<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0"><channel><title><![CDATA[tras la cortina de humo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/cafeparados/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[se puede describir una ilusión,  un miedo, un sentimiento? podrías  describir un sueño?]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.chueca.com]]></generator><item><title><![CDATA[Mucho chico mono]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/cafeparados/c_83.htm]]></link><description><![CDATA[Un sorbo de mi gin-tonic. Sorbo largo.<br/><br/>Suena una música atronadora que no sé situar.<br/><br/>Mucha gente. Apenas se puede andar. Ni moverte. En algunos momentos no se puede respirar.<br/><br/>Pasa un chico desnudo de cintura para arriba. Bonito cuerpo. Artificial, pero bonito. Va con un gorrito de marinero. Y es que los marineros parece que ponen. Se sube a la tarima y hace que baila. Los gogos de ahora, algunos, a parte de ir al gimnasio, podrían ir algunos a clases de baile, aunque no fuera de salón.<br/><br/>Mucho chico mono. Suena Mecano. Aunque a veces parece es difícil distinguirlo. O los arreglos de la versión, o el DJ, son unos egocéntricos que quieren dejar huella donde lo mejor que podrían hacer es no tocarlo.<br/><br/>Mucho chico mono. Unos van, otros vienen. Una pareja se besa a nuestro lado. Son monos, me dicen al oído.    Sois monos, les dice no tan al oído. Ellos, para celebrarlo, se besan con más pasión, si eso fuera posible.<br/><br/>Una mirada por aquí. Otra por allá. Dos chicos bailan eróticamente, rozándose. No se rozan para excitarse entre ellos. Uno hace de señuelo. Para atraer otras presas. ¿O eran chicos?<br/><br/>Mucho chico mono. Sí. Mucho chico exhibiéndose. Mucho chico jugando a seducir. Seducción que solo se basa en cuerpos, en movimientos pélvicos. En rozarse con otro, para atraer a un tercero.<br/><br/>Son juegos que, posiblemente tengan muchos heridos colaterales. El chico que sirve de señuelo, por ejemplo. Quizás está enamorado del que quiere cazar a otro. A otro que no conoce, y que posiblemente, aunque follen, no conocerá nunca. Pero a ese chico le conoce. Pero… ¿Y si estropean la amistad? ¿Por follar? ¿Por amar? Son muy amigos pero… ¿No valen para nada más?<br/><br/>Mucho chico mono. Más miradas. Presas cambiantes, al ritmo del cambio de cubatas. Un cubata nuevo, presa nueva. O la primera se fue. O cambio de sitio. Quizás es un juego. Quizás quiera decir… “sígueme”. Y si te siguen, puede que luego, otro chico llegue a la papelera. Conquistador caprichoso. Carne fresca. Una mirada aquí, otra allá. Un beso tórrido a uno que estaba cerca. El chico besado, no parece muy entregado. <br/><br/>¿Beso para calentar? ¿O para enfriar? Un botellín de agua fresca. Mineral, a precio de oro. Pero aceptan Visa. El chico del chaleco, parece que al final, se irá sin presa. Aunque tiene pinta de no irse muchas noches sin presa. Está acostumbrado a ese juego. Rubito, alto, sonrisa fácil. Falsa, pero fácil.<br/><br/>Mucho chico mono. Un chico de polo azul. Tiene pinta de mosquita muerta. Y creo que al final, lo es. Protegido por sus amigos. Sonrisa clara. Tímida. Fuera de lugar en un sitio así. No viste para exhibirse. No se peina para exhibirse. Muchas miradas. Mucha indecisión. Al otro lado, la misma indecisión. Éste chico podría ser algo más que flor de un día. Si no lleva consigo miedos ocultos o identidades no asumidas. Pero se va.<br/><br/>Y al irse le sustituye un pelirrojo. Un tío cachondo. No mira. No busca. Simplemente se divierte. Y quizás por eso es más atractivo que casi todos. Y juega a hacer striptease. Solo la camiseta. Lampiño como casi todos los pelirrojos. Bonito cuerpo. No, no de gimnasio. De hacer algo de deporte, de mantenerse en línea. Bonito. Y una risa que solo ella, enamora. Esa mirada medio asustada, cuando se da cuenta que sus amigos no le siguen en el juego de la camiseta. Se la pone a todo correr. Lástima de cámara.  Risa fresca, sin tapujos. Sin nada que ocultar. O sí, que ya se sabe que, las apariencias engañan.<br/><br/>Han sonado, con mucho chico mono en la pista, y en las barras, Mecano, Alaska, Village People, Culture club, Madonna, Miguel Bosé, Hombres G, Rihanna… <br/><br/>Y mucho abrazo, y mucho beso, porque siempre, todo, hasta el juego de las miradas sin éxito, es mucho más agradable. Aun con 4 cubatas de más. <br/><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(alquimista)]]></author></item><item><title><![CDATA[Capítulo XVIII: Iñaki...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/cafeparados/c_82.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Llegó a casa. Dejó el portátil en la mesa. Fue al mueble bar. Cogió la botella de ginebra y se echó un buen lingotazo. Fue a la nevera. Sacó el hielo. Tres piezas. Una tónica. No encontró un abridor. Lo hizo con el mechero. Un limón. Exprimió medio, con poco arte,  en el vaso. <br/><br/>Se fue otra vez al salón, mientras se chupaba los dedos, los restos del limón. Se estremecía con su amargor.<br/><br/> Se quitó la corbata. Puso los pies en un taburete bajo, mientras se quitaba los zapatos. Allí quedaron.<br/><br/>Estaba excitado. Tenía esa sensación, de una tensión, de una excitación inabarcable. Cómo un chute de adrenalina. <br/><br/>Rememoró todo lo pasado esa tarde. Pensó en Arnau. En la Fundación.<br/><br/>Siempre había tenido la sensación de que Arnau, no le valoraba. Se creía que por ser amigo de familia de Felipe, iba a controlar sus movimientos. Se creía que él, Iñaki, iba a bailar al son de su música. Sentía que Arnau se sentía superior.<br/><br/>Cogió el mando del equipo de música, y le dio al play. ¿Qué sonaba? ¿ABBA? Lo volvió a apagar. Lo odiaba. ¿Quién cojones había puesto ABBA? ¿Serían Mario y sus amigos?<br/><br/>Mario. Miró el móvil. No le había llamado. Y ahora sí necesitaba una sesión de sexo duro. Necesitaba follar. Y gritar. Necesitaba pegar a alguien. O que le pegaran. Daba igual. Mario, quería controlarlo. Pues lo llevaba claro. Ya nadie le dominaría. Ni Arnau, ni Mario, ni la madre que le parió. Le llamó para decírselo. Como siempre, no contestó.<br/><br/>Se iba calentando. En lugar de relajarse, iba cada vez poniéndose más nervioso. Más exaltado. Se daba cuenta que iba de amo en amo. Le faltaba ponerse a cuatro patas e ir como un perro, caminando. Y lamiendo los pies de los amigos de sus amos. Y eso se había acabado. No más ponerse de rodillas delate de nadie. Él era el que controlaba su vida. Él era el jefe de la Fundación. Arnau no tenía que decir nada ni hacer nada. Salvo cumplir sus órdenes, como dueño de la empresa contratada por él. Y despedida. El lunes buscaría otra consultoría que le sustituyera. Y sería Arnau en todo caso, el que vendría a él para que volviera a contratar a su empresa. Sin este proyecto, tendría que cerrar. O al menos despedir a parte de los lameculos que tenía como empleados. No pudo evitar sonreír, imaginando la escena. Arnau suplicando.<br/><br/>Se deshacía el hielo de su bebida. Se la acabó de un trago. Se levantó y volvió a  ponerse ginebra en el vaso. Otra tónica. Más hielo. Pasó por la habitación. Su habitación.   Y vio la ropa de Arnau. La que se iba a poner en la comida de hoy. La cogió y la olió. Olía a él. Bebió un trago de su gin-tonic. Notó como una furia irresistible subía por su cuerpo. Bebió otro trago. Se estaba poniendo colorado. De la furia. Tiró el vaso contra el espejo del vestidor. No le gustaba la imagen que reflejaba. Lo hizo con tal fuerza que, el espejo se rompió completamente. Fue hasta él. Cogió uno de los trozos rotos. Y volvió hacia donde estaba la ropa de Arnau. Y empezó a rasgarla. Metódicamente, pero con furia.<br/><br/>Cuando acabó con ella, fue al armario. Y tiró todas sus cosas. Los zapatos los lanzaba contra los cuadros, o las paredes, o las lámparas, lo que fuera. Cada vez con más rabia. Al fin y al cabo, lo había decorado Arnau. Todo le recordaba a él. Todas las camisas, fueron cuidadosamente rasgadas. Todas las camisetas. Los pantalones. Todo lo que fue encontrando y era de él. Hasta alguna prende propia que Arnau se había puesto alguna vez. <br/><br/>Paró un momento. Tenía sed.  <br/><br/>Fue otra vez a por otra bebida. Cogió la botella de ginebra. No quedaba a penas nada. La tiró a la basura. Vio entonces que, había dejado una marca de sangre. Se miró la mano. Se había cortado con los trozos de espejo que había utilizado para rasgar la ropa de Arnau. Cogió un trozo de papel de cocina. Y se lo enrolló. Rápidamente se manchó de sangre. El mueble bar estaba vacío. Solo quedaba una resto de whisky. Se lo bebió de un trago. <br/><br/>Necesitaba beber. La sangre goteaba de su mano. Se la miraba como con cara de fastidio. O de rabia. O de incredulidad. Fue al baño y en el botiquín cogió unas vendas. Se improvisó como pudo un vendaje. <br/><br/>Otra vez un espejo. Y otra vez su reflejo en él. Su cara demacrada, con ojeras, los restos de maquillaje que se había dado hacía unas horas, hacía de su cara un esperpento. Sus ojos inyectados en sangre, con esa mirada hostil y dejando entrever ya el alcohol que llevaba en el cuerpo. Abrió el grifo, y puso la cabeza debajo del agua.<br/><br/>Después de secarse con una toalla, se volvió a sentar en la butaca. Cerró los ojos. Y se durmió. No fue un sueño sereno. Todas esas cosas que le habían pasado en los últimos días, le rondaba por la cabeza. Soñaba con Arnau, con ponerle las cosas claras, y decirle lo mierda que era, lo malo que era como amante, que nunca le había satisfecho. Le escupía en la cara su desprecio. En su sueño, él estaba de pie, y Arnau estaba en el suelo suplicando. Veía la fachada de su empresa, con un cartel de cerrado por falta de trabajo.  Felipe, su jefe, le daba palmaditas en la espalda. Ni mirada a Arnau, y eso que “eran amigos” Porque Felipe, hoy, se había dado cuenta de que, Iñaki, era quien controlaba. Era quien tenía un proyecto. Mario llegó en ese momento... y le dio un bofetón, por no haberle llamado. Mario se cayó al suelo, y Iñaki aprovechaba para darle una patada en el estómago. También le escupía. Si se creía que iba a dominarle, estaba equivocado. Mario haría lo que él, Iñaki, quisiera. También aparecían sus padres en el sueño... y su hermano... al que apenas recordaba. Sus abuelos, a los que veía de vez en cuando. Era con los únicos que mantenía un pequeño contacto. Su padre era una mierda, y así le veía. Le decía todas las cosas que no le había dicho. Y a su madre también.<br/><br/>Sonó el móvil. Abrió los ojos, y miró la pantalla. No conocía el número. No contestó. Se desperezó un poco. Su furia seguía dentro. Se sentía cansado, agotado. Pero tenía que beber. Necesitaba un pelotazo. Después de un buen whisky, se encontraría mejor, seguro. Y podría descansar.<br/><br/>Se levantó, cogió las llaves del coche, y se fue a la calle. No se molestó en apagar la luz. Su mano parecía que no sangraba ya. Pensó, en el ascensor,  en volverse a casa y  cambiarse el vendaje. Se fijó también en que el traje estaba sucio, y la camisa con restos del maquillaje, de sangre. Pero le dio igual. Total, no iba a tardar mucho. Lo que tardara en beberse un par de ginebras. O de whiskys. Daba igual.<br/><br/>Carlos estaba cerrando el bar de abajo. Los fines de semana aguantaba hasta más tarde. Tenía ya cerrado, pero al verle, le abrió. No hizo mucho caso cuando le dijo “menuda pinta traes”. Pidió su bebida, al final fue un gin-tonic. Con mucho hielo. Carlos estaba acabando de recoger ya. Cuando terminó se sentó junto a él, y puso otro gin-tonic para Iñaki. Él tomaba un vodka con naranja. Charlaron un rato. Carlos le propuso ir a tomar la penúltima en un pub. Aceptó.<br/><br/>Al cabo de unos minutos, aparcaban cerca del Goa. Era del mismo dueño que el Noa. Pero menos gay. Aparcó en la acera. No había sitio. Eran ya pasadas las dos y media. Entraron.<br/><br/>Carlos encontró a unos amigos. No le interesaban a Iñaki, y pasó de quedarse. Fue a dar un paseo. A lo mejor encontraba alguien a quien follar. Vio a un chico con el pelo muy corto. A otro con una camiseta sin mangas, moreno y cachas. Pelo largo. Se acercó. Pero el chico estaba con su novia. Y no parecía muy dispuesto a dejarla para irse con él a la cama. Casi le pega una hostia, por su insistencia.<br/><br/>Siguió su camino por la disco. Hizo parada en la barra para pedirse un gin-tonic. El camarero siempre le había gustado. Pero tampoco aceptó sus propuestas. “otro día, hoy tengo planes” dijo. El chico de pelo corto, bailaba con otro chico, rubito. El rubito le gustó. Le excitaba el movimiento de su melena mientras bailaba. Se fue acercando y se puso en medio de los dos. Intentó besarle. El rubito le puso la mano en el pecho, para impedirle acercarse. El otro chico intentó acercarse, pero el rubito se lo impidió. “Déjame, yo lo arreglo” le dijo. Otro intento, pero esta vez el rubito le puso su mano izquierda en los huevos y apretó. Cuando el dolor le hizo bajar la cabeza, le agarró con la derecha de los pelos. Tiró hacia atrás, y al oído le susurró que, no le gustaban los mierdas borrachos. “Tienes dos opciones: la primera es irte a la otra punta y olvidarte de que existo, porque no me interesas una mierda, que es lo que eres, y la segunda es perder los huevos, y lo que es peor, que todos se enteren de lo mierda que eres” Y apretó un poco más.<br/><br/>Como pudo, Iñaki le hizo entender que se iba. Le había cogido por sorpresa. Pero el niñato ese, se iba a enterar un día de estos. Se fue, todavía sin poder caminar completamente erguido, debido al dolor, hacia un reservado. Por suerte estaba vacío. Se tiró en el sofá. Seguía teniendo sed. En cuanto se le pasar a un poco el dolor y el ligero mareo que tenía, iría a la barra a pedir otro gin. Llegaron tres chicos. Se besaban. Parecían guapos. A lo mejor no les importaba que se uniera a la fiesta. Se levantó para acercarse, y fue cuando comprobó que, uno de ellos, era Mario. Otra vez esa furia... otra vez le subía desde el estómago... se lanzó sobre ellos, y empujó a los otros dos chicos, apartándolos de Mario. Y agarró a éste y le puso contra la pared. Levantó la mano derecha y estampó su puño contra su cara. Fue lo último que recuerda de su estancia en el Pub. <br/><br/>Lo siguiente, fue verse en la calle, ensangrentado, y tirado al lado de los cubos de basura. Fue poco a poco consciente de las partes del cuerpo que le dolían. Fue palpándolas. Por lo menos comprobó que no sangraba ya. Como pudo, se levantó. Vio a Carlos pasar a su lado, pero no se dio por enterado. Se fijó como apartaba la cabeza cuando le vio. Empezó a caminar vacilante, hacia su coche. Pensó en descansar un poco en él, hasta encontrarse un poco mejor e irse a casa.<br/><br/>Consiguió llegar. Y se sentó en el asiento del conductor. Recostó un rato su cabeza, cerrando los ojos. Se durmió ligeramente. Volvió a soñar... escupía a todo el mundo... a Arnau, al imbécil de Joaquín, eternamente enamorado de Arnau, a su jefe, a Mario, al rubio de la disco, a su padre... pero todos le miraban burlándose de él... y eso le enfurecía... otra vez esa sensación que sube desde el estómago... <br/><br/>Se despertó sobresaltado... furioso. Consiguió meter la llave, y arrancó. Dio marcha atrás para sacar el coche. Escuchó un frenazo y un claxon. Pasó de mirar. Simplemente levantó la mano con un dedo estirado. Otra vez sonó el claxon. Pero él arrancó... chirriando ruedas... Fue centrando la atención en la carretera... Abrió las ventanas, hacía mucho calor... aceleró un poco para que entrara más aire... necesitaba aire... otra vez eso... subiendo por el estómago... pensó en... su madre... la veía ahí, delante de él... le sonreía... no se acordaba ya casi de su cara... hacía tanto tiempo que no la veía... era tan guapa... de repente sintió como si volara... le recordó cuando jugaba de pequeño con la bicicleta y subía una cuesta muy rápido y al llegar arriba... saltaba y volaba... sintió que empezaba a darse la vuelta, estaba cabeza abajo... cayó sobre el techo, no llevaba el cinturón, escuchó un chillido... gritaba un nombre... Ismael o algo así... otro grito... y de repente...<br/><br/>.... todo se hizo muy oscuro...<br/><br/><br/>... un ruido de metales retorciéndose... o arrastrándose...<br/><br/><br/>...y solo un fugaz pensamiento... <br/><br/><br/>...de que estaba oscuro, porque era de noche... <br/><br/><br/>...no había de qué preocuparse. <br/><br/>Y luego, ya no escuchó nada. Quizás...<br/><br/>... unas sirenas... y alguien llorando. <br/><br/>Pero todo esto lo oía como... muy lejos...<br/><br/>... como en sueños...<br/><br/>... nada de eso iba con él... seguro... ya era hora de dormir un poco... se estaba tan bien...<br/><br/><br/><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(alquimista)]]></author></item><item><title><![CDATA[Recuerdo...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/cafeparados/c_81.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>...ese día...<br/><br/>Empezamos pronto a trabajar. Acabamos tarde. Muy tarde.<br/><br/>Hubo problemas. La llamé. Y ella tuvo que venir corriendo desde otro establecimiento para ayudar. Dejó todo y vino. Y disimulando. Como si se aburriera y pasaba por allí por casualidad. No había que herir susceptibilidades. Los cocineros son muy susceptibles. Y más si es su cuñado.<br/><br/>Todo salió bien.<br/><br/>Luego, en el Pub, dónde había unos sillones de esos que te sientas y ni una grúa te levanta, con los pies apoyados en las mesas, de esas bajas, nos reíamos con las batallitas de ese día. Eran ya las 5 de la madrugada. Y acabábamos de sentarnos. Desde las 9 de la mañana, no estuvo mal.<br/><br/>Ahora estoy sentado en mi butaca orejera preferida. Con mi columna de humo. Mi cigarrillo en los dedos. Y mis pies apoyados en un taburete de esos.<br/><br/>Una calada. Una lágrima. De esas que no pueden salir. Esas duelen más.<br/><br/>Esta voluta de humo, la última, me trae otros recuerdos.<br/><br/>Porque todo no es color de rosas. Y también vienen a la cabeza esos tiempos de peleas, de incomprensiones. De celos. O yo qué sé. De meses de evitarnos. De hablar por medio de terceros.<br/><br/>Ahora, aquí sentado, no puedo recordar como empezó todo. Y mucho menos el por qué. Recuerdo que había un chico por medio. Alguien que me hacía tilín, y que me comió el seso durante años. Recuerdo ahora, conversaciones, puyas que lanzaba. E historias que luego llegaron a mis oídos sobre ellos. No recuerdo si eran historias de antes, o de después. O invenciones maledicientes. ¿Celos? ¿Pudieron ser celos?<br/><br/>Entonces hice intención mental de enterarme de todo algún día. Pero quizás, hoy, ya no vale la pena. Porque escribiendo esto, ahora mismo me está volviendo esa sensación de angustia. Esa sensación que tuve muchas veces entonces. Esa misma sensación que tengo ahora muy a menudo, pero no sé muy bien por qué motivos. Pero ese es otro tema.<br/><br/>Desde hace unas semanas, he vuelto al sitio dónde nos conocimos. Donde trabajamos, reímos y discutimos. Un sitio que, en los últimos años, no quiso volver a pisar por lo menos para trabajar. Su marido sí, ha vuelto.  Una huida hacia delante, me temo. Porque es inevitable recordar muchas cosas de aquellos momentos. Revivir. Y recordar. Y tenerla presente. Es imposible no hacerlo.<br/><br/>Porque ella murió hace unos meses.<br/><br/>Y porque yo no estuve con ella en su enfermedad.<br/><br/>Porque no pude.<br/><br/>Porque no tuve cuajo para ello.<br/><br/>No puedo evitar que salga otra lágrima. Y otra. Mientras, apuro el café. Y apago el cigarrillo.<br/><br/>Hoy, necesitaría uno de esos abrazos que tanto recomiendo. Y unos cuantos besos.<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(alquimista)]]></author></item><item><title><![CDATA[... de orgullos y esas cosas...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/cafeparados/c_80.htm]]></link><description><![CDATA[Tocaría hablar en estos días, del Orgullo. Por esto de ir al día y esas cosas. Aunque, gracias a Dios, este no es un blog hecho por un periodista, y con fines de Diario. Pero parecen estos días propicios para hablar de este tema.<br/><br/>Porque además, es tradicional en esta época, hablar sobre si manifestaciones sí, sobre si manifestaciones no, sobre como hacerlas, para hablar sobre fiesta, plumas y plataformas. Y sobre la misma palabra “Orgullo”.<br/><br/>Me sentaré, pues, en mi butaca orejera, con mi café recién preparado, humeante, calentito, y con mi cigarrillo en la comisura del labio. Colgando por el lado izquierdo. Y cuyo humo, sube, y hace que se me irrite el ojo del mismo lado. Una lágrima se escapa. Pero no es por orgullo, ni por falta de ello. <br/><br/>Las cosas son difíciles a veces. No deberían serlo, pero lo son. Las hacemos difíciles, mejor expresado. Hay personas que son de color de piel distinto. Hay personas que son muy altas. Incluso hay personas gordas. Hay algunos que son muy listos. Y otros que, hacen muy bien trabajos manuales. Unos son arquitectos, y otros médicos. Porque les gusta, o porque valen para ello. Y hay fontaneros extraordinarios. O electricistas. O encofradores. Otros son unos vendedores natos. Y hay algunos a los que les gustan las personas del mismo sexo.<br/><br/>Está riquísimo este café. Como siempre, cortado con un chorrito de leche. Mientras tomo un pequeño sorbo, se me va la mente al pasado. Recuerdo a Belén. La pobre me echó los tejos hace tiempo. Le costó entender... pero comprendió que no tenía nada que hacer conmigo. A parte, tampoco me gustaba como persona. Por lo menos para compartir “proyecto vital” (siempre me ha gustado esta cursilada de expresión).  Recuerdo a Olga. No se atrevía. Pero se le notaba. Se debatía entre dos opciones. Un chico rompedor, casado y sin ningún futuro. Y otro que le daba comprensión, amor sereno, pero sin un punto de locura y sexo arriesgado y sin peligro de que les pillaran. Aunque en realidad, esperaba que yo fuera la tercera opción. Esas son las únicas perjudicadas en el mundo, porque yo sea gay. A los demás, les debería traer al pairo. <br/><br/>No puedo evitar sonreír, mientras apago el cigarrillo ya consumido, en el cenicero, repleto de colillas. Tengo que vaciarlo. Luego. También recuerdo a Esther, mi novia de los 6 años. U otra posterior que no recuerdo el nombre. Podrían haber sido buenas opciones. Pero ellas han tenido que conformarse con otros hombres para ser el padre de sus hijos... pero a los demás... ¿les perjudico? ¿Les hago tener menos derechos? Entonces... ¿qué más les da con que a mi me gusten los hombres?<br/><br/>Vuelvo a coger la taza. Se está quedando frío ya el café. Lo apuro. Y enciendo otro cigarrillo. Aspiro esa primera calada con ganas. La retengo un rato, para poder luego soltarla lentamente y disfrutar de ese momento. Mientras pienso en la palabra orgullo. No la entiendo yo como que pensemos que somos más que nadie. Sencillamente, yo lo entiendo como que, no tenemos de nada de que avergonzarnos, como muchos y durante mucho tiempo nos han intentado inculcar. Que somos lo que somos, y estamos orgullosos de serlo. Como lo está un barrendero que hace bien su trabajo. O como lo está un profesor de Universidad que ve que sus alumnos entienden lo que explica, y que consigue transmitirles su amor por esa asignatura. Como lo está un padre cuando su hijo gana un premio en la guardería al dibujo con más colores.<br/><br/>El orgullo, creo que es una fiesta. Con carrozas, y disfraces. Como en las cabalgatas de las fiestas de las ciudades. En Valencia visten los ninots y las fallas de actualidad y risas y bromas y de fiesta. En Madrid hay un espectáculo sobre unas carrozas, y miles de personas normales, bailando alrededor, y otras miles de personas, disfrutando de la fiesta y de la alegría viendo pasar a todas estas actuaciones. <br/><br/>Me levanto a por otra tacita de café. Cargo el porta, lo giro, y le doy al botón para que salga el café humeante, denso, espumoso. Una gotina de leche, un azucarillo. Unas vueltas de cucharilla, mientras vuelvo a mi sillón orejero. Me recuesto, mientras bebo el primer sorbo de esta segunda taza. Pongo las piernas sobre el Puff...<br/><br/>... y dejo que mi mente se vuelva a ir a la fiesta. Para muchas personas puede resultar un espectáculo poco edificante. Pero es un error confundir una fiesta con una forma de ser de un colectivo. Porque además, un colectivo no se comporta entero de una forma. Ni son todos rubios, o les gusta el cuero. Ni todos son pintores, ni escultores, ni diseñadores de moda. Hay jueces, escritores, economistas, administrativos, dependientes de tienda, empresarios, futbolistas, artesanos, profesores de inglés, de alemán, traductores, químicos, albañiles y camioneros. Hay quien combina bien los colores, y hay quien parece que se pega con ellos todas las mañanas. Hay quien va a la última, o quien deja que la ropa se rompa antes de tirarla. Hay quien busca pareja, quien espera que llegue, o que no quiere un compromiso ni por asomo. Les hay de un solo hombre, y de uno cada noche. Como en todo el mundo. Como en todos los colectivos. Porque de los gays que conozco, no hay ninguno que lleve el culo al aire, entre dos tiritas de cuero. Ojalá conociera alguno así... ya se me perdería la mano por ahí de vez en cuando. Pero no.<br/><br/><img src="http://blogs.chueca.com/cafeparados/files/orgullo_NY_2008__17.jpg" alt="" border="0" width="333" height="500"/><br/><br/>Apuro mi café. El segundo. Me recuesto. Y sonrío. Otra vez. Porque sí. Porque estoy orgulloso de ser como soy. Porque no creo que tenga que cambiar mis gustos sexuales. Y porque un día, tendré un chico con quien compartir esta butaca, y recostar mi cabeza en su hombro.<br/><br/>Déjate besar y abrazar, todo será mucho más bonito.<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(alquimista)]]></author></item><item><title><![CDATA[Aniversario de Café para dos...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/cafeparados/c_79.htm]]></link><description><![CDATA[Hace unas semanas, este rincón con butacas orejeras, puffs para los pies, y café para compartir, el mío siempre cortado, o en todo caso, con un poco de leche condensada y canela, y con una cortina de humo que me envuelve y me separa del mundo exterior, cumplió un año.<br/><br/>Estoy cansado. Así que en lugar de escribir, hoy es el día de colgar un vídeo.  Un bonito vídeo con una bonita canción, y con más bonitas muestras de cariño entre dos hombres.<br/><br/>Espero que os guste. A mí, me ha encantado.<br/><br/><div><object width="420" height="336"><param name="movie" value="http://www.dailymotion.com/swf/x5n0fr&related=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowScriptAccess" value="always"></param><embed src="http://www.dailymotion.com/swf/x5n0fr&related=1" type="application/x-shockwave-flash" width="420" height="336" allowFullScreen="true" allowScriptAccess="always"></embed></object><br /><b><a href="http://www.dailymotion.com/video/x5n0fr_somethingto-remember_flirt">SomethingTo Remember</a></b><br /><i>Cargado por <a href="http://www.dailymotion.com/nitescapetx">nitescapetx</a></i></div><br/><br/>Recordad lo que siempre os digo...<br/><br/>Si os dejáis besar y abrazar, todo será mucho más bonito.<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(alquimista)]]></author></item><item><title><![CDATA[... Negruras varias... con luces de fondo...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/cafeparados/c_78.htm]]></link><description><![CDATA[Hay días negros. Días en que la apatía te envuelve. En que respirar se convierte en un gran trabajo, muchas veces inabordable.<br/><br/>Hay temporadas en que te sientas en una butaca, y no logras pensar en un buen momento para levantarte. Porque se está tan… tan bien ahí… con la mirada perdida en la pared de enfrente.<br/><br/>Esos días yo no era capaz ni de poner una sonrisa en mi boca. Esas temporadas, lejanas, era incapaz de leer dos líneas,  ni aunque fuera una cosa tan ligera como Mortadela y Filemón. Todos preguntaban, Pero yo no tenía respuestas. Porque además no había motivos. No los recuerdo ahora, no los supe entonces.<br/><br/>Pero sí recuerdo que, era difícil salir de ese estado. Muy difícil. Porque… se estaba muy bien. No podía hacer nada, no me preocupaba por nada. No dormía bien, pero tampoco vivía el resto del día. Siempre era el mismo estado.<br/><br/>Recuerdo que hasta mi jefe me dijo si quería tomarme unos días de vacaciones. Para que mi jefe dijera eso, me tuvo que ver muy mal.<br/><br/>Y recuerdo momentos en los que luchaba por salir. Por animarme, por romper esa dinámica. Pero tras unos minutos de lucha interna, me rendía. Porque venía esa sensación como de placer por estar ahí, en ese piso parecido al infierno. Era como una droga. De repente, después de esos minutos de lucha, me daba cuenta que necesitaba mi dosis de hundimiento, de amargura, de soledad. De esa soledad profunda e íntima. De esa que no mitigan ni un montón de amigos y familiares a tu alrededor diciendo lo majo y bueno que eres. Ni lo que te quieren. Ni lo que vales.<br/><br/>Pero un día triunfé. No sé como. Quizás fue al darme cuenta que, sin ser muy consciente de ello, que por muy tranquilo que se estuviera ahí, quizás fuera, en la superficie, encontrara cosas mejores. Encontrara libros, películas, encontrara gentes, encontrara ilusiones, metas, fines que fueran todavía mucho más placenteras. Quizás simplemente el hecho de respirar con profundidad. O más sencillo aún: el placer de sonreir con convicción. Y de comprobar, los efectos que hace en los demás.<br/><br/>Y yo no tengo nada de eso. Ni ilusiones, ni personas especiales cerca de mí. Ni tengo nadie que pueda decir que me quiere con locura. <br/><br/>Cuando esa niebla negra rodeandote, es difícil mirarse al espejo y ver tu reflejo en él con claridad. Nos sentimos poca cosa. Nos sentimos unos pobres hombres incapaces de afrontar nada con lucidez. Con esperanzas de triunfar. No podemos mirar al pasado con claridad, y comprobar las cosas que hemos hecho. Las personas que nos han querido, las que nos quieren, las cosas maravillosas que hemos hecho.<br/><br/>A veces desde fuera, se ven esas virtudes. Esas que en ciertos momentos no somos capaces de ver nosotros… en nosotros. Hay personas que tiene una luz interior. Una luz que se trasluce por todos los poros del cuerpo. Y que encandilan a todos los que les rodean. Salvo a uno mismo. Personas especiales que son las que son capaces de incluir en su familia a todos los que se acercan. Extender los brazos y acoger en ellos a personas diversas. Con la misma sangre, o distinta. Da igual. Y hacerlas sentir a todas igual de importantes.<br/><br/>Por eso, es jodido ver, desde fuera, como personas así no pueden ver ni el más mínimo reflejo de esa luz que los demás ven. Y no pueden salir de ese pisito cercano al infierno en que la negrura de la niebla, de esa niebla negra, les ha sumido. Porque algunos quisieramos ser capaces de hacer, no digo ya la mitad, sino una centésima parte. <br/><br/>Pero ya toca. Sí. Ya es el momento. Y ahora, cuando la noche empiece a servir para dormir, no para que las neuronas echen carreras, esa niebla, acabará por disiparse completamente. Y todos volverán a ver, en su máxima expresión, la luz. Esta vez, saliendo también por la mirada, de esos ojos expresivos, y por la sonrisa… por esa sonrisa. Y él, verá su luz. Esa que salvo él, todos son capaces de… sentir.<br/><br/>Porque ya…  toca.<br/><br/>Déjate besar y abrazar, todo será mucho más bonito.<br/><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(alquimista)]]></author></item><item><title><![CDATA[... de trabajo, de abrazos, de besos...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/cafeparados/c_77.htm]]></link><description><![CDATA[Un momento de relax. Para escribir.<br/><br/>Un momento de respiro en la espiral creciente de trabajo que me invade estos últimos días y que amenaza con perdurar por una larga temporada. ¿Meses? Puede que años.<br/><br/>No puedo decir que me obliguen. Tengo un problema. Grave. Y es que a un amigo, muchas veces no solo no sé decirle que no. Es que me ofrezco yo. Y no sé parar. No sé cerrar la boca. <br/><br/>Acabo de volver hacerlo. Entre frase y frase. Me va a costar la cabezada de después de comer. Y hoy, con solo cuatro horas de sueño, esa cabezada sería fundamental.<br/><br/>Desde la semana pasada, ha ido creciendo la actividad. Dentro de un mes, si no lo remedia nadie, me quedaré solo en la oficina. Y quisiera que, antes de que suceda eso, me hicieran unas cosas. Pero hay que prepararlas. Y todo esto coincide, casualmente, con un aumento en el trabajo. Pero cuando hay mentes que deciden, sin unos motivos claros, no hay realidad que convenza para que se den cuenta del error. Claro que, siempre puede que haya alguna causa oculta. Como casi siempre. Mi madre, la pobre, decía siempre “piensa mal, y acertarás” A mí me cuesta. De primeras no pienso mal en nadie, ni en nada. Pero en una segunda pasada, siempre me surgen algunas perspectivas no tan optimistas ni bien pensantes. Y la experiencia, en este caso, es un grado.<br/><br/>Menos mal que, el domingo, hice una escapada. Vi a personas conocidas y queridas. Alguna hacia ya muchos meses que no veía. Siempre es agradable. Como siempre es agradable conocer nuevas personas. Buenas personas. Interesantes. Agradables. Amistades que comienzan, y que nunca sabes los muchos momentos buenos que te van a dar. Porque los darán. ¿Mi próxima escapada? ¿A dónde? Como decía aquél... “Dios dispondrá”.<br/><br/>Pero en algún momento de esta vorágine a la que estoy abocado en estos días, he echado de menos una cosa. Un abrazo. Uno largo. Llegar a un sitio cálido, no por el calor, sino por la calidez, y que alguien te abrace. Un refugio entre unos brazos cariñosos. <br/><br/>Me viene a la cabeza esos amigos que, todavía tienen reparo a abrazar. O a dar un simple beso en la mejilla. Que si se lo das, no te rechaza, pero notas como cada músculo de su cuerpo se pone tenso. Llega un momento en que parece que tienes un palo de escoba en los brazos. Otra posibilidad: mirada izquierda, mirada derecha, antes de dar ese abrazo. O ese beso. ¿Le verán? Este caso, no hay palo de escoba. Después de comprobar la situación, como si su trabajo fuera el de escolta, se entrega. Al final, son entregados, bonitos.<br/><br/>¿Cómo sería hace unos años? ¡Que frustrante sería no poder hacer hacia la persona que te gusta, aunque solo fuera un amigo, el más mínimo gesto de afecto! Ni siquiera una mirada. Una mirada a algunos les ha costado grandes problemas. Aunque ahora que lo pienso mejor, tampoco sería “hace unos años”. Casos así los hay hoy. Depende de donde. Pero los hay. Y sí es frustrante. Porque si con alguno de esos “escoltas” te encuentras antes de tiempo, en otro sitio, hay apretón de manos. Y mirada esquiva. Solo es un abrazo. No es un beso de tornillo. Solo es un abrazo.<br/><br/>Lo necesito.<br/><br/>Pero hoy, tampoco será posible. <br/><br/>Y mañana tampoco.<br/><br/>Con lo bonito que es dejarse abrazar... y besar. Todo suele ser mucho más bonito.<br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(alquimista)]]></author></item><item><title><![CDATA[... una lágrima... gozosa]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/cafeparados/c_76.htm]]></link><description><![CDATA[Hoy se me ha saltado una lágrima.<br/><br/>No, no es de tristeza. <br/><br/>Hoy he leído unas cosas que me han emocionado.<br/><br/>Podría comentar en los sitios que lo he leído. Pero creo que no puedo aportar nada en ellos. Mejor dejo que mi cortina de humo me envuelva, y dándole vueltas a mi café, pienso en ellas en voz alta.<br/><br/>Tengo que aprender a no leer estas cosas en la oficina. Es complicado darse luego la vuelta con el ojo encharcado. Pero no puedo evitarlo. Me acuerdo. Voy. Leo, y ya estamos encharcados.<br/><br/>Hay familias que, parecen sacadas directamente de una novela. Cuando ves esas series sobre todo de familias americanas, esas que están hechas para que en cada episodio se saque una enseñanza, una moraleja, hechas para que al final del episodio todos alrededor del televisor estén con una lágrima, hasta el patriarca que nunca reconocerá que ha llorado, siempre dices lo mismo, para disimular: esto solo pasa en la tele. Pero parece que las hay en la realidad.<br/><br/>Se me apaga el cigarrillo. Lo he dejado olvidado en el cenicero. La vista se me perdió en el techo, y la cabeza no la he encontrado todavía. Enciendo otro cigarrillo, haciendo intención, éste sí,  de disfrutarlo.<br/><br/>Dos personas se casan. Se quieren. Se aman. Deciden firmar un papel para que esto conste. Se dicen palabras bonitas. Alrededor, amigos, primos, sobrinos, tías lejanas, y hermanos cercanos. Todos ahí. Juntos. Todos. Bromas. Juegos para los niños. Novia que juega. Juez que se emociona. Música de fondo. Entra el novio. Música de fondo. Otra. Entra la novia. Palabras de amor recitadas al viento. Uno. Otra. Una. Otro. Guiños. Miradas. Invitados que cantan. No hay prisa. Todo es amor.<br/><br/>Amor. Amor de amigos. Amor de hermanos. Amor de padres, de hijos. Amor de sobrinos. Amor.<br/><br/>Y padres que no son padres. ¿Hay algo más triste? Padres que paralizan a sus hijos si le ven en una sala de espera. Otra “familia”. Padre, que no papá. Papá  que no es padre. Pero es papá, que es lo principal. ¿Hay algo más triste que papá tenga que defender a su hijo de su padre?<br/><br/>Si vas a adoptar, tienes que pasar por muchas pruebas. Aptitud, actitud. Muchas personas te evalúan. Pero, ¿quién evalúa a quien pone un espermatozoide en el útero de una mujer? La religión católica habla de amor. De hacer el bien. De querer. De cuidar. De comprensión. ¿Por qué algunos de sus defensores, de sus representantes, no actúan con amor? ¿No comprenden y entienden a los demás? ¿Por qué en nombre de Dios se hace tanto daño? ¿Por qué en nombre de Dios, se intenta obligar a todos a vivir según un criterio? Y un  criterio que no es el de Dios, es el de algunos que proclaman a voz en grito el nombre de Dios.<br/><br/>Pero para ayudar a olvidar a un padre, olvidar una familia que no lo es, está una familia que lo es. <br/><br/>En esas familias, duele más ver como hay cosas que siguen ahí. Hay cosas que quedan en la cabeza, en el alma, y que no se pueden aparcar. Hay personas positivas y optimistas que pierden ese optimismo, esa valentía que casi, a lo largo de su vida, han exhibido en todo momento. Que llega un momento en que, para lo fundamental, se encierran. No lo buscan. Pero lo hacen. Lo hacemos. Yo también lo hago mucho. <br/><br/>Hay silencios que son maravillosos. Silencios acompañados, en general. Silencios en los que la sola presencia de esa persona a la que quieres, hace que vueles de alegría. Y hay silencios opresores. Silencios que matan, poco a poco. Esos silencios que buscamos cuando no estamos bien. Unas veces son silencios porque no queremos hacer partícipes de nuestras tristezas a los demás. Porque queremos proteger a los que nos quieren. Otras veces porque pensamos que, expresar en voz alta nuestras cuitas, las hagan más grandes. Porque nos asustaría escucharlas en voz alta. O porque, cuando la tristeza nos oprime, de alguna forma, parece como que sin ella, vayamos a morirnos poco a poco. La tristeza a veces es adictiva. La culpa oprime. Culpas inexistentes. Hay veces que suceden cosas malas. Hechos dolorosos. Cosas y hechos de los que nadie tiene la culpa. O si la tienen, son los malos. Hay personas amadas que nos dejan. Personas a las que amamos. Hay personas amadas que sufren, que tiene accidentes. Yo quisiera poder transmitir de una forma rotunda y efectiva que, no se quiere más por sufrir y dejar de vivir. Yo quisiera poder encontrar la forma de hacer que, esas personas vuelvan a volar, a vivir, a dormir, a soñar. Quisiera encontrar la forma de transmitir que, esos que se fueron, con toda su alma, quieren que, vivamos. Ellos se sienten queridos, ellos nos siguen amando. Allá donde estén. Pero ellos no podrán ser completamente felices hasta que nosotros aquí, sepamos encontrar la forma de vivir. De recordarles sin "ese dolor" por su ausencia.<br/><br/>Porque hay personas que no conoces y calan. Unas en las series de televisión, otras en los blogs. Personas especiales que saben juntar a su alrededor a un conjunto de personitas igualmente maravillosas y especiales. Todas juntas forman una gran familia, compuesta por amigos, hermanos, sobrinos, tíos, primos. Personas que se aman, como hermanos, como sobrinos, tíos, o amigos. Incluso algunos se aman como pareja. Familias que integran en su seno a quien se deja querer, y quiere, y lo necesita. Que saben amar más allá de la sangre, y que aún así, saben amar a la sangre. <br/><br/>Y una familia se junta en una boda. Una boda especial, como sus protagonistas. Una boda en la que los novios saben y quieren ceder el protagonismo al resto de la familia. Yo quisiera encontrar la forma de contribuir con un granito de arena. Y que esos que han perdido en algún momento su sonrisa, la recuperen. Esos que dudan de si mismo, se puedan ver como les vemos desde fuera, como gentes maravillosas y dignas de envidia. Quisiera conseguir que, el guión de esa serie de los blogs, sepa encontrar el camino para que todas las lágrimas que produzca, sea de alegría. Para que todos tengan un buen diálogo. Para que los silencios que pueda haber sean solo de amor, de esos gozosos. Quisiera que el guión de la serie, pusiera “Papá se va a dormir” y papá se vaya a dormir. O que ponga, “el hijo de papá, que no el de su padre, no tiene ya pesadillas, y sueña con que su chico le coge la mano mientras duerme”. Y duerme. Y le hace cosquillas a su papá. Y su papá le hace cosquillas a él. Y se une su hermanita. Y su hermanito. Quisiera escribir unos renglones en el guión que pongan que, el de la toga en ristre, sonría de verdad, y disfrute de cada instante. Que se cuide. Y que su amor vuelva, y ame otra vez sin concesiones. Porque el amor está hecho para disfrutarlo junto al amor. No para sufrir cada uno por su cuenta, por no “compartir” las tristezas. Que las tristezas, son menos agarrado de la mano de la persona amada. Y las alegrías, mucho mayores. <br/><br/>Me gustaría haber escrito un renglón en el guión que, pusiera en boca de una niña preciosa “sabes... cada día te quiero más”, y haber escrito también la reacción del destinatario, volando de felicidad, y con la baba cayendo por su cara. Pero eso ya lo escribió en el aire, persona más cualificada que yo. Y seguro que lo dijo mucho más convincente.<br/><br/>Porque las series de televisión son para que los que no tenemos esas vivencias, soñemos. Y aunque al final de leer, o de ver, digamos...  para disimular la lágrima... “eso solo sucede en la tele, o en los blogs”, en el fondo, queremos tener la ilusión de que un día, nosotros podemos estar en una familia de televisión como esa.<br/><br/>Otra vez mi cigarrillo se apagó. Otra vez me olvidé. Mi café se ha quedado frío. Pero soñando en mi serie preferida, ese café frío, sigue estando maravillo. Un sorbo, el último. Y un cigarrillo, el último de la tarde, y éste, sí que lo disfrutaré.<br/><br/>Seguro que, tanto la novia como el novio, estaban guapísimos.<br/><br/>-------<br/><br/>Déjate besar y abrazar, todo será mucho más bonito.<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(alquimista)]]></author></item><item><title><![CDATA[... del destino, las palabras y la felicidad con felicitaciones...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/cafeparados/c_75.htm]]></link><description><![CDATA[Quizás, un día, las cosas sean distintas. Quizás un día, las palabras puedan expresar exactamente lo que pensamos. Y no haya forma de interpretar otra cosa que lo que queremos decir. <br/><br/>Hay historias de esas que te conmueven. Historias que producen en ti una envidia grande, grande. Hay palabras que expresan esas historias, que hace que te emociones, que sientas dentro de ti las mismas emociones que deben sentir los protagonistas. <br/><br/>Todos, creo, que de alguna forma buscamos la felicidad. Puede ser la Felicidad, en grande. Puede ser una felicidad más modesta. O momentos felices, cuanto más mejor. <br/><br/>Para cada uno, la felicidad es una cosa. Para unos, es tener un polvo cada día. Para  otros, es estar con alguien, sin apellidos. Para otros es encontrar una pareja que le llene. Unos, la entienden como para siempre. Y otros, mientras dure. La mayoría, han soñado en algún momento encontrar a esa persona, esa, y no otra, esa persona que llamamos media naranja, esa persona predestinada para ti. Pero eso, les ocurre a pocas personas. Por no decir a casi nadie. Es casi, algo propio de novelas románticas.<br/><br/>La felicidad, no solo consta del apartado del amor, del sexo, de la pareja. Incluye también a amigos, buenos amigos, colegas, buenos colegas, un trabajo que te llene, que te guste. A veces un momento feliz es, un café con buena conversación. O un paseo tranquilo por la orilla del mar.<br/><br/>¿Existe la felicidad completa? ¿Una vida en que todo sea maravilloso, sin problemas, sin cosas que la enturbien? ¿Existe la perfección?<br/><br/>Yo creo que no. No existe. No creo que todas y cada una de las pequeñas circunstancias que tenemos, que vivimos, sean las que soñamos. Quizás, a veces, las cosas que no encajan en nuestro ideal, las hacemos más grandes. En lugar de encontrar la forma de orillarlas, de sobrellevarlas, nos centramos en esos momentos amargos. Y pueden hacer que, el sol que debería brillar en lo alto, quede tapado por unas nubes, más o menos negras. Incluso que haya chubascos permanentes. Cuando debería ser un tiempo soleado, con alguna nube de desarrollo, sin peligro de lluvia.<br/><br/>Y esas historias que todos añoramos, que todos soñamos con protagonizar, esas historias de amor predestinado, puedan ser para sus protagonistas, una comida de la que no pueden disfrutar sus protagonistas, con el placer que deberían.<br/><br/>Esas historias nos causan envidia a quien no las tenemos. Y frustración, a veces, a los que las viven. Todo quizás, por no saber ver lo fundamental, lo importante. Por no sacar fuerzas para vencer los inconvenientes, y convertir en lo accesorio en principal. El sol, nos da la vida, aunque pase una nube por delante.<br/><br/>Muchas de esos problemas, inconvenientes, o como se les quiera llamar, con un grupo de palabras dichas y escuchadas con tranquilidad, se solucionan. Es así de fácil. Palabras dichas y escuchadas. No palabras dichas e interpretadas. O dichas para ser interpretadas. No palabras dichas para que  el escuchante piense que dicen lo que no quieren decir. Palabras dichas por uno mismo, no palabras dichas pensando en lo que el otro sienta o sufra. <br/><br/>He dicho que es fácil. No he mentido. Es fácil. Pero a veces, lo más fácil es también, lo más difícil. Porque lo hacemos así.<br/><br/>Me gustaría que, yo tuviera a alguien por ahí, que esté destinado a mi. Quisiera un chico que, se complemente conmigo de manera casi perfecta. Me gustaría protagonizar esa historia propia de una telenovela. Tengo envidia de quien loo tenga. Y encima si trabajan en algo que, constituye su pasión.<br/><br/>Pero no creo ya que yo tengo  alguien así, pululando por ahí. Y si ha nacido alguien así, el destino se equivocó al marcar las pautas para que nos encontráramos. Pero hay una cosa que me hace feliz también. No tan feliz como me haría esa otra posibilidad, claro, pero sí una felicidad de buen tamaño. Y es que, alguno de esos que sí tienen todas esas cosas que yo envidio, consigan tener envidia de sí mismos, y vivir y disfrutar de todo lo bueno que tienen y que la mayaría no. Y que sepan ver la forma de orillar las circunstancias que, hacen que no sea todo perfecto.<br/><br/>Me gusta escribir, y he escrito. Me gusta felicitar, y felicito: ¡Felicidades!<br/><br/>Yo me seguiré muriendo de envidia.<br/><br/>Déjate abrazar y besar, todo será mucho más bonito.<br/><br/><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(alquimista)]]></author></item><item><title><![CDATA[... y dale con la lluvia...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/cafeparados/c_74.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.chueca.com/cafeparados/files/lluvia_esa_maravilla.jpg" alt="" border="0" width="550" height="714"/><br/><br/>Déjate besar y abrazar, todo será más bonito.<br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(alquimista)]]></author></item></channel></rss>
