un tiempo, no mucho, comencé a dedicarme ratos, supongo que yo también tenía cosas que decir y quería contarlas... quería contármelas.
Desde entonces, no hago más que escucharme y aprendo y me sorprendo y me saco de mis casillas, y me río, y lloro, y me empiezo a conocer, y me gusta.
Siempre he pensado que de todo el mundo se puede aprender. Por eso he dedicado mucho tiempo de mi vida a escuchar y a observar a cualquier persona con la que me he topado, que tuviera algo que decir y quisiera contármelo. Probablemente haya tenido suerte, pero no recuerdo ni una sola persona de la que no haya podido aprender algo.
Tal vez por eso, por mi naturaleza de eterna aprendiza, de curiosa insaciable, me soprendió tanto el día que descubrí que a la persona que menos había escuchado, que menos había observado era a mi misma. Me percaté de que en mi ansia por aprender me había olvidado de escuchar lo que yo misma tenía que decir.
Desde hace un tiempo, no mucho, comencé a dedicarme ratos, supongo que yo también tenía cosas que decir y quería contarlas... quería contármelas.
Desde entonces, no hago más que escucharme y aprendo y me sorprendo y me saco de mis casillas, y me río, y lloro, y me empiezo a conocer, y me gusta.
Un momento de relax
Hemos comenzado el año con una cantidad de trabajo espantosa, incluso, más del que tuvimos en el mes de diciembre. Esto me hace estar en un estado de agobio constante, tengo la sensación de no llegar a otra cosa que no sea el trabajo.Odio esta sensación. No soporto que mi trabajo se convierta en el eje central de mi vida, siento que pierdo el tiempo, un tiempo que dedicaría a lo que realmente me importa a Izel, a mi familia, a mis amigos, a mis cursos y un largo etcétera.
Esta mañana, en un momento de relax, es decir, durante el tiempo que debería haber empleado en desayunar, he aprovechado para hacerme un viajecito, no, no tengo una máquina teletransportadora, me basta con curiosear en la web de alguna agencia de viajes, hasta encontrar el lugar donde me gustaría estar en ese preciso instante. Hoy, he tenido algunas dudas respecto al destino, pero estaba tan cansada que he decido tumbarme al sol de la Riviera Maya. Unos instantes después había desaparecido el ordenador, la mesa y los teléfonos que sonaban, se habían silenciado. En su lugar, escuchaba una melodía suave de ritmos caribeños mientras me estiraba sobre la tumbona frente al mar en la que había aterrizado. Hacía calor pero no resultaba molesto gracias a la brisa y he sentido como poco a poco conseguía relajarme escuchando el vaivén de las olas. Tras unos segundos disfrutando de aquella tranquilidad he abierto los ojos y he visto a Izel leyendo en la tumbona de al lado. Al ver que me he despertado cierra el libro y me sonríe, me hace unas carantoñas y comenzamos a hablar sobre tonterías. Bromeo sobre lo “raro” que habla y se ríe cuando intento imitar su acento. Sobre la mesa cubierta por una sombrilla de paja, se acumulan las copas decoradas con trozos de fruta tropical, no recuerdo si lo último que pedimos fue un mojito o un coco loco. Justo cuando estoy levantando la mano para llamar la atención del camarero, aparece mi jefe.... Ooohhh no, lucho por no salir de mi mundo imaginario dibujando sobre su traje de chaqueta una faldilla hawaiana y sustituyendo el montón de papeles que trae en la mano por una bandeja llena de cócteles tropicales. Pero en cuanto comienza a hablar sobre los ajustes de los rendimientos financieros, cualquier esfuerzo resulta inútil, me es imposible sostenerme en aquella nube. En mi sueño veo aparecer un tubo gigante que sale desde el fondo del mar, noto como me aspira sin piedad, intento, sin éxito, agarrarme con fuerza a la tumbona, Izel me mira triste y se despide con un beso al aire, mientras “vuelo” hacia el interior de aquel artefacto que en escasos segundos me deja caer sobre mi silla. Siento como un mareo, tal vez por los mojitos, y apoyo los codos sobre la mesa mientras mi jefe continúa hablando sobre la rentabilidad de la renta fija. Afortunadamente, disfruta con estos temas, lo que me da los minutos que necesito para ubicarme de nuevo. Me cuesta procesar toda la información que me esta dando, vuelvo a sentirme agotada, demasiadas horas aquí metida, demasiadas ganar de salir corriendo.
“El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer” (Oscar Wilde)...que pena que no sean los Santos Inocentes, sino mañana le colgaría un cartelito, con esta frase, a más de uno.
Esta mañana, en un momento de relax, es decir, durante el tiempo que debería haber empleado en desayunar, he aprovechado para hacerme un viajecito, no, no tengo una máquina teletransportadora, me basta con curiosear en la web de alguna agencia de viajes, hasta encontrar el lugar donde me gustaría estar en ese preciso instante. Hoy, he tenido algunas dudas respecto al destino, pero estaba tan cansada que he decido tumbarme al sol de la Riviera Maya. Unos instantes después había desaparecido el ordenador, la mesa y los teléfonos que sonaban, se habían silenciado. En su lugar, escuchaba una melodía suave de ritmos caribeños mientras me estiraba sobre la tumbona frente al mar en la que había aterrizado. Hacía calor pero no resultaba molesto gracias a la brisa y he sentido como poco a poco conseguía relajarme escuchando el vaivén de las olas. Tras unos segundos disfrutando de aquella tranquilidad he abierto los ojos y he visto a Izel leyendo en la tumbona de al lado. Al ver que me he despertado cierra el libro y me sonríe, me hace unas carantoñas y comenzamos a hablar sobre tonterías. Bromeo sobre lo “raro” que habla y se ríe cuando intento imitar su acento. Sobre la mesa cubierta por una sombrilla de paja, se acumulan las copas decoradas con trozos de fruta tropical, no recuerdo si lo último que pedimos fue un mojito o un coco loco. Justo cuando estoy levantando la mano para llamar la atención del camarero, aparece mi jefe.... Ooohhh no, lucho por no salir de mi mundo imaginario dibujando sobre su traje de chaqueta una faldilla hawaiana y sustituyendo el montón de papeles que trae en la mano por una bandeja llena de cócteles tropicales. Pero en cuanto comienza a hablar sobre los ajustes de los rendimientos financieros, cualquier esfuerzo resulta inútil, me es imposible sostenerme en aquella nube. En mi sueño veo aparecer un tubo gigante que sale desde el fondo del mar, noto como me aspira sin piedad, intento, sin éxito, agarrarme con fuerza a la tumbona, Izel me mira triste y se despide con un beso al aire, mientras “vuelo” hacia el interior de aquel artefacto que en escasos segundos me deja caer sobre mi silla. Siento como un mareo, tal vez por los mojitos, y apoyo los codos sobre la mesa mientras mi jefe continúa hablando sobre la rentabilidad de la renta fija. Afortunadamente, disfruta con estos temas, lo que me da los minutos que necesito para ubicarme de nuevo. Me cuesta procesar toda la información que me esta dando, vuelvo a sentirme agotada, demasiadas horas aquí metida, demasiadas ganar de salir corriendo.
“El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer” (Oscar Wilde)...que pena que no sean los Santos Inocentes, sino mañana le colgaría un cartelito, con esta frase, a más de uno.
La Pezzte de Navidad.
Entre el trabajo y el hospital estas Navidades se me han hecho especialmente cortas, bien podríamos haber estado en primavera que yo no hubiese notado la diferencia, de no ser por la pezzzzte con la que el chorizo y el salchichón de la cesta navideña, han estado ambientando la cocina de mi casa.
Afortunadamente, ya he encontrado una casa donde me han prometido tratarlos de maravilla, están tan contentos con su llegada que me han comentado que van a hacerles una fiestecita de bienvenida. Ya tienen preparada la tabla y el cuchillo.
Yo mientras estaré brindando con una copita del Cardhu, que también traía la cesta, a su salud y a la mía. Ya no tendré que andar por casa con una pinza en la nariz.
Ayss me encanta la Navidad saca lo mejor de mi.
Afortunadamente, ya he encontrado una casa donde me han prometido tratarlos de maravilla, están tan contentos con su llegada que me han comentado que van a hacerles una fiestecita de bienvenida. Ya tienen preparada la tabla y el cuchillo.
Yo mientras estaré brindando con una copita del Cardhu, que también traía la cesta, a su salud y a la mía. Ya no tendré que andar por casa con una pinza en la nariz.
Ayss me encanta la Navidad saca lo mejor de mi.
Sobre ruedas y con dientes.
Prueba superada! He conseguido mantenerme sobre los patines durante algo más de una hora y lo que es mejor, sin caerme. Lo que no he podido evitar es acabar con complejo de "robocop" la tensión se me notaba a la legua.
Al ver a los niños que no superaban los dos palmos del suelo surcar la pista a toda velocidad, me he dado cuenta de que la edad no pasa en balde. Aunque todo es empezar, y el comienzo de momento me permite no tener que pedir un préstamo para los dientes postizos.
La semana que viene más y esperemos que mejor, sino me temo que me dejaré la pasta en un fisioterapeuta para que mis músculos vuelvan a su lugar original.
You make me fell cuak cuak, es la frase del conjunto de ropa interior que me ha regalado Izel como premio a la peor patinadora del mundo, o eso creo, al menos el patito que lleva dibujado me ha dado que pensar...
Tratamiento de choque
Llevo varios días intentando escribir, en realidad, lo he hecho, he escrito algunas cosas que, por diferentes motivos, al final no he publicado.No sé si es porque en los últimos 15 días me han ocurrido muchas cosas, tal vez, demasiadas y no he sido capaz de organizarlas todavía en mi mente cuadriculada. Me cuesta expresarme de una forma clara incluso para mi.
Hoy he decidido, que en lugar de pensar, redactar, leer y releer para luego borrar, voy a escribir y a publicar, directamente, sin repasar nada.Por eso, tal vez, nada tenga sentido, tal vez, no cuente nada, simplemente voy a contar lo que se me pase por la cabeza. Espero que por lo menos me sirva de "tratamiento de choque" y me haga perder el pánico escénico que de repente me ha entrado.
Esta mañana al levantarme, con los ojos hinchados de dormir un montón de horas sin tener que escuchar el maldito despertador, he sentido una ligera presión en el labio. Enseguida me he dado cuenta de que había ocurrido lo que ayer ya parecía inevitable. He corrido al espejo y efectivamente, allí estaba....un enorme grano en la comisura del labio. He pensado en lo rara que soy, yo nunca tuve granos, ni siquiera en plena adolescencia, me comenzaron a salir a partir de los 30. Por motivos, que ahora no vienen al caso sobre todo porque resultaría increíblemente largo este post, cuando se supone que tenía que estar en plena fase de descubrimiento y rebeldía yo trabajaba y me preocupaba en como llegar a final de mes, por eso creo, que ahora con las cosas algo más asentadas estoy viviendo aquella "edad del pavo" que no tuve.
Esta tarde, Izel y yo nos hemos regalado unos patines que mañana mismo estrenaremos. Ibamos a comprarnos todo el equipo, rodilleras, coderas, yo había pensado incluso en un casco, pero Izel ha dicho que a ella no le hace falta y yo he pensado que me niego a parecer "robocop", bastante tendré con levantar el culo del suelo las 200 veces que me caeré. Mi autoestima, últimamente esta resentida...
Hoy he decidido, que en lugar de pensar, redactar, leer y releer para luego borrar, voy a escribir y a publicar, directamente, sin repasar nada.Por eso, tal vez, nada tenga sentido, tal vez, no cuente nada, simplemente voy a contar lo que se me pase por la cabeza. Espero que por lo menos me sirva de "tratamiento de choque" y me haga perder el pánico escénico que de repente me ha entrado.
Esta mañana al levantarme, con los ojos hinchados de dormir un montón de horas sin tener que escuchar el maldito despertador, he sentido una ligera presión en el labio. Enseguida me he dado cuenta de que había ocurrido lo que ayer ya parecía inevitable. He corrido al espejo y efectivamente, allí estaba....un enorme grano en la comisura del labio. He pensado en lo rara que soy, yo nunca tuve granos, ni siquiera en plena adolescencia, me comenzaron a salir a partir de los 30. Por motivos, que ahora no vienen al caso sobre todo porque resultaría increíblemente largo este post, cuando se supone que tenía que estar en plena fase de descubrimiento y rebeldía yo trabajaba y me preocupaba en como llegar a final de mes, por eso creo, que ahora con las cosas algo más asentadas estoy viviendo aquella "edad del pavo" que no tuve.
Esta tarde, Izel y yo nos hemos regalado unos patines que mañana mismo estrenaremos. Ibamos a comprarnos todo el equipo, rodilleras, coderas, yo había pensado incluso en un casco, pero Izel ha dicho que a ella no le hace falta y yo he pensado que me niego a parecer "robocop", bastante tendré con levantar el culo del suelo las 200 veces que me caeré. Mi autoestima, últimamente esta resentida...

