Bimbolla
Más tierna que el pan bimbo, eso dice mi novia. Ya veremos...
Acerca de

Más tierna que el pan bimbo, eso dice mi novia, ya veremos.

Para sugerencias, quejas, cotilleos o lo que me quieras contar:

bimbolla-@hotmail.com


Sindicación
 
Entre madre e hija.
-¿Para cuántos?.
- Para cuatro.
- Por aquí, por favor.

Sigue al camarero hasta el fondo de la sala que en un momento determinado se gira y le señala la mesa que esta junto al ventanal. Le da las gracias y se sienta. Como es costumbre en ella, se abstrae de todo lo que ocurre a su alrededor y su mirada se pierde entre el movimiento de los coches y de la gente que pasa por la calle.

No puede quitarse de la cabeza la breve conversación que acaba de tener con su padre. Al llegar a la puerta del restaurante y no verle ni a él ni a su hermana se ha sorprendido, no es propio de su padre retrasarse. Aunque no esta preocupada decide llamar para saber cuánto tiempo tardarán en llegar. Son más de las 4 de la tarde y sabe que no van a disponer de mucho tiempo para comer.

La conversación ha sido muy corta y como esperaba le ha dicho que llegaran en tan sólo unos minutos. Justo cuando estaba apunto de decirle que les espera dentro pidiendo mesa, su padre le suelta "Le he dicho a tu madre que se venga ¿te importa?". Sabía que antes o después ocurriría, sabía que cualquiera de los días que quedan para verse en "secreto" su padre aparecería con ella, por eso no se ha sorprendido y ha podido contestar rapidamente "No, no que va, os espero dentro". Al colgar el teléfono no se ha sentido nerviosa, sabe que en este punto de la historia no va a discutir, en cuánto vea que la conversación se acerca a un callejón sin salida, la desviara por otros derroteros. Aún así no puede evitar sentirse extraña ante aquella carencia de emociones, ante aquella inesperada tranquilidad.

Tal y cómo le había dicho su padre, a los pocos minutos ve aparecer a su hermana por la puerta, seguida de su madre. Para llamar su atención les hace un gesto con la mano. La primera en acercase es su hermana que como siempre le regala una enorme sonrisa a la que ella le responde de la misma manera, se abrazan y se dan un beso. Detrás de ella espera su madre, se acerca, la abraza con menos entusiasmo que a su hermana y le da un beso. Su cara continúa igual de tensa y seria que la última vez que se vieron. Su mirada se ha vuelto, incluso, más fría, más vacía, más distante que aquel día. Su padre se ha quedado aparcando el coche. Así que se sientan y su hermana comienza con la batería de preguntas. Quiere saberlo todo sobre su reciente viaje a Jordania. Antes de comenzar a contar lo mucho que le ha gustado y lo bien que se lo ha pasado, pone en antedecentes a su madre, se imagina que no sabe lo del viaje, al menos ella no se lo había dicho. Su madre confirma con un movimiento de cabeza y un "no" que no lo sabía. Es consciente de que su madre tiene los ojos clavado en ella, sin embargo, siente que continúan sin verla y se pregunta si será tan evidente para su madre como lo es para ella las barreras que se han construído entre las dos. En ese momento, ve como su padre se acerca a la mesa y desaparece esa incómoda sensación que no llega a doler por la enorme y pesada coraza en la que se enfunda cuando su madre esta cerca. Se saludan y antes de continuar con la conversación le piden al camarero que les tome nota.

La comida transcurre en un tono cordial gracias a la presencia de su hermana y su padre, su madre a los pocos minutos se ha excusado y se ha dirigido al aseo. Nadie ha querido darle importancia al asunto, pero cuando el tiempo transcurrido parece excesivo, su hermana se levanta para ir a ver si todo va bien. En ese momento, la ven aparecer al fondo. Deciden continúar con la conversación como si nada ocurriese., fingiendo cierta normalidad.

Al terminar de comer, deciden ir a tomar algo al bar que hay al lado. Es un pub de estilo escocés que a estas horas todavía esta vacío y en el que se puede continuar conversando tranquilamente.

Sabe que no es el momento más adecuado, pero necesita aclarar todo hoy mismo, no puede continuar fingiendo normalidad, no quiere seguir levantando esas barreras ni cubrirse de más corazas. Esta dispuesta a hablarlo todo y si es posible solucionarlo. Pero si no lo fuera prefiere renunciar a cualquier relación antes que continuar con aquella situación que no le hace ningún bien a ninguna de las dos.

Ella juega con ventaja ya que la última vez que estuvo con su hermana le dijo que su madre quería hablar con ella. Y además sabe que lo que quiere hablar es lo mismo que ella lleva callando años, lo mismo por lo que todavía hay momentos en los que necesita beber un par de cervezas para poder llorar a gusto, para poder colarse entre las cada vez más pequeñas grietas de la coraza que protegen aquella parte de su vida que tanto le duele.

Necesita hablar con ella, antes que las grietas se cierren por completo y le impidan recuperar aquella parte de su vida. Cuando decidió colocarse aquella pesada carga, no pudo sellarlo y olvidarlo, dejó unos agujeros por los que colarse de vez en cuando y recordar todo. Lo bueno e incluso lo malo. Tal vez, porque lo bueno superó con creces lo malo. Con la esperanza de recuperarlo en algún momento. Pero el tiempo en lugar de convertir los agujeros en puertas, todos los maletendidos, todos los desencuentros de los años posteriores no han hecho más que ir menguando aquellos agujeros hasta convertirlos en estrechas grietas.

Su hermana y su madre toman un café mientras que su padre se decanta por un licor y ella por una cerveza. Su hermana y su madre comienzan a conversar sobre lo ocurrido aquel día, el último que vió a su madre, el último de una larga serie de malentendidos. Ella se hace la loca y comienza a filosofar con su padre. Le encanta tener esas conversaciones en las que sus opiniones son radicalmente diferentes, de las que en ocasiones ha sacado enseñanzas que adaptándolas a su mundo le han sido de gran ayuda. Los dos saben que ninguno dará su brazo a torcer, ninguno de los dos cambiará de opinión, pero disfrutan escuchándose y argumentando sus posturas. Al poco rato, ya casi ha olvidado, voluntariamente, su intención de aclararlo todo. Y su padre que lo percibe decide, darle el empuje que necesita.

Tan sólo unos minutos después, su hermana y su padre, sólo son un par de sombras frente a ellas. La música y el bullicio del bar que poco a poco ha ido llenándose de gente desaparecen y sólo quedan ellas, una frente a la otra. Sin darse cuenta o tal vez si, se pone a la defensiva y provoca a su madre para que de una vez por todas le diga que le ha hecho ella. Entre las sombras, de la nada, escucha la voz de su padre que intenta intervenir, casi sin darse cuenta le mira y le dice "Por favor, esto es entre ella y yo". Al girarse de nuevo hacia su madre se encuentra con su mirada y lo siente. Sabe que ha decidido derribar las barreras deshacerse de sus barreras, es probable que no dure mucho, así que decide hacer lo mismo y le pregunta ¿Por qué?. No hace falta que diga nada más, las dos saben de lo que estan hablando.

Sin poder evitarlo las lagrimas comienzan a nublar sus ojos, salen una tras otra, mientras dice "Lo siento, sé que es tarde, pero lo siento". Ella intenta no dejarse llevar, necesita saber porqué e insiste. Su madre entre hipos y sin poder sostenerle la mirada le dice lo que llevaba años esperando escuchar "Me enfadé, estaba dolida y pensé que ya no me necesitabas". Ahora es ella quién ya no lo aguanta más y también comienza a llorar. Sabe que es cierto que la indiferencia, el abandono y la falta de interés de su madre en aquellos años cuando todavía no tenía los 17 y decidió irse de casa no fueron más que un enfado casi infantil. Pero esto no lo supo hasta mucho más tarde, cuando el vacío y el dolor de aquellos años ya se habían aferrado con fuerza en su interior. Ninguna de las dos es capaz de continuar, se agarran las manos con fuerza y se miran sin poder pronunciar una palabra más.

Permanecen así unos segundos, hasta que su madre continúa diciendo, "siento haberte fallado pero cuando te fuiste de casa, no fui capaz de pensar en lo que tú podías estar sintiendo, sólo pensé en que si te ibas era porque ya no me necesitabas". No puede evitar contestarle con un tono de incredulidad "Tú me conocías mejor que nadie, sabías lo asustada que estaba, sabías lo sola que me podía sentir ¿cómo pensaste que no te necesitaba?". No hay respuesta, sólo un abrazo con el que por un instante se siente de nuevo como una niña, por un instante siente que recupera el mundo que tuvo con ella hace ya tantos años y siente la necesidad de contarle que su vida ha cambiado, que de nuevo tiene pareja y que es una mujer. Levanta la cabeza la mira y le responde "Lo sé, sé quién es, lo supe desde aquel día que la vi contigo, ¿eres feliz?. Tan poco soprendida esta ella con la respuesta de su madre como su madre con la confesión y le responde con una sonrisa "Si, mucho". "Me alegro, espero que algún día nos podamos tomar un café juntas y charlar". "Si, mamá"

Un par de días después de aquello, no puede evitar pensar una y otra vez en aquel momento. Sabe que nunca volverá a ser como antes, ella ya no es una niña.Pero se conformaría con poder tener esos pequeños momentos de confidencias entre madre e hija.
 
Comentario:
sorry por el descuelgue pero me pasaron un meme (el mismo que hizo izel) y te invité a participar (sólo si querés, claro)

salu2
 
Comentario:
Has escrito una historia preciosa. El otro día intenté comentarte y no supe que poner, supongo que porque la relación con mi madre está pasando también un momento de cambio pero me alegro mucho de ese paso adelante que habeís dado. un besazo
 
Comentario:
Llevas una temporada escribiendo unos posts que me dejas impresionada. Me alegro mucho por ti.
Un saludo
 
Comentario:
He leído varias veces tu historia, sin comentar nada porque no sabía bien cómo expresarlo. Voy a intentarlo...

Habeis dado las dos un paso adelante y creo que eso es muy dificil. Cuando la relación con alguien, padre, madre, hemanos novias, maridos o mujeres, ha sido muy intensa y se rompe, a veces por algo importante, a veces por una tontada, se establece una separación tan profunda como intenso era el amor perdido.Por eso es tan dificil acercarse de nuevo.
Así que , en medio del drama que has vivido, enhorabuena por esos pequeños-grandes pasos
 
Comentario:
Me alegro de que recuperes la relación con tu madre.
Gracias por contarlo y hacernos participes.
 
Comentario:
Tengo los ojos aguados, y este diciembre pienso decirle a mi madre lo mucho que la quiero y lo agradecida que estoy con ella. Caracas City, será testigo.

Un besazo.
 
Comentario:
Arreglarlo es la mejor opcion.Me alegro por ambas,como dice tu novia,las corazas parece que protejen pero solo agraban situaciones.Besos
 
Comentario:
Qué suerte tienes... mira, sólo puedo decir dos cosas:

1.- te pondría una foto de la piel erizada de mi brazo... vale más una imagen que mil palabras.

2.- el día que falte tu madre, todavía valorarás más lo que has hecho. Piensa que despedirte forzosamente sin solucionar algo así, pasa factura. Mi padre nunca quiso hablarlo... aunque yo se lo propuse directamente. También sé que finalmente él no guardó ningún rencor, y que aceptó 100% la situación. Por todo ello, hoy estoy en paz...

Un beso enorme, TREMENDO post :)
 
Comentario:
Ojala algun día pueda tener yo una conversación así con mi padre... pero sobre todo, un final así... pq conversaciones ya las he tenido...

Y tras el comentario "egocéntrico" (no he podido evitar aplicarmelo en parte a mi vida..), digo que... que me alegro yo tb mucho de que "ella" sea feliz y su madre tb viendo que lo es su hija :) (¿por qué a veces nos empeñamos en hacernos la vida más difícil un@s a otr@s con lo "fácil" q es respetarse? Tod@s estaríamos mejor, aunque... esas emotivas, emocionantes e intensas conversaciones tal vez entonces no existirían...

Gracias por compartir tu hª (menos mal q no me suelo maquillar... jejej). Un abrazo
 
Comentario:
Impresionante. Acabas de regalarnos uno de los episodios más importantes de tu vida. Nos cuentas en tercera persona (le da un aire novelesco) como por fin se ha abierto la coraza que aprisionaba tanto resentimiento. Sí, has sido muy generosa al romperla antes de que las pequeñas fisuras soldaran y acabaran haciéndola compacta e irrompible. Ahora, sin ella ante tu madre tus sentimientos fluirán, se airearán y no rebotarán en el caparazón protector quedándose y pudriéndose dentro. Y todo esto, con desarmarización incluida. ¡Enhorabuena! y gracias por compartirlo.
 
Comentario:
Los caparazones, las murallas y las corazas no te aislan del dolor... Lo encierran dentro de ti haciéndolo más agudo... Hablar es el primer paso... Me alegro un montón...
 
Comentario:
Cuántas veces los malos entendidos nos hace perder tiempo irrecuperable de nuestra vida...!te deseo lo mejor y que esos momentos hayan sido solo un nuevo comienzo.
(Lo has relatado magistralmente, la narración en tercera persona lo hace aún más interesante, genial.)
 
Comentario:
Ufffff, enhorabuena....
 
Comentario:
Ufffff, enhorabuena....
 
Comentario:
Me alegro de que lo arreglarais, es lo mejor que pudisteis hacer.. las dos. las madres son geniales, pero son personas (para bien y para mal) y las necesitamos... y a veces no nos damos cuenta hasta que es tarde.

un bsito.
 
Comentario:
tristísima tu historia pero con un final feliz, y con toda una vida para arreglar malentendidos y viejos rencores. Aprecio tu generosidad para con tu madre... yo creo que no la hubiera perdonado... no, para mí hay cosas que no se perdonan... quizás me equivoque, pero igual ahora mi madre está enferma de Alzheimer y para mí ya es muy tarde
besos y abrazos
 
Comentario:
plas, plas, plas, me rindo ante este post! Gracias por compartir este momento conmigo / nosotras...
No