A la carga de nuevo. (La habitación del pánico)
Hoy después de varias semanas sin escribir (tal vez meses) vuelvo a retomar este blog, la razón de que no haya escrito en este tiempo es que he estado bastante ocupado con cambios de trabajo y de casa ( sí ya se que no es excusa pero cuando tardan dos meses en instalarte Internet en tu nueva casa y en el trabajo te lo bloquean uno que es un poco vago pues no siente muchas ganas de ir al locutorio.
Bueno sigo con mis mismos compañeros de piso, pero en un piso mejor. El trabajo también es mejor ya no soy becario y cobro un sueldo de verdad (bueno de mileurista). En cuanto a mi vida pues sigue igual no ha variado mucho, por ahora sigo librándome del mal del enamoramiento y sigo disfrutando de todo lo que me ofrece la noche gay de Madrid. Más adelante contaré alguna que otra anécdota de este tiempo que he esto sin escribir pero hoy contaré algo de este finde.
Como cada viernes, Jorge, Pablo, Sara y yo salimos del trabajo en estampida deseando olvidar todo el estrés de la semana. Jorge que oficialmente ya esta sin novio se une a Pablo y a mi en las noches de ligue y Sara suele aguantar hasta las tres que se va con su chica. Como cada viernes fuimos a beber antes y elegimos algún garito para pasar la noche. La cosa fue bien se nos acercaban algunos chicos nosotros nos acercábamos a alguno hasta que divisé el chico que me gustaba. Comenzó el típico juego de miradas el acercamiento y el llevarlo a casa, en este caso fui yo el que fue a la suya (él insistió). El chico debía tener unos veintitrés años, moreno, no más alto que yo y de complexión atlética. Era del sur de España, tal vez de Murcia. Todo iba bien por el camino, en el taxi nos fuimos liando, en su ascensor comenzamos con el sexo oral y ya cuando abrimos la puerta estábamos muy cachondos. Lo hicimos dos veces en su salón, y todo fue genial.
Y todo habría sido genial de haber pasado a su cuarto, donde predominaba el rosa como color, había una enorme alfombra en forma de corazón y un montón de peluches en la cama a los que denominaba “sus niños”. yo respeto todo tipo de decoración, pero he de admitir que ver esto me hizo perder todo el morbo. Por más que quitara los muñecos de la cama, no conseguía entrar en faena. Finalmente le pedía que lo hicieramos en la bañera, a él le gustó la idea y en cuanto acabé me fui (huí). Creo que no le sentó bien que no le quisiera dar mi número (no suelo dárselo a ningún ligue) y bueno la despedida fue algo tensa. Llegué a casa desayuné y me tumbé en la cama hasta que llegó la noche.
PD: disculpa a todos los que leeís este blog por el tiempo sin escribir.

Bueno sigo con mis mismos compañeros de piso, pero en un piso mejor. El trabajo también es mejor ya no soy becario y cobro un sueldo de verdad (bueno de mileurista). En cuanto a mi vida pues sigue igual no ha variado mucho, por ahora sigo librándome del mal del enamoramiento y sigo disfrutando de todo lo que me ofrece la noche gay de Madrid. Más adelante contaré alguna que otra anécdota de este tiempo que he esto sin escribir pero hoy contaré algo de este finde.
Como cada viernes, Jorge, Pablo, Sara y yo salimos del trabajo en estampida deseando olvidar todo el estrés de la semana. Jorge que oficialmente ya esta sin novio se une a Pablo y a mi en las noches de ligue y Sara suele aguantar hasta las tres que se va con su chica. Como cada viernes fuimos a beber antes y elegimos algún garito para pasar la noche. La cosa fue bien se nos acercaban algunos chicos nosotros nos acercábamos a alguno hasta que divisé el chico que me gustaba. Comenzó el típico juego de miradas el acercamiento y el llevarlo a casa, en este caso fui yo el que fue a la suya (él insistió). El chico debía tener unos veintitrés años, moreno, no más alto que yo y de complexión atlética. Era del sur de España, tal vez de Murcia. Todo iba bien por el camino, en el taxi nos fuimos liando, en su ascensor comenzamos con el sexo oral y ya cuando abrimos la puerta estábamos muy cachondos. Lo hicimos dos veces en su salón, y todo fue genial.
Y todo habría sido genial de haber pasado a su cuarto, donde predominaba el rosa como color, había una enorme alfombra en forma de corazón y un montón de peluches en la cama a los que denominaba “sus niños”. yo respeto todo tipo de decoración, pero he de admitir que ver esto me hizo perder todo el morbo. Por más que quitara los muñecos de la cama, no conseguía entrar en faena. Finalmente le pedía que lo hicieramos en la bañera, a él le gustó la idea y en cuanto acabé me fui (huí). Creo que no le sentó bien que no le quisiera dar mi número (no suelo dárselo a ningún ligue) y bueno la despedida fue algo tensa. Llegué a casa desayuné y me tumbé en la cama hasta que llegó la noche.
PD: disculpa a todos los que leeís este blog por el tiempo sin escribir.

Comentario:
Hola, la capital de Islandia de nuevo. Te he mandado un mail esta tarde pero me sale como que la cuenta de correo que tenías ha caducado o algo así. Si te parece bien agrégame al msn.
Besos.
Besos.
Comentario:
Hey muy buenas, la verdad es que se te ha echado de menos en tu ausencia. Yo me he creado un blog, pero en blogspot, que no me fío de los de chueca.com después de haber tenido los foros inaccesibles durante más de un mes este verano.
Bueno, te invito a que leas mi blog y espero que te guste, aprovecho tu retorno para incluirte en mi blogroll. Un besazo tío.
Bueno, te invito a que leas mi blog y espero que te guste, aprovecho tu retorno para incluirte en mi blogroll. Un besazo tío.