En un país multicolor...lalalalala
Qué ocurre, si cuando consideras haber superado todos tus traumas infantiles, un día aparece tu novia y te dice: “he visto unas camisetas chulísimas de La Abeja Maya".
Pues que te invade una ansiedad tremenda. No dejas de pensar día y noche en que quieres una y le rezas todos los días a D. Pim Pom (¿qué pasa? cada uno reza a quién quiere) para que no se acaben las existencias.
Por supuesto, el sábado por la tarde arrastré a Izel hasta la tienda para comprarme una y de paso echar un vistazo por si hubiese una de Afrodita. Y es que tengo que confesar, que de todos mis ídolos infantiles La Abeja Maya y Afrodita, si, si la de “¡tetas fuera!” eran mis preferidas.
En realidad, yo era pequeña pero no tonta. De mayor quería ser un híbrido entre la Abeja Maya y Afrodita por un lado podría “volar de flor en flor” y por otro daría alguna utilidad a aquellos dos molestos granos que comenzaban a marcarse en mi camiseta y que amenazaban con crecer mucho más.
Con el tiempo descubrí que no me había convertido ni en una cosa ni en la otra. Al menos, no tengo ni alas (me refiero a propias) ni tetas de quita y pon. Pero descubrí que el no tener alas no me impedía “volar de flor en flor” y que en realidad las tetas fijas (las propias y las ajenas) eran muy útiles, aunque reconozco que, en ocasiones, no estaría mal que fueran móviles.
Aún así y a pesar de haber superado felizmente el hecho de convertirme en un ser humano de lo más corriente (al menos en apariencia), ¡quería una camiseta!. Pero una vez más, todo acabó tristemente cuando al llegar a la tienda en cuestión, comprobé que mi querida Abeja Maya estaba impresa en una camiseta de un color rosa pastel de indescriptible mal gusto. Eso por no mencionar la calidad del tejido, estoy segura que de haberme puesto aquella camiseta, hubiese hecho honor a mi querida Afrodita con aquello de ¡tetas fuera!.
Pues que te invade una ansiedad tremenda. No dejas de pensar día y noche en que quieres una y le rezas todos los días a D. Pim Pom (¿qué pasa? cada uno reza a quién quiere) para que no se acaben las existencias.
Por supuesto, el sábado por la tarde arrastré a Izel hasta la tienda para comprarme una y de paso echar un vistazo por si hubiese una de Afrodita. Y es que tengo que confesar, que de todos mis ídolos infantiles La Abeja Maya y Afrodita, si, si la de “¡tetas fuera!” eran mis preferidas.
En realidad, yo era pequeña pero no tonta. De mayor quería ser un híbrido entre la Abeja Maya y Afrodita por un lado podría “volar de flor en flor” y por otro daría alguna utilidad a aquellos dos molestos granos que comenzaban a marcarse en mi camiseta y que amenazaban con crecer mucho más.
Con el tiempo descubrí que no me había convertido ni en una cosa ni en la otra. Al menos, no tengo ni alas (me refiero a propias) ni tetas de quita y pon. Pero descubrí que el no tener alas no me impedía “volar de flor en flor” y que en realidad las tetas fijas (las propias y las ajenas) eran muy útiles, aunque reconozco que, en ocasiones, no estaría mal que fueran móviles.
Aún así y a pesar de haber superado felizmente el hecho de convertirme en un ser humano de lo más corriente (al menos en apariencia), ¡quería una camiseta!. Pero una vez más, todo acabó tristemente cuando al llegar a la tienda en cuestión, comprobé que mi querida Abeja Maya estaba impresa en una camiseta de un color rosa pastel de indescriptible mal gusto. Eso por no mencionar la calidad del tejido, estoy segura que de haberme puesto aquella camiseta, hubiese hecho honor a mi querida Afrodita con aquello de ¡tetas fuera!.
Comentario:
Jua jua juas Ripley... ays que exagerá...
Comentario:
Yo voy a dejar de comentar aqui si os poneis así!!! por dios, por dios que no puedo yo con tanta pasión ;-)
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No sé si he entendío yo muy bien eso de "volar de flor en flor"... Por cierto... lo de "tetas fuera" lo tienes dominao... Doy fé...
Comentario:
Jajaja. A mi también me gustaba Afrodita. Bueno, siempre te puedes comprar tu la camiseta y que te la estampen, no más traumas infantiles, please.

