Llorar
Lágrimas.
Que caen por la mejilla.
Que me seco disimuladamente con la mano.
Que me dejan los ojos rojos.
Que me salan los labios.
Que me amargan el alma.
Porque te quiero.
Porque no quiero que pienses que no me importas.
Porque quiero que me digas que me amas.
Y lloro.
Porque dices que me quieres.
Porque dices que me tengo que acostumbrar a que me lo digas.
Y no me acostumbro.
Porque no sé si es verdad.
Porque dices que te quiero demasiado.
Y quizás no sentimos lo mismo.
Quizás es que no.
Que caen por la mejilla.
Que me seco disimuladamente con la mano.
Que me dejan los ojos rojos.
Que me salan los labios.
Que me amargan el alma.
Porque te quiero.
Porque no quiero que pienses que no me importas.
Porque quiero que me digas que me amas.
Y lloro.
Porque dices que me quieres.
Porque dices que me tengo que acostumbrar a que me lo digas.
Y no me acostumbro.
Porque no sé si es verdad.
Porque dices que te quiero demasiado.
Y quizás no sentimos lo mismo.
Quizás es que no.
Dinero
Va a cobrar que te cagas, me dice. Sueldazo, dietas y todo lo que puedas imaginar. Y más aún.
Yo pienso: ¿de qué le servirá si es un putero divorciado, con un hijo al que no ve y una ex- a la que odia, cocainómano e infeliz?
Tú lo que tienes es la conformidad de los pobres.
Pues será eso. Pero tengo cosas que no se me pueden pagar.
Lo $€.
Buscando el fin
Esto es el fin. ¿Repentino? Ni mucho menos. Se veía venir. Una desaleración paulatina en el ritmo de posteo y de implicación blogueril a la par que mi vida sexual y sentimental con algo más que mi memoria ha ido evolucionando. Mi ex es casi un amigo. Y mi novio es una realidad. Ya no soy un esclavo de mis recuerdos. Ahora ansío fabricarlos de nuevo. Los que voy a escribir cuando esta relación acabe en un sonoro fracaso. O los que voy a dejar solo para mí mientras siga siendo feliz.
Estoy orgulloso de haber sobrevivido al blog. De los tiempos que he pasado conectado. De las ralladas, las risas y las pajas. De la gente que he conocido gracias a él. De la gente que me ha leído y a la que he seguido. Ha sido mi psicólogo particular, mi profesor de escritura y mi válvula de escape de una realidad que era incapaz de asumir y que ahora, por suerte, parece que he superado. A medida que me hecho opaco en los posts, mi vida personal ha ido volviéndose más trasparente con los míos. He crecido como persona. Y sólo con escribir un post al día, conociéndome algo mejor con cada uno.
Por supuesto que aún quedan rincones oscuros y algún fantasma que dejo escondido en algún recoveco. Y seguro que algún día aparecen de nuevo. Pero espero que si ese día llega, vuelva a contar con este blog de búsqueda interior. Porque lo que he buscado durante estos años no ha sido un novio, no. Ha sido encontrar mi voz. Un lugar en mi propio mundo gay. En mis inseguridades tontas. En mí mismo. Quizás incluso en ti, seas quien seas.
Gracias.
Estoy orgulloso de haber sobrevivido al blog. De los tiempos que he pasado conectado. De las ralladas, las risas y las pajas. De la gente que he conocido gracias a él. De la gente que me ha leído y a la que he seguido. Ha sido mi psicólogo particular, mi profesor de escritura y mi válvula de escape de una realidad que era incapaz de asumir y que ahora, por suerte, parece que he superado. A medida que me hecho opaco en los posts, mi vida personal ha ido volviéndose más trasparente con los míos. He crecido como persona. Y sólo con escribir un post al día, conociéndome algo mejor con cada uno.
Por supuesto que aún quedan rincones oscuros y algún fantasma que dejo escondido en algún recoveco. Y seguro que algún día aparecen de nuevo. Pero espero que si ese día llega, vuelva a contar con este blog de búsqueda interior. Porque lo que he buscado durante estos años no ha sido un novio, no. Ha sido encontrar mi voz. Un lugar en mi propio mundo gay. En mis inseguridades tontas. En mí mismo. Quizás incluso en ti, seas quien seas.
Gracias.