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Sindicación
 
Mi padre
Nunca había visto llorar a mi padre. Es un hombre parco en detalles y reacio a mostrar emociones.. Pero cuando me contaba cómo había muerto su madre se derrumbó, empezó a sollozar, se levantó y se fue. Cuando se hubo serenado, volvió a la mesa y siguió contándome su visita a la funeraria, la organización del entierro… De una forma muy pausada y didáctica.

Mi padre, si no convives con él, parece (es) un hombre muy educado, respetuoso, culto, amable e interesante. Pero si conoces su otra cara, como yo, no digo que le tengas miedo, pero casi. Es irascible, pierde los nervios con facilidad y quiere tener siempre la razón. En el fondo, intenta esconder su inseguridad (siempre se dice lo mismo) bajo una imagen autoritaria. Pero no es más que alguien poco empático y muy torpe en la gestión de las emociones humanas.

Cuando tiene que hablar de algo personal siempre pone a mi madre de por medio “que sepas que tu abuela está muy grave”, “no digas nada, pero tu padre ha perdido el trabajo”, “el papa dice que si sales con alguna chica”. O sea, confianza cero. Por eso, si se pone a llorar, soy incapaz de reaccionar, de abrazarle o de animarle. Es cosa suya.

Lo peor de este comportamiento es que lo he hecho propio. Me cuesta abrazar, besar, animar. Me cuentan desgracias y únicamente sé ponerme serio. Me cuentan alegrías y sonrío y nada más. Me presentan a alguien y sólo doy la mano. Y con mis hijos seguramente haré lo mismo. Qué rabia.

Es un hombre profundamente antirreligioso y furibundamente anticatólico. En palabras suyas, “una persona mínimamente inteligente no puede creer en cosas esotéricas e irracionales”. Con la confianza, muchas veces discutía sobre estos temas con su madre, mujer de ir cada domingo misa. Pero en el recordatorio que repartirán en su misa, él y sus hermanos han decidido incluir el padrenuestro. En el fondo (todo es en el fondo, ¿por qué no se muestra tal como es en realidad? respeta mucho los demás. “Lo recitó antes de perder el conocimiento”. Y volvió ponerse a llorar.

Me impactó. ¿Fue capaz mi abuela de sentir su muerte y ponerse a rezar poco antes de morir?


Parenostre que esteu en el cel
sigui santificat el vostre nom.
Vingui a nosaltres el vostre Regne.
Faci's la vostr voluntat
aquí a la terra,
com es fa en el cel.

El nostre pa de cada dia
doneu-nos Senyor el dia d'avui
i perdoneu les nostres culpes
així com nosaltres perdonem als nostres deutors.

No permeteu que nosaltres
caiguem en temptació
ans deslliureu-nos
de qualsevol mal. Amén.


A veces me gustaría creer en algo. Pero ni tan sólo soy capaz de creer en mi.

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Cuatro cosas
Una

Mi abuela se está muriendo. En realidad, todos estamos muriéndonos, pero el día del deceso queda tan lejano que no somos conscientes de ello. En el caso de mi abuela, los médicos nos han dicho que le queda poco. Entró hace un mes en el hospital con varias dolencias. Todo se complicó y acabó en la UCI. Pero salió. Y la previsión era que volviera a casa en poco tiempo. En dos días. En cuatro. La semana que viene. Cada día se alargaba un poco más la convalecencia. Pero ahora ya no, los médicos no dan ninguna esperanza. Y ella no lo sabe. Se supone que vive en la ignorancia, pero creo que lo debe notar. Antes pensaba en el día que saldría. Un mes después sabemos que no saldrá. Y ella lo debe intuir, está más nerviosa y más ida. “Cosas de mayores”, dicen. Bueno, cada mayor es distinto. Mi otra abuela era muy diferente. Algún día le dedicaré un post. Creo que es la persona de la que noto una mayor influencia en cuanto a mi personalidad . Pero, ¿a quién no le ha influido su abuela?

Esperaba a darle la noticia más adelante, cuando estuviera todo más rodado. Pero visto lo visto, decidí contárselo consciente que en poco tiempo lo sabría toda la familia. “Abuela, me independizo. Me voy a vivir con un amigo en un piso muy chulo.” Se lo conté tres veces: cómo era la distribución del piso, la cocina-comedor, los dos lavabos y los dos dormitorios, el recibidor, el aval bancario, cómo nuestros amigos nos han ayudado a llevar camas, colchones, a fregar lavabos, platos y parqués, la compra de las sábanas, almohadas, electrodomésticos y todo el faenón, la renuncia a ciertos lujos para compatibilizar un sueldo de mileurista con un afán de independencia real, cómo a mis padres les había molado el piso, etcétera, etcétera y etcétera.

Se alegró. “Veo que todo son buenas noticias”, decía. En el fondo de sus ojos se leía “todo son buenas noticias menos las mías”.


Dos
- ¿Por qué todo lo que hago contigo acaba siendo surrealista?
-¿Pero a ti no te pasan estas cosas cuando vas a comprar?
-Pues... no. Sólo me ocurren contigo.

Este comentario tan tonto de mi compañero de piso me hizo alegrar. La verdad es que una de las cosas que más me satisfacen es ser capaz de romper los esquemas de los demás e impregnar de una pizca de surrealismo sus vidas. La mayoría de veces, esto no ocurre. Uno adopta un rol de seriedad y profesionalidad dogmática. Pero otras, pocas y mágicas veces, se producen unas sinergias que convierten todo lo que nos rodea en algo absolutamente loco e imprevisible. Y aquí es cuando más disfruto. Como ese día. Como en el último puente. Como otras tantas veces que espero poder compartir contigo algún día.

Tres









Cuatro (x2)
 
Sujeto, verbo y predicado
Salvation es una discoteca de Barcelona. Es una discoteca de gays y por eso solo pueden entrar hombres.
Salvation tiene dos salas. Una es la Hot y ponen música comercial con base dance. La otra se llama Cool y ponen música house machacona.
A mi me gusta más la machacona, pero me relaciono más con la música dance.
Con la música house me vuelvo autista.
Los chicos de la sala Hot son más jóvenes y guapos.
La sala Hot es muy oscura.
En la Cool hay más luz.
Hay tios buenos y creídos y algunas veces algún viejo perdido.
A veces voy con mis amigos porque entramos gratis.
La última vez que fui, no ligué.
De hecho, ligo poco.
No me gusta ligar.
Prefiero que me liguen.
¿Pero quién me querrá a mi?
Un amigo mío ligó.
Estaba muy contento.
Cuando se fue con su presa, se enrollaron con mucha pasión.
Mucha, mucha.
Con la lengua hasta el esófago y besándose en la cara, en el cuello y en el cuero cabelludo.
No entiendo tanta pasión con un desconocido, digo.
Pero cuando me he enrollado con alguno que a penas conozco, también lo he hecho con pasión.
¿Qué diferencia el sexo con amor del sexo sin amor?
En el fondo es también sexo.
¿Pero sabe igual un beso?
La española cuando besa, es que besa de verdad.
Mi amigo estaba muy contento.
(Esto ya lo he dicho antes)
Pensaba que el chico con el que había ligado antes y al que dedicaba arrumacos y besos tan apasionados sería muy guapo.
Cuando nos movimos hacia la luz, vi al chico en cuestión.
El chico no era guapo.
Era gordo, mayor y calvo.
No me gustan los gordos.
No me dan morbo.
Creo que podría tener un amigo gordo.
Pero no un novio gordo.
Creo que la gente se enrolla con otro para no estar sola.
Es triste no saber estar solo.
Esa noche vi a tios muy feos con chicos muy guapos.
Los feos cogían a los guapos con mucha fuerza.
¿Los feos con novio guapo tienen miedo de que les roben a sus novios guapos?
Tienen miedo de quedarse solos.
Creen que sus novios pueden sentirse atraídos por otros hombres más bellos.
Quizás esos guapos están con un feo para no estar solos.
A lo peor, cuando encuentren uno más guapo que les haga caso, se irán con el guapo.
Pensé que es lo que pasaba con mi amigo.
¿Cómo podía entregarse tanto a uno tan feo?
Con otro amigo llegamos a la conclusión que sus estándares de calidad son distintos a los nuestros.
Será eso.

 
Inutilidad informatizada
Una de las varas de medir la inteligencia de la gente que más estoy aplicando últimamente es a la que me ha dado por llamar “Coeficiente de respuesta de e-mails”.

No sé si me están leyendo unos internetadictos como yo, pero algo me hace pensar que por vuestra condición de bloggers impenitentes lo sóis tanto o más que yo. Pues entre este maremágnum de blogs, messengers, por-ups, chats y vídeos porno, seguramente debéis intercambiar una buena dosis de e-mails. Yo, al menos, lo hago bastante. Hay días en que cuando Outlook acaba de enviar y recibir todo, me asusto de ver tantos asuntos nuevos entre respuestas, preguntas y spams varios.

Por supuesto, por poco que pueda, respondo a todos y absolutamente todos los e-mails, sms’s, llamadas y mensajes en el contestador que requieran una mínima respuesta. Por eso valoro extrapositivamente que alguien a quien le envío algo, me responda con la máxima celeridad posible. Pero siempre hay un 3,8% inútil.

Este 3,77% ignora mis e-mails de forma constante. Les digo: enviádmelo al curro que lo leo de inmediato. Caso omiso. Siguen enviándolo a hotmail, en una cuenta que solo miro cuando Júpiter y Venus cruzan sus órbitas celestes. Imploro: dime algo cuando lo leas. Y lo leen, pero no te dicen nada. Les llamo. Y no contestan y les dejo un mensaje en el contestador. Dos. Tres. Y no se dignan a devolverme ninguna llamada porque como ya han cambiado de planes y no les importa que uno (yo) se mantenga en un mar de ignorancia ignominiosa. Y me cogen ataques de rábia bárbaros.

¿Es que yo no te llamo? ¿Es que yo no te informo? ¿Por qué me sometes a esta tortura desinformativa? Quizás no tendría que tomármelo en serio. Tú no te lo tomas en serio. Tú te quejas porque no tienes amigos y porque la gente no está a tu lado cuando lo necesitas y me miras mal si con una llamada consigo un favor. No te equivoques, no soy yo tu problema. Eres tú la que no estás al lado de nadie para las nimiedades y son estos nadies los que te pagan con tu misma moneda multiplicada por trescientos veinticinco.

¿Sabes? Siempre he sentido compasión por alguien ignorante. En tu caso podría sentir asco porque tu analfabetismo es buscado. Porque te dejas llevar sin ofrecer resistencia, no te esfuerzas por encararte a un destino que sólo te reserva infelicidad y te sientes orgullosa de ser simplemente imbécil. Debería escupirte y sin embargo no lo hago. No lo hago porque se supone que eres mi amiga. Porque hemos crecido juntos y ahora me consideras muy cercano a ti. Sí. Tan cercano como cuando éramos pequeños y te juntabas con tus repelentes amigas y os creías las amas del patio y me despreciabas. No creas que me he olvidado. Pero ahora no. Ahora es diferente porque ahora estás jodidamente sola y me tienes a mi y a pocos más. Siento pena y no voy a tomar represalias. Pero que sepas que eres la primera que voy a eliminar en cuanto la agenda del teléfono me pida vomitar números sobrantes.


Lo peor es que esto no lo leerás.
No te aviso.
Pero en su momento lo notarás.
Y quien no avisa es un traidor.
Y todo es tu puñetera culpa.