Bimbolla
Más tierna que el pan bimbo, eso dice mi novia. Ya veremos...
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Más tierna que el pan bimbo, eso dice mi novia, ya veremos.

Para sugerencias, quejas, cotilleos o lo que me quieras contar:

bimbolla-@hotmail.com


Sindicación
 
Sé que eres tú.
Porque tus “dramas” me hacen reír; porque me encantan los besos cactus en la cama; porque dibujaste un cuadro con mi cuello y el mar de fondo; porque me hiciste llorar el día de mi cumpleaños; porque casi todas las esquinas de la ciudad nos han visto besarnos; porque me encantan tus mensajes de psicópatas; porque me escuchas durante horas; porque me contestas con el corazón; porque te acuestas y te levantas con un “morenito” que deja tus labios dulces; porque me cuidaste cuando más lo necesitaba; porque me gusta leer contigo a mi lado aunque al final siempre acabemos hablando; porque cada día contigo coloco una pieza del puzzle; porque solo tú aguantas...y ¿por queeeé?; porque me encanta el contraste de tu piel sobre la arena negra; porque ni Rodin tuvo un pensador mejor; porque siempre me coges la mano cuando se apagan las luces; porque estar contigo no es una renuncia; porque solo tú me ves a trozos; porque por la noche bailamos hasta el amanecer y por la mañana recorremos monasterios; porque no te enfadas cuando, en pleno mes de agosto, pierdo el coche a las 3 de la tarde; porque te hiciste una caricatura conmigo; porque tienes las llaves que abren todas las puertas; porque, contigo, cada día reinvento mi mundo.

Esto se lo escribí a Izel no hace mucho aunque a veces tenga la sensación de que han pasado mil años. Aquella época fue el comienzo de muchas cosas y el fin de otras. Dejaba atrás meses duros, una etapa extraña en la que me enfrenté a la nada, al vacío, la soledad autoimpuesta como medio de alcanzar la autosuficiencia.

A veces pienso que sentía tanto miedo que trataba de convencerme de que aquello era lo que necesitaba. Estaba confusa, perdida, asustada, pero sobre todo, estaba triste.

Entonces apareció Izel y me hizo reír. Desde entonces hasta ahora ha transcurrido muchísimo tiempo, tanto cómo para tener la sensación de que todo aquello ocurrió en otra vida, pero no el suficiente como para olvidar que me equivoqué.

Han transcurrido exactamente 1 año y 9 meses.
 
Jueves casi viernes.
findep copia
 
Devaneos mentales.
Me duelen hasta las pestañas. Hoy, me he prometido meterme en la camita prontito y sin ningún entretenimientos, es decir, fuera ordenador, fuera libro, fuera Iz..., es broma, ella se puede quedar y con un poco de suerte hasta incluso me propone plan, por aquello de que después de un buen plan se descansa mucho mejor...

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Esta mañana he estado desayunando con unos compañeros con los que no lo hago habitualmente. Uno de ellos esta a las puertas de jubilación, muy a su pesar, supongo que es porque con el lote de despachito y sueldín vienen un par de alas que te hacen ir flotando por la vida a unos dos metros por encima de los demás. Y eso cuando se es un canijo como lo es este hombre debe ser alucinante. Creo que por lo que estoy escribiendo puede parecer que me cae mal y no es así, bueno al menos no lo era hasta esta mañana. No sé de qué estábamos hablando pero el caso es que ha salido a relucir toda la gente que ha conocido a lo largo de tantos años en la empresa, muchos de ellos por lo visto ya no están y ha sido entonces cuando refiriéndose a uno de ellos ha dicho "fulanito, que era muy maricón. Murió de maricón" . Y yo me he quedado boquiabierta, sin decir nada cuando en realidad se me han ocurrido un montón de preguntas. ¿Cómo puede morir alguien de maricón? ¿hay diferentes grados de ser maricón? ¿y tú, crees que morirás de gilipollas?.

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El viernes pasado en una cena que organizamos en casa me pasaron un método para adelgazar. Izel dice que pasa pero a mi me convenció, así que espero ponerme a ello en cuanto consiga traducir el dichoso libro al español lo cual puede ser por el 2010. En realidad, creo que será mejor comprar la versión en español en la fnac, total con lo que voy a ahorrar en comida me lo puedo permitir.

¿Por qué será que antes de una comilona me da por hablar de ponerme a dieta?. Esta frase también me recuerda que estoy mayor, además de algo perturbada. Mientras la escribía, mentalmente, la he entonado al más puro estilo de "La Bombi" con el ¿Por qué seráaaa?. A veces me doy miedo.
CENANDO




 
Cuando el tamaño sí que importa: Ratzi.
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RATZI

Editado para: Decir que Izel ya me ha dicho que no entiende nada, así que cada uno interprete lo que quiera...si es que nadie me entiende, snif, snif.
 
El cuento de la guerrera derrotada por un bote de champú blanquecino.
Bimbolla se detiene en el pasillo de higiene personal para repasar la lista de la compra, recuerda que tenía que comprar algo de aseo pero no qué. "Ah! aquí esta, champú".

Mientras Izel custodia el carrito Bimbolla echa un vistazo a las estanterías, pasa delante de los geles, suavizantes y mascarillas hasta que por fin llega a la de los champús. Tiene la extraña manía de cambiar mucho de marca y lo compra en función de su estado de ánimo. Cuando se siente optimista, vital, con ganas de juerga y muy guerrera opta por los botes de colores chillones y y olores afrutados como el de kiwi o frutas del bosque. Para el resto de estados de ánimo que son muchos y muy variados y que van desde el "paso de todo" al "estoy hasta los ovarios de todo" pasando por el "necesito un cambio en mi vida" suele elegir los botes de colores neutros o blanquecinos y con olores suaves del tipo leche de almendras o manzanilla.

Como su humor es excelente, acaba de machacar a Izel al padel (ja!), va directa a por un bote de color verde chillón y con olor a kiwi. Lo coge, abre la tapa y lo huele. Le transmite energía, justo lo que va a necesitar nada más levantarse, al menos mientras dure este estado de ánimo que suele volverla más "activa" por las noches.

En ese momento recuerda que ahora son dos en casa, al menos dos con derecho a voto, pumba y marqués nunca ponen pegas para estas cosas, así que acerca el bote a la pequeñanaricilla (je, je) de Izel que ha decidido abandonar el carrito y supervisar la elección de Bimbolla. Aspira y nada más retirar el bote de su pequeñanaricilla lanza un "puaggg, pero ¿esto qué es?". Bimbolla piensa que va a resultar difícil decidirse así que se arma de paciencia. Le contesta "Es de kiwi, pero si quieres podemos cambiarlo por este", dice mientras coge otro bote de color rosado y con olor a frutas del bosque. Repite la operación y coloca el bote cerca de la pequeñanaricilla de Izel. La respuesta es la misma pero al tiempo pone un gesto en la cara que parece indicar que le ha dado un retortijón. Izel piensa en lo acertada que ha sido su decisión de abandonar el carrito a su suerte (no lo dice, pero su cara de resiabiadilla no deja lugar dudas) y mientras Bimbolla devuelve el segundo bote a su estantería, ella estira su mano hacia uno de los botes blanquecinos y coge directamente el de leche con almendras. Izel lo abre, lo huele y pone cara de haber dado justo con el indicado, se lo acerca a Bimbolla a su pequeñanaricilla (esto sin rintintín, en su caso es cierto que es pequeña, juas, juas) y lo huele como si no lo hubiera olido nunca. Responde con un "Si, no esta mal".

Y así es como acaba el bote de champú blanquecino en el carrito abandonado a su suerte y así es como Izel se pierde una semana de novia guerrera e hiperactividad nocturna.

Y colorín colorado, este cuento no ha acabado. La semana que viene nos vemos por el pasillo de la pasta de dientes.
Super

Editado para: Aclarar que la del dibujo es Izel, es obvio, la nariz lo dice todo , juas, juas. Lo de no dibujarle gafas es porque si esta con los ojos cerrados, para qué las necesita ¿no?, je, je.

Ah! se me olvidaba, es champúes que no champús, sorry.
 
Nuestra primera vez.
Tras algo más de un año y cuatro meses, no de abstinencia como recomiendan algunos sino de abrir el blog, hemos tenido la oportunidad de ponerle cara a uno de esos nombres que día tras día ves aparecer en la bandeja de entrada del correo o en los comentarios del blog. En realidad, fue hace unos cuantos días ya, pero entre la mudanza, que este fin de semana hemos estado de pingoneo con los hermanos de Izel y mi falta de control sobre el lapicero de mi juguetito (que no tiene nada que ver con Betty, je, je) no había tenido tiempo de contarlo.

Como soy así de original, quedé con ella en Chueca justo en la mismita plaza donde por lo visto nadie queda nuncajamás. Claro, que de eso me enteré más tarde, afortunadamente, como somos muy formalitas no quedamos a las tantas de la noche, sino por la tarde y a esas horas la plaza esta casi vacía así que no fue ningún problema encontrarnos. Así que a la hora indicada, Izel y yo llegamos a la plaza, algo nerviosillas, al menos yo. Puede parecer una tontería, pero me impone un montón plantarme delante de alguien que no conozco y que sin embargo conoce una gran parte de lo que ha sido mi vida en los últimos meses.

Inicialmente, teníamos previsto tomar un café rápido e irnos a seguir moviendo cajas. Pero al poco rato los nervios había desaparecido y no parábamos de hablar, así que al final tomamos café, nos dimos una vueltecita por Chueca y alrededores, y terminamos cenando un bocadillo muy rico en un sitio muy cutre con espectáculo en directo gracias al "buen" hacer de una señora que salió de la cocina echando practicamente de la mesa de al lado a unas chicas, que por cierto inexplicablemente luego volvieron y cenaron.

Por mi parte, tengo que decir que la experiencia ha sido muy positiva, nos reímos y hablamos mucho, más de lo normal, al menos de lo que es normal en mi. Como ya te dije, un placer conocerte.

CHUECA

Para las miopes como yo:
Izel: ¿Le habremos parecido raras?
Bimbolla: ¿Quienes? ¿Nosotras? noooo, juas, juas....