¡Oh, no, no puede ser!
Un escalofrío recorrió todo su cuerpo. Había buscado en todos los cajones del armario, sin ningún éxito. Solo le quedaba, recapacitar sobre lo ocurrido, había cometido un error y sabía que iba a tener que pagar un precio. Pensó en la de veces, que a lo largo de la semana, hubiese podido sacar unos minutos para hacerlo, pero siempre lo posponía. En fin, ya no había remedio, solo tenía unos minutos para terminar de vestirse o llegaría tarde a trabajar.
Abrió el cajón de la ropa interior, busco entre la montaña de tangas del tipo sexy, especiales para estas situaciones, y eligió uno a juego con el sujetador, pensó que al menos iría conjuntada. Tras vestirse fue al cuarto de baño a darse un poco de color, al mirarse en el espejo, se dio cuenta de las pocas posibilidades que tenía el maquillaje de mejorar su aspecto, pero aún así, se maquilló como siempre, se echó unas gotas de perfume en el cuello y en las muñecas y se dispuso a afrontar aquel día de la mejor forma posible.
Eran las 8 de la tarde cuando abría la puerta de regreso, nada más entrar y soltar el bolso corrió hacia la habitación, se desnudó y de repente sintió un gran alivio. Se puso un pantalón ancho para estar cómoda y mientras secaba su cara tras quitarse el maquillaje, vio como a su cara volvía el color rosado que le caracterizaba, la tensión que había reflejado su rostro durante todo el día había desaparecido y otra vez sonreía. Por fin, había acabado aquel horrible día. Era consciente de que las secuelas iban a durarle un par de días, pero desde luego no era nada comparable a lo que había pasado.
Por supuesto, había aprendido la lección y tan pronto terminó de secarse la cara, fue a la cocina a poner una lavadora. El cubo de la ropa sucia, estaba desbordado. Encima de toda aquella ropa estaba el conjunto de ropa interior que había llevado ese día, tan monooo. Recordó el día que lo compró, no pudo resistirse al verlo expuesto en el maniquí, no dudó ni un instante buscó uno de su talla y se lo llevó a casa. Esa noche salía y le apetecía sentirse sexy. Todavía recuerda, aquella noche y si, también la semana siguiente, tenía el culo como un mandril. Juró no volver a ponérselo sin anestesia epidural y lo desterró al cajón de tangas sexys destroza almorranas. No le gustaba tirar la ropa y pensaba que ante cualquier imprevisto era mejor eso que nada. Hoy había cambiado de opinión mejor en pelotas que con aquel monísimo tanga, lo cogió del cubo de la ropa sucia y lo tiró con cara triunfante al cubo de la basura...si, por fin, venganza!!!!!
Mi nueva adquisición..

Comentario:
Estoy de acuerdo con vosotras. No hay cosa mas incomoda que esos tanguitas tan monos que llevan los maniquies del Corte Inglés. ¿Alguien puede llevar eso todo el dia sin sifrir?
Saludosss
Saludosss
Comentario:
No tengo palabras para comentar eso jajajaja.Ni tampoco el comentario de Izel,jeje
Comentario:
Jajaja Te refieres al variado surtido de tangas-putón con que me has deleitado esta semana???
Qué quieres que te diga... yo en situaciones límite prefiero la opción Bragas-de-abuela a la de Tanga-putón-estrangulador. Te lo digo en serio... algunos de tus "sexy-tanga" serian buenísimos pa utilizarlos de tirachinas...
Seguro que has aprendido la lección jejeje
Qué quieres que te diga... yo en situaciones límite prefiero la opción Bragas-de-abuela a la de Tanga-putón-estrangulador. Te lo digo en serio... algunos de tus "sexy-tanga" serian buenísimos pa utilizarlos de tirachinas...
Seguro que has aprendido la lección jejeje

