Pon una canción en tu vida
Por las canciones de letras facilonas y ritmo pegadizo. Yo ya he comenzado hoy a hacer campaña para que esta sea la canción de estas navidades; porque yo también soy un super elegante.
Me parto con la maru cuando coge el cubo de basura...
Me parto con la maru cuando coge el cubo de basura...
Educación para la ciudadanía
Vaya tela con el cocodrilo de Borjamari !
La pena realmente es que haya gente que piense así. Y lo peor es que no siempre llevan esas pintas, porque si así fuera al menos uno sabría a lo que atenerse.
Veo muy bien que se imparta esta asignatura de educación para la ciudadanía en los colegios e institutos de este país ya que tenemos la inmensa suerte de vivir en una democracia, lo que nos ha permitido elegir y llevar al poder a un partido (entre algunos otros que lo harían igual de bien) que aboga por los derechos civiles y por la moral, que para algo es lo más importante. Además, viendo a ciertos padres de familia que bien poco se encargan de educar a los niños en casa lo mejor es que alguien se preocupe desde el colegio.
Y siguiendo con los mejores videoclips de mi vida, ahí va otro: Better sweet symphony (The Verve).
Aquellos días de verano
Cuando me planteo si alguna vez he sido plenamente feliz o al menos hasta lo máximo que me he permitido siempre se me presenta el recuerdo de mi infancia en la playa. Dice mi madre que no tiene más remedio que gustarme la playa puesto que nos conocimos a los pocos días de mi llegada a este mundo. Supongo que el olor a tierra mojada y a salitre debió activar ya desde esa primera vez algo en mi fisonomía y en mi cerebro que hace que me invada una tremenda paz cada vez que nos reencontramos.
A pesar de mi memoria (en vías de atrofia) tengo muy vivo el recuerdo de la sensación de sobrecogimiento que experimentaba cada vez que veía el mar aunque sólo hiciera una semana que no lo hacía. Y es que en el camino desde mi pueblo a Mazagón en ningún momento se bordeaba la costa, es más bien perpendicular, con lo que ni se iba intuyendo el océano. Entrábamos en Mazagón desde la carretera vieja, pasábamos junto al camping, casi siempre lleno ya por aquellas fechas, con sus casitas y jardines de juguete, y de repente, sin el más previo aviso, aparece él, con su indudable grandeza, con su azul hipnótico, abriéndose hueco desde el horizonte. La visión era majestuosa ya que la carretera procedía de un cabezo y parecía como si fuera a acabar al mar. Al poco del camping la calzada se bifurcaba y hacia el frente sólo había unas escaleras superempinadas semiocultas por árboles y arbustos, con lo que si no frenabas a tiempo te podías quedar sin coche, sin dientes y los que vivieran abajo sin casa. Nunca sabré si el sobrecogimiento del que hablaba me lo provocaba por tanto el mar o el acojone de la cuesta, pero la sensación aún me dura y es purificadora.
La casa era de las más viejas de la zona. Perteneció a mi abuelo paterno, que vivió en una situación bastante desahogada y privilegiada a pesar de sus cinco hijos. Supongo que ser conductor de los pocos autobuses de flota de Huelva en los años 50 tendría bastante prestigio y buen sueldo. Como digo, la casa supervieja, siempre la recuerdo así, pero tenía su encanto, sobre todo porque lo que más valiosa la hacía era su emplazamiento, justo a pie de playa, como en las películas, con la terraza dando directamente a la orilla y el batir de las olas susurrándome en los oídos durante aquellas largas noches. Estaba siempre llena de vida. Éramos normalmente 12 ó13 los que convivíamos día a día, llegando a 20 algunos fines de semana. Para mí que era pequeño, estoy hablando de unos 7-9 añitos, era muy divertido porque siempre había alguien con quien jugar, a quien ayudar en algo o alguna tarea que hacer. Vivía rodeado de mis primos y primas en tiempos de inocencia e irresponsabilidad, donde todo el día restaba para disfrutar de la vida y el ocio, y lejos quedarían los agobios de la convivencia que llegarían más tarde con la madurez.
Érase una vez dos pandillas, la de los grandes y la de los pequeños. Por supuesto que nunca jamás se mezclaban, a pesar de los lazos de sangre y vecindad; eran dos, tres o cuatro años de edad los que nos separaban y eso suponía una barrera infranqueable. Yo era de los pequeños. Parece como si en aquella época no hubiera problemas de natalidad, teníamos representantes en todas las casas. De hecho, éramos tantos que realmente te juntabas con los vecinos más cercanos, y los de 5 casas más a la derecha ya formaban parte de otro mundo que no teníamos porqué conocer. El día pasaba entre barajas de cartas, bate y pelota de béisbol y amigos. Nos sabíamos todos los juegos de cartas habidos y por haber, éramos pequeños ludópatas incansables. A veces simplemente supervivientes que sudaban en el campo de batalla para no perder la partida, porque al que quedara en último le tocaban los “zucurruños”, práctica sádica que consistía en que te pegaban una macropaliza en la mano que tú mismo eligieras (qué detalle) y que no valía repartir el dolor entre ambas manos. Era realmente jodido, sobre todo si jugábamos con la pandilla de los grandes, ya podías imaginarte el resto de tu vida apañándotelas con una sola mano para todo, porque esos no perdonaban.
No hacía falta tener nociones de arquitectura para levantar una cabaña en cuestión de horas, bastaba con que cada uno aportara algo de material de su propia casa y ponerse manos a la obra al más puro estilo “Art attack”. Unos palos, cartones a mansalva y dos rollos de tanza de pescar eran los ingredientes necesarios para el cubículo de 2x2 en el que pasaríamos todo el verano los 15 de la pandilla. Y la verdad es que no lo hacíamos tan mal porque el invento duraba toda la temporada. Los grandes por supuesto que también tenían sus chozas, aunque más bien fortalezas, que los muy cabrones les ponían trampas ocultas por si se nos ocurría acercarnos. Nosotros también lo intentamos, pero éramos un poco babias y con el despiste caíamos en las nuestras propias, o al menos yo.
El que se aburría era porque quería. Siempre había algo que hacer. Jugabas a las cartas como antes dije, a cualquier deporte que se pudiera practicar en la playa, te subías a los montes a pillar bolitas de camariñas, y alguna que otra garrapata, aunque eran éstas las que te pillaban a ti; o practicabas el deporte rey de uno de esos verano, que buenas hostias me acarreó. Consistía en que a mediodía, como nos aburríamos y hacía mucho calor, no se nos ocurría bañarnos en el mar que teníamos a 10 metros, o con la manguera de cualquier vecino, no, le pillamos la hora de pasada al camión que regaba las calles, sobre las 16:00, así que 5 minutos antes te veías a todos los tontitos subiendo a la carretera corriendo para tumbarnos en la acera y que el camión nos empapara con esa agua tan aséptica con el que deben regar las calles. Claro, que cuando se enteró mi madre de mi nuevo hobby me dio dos buenas hostias que me retiraron de la ceremonia.
En fin, éstas y tantas otras cosas que si no es porque las escribo aquí mismo seguro que desaparecen de mis recuerdos.
Y las putas cigarras canta que te canta…
Pues aquí estoy, en medio del campo, midiendo, Sevilla, 17:00, con la fresca brisa marina golpeándome la carita (ironía de las gordas); no sé si quiera si estoy escribiendo esto o si me he desmallado en medio de los olivillos y todo es producto de un delirio.
El caso es que como aquí tenemos wifi y dispongo de 10 minutillos pues voy a escribir tres tonterias para que no me cierren el blog, por si eso pueda llegar a ocurrir.
Tengo pensado hacer un recorrido a través de los videoclips que más me gustan o los que más me han impactado a lo largo de mi vida, y hoy comienzo con uno de los mejores (sin coñas) de los que se han realizado a nivel nacional. Sí señores, el videoclip del tema “Cuando zarpa el amor” de Camela. No es mi grupo favorito, ni mucho menos, pero desde sus comienzos han despertado en mí cierta simpatía y me alegro de que a día de hoy sigan componiendo y trabajando en la música. Desde las gasolineras hasta el Corte Inglés, se puede tener un escaparate más amplio? Y quien no ha acabado abrazado a los colegas en algún botellón con la papa encima cantando aquello de…tú te has burlado de mi, na na na na naaa nana …para hacerme sufrir…
Para quien quiera quitarle prestigio al videoclip, que sepa que es obra de uno de los mejores realizadores españoles (porque para mí Cataluña aún forma parte de España), Juan Antonio Bayona. En él juega con referentes cinematográfico y se muestra inspirado como nuncaen el western en general.. Clint Eastwood es sustituido por el cantante de Camela, gitano como el que más, y recupera escenarios del desierto de Tabernas. En fni, véanlo, recuérdenlo y disfrútenlo.
¿ A qué huelen las nubes ?...
Pues oler huelen, pero no deben hacerlo muy bien, primero porque a esa altura la temperatura está por debajo de cero grados y la capacidad olfativa disminuye, y, segundo, porque con la de sulfuros, CFCs y otras mierdas que vertemos pues como poco que huelan a huevo podrido.
Yo entiendo que hay que estar orgulloso de uno mismo, de los logros que ha conseguido, pero eso de estar orgullosa de ser mujer, u hombre, al igual que el orgullo gay, no sé. Todos recordamos los anuncios de ausonia, “el orgullo de ser mujer” (hay que decirlo con voz ñoña), pues bien, aunque parezca una tontería y conlleve el hecho de que revienten cada mes por el mismo coño (¡ alaaa, qué finooo ¡) tienen su parte de razón, o es que no hemos caído en algunas de las ventajas de las que se favorecen:
- Para empezar no pagan en casi ninguna discoteca, aprovechááás.
- Difícilmente se quedan calvas.
- Tampoco pagan la cuenta del restaurante (no las estoy llamando morosas).
- Siempre sabrán que su hijo es suyo, con la tranquilidad que eso conlleva.
- Al mismo tiempo serán víctimas, y no cornudas, si son traicionadas; pero si son ellas las que traicionan ellos son los cornudos.
- Pueden usar tanto el rosa como el azul, falda o pantalón.
- Tienen prioridad en los naufragios y a la hora de ser liberadas si forman parte de n grupo de rehenes.
- Pueden dormir con una amiga sin ser acusadas de homosexuales.
- Si deciden hacer un trabajo de hombre son pioneras; ahora, que sea al revés, menudo maricón.
En fn, y si no tuvieran bastante con esto, para todas las que se aprovechan de los citados privilegios, para las que no, para las gordas, para las flacas, para las conchis y para las pacas, ha sido diseñado otro invento más que les hará la vida más fácil y plena, la nueva “Ausonia depiladora”
Y ya que me he documentado bien al respecto, en el mismo lote podemos incluir la compresa para mujeres con mucho flujo, y es que ya está aquí el futuro.
Por cierto, una curiosidad. Hace poco me enteré por mi amiga María, que me dejó flipao al decirme con toda naturalidad que ella tenía el chocho muy gordo, que Anne Igartiburu era en realidad un tío. Resulta que hablando de lo gordo de mi amiga, que no me lo puedo quitar de la cabeza aún, y ese finde le di bastante caña con el tema, pues me lo contó como si de todos fuera sabido. Con lo sosita que es Anne y lo perfecta que parece su vida pues no me lo creí, pero parece que sí, bueno, no es exactamente un tío, es algo más complejo, padece el síndrome de Morris.
El síndrome de Morris, de insensibilidad a los andrógenos o de feminización testicular se caracteriza por poseer un canal vaginal ciego y sin útero. Se trata de un caso típico de pseudohermafroditismo masculino. Todos al ser fecundados no desarrollamos como hembras, pero luego, durante la embriogénesis, entran en juego las hormonas, que hacen que nuestro cuerpo se diferencie en el de un hombre o una mujer ya que existe una pequeña diferencia entre hombres y mujeres, los hombre tenemos un par de cromosomas que es el XY y las mujeres lo tienen XX, y esto influye en nuestro desarrollo. El genotipo y gónadas de estos individuos son masculinas con fracaso en la virilización. Este trastorno es transmitido por un gen recesivo ligado al cromosoma X que es el responsable del receptor androgénico intracelular.
En el momento del nacimiento sus características pueden ser femeninas normales. El crecimiento y el desarrollo también son normales, aunque puede encontrarse una talla superior al promedio y una tendencia eunucoide. El desarrollo mamario es alterado, ya que tienen escasa cantidad de tejido glandular, los pezones son pequeños y las areolas pálidas. En más del 50% de los casos se encuentran hernias inguinales y el desarrollo de los labios menores es escaso; la vagina es bastante corta.
Los testículos pueden encontrarse en la cavidad abdominal o en una hernia. Después de la pubertad hay un desarrollo incompleto del sistema tubular, tapizado por células germinales inmaduras y por células de Sertoli, pero no hay espermatogénesis, por lo que son estériles.
A mi me impactó el tema, y al llegar al piso busqué en internet todo esto, y algo ha cambiado mi concepción sobre ella porque veo que a pesar de ser una enfermedad dura por la esterilidad que conlleva y la incomodidad propia de saber que en realidad podías ser un hombre, ella parece tenerlo superado y haber hecho una vida normal y moliente. De hecho sólo hay que ver el maromo con el que se casó. Dicen las malas lenguas que en Nochevieja su vestido era medio transparente enseñando el tanga para desmentir este rumor, pero eso ya me suena a bulo total.
Y buscando buscando he encontrado que Nicole Kidman parece que también puede padecerlo.
De todas formas, para aclarar todo esto que me ha salido un poco largo, decir que físicamente son mujeres, lo único que no tienen ovarios ni útero, pero por lo demás tan normales. Que a ver si ahora por mi culpa las van a ver raras, yo sólo quería informar.
Y nada más. Que mañana ya vuelvo de Mallorca, y chimpúm.
El sol en mis ojos
Y cuando desperté, el dinosaurio aún seguía allí.

Este cuento tan sugerente y cortito es mi favorito.
Las plantas de mis pies la arena, mis ojos el mar, mis oídos el batir de las olas, mi olfato el olor a sal, y mi alma, mi alma ya no alfombrará mas suelos. He vuelto y he sobrevivido al mundo real, a ver si ahora me quedo y disfruto más. Qué hay de nuevo vida !
Hola a todos. Os digo una cosa, cuidado con ser demasiado amable con los jefes, te pueden despedir. Yo hoy felicité al mío, es su cumple, me la estaré jugando?:
¿Por qué hoy he despedido a mi becario?
Era mi 37º cumpleaños, mi humor no estaba muy bien que digamos. Aquella mañana, al despertarme me dirigí a la cocina para tomar una taza de café a la espera de que mi marido me dijese:
- Feliz cumpleaños, querida.
Pero él no me dijo ni buenos días...
Y me dije a mí misma: "¡Ese es el hombre que yo me merezco!".
Pero continúe imaginando: "Los niños seguro que se acordarán".
Pero cuando llegaron para desayunar no dijeron ni una palabra.
Así, salí de casa bastante desanimada, pero me sentí un poco mejor cuando entré en mi oficina y mi becario me dijo:
- Buenos días, Sra., ¡feliz cumpleaños!
Finalmente alguien se había acordado...
Trabajamos hasta el medio día, cuando mi becario entró en mi despacho, diciendo:
- Sabe Sra... Es un hermoso día y ya que es el día de su cumpleaños, podíamos almorzar juntos, solos usted y yo.
Acepté, y fuimos a un lugar bastante reservado. Nos divertimos mucho, y en camino de vuelta, él propuso:
- Con este día tan bonito, creo que no deberíamos volver a la oficina. Vamos hasta mi apartamento, y allí podemos tomar una copa.
Fuimos entonces para su apartamento, y mientras yo saboreaba un Martini, él dijo:
- Si no le importa voy un momento hasta mi cuarto a ponerme una ropa un poco más cómoda.
- Está bien, como quieras -respondí.
Pasados cinco minutos, más o menos, él salió del cuarto con una tarta enorme, seguido por mi marido, mis hijos, mis amigos y todo el personal de la oficina. Y todos cantando, "Cumpleaños Feliz!"...
¡Y allí estaba yo, desnuda, sin sostén, ni bragas, echada en el sofá del salón...!
Sevilla, una ciudad muy gay
Los que vivimos aquí a lo mejor no lo percibimos porque ya estamos habituados, formamos parte de ello, estamos dentro; pero algo está cambiando realmente.
Sevilla, ciudad de un enorme peso histórico, preciosa por sus vestigios arquitectónicos, parques y jardines. Sevilla, ciudad polifacética, cosmopolita y tradicional a la par, ciudad cultural y dicharachera, pero ahora más que nunca ciudad gay por excelencia.
No es una crítica, simplemente una observación personal. De hecho, lo veo genial, todo esto conducirá a una urbe con una mentalidad más abierta, tolerante y vanguardista, llena de gente de todos los colores, lugares y sabores. Pero todo esto tiene un punto frívolo que no se debe escapar de las manos a quien compete.
El caso es que hace poco, yendo al trabajo, me di cuenta de que el paso de cebra de Reina Mercedes tenía varias bandas pintadas de colores. El efecto era chulísimo, muy colorido y fresco, vamos, que casi cruzo solo por darme el gusto. Parecían los colores del arco iris y pensé, vaya, pues si que estamos avanzando. Están por gran parte de la ciudad y el resto de transeúntes también tenía sus teorías, que si era obra del Ayuntamiento, que si era una gamberrada, que si era por el próximo día del orgullo gay.

Hacía ya tiempo leí en el Bussi (telepantallas de los autobuses de Tussam) que querían convertir y proponer a Sevilla en ciudad-destino para el turismo gay a nivel internacional. La verdad es que lo consideré totalmente factible, basta con darse una vuelta por el centro dirección alameda y te encuentras a un montón de peña del gremio. Y bares y discotecas ya ni que decir. La idea no está mal, pero me daría bastante pena que toda esa zona se convirtiera en un barrio frívolo y superficial. Ahora es un barrio muy tranquilo donde te encuentras a gente de todo tipo y una gran oferta cultural.


También, viajando por Italia, se veían muchas banderas ondeando en los balcones con los colores del arco iris y con la palabra “pace” impresa, así es que pensé que ese podía ser el mensaje transmitido por los pasos de peatones, “paz”.

Pues bien, voy a desvelar el enigma y espero no defraudar a nadie. Lo cierto es que es una forma de promocionar el próximo Festival Internacional de Música de los Pueblos, «Territorios», que este año cumple su décima edición y que se celebra en nuestra ciudad hasta el próximo día 26 de mayo. De hecho, sus autores han cambiado el habitual blanco de los pasos de peatones por cuatro colores —rojo, morado, naranja y amarillo— que consiguen claramente su objetivo: llamar la atención. Aunque yo mantengo mi teoría de que todo esto es una trama para lograr ser más gays que en San Francisco, y todo por conseguir más turismo. He viajado poco quizás, a lo mejor no, pero en los sitios que he estado como Italia, Paris y algunas ciudades españolas no he visto tanto ambiente gay como en Sevilla, a excepción de Madrid. Bueno, también he estado en Jordania, pero ya se sabe que en los países árabes no está bien visto. Todo esto me lleva a pensar que sí, que Sevilla es más bien gay, por todas las calles se respira el puntillo en las gentes. Será el olor a azahar que nos amaricona? Jaja.
El tema no acaba ahí ya que ha generado una cierta polémica debido a la ilegalidad de esta actuación. la Asociación de Autoescuelas de Sevilla defiende que se han saltado a la torera el Reglamento General de la Circulación, que en su apartado de Marcas Viales dice claramente que estas no pueden ser modificadas, ni para una creación artística como la que se ha hecho en Sevilla.
A juicio de las autoescuelas, el problema de los colores puestos en Sevilla es que si se produce algún accidente o atropello no se podrá alegar estar en un paso de peatones, porque realmente no se sabe qué tipo de elemento es el que hay sobre la calzada.
Pero bueno, estamos en España, donde nada puede funcionar a la perfección, y más concretamente en Andalucía, así que hay que quitarle hierro al asunto, que no?
Pues nada, este es mi post de hoy y creo que de este mes, que con lo liado que estoy en el trabajo no tengo nada de tiempo para actualizar, pero es por una buena causa, que ahora tengo entre manos un experimento muy interesante.
Y nada como un videoclip de lo más fashion para una ciudad tan cool.
Pd: no es que me guste especialmente Marta Sánchez, pero la canción es pegadiza y está bien. Cómo se nota el trabajo de fondo de Carlos Jean! convierte en oro todo lo que mezcla.
¿Cómo le dicen los pijos al mar? osea no. Pijos, pijos, osea, rá rá rá.
Hoy no sé qué contar, así que hago una reflexión.
Parece que hoy día todo el mundo está en contra de los pijos y su estilo de vida. A ver, qué mal hacen, que tienen todo lo que se les antoja? que van siempre de marca y con miles de complementos? que son capaces de ponerse una camisa encima de un polito? que tienen un flequillo perfectamente ondulado que les tapa media cara y desafía las leyes de la gravedad (la respuesta está en la laca)?que nada más cumplir los dieciocho sus papis les pone un choche en la puerta?
Y qué!!!
Ellos no tienen culpa. Vale que puede que en algunos casos sus padres se pasen un poco ya que dándole más de lo que necesitan hacen que no valoren lo que cuesta conseguir algo; pero la culpa es de los padres en todo caso. O si vuestros padres os hubieran regalado un coche al cumplir la mayoría habríais dicho dignamente: no papá, muchísimas gracias, pero el coche ya me lo compraré yo dentro de 5 años cuando me haya matado a ahorrar, mientras tanto iré de paquete en cualquier motillo, o cogeré los autobuses, que van tan bien.
En parte también entiendo a los padres. Si tuviérais dinero no ibais a permitirle lo mejor a vuestros hijos pero sin pasaros? Esto lo digo en serio, claro, que siempre relativamente. Un ejemplo para ilustrarlo. Hay gente que ve de pijos que unos padres le paguen una residencia a sus hijos cuando se van a estudiar fuera. Las residencias cuestan una pasta y tienen todo tipo de comodidades: comedor, piscina, pistas de deporte, servicio de limpieza y lavandería, etc. Pero esos chavales podrán emplear la mayoría de su tiempo en estudiar sin tener que preocuparse de comprar papel pal water, salchichas, atún y espaguetis para jamar durante la semana, limpiar el piso para que parezca una vivienda digna, etc.
Mis padres ni por asomo se podían permitir pagarme una residencia, es más, si he podido estudiar fuera de casa ha sido gracias a las becas del ministerio, y por tanto siempre he compartido piso. Pero no me habría importado empezar de la otra forma. Si unos padres pueden permitírselo deben darle lo mejor y más práctico a sus hijos.
Ay, qué habría disfrutado yo en una residencia, relajándome en la piscina, comiendo comida no congelada, con fiestas cada mes. Pero que no me quejo, que si hoy soy tan desenvuelto y responsable es también gracias al hecho de haberme visto viviendo solo. Además alguno de mis compis es ahora de mis mejores amigos y no podría vivir si él.
Dicho todo esto, ahora me desdigo, jaja. No hombre. Sólo que es verdad que hay muchos padres que colman a sus hijos con cosas que no necesitan ni se merecen con tal de no perder el tiempo con ellos, y muchos hijos que se aprovechan de sus padres y no son capaces de valorar lo q tienen.
Aquí el máximo ejemplo de niñ@ pij@, personaje que se supera a sí mismo cada día, y que con la pasta de su padre hace cuanto le viene en gana. PARIS HILTON!!! La tía hace películas, interpreta canciones, diseña, osea tía, que ella lo vale. Particularmente me cae bien esta chavala porque hoy día ella misma produce, es decir, que puede vivir de ella misma, se ha sublimado.
En el mundo tiene que haber de todo, viva la gente que no cambia y mantiene su personalidad.
Al final del túnel no había luz
Cuando uno tiene la suerte de trabajar en lo que le gusta, a parte de tener salud, familia, amor, amigos, dinero y algo de tiempo libre, se supone que se tiene que sentir afotunado y realizado. ¿Debo sentirme yo así? Seguramente sí, pero él día de ayer hizo que peridera la ilusión y la certidumbre de que un trabajo bien hecho te abra puertas y te allana el camino.
Me explico. Hace dos meses me tiré una semana entera midiendo fotosíntesis y otros muchos parámetros en unas plantitas, todo ello para un experimento que estaba realizando y del que dependían muchas cosas. Este ensayo me iba a servir para un trabajo que tengo que presentar en Septiembre (DEA ) y para ir a un congreso de Fisiología Vegetal a Glasgow, en fin, una pasada para mí y para mi currículum. Fúe una semana muy dura porque me llevaba 13 horas solo en el sótano de mi edificio programando el aparato y vigilando las medidas; pasé frio, me aburrí mucho, ya que apenas había luz para leer, me entraba ansiedad y además mi jefe me cargó una grandísima bronca totalmente injusta, dándome a entender de nuevo que esperaba más de mí.
Pasada esta semana tuve que compaginar otros menesteres de mi trabajo con el tratamiento de los datos que había medido, con la presión de que era la primera vez que empleaba muchos de esos métodos y no sabía muy bien si iba a ser capaz de resolver las cosas.
Pues bien, después de todo esto, realizo bien todos los cáculos, me entero de qué van, tengo millones de datos y archivos, PERO, no ha salido lo que esperábamos, los resultados no tienen sentido y no se puede aprovechar nada. Me lo dijo mi director muy clarito: con esto no vamos a ningún lado.
A mí se me quitaron las ganas de todo. Pensar en los agobios que me he llevado estos meses por llevar el experimento al día, por entender conceptos tan complicados y por querer que todo saliera bien (que por otra parte es mi deber). He echado un montón de horas, hay veces que no he desconectado porque me llevaba dudas a casa conmigo, en fin, que estos meses no he vivido mucho.
Son cosas que suelen pasar a menudo en la ciencia, lo sé, pero es que había invertido tanto e iba a ser para bien.
Al menos mi director no me ha echado la culpa, que por otra parte tampoco la tengo.
Pero me he prometido hacer el esfuerzo y pensar en positivo ya que de todo se puede sacar algo bueno. De momento, en estos dos meses he aprendido a manejar mejor el aparato y si el año que viene quiero repetir el experimento lo tendré más fácil.
Ahora a disfrutar de mi tiempo libre, que estamos en feria y no hay que currar tanto, de mi shorbi, del viaje a París que nos hemos montao, de mis amigos y de mi familia, que me llamó mi madre ayer to preocupá la mujé cuando le conté lo que me había pasado.
Y siguiendo con los karaokes asiáticos, aquí presento a todo un par de profesionales en el campo. Me quejo yo de que he perdido dos meses, y esta gente la de tiempo que emplean para hacer estas chorradas. Ahora, todo hay que decirlo, son unos fenómenos, paranormales?. Lo mejor son las caras que pone una de ellas, y las pones como si nada, como si no estuviera haciendo la gamba.
Pd: no pienso pisar la Feria de Abril hasta que alguien asuma la culpa y la insensibilidad de la sevillana de "me casé con un enano salerito pa jartarme de reir"
Me casé con un enano, salerito
pa jartarme de reir.
Pa jartarme de reir,
le puse la cama en alto,
ole salerito y ole,
le puse la cama en alto, salerito,
y no se pudo subir.
Y eso sí que fue de veras,
que al bajarse de la cama,
ole salerito y ole,
que al bajarse de la cama, salerito
se cayó en la escupidera.