Reflexiones y proyectos
Bueno, el último día del año va terminando y parece que toca hacer un balance de lo bueno y malo y marcarse algunas metas de cara al 2007.
Nunca antes lo había hecho, pero llevo una semanita hablando y requetehablando del mismo tema con amigos, así que voy a hacer lo mismo aquí en el blog, testigo principal de mis andares y desandares durante el 2006.
El año empezó mal, para qué negarlo. Todavía incapaz de superar la ruptura con un ex- al que idealicé tanto que aún todavía me influye más de lo que me gustaría.
Aparentemente, el tema no me afectaba y intentaba hacer una vida normal. Pocos de mis amigos lo notaron, porque a no ser que les rallara con el tema, yo hacía y deshacía como siempre. El blog era mi caja de kleenex.
La cosa empezó a cambiar después de la primera quedada con Gianis. Abrirme con un por entonces desconocido hizo que tomara mejor conciencia de la situación, la desdramatizara y la empezara a afrontar con mis amigos de toda la vida.
Fue progresivo, pero poco a poco me fui abriendo con los demás y dejé de ser tan inexpugnable como muchos pregonaban. Quizás lo sigo siendo con algunos, pero a nivel general me doy por satisfecho con el cambio.
El ex- ha aparecido de tanto en cuanto y cada encuentro con él ha llevado cambios importantes en mi vida y en nuestra relación. De creer que no quería saber nada de él, hemos llegado a un punto de equilibrio en el que ambos sabemos y aceptamos que estamos allí pero en el que la obsesión ha desaparecido. Aún así, creo que las reglas del juego siguen por definir. Pero hemos avanzado. Hace un año no teníamos a penas contacto. Y ahora, por lo menos, es capaz de felicitarme el año, enviarme una postal a casa y, como mínimo, dar señales de vida sin que yo lo tenga que buscar.
El verdadero y crucial cambio de este año ha sido independizarme. Analizando el año, veo que ha sido la culminación lógica de este reencontrarme conmigo mismo. Y el resultado no ha podido ser más positivo. Ha sido como un chute de autoconfianza.
Me he visto capaz de desenvolverme en situaciones nuevas patra mí y he comprobado que mis apuestas han sido acertadas. La mayor y más crítica, mi compañero de piso. No podría dedicarle más elogios y no me voy a poner pesado ahora. Pero muchas veces es difícil encontrar a una persona que te potencie, te comprenda y te responda tal y como esperas en cada situación. La he encontrado plenamente en él. Y creo que él también en mi.
Además, ha congeniado perfectamente con cada uno de mis amigos. Y me ha soprendido, quizás porque siempre he estado muy mal acostumbrado. Este hecho, sumado al de tener un piso propio, etc., también ha sido un revulsivo en mis relaciones sociales.
Me he relajado, he dejado de sufrir por si la gente se llevaba bien o mal y todo ha empezado a fluir. (Gracias por esa psicocena en agosto, Zeta). Se han creado nuevas relaciones entre amigos de distintos entornos. Se han potenciado relaciones que tenía en estado vegetativo. Y he empezado a disfrutar más.
Estoy eufórico, para qué negarlo. Una especie de enamoramiento de la vida. Un enamoramiento de mi. No tengo ningún problema gordo a la vista. El dinero no me sobra pero estoy haciendo las cosas como quiero y cuando quiero. He dejado de necesitar y de pedir más. Con lo que tengo soy feliz. Prefiero acumular experiencias a posesiones físicas. Aunque tengo que reconocer que me he abandanodo.
Siempre me he preocupado bastante por el que dirán, por mi comportamiento, por mi aspecto. Y empieza a sudármela todo. Si me aceptan, bien. Si no, no tengo ninguna necesidad. Este invierno a penas me he comprado ropa, cosa rara en mi. Y he salido con pintas a la calle que hubiera puesto la mano en el fuego que nunca haría.
Este proceso de abandono sigue su curso. Tampoco creo que dure mucho. Es simplemente vaciarme para tener la necesidad de volverme a llenar. De querer volver a gustar. A ser algo.
No quiero ser nada. Quiero ser yo. Sin más. No tener proyectos a la vista. Sobrevivir el día a día, que ya es suficiente.
Cuando este proceso termine, empezará de nuevo otra metamorfosis. Replantearé mi horizonte profesional, que por ahora es casi idílico, pero puede serlo mucho más. Aunque no quiero hacerlo hasta septiembre del 2007. Si las cosas ahora están bien, prefiero no tocar nada.
Mi cambio sentimental y sexual, en cambio, no creo que tarde tanto en llegar. Hoy he abierto mi perfil en Gaydar. Y esta semana ya he salido del armario con mi hermano. Ha sido tan normal y natural que casi me arrepiento de no haberlo hecho antes. Pero las cosas llegan a su debido tiempo. Como todo ha ido pasando este año.
Nunca antes lo había hecho, pero llevo una semanita hablando y requetehablando del mismo tema con amigos, así que voy a hacer lo mismo aquí en el blog, testigo principal de mis andares y desandares durante el 2006.
El año empezó mal, para qué negarlo. Todavía incapaz de superar la ruptura con un ex- al que idealicé tanto que aún todavía me influye más de lo que me gustaría.
Aparentemente, el tema no me afectaba y intentaba hacer una vida normal. Pocos de mis amigos lo notaron, porque a no ser que les rallara con el tema, yo hacía y deshacía como siempre. El blog era mi caja de kleenex.
La cosa empezó a cambiar después de la primera quedada con Gianis. Abrirme con un por entonces desconocido hizo que tomara mejor conciencia de la situación, la desdramatizara y la empezara a afrontar con mis amigos de toda la vida.
Fue progresivo, pero poco a poco me fui abriendo con los demás y dejé de ser tan inexpugnable como muchos pregonaban. Quizás lo sigo siendo con algunos, pero a nivel general me doy por satisfecho con el cambio.
El ex- ha aparecido de tanto en cuanto y cada encuentro con él ha llevado cambios importantes en mi vida y en nuestra relación. De creer que no quería saber nada de él, hemos llegado a un punto de equilibrio en el que ambos sabemos y aceptamos que estamos allí pero en el que la obsesión ha desaparecido. Aún así, creo que las reglas del juego siguen por definir. Pero hemos avanzado. Hace un año no teníamos a penas contacto. Y ahora, por lo menos, es capaz de felicitarme el año, enviarme una postal a casa y, como mínimo, dar señales de vida sin que yo lo tenga que buscar.
El verdadero y crucial cambio de este año ha sido independizarme. Analizando el año, veo que ha sido la culminación lógica de este reencontrarme conmigo mismo. Y el resultado no ha podido ser más positivo. Ha sido como un chute de autoconfianza.
Me he visto capaz de desenvolverme en situaciones nuevas patra mí y he comprobado que mis apuestas han sido acertadas. La mayor y más crítica, mi compañero de piso. No podría dedicarle más elogios y no me voy a poner pesado ahora. Pero muchas veces es difícil encontrar a una persona que te potencie, te comprenda y te responda tal y como esperas en cada situación. La he encontrado plenamente en él. Y creo que él también en mi.
Además, ha congeniado perfectamente con cada uno de mis amigos. Y me ha soprendido, quizás porque siempre he estado muy mal acostumbrado. Este hecho, sumado al de tener un piso propio, etc., también ha sido un revulsivo en mis relaciones sociales.
Me he relajado, he dejado de sufrir por si la gente se llevaba bien o mal y todo ha empezado a fluir. (Gracias por esa psicocena en agosto, Zeta). Se han creado nuevas relaciones entre amigos de distintos entornos. Se han potenciado relaciones que tenía en estado vegetativo. Y he empezado a disfrutar más.
Estoy eufórico, para qué negarlo. Una especie de enamoramiento de la vida. Un enamoramiento de mi. No tengo ningún problema gordo a la vista. El dinero no me sobra pero estoy haciendo las cosas como quiero y cuando quiero. He dejado de necesitar y de pedir más. Con lo que tengo soy feliz. Prefiero acumular experiencias a posesiones físicas. Aunque tengo que reconocer que me he abandanodo.
Siempre me he preocupado bastante por el que dirán, por mi comportamiento, por mi aspecto. Y empieza a sudármela todo. Si me aceptan, bien. Si no, no tengo ninguna necesidad. Este invierno a penas me he comprado ropa, cosa rara en mi. Y he salido con pintas a la calle que hubiera puesto la mano en el fuego que nunca haría.
Este proceso de abandono sigue su curso. Tampoco creo que dure mucho. Es simplemente vaciarme para tener la necesidad de volverme a llenar. De querer volver a gustar. A ser algo.
No quiero ser nada. Quiero ser yo. Sin más. No tener proyectos a la vista. Sobrevivir el día a día, que ya es suficiente.
Cuando este proceso termine, empezará de nuevo otra metamorfosis. Replantearé mi horizonte profesional, que por ahora es casi idílico, pero puede serlo mucho más. Aunque no quiero hacerlo hasta septiembre del 2007. Si las cosas ahora están bien, prefiero no tocar nada.
Mi cambio sentimental y sexual, en cambio, no creo que tarde tanto en llegar. Hoy he abierto mi perfil en Gaydar. Y esta semana ya he salido del armario con mi hermano. Ha sido tan normal y natural que casi me arrepiento de no haberlo hecho antes. Pero las cosas llegan a su debido tiempo. Como todo ha ido pasando este año.
Ya tengo novio - fake, bulo, hoax
Ya era hora que me pusiera a actualizar. Pero no he tenido tiempo. Ya se sabe: fiestas con la familia, cena de empresa, comprar regalos y... y...
Bueno, pensaba que a este blog no le podría cambiar el título nunca. Pero sí, chicos sí, ya puedo decir bien alto y con orgullo que...¡ya tengo novio!
Bueno, está todo empezando y de momento no nos hemos pedido oficialmente de salir, pero bueno... nos vemos cada día... viene a mi casa a menudo, voy a su casa.... aaaaaai... y es tan moooono.
Además, ya sabéis quién es. ¿Os acordáis del post del chat? El chico con el que tenía que quedar... Pues bien, ya quedé. Hará cosas de 2 semanas...
Se llama Nil. Es de valencia. Y a mí estos acentos me ponen. Quedamos un día, fuimos a tomar algo y... cosa rara en mi, me cayó bien. Pero ese día no pasó nada. Volví a casa y por msn me dijo que le había caído bien.
Y... y... pues nada, volvimos a hablar x msn, volvimos a quedar.... y esta vez hablamos más, fuimos a cenar, fuimos a tomar algo... fuimos a su casa...
Ya os contaré más cosas sobre Nil. Pero así como avance: es un chico majo. No es guapo, tampoc es feo. Pero me gusta. Me hace gracia. Y que un chico me haga reir, opra mi ya es importante. Muy importante.
Tiene su morbo. Y en la cama no está mal. Nada mal.
Y soy feliz con él. ¿Qué más puedo pedir?
Que no sea 28 de diciembre.
Bueno, pensaba que a este blog no le podría cambiar el título nunca. Pero sí, chicos sí, ya puedo decir bien alto y con orgullo que...¡ya tengo novio!
Bueno, está todo empezando y de momento no nos hemos pedido oficialmente de salir, pero bueno... nos vemos cada día... viene a mi casa a menudo, voy a su casa.... aaaaaai... y es tan moooono.
Además, ya sabéis quién es. ¿Os acordáis del post del chat? El chico con el que tenía que quedar... Pues bien, ya quedé. Hará cosas de 2 semanas...
Se llama Nil. Es de valencia. Y a mí estos acentos me ponen. Quedamos un día, fuimos a tomar algo y... cosa rara en mi, me cayó bien. Pero ese día no pasó nada. Volví a casa y por msn me dijo que le había caído bien.
Y... y... pues nada, volvimos a hablar x msn, volvimos a quedar.... y esta vez hablamos más, fuimos a cenar, fuimos a tomar algo... fuimos a su casa...
Ya os contaré más cosas sobre Nil. Pero así como avance: es un chico majo. No es guapo, tampoc es feo. Pero me gusta. Me hace gracia. Y que un chico me haga reir, opra mi ya es importante. Muy importante.
Tiene su morbo. Y en la cama no está mal. Nada mal.
Y soy feliz con él. ¿Qué más puedo pedir?
Que no sea 28 de diciembre.
Outing
Homopublicidad y juegos de palabras
Esta campaña es rara. Este anuncio aún lo entiendo: Brokeback Mountain, out of the closet, etc. El resto, ya no lo tengo tan claro. Algunos juegos de palabras sí que los pillo (cok-gallo-polla-travesti), pero, ¿otros? ¿Debo entender que por tomarte este vodka se te va la olla y no sabes lo que haces?

Una de las cosas que más me molan últimamente es llegar tarde a casa, encontrarme a mi compañero que se va a dormir, preguntarnos "qué tal el día" y enzarzarnos en alguna conversación chula.
El otro día, no sé cómo salió el tema de desde cuándo sabíamos que éramos gays. Tema recurrente donde los haya. Él decía que se había dado cuenta tarde. Como también me contaba mi olvidado ex-.
Yo, en cambio, creo que lo he sabido desde siempre. Tengo vagas imágenes en mi memoria de embelesarme hablando con chicos mayores en el patio del colegio donde iba antes de empezar EGB. De una vez que, en primero, un chico jugando me tocó los genitales. Y cómo volví a imaginar esa situación decenas de veces. La impresión que me causaba el hijo de mi profesora de teatro cuando iba a tercero, etc, etc. Por entonces no sabía que esto era algo extrínsecamente malo. Lo combinaba con una admiración más débil por chicas. Con mi "novia" de primero. La única persona que una vez invité a mi cumpleaños, porque me gustaba. O eso creía.
Cuando me empecé a masturbar, lo hice pensando en tíos. Confiaba en que sería algo pasajero. Y no me preocupaba. De hecho, de puertas adentro, el tema nunca me calentó demasiado la cabeza porque siempre lo viví con toda naturalidad. No hubo ningún momento en que descubriera algo, porque ese algo siempre había estado allí.
Reconocerlo a los demás ya fue más difícil. La adolescencia en este sentido fue chunga. Todos los tíos babeaban por las tías. Alguna tarde íbamos todos juntos y veíamos alguna peli porno. O alguna revista. O jugábamos con las chicas a pagar prendas, a tocarnos en la oscuridad, a sí... pero no. Recuerdo que todo explotó en el viaje de fin de curso de octavo. Compartir habitación e incluso cama con chicos que me gustaban y a la vez ser incapaz de compartir su excitación por espiar a las tias, por encerrarse con ellas toda una tarde en una habitación para meterles mano... un montón de situaciones me hicieron darme cuenta de lo diferente que era de los demás en este sentido. Recuerdo ponerme a llorar con una amiga diciéndole que no entendía a esta gente. Lo camuflé como si fuera una especie de reprimido sexual.
Aprendí a disimular de cara a los demás porque el miedo al rechazo me paralizaba. Por eso, cuando empecé a salir de verdad con un chico, mi ex-, encontré las fuerzas necesarias para contarles a todos lo que tanto tiempo antes tendría que haber hecho.
Unos y unas ni se inmutaron, otras dijeron que ya era hora, otros lloraron (mucho), una cazurra se pensó que era broma, otras se alegraron, otros lo apostaron... No tuve ninguna mala experiencia y la verdad es que, si antes criticaba a los que a la primera de cambio dejaban patente su homosexualidad, ahora reconozco que la mayoría de veces no me corto porque no me importa lo que piensen.
A mis padres nunca se lo llegué a decir. Ahora creo que es un reflejo de lo poco que, en el fondo, creía en la relación que tuve con mi ex-.
Si alguna vez vuelvo a salir con alguien, volveré a tener la excusa para decírselo. Prefiero mil veces decir que salgo con un chico al que quiero que simplemente decir que "me gustan los chicos" o que "soy gay". Hay miedos que es difícil que desaparezcan.
Esta campaña es rara. Este anuncio aún lo entiendo: Brokeback Mountain, out of the closet, etc. El resto, ya no lo tengo tan claro. Algunos juegos de palabras sí que los pillo (cok-gallo-polla-travesti), pero, ¿otros? ¿Debo entender que por tomarte este vodka se te va la olla y no sabes lo que haces?

Una de las cosas que más me molan últimamente es llegar tarde a casa, encontrarme a mi compañero que se va a dormir, preguntarnos "qué tal el día" y enzarzarnos en alguna conversación chula.
El otro día, no sé cómo salió el tema de desde cuándo sabíamos que éramos gays. Tema recurrente donde los haya. Él decía que se había dado cuenta tarde. Como también me contaba mi olvidado ex-.
Yo, en cambio, creo que lo he sabido desde siempre. Tengo vagas imágenes en mi memoria de embelesarme hablando con chicos mayores en el patio del colegio donde iba antes de empezar EGB. De una vez que, en primero, un chico jugando me tocó los genitales. Y cómo volví a imaginar esa situación decenas de veces. La impresión que me causaba el hijo de mi profesora de teatro cuando iba a tercero, etc, etc. Por entonces no sabía que esto era algo extrínsecamente malo. Lo combinaba con una admiración más débil por chicas. Con mi "novia" de primero. La única persona que una vez invité a mi cumpleaños, porque me gustaba. O eso creía.
Cuando me empecé a masturbar, lo hice pensando en tíos. Confiaba en que sería algo pasajero. Y no me preocupaba. De hecho, de puertas adentro, el tema nunca me calentó demasiado la cabeza porque siempre lo viví con toda naturalidad. No hubo ningún momento en que descubriera algo, porque ese algo siempre había estado allí.
Reconocerlo a los demás ya fue más difícil. La adolescencia en este sentido fue chunga. Todos los tíos babeaban por las tías. Alguna tarde íbamos todos juntos y veíamos alguna peli porno. O alguna revista. O jugábamos con las chicas a pagar prendas, a tocarnos en la oscuridad, a sí... pero no. Recuerdo que todo explotó en el viaje de fin de curso de octavo. Compartir habitación e incluso cama con chicos que me gustaban y a la vez ser incapaz de compartir su excitación por espiar a las tias, por encerrarse con ellas toda una tarde en una habitación para meterles mano... un montón de situaciones me hicieron darme cuenta de lo diferente que era de los demás en este sentido. Recuerdo ponerme a llorar con una amiga diciéndole que no entendía a esta gente. Lo camuflé como si fuera una especie de reprimido sexual.
Aprendí a disimular de cara a los demás porque el miedo al rechazo me paralizaba. Por eso, cuando empecé a salir de verdad con un chico, mi ex-, encontré las fuerzas necesarias para contarles a todos lo que tanto tiempo antes tendría que haber hecho.
Unos y unas ni se inmutaron, otras dijeron que ya era hora, otros lloraron (mucho), una cazurra se pensó que era broma, otras se alegraron, otros lo apostaron... No tuve ninguna mala experiencia y la verdad es que, si antes criticaba a los que a la primera de cambio dejaban patente su homosexualidad, ahora reconozco que la mayoría de veces no me corto porque no me importa lo que piensen.
A mis padres nunca se lo llegué a decir. Ahora creo que es un reflejo de lo poco que, en el fondo, creía en la relación que tuve con mi ex-.
Si alguna vez vuelvo a salir con alguien, volveré a tener la excusa para decírselo. Prefiero mil veces decir que salgo con un chico al que quiero que simplemente decir que "me gustan los chicos" o que "soy gay". Hay miedos que es difícil que desaparezcan.
La cena de los idiotas - Parte 3
http://buscandonovioxl.blogspot.com/2007/12/puedes-leerlo-aqu.html
Chateando que es gerundio
PJ Harvey &
Juré y perjuré que no volvería a ninguna discoteca gay durante un tiempo. De momento lo he cumplido, pero volverse un adicto a los chats de chueca.com tampoco creo que sea una medida de protesta demasiado efectiva.
No acostumbro a chatear, aunque debo reconocer que las pocas veces que lo he hecho no me ha dado mal resultado. Una vez conocí a mi ex, la otra a mi compañero de piso y las otras dos o tres veces no tuvieron resultados demasiado destacables ni por positivos, ni por negativos.
Tampoco creo que me enganche esta vez. Estoy frustrado. Porque lo que hay no es lo que busco (ahora). De hecho, no sé lo que busco. Pero lo que he encontrado tampoco me ha gustado. Porque soy burro.
Empecé a hablar con dos o tres. A la que me encuentro con alguno que me raya o no me gusta como es, lo desadmito a saco. Sin remordimientos. Pero cuando alguien me gusta, me engancho. ¿Es difícil que haya feeling x Messenger? Pues no creo. Es fácilmente detectable. Empecé a hablar con uno, nos pasamos al msn, me gustó su foto, le gustó mi videollamada y nos empezamos a enrollar. De hablar, me refiero. Cuando conectas con alguien, las preguntas y respuestas son rápidas. Encadenas un tema con otro de cualquier tipo y enganchas y entiendes los dobles sentidos. Hay una pura atracción virtual.
Con este tipo, Javi, me pasó. Tuve que irme de casa, pero cuando volví, él todavía estaba conectado. Es lo que yo quería. Seguimos hablando y me empezó a dar miedo. Es un decir, pero el tío había estudiado lo mismo que mi ex y tenía muchas cosas parecidas. Uffff… no quiero otra vez lo mismo, pero el tio me gusta. Podriamos quedar… pero “por cierto, no me llamo como te he dicho”. Craso error.
El que pronunció (escribió, mejor dicho) es frase fui yo. Y el tipo pilló un cabreo… he depositado mi confianza… me puedes haber mentido en lo que sea… bla, bla , bla… te tendría que desadmitir… las cosas no pueden ser como antes (!!!!¿?¿?¿) Y va y encima yo me siento mal. ¿Así cómo puedo chatear? ¿Cómo puedo ir por el mundo sin implicarme con nadie si a la primera de cambio ya siento apego por un semidesconocido?
El tío acabó por no desadmitirme, porque le caí bien y no se que rollos más. Estuvimos hablando hasta las 6 de la mañana… Y al día siguiente, q me vuelvo a conectar, pasa absolutamente de mi. Mira, que te den.
Me volví a conectar al chat (¿por qué?) y empecé a hablar con otro tipo. Me cayó bien, pero no sé, no era lo mismo que con el Javi ese. Pero bueno, la cosa tampoco fue del todo mal. Coincidíamos en bastantes aspectos profesionales y hemos dicho de quedar un día para ir a tomar algo. En fin. Juro y perjuro que tampoco volveré a chatear durante una temporada.
& Pascal Comelade