... una historia que necesita continuación... ¿te animas?
Arnau llegó tarde. La cafetería estaba llena y no vio a Iñaki. Este se levantó y le saludó con la mano. Estaba enfadado. Y no se preocupaba demasiado el disimularlo.
Arnau se acercó casi corriendo hasta su mesa. Le fue a dar un beso, pero Iñaki retiró la cara. Y al tocarle el brazo notó un respingo de rechazo. Cada vez parecía que todo iba peor.
Se sentó. Empezó a hablar como un descosido. Le solía dar buen resultado otras veces. Últimamente con Iñaki había tenido que utilizar sus estrategias de placaje con demasiada frecuencia. Las cosas no iban bien entre ellos.
No sabía a ciencia cierta cuando empezó a ir mal. Iñaki empezó a cambiar. ¿Sería cuando se fueron a vivir juntos? Se hizo muy posesivo. Ya no valían los acuerdos tácitos que tenían. Esos acuerdos que dejaba un margen de libertad a ambos. Que no implicaba ir a todos lados juntos, ni hacer en cada minuto del día las mismas cosas con la misma gente.
Poco a poco todo lo que Arnau hacía, le sentaba mal. Tenía un trabajo con un horario muy flexible, que a veces se debía alargar. Reuniones imprevistas, visitas a horas tardías que se alargaba aún más… Y antes, Iñaki lo entendía, y si tenían que cancelar alguna cita o plan, no había problema. Eso iba con el paquete de Arnau. Como contrapartida, le gustaba las posibilidades de relación que le daba Arnau. Su trabajo estaba relacionado con el mundo del Arte, del Cine, de la Literatura. Y a Iñaki le encantaba que Arnau le paseara entre esa gente que de no ser por él, nunca habría tenido acceso.
Arnau era un triunfador. Era muy joven para la relevancia que tenía en esos ambientes y en su empresa. Tenía a penas 23 años. Y era un chico muy atractivo. Incluso guapo. Y tenía un estilo al vestir muy moderno e innovador. Era uno de los que se podía decir, que no seguía la moda, sino que la creaba él. Muchos le copiaban sus combinaciones, sus complementos, sus peinados.
Iñaki también era un triunfador. Tenía 27 años, pero aparentaba todavía menos que Arnau. Tenía un expediente académico muy difícil de superar. Un economista que se habían rifado los mejores bancos. Atractivo no le faltaba tampoco.
Hacía una buena pareja.
Sonó el teléfono de Iñaki.
Miró la pantalla… era Mario.
Dudó si contestar…
----
¿Te apetece continuar a ti? ¿Te apetece decidir si contesta el teléfono? ¿Decidir si Mario es su hermano, o su amante? ¿O su jefe? ¿Te apetece decidir si Arnau le pone los cuernos cuando pone la disculpa del trabajo? ¿O es Iñaki a quien la relación le viene pequeña? ¿Te apetece que tengan sexo cuando acaben de tomar su consumición? ¿O que vaya a cenar y arreglen sus problemas?
O en cambio ¿te apetece decidir que Arnau siempre ha tenido varias relaciones a la vez? ¿O que Iñaki esté casado con una mujer y tenga un hijo de 2 años? ¿Y que Mario sea el abogado de su mujer que, le comunica que debe hacerse cargo de los niños… porque en realidad son tres y trillizos y se llaman Juan, Fernán, y Adrián?
¿Por dónde seguimos la historia?
---
Déjate besar y abrazar, todo será más bonito.
Arnau se acercó casi corriendo hasta su mesa. Le fue a dar un beso, pero Iñaki retiró la cara. Y al tocarle el brazo notó un respingo de rechazo. Cada vez parecía que todo iba peor.
Se sentó. Empezó a hablar como un descosido. Le solía dar buen resultado otras veces. Últimamente con Iñaki había tenido que utilizar sus estrategias de placaje con demasiada frecuencia. Las cosas no iban bien entre ellos.
No sabía a ciencia cierta cuando empezó a ir mal. Iñaki empezó a cambiar. ¿Sería cuando se fueron a vivir juntos? Se hizo muy posesivo. Ya no valían los acuerdos tácitos que tenían. Esos acuerdos que dejaba un margen de libertad a ambos. Que no implicaba ir a todos lados juntos, ni hacer en cada minuto del día las mismas cosas con la misma gente.
Poco a poco todo lo que Arnau hacía, le sentaba mal. Tenía un trabajo con un horario muy flexible, que a veces se debía alargar. Reuniones imprevistas, visitas a horas tardías que se alargaba aún más… Y antes, Iñaki lo entendía, y si tenían que cancelar alguna cita o plan, no había problema. Eso iba con el paquete de Arnau. Como contrapartida, le gustaba las posibilidades de relación que le daba Arnau. Su trabajo estaba relacionado con el mundo del Arte, del Cine, de la Literatura. Y a Iñaki le encantaba que Arnau le paseara entre esa gente que de no ser por él, nunca habría tenido acceso.
Arnau era un triunfador. Era muy joven para la relevancia que tenía en esos ambientes y en su empresa. Tenía a penas 23 años. Y era un chico muy atractivo. Incluso guapo. Y tenía un estilo al vestir muy moderno e innovador. Era uno de los que se podía decir, que no seguía la moda, sino que la creaba él. Muchos le copiaban sus combinaciones, sus complementos, sus peinados.
Iñaki también era un triunfador. Tenía 27 años, pero aparentaba todavía menos que Arnau. Tenía un expediente académico muy difícil de superar. Un economista que se habían rifado los mejores bancos. Atractivo no le faltaba tampoco.
Hacía una buena pareja.
Sonó el teléfono de Iñaki.
Miró la pantalla… era Mario.
Dudó si contestar…
----
¿Te apetece continuar a ti? ¿Te apetece decidir si contesta el teléfono? ¿Decidir si Mario es su hermano, o su amante? ¿O su jefe? ¿Te apetece decidir si Arnau le pone los cuernos cuando pone la disculpa del trabajo? ¿O es Iñaki a quien la relación le viene pequeña? ¿Te apetece que tengan sexo cuando acaben de tomar su consumición? ¿O que vaya a cenar y arreglen sus problemas?
O en cambio ¿te apetece decidir que Arnau siempre ha tenido varias relaciones a la vez? ¿O que Iñaki esté casado con una mujer y tenga un hijo de 2 años? ¿Y que Mario sea el abogado de su mujer que, le comunica que debe hacerse cargo de los niños… porque en realidad son tres y trillizos y se llaman Juan, Fernán, y Adrián?
¿Por dónde seguimos la historia?
---
Déjate besar y abrazar, todo será más bonito.
Comentario:
Albertbay, gracias, pero aun así, me gustaría que otros la continuaran. Quizás así tome rumbos mucho más interesantes, uniendo distintas visiones.
Canalla, gracias, gracias por entrar en el juego. Luego lo copiaré como post. A ver si alguien se anima y lo continúa. Me parece muy buena tu idea.
Déjaros besar y abrazar, todo será mucho más bonito.
Canalla, gracias, gracias por entrar en el juego. Luego lo copiaré como post. A ver si alguien se anima y lo continúa. Me parece muy buena tu idea.
Déjaros besar y abrazar, todo será mucho más bonito.
Comentario:
No lo hizo
- Elena-murmuro mirando la pantalla parpadear- paso, luego la llamaré
Y sin darse cuenta la mentira había comenzado a anidar en lo que antes había sido un nido de dos. Ahora ya cabía culkier cosa, ahora todo staba permitido.
Mario….Mario. Le parecia increíble lo que estaba haciendo, pero no podía dejar de hacerlo. LA emoción de lo prohibido. Mario era más joven que Arnau y que él. Apenas 19 añitos, un chico que a todas luces no le convenía. Un chico con el que nunca hubiese salido, y si lo hubiese hecho no abría parado de pasarlo mal. Arnau le prometia un futuro, una familia, una vida. Mario le regalaba momentos inimaginables para su a veces estrecha mente. Le permitia ser otro, le permitia perderse.
Para volver a encontrarse con Arnau en la cama. Y volver a preguntarse qué coño estaba haciendo con su vida. Sabía que Iñaki tenía culpa de lo que pasaba, pero empezaba a intuir que se estaba convirtiendo en una foto en blanco y negro. Sin matices. 2 colores. 2 hombres. Y el resto parecía no tener cabida en aquél mundo.
Arnau comenzó a hablar, era su táctica habitual. Naufragar en la verborrea hasta consguir arrancar una sonrisa de aquella boka que un dia le había parecido de fresa. Cuando por fin Iñaki empezaba a reir, Arnau respiraba aliviado, y el aire volvía a penetrar en el ahogado motor que movía los hilos de su relación. Un respiro. Pero un respiro antes de qué?
Iñaki rió, de verdad fue una risa sincera. Pero no pensaba en lo que le decía Arnau. Recordó la primera noche que pasó con Mario. Iñaki estaba en Bruselas inagurando una nueva galería de arte de la Fundación para la que trabajaba. Se había metid en el Chat dejandose llevar. BAsicamente quería hablar con un desconocido. No quería contar a sus amigos, para mas inri comunes a Arnau, sus problemas de pareja. No quería empezar una corriente de especulaciones.
Mario estaba allí. Fue pura casualidad. No solía perdonar un viernes sin salir, pero se había pasado toda la tarde fumando en el césped de la uni y todavía iba muy fumado. Iñaki le trato con una cierta prepotencia al principio, no sabía por qué lo hizo, demasiado joven, demasiado distinto, demasiado auténtiko quizá para él.
Esa noche durmieron juntos. Se entregó a su brutal embestida y dejo que lo que una vez fue el oasis de su pareja reconvirtiera en un desbocado rio que le permitía desinhibirse y agarrar las tablas del cabecero. Bestial. Fue brutal, fue romántico y también fue obsceno y en cierto modo sucio. Pero fue el mejor polvo que le habían echado en lso últimos meses, quizá en toda su vida.
Se ducharon juntos y Mario se quedó sentado en el suelo al lado de la ventana fumando. Iñaki hizo como que dormía, como que sólo era un polvo. Pero no podía dejar de mirar como la luz d ela luna bañaba esa piel suave y áspera a la vez. Esa bestia embutida en el cuerpo de un niño. Esa mirada que pareciese que podía ver más allá que la de un director financiero. Y en ese momento supo que la estaba jodiendo.
Volvieron a entregarse bajo aquella luz. Mario sentado, e Iñaki sobre el. Agarrados como si el mundo se estuviese partiendo por su jodido núcleo. Sacudiendose toda la mierda que la vida les había arrojado.
- Elena-murmuro mirando la pantalla parpadear- paso, luego la llamaré
Y sin darse cuenta la mentira había comenzado a anidar en lo que antes había sido un nido de dos. Ahora ya cabía culkier cosa, ahora todo staba permitido.
Mario….Mario. Le parecia increíble lo que estaba haciendo, pero no podía dejar de hacerlo. LA emoción de lo prohibido. Mario era más joven que Arnau y que él. Apenas 19 añitos, un chico que a todas luces no le convenía. Un chico con el que nunca hubiese salido, y si lo hubiese hecho no abría parado de pasarlo mal. Arnau le prometia un futuro, una familia, una vida. Mario le regalaba momentos inimaginables para su a veces estrecha mente. Le permitia ser otro, le permitia perderse.
Para volver a encontrarse con Arnau en la cama. Y volver a preguntarse qué coño estaba haciendo con su vida. Sabía que Iñaki tenía culpa de lo que pasaba, pero empezaba a intuir que se estaba convirtiendo en una foto en blanco y negro. Sin matices. 2 colores. 2 hombres. Y el resto parecía no tener cabida en aquél mundo.
Arnau comenzó a hablar, era su táctica habitual. Naufragar en la verborrea hasta consguir arrancar una sonrisa de aquella boka que un dia le había parecido de fresa. Cuando por fin Iñaki empezaba a reir, Arnau respiraba aliviado, y el aire volvía a penetrar en el ahogado motor que movía los hilos de su relación. Un respiro. Pero un respiro antes de qué?
Iñaki rió, de verdad fue una risa sincera. Pero no pensaba en lo que le decía Arnau. Recordó la primera noche que pasó con Mario. Iñaki estaba en Bruselas inagurando una nueva galería de arte de la Fundación para la que trabajaba. Se había metid en el Chat dejandose llevar. BAsicamente quería hablar con un desconocido. No quería contar a sus amigos, para mas inri comunes a Arnau, sus problemas de pareja. No quería empezar una corriente de especulaciones.
Mario estaba allí. Fue pura casualidad. No solía perdonar un viernes sin salir, pero se había pasado toda la tarde fumando en el césped de la uni y todavía iba muy fumado. Iñaki le trato con una cierta prepotencia al principio, no sabía por qué lo hizo, demasiado joven, demasiado distinto, demasiado auténtiko quizá para él.
Esa noche durmieron juntos. Se entregó a su brutal embestida y dejo que lo que una vez fue el oasis de su pareja reconvirtiera en un desbocado rio que le permitía desinhibirse y agarrar las tablas del cabecero. Bestial. Fue brutal, fue romántico y también fue obsceno y en cierto modo sucio. Pero fue el mejor polvo que le habían echado en lso últimos meses, quizá en toda su vida.
Se ducharon juntos y Mario se quedó sentado en el suelo al lado de la ventana fumando. Iñaki hizo como que dormía, como que sólo era un polvo. Pero no podía dejar de mirar como la luz d ela luna bañaba esa piel suave y áspera a la vez. Esa bestia embutida en el cuerpo de un niño. Esa mirada que pareciese que podía ver más allá que la de un director financiero. Y en ese momento supo que la estaba jodiendo.
Volvieron a entregarse bajo aquella luz. Mario sentado, e Iñaki sobre el. Agarrados como si el mundo se estuviese partiendo por su jodido núcleo. Sacudiendose toda la mierda que la vida les había arrojado.
Comentario:
mejor lo pongo aki a ver si se animan otros y lo continuan
molaaaaa
molaaaaa
Comentario:
ajjajaj no are caso de Albertbay y tomare el testigo, de exo te propongo una cosa si te ape, continuar la istoria asta q reviente, un dia en tu blog, otro en el mio ya ver q sale ok???
molaaaaaaaaaaa
esta tarde lo cuelgo
molaaaaaaaaaaa
esta tarde lo cuelgo
Comentario:
Hola ALquimista!
Creo que esta historia que es tuya aunque la compartas con nosotros, debe tener la continuidad que sólo tu quieras darle.Tienes muchas opciones pero quizás el cerrar los ojos y soñar te darán la respuesta.
Las ilusiones y los sueños son y no son lo mismo;muchas veces soñamos con lo que nos ilusiona, otras muchas nos ilusionamos con nuestros sueños. De igual modo, los sueños nos hacen continuar, no digo que vivamos con ellos pero sí que no dejemos de soñar nunca.
Gracias por tu comentario.
Un abrazo,
Albertbay
Creo que esta historia que es tuya aunque la compartas con nosotros, debe tener la continuidad que sólo tu quieras darle.Tienes muchas opciones pero quizás el cerrar los ojos y soñar te darán la respuesta.
Las ilusiones y los sueños son y no son lo mismo;muchas veces soñamos con lo que nos ilusiona, otras muchas nos ilusionamos con nuestros sueños. De igual modo, los sueños nos hacen continuar, no digo que vivamos con ellos pero sí que no dejemos de soñar nunca.
Gracias por tu comentario.
Un abrazo,
Albertbay