BN
Amor, suerte, sexo y rollos.
Acerca de
buscandonovio@gmail.com       
No te pierdas posts


Powered by FeedBlitz
Sindicación
 
Poliedricidad
Una reacción

hoy no saludas

q tal

bueno que te parecio el otro dia??

siiii?

yo no lo vi muy claro

no se si me gusto mucho

yo pensaba que iva a ser diferente

ostia, eres el tipo mas raro que me he encontrado nunca

tu crees que tienes que preguntar esto

que conmigo no fuera bien no significa que con los demas....

a veces....pareces un nene de 18 añitos


Otra reacción

que tal te lo has pasado??? soy un poco aburrido, jeje. Estaba un poco nervioso, ya lo has visto...

yo tb he estado muy agusto
  
eres un chico superdivertido
  
y ya te digo, he estado supercomodo
  
por mi podemos repetir cuando quieras
  
te puedo decir una cosa?
  
encuentro que eres muy guapo
  
mejor que en las fotos!

por fin alguien normal!!!!
 
Ansiedad
¿Le escribo?
 
No le escribo.
 
¿Le llamo?
 
No le llamo.
 
¿Le envío?
 
No le envío.
 
¿Le visito?
 
No le visito.
 
¿Le admito?
 
No le admito.
 
¿Lo hago?
 
No lo hago.
 
¿Le espero?
 
No... ¿Le espero?
 
Muletas rotas
Jo, no es que no sepa estar solo, pero es que me acostumbro y después no me sé ver de nuevo independiente.
 
Que sí, que cuando estoy en pareja sigo siendo el chico que siempre va a la suya y que sí, no hace falta que me recuerdes que soy el mismo que al principio de cualquier relación no quiero nada y de repente me da miedo perder mis amigos y mis horarios. Ya lo sé. Pero después me voy acostumbrando y poco a poco ya no sé concebir mi vida sin una persona al lado. Al lado, pero incluso virtualmente. No hace falta estar las 24 horas juntos. Quiero decir, que sé que si le llamo, me va a responder y si le digo "jo, hoy tengo un día asqueroso", me va a decir, "bueno, pero yo te quiero". Y esto es como un rayo de sol que te ilumina hasta el rincón más frío del alma. Y ahora, ahora nada me ilumina. Y, lo que es peor, me veo incpazar de iluminar a nadie. No tengo ganas ni de escuchar, ni de explicar. Ni de reir, ni de llorar.
 
Que me apoyo en los amigos ya lo sé. Y ni por asomo este blog y esta melancolía son tan depresivas como cuando empezó el blog pero joder, veo que siempre caigo en este pozo sin fondo en el que me voy hundiendo poco a poco y día tras día sin que nadie pueda sujetarme.
 
He perdido un apoyo, un confidente, una mano que agarrar, una espalda a la que abrazarme, una casa en la que cobijarme, una cama en la que hacer planes, un amigo con el que reir, un amante con el que follar, alguien con quien conversar. Y vale, muchas cosas las puedo hacer con un simple (pero , a la vez, grande) amigo. Pero es que no es lo mismo. No, no y no.
 
¿Se puede vivir sin pareja? Sí. Yo lo he hecho durante muchos años y más que lo haré. Pero después de cortar siempre pienso que no lo superaré. Que no volveré a encontrar a nadie a quien le guste mi sonrisa, ni mis ojos, ni mi culo ni mi polla. A a alguien que no verá (o no le importarán, eso) mis defectos. Que me sepa apreciar y me quiera acariciar. Que me quiera escuchar y que me la quiera mamar. Que impida que el día que muera esté solo. Y que me haga creer que si hay vida más allá, me esperará o le esperaré. No lo encontraré. No lo encontraré. No lo encontraré ni lo recuperaré. No, no y no.

Etiquetas:       
 
De pajas y polvos
Recuerdo la primera paja ante la tele.

Y con una Interviú.

La primera corrida, que me asustó un poco.

La primera paja con amigos, en la que disimulaba mis miradas.

La primera paja con un amigo. Y alguna repetición con el mismo amigo. Y lo que lamento no haberme atrevido a más.

El primer beso en ese viaje.

El primer amor virtual. A golpe de chats y de messenger.

El primer amor real.

La primera excelente mamada recibida.

La primera mamada inexperta dada.

El primer polvo con mi primer ex.

Un polvo en el coche con mi primer ex. Uno en el suelo frío después de una semana de no hablarnos. Uno a oscuras. Uno a plena luz del día en el jardín de su casa. Uno en el puerto. Uno en el paseo. Un polvo salvaje temiendo que fuera el último. La última paja.

Un beso con un cachas en una discoteca.

Una mamada con un impresentable en un rellano.

Un polvo asqueroso con un tío del que no recuerdo el nombre.

Un polvo con uno que la tenía pequeña pero que iba de sobrado.

Un beso en el cine.

Una caricia en un teatro.

Un polvo con miedo pero muy tierno pero con uno del que nunca más se supo aunque se supo algo y definitivamente se olvidó.

El polvo que nunca fue.

Mi primer beso con mi segundo ex. El primer polvo con mi segundo ex Un polvo atado con mi segundo ex. El último abrazo que no nos dimos.

Lo que tiene que llegar.
 
Soltero de nuevo
No sé si es una putada o una gozada.

Puedo volver a probar pollas nuevas, besar labios y pieles desconocidas, conocer mentes maravillosas y familias atractivas.

Pero ¿para qué? Para volver a ilusionarte ¿y que luego te den la patada?

¿Para unos instantes de placer fugaz?

¿Para sentirme menos solo?

¿Para qué?

Antes de nada, debería tener claro qué quiero ahora.

Y no tengo ni puta idea. Ando perdido de nuevo, joder.

¿Quiero volver con el ya ahora ex-? Pues no lo dudaría ni un momento, pero es algo que le corresponde a él decidirlo. ¿Me tengo que mantener a la espera o provocar una respuesta?

¿Quiero estar con otros tíos? No me desagradaria, pero ¿ahora tengo ganas de empezar con cortejos, miraditas, insinuaciones y búsquedas de perfiles?

Me da palo todo, pero lo que más, esta nueva sensación de soltería inducida.

Joder, qué puto asco. Estoy atrapado en un novio que ya no existe.
Etiquetas:    
 
Piedras

No soy tan independiente como creía.
Ni tan perfecto.
Ni tan libre.

Soy más egoísta.
Más comodón.
Más interesado.
Soy peor.

“Quizás es la última noche que dormimos juntos”
“Tengo ansiedad”
“Estoy agobiado”
No es la primera vez que lo escucho.

¿Por qué en el fondo siempre acabamos con los mismos?
Parecen distintos por fuera, pero acaban siendo iguales.
Tropiezos con la misma piedra.

Ay


¿Será la última vez?
Etiquetas:      
 
Gracias
Fan nº 1

Ha cerrado uno de los escasos blogs que aún leía. La verdad es que nunca me había gustado demasiado. Supongo que lo descubrí a través de algún comentario en algún post vete tú a saber dónde, algún día de esos que me dedicaba a curiosear en bitácoras ajenas. Ahí aterricé y el título ya me pareció inapropiado, casi insoportable: Buscando novio. Mi primer pensamiento fue condescendiente. Debe ser un chico de pueblo que no ha salido nunca de su comarca, acomplejado, solitario y feúcho. Pobrecito.
Leí el post que había publicado ese día y me pareció absolutamente pornográfico. En él reproducía un mail –creo recordar- que su ex le había mandado, palabra por palabra, y pedía consejo a los lectores sobre cuál debía ser su reacción. Me pareció que se merecía la cámara de gas o, al menos, un linchamiento en la plaza del ayuntamiento.
A partir de ahí me tomé la obligación de dejarle comentarios en cada uno de sus posts, recordándole la pésima calidad literaria de sus escritos y el nulo interés que provocaban en alguien mínimamente leído y escuchado como un servidor. Mis palabras pretendían ser ofensivas pero con gracia, hirientes con simpatía, tiernamente dañinas.
A la par, el chico que buscaba novio empezó también a dejarme comentarios en mis notabilísimos y nunca suficientemente alabados posts. Comentarios mordaces, irónicos, inteligentes. Y un día recibí un mail. Tuve la sensación de estar ante el doctor Jeckyll y Mr. Hyde. El autor de los posts era melodramático. El autor del mail era ingenioso. Y ahí empezó una serie de mensajes de correo hasta que, un día, él desveló mi identidad real. Sabía quién era. Cómo me llamaba. Dónde trabajaba. Y lo había averiguado, sencillamente, a partir de pequeñísimos detalles que yo había dejado entrever en mis escritos. Detalles que habrían pasado inadvertidos a todo el mundo excepto a él, un gran observador.
Un día, finalmente, quedamos para conocernos e ir a cenar. A esas alturas ya no me sorprendió no encontrar a un chico de pueblo acomplejado, solitario y feúcho.
Cenamos. Hablamos mucho. Yo hablé mucho. Él escuchaba. Comimos muy bien. Bebimos mejor. Y le propuse continuar la conversación en mi casa. Nos sentamos en el sofá y estuvimos cinco horas más hablando. La verdad es que esta vez, casi solo habló él y yo dormí durante buena parte de la conversación. El caso es que él me gustó. Y mucho.
Desde entonces, hará unos dos años, no hemos dejado de vernos. Me gusta considerarlo uno de mis amigos. Me siento bien con él porque desborda bondad, curiosidad e ingenio, tres cualidades que siempre me enamoran, sean en un hombre, una mujer o un crustáceo. Él es de esas personas que me encantaría que me acompañaran el resto de mi vida, de esos pocos que, de verdad, me apetece ver siempre. Incluso en los momentos en que no quiero ver a nadie.
Ahora ya tiene novio y su blog ha dejado de tener sentido. Pero yo creo que en estos dos años no solo es novio lo que ha conseguido. Me gusta lo que escribe y cómo escribe. Me gusta su sentido del humor. Su fidelidad y su buen carácter. Me gusta cuando vamos al teatro y cuando cenamos, contándonos el todo y la nada. Me gusta lo que me transmite. En estos dos años he conseguido convertirme en un auténtico fan de su persona.
Y ya iba siendo hora de que se lo dijera
Etiquetas: