La vida son besos y más besos
Por una mirada, un mundo;
Por una sonrisa, un cielo;
Por un beso... yo no sé
que te diera por un beso.
Y es que qué tendrán los besos, que ya lo decía Bécquer, son algo que nos elevan, son la firma muda de el amor. La letra capital de un romance, es el momento en que el día cuenta y pasa a afirmarse como que se ha constituido una pareja. El resto de los besos; los húmedos y lascivos de las noches más calurosas; los suaves y cortos, aquellos que marcan una despedida breve, como un paréntesis abriéndose, que se cierra con otro de igual índole, al encontrarse con el amante de nuevo; los que hacen parar el tiempo y son largos como una película de cine independiente; y los misteriosos, que prometen mucho más, son una invitación a llegar más allá, prometiendo una recompensa de la que se facilita solo un poco, para engatusar al otro; todos esos y muchos más marcan a nuestra pareja de turno con nuestra imprenta, es nuestro sello, con el que se reafirma el amor, una y otra vez. (o el vicio, depende de las circunstancias...)
En el arte los besos son los reyes de las escenas románticas, podría citar mil autores, poetas, pintores, escritores, cineastas...
Son fotografías, instantáneas del momento, es algo casi instintivo, salta un resorte en alguna parte de nuestra cabeza y nos abalanzamos contra el otro, para indicarle que seguimos ahí, que le amamos, o simplemente para comérnoslo desbocadamente.
Hasta que hay un último beso, que es tan dulce que luego nos amargará la boca, pues tantas y tantas veces no sabemos cual será el último...
Nos encanta besar, para que negarlo, es la muestra de cariño más perfecta que hay, y además es algo placentero, que no cuesta ni el precio de un preservativo.
Y como bien sabía Bequer, si me miras te daré el mundo; si me sonríes, el cielo; porque con un beso, yo sé que estaría más allá del mundo y del cielo, y para ti y para mi, solo nos quedaría el universo.
¿A vosotros que besos os gustan?
Nota: Para que engañarnos, a veces es simple vicio y los besos no significan nada, solo queremos calentarnos, pero en fin... otras veces si son románticos ¿no?
Video un tanto azucarado, no apto para diabéticos.
Por una sonrisa, un cielo;
Por un beso... yo no sé
que te diera por un beso.
Y es que qué tendrán los besos, que ya lo decía Bécquer, son algo que nos elevan, son la firma muda de el amor. La letra capital de un romance, es el momento en que el día cuenta y pasa a afirmarse como que se ha constituido una pareja. El resto de los besos; los húmedos y lascivos de las noches más calurosas; los suaves y cortos, aquellos que marcan una despedida breve, como un paréntesis abriéndose, que se cierra con otro de igual índole, al encontrarse con el amante de nuevo; los que hacen parar el tiempo y son largos como una película de cine independiente; y los misteriosos, que prometen mucho más, son una invitación a llegar más allá, prometiendo una recompensa de la que se facilita solo un poco, para engatusar al otro; todos esos y muchos más marcan a nuestra pareja de turno con nuestra imprenta, es nuestro sello, con el que se reafirma el amor, una y otra vez. (o el vicio, depende de las circunstancias...)
En el arte los besos son los reyes de las escenas románticas, podría citar mil autores, poetas, pintores, escritores, cineastas...
Son fotografías, instantáneas del momento, es algo casi instintivo, salta un resorte en alguna parte de nuestra cabeza y nos abalanzamos contra el otro, para indicarle que seguimos ahí, que le amamos, o simplemente para comérnoslo desbocadamente.
Hasta que hay un último beso, que es tan dulce que luego nos amargará la boca, pues tantas y tantas veces no sabemos cual será el último...
Nos encanta besar, para que negarlo, es la muestra de cariño más perfecta que hay, y además es algo placentero, que no cuesta ni el precio de un preservativo.
Y como bien sabía Bequer, si me miras te daré el mundo; si me sonríes, el cielo; porque con un beso, yo sé que estaría más allá del mundo y del cielo, y para ti y para mi, solo nos quedaría el universo.
¿A vosotros que besos os gustan?
Nota: Para que engañarnos, a veces es simple vicio y los besos no significan nada, solo queremos calentarnos, pero en fin... otras veces si son románticos ¿no?
Video un tanto azucarado, no apto para diabéticos.
La vida es sensibilidad
Hace no mucho discutía con un amigo (al que llamaremos C) sobre la sensibilidad. Y hoy ha coincidido que otra amiga (a la que llamaremos L) ha sacado el tema. Me ha parecido algo interesante de lo que hablar.
C defendía la superioridad de la sensibilidad en las mujeres frente a los hombres y que un hombre podría llegar a ser tan sensible como una mujer desarrollando su lado femenino, no necesariamente que fuese gay, ojo.
Yo y L está conmigo, pienso que es pura cultura, en esta sociedad un hombre no puede ser sensible porque esta mal visto, se lo comerían el resto de machos, y lo mas penoso es que muchas mujeres los considerarían menos hombres.
Yo pienso que una persona, indistintamente de su sexo puede llegar a tener una gran sensibilidad, si bien C tiene parte de razón en su generalización, ya que por regla común como decía los hombres no lo son debido al peso social que lleva sobre sus hombros, a la educación que han recibido.
En mi ejemplo puedo hablar de “el” un chico que de cara a la galería es un machote, aunque luego interiormente es sensible, es un chaval al que le gustan los hombres pero jamás lo admitirá ni siquiera a si mismo. Es un claro ejemplo del peso social. Una noche podía estar dejando que le comiese el cuello y le acariciara todo el cuerpo, delante de todos, aunque sin que nadie se diese cuenta del juego, con muchísimo morbo. Al dia siguiente le daba vueltas a la cabeza y en su fuero interno algo hacia “clic” y de golpe se arrepentía y se enfadaba conmigo. Vale que es un infantil y un niñato, pero tiene en parte justificación, el jamás dará muestra de su sensibilidad a sus amigos porque lo tacharían, sus padres le han educado presionándole hacia la heterosexualidad, el padre quiere un hijo que sea un don Juan y se tire todo lo que se mueva (y sea femina) y la madre se horrorizaría de tener un hijo gay que no le diera nietos.
¿Qué pensáis vosotros, la sensibilidad es cosa de mujeres, o es solo una cuestión cultural?
En otro orden de cosas... he estado echando un vistazo a las universidades. En ninguna quedan plazas en lo que quiero hacer...
Tsk... que mal.
Como no queda otra supongo que este curso me dedicare a estudiar otra cosa que me agrade, y si puedo lo compaginaré trabajando, que nunca viene mal algo de dinero...
Otra historia va a ser mi alojamiento... acabaré bajo un puente de la M-30 ya vereis, pero bueno, me consuela que en un caso extremo sigue habiendo mucho mausoleo vacío.
Pero a Madrid me voy, pase lo que pase. Y no quemo este sitio cuando me vaya porque no hay suficiente gasolina...
Mañana (o pasado) irá la cosa sobre besos.
Y ya que estamos, un beso pasa todos ;)
C defendía la superioridad de la sensibilidad en las mujeres frente a los hombres y que un hombre podría llegar a ser tan sensible como una mujer desarrollando su lado femenino, no necesariamente que fuese gay, ojo.
Yo y L está conmigo, pienso que es pura cultura, en esta sociedad un hombre no puede ser sensible porque esta mal visto, se lo comerían el resto de machos, y lo mas penoso es que muchas mujeres los considerarían menos hombres.
Yo pienso que una persona, indistintamente de su sexo puede llegar a tener una gran sensibilidad, si bien C tiene parte de razón en su generalización, ya que por regla común como decía los hombres no lo son debido al peso social que lleva sobre sus hombros, a la educación que han recibido.
En mi ejemplo puedo hablar de “el” un chico que de cara a la galería es un machote, aunque luego interiormente es sensible, es un chaval al que le gustan los hombres pero jamás lo admitirá ni siquiera a si mismo. Es un claro ejemplo del peso social. Una noche podía estar dejando que le comiese el cuello y le acariciara todo el cuerpo, delante de todos, aunque sin que nadie se diese cuenta del juego, con muchísimo morbo. Al dia siguiente le daba vueltas a la cabeza y en su fuero interno algo hacia “clic” y de golpe se arrepentía y se enfadaba conmigo. Vale que es un infantil y un niñato, pero tiene en parte justificación, el jamás dará muestra de su sensibilidad a sus amigos porque lo tacharían, sus padres le han educado presionándole hacia la heterosexualidad, el padre quiere un hijo que sea un don Juan y se tire todo lo que se mueva (y sea femina) y la madre se horrorizaría de tener un hijo gay que no le diera nietos.
¿Qué pensáis vosotros, la sensibilidad es cosa de mujeres, o es solo una cuestión cultural?
En otro orden de cosas... he estado echando un vistazo a las universidades. En ninguna quedan plazas en lo que quiero hacer...
Tsk... que mal.
Como no queda otra supongo que este curso me dedicare a estudiar otra cosa que me agrade, y si puedo lo compaginaré trabajando, que nunca viene mal algo de dinero...
Otra historia va a ser mi alojamiento... acabaré bajo un puente de la M-30 ya vereis, pero bueno, me consuela que en un caso extremo sigue habiendo mucho mausoleo vacío.
Pero a Madrid me voy, pase lo que pase. Y no quemo este sitio cuando me vaya porque no hay suficiente gasolina...
Mañana (o pasado) irá la cosa sobre besos.
Y ya que estamos, un beso pasa todos ;)
Empiezo a desesperarme.
De Lunes a Viernes servidor tiene que levantarse a las ocho, cruzar media ciudad y plantarse en la academia desde las nueve y media hasta las doce. Hay que estar de humor y trabajar sin parar. Al mediodía salgo de allí, cansado mentalmente, y caliente por el chaval de catorce añitos que no deja de mirarme que parece que me quiere comer. Cualquier día me lo llevo al baño y... en fin, desvarío.
Cuando llego a casa, sudando de calor y con ganas de explotar, (metaforicamente) me encuentro la casa con mis padres yendo de aquí a allá, haciendo mil cosas. Y yo buscando tranquilidad... iluso... ¿Solución? Me cojo el portátil y me voy a la cafetería en una plaza cercana, cuya galería da al castillo de mi ciudad. Me siento en la mesa de siempre y la camarera, ya me trae lo acostumbrado.
Me paso dos horas escribiendo si puedo o torturándome un poco mentalmente.
Luego me vuelvo a casa, como y paso la tarde como buenamente puedo, el piano no lo toco que entre el calor y el esfuerzo igual me muero, estoy saturado de lectura, y con el libro mejor no liarme la cabeza. A veces pinto, pero me canso al rato. Pasan las horas y no hago nada, encima tengo el gusanillo de que debería estar estudiando como un loco.
Vale, pues así son mis lunes, martes, miércoles, jueves y mis viernes también, bueno, muy de cuando en cuando se tercia un café (helado) con algún conocido despistado que se acuerda de mi.
Llega el fin de semana, ¿planes en el horizonte? Nada, pero no te extrañes Orphei, al fin y al cabo los pocos amigos que tenías los has mandado (mudamente) a la mierda. En el fondo daría igual, ya que sabes que esos amigos lo único que hicieron el sábado fue dar un paseo y pavonearse ante unas tias...
Pues eso, como decía en el titulo, me desespero, necesito un cambio, necesito irme en septiembre a Madrid, a estudiar lo que sea, ya me da igual. Tengo que dejar atrás este maldito pueblo, porque eso es, por mucho que digan. Necesito conocer gente nueva y necesito salir de marcha hasta perder el sentido (bueno algún concierto de la sinfónica también caerá... o alguna Opera...) y necesito pareja antes de volverme loco.
Y si el chico de catorce me sigue mirando así... ¿le invito a un colacao? Dios doy pena...
Siento el melodrama, pero mis depósitos de quejas están de vacaciones y tenía que soltarlo... Prometo no dar tanto la lata en otras actualizaciones, palabra de poeta desesperado.
Ala, si lo habéis leído todito, tenéis recompensa, se que no es un estilo muy común, pero ya colgaré alguna cosa mássss de otros estilos.
Cuando llego a casa, sudando de calor y con ganas de explotar, (metaforicamente) me encuentro la casa con mis padres yendo de aquí a allá, haciendo mil cosas. Y yo buscando tranquilidad... iluso... ¿Solución? Me cojo el portátil y me voy a la cafetería en una plaza cercana, cuya galería da al castillo de mi ciudad. Me siento en la mesa de siempre y la camarera, ya me trae lo acostumbrado.
Me paso dos horas escribiendo si puedo o torturándome un poco mentalmente.
Luego me vuelvo a casa, como y paso la tarde como buenamente puedo, el piano no lo toco que entre el calor y el esfuerzo igual me muero, estoy saturado de lectura, y con el libro mejor no liarme la cabeza. A veces pinto, pero me canso al rato. Pasan las horas y no hago nada, encima tengo el gusanillo de que debería estar estudiando como un loco.
Vale, pues así son mis lunes, martes, miércoles, jueves y mis viernes también, bueno, muy de cuando en cuando se tercia un café (helado) con algún conocido despistado que se acuerda de mi.
Llega el fin de semana, ¿planes en el horizonte? Nada, pero no te extrañes Orphei, al fin y al cabo los pocos amigos que tenías los has mandado (mudamente) a la mierda. En el fondo daría igual, ya que sabes que esos amigos lo único que hicieron el sábado fue dar un paseo y pavonearse ante unas tias...
Pues eso, como decía en el titulo, me desespero, necesito un cambio, necesito irme en septiembre a Madrid, a estudiar lo que sea, ya me da igual. Tengo que dejar atrás este maldito pueblo, porque eso es, por mucho que digan. Necesito conocer gente nueva y necesito salir de marcha hasta perder el sentido (bueno algún concierto de la sinfónica también caerá... o alguna Opera...) y necesito pareja antes de volverme loco.
Y si el chico de catorce me sigue mirando así... ¿le invito a un colacao? Dios doy pena...
Siento el melodrama, pero mis depósitos de quejas están de vacaciones y tenía que soltarlo... Prometo no dar tanto la lata en otras actualizaciones, palabra de poeta desesperado.
Ala, si lo habéis leído todito, tenéis recompensa, se que no es un estilo muy común, pero ya colgaré alguna cosa mássss de otros estilos.
La vida es evadirse de ella misma.
Lo primero agradeceros a los que os habéis molestado en pasar por aquí y dejar una firma.
Hoy quería hablaros de eso que nos ayuda a evadirnos, a sentirnos a gusto, en armonía incluso si nos ponemos un poco poéticos.
Como todos, buscamos ese algo que nos permita sentirnos bien, algunos lo encuentran en su pareja, otros en un buen amigo. Yo de lo primero nunca he tenido, en mi posición he atraído a bastantes mujeres y casi ningún hombre, pero supongo que es lo de siempre, uno no se enamora de quien se ha enamorado y viceversa. He desdeñado el sexo o el placer fácil, soy uno de esos ilusos que buscan primero el amor. Tengo posibilidades de desahogarme con hombres y mujeres, no es que sea Don Juan, han venido solitos, pero tampoco es algo que me incite demasiado, así que el placer físico tampoco me ayuda. Desechada esas dos opciones, los amigos me han defraudado terriblemente, coincidencia supongo, pero una coincidencia muy desdichada.
Con el tiempo me volví algo solitario, pero en esa soledad la tortura interna se incrementa, no importa donde estés. Puedes intentar relajarte dándote un buen baño, o disfrutando de ese momento en el que nos encontramos entre el sueño y el ensueño. Da igual lo que hagas, ella siempre esta ahí, la soledad acaba convirtiéndose en tu ángel negro, que te acompaña siempre. Al menos es así en las personas como yo.
Descartando todo esto, busqué el antídoto al dolor en las artes, primero pintura, luego música, cine, teatro y la que hoy es mi gran pasión, la literatura.
He aprendido a evadirme con todo ello, pinto, toco el piano, voy al teatro, a la ópera, veo cine, escucho buena música, devoro libros de todo tipo, y escribo.
Escribir es sin dudarlo mi gran medicina, mi pasión, y toco todos los géneros, poesía, teatro, artículos y relatos. Aún por delante de eso están las novelas, exactamente de un tipo que no mentaré, estoy hablando demasiado.
Pero eso no es lo importante, lo esencial es que cuando escribo, cuando me pongo delante del ordenador y tecleo frenéticamente, ya puede destruirse el mundo, que yo seguiré viviendo hasta que haya escrito el punto y final. Es algo realmente mágico, una forma de sentir el propio alma. Si escribo no estoy aquí, vivo allí, lo veo todo, soy Dios omnisciente, creador de cuanto tengo bajo mis manos, de todo lo que sucede con cada letra. Una frase mía puede matar o dar la vida. Y me siento completamente bien, no hay lugar para pesares, para los problemas de la vida común, allí ni siquiera está él. Solo yo y mi alma.
Uf, creo que me he puesto demasiado intenso... perdonadme.
Y a vosotros qué es lo que os ayuda a evadiros ¿Qué os enciende el corazón y aparta todos los problemas?
Hoy quería hablaros de eso que nos ayuda a evadirnos, a sentirnos a gusto, en armonía incluso si nos ponemos un poco poéticos.
Como todos, buscamos ese algo que nos permita sentirnos bien, algunos lo encuentran en su pareja, otros en un buen amigo. Yo de lo primero nunca he tenido, en mi posición he atraído a bastantes mujeres y casi ningún hombre, pero supongo que es lo de siempre, uno no se enamora de quien se ha enamorado y viceversa. He desdeñado el sexo o el placer fácil, soy uno de esos ilusos que buscan primero el amor. Tengo posibilidades de desahogarme con hombres y mujeres, no es que sea Don Juan, han venido solitos, pero tampoco es algo que me incite demasiado, así que el placer físico tampoco me ayuda. Desechada esas dos opciones, los amigos me han defraudado terriblemente, coincidencia supongo, pero una coincidencia muy desdichada.
Con el tiempo me volví algo solitario, pero en esa soledad la tortura interna se incrementa, no importa donde estés. Puedes intentar relajarte dándote un buen baño, o disfrutando de ese momento en el que nos encontramos entre el sueño y el ensueño. Da igual lo que hagas, ella siempre esta ahí, la soledad acaba convirtiéndose en tu ángel negro, que te acompaña siempre. Al menos es así en las personas como yo.
Descartando todo esto, busqué el antídoto al dolor en las artes, primero pintura, luego música, cine, teatro y la que hoy es mi gran pasión, la literatura.
He aprendido a evadirme con todo ello, pinto, toco el piano, voy al teatro, a la ópera, veo cine, escucho buena música, devoro libros de todo tipo, y escribo.
Escribir es sin dudarlo mi gran medicina, mi pasión, y toco todos los géneros, poesía, teatro, artículos y relatos. Aún por delante de eso están las novelas, exactamente de un tipo que no mentaré, estoy hablando demasiado.
Pero eso no es lo importante, lo esencial es que cuando escribo, cuando me pongo delante del ordenador y tecleo frenéticamente, ya puede destruirse el mundo, que yo seguiré viviendo hasta que haya escrito el punto y final. Es algo realmente mágico, una forma de sentir el propio alma. Si escribo no estoy aquí, vivo allí, lo veo todo, soy Dios omnisciente, creador de cuanto tengo bajo mis manos, de todo lo que sucede con cada letra. Una frase mía puede matar o dar la vida. Y me siento completamente bien, no hay lugar para pesares, para los problemas de la vida común, allí ni siquiera está él. Solo yo y mi alma.
Uf, creo que me he puesto demasiado intenso... perdonadme.
Y a vosotros qué es lo que os ayuda a evadiros ¿Qué os enciende el corazón y aparta todos los problemas?
La vida es un sábado más
Al final la fiesta del sábado no estuvo del todo mal.
La cosa empezó un poco tensa, pero tras la cena el resto no fue horrible. Estuvimos en un restaurante de comida rápida en el que había muchas conversaciones, aunque pocas interesantes. A eso de las doce marchamos hacia la casa donde iba a ser la fiesta. Mientras unos fueron a comprar hielo, el anfitrión, otro y yo, ultimamos detalles, que si unos textos, correcciones en latín, colocar las velas, (era una fiesta pseudotemática) todo muy templario/ritual. Esa parte estuvo bien, muy divertida.
En cuanto a él... me dolió verle, he de confesarlo, me daba un vuelco el estómago si le miraba a los ojos, y la tensión era patente entre nosotros. Cuando él marchó me dio la mano y me dijo que tenía que salir más a menudo con ellos. ¿Cómo se supone que tengo que tomarme eso después de todo lo que pasó? En fin...
El resto de la velada fue bien. Le revelé al que faltaba del grupo que yo era gay, su cara fue digna de grabar, lástima que no tuviera cámara, dejé un par de cosas claras, bebí un pelín más de la cuenta, le toque a uno el paquete, (fue el alcohol, no yo) acabé sin camisa... y me quedé dormido en el sofá a eso de las 6. A mediodía desperté, con un poco de dolor de cabeza, pero nada grabe.
Me fui a casa, me duché y me puse a ver la tele.
Mis “amigos” siguen siendo unos egocéntricos y unos niñatos, pero bueno, me gustó verles, a algunos más que a otros. Realmente no fue una noche especial, (excepto por la parte pseudotemática) pero tampoco me arrepiento de haber ido.
Sé que no es un crónica muy interesante... pero es que no da para más.
Un saludo para mi primer lector, gracias por dejarme un autógrafo, espero que algún día alguien te acompañe, que vas a coger frio tu sólo ahi.
NOTA: Hoy no hay canción, que no encuentro ninguna que se ajuste.
La cosa empezó un poco tensa, pero tras la cena el resto no fue horrible. Estuvimos en un restaurante de comida rápida en el que había muchas conversaciones, aunque pocas interesantes. A eso de las doce marchamos hacia la casa donde iba a ser la fiesta. Mientras unos fueron a comprar hielo, el anfitrión, otro y yo, ultimamos detalles, que si unos textos, correcciones en latín, colocar las velas, (era una fiesta pseudotemática) todo muy templario/ritual. Esa parte estuvo bien, muy divertida.
En cuanto a él... me dolió verle, he de confesarlo, me daba un vuelco el estómago si le miraba a los ojos, y la tensión era patente entre nosotros. Cuando él marchó me dio la mano y me dijo que tenía que salir más a menudo con ellos. ¿Cómo se supone que tengo que tomarme eso después de todo lo que pasó? En fin...
El resto de la velada fue bien. Le revelé al que faltaba del grupo que yo era gay, su cara fue digna de grabar, lástima que no tuviera cámara, dejé un par de cosas claras, bebí un pelín más de la cuenta, le toque a uno el paquete, (fue el alcohol, no yo) acabé sin camisa... y me quedé dormido en el sofá a eso de las 6. A mediodía desperté, con un poco de dolor de cabeza, pero nada grabe.
Me fui a casa, me duché y me puse a ver la tele.
Mis “amigos” siguen siendo unos egocéntricos y unos niñatos, pero bueno, me gustó verles, a algunos más que a otros. Realmente no fue una noche especial, (excepto por la parte pseudotemática) pero tampoco me arrepiento de haber ido.
Sé que no es un crónica muy interesante... pero es que no da para más.
Un saludo para mi primer lector, gracias por dejarme un autógrafo, espero que algún día alguien te acompañe, que vas a coger frio tu sólo ahi.
NOTA: Hoy no hay canción, que no encuentro ninguna que se ajuste.
La vida es cumplir con una cena estival
Hoy tengo una de esas cenas que se hacen por el verano con los “amigos” de siempre. Es de las típicas que van seguidas de fiesta, alcohol y desenfreno en casa de uno de ellos.
Me apetece salir, pero no me apetece nada la compañía. Que sean los amigos de siempre significa que están todos los que te han defraudado estrepitosamente durante años, los que te han traicionado, los fantasmas, los necios y hasta el chulito del que uno se enamora, pero que aunque él siguiese el juego, luego resultó ser el mayor hetero del mundo, pobrin que equivocado está. En fin, lo de todos los días ya se sabe...
Voy sólo porque el anfitrión me lo ha pedido expresamente, es con el único que me sigo llevando bien, y como servidor también peca de masoquista... procuraré beber lo suficiente para que no me jodan con comentarios, para reírles los chistes sin gracia y para que no me duela tanto verle a él.
Lo peor es que a veces les echo de menos, pese a ser una panda de cabrones, he vivido con ellos muchos años de mi vida y eso se nota. Es difícil encontrar a gente con la que se compartan tantos hobbies. En fin, espero que entre las conversaciones banales y alardes heteros sobre historias sexuales elevadas a la enésima potencia, se cruce alguna cosa interesante.
¿Espero demasiado?
Estoy por llevarme un libro...
Me apetece salir, pero no me apetece nada la compañía. Que sean los amigos de siempre significa que están todos los que te han defraudado estrepitosamente durante años, los que te han traicionado, los fantasmas, los necios y hasta el chulito del que uno se enamora, pero que aunque él siguiese el juego, luego resultó ser el mayor hetero del mundo, pobrin que equivocado está. En fin, lo de todos los días ya se sabe...
Voy sólo porque el anfitrión me lo ha pedido expresamente, es con el único que me sigo llevando bien, y como servidor también peca de masoquista... procuraré beber lo suficiente para que no me jodan con comentarios, para reírles los chistes sin gracia y para que no me duela tanto verle a él.
Lo peor es que a veces les echo de menos, pese a ser una panda de cabrones, he vivido con ellos muchos años de mi vida y eso se nota. Es difícil encontrar a gente con la que se compartan tantos hobbies. En fin, espero que entre las conversaciones banales y alardes heteros sobre historias sexuales elevadas a la enésima potencia, se cruce alguna cosa interesante.
¿Espero demasiado?
Estoy por llevarme un libro...
La vida es amor... y desamor
Queridos amigos, en el programa de hoy abordaremos el apasionante tema de las peliagudas relaciones amorosas y de la dificultad que entrañan para aquellos que quieren a otras personas sin ser correspondidos, intentando instaurar en el otro/a el sentimiento equivalente. Si ya es duro de por sí, para los que somos homosexuales más, al menos es lo que mi experiencia me ha mostrado.
Siguiendo la ley universal del mínimo esfuerzo: Frente a una adversidad como puede ser enamorar (ojo utilizo este verbo porque “gustar” me parece de menú de ristorante y a falta de expresión mejor...) a otra persona, lo lógico sería rendirse ya en un principio y esperar que las cosas, para otra ocasión, nos vengan dadas. Pero a veces cuando estamos seguros de que el dulce que queremos es tan apetitoso como parece, movemos el culo hasta la confitería, aunque haya que cruzar toda la ciudad y hacer dos trasbordos en metro. Vale no es un gran símil porque nadie cruza Madrid de punta a punta por una bomba de crema (creo).
En fin, el problema se da cuando decidimos que queremos conseguir nuestro objetivo, hemos de soportar tempestades, vendavales y marejadas. Lo peor es que debemos de aprender a manejar el timón al mismo tiempo que navegamos, conducir sin saber cual es la popa y cual la proa vaya... (Tengo el día metafórico, sí.)
De los errores se aprende, pero la mar es la mar, no existen adjetivos para definirla, y hay que saber tratarla, adivinar como se comportará si damos un giro brusco a babor en determinado momento, pero su misma naturaleza impide realizar leyes universales, pues al día siguiente ese giro puede ser fatal. Y si el mar se pica... quien sabe cuando volverá a la calma
Así pues debemos ser buenos marineros, aprender a manejar el barco, cruzar muchas millas de agua, capear tormentas, huracanes, algún que otro kraken y la ira del todopoderoso Poseidón, tenemos que aprender a interpretar el océano, a saber cuando izar las velas o cuando dejar que la nave vagabundee a merced de las olas. Y todo sin rendirnos, sin caer en la melancolía o en la locura de aquellos que pasan meses embarcados, sin desfallecer nunca, es una autentica busca del tesoro.
Además hemos de imitar a Odiseo (Ulises para los traducidos) sin saber a ciencia cierta si lograremos llegar a nuestro destino, si nos hundiremos arropados por la humedad del océano, o si terminaremos agotados y con el palo mayor roto sobre las jarcias, a merced de una ruta que ya no sabremos si seguir o no.
Por mi parte hace poco me declaraba capitán de un navío de recio casco, que ambicionaba vencer poco a poco al mar y guardarse del viento, jugando la partida contra el cabronazo de Poseidón, que a veces parecía querer mover pieza, y a veces no. Al final el Dios de los océanos bajó su tridente y destrozó mi nave. Pero bueno, la vida sigue, y aunque solo y herido de amor me encuentre, ahora que estoy en tierra puedo revisar los mapas y escoger un mejor destino.
Si habéis llegado leyendo hasta aquí: Gracias, os merecéis un premio.
Siguiendo la ley universal del mínimo esfuerzo: Frente a una adversidad como puede ser enamorar (ojo utilizo este verbo porque “gustar” me parece de menú de ristorante y a falta de expresión mejor...) a otra persona, lo lógico sería rendirse ya en un principio y esperar que las cosas, para otra ocasión, nos vengan dadas. Pero a veces cuando estamos seguros de que el dulce que queremos es tan apetitoso como parece, movemos el culo hasta la confitería, aunque haya que cruzar toda la ciudad y hacer dos trasbordos en metro. Vale no es un gran símil porque nadie cruza Madrid de punta a punta por una bomba de crema (creo).
En fin, el problema se da cuando decidimos que queremos conseguir nuestro objetivo, hemos de soportar tempestades, vendavales y marejadas. Lo peor es que debemos de aprender a manejar el timón al mismo tiempo que navegamos, conducir sin saber cual es la popa y cual la proa vaya... (Tengo el día metafórico, sí.)
De los errores se aprende, pero la mar es la mar, no existen adjetivos para definirla, y hay que saber tratarla, adivinar como se comportará si damos un giro brusco a babor en determinado momento, pero su misma naturaleza impide realizar leyes universales, pues al día siguiente ese giro puede ser fatal. Y si el mar se pica... quien sabe cuando volverá a la calma
Así pues debemos ser buenos marineros, aprender a manejar el barco, cruzar muchas millas de agua, capear tormentas, huracanes, algún que otro kraken y la ira del todopoderoso Poseidón, tenemos que aprender a interpretar el océano, a saber cuando izar las velas o cuando dejar que la nave vagabundee a merced de las olas. Y todo sin rendirnos, sin caer en la melancolía o en la locura de aquellos que pasan meses embarcados, sin desfallecer nunca, es una autentica busca del tesoro.
Además hemos de imitar a Odiseo (Ulises para los traducidos) sin saber a ciencia cierta si lograremos llegar a nuestro destino, si nos hundiremos arropados por la humedad del océano, o si terminaremos agotados y con el palo mayor roto sobre las jarcias, a merced de una ruta que ya no sabremos si seguir o no.
Por mi parte hace poco me declaraba capitán de un navío de recio casco, que ambicionaba vencer poco a poco al mar y guardarse del viento, jugando la partida contra el cabronazo de Poseidón, que a veces parecía querer mover pieza, y a veces no. Al final el Dios de los océanos bajó su tridente y destrozó mi nave. Pero bueno, la vida sigue, y aunque solo y herido de amor me encuentre, ahora que estoy en tierra puedo revisar los mapas y escoger un mejor destino.
Si habéis llegado leyendo hasta aquí: Gracias, os merecéis un premio.
La vida son comienzos
Los principios siempre son duros, o eso se dice.
A veces creo que es mejor no pensar, sencillamente actuar, aquello de no ser racional si no más visceral. Así pues queda abierto este blog, que sea un fracaso o un éxito ya se verá. Me parece curioso comenzar precisamente ahora un blog en chueca.com, cuando es notable la espantada que ha ocurrido, muchos o han huido de estas salas buscando otras o sencillamente echaron el cerrojo y marcharon, por la razón X que sea.
Por otra parte las generaciones se renuevan, ahora soy el novato, veremos que es lo que pasa con mis ánimos y mis escritos a lo largo del tiempo.
Hace mucho que navego por estas aguas, leyendo varios blogs, nunca me dio por hacer uno. Ayer me lo planteé y decidí no pensarlo. He aquí el resultado
Hoy no me extiendo, ni divago demasiado, las primeras impresiones siempre han de ser breves, cuanto más se habla más posibilidades hay de... cagarla (para qué ahorrarme la palabra...)
¿Objetivo? No hay uno claro, esto será un cajon desastre donde dejaré algún retazo de pensamiento esporádico. Donde se agradecen las criticas y los aplausos.
Sin más os dejo paso.
Bienvenidos al teatro de la vida.
A veces creo que es mejor no pensar, sencillamente actuar, aquello de no ser racional si no más visceral. Así pues queda abierto este blog, que sea un fracaso o un éxito ya se verá. Me parece curioso comenzar precisamente ahora un blog en chueca.com, cuando es notable la espantada que ha ocurrido, muchos o han huido de estas salas buscando otras o sencillamente echaron el cerrojo y marcharon, por la razón X que sea.
Por otra parte las generaciones se renuevan, ahora soy el novato, veremos que es lo que pasa con mis ánimos y mis escritos a lo largo del tiempo.
Hace mucho que navego por estas aguas, leyendo varios blogs, nunca me dio por hacer uno. Ayer me lo planteé y decidí no pensarlo. He aquí el resultado
Hoy no me extiendo, ni divago demasiado, las primeras impresiones siempre han de ser breves, cuanto más se habla más posibilidades hay de... cagarla (para qué ahorrarme la palabra...)
¿Objetivo? No hay uno claro, esto será un cajon desastre donde dejaré algún retazo de pensamiento esporádico. Donde se agradecen las criticas y los aplausos.
Sin más os dejo paso.
Bienvenidos al teatro de la vida.