Un momento de relax
Hemos comenzado el año con una cantidad de trabajo espantosa, incluso, más del que tuvimos en el mes de diciembre. Esto me hace estar en un estado de agobio constante, tengo la sensación de no llegar a otra cosa que no sea el trabajo.Odio esta sensación. No soporto que mi trabajo se convierta en el eje central de mi vida, siento que pierdo el tiempo, un tiempo que dedicaría a lo que realmente me importa a Izel, a mi familia, a mis amigos, a mis cursos y un largo etcétera.
Esta mañana, en un momento de relax, es decir, durante el tiempo que debería haber empleado en desayunar, he aprovechado para hacerme un viajecito, no, no tengo una máquina teletransportadora, me basta con curiosear en la web de alguna agencia de viajes, hasta encontrar el lugar donde me gustaría estar en ese preciso instante. Hoy, he tenido algunas dudas respecto al destino, pero estaba tan cansada que he decido tumbarme al sol de la Riviera Maya. Unos instantes después había desaparecido el ordenador, la mesa y los teléfonos que sonaban, se habían silenciado. En su lugar, escuchaba una melodía suave de ritmos caribeños mientras me estiraba sobre la tumbona frente al mar en la que había aterrizado. Hacía calor pero no resultaba molesto gracias a la brisa y he sentido como poco a poco conseguía relajarme escuchando el vaivén de las olas. Tras unos segundos disfrutando de aquella tranquilidad he abierto los ojos y he visto a Izel leyendo en la tumbona de al lado. Al ver que me he despertado cierra el libro y me sonríe, me hace unas carantoñas y comenzamos a hablar sobre tonterías. Bromeo sobre lo “raro” que habla y se ríe cuando intento imitar su acento. Sobre la mesa cubierta por una sombrilla de paja, se acumulan las copas decoradas con trozos de fruta tropical, no recuerdo si lo último que pedimos fue un mojito o un coco loco. Justo cuando estoy levantando la mano para llamar la atención del camarero, aparece mi jefe.... Ooohhh no, lucho por no salir de mi mundo imaginario dibujando sobre su traje de chaqueta una faldilla hawaiana y sustituyendo el montón de papeles que trae en la mano por una bandeja llena de cócteles tropicales. Pero en cuanto comienza a hablar sobre los ajustes de los rendimientos financieros, cualquier esfuerzo resulta inútil, me es imposible sostenerme en aquella nube. En mi sueño veo aparecer un tubo gigante que sale desde el fondo del mar, noto como me aspira sin piedad, intento, sin éxito, agarrarme con fuerza a la tumbona, Izel me mira triste y se despide con un beso al aire, mientras “vuelo” hacia el interior de aquel artefacto que en escasos segundos me deja caer sobre mi silla. Siento como un mareo, tal vez por los mojitos, y apoyo los codos sobre la mesa mientras mi jefe continúa hablando sobre la rentabilidad de la renta fija. Afortunadamente, disfruta con estos temas, lo que me da los minutos que necesito para ubicarme de nuevo. Me cuesta procesar toda la información que me esta dando, vuelvo a sentirme agotada, demasiadas horas aquí metida, demasiadas ganar de salir corriendo.
“El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer” (Oscar Wilde)...que pena que no sean los Santos Inocentes, sino mañana le colgaría un cartelito, con esta frase, a más de uno.
Esta mañana, en un momento de relax, es decir, durante el tiempo que debería haber empleado en desayunar, he aprovechado para hacerme un viajecito, no, no tengo una máquina teletransportadora, me basta con curiosear en la web de alguna agencia de viajes, hasta encontrar el lugar donde me gustaría estar en ese preciso instante. Hoy, he tenido algunas dudas respecto al destino, pero estaba tan cansada que he decido tumbarme al sol de la Riviera Maya. Unos instantes después había desaparecido el ordenador, la mesa y los teléfonos que sonaban, se habían silenciado. En su lugar, escuchaba una melodía suave de ritmos caribeños mientras me estiraba sobre la tumbona frente al mar en la que había aterrizado. Hacía calor pero no resultaba molesto gracias a la brisa y he sentido como poco a poco conseguía relajarme escuchando el vaivén de las olas. Tras unos segundos disfrutando de aquella tranquilidad he abierto los ojos y he visto a Izel leyendo en la tumbona de al lado. Al ver que me he despertado cierra el libro y me sonríe, me hace unas carantoñas y comenzamos a hablar sobre tonterías. Bromeo sobre lo “raro” que habla y se ríe cuando intento imitar su acento. Sobre la mesa cubierta por una sombrilla de paja, se acumulan las copas decoradas con trozos de fruta tropical, no recuerdo si lo último que pedimos fue un mojito o un coco loco. Justo cuando estoy levantando la mano para llamar la atención del camarero, aparece mi jefe.... Ooohhh no, lucho por no salir de mi mundo imaginario dibujando sobre su traje de chaqueta una faldilla hawaiana y sustituyendo el montón de papeles que trae en la mano por una bandeja llena de cócteles tropicales. Pero en cuanto comienza a hablar sobre los ajustes de los rendimientos financieros, cualquier esfuerzo resulta inútil, me es imposible sostenerme en aquella nube. En mi sueño veo aparecer un tubo gigante que sale desde el fondo del mar, noto como me aspira sin piedad, intento, sin éxito, agarrarme con fuerza a la tumbona, Izel me mira triste y se despide con un beso al aire, mientras “vuelo” hacia el interior de aquel artefacto que en escasos segundos me deja caer sobre mi silla. Siento como un mareo, tal vez por los mojitos, y apoyo los codos sobre la mesa mientras mi jefe continúa hablando sobre la rentabilidad de la renta fija. Afortunadamente, disfruta con estos temas, lo que me da los minutos que necesito para ubicarme de nuevo. Me cuesta procesar toda la información que me esta dando, vuelvo a sentirme agotada, demasiadas horas aquí metida, demasiadas ganar de salir corriendo.
“El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer” (Oscar Wilde)...que pena que no sean los Santos Inocentes, sino mañana le colgaría un cartelito, con esta frase, a más de uno.
Comentario:
Izel, tu di que si.Deja que la niña te lleve y te haga lo que quiera que la tienes inspiradísima. Y esa frase de Oscar Wilde...¡ y una piiii! besitos guapas
Comentario:
Alaaaaa!!! Me llevas a la Rivera Maya sin tiempo ni pa hacer la maleta ni prepararme mentalmente, me emborrachas con mojitos y ¿cocolocos? (¿Es que en la Rivera Maya no hay cocacola? Si fuera mi sueño habría)... y justo cuando estoy en el mejor momento me abandonas allí como un perro... ("Él no lo haría")
¿Puedes llamar a mi jefa pa que me aspire a mí también? Que yo quiero estar donde estés tú... MIra lo que te digo!!! O vienes a recogerme o no respondo de mis actos (impuros) en tierras extranjeras... Será capullo tu jefe!!!
Y... ¿Qué tiene de malo mi acento?
¿Puedes llamar a mi jefa pa que me aspire a mí también? Que yo quiero estar donde estés tú... MIra lo que te digo!!! O vienes a recogerme o no respondo de mis actos (impuros) en tierras extranjeras... Será capullo tu jefe!!!
Y... ¿Qué tiene de malo mi acento?

