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Ponte cómodo
Tras un año y medio siendo yo mismo una nueva puerta se abrió en mi vida, una nueva oportunidad para cumplir otro de mis sueños: irme una temporada a vivir al extranjero. Los preparativos del viaje y todo lo que allí me ocurra quedará aquí.. para quien quiera escuchar. [Tu voz]
Sindicación
 
Artículo interesante y un "hasta luego"

Blogueando desde mi portátil, tapadito en mi cama aqui, en mi última noche en Londres antes de mi regreso (temporal) a casa, he encontrado ésto en el blog de Hugo. Es un artículo muy interesante de un tio muy respetable. Seguro que cuando veais quien lo firma lo vereis con otros ojos. Me encanta como explica cómo nos damos calor, cómo nos tocamos en público.. es tan real... que me sorprende.

Bueno, aprovecho la ocasión para despedirme de ti. En unas horas vuelo para casa y no creo que me separe de Luis en todo el fin de semana.. asi que poco podré escribir. Espero que tengas bastante con este atracón de posts... jeje. Digiérelos con cuidado, no sea que te siente algo mal... Tengo otro escrito que habla de lo que siento por Luis. Un post larguísimo, algo delicado... asi que lo dejo aparcado, al menos hasta que vuelva a Londres, el miércoles.

Un besete.



Nunca antes me había fijado en la cantidad de parejas homosexuales que se ven paseando por Venecia. Los encuentras caminado por los puentes, a la orilla de los canales, cenando en los pequeños restaurantes del casco viejo. No suele tratarse de dúos espectaculares, sino todo lo contrario: gente discreta, tranquila, a menudo con aspecto educado. Mirando a los demás aprendes cantidad de cosas, y en el caso de estas parejas siempre me encanta sorprender sus gestos comedidos de confianza o afecto, el reparto convencional de roles que suele darse entre uno y otro, la ternura contenida que a menudo sientes flotar entre ellos, en su inmovilidad, en sus silencios.

Pensaba en todo eso el otro día, a bordo del vaporetto que cubre el trayecto de San Marcos al Lido. Sobre la laguna soplaba un viento helado, los pasajeros íbamos encogidos de frío, y en un banco de la embarcación había una pareja, hombre y hombre, cuarentones, tranquilos. Se sentaban muy juntos, apoyado discretamente un hombro en el del compañero, en un intento de darse calor. Iban quietos y callados, mirando el agua verdegris y el cielo color ceniza. Y en un momento determinado, cuando el barco hizo un movimiento y la luz y la gama de grises del paisaje se combinaron de pronto con extraordinaria belleza, los ví cambiar una sonrisa rápida, fugaz, parecida a un beso o una caricia. Parecían felices. Dos tipos con suerte, pensé. Aunque sea dentro de lo que cabe. Porque viéndolos allí, en aquella tarde glacial, a bordo del vaporetto que los llevaba a través de la laguna de esa ciudad cosmopolita, tolerante y sabia, pensé cuántas horas amargas no estarían siendo vengadas en ese momento por aquella sonrisa.

Largas adolescencias dando vueltas por los parques o los cines para descubrir el sexo, mientras otros jóvenes se enamoraban, escribían poemas o bailaban abrazados en las fiestas del Instituto. Noches de echarse a la calle soñando con un príncipe azul de la misma edad, para volver de madrugada, hechos una mierda, llenos de asco y de soledad. La imposibilidad de decirle a un hombre que tiene los ojos bonitos, o una hermosa voz, porque, en vez de dar las gracias o sonreír, lo más probable es que le parta a uno la cara. Y cuando apetece salir, conocer, hablar, enamorarse o lo que sea, en vez de un café o un bar, verse condenado de por vida a los locales de ambiente, las madrugadas entre cuerpos Danone empastillados, reinonas escandalosas y drag queens de vía estrecha. Salvo que alguno -muchos- lo tenga mal asumido y se autoconfine a la alternativa cutre de la sauna, la sala X, la revista de contactos y la sordidez del urinario público. A veces pienso en lo afortunado, o lo sólido, o lo entero, que debe de ser un homosexual que consigue llegar a los cuarenta sin odiar desaforadamente a esta sociedad hipócrita, obsesionada por averiguar, juzgar y condenar con quién se mete, o no se mete, en la cama.

Envidio la ecuanimidad, la sangre fría, de quien puede mantenerse sereno y seguir viviendo como si tal cosa, sin rencor, a lo suyo, en vez de echarse a la calle a volarle los huevos a la gente que por activa o por pasiva ha destrozado su vida, y sigue destrozando la de los chicos de catorce o quince años que a diario, todavía hoy, siguen teniéndolo igual que él lo tuvo: las mismas angustias, los mismos chistes de maricones en la tele, el mismo desprecio alrededor, la misma soledad y la misma amargura.

Envidio la lucidez y la calma de quienes, a pesar de todo, se mantienen fieles a sí mismos, sin estridencias pero también sin complejos, seres humanos por encima de todo. Gente que en tiempos como éstos, cuando todo el mundo, partidos, comunidades, grupos sociales, reivindica sus correspondientes deudas históricas, podría argumentar, con más derecho que muchos, la deuda impagada de tantos años de adolescencia perdidos, tantos golpes y vejaciones sufridas sin haber cometido jamás delito alguno, tanta rechifla y tanta afrenta grosera infligida por gentuza que, no ya en lo intelectual, sino en lo puramente humano, se encuentra a un nivel abyecto, muy por debajo del suyo.

Pensaba en todo eso mientras el barquito cruzaba la laguna y la pareja se mantenía inmóvil, el uno contra el otro, hombro con hombro. Y antes de volver a lo mío y olvidarlos, me pregunté cuantos fantasmas atormentados, cuántas infelices almas errantes no habrían dado cualquier cosa, incluso la vida, por estar en su lugar. Por estar allí, en Venecia, dándose calor en aquella fría tarde de sus vidas.


Arturo Pérez-Reverte


Gracias por los comentarios!!!! a Luna, a uVe, a Hugo, a Raúl, a Bepo, y a ese peazo Espíritu Libre que no sabe lo que se pierde con las magdalenas de aquí.... mmmm... y 2x1!!!!

 
Comentario:
Te seguiré leyendo!
 
Comentario:
Qué artículo tan bonito :) Y por cierto, me ha hecho mucha ilusión el comentario que me has dejado en mi blog. Lo de que mi vida es una mierda fue sólo una broma, pero sé que este tipo de bromas no han de hacerse nunca. Lo de que mi amor es una mierda... eso sí que es verdad jajaja
Pasatelo muy bien en las fallas y empápate de valencia para cuando vuelvas a London. Un besote!! :D
 
Comentario:
...un articulo muy majo, si señor...
...dice verdades como puños...¿no?...
...lo mas dificil...
...'mantenerse fiel a si mismo'...
...se sea lo que se sea...
...
...son intrigantes mis puntos suspensivos?...
...sera lo unico intrigante de mi vida...[que lujo¡¡¡]
...otro abrazo pa ti [y para quien lo quiera]...sin foto...[tanta complicacion me supera...]
...ah¡¡¡¡ welcome to spain again¡¡¡¡ ;)
 
Comentario:
A ver niño, más gente de la que tu te crees conoce y lee a Perez-Reverte y no le sorprenderá tanto como a ti que escriba estas cosas. Llevo años leyendo sus columnas, y esta es una de las que más me gustó, como otra en que observaba a una pareja de ancianos pasear por la playa, o la del erizo que cruzaba la carretera y la siguiente versión en plan eriza para las féminas que se sintieron ofendidas por la suposición de que el primer erizo era macho, aquella en la que comparaba un anuncio de puros que aparecía a la derecha de su página mientras que la misma semana al lado de la columna de Javier Marías aparecían un par de senos turgentes y perfectamente torneados por un sujetador de propaganda, aquella en la que hablaba de famosas que se hacen fotos con los niños de suráfrica, la de la crítica al vaticano, la que escribió para el hermano de una lectora que le pidió que le ayudara por que era a él al único que seguia a pies juntillas... todas las columnas en las que cuenta detalles de sus vivencias como corresponsal de guerra, redactor en Pueblo, o locutor en el programa La ley de la calle.

Ale, he dicho...

No