La cara y la cruz de monedas diferentes.
Me molesta cumplir años, no porque me sienta mayor sino más bien porque siento que cada vez tengo menos tiempo para hacer todo lo que quiero hacer. Me molesta cumplir 35 y no 25 porque siento que antes o después, cada vez más antes que después, tendré que empezar a elegir en lugar de posponer y eso me asusta.
Siempre pensé que celebrar un cumpleaños era algo bastante tonto, una excusa para ser el centro de atención y que todo el mundo te trajera un regalito.
Nunca he entendido cual es el sentido de las felicitaciones, por eso agradecía el silencio de los que se olvidaban y me incomodaban las palabras de los que lo hacían.
El sábado por la noche me dijeron que no estaba acostumbrada a que me cuidasen, es posible. Tal vez por eso mis reacciones fueran tan exageradas.
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Al igual que el año pasado, sonreí al abrir el sobre y ver una de las hojas de tu cuaderno. Al igual que el año pasado al terminar de leer estaba llorando. Hace un año me sorprendiste y me emocionaste. Necesitaba leer lo que escribiste, incluso en algún momento mientras me abrazabas por la espalda y me besabas las mejillas, me permití soñar que fuese cierto.
Sabes, el sábado fue diferente, porque ya no sueño cuando me abrazas por la espalda y me besas en las mejillas, porque ahora sé que es real, porque llevo doce meses sintiendo las palabras que escribiste, porque creo en tí, porque creo en lo nuestro, porque te quiero, porque sé que me quieres, porque me siento feliz. Porque me haces reír y llorar. Porque me enfadas, porque te pincho. Porque has hecho que tengan sentido las felicitaciones y las fiestas. Porque me excitas hasta la extenuación. Porque me tranquilizas cuando me agobio con el paso de los años. Porque me cuidas y lo siento. Porque sé que tú me has hecho diferente.
Me siento torpe, seguro que podría decir mil cosas más que expresarían con exactitud lo que sentí el sábado, pero no encuentro las palabras así que solo voy a decir GRACIAS, el resto sé que lo sabes.
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Siempre pensé que celebrar un cumpleaños era algo bastante tonto, una excusa para ser el centro de atención y que todo el mundo te trajera un regalito.
Nunca he entendido cual es el sentido de las felicitaciones, por eso agradecía el silencio de los que se olvidaban y me incomodaban las palabras de los que lo hacían.
El sábado por la noche me dijeron que no estaba acostumbrada a que me cuidasen, es posible. Tal vez por eso mis reacciones fueran tan exageradas.
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Al igual que el año pasado, sonreí al abrir el sobre y ver una de las hojas de tu cuaderno. Al igual que el año pasado al terminar de leer estaba llorando. Hace un año me sorprendiste y me emocionaste. Necesitaba leer lo que escribiste, incluso en algún momento mientras me abrazabas por la espalda y me besabas las mejillas, me permití soñar que fuese cierto.
Sabes, el sábado fue diferente, porque ya no sueño cuando me abrazas por la espalda y me besas en las mejillas, porque ahora sé que es real, porque llevo doce meses sintiendo las palabras que escribiste, porque creo en tí, porque creo en lo nuestro, porque te quiero, porque sé que me quieres, porque me siento feliz. Porque me haces reír y llorar. Porque me enfadas, porque te pincho. Porque has hecho que tengan sentido las felicitaciones y las fiestas. Porque me excitas hasta la extenuación. Porque me tranquilizas cuando me agobio con el paso de los años. Porque me cuidas y lo siento. Porque sé que tú me has hecho diferente.
Me siento torpe, seguro que podría decir mil cosas más que expresarían con exactitud lo que sentí el sábado, pero no encuentro las palabras así que solo voy a decir GRACIAS, el resto sé que lo sabes.
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Situaciones embarazosas.
Un día cualquiera
Nada más entrar en la habitación lo primero que hace es acercarse al ordenador y conectarlo. La misma rutina de siempre, se desnuda, se pone ropa cómoda y se acerca a la cocina a por algo de comer.
Pasados unos minutos regresa a la habitación. Al sentarse para comenzar a trabajar en el ordenador observa que su protector de pantalla no está, mueve el ratón y en un segundo aparecen por la parte derecha de la pantalla unas palabras en color rojo que destacan sobre el fondo negro...."Magia es lo que haces con tus manos sobre mi cuerpo".
Inmediatamente, sabe quién ha dejado ese mensaje. Su novia se quedó a dormir el día anterior y por la mañana cuando ella se fue a trabajar se quedó en la cama durmiendo.
Aún sin un espejo delante sabe exactamente cual es la expresión de su cara en éste momento....si, de tonta quinceañera enamorada, pero no le importa y piensa en la recompensa con la que esta noche le sorprenderá ella.
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Día siguiente al día cualquiera
Suena el timbre la puerta, mira el reloj y piensa que se han adelantado. Son los instaladores del aire acondicionado. Ayer la llamaron para confirmar su visita.
Se levanta de la mesa del ordenador y corre a abrir la puerta. Son los dos hombres que vinieron la primera vez a tomar las medidas. Uno va de "jefecillo" y el otro de "aprendiz". El jefecillo, listillo que además va de guaperas, comienza a pavonearse y a dar instrucciones al pobre aprendiz. Primero colocamos el de la habitación lleva la caja de herramientas hasta allí.
En pocos minutos están instalados los dos en la habitación con todo lleno de cables cortados, cajas de embalaje y unas herramientas de las que no sabría ni decir su nombre. Ella ha decidido quedarse en el salón leyendo un libro para dejarles trabajar tranquilamente.
De repente da un salto del sillón y piensa que ha dejado el ordenador encencido. Por el tiempo que ha transcurrido ya debe haber saltado el protector de pantalla del ordenador que está justo al lado de donde estan trabajando. Le invade una sensación de verguenza tremenda, por lo que decide acercarse a la habitación discretamente como si hubiese olvidado algo y aprovechar para apagar la pantalla.
Al entrar a la habitación comprueba que efectivamente el protector se ha puesto en marcha. Ve la pantalla con el fondo negr. En ese momento comienza a salir el romántico mensaje...sin embargo, nota algo diferente... el color de las letras es verde, pero verde, verde y ella las recordaba en rojo. Comienza a leer las palabras que van surgiendo de la parte derecha de la pantalla y que efectivamente nada tienen que ver con las de ayer. En su lugar aparece "...si quieres una noche loca, llámame".
Instintivamente, mira a los dos chicos que están justo a su lado. No la miran, pero es obvio que en su cara hay una sonrisa dibujada y que no llega a la carcajada por la cara de gilipollas que se le queda a ella.
Despacio se acerca a la pantalla y presiona el botón de encendido...ya no tiene sentido disimular...se va por donde ha entrado, se sienta en el sofá y piensa de qué forma puede vengarse de su novia....
Nada más entrar en la habitación lo primero que hace es acercarse al ordenador y conectarlo. La misma rutina de siempre, se desnuda, se pone ropa cómoda y se acerca a la cocina a por algo de comer.
Pasados unos minutos regresa a la habitación. Al sentarse para comenzar a trabajar en el ordenador observa que su protector de pantalla no está, mueve el ratón y en un segundo aparecen por la parte derecha de la pantalla unas palabras en color rojo que destacan sobre el fondo negro...."Magia es lo que haces con tus manos sobre mi cuerpo".
Inmediatamente, sabe quién ha dejado ese mensaje. Su novia se quedó a dormir el día anterior y por la mañana cuando ella se fue a trabajar se quedó en la cama durmiendo.
Aún sin un espejo delante sabe exactamente cual es la expresión de su cara en éste momento....si, de tonta quinceañera enamorada, pero no le importa y piensa en la recompensa con la que esta noche le sorprenderá ella.
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Día siguiente al día cualquiera
Suena el timbre la puerta, mira el reloj y piensa que se han adelantado. Son los instaladores del aire acondicionado. Ayer la llamaron para confirmar su visita.
Se levanta de la mesa del ordenador y corre a abrir la puerta. Son los dos hombres que vinieron la primera vez a tomar las medidas. Uno va de "jefecillo" y el otro de "aprendiz". El jefecillo, listillo que además va de guaperas, comienza a pavonearse y a dar instrucciones al pobre aprendiz. Primero colocamos el de la habitación lleva la caja de herramientas hasta allí.
En pocos minutos están instalados los dos en la habitación con todo lleno de cables cortados, cajas de embalaje y unas herramientas de las que no sabría ni decir su nombre. Ella ha decidido quedarse en el salón leyendo un libro para dejarles trabajar tranquilamente.
De repente da un salto del sillón y piensa que ha dejado el ordenador encencido. Por el tiempo que ha transcurrido ya debe haber saltado el protector de pantalla del ordenador que está justo al lado de donde estan trabajando. Le invade una sensación de verguenza tremenda, por lo que decide acercarse a la habitación discretamente como si hubiese olvidado algo y aprovechar para apagar la pantalla.
Al entrar a la habitación comprueba que efectivamente el protector se ha puesto en marcha. Ve la pantalla con el fondo negr. En ese momento comienza a salir el romántico mensaje...sin embargo, nota algo diferente... el color de las letras es verde, pero verde, verde y ella las recordaba en rojo. Comienza a leer las palabras que van surgiendo de la parte derecha de la pantalla y que efectivamente nada tienen que ver con las de ayer. En su lugar aparece "...si quieres una noche loca, llámame".
Instintivamente, mira a los dos chicos que están justo a su lado. No la miran, pero es obvio que en su cara hay una sonrisa dibujada y que no llega a la carcajada por la cara de gilipollas que se le queda a ella.
Despacio se acerca a la pantalla y presiona el botón de encendido...ya no tiene sentido disimular...se va por donde ha entrado, se sienta en el sofá y piensa de qué forma puede vengarse de su novia....

