10
Voy a ser un buen chico. Llevaba toda la semana repitiéndomelo, desde el mismo instante en que me despertaba, y lo que es más increíble aún, cumpliéndolo a rajatabla . Quizás el calor tan agobiante que hace y mis dolores de estómago me ayudaron, me mantuvieron durante un tiempo tan lejos de lo que he sido estas últimas semanas, me devolvieron a mi lugar de siempre, lo que en el fondo tampoco creo que esté tan mal.
Ha sido una pena.
Hoy Viernes por ejemplo lo he intentado pese a todo y he optado por pasar la tarde en la playa junto a mi madre, alejado voluntariamente del ordenador, a veces los ojos siento que me van a reventar de tantas horas como paso frente a él, huyendo de alguna forma de los chats, de las citas con extraños, del sexo con prisas y sin compromisos que él siempre termina por brindarme. Me tumbé en la toalla a su lado y para variar esta vez ni siquiera me molesté en mirar a los chicos guapos que a buen seguro habría ya por la playa, dando comienzo una vez más a esa invasión que sufrimos todos los fines de semanas por parte de ellos y sus padres. Total ¿para que?, ¿para saber que aquello me está vedado, que me va a traer de cabeza el resto de mi vida? .Simplemente preferí no levantar los ojos para admirarlos como siempre hago, en su lugar me tumbé directamente y gracias a Dios no me costó mucho quedarme medio dormido. Como debe ser. Luego vino un largo baño de casi una hora y al salir del agua y acercarme a mi madre, su frase lapidaria “¡pero que deportista estás y que guapo, ¿No hay ninguna chica detrás de todo esto?”... A las siete decidimos recoger todo y lentamente entonces comenzamos a subir hacia casa. A medio camino mi móvil sonó. Era un mensaje. De aquel tio que se emborrachó tanto que casi me violó en los servicios de aquel bar gay de Travesera de Gracia. “Perdona por lo del otro dia. Me pasé.Me gustas mucho. ¿Puedes quedar hoy?”. Obvia decir que lo borré sin ni siquiera contestarle. Lo mismo hice con su teléfono. Quiero ser un buen chico. Metido el la ducha nada más llegar a casa , apoyado en la mampara de cristal y antes de enjabonarme decidí hacerme una paja, casi compasiva, pues apenas pensé en nada ni nadie, tan solo un poco en el paquete de Javi y en su cara claro está. Me corrí y hasta eso resulto aburrido. Me puse una vez ya fuera de ella y secado, unos vaqueros, una camisa blanca y me peiné luego frente al espejo con la raya a un lado, el izquierdo y un poco, bastante de flequillo cayéndome por la cara, acentuando a propósito mi aspecto de niño bueno, que nunca ha hecho nada. Por último me puse las gafas y justo a la salida del baño las nuevas zapatillas de deporte que esta mañana en La Illa, un centro comercial de Barcelona, mis padres me compraron como premio a las notas supongo. Como ellos dos todavía no habían terminado de prepararse les esperé sentado en la terraza.
Me gustó aquello que vi reflejado en muchos de los cristales de los coches que había en el centro del pueblo. Ibamos,mientras anochecía, camino de un restaurante para cenar y mi imagen me agradó de pronto. En el fondo no estaba tan mal ser diferente a ellos. No ser un bakala, un pijo fashion, un killo, ser un puto empollón y nada más, a secas, lo que siempre he sido. Me gustaría, pienso ahora, que de existir esa persona con la que un dia he de compartir mi vida, sea hombre o mujer, esa persona, pues me gustaría eso, que me hubiera visto por primera vez esta noche, bajando de casa, junto a mis padres, sonriendo inocentemente a muchos de sus comentarios. Seguro que se hubiera dado cuenta nada más fijar sus ojos en mi que no tengo nada que ver con la mayoría de los chicos y chicas que a estas horas invaden ya las calles cercanas al puerto de Garraf y que no dejan de gritar. "Ahora mismo prefiero estar con mis padres y sus amigos que con cualquiera de ellos". Esa persona lo habría adivinado sin problemas, no hubiera sido necesario decírselo. Eso sería lo que le atraería de mi decidí. Es la imagen que quiero dar además. Aunque no siempre sea así. Me vería consumiendo las tardes tumbado de costado en mi cama, escuchando a Julieta Venegas, soñando con él, un chico especial, nunca en otras situaciones que ni se le pasarían por la imaginación, follando con un francés, pajeándose como un poseso, de mirón en los vestuarios....
Cogimos una mesa en la terraza y la verdad, como mi padre no dejaba de hablar con su amigo Pau y mi madre con su mujer Ana, apenas tuve que esforzarme en ser algo social con ellos dos, no me preguntaron casi nada, apenas intervine en sus conversaciones, según creo recordar únicamente tuve que decir algo cuando me pidieron por favor que encendiera la vela que había situada en la mitad de la mesa. A la hora de los postres me fijé en otro chico que había cenando también con sus padres y unos amigos, bastante guapo. No me sonaba de nada su cara, asi que deduje que probablemente se trataría de alguien de fuera de aquí y que por eso parecía estar tan solo esta noche como yo me encontraba. No me hice muchas ilusiones, probablemente desaparecerá para siempre en unos pocos minutos y en su lugar de residencia habitual, siendo tan guapo como es, a buen seguro que no le faltan amigos, una novia que suspira por follarselo cuantas más veces mejor. Seguro.
Me excusé como pude cuando al salir del restaurante mis padres y sus amigos decidieron dar un paseo y tomar más tarde algo, la última, en una de las terrazas del pueblo. “Estoy muy cansado” argumenté a modo de disculpa “me subo para casa”. Me despedí de ellos con cuatro besos, uno a cada uno iniciando lo más rápidamente posible el camino de regreso. Pasé raudo por la plaza principal, cabizbajo, sin ganas de ver a nadie, avergonzado por aparecer siempre solo ante todos, y los vi, a lo lejos, en la entrada de un bar, Javi y su novia, las otras dos chicas y dos chicos más a los que nunca antes había visto. Sentí como una punzada en ese mismo instante, pero no motivada por la tristeza como cabe suponer, en el fondo verlos alli, no entrar en sus planes no me entristecía lo más mínimo creo. Simplemente, recapacité sin dejar por ello de caminar lo más aceleradamente posible, todo tiene mucho más que ver con que a dia de hoy los síntomas, los indicios, las pruebas de que nuestra amistad, se acaba poco a poco, comienzan ya a acumularse , a ser más que evidentes, a los ojos de todo el mundo, no dejando de surgir aquí y allá, por donde yo quiera que vaya. Y eso me asusta. Pronto tendré que dar explicaciones. La oscuridad de la noche comenzó de pronto a rodearme por completo a medida que me acercaba a casa.
Encendí la cam al entrar en mi cuarto y como estaba y sigo estando solo en casa, ha ocurrido que desde hace unos minutos he dejado por completo de ser un buen chico. No me ha sorprendido la verdad. Me bastó lo primero que encontré, otro hombre mayor de unos cuarenta y pico años. Me quite los slips. Le mostré mi culo. Me lo abrí de veras y poco después comencé a meterme el dedo. Me puse a cuatro patas, me tumbé sobre la cama y dejé que me llamase al móvil incluso. “Te voy a follar niño, te voy a dejar el culo hecho trizas” no dejaba de repetirme por el auricular”te vas a enterar de lo que es una buena follada de verdad”. Yo mientras pensaba en el Joan de nuevo, en que me estaba follando y en que mientras lo hacía no dejaba de repetirme aquello que en la última noche que pasamos en la playa me dijo “no puedes depender solo de mi, tienes que buscarte otros amigos, salir con más gente”. Me lo decía jadeando, metiéndomela cada vez más profundo, pellizcándome un pezón con una de sus fuertes manos, yo mientras le chupaba los dedos de la otra, situada sobre mi boca. Me corrí casi nada más ponerme a imaginar que se la empezaba a mamar, sobre los vaqueros y la camisa blanca e incluso hasta jadeé algo. Rápidamente apagué la cam y me desconecté.
Todas mis buenas intenciones ya están hechas trizas de nuevo
9
Cibernovios.
Llegamos a serlo supongo.
Fran es un chico de Granada con el que una tarde de casi hace tres años coincidí en el chat. En principio solo se trataba de machacárnosla juntos y nada más pero como él también se conectaba casi todas las noches una cosa llevó a la otra y en un momento dado esta otra a algo que jamás hubiéramos imaginado al principio de todo.
Era y sigue siendo pelirrojo, muy guapete, con una cara de crio, la típica de no haber roto ni un plato en su vida, de ser un buenazo. En resumidas cuentas alguien de quien nada más verlo sabes que te puedes fiar. Aquellas primeras veces, cuando estábamos solos en casa, o todos se habían ido ya a dormir, sin quererlo establecimos ya una especie de ritual que siempre que nos la machacamos luego ,durante los meses siguientes ,seguimos al pie de la letra, noche tras noche, algunas veces de madrugada incluso. A mi me gustaba para empezar verle a él con sus slips negros únicamente puestos y a él le gustaba que yo le estuviera esperando ya con unos boxer negros con unas bandas blancas alrededor del paquete también muy ajustaditos . Creo que muchos de aquellos dias, en que a las once sabía que él se conectaba, estaba incluso mucho más caliente de lo que lo estoy ahora, este verano. Había descartado en aquella època, por insegura, la opción de tener revistas gay porno o películas de ese tipo también en mi cuarto, el liarme con alguien ni siquiera me lo planteaba, asi que lo único que tenía, que me quedaba era mi imaginación, nada más, mi imaginación y él, que sabía muy bien como ponerme a tono, lo mismo que yo a él, que por cierto también estaba en una situación muy parecida a la mia. Nos enfocábamos la cara primero y nos saludábamos y si alguno de los dos se había cortado el pelo o cambiado de peinado como enseguida lo notábamos preguntábamos el porque. Poco a poco hasta el más mínimo detalle se convirtió en algo sumamente importante: ¿Por qué no enfocas la ventana hoy?, ¿Cómo es que por fin has descolgado ese jersey verde que hasta hoy estaba siempre colgado en la parte trasera de la puerta?. Luego bajábamos la cámara y era entonces cuando comenzaba el espectáculo de verdad, el enfocando directamente a su slip y yo a mis boxers ajustaditos. Empezábamos por tocarnos los paquetes, por colocarlos casi al lado del mismo objetivo de la web, para de esa forma tener un primer plano de ambos. Nos los seguíamos tocando hasta que se nos empezaba a empinar y ya se notaba algo que sobresalía o estaba a punto de estallar bajo la ropa interior. Nos dábamos la vuelta por turnos y enseñábamos entonces un poco el culete, bajando cuidadosamente y muy poco a poco la ropa interior. Luego era yo quien se quedaba completamente desnudo y ponía el culo al lado de la cam para que Fran pudiera empezar entonces a masturbarse, ofreciéndome eso si, para cuando me apeteciera mirar a mi , un primer plano de su polla, totalmente empalmada, a punto de correrse casi al final. Entonces, llegado ese momento el sabía que ya le tocaba parar y dándose la vuelta, enseñarme el culo a mi, que entonces comenzaba a masturbarme casi hasta el final mirándoselo también, imaginando que me corría entre sus nalgas, que se la metía dentro también sin pensármelo dos veces . Me daba muchísmo morbo cuando luego, a punto de terminar, se ensalivaba la mano y se la pasaba por el capullo, o se ponía a hacer flexiones en el suelo para fardar luego de bíceps y abdominales. A él le ponía a cien que yo me pusiera a cuatro patas sobre la silla, que menease el culo, decía que rezaba cada noche porque no quedase mucho para el dia en que me la pudiera meter hasta lo mas profundo, yo siempre le contestaba lo que me gustaba su polla, tan gorda, y lo que daría por tenerla horas y horas dentro de mi boca, saboreándola, recorriéndola con mis labios una y otra vez. Y asi más o menos era como casi siempre terminábamos por corrernos. Unos dias nos apetecía enseñar la leche que soltábamos, otros dias no. Luego pasados unos minutos, después de habernos lavado, nos volvíamos a enfocar las caras y comenzábamos propiamente a hablar.
De aquellos chicos que nos gustaban y a los que obviamente no podíamos decirles nada. De un gesto inesperado que en un momento dado alguno de ellos había tenido hacia nosotros, las dudas acerca de lo que podría significar( “¿Querra algo conmigo?, ¿Tu que crees?”). De nuestras madres que increíblemente pensábamos que estaban en babia y que a juzgar por su conducta ni siquiera sospechaban un poco. De las mentiras que uno siempre podía argumentar en un momento dado ante los amigos para salir momentáneamente del paso. De algún chico que por casualidad conocíamos en una fiesta y que muy a nuestro pesar con un par de frases o de gestos unido a una cara bonita, nos robaba el corazón y a partir de ese mismo momento, nos condenaba en silencio, irremediablemente, a soñar con él una y otra vez. De aquello que esperábamos del chico de nuestros sueños, que indudablemente terminaría por llegar pensábamos algún dia. De las clases de gimnasia y del vestuario convertido por unos minutos en una especie de paraíso repleto de cuerpos perfectos, muy parecidos a aquellos por los que suspirábamos. De los estudios y el aburrimiento que nos provocaban, que casi siempre no dejaban sitio para nada más. La soledad planeaba sobre todas y cada una de estas cuestiones ,lo veo ahora tan claro, la soledad de ambos en muchas de esas noches del final del verano y principio del otoño del 2002. La soledad junto a todo lo mencionado anteriormente y la complicidad, la proximidad con aquel al que haces partícipe tus confesiones más íntimas también. Creo que fueron ellas dos y nada más, las que finalmente provocaron que una madrugada de sábado ambos lo decidiéramos, cara a cara a través de la web. Necesitábamos cada vez más abrazarnos, sentir el uno el contacto del cuerpo del otro, su apoyo. Pasábamos asi el dia entero, echándonos de menos, esperando que llegase la noche, hablábamos por teléfono a diario, a mediodia, durante los recreos, por la noche, pero nos separaban más de mil kilómetros ese era el gran inconveniente, lo único que lo estropeaba todo.
Dimos entonces el paso más lógico.
- Si yo también te quiero un montón – le contesté una de esas noches que el tiempo ha convertido en algo irrepetible, experimentando a continuación ese mismo escalofrío que pocos segundos antes había sentido, cuando el me había dicho que me quería con locura pese a no conocerme, que se pasaba el dia pensando en mi. Aquella era la primera vez que alguien me lo decía, la primera vez que yo también se lo decía a alguien y puede que no fuera el mundo de verdad, el real, el que de verdad cuenta, puede que estuviéramos tan apartados de todos que cualquier cosa nos hubiera bastado, pero ver escritas esas palabras, escribírselas yo a continuación, una a una, primero una “t”, luego una “e” y asi sucesivamente, me hizo estremecerme terriblemente, sentirme un poco más acompañado, protegido y comprendido . No creo sinceramente que la sensación en el mundo real sea muy distinta a lo que yo sentí entonces.
Mi vida, de acuerdo, de puertas afuera no cambió a partir de ese momento en nada o casi nada, pues seguía yendo a clase, compartiendo recreos con Joan a veces otras no me quedaba más remedio que quedarme solo, saliendo los viernes con ellos por Paseo de Gracia a ligar, quedándome los sábados en casa básicamente a estudiar. Pero incluso ellos notaban algo, me veían muchas veces como en babía, con una sonrisa en la cara. Se preguntaban entre ellos que demonios me pasaba. Yo era incapaz de decirles nada, ¿acaso lo iban a entender?. No dejaba de pensar en él, de desear que de un momento a otro me llamase al móvil para asi poder ponerme a hablar hasta que se hiciera de noche y de paso poder olvidar aquel penoso peregrinar por la calle tras unas chicas cualquiera que Joan había seleccionado previamente en la hamburguesería, todas sus estúpidas maniobras estratégicas, sus patéticos besos con la pesada de turno a medianoche antes de despedirnos en cualquier esquina, bajo las farolas de la calle Valencia. También nos escribimos muchas cartas me acuerdo. No parábamos de contarnos cosas. Queríamos saber el uno del otro cuanto más mejor. ¿Acaso no es esto lo que hacen los cibernovios?. Enchufado al ordenador, esperándole, cerrando previamente la puerta con pestillo, colocaba como fondo de pantalla una foto suya que me había mandado, hecha a la misma hora, el mismo dia que otra que yo a la vez le había mandado a él, los dos sincronizadamente pensando en lo mismo, es decir en cuanto nos queríamos el uno al otro..
¿Dónde para Fran hoy en dia?. No lo sé. Hace unos meses le mandé un e mail para preguntárselo después de tres o cuatro meses sin saber de él. Ayer por fin recibí su contestación, “uf perdona Alex ¿Qué tal?. Estuve superliado con los exámenes y ahora ayudando a mis padres en la tienda. Ya no me conecto por cam.Un beso”. En el fondo me doy cuenta que al cabo de unos meses, quizás como en la vida real, empezamos a perder interés el uno en el otro, a no escuchar ya con igual atención las historias que nos contábamos, a ver esas imperfecciones que hasta entonces habíamos sido incapaces de detectar, habíamos disfrazado incluso de virtudes. Preferíamos supongo, también machacárnosla con otros, al menos ese era mi caso , y no hubo necesidad de romper o algo parecido, ambos lo arreglamos con una frase, no recuerdo si fue él quien la pronunció o lo fui yo, “¿Te acuerdas cuando éramos cibernovios?”, que dejó las cosas claras, mas que claras, totalmente resueltas la primavera del año siguiente. Mi viaje a Granada en la primera quincena de Julio del 2003 y el suyo a Barcelona en la segunda quincena, el mismo que planeamos hasta la saciedad, cayó entonces en el más absoluto de los olvidos, dentro del apartado “cosas que nunca hiciste y que quizás deberías haber hecho” junto a muchas otras cosas más que últimamente he metido en él. Las llamadas a mediodia, las de los domingos por la tarde dejaron poco a poco de producirse, siempre había una excusa. Ni siquiera hemos llegado a conocernos en persona pienso ahora dos años después. Eso es lo único que me reprocho, que me echo en cara hoy en dia.
Aunque entonces bastaba con escuchar su voz para sentir que ya estaba a mi lado.
8
“Imagina a un chico francés, el típico chico francés rubito, de pelo largo, muy delgado, labios carnosos, diecinueve años como yo, que está en Barcelona en plan turista, con sus amigotes”
Me sonreí y cerré los ojos de nuevo mientras el tren se ponía de nuevo en marcha y dejaba atrás la estación de Gavá . Había conseguido ver su cara, distinguir su cuerpo, oir incluso su voz. Volví a abrir los ojos radiante pasados unos minutos, aquello que mi mente fabricaba sin parar, a toda velocidad me gustaba mucho, era justo lo que yo buscaba. Me puse de lo más contento la verdad.
Cuando paramos en la estación de Barcelona – Sants una familia sudamericana de lo más curioso se colocó a mi lado. El padre parecía ir en pijama con una chaquetilla de color crema, con los bordes rojos además de unos pantalones cortos a juego. La madre llevaba unos desgastadísimos zapatos de tacón, unos vaqueros de diseño muy anticuado y por si fuera poco una camisa de manga larga que lo más probable es que fuera de su marido y no de ella, a rayas beiges y marrones, abrochada casi hasta la altura del cuello. El chaval de unos cinco años iba vestido un poco más normal con un pantalón de chándal y una camiseta de una agencia de viajes. No hablaron nada entre ellos mientras se sentaban y para cuando de nuevo volví la vista hacia el padre me sorprendí de veras al verle leyendo la Biblia en voz baja, si me esforzaba incluso podía escuchar aquello que decía. Entre sus páginas además figuraban muchos trozos de papel doblados, rellenos de una letra minúscula, probablemente suya, comentarios a aquello que leía supuse. Incluso empezó a santiguarse muy discretamente eso si, a rezar también diría yo. Poco antes de bajar del tren en Paseo de Gracia me di la vuelta para verles por última vez y observé como él seguía santiguándose y rezando, mientras que su mujer y su hijo probablemente pese a estarse muriendo de aburrimiento, no se atrevían a distraerlo.
Me sonreí y cerré los ojos una hora después, aprovechando que el semáforo se había puesto en rojo. Al abrir los ojos le miré y me di cuenta que no difería mucho de tal y como lo había imaginado camino a Barcelona. Un chico francés, el típico chico francés rubito, de pelo largo, muy delgado, labios carnosos, diecinueve años como yo, que está en Barcelona en plan turista, con sus amigotes, que se mete en un chat buscando plan para por la tarde y se da de bruces conmigo. Nos habíamos encontrado a la puerta de la Fnac hacía un par de minutos, el vestía unos pantalones bermudas, una amplia camiseta, unas Puma rojas y negras. Entonces él sacó un teléfono móvil del bolsillo, marcó un número. Mi teléfono por supuesto empezó a vibrar. Era él. No había dudas. Me reconoció y nos saludamos.
Soy un poco seco y pueblerino a veces lo reconozco. Cuando se me acercó le alargué la mano pero él, como si nos conociéramos de toda la vida, ante mi sorpresa y sin cortarse lo más mínimo me plantó un par de besos, uno en cada mejilla, me pasó después el brazo por el hombro. Luego fingiendo estar sorprendido, distanciándose de mi como para poder verme de lejos me dijo en un castellano un poco afrancesado “pero que guapo que eres” dos veces. Yo también podría haberle dicho algo parecido pero como no estaba seguro que estuviera diciéndome la verdad a opté por callarme y sonreir, sonreir y callarme. Cruzamos hacia el Mc Donalds situado enfrente donde yo no sabía que le esperaban sus amigos, otro chico de su edad vestido un poco como él, en plan turista, y un hombre de unos cuarenta años con una extravagante camiseta, un bañador rojo y unas enormes gafas de sol. Todos se rieron al verme y me saludaron de la misma forma que pocos minutos antes lo había hecho Laurent. Noté la piel áspera del acompañante del amigo de Laurent, que olía a crema bronzeadora, el olor a vino en la piel del otro chaval . Laurent riéndose me dio un par de besos de nuevo, como aprovechándose de la situación, yo también me volví a reir, seguro que ya tendría mi cara de panoli encima, que todos podrían verla, saber de esa forma que era muy inocente aún.
Le dieron las llaves de la habitación que tenían reservada muy cerca de Las Ramblas en el típico hostal del centro de Barcelona. Cuando entramos en él la mujer de la recepción nos miró bastante mal aunque al final no se atrevió a decirnos nada. Luego al abrir la puerta de la habitación el panorama era bastante desolador. Una estancia minúscula, tres camas desechas, prácticamente la una al lado de la otra, un montón de ropa por el suelo, unas revistas de tios en bolas sobre la mesilla, algunos pases de discotecas y un cenicero con un montón de cigarrillos sobre el televisor al fondo de la habitación. Había una minúscula ventana abierta en una esquina del cuarto y me dirigí hacia ella que era por donde la luz y el aire sofocante de la tarde de verano se colaba en aquel espacio cerrado. No había ningún tipo de vistas, solo podías ver un patio viejo y sucio, un edificio enfrente que parecía estar semi abandonado . Me rodeó con sus brazos diciéndome “por fin solos ¿no? y comenzó a besarme. Desde un principio me gustó mucho la forma en que lo hacía, sin prolegómenos de ningún tipo, metiéndome la lengua hasta el fondo pero también haciendo otras cosas con ella, como pasármela rozando por los labios, por los lóbulos de las orejas, alrededor de los pezones. Me dijo que me desnudara y comencé a hacerlo a toda prisa terminando antes que él. Cuando finalmente se despojó de los calzoncillos no podía creer lo que estaba viendo. ¡ Dios mio aquella era la primera polla grande de verdad que veía en la vida!. Estaba en reposo y hacia la mitad se doblaba un poco hacia abajo. No pude evitar metérmela directamente en la boca pero el me dijo que prefería que me sentase en la cama y quedándose el de pie se la chupara. Asi lo hice. El me empujaba la cabeza hacia su cuerpo con la mano que tenía situada detrás de mi nuca, debía querer metérmela hasta el fondo mismo de la garganta, quizás echarme todo alli dentro. Transcurridos unos minutos me dijo que parase, que estaba a punto de correrse. Cambiamos de posición y el, una vez que se encontró sentado sobre la cama, comenzó a comérmela a mi que estaba de pie con las piernas abiertas, totalmente desnudo y super caliente claro está. Se la metió prácticamente en la boca y poco a poco sus manos se aproximaron peligrosamente hacia mi culo. Comenzó a apretarme las nalgas con mucha fuerza y la verdad no me dejaba de hacer virguerias con la lengua sobre el capullo, desde luego ha sido con mucho el mejor amante que hasta hoy he tenido. Paró de chupármela y riéndose muy pícaramente comenzó poco a poco a hacerme un dedo. Al principio me dolió pero no cabe duda que era un experto, porque a los pocos minutos yo ya me encontraba sudando a mares, jadeando, moviendo rítmicamente la polla dentro de su boca, pensando en correrme alli dentro cuanto antes mejor, inundarle toda la boca con mi leche. Me mandó parar y entonces el se tumbó en la cama, abriéndose de piernas, doblándolas y colocándolas contra su estómago. Me junto tres dedos de la mano y me hizo indicación para que se los metiera por el culo. Asi lo hice y si bien al principio los sacaba y metía lentamente, él de pronto me pidió que empezase a haverlo a toda velocidad. Cuando le obedecí de pronto la expresión de se cara cambió. Comenzó a morderse los labios, a lanzar gritos de placer, cada vez que oía uno, más deprisa que sacaba y metía yo los dedos en su culo. Comenzaron a ser más altos y prolongados, murmuraba palabras en francés, un montón de palabras en francés que por supuesto yo no tenía ni idea de lo que podían significar. Me dijo que me pusiera las gafas "Harry Potter" con las que había acudido a la cita, que le metiera un dedo más, cuatro, y le golpease como si le estuviera dando un puñetazo, acercó mi cara a su enorme polla que de nuevo comencé a chupar obsesivamente. Cuando estaba a punto de correrse me separo de ella y toda su leche fue a parar contra mis gafas y él se sonrió de nuevo, cansinamente. Me dijo que le había dado muchísimo morbo verme con mis gafas antes vagando por la Plaza de Cataluña, justo antes de conocernos, en plan empollón y que llevaba pensando en correrse sobre ellas casi desde que intercambiamos las primeras palabras. Dejó por fin de eyacular y se calló del todo. Yo me quité las gafas pues prácticamente no veía ya nada con ellas. Como en la famosa escena de la película “algo paso con Mary” también tenía una buena cantidad de su leche deslizándose por el pelo de la cabeza. Poco después me obligó a adoptar su misma situación hasta hace unos segundos. Me preguntó si me habían dado por culo alguna vez y como le dije que no aquello le echo un poco para atrás. Comenzó de nuevo a chupármela mientras a la vez me metía un par de dedos por el culo y no tardé ni un minuto en correrme, gritando también un poco y él entonces apoyando su cabeza en mi pecho pudo descansar por fin. Parecía agotado. Como yo también lo estaba.
““Que cara traeis!,¡parece que habeís echado el polvo de vuestra vida!” nos dijo al vernos llegar el hombre mayor con el que iban, que no era sino el padre del otro chaval, Vincent, que a sus cincuenta años acababa de salir por fin del armario y ya libre buscaba desesperadamente a jovencitos con los que montárselo y de alguna forma recuperar el tiempo perdido. Habíamos vuelto de nuevo a encontrarnos con ellos a la Plaza de Cataluña. Por sus gestos en esos momentos entendí que el tiempo de espera, padre e hijo, lo habían matado visitando una sauna que hay alli mismo. Sin mucho éxito. Fuimos entonces camino del Born, donde querían merendar en alguna de las muchas cafeterías en plan fashion que hay por alli. Yo estaba muy alegre y un poco triste a la vez. Alegre de que la gente me viera junto a ellos, pensase que yo también era francés y no de Barcelona, que ellos tan guapos eran mis amigos. Triste porque cada vez que hablaba con Laurent me daba cuenta que nuestro tiempo se iba poco a poco consumiendo, porque por mucho que habláramos él y yo, las palabras que íbamos a intercambiarnos iban a ser tan pocas ..
Tengo su email apuntado en la servilleta de la última cafetería que hemos visitado. Una hora después de que nos hayamos despedido, ya en casa, eso es todo lo que queda de esta tarde. Es mejor no darle más vueltas.
Abro el cajón de la mesa de estudio que tengo en mi cuarto.
La de cosas que guardo aqui dentro.
7
Javier está un poco enfadado. Me ha llamado este mediodía por teléfono recriminándome que hace una semana me mandó un sms al que a fecha de hoy aún no he respondido. Tiene razón.
No es que se me haya olvidado, o se me haya pasado por alto, simplemente lo he ido dejando de un dia para otro pues no he sabido encontrar ni el momento ni las palabras adecuadas para contestarle.
Es por eso supongo que esta tarde no podía negarme a su invitación, me sentía como obligado a ir a su casa. Quizás,como yo, tampoco tenga planes, pero a él a diferencia de mi, eso si que le deprime y le vuelve medio loco.
Vive muy cerca de mi casa aunque en la otra ladera de la montaña. Desde su terraza se ve el puerto deportivo, Port Ginesta, con sus veleros y barcos de recreo anclados, o bien en pleno proceso de reparación, en tierra firme. También están esos otros que, no se me olvide, sostenidos en el aire por unas extrañas gruas, supongo que esperan su turno de ser botados de nuevo al mar. Más allá quedan el Club Marítimo, el aparcamiento lleno en verano de todo tipo de vehículos, desde los más lujosos hasta otros que piden la jubilación a gritos. Cuando por fin él me ha abierto la puerta tras llamar varias veces me he quedado algo más tranquilo al ver que su enfado había desaparecido casi por completo. Gracias a Dios. Fuimos antes de subir a su cuarto a la cocina en busca de unas cervezas primero y después de bebernos una lata cada uno los dos nos dimos un baño en su piscina. A la salida nos fumamos un porro y pusimos algo de música a todo volumen. No tardamos mucho en subir a su cuarto después de todo eso, y tras encender el ordenador y colocar la web cam, mientras el se cambiaba en el baño, de pronto me dí cuenta que Joan estaba en linea en el Messenger. Se lo dije a gritos pero pareció no sorprenderse, en palabras textuales suyas lo estaba todas las tardes a estas horas. Me callé, yo también pasaba muchas tardes esperando que se conectase pero curiosamente siempre me aparecía como desconectado....Es evidente que entre él y Joan hay una conexión, una complicidad mucho mayor que la que hay ya entre Joan y yo. Me puse a mirar a la pantalla y alli estaba , a más de mil kilómetros de distancia, con una ajustada camiseta negra sin mangas, más guapo aún de lo que lo recordaba. Su ausencia, tantos dias sin poder verle, no lo hacía sino aún más irresistible y excitante, casi perfecto. Lo que faltaba. Me saludo al ver que yo estaba también por alli preguntándome que tal me iba todo. No me dio tiempo a responderle pues en ese mismo momento Javi se sentó de nuevo frente al teclado y ambos continuaron con la conversación, justo en el mismo punto donde ayer la habían dejado, las chicas del Puerto de Málaga, tan guapas, tan morenas etc etc. Me preparé otro porro mientras ellos seguían dando vueltas y más vueltas al mismo tema. Cada frase suya que aparecía en la pantalla renacía en mi cabeza segundos después, como si hubiera sido pronunciada por él en persona, con ese deje andaluz que es tan típico suyo, su voz tan grave, moviendo las manos como solo él sabe hacerlo. El preguntaba algo y Javi le respondía entre risas y viceversa. Muchas veces incluso lo hacía en catalán para que él no se enterase muy bien, en plan de broma. Yo sin saber porque empecé a sentirme de lo más triste. Incluso cuando se quito la camiseta y se quedó en calzoncillos preferí ni mirarle. Tenía además alli a tiro a Javi, también en calzoncillos, venga a tocarse el paquete asi que sin que se diera cuenta fue con el, viéndolo asi medio desnudo, con quien me la hice, muy discretamente, moviendo la pierna y nada más, observando su paquete, el bulto en forma de montaña que le marcaba la polla en sus boxer. Al correrme cerré los ojos y sentí como un montón de leche me atravesaba la telilla interna del bañador y pasaba a almacenarse en la parte interior del pantalon corto. Me temblaron las piernas como siempre. Comenzó entonces mi caida en picado la verdad. Me sentí tan vacio, tan estúpido por mirarlos a ambos de la forma en que lo hago. Estaba claro que nunca iba a ser mio, quizás lo estuvo siempre. Ellos siguieron un buen rato con el tema de las chicas de Málaga. Yo mientras, aproveché para ir al baño a limpiarme un poco.
A las ocho nos dimos un baño de nuevo en la piscina pues según me dijo a las nueve iban a venir a vernos tres chicas con las que había quedado. Cuando llamaron al timbre él rápidamente fue a abrirles la puerta. Dio entonces un beso a dos de ellas mientras que a la otra, a la tercera, ante mi sopresa comenzó a abrazarla lo más fuertemente posible, dándole a continuación otro beso, mucho mas largo y en la boca. Supuse que se había enrollado con ella en el curso de estas dos semanas.
Por fin, terminado aquel beso eterno, todos nos sentamos en el sofá, frente al televisor, Javi y su chica en un lado, yo con las otras dos en el otro.
Comenzamos a ver Operación Triunfo y la cosa ya no podía ir a peor. Ellas comentando lo mono que les parecía tal chico, lo bien que cantaba, lo que les gustaría ir a un concierto suyo. Javier mientras estaba demasiado ocupado besándose con su chica . De pronto a ellas no se les ocurrió otra cosa que empezar a criticar a una chica que según decían estaba un poco gorda y no cantaba bien y que además era muy rara en la convivencia. Los tres nos íbamos pasando un porro de mano en mano. Después vendría la fiesta de verdad pensé anticipándome al futuro y Javi se subiría a su cuarto y yo.... De momento no dejaba de mirarle a él, o mejor dicho al bulto que debajo del bañador de vez en cuando se movía, comenzaba de nuevo a ponerme caliente.
No cabía duda, fué como una especie de naúsea, supe que tenía que desaparecer. Me excusé de pronto como pude, atropelladamente me levanté justo cuando en una pausa publicitaria me propusieron bailar con ellas lo último de Bustamante. No, no es que fuera a subir al baño es que tenía que largarme de alli cuanto antes les dije. Apenas me podía mantener en pie pero lo lograría. Nadie mostró especial interés en retenerme y eso me decepcionó un poco.
Estaba anocheciendo y mientras pedaleaba de vuelta a casa no dejaba de sudar como nunca antes yo recuerdo haberlo hecho . Medio mareado no dejé de pensar en que quizás no merezca ya la pena seguir siendo amigo de ellos dos, total ¿para que?, para seguir pajeándome a su costa?, nuestros caminos creo que van en direcciones opuestas, irreconciliables, siempre me acusan de ser un criticón y un pesimista, de no encajar con muchos de sus amigos. Es simplemente tratar de alargar algo innecesariamente.
Me he hecho otra paja esta madrugada. Pensando de nuevo en Joan. Una de esas que yo llamo “pajas compasivas”, en plan “que desgraciado que soy”, simplemente para poder dormirme antes, quedarme asi relajado del todo.
6
El domingo de madrugada y con varias horas de retraso mis padres por fin volvieron de viaje. Encendieron la luz de la planta baja, me medio despertaron. Oí entonces como dejaban caer las bolsas de viaje al suelo y como mi padre empezaba a toser. Poco después el sonido de los tacones de mi madre pisando las escaleras y acercándose lentamente por el pasillo hacia mi cuarto marcó el punto y final de mi semana de libertad, todo volvía a la normalidad, seguimos en verano pero las vacaciones ya son menos vacaciones pensé. Susurró a la entrada de mi habitación mi nombre varias veces pero preferí hacerme el dormido. Ella finalmente cerró la puerta en vista de que no le respondía y pocos minutos después, varias carreras por el pasillo, un par de visitas al baño y otra a la cocina, el silencio más absoluto volvió de nuevo a apropiarse de toda la casa , como si no hubieran vuelto aún, o como si pese a haberlo hecho hubieran decidido marchar de nuevo, dejándome a solas otra vez, ¡confían tanto en mi!. Un ronquido profundo de mi padre alrededor de las tres de la madrugada me recordó la nueva situación por si se me había olvidado, hizo posible que en tan solo unos segundos pasaran por mi cabeza todos y cada uno de los dias que había vivido sin ellos, aquello que había hecho durante ese tiempo ya consumido, incluso todas las cosas que había planeado hacer en el caso prácticamente imposible de que hubieran decido volver a marcharse de viaje esa misma noche sin avisármelo.
El resto del domingo transcurrió luego a toda velocidad entre reencuentros en la cocina nada más levantarme, besos y fotos que obligatoriamente había que ver, las mismas preguntas de siempre,¿Qué has hecho?, ¿Te has aburrido mucho?, ¿No te habrás pasado el dia delante del ordenador? ante las que lo mejor siempre es simplemente no responder, hacerte el tonto. Afortunadamente, o al menos hasta ahora, Carmina siempre ha sido la cómplice ideal, la que calla todo lo que conoce, en el fondo no creo ser tan mal chico, apenas le ensucio la casa, nunca monto fiestas y cosas de esas.
Luego al mediodía los tres bajamos a la playa que como el domingo pasado estaba a rebosar. Me tumbé entre ellos dos y alli estaban de nuevo todos los chicos guapos como si nada, calcos de los de la semana pasada, los chicos guapísmos , increíblemente guapos repartidos por toda la playa, la mayoría de ellos en el agua, jugando con unas palas o presumiendo ante sus novias de lo buenos que estaban. Miré a uno que iba con una chica muy atractiva también y como que el muy cabrón me sorprendió mirándole al paquete directamente. Adoptó entonces una actitud de lo más extraña en plan altivo pero sonriendo a la vez como si no le hubiera molestado, orgulloso, como si se estuviera diciendo a si mismo “ya ves si estoy bueno que vuelvo loquitas a todas las tias y encima también revoluciono a los maricones como tu¡. Naturalmente de inmediato fijé los ojos en otro lado, pero desgraciadamente no tardé mucho en dar con un chaval bastante jovencito, con aspecto de macarrilla, fibradito, con unas medallas doradas colgándoles del pecho y con un bañador del FC Barcelona debajo del cual se adivinaba un Calvin Klein rojo. Fue el quien terminó el trabajo y me hizo ponerme a cien de nuevo, al lado incluso de mis padres. Rápidamente me levanté y fui a nadar cerca de la zona por donde estaban él y sus amigos. No cabía la menor duda, era de lo más bruto, lo que me puso aún más caliente. Jugaban a darse pelotazos simplemente, ¿?, se reían escandalosamente cuando uno de ellos recibía un buen balonazo, llamaban “maricon de mierda” a aquel que fallaba más de dos veces en su propósito. La verdad, y más en el plan que estoy este verano, sino llega a ser por la cantidad de gente que había en ese momento bañándose creo que hubiera acabado sacándomela bajo el agua y haciéndome una paja alli mismo. Prudentemente sin embargo decidí post poner ese momento. Fue nada más llegar a casa cuando me la hice, mientras me duchaba , pensando en ese chaval por supuesto, en sus boxer rojos, en la seguramente enorme polla que tendría y que en mi cabeza me metía por el culo una y otra vez. Sentía también sus pectorales contra mi espalda, sus muslos golpeando los mios. Perfecto. Me corrí enseguida.
Hoy Lunes apenas cuarenta y ocho horas después de su llegada, esos dias que pasé solo, sus recuerdos, parecen irse poco a poco desvaneciendo, como si todo hubiera sido un largo sueño, que terminó, una ilusión. No ayuda que la casa ya esté de nuevo en orden, que mis cds no aparezcan ya desperdigados por la mesa del salón, que en las escaleras ya no pueda encontrar ni un par de zapatillas de deporte mias o una camiseta. En la nevera también todo ha vuelto a la normalidad con la colección de yogures y ensaladas de mi madre en la parte alta, las cervezas y los filetes de mi padre en la del medio, mis coca colas, donuts y pizzas en la parte baja. Se acabó el desorden, hacer lo que uno quiere. Quizás por eso ha sido un dia de lo más deprimente en el que hasta que ha empezado a anochecer no me decidido a salir de casa. Tenía entonces ganas de montar un poco como en los viejos tiempos, es decir lo más inconscientemente posible para poder rodar asi a toda velocidad por el pueblo. Al fin y al cabo ya se han ido todos los visitantes que durante los fines de semana llegan en manada, quedamos más o menos los mismos de siempre. La pequeña carretera que hay junto a la playa, encajonada entre pequeñas casas blancas y esos árboles que parece que cada verano la quieren hacer desaparecer. Los restaurantes, medio vacios, con las velas de las mesas encendidas, tanto las que están en el interior del mismo como en la terraza también frente al mar. El túnel que hay bajo la via del tren que conecta una parte del pueblo con la otra. La plaza , en el mismo centro, donde no he resistido la tentación de parar un poco para observar más que nada si la chica del otro dia estaba por alli (no, ni rastro de ella, tan solo había adolescentes de catorce o quince años para los que a juzgar por como me miraban, parado frente a ellos y sin nadie a mi alrededor, debo de ser ya un vejestorio que les molesta que ande por alli husmeando, como a escondidas, buscando Dios sabe que, pensando en esos, los chicos guapísimos de la playa, que parecen ser inaccesibles, que puede que nunca los consiga, a los que tendré que conformarme con seguir viendo pero como detrás de una valla imaginaria que me separa de todos ellos y de sus cuerpos ¿hasta cuando?).
¿Dónde puede haberse metido ella ?. ¿Quién es?. ¿De que me conoce?.
Como todas las noches a las doce he de apagar el ordenador.
Me gusta entonces tumbarme en la cama, subir la persiana, ver pasar otra noche de verano más, con sus estrellas, fieles a la cita diaria.
y el silencio, únicamente interrumpido por el ruido de los grillos, el oleaje en el mar, o el murmullo del tren que se acerca, pasa por la estación del tren y luego se pierde camino a Barcelona, abriendose paso por la oscuridad, metiéndose en mi cuarto también. En calzoncillos suelo caer dormido horas después, siempre tranquilo, sabiendo que al dia siguiente no hay nada que hacer por obligación.
Ya veremos lo que el futuro nos deparará.
5
De pronto parece como que el cuerpo empieza a desperezarse del todo, a desentumecerse. La energía que me baja por los brazos y me llega hasta las manos hace moverse a mis dedos inconscientemente y mientras las piernas, no dejan de agitarse nerviosamente. Vuelvo a sentirme con ganas de hacer cosas, de salir por ahí, de conocer a alguien alegre de verdad, alguien que se sienta la mayoría de los dias como yo en esos momentos álgidos , nunca cansado, pesimista, melancólico, aburrido de estar aburrido, más que nada para ver si se me pega algo. A mi claro está. (“Mientras tanto seguía pensando en el tiempo perdido en pensar en el tiempo que pierdo” que decía Carlos Berlanga ).
El primer síntoma fue sorprenderme sonriendo tontamente cada vez que él me decía algo a través de un privado del chat de siempre. Luego al ver mi cara de panolí absoluto reflejada en el cristal de la ventana, la persiana sin subir y la cama sin hacer a las cinco de la tarde, ya no hubo más dudas. Había un pero de acuerdo, y era que él también la estaba viendo a través de la Web, encima llevaba puestas mis gafas a lo Harry Potter, aunque más que un inconveniente a la larga resultó ser una ventaja pues unos minutos antes él no dejaba de recriminarme que estaba muy serio. Comenzamos a llamarnos “guapo” y “tio bueno” , asi de esa forma tan gratuita que es tan típica de los chat y que únicamente está encaminada a calentar a tu interlocutor, pero por una vez no acabé machacándomela delante de la cam viendo como otra persona a su vez se la machacaba ante mis ojos. Esta vez optamos por una cita real, en plena Plaza de Cataluña, a la entrada de la Fnac. Lo típico, para lo que surgiera.
Bienvenido al verano: dentro del vagón del tren hacía tanto calor casi como en el andén de la estación. Estaba un poco mareado por el calor asi que opté por acomodarme en el primer sitio libre que encontré, no era cuestión de buscar un tio bueno junto al que ponerme como casi siempre hago. Me dormí incluso un poco y al abrir los ojos, ya algo mejor, me dedique a observar a mis compañeros de viaje. A mi lado una señora de unos cincuenta años con un par de libros de dietas de adelgazamiento, uno de ellos titulado “Adelgaza comiendo” y una especie de panfleto que de pronto sacó del bolso y se puso a mirar fijamente, supongo que repitiendo mentalmente una y otra vez su texto “Quiero adelgazar. Es lo mas importante para mi. No voy a rendirme. Sé que es duro. Quiero tener un cuerpo con el que me sienta bien etc etc”. Enfrente había un chico y una chica discutiendo básicamente, al parecer él no dejaba de mirar a todas las chicas que veía en la playa o en el tren y ella estaba ya harta. Lo curioso era que el chico era muy feo y la chica bastante mona. Hay cosas que no entiendo definitivamente. Después de parar en Bellvitge y ya a punto de llegar a la estación de Barcelona – Sants como temía desde que salí de casa, empezaron a surgir mis primeras dudas. “Al fin y al cabo ya has tenido toda la semana para estar a solas sin citas ni compromisos, después de la locura del viaje de fin de curso, estará bien salir un poco a la aventura”, con algo parecido a esto traté en esos momentos de convencerme a mi mismo para seguir adelante.
Reconocernos una media hora después no fue nada difícil y los dos acordamos que lo mejor era ir al cine. Yo, que me encontraba bastante parlanchín, le sugerí la de “Batman begins” y el no puso pegas, parecía bastante tímido, un poco raro y desde luego no tenía los diecinueve años que me había dicho, yo le eché alrededor de vientres o veinticuatro o incluso más. Nos sentamos en el centro de la sala y nada más empezar la película él de pronto me tocó la entrepierna , tan solo un poco. Yo le miré y los dos nos reimos. Y me la volvió a tocar pero también por unos pocos segundos nada más, justo antes de concentrarse por completo en la película que acababa de empezar. Para cuando el bueno de Batman abandonaba las montañas del Tibet camino de vuelta a Gotham yo ya había comenzado a mentalizarme de que no íbamos a hacer nada en el cine ya, a pesar de todo el morbo que me daba. A la salida paseamos un poco comentando tal y cual escena y llegó un momento en que pasamos enfrente del Easynet Café de Gran Via. Fue como coincidir con un viejo amigo. Miré hacia adentro y me acordé de muchas cosas de este invierno principalmente, es un secreto entre sus paredes y yo, no hace falta decir más de momento. Me encontré sin saber muy bien luego en el metro de nuevo, camino de una fiesta que unos amigos suyos celebraban y a la que él me había pedido por favor que lo acompañase mientras nos fumábamos un porro en una callejuela cerca de la Plaza de Urquinaona. Así que nos bajamos en Guinardo (o fue Alfonso X uf no me acuerdo muy bien) y tras unos minutos de caminata los dos subimos a un pequeño apartamento donde a juzgar por el aspecto que tenía la gente, la fiesta estaba ya en su punto más alto. Y él entonces comenzó a beber un whisky con Cola tras otro, me ofreció fumar otro porro que rechacé, no me gusta ni emborracharme ni ponerme ciego con gente a la que apenas conozco, y no tardó mucho afortunadamente en colocar sus manos sobre mis piernas, muy cerca de mi paquete, creo que llego incluso a acariciarlas varias veces pero nada más y eso que en la fiesta ya había varios tios enrollados entre ellos, que yo no dejaba de tocarme la entrepierna provocándole a ver si se decidía ya de una vez. A las una de la madrugada la fiesta tocó a su fin, no hubo más remedio que irse. El, tras dudarlo un poco, ya he dicho que era bastante tímido, entonces me invitó a un bar gay que hay cerca de Travesera de Gracia probablemente sabiendo que yo estaba demasiado caliente ya como para volver a casa de vacio o decirle que yendo tan borracho como iba lo mejor era que se retirara, que ya quedaríamos otro dia. “Mi pequeño zorrón” dijo riéndose entre dientes una vez ya dentro del bar, justo antes de empezarme a besar salvajemente, a tocarme el paquete, a querer sacármela delante de todos. Que extraño pensé sin darle mucha importancia. Obviamente en pocos minutos los dos ya estábamos encerrados en un baño, el de rodillas chupándomela, se notaba que era un gran experto, y yo de pie, apoyado contra la baldosa. Paraba y decía en su lenguaje de borracho algo parecido a “pero que putón que eres cabrón” sin dejar de mirar a mi polla, como si hablase con ella, luego se la volvía a meter en la boca. En un momento dado se levantó y me hizo dar la vuelta aplastando mi cabeza contra la pared a renglón seguido. Aquello empezaba a ser algo desagradable la verdad, estaba muy borracho pero ¿acaso no un poco loco también?. Me empezó a manosear el culo y luego incluso empezó a lamérmelo sin dejar de repetir todo aquel conjunto de frases inconexas “mira, el puto niñato no tiene apenas pelos, que zorrón de mierda”. Noté como de pronto pegaba su pecho a mi espalda e intentaba meterme el dedo, y su polla también. Le grité de mala manera que parara y él no hizo caso, no tuve más remedio que empujarle hacia atrás y entonces si que paró por fin. Casi sin darme cuenta , sin tener apenas algo de tiempo para reaccionar, él entonces abrió la puerta del baño y de esa forma mi culo y mi espalda, aun no me había apartado de la pared, quedaron expuestos a los ojos de todos los que pululaban por los servicios , que por cierto no eran pocos. Se oyeron algunas risas, algunos comentarios mientras yo me agachaba para subirme los calzoncillos primero y los pantalones después, ni siquiera me preocupé por cerrar la puerta, quería dar la imagen de que aquello no me importaba demasiado, sus miradas no me imponían, no me avergonzaban. A la salida un chico gordito de unos veinte años me miró fijamente. Yo claro de puertas para adentro estaba muerto de vergüenza y por eso me fui directo a la barra más alejada posible del baño. Mi único objetivo ya era emborracharme. No entra dentro de mis planes que la primera vez que alguien me folle sea un borracho, en un baño apestoso, llamándome putón entre otras muchas otras cosas. No pido que ese alguien esté enamorado de mi o yo de él aunque para que negarlo eso sería lo ideal. Estaba absorto en ese tipo de consideraciones cuando de pronto al levantar la vista me encontré con el chico gordito del baño. “Vaya corte lo de antes ¿no?” me dijo a modo de presentación.
Sus besos eran cortos y un poco sosos. Bebíamos un poco de la Coca Cola que compartíamos y volvíamos a besarnos por un minuto más o menos. Así, el proceso se repitió varias veces. Parecía como con miedo a enrollarse conmigo, aunque una de las veces que se me arrimó pude sentir que tenía la polla a tope. “¿Quieres acompañarme a Salvation o no? me preguntó. Contesté afirmativamente.
Salvation no se parece nada al único sitio gay que hasta anoche conocía. Al cruzar su puerta me di cuenta que alli no cabían medias tintas en absoluto. Es decir, no es como el Arena donde siempre existe la posibilidad de que tu no seas gay aunque estés dentro de él. Que va, aquí nada de venir acompañando a unas amigas o cualquier otra excusa barata. Si yo estaba alli dentro anoche era porque me molaban los tios y nada más que los tios. Y todos los que me veían lo sabían a ciencia cierta. A la entrada un grupo de cachas nos recibió, en plan muy altivo, sin ni siquiera mirarnos a la cara, aunque vi como uno de ellos me seguía por el rabillo del ojo, eso si sin cambiar de expresión lo más mínimo. Oscar, que asi se llamaba el chico gordito del baño, me cogió entonces de la mano y los dos comenzamos a recorrer el local de arriba abajo, de izquierda a derecha, en busca de su novio que ya tenía que andar por alli. Estuvimos asi unos diez minutos más o menos, tiempo durante el cual no dejé de dar vueltas a una idea. ¿Y si se enfadaba? O ¿si le cortaba el rollo y se finalmente se volvía atrás?. ¿Y si se pensaba lo que no era?. Finalmente hice de tripas corazón y , no se rian por favor, me atreví a mover un poco el dedo pulgar, acariciándole de esa forma un poco la mano. El a los pocos segundos empezó a hacer lo mismo. Duramos asi hasta que finalmente dimos con su novio, bajando por unas escaleras, que al verme me examinó de arriba abajo, lanzándome también una mirada de lo más despectiva. Fué curioso porque resulto ser todo lo contrario a Oscar, extremadamente delgado, con una camiseta ajustadísma, con unas gafas de esas pequeñitas que le daban un aspecto de empollón repelente, tipo Maxim Huerta, un perfecto imbécil. Tampoco es que los dos hablaran mucho entre ellos. Simplemente se saludaron y cada uno después siguió su camino.
Volvimos a nuestros besos insípidos esta vez en una esquina del local. Naturalmente le pregunté si aquello no podría molestar a su novio. “Estamos pasando una mala racha” fue su escueta contestación. Por supuesto a los pocos minutos le convencí para irnos a un baño. El me pidió que no me corriera en su boca cuando comenzó a chupármela. Yo le pregunté si podía correrme encima de el, en su pecho, sobre su cara y la verdad, no me dijo ni que si ni que no por lo que finalmente por supuesto asi lo hice. Entremedias él me desnudo poco a poco por completo, asombrándose cada vez más según él de lo bien que yo estaba, me dio también un par de fuertes cachetes en el culo cuando por fin consiguió quitarme del todo los calzoncillos, por favor date la vuelta, agáchate y ábretelo -me rogó casi- , no te voy a hacer nada, es que me mola mucho verte en esa postura, pásate la lengua por los labios, no se te olvide. También me lamió los pezones, el pecho, el estómago, las orejas, llamándome guapísmo cada vez que se ponía a machacársela. No puso pega casi al final a que yo se la chupara también, aunque de momento no lo debo de hacer muy bien ya que no paró de quejarse de que se la mordía demasiado. Primero me corrí yo y luego el lo hizo a base de frotarse la polla contra mis nalgas, como si me la estuviera metiendo. Nada más terminar me dio un beso y apresuradamente sin despedirse apenas salió del baño.
Al llegar a casa cerca de las ocho de la mañana me di una ducha y a continuación puse algo de música en el salón. Hace tres años no paraba de escuchar este disco pensé viendo su portada, esta canción en particular. Soñaba entonces tumbado en la cama mientas la oía con un chico perfecto (le solía poner la cara del guitarrista del grupo Santi Capote con su jersey rojo y gris), un chico del que me iba a enamorar perdidamente en un baño, con el que iba a ser tan feliz, que me iba a querer tanto. Con el tiempo te das cuenta que la realidad es luego siempre más imperfecta, más llena de aristas y matices que cualquier sueño que puedas tener, nada es blanco, nada es negro. Lo único que a veces y quien sabe el porque estos, los sueños, de alguna forma como que se anticipan al futuro, te muestran mínimamente como va a ser.
“Nos conocimos en aquel baño, me preguntaste ¿Quién eras tu?....Te acordaste y yo era tan distinto e inocente aún eso no se diferencia a media luz” (Ellos)
4
Entrando en una de esas pequeñas casas verdes que hay en la playa del Garraf donde he comido con Pau y Ana, dos amigos de mis padres que sabiendo que estaba solo me han invitado hoy a acompañarles. Sentado poco después en la terraza, casi al mismo nivel que la arena de la playa, tomando unas aceitunas con él, que como mi padre también se encuentra de vacaciones, esperando los dos que Ana termine de preparar la ensalada, la mesa ya esta puesta, los dos nos hemos tenido que dar un baño en el mar de apenas un par de minutos, más que nada para hacer tiempo. Mirando hacia el horizonte una vez que la comida ya está servida, hablando del tiempo de pronto cuando los tres notamos que existe demasiado silencio entre nosotros. Poniendo una de mis típicas sonrisas fingidas cuando a la hora de los postres los dos se ponen a bailar una canción del plasta de Carliños Brown asi, en plan sensual, deber ser divertido ¿no?. Despidiéndome de Pau a eso de las tres de la tarde con un fuerte apretón de manos y de Ana a continuación con un beso, su mano se posa sobre mi cabeza, me despeina un poco, los dos están tan orgullosos de su pequeña casita verde, la han reformado por entero, tienen un pequeño salón, un dormitorio arriba, una terraza a medio camino.
Montado en mi bicicleta, pedaleando con fuerza y de camino a casa, repaso minuciosamente estas dos últimas horas que he pasado con ellos. Ha estado bien pienso mientras dejo a un lado la playa, la carretera asciende, paso por delante del famoso restaurante de la cúpula que todo el mundo ve desde el tren, observo desde la cima de la misma el puerto. Son un poco como mis padres, algo más modernos quizás. Finalmente tras un largo descenso me meto de pleno en el pueblo a toda velocidad, parando frente al quiosco de la prensa una vez que llego a él. Una chica de pronto oigo como me saluda por mi nombre incluso. Apenas consigo ver algo más que su perfil y su espalda al darme la vuelta pero milagrosamente consigo responderle devolviéndole el saludo, en el fondo no estaría mal tener una amiga este verano acuerdo conmigo mismo sin conseguir quitarle el ojo de encima. Una confidente, o una compañera de fatigas en esas excursiones en bicicleta por la sierra que no me atrevo, no me apetece hacer solo. La verdad, tengo que realizar un verdadero esfuerzo para conseguir apartar todas esas imágenes de mi cabeza poco después, cuando llega la hora de por fin cruzar la carretera que divide al pueblo en dos y he de concentrarme sino quiero morir atropellado. Luego una vez que lo hago el polvo el camino como siempre adhiriéndose a mis zapatillas de deporte negras, ensuciando los bajos de la bicicleta y los radios de las ruedas. Parece que he conseguido olvidarme de ella pues .
Marco la clave de seguridad en la puerta de entrada, entro en la cocina y leo otra nota más de Carmina que ya se ha ido. Me desnudo en mi cuarto,,por inercia enciendo el ordenador, en bolas me tumbo en la cama dispuesto a sucumbir ante los aburridísimos programas del corazón que saturan la programación. Las cinco de la tarde me pillan nadando frenéticamente en la piscina, poco antes de salir de nuevo de casa ,para mancharme otra vez con todo el polvo del camino hacia la carretera. Tras una media hora pedaleando por fin llego a Castelldefels y doy cuenta primero de la zona hotelera, para seguir luego con las calles repletas de viejos apartamentos totalmente destartalados ocupados en su mayoría por sudamericanos para los que parece que todo el dia es como una fiesta continua, la música a todo volumen, un par de chicas marcándose unos sensuales bailes mientras esperan el autobús. Finalmente accedo jadeante, ya era hora, al Paseo Marítimo propiamente dicho, con sus chiringuitos medio vacios , familias jóvenes y de clase media alta patinado o en bicicleta como yo, siempre pendientes de sus hijos, atentos a cualquier peligro. El pequeño bosque de pinos está situado justo al final del Paseo y es alli precisamente donde decido parar y tras colocar el candado a la bicicleta y descalzarme para entrar en la playa , tomo la determinación de darme un baño más en el mar. A mi espalda queda esa urbanización donde vive el único chico con el que hasta ahora he estado. No he de mirar atrás. Hace unos tres meses más o menos que ocurrió todo, ¿Qué habrá sido de él?. ¿Qué pasará ahora mismo tras esas paredes que a lo lejos perfectamente antes distinguí?. Seguro que se habrá ido de vacaciones o que sino estará junto a su hermano gemelo pasándoselo en grande en alguna parte de esta larguísima playa. ¿Habrá dormido algún chico mas en su cama después de mi?. ¿Por qué fui tan estúpido de darle largas cuando me volvió a llamar?.¿Tan solo porque ese dia en que lo hizo había sido de todo menos un buen dia?. Sentado sobre la arena, con un bañador negro que me llega hasta más debajo de las rodillas, con una desgastada camiseta de una universidad norteamericana en la que nunca he estado obviamente, no dejo de llamarme imbécil a mi mismo cada vez que me pierdo recordando ese momento en que por fin el colocó esa noche su cuerpo sobre el mio y con la mano poco después cogió las sábanas y se las quito de encima. O sus caricias a lo largo del brazo, sus besos, al principio cortos y con la boca apenas abierta, pocos minutos después ya mucho más largos y con su lengua ya dentro de mi boca, jugueteando alli dentro. Sus manos no tardaron mucho en posarse en mi cintura y sus dedos rápidamente sortearon la goma elástica de los boxer para asi, de esa manera comenzar a acariciar con sus yemas la parte superior de mi pubis. Ese momento en que tirando de ellos me los dejo a la altura de las rodillas y que, para él también era su primera vez, al verla se sintió incapaz de reprimirse, de no metérsela en la boca directamente. Hacia tanto calor en su cuarto de pronto que le pedí que abriera la ventana. Luego cuando llegó mi turno me sorprendió la verdad que no quisiera que yo se la chupase a él. Simplemente se colocó encima mio como antes , aunque esta vez incorporado y comenzó a machacársela con una mano mientras que con la otra me tocaba las tetas. Cuando estaba a punto de terminar entre jadeos me preguntó si no me importaba dejarle correrse en mi cara. Yo no le puse pegas y asi de pronto, casi sin esperar él a oir mi respuesta, mi ojo derecho recibió el primer chorro que el soltó. Luego sobre mas partes de mi cara, principalmente las mejillas y alrededor de los labios, fui notando poco a poco como aquel liquido viscoso y caliente comenzaba a deslizarse. La verdad en el mismo momento no resultó muy agradable, aunque a fecha de hoy es una de mis fantasías favoritas. Tras la obligada ducha los dos nos volvimos a meter en la cama. El se colocó a mi espalda y me abrazó, me pidió que le contara algo de mi vida, como era que había acabado alli junto a él. Escurrí el bulto como pude y quizás por ello él apenas tampoco me contó mucho de la suya. Nos dormimos. Nada más salir el sol me despedí de él haciéndole desistir de acompañarme a la estación de tren. Un mensaje suyo a mi móvil treinta minutos después me daba las gracias por una noche tan especial. Más o menos lo mismo le dije yo en la contestación que le envié.
Una pelota que de pronto me golpea en el hombro me devuelve a la realidad. Tengo que encontrar a esa chica como sea pienso mientras se la devuelvo a un hombre de unos cuarenta años que está muy cerca mio jugando con sus hijos. De pronto el móvil como aquel dia empieza a sonar. Se trata de Javi . Mejor dicho de un mensaje suyo. Le ha costado más de una semana darse cuenta de que sigo existiendo, aunque Joan ya no esté aquí con nosotros. Me propone una partida con la Play esta noche en mi casa. Mañana le contestaré decido, le diré que no me di cuenta de su mensaje, que lo siento. Seguro además que no viene solo, que lo que realmente quiere es tirarse a alguna tia en mi casa aprovechando que me han dejado solo y lo de la Play es solo la excusa perfecta.
Quizás con ella, a su lado todo pueda empezar de alguna forma a mejorar.
Recojo la toalla, me pongo la vieja camiseta de nuevo, me ato las zapatillas.
¿Y si me encontrara con él de nuevo, llamara a su puerta, preguntara por él?
Demasiado tarde.
Montado en mi bicicleta, pedaleando con fuerza y de camino a casa, repaso minuciosamente estas dos últimas horas que he pasado con ellos. Ha estado bien pienso mientras dejo a un lado la playa, la carretera asciende, paso por delante del famoso restaurante de la cúpula que todo el mundo ve desde el tren, observo desde la cima de la misma el puerto. Son un poco como mis padres, algo más modernos quizás. Finalmente tras un largo descenso me meto de pleno en el pueblo a toda velocidad, parando frente al quiosco de la prensa una vez que llego a él. Una chica de pronto oigo como me saluda por mi nombre incluso. Apenas consigo ver algo más que su perfil y su espalda al darme la vuelta pero milagrosamente consigo responderle devolviéndole el saludo, en el fondo no estaría mal tener una amiga este verano acuerdo conmigo mismo sin conseguir quitarle el ojo de encima. Una confidente, o una compañera de fatigas en esas excursiones en bicicleta por la sierra que no me atrevo, no me apetece hacer solo. La verdad, tengo que realizar un verdadero esfuerzo para conseguir apartar todas esas imágenes de mi cabeza poco después, cuando llega la hora de por fin cruzar la carretera que divide al pueblo en dos y he de concentrarme sino quiero morir atropellado. Luego una vez que lo hago el polvo el camino como siempre adhiriéndose a mis zapatillas de deporte negras, ensuciando los bajos de la bicicleta y los radios de las ruedas. Parece que he conseguido olvidarme de ella pues .
Marco la clave de seguridad en la puerta de entrada, entro en la cocina y leo otra nota más de Carmina que ya se ha ido. Me desnudo en mi cuarto,,por inercia enciendo el ordenador, en bolas me tumbo en la cama dispuesto a sucumbir ante los aburridísimos programas del corazón que saturan la programación. Las cinco de la tarde me pillan nadando frenéticamente en la piscina, poco antes de salir de nuevo de casa ,para mancharme otra vez con todo el polvo del camino hacia la carretera. Tras una media hora pedaleando por fin llego a Castelldefels y doy cuenta primero de la zona hotelera, para seguir luego con las calles repletas de viejos apartamentos totalmente destartalados ocupados en su mayoría por sudamericanos para los que parece que todo el dia es como una fiesta continua, la música a todo volumen, un par de chicas marcándose unos sensuales bailes mientras esperan el autobús. Finalmente accedo jadeante, ya era hora, al Paseo Marítimo propiamente dicho, con sus chiringuitos medio vacios , familias jóvenes y de clase media alta patinado o en bicicleta como yo, siempre pendientes de sus hijos, atentos a cualquier peligro. El pequeño bosque de pinos está situado justo al final del Paseo y es alli precisamente donde decido parar y tras colocar el candado a la bicicleta y descalzarme para entrar en la playa , tomo la determinación de darme un baño más en el mar. A mi espalda queda esa urbanización donde vive el único chico con el que hasta ahora he estado. No he de mirar atrás. Hace unos tres meses más o menos que ocurrió todo, ¿Qué habrá sido de él?. ¿Qué pasará ahora mismo tras esas paredes que a lo lejos perfectamente antes distinguí?. Seguro que se habrá ido de vacaciones o que sino estará junto a su hermano gemelo pasándoselo en grande en alguna parte de esta larguísima playa. ¿Habrá dormido algún chico mas en su cama después de mi?. ¿Por qué fui tan estúpido de darle largas cuando me volvió a llamar?.¿Tan solo porque ese dia en que lo hizo había sido de todo menos un buen dia?. Sentado sobre la arena, con un bañador negro que me llega hasta más debajo de las rodillas, con una desgastada camiseta de una universidad norteamericana en la que nunca he estado obviamente, no dejo de llamarme imbécil a mi mismo cada vez que me pierdo recordando ese momento en que por fin el colocó esa noche su cuerpo sobre el mio y con la mano poco después cogió las sábanas y se las quito de encima. O sus caricias a lo largo del brazo, sus besos, al principio cortos y con la boca apenas abierta, pocos minutos después ya mucho más largos y con su lengua ya dentro de mi boca, jugueteando alli dentro. Sus manos no tardaron mucho en posarse en mi cintura y sus dedos rápidamente sortearon la goma elástica de los boxer para asi, de esa manera comenzar a acariciar con sus yemas la parte superior de mi pubis. Ese momento en que tirando de ellos me los dejo a la altura de las rodillas y que, para él también era su primera vez, al verla se sintió incapaz de reprimirse, de no metérsela en la boca directamente. Hacia tanto calor en su cuarto de pronto que le pedí que abriera la ventana. Luego cuando llegó mi turno me sorprendió la verdad que no quisiera que yo se la chupase a él. Simplemente se colocó encima mio como antes , aunque esta vez incorporado y comenzó a machacársela con una mano mientras que con la otra me tocaba las tetas. Cuando estaba a punto de terminar entre jadeos me preguntó si no me importaba dejarle correrse en mi cara. Yo no le puse pegas y asi de pronto, casi sin esperar él a oir mi respuesta, mi ojo derecho recibió el primer chorro que el soltó. Luego sobre mas partes de mi cara, principalmente las mejillas y alrededor de los labios, fui notando poco a poco como aquel liquido viscoso y caliente comenzaba a deslizarse. La verdad en el mismo momento no resultó muy agradable, aunque a fecha de hoy es una de mis fantasías favoritas. Tras la obligada ducha los dos nos volvimos a meter en la cama. El se colocó a mi espalda y me abrazó, me pidió que le contara algo de mi vida, como era que había acabado alli junto a él. Escurrí el bulto como pude y quizás por ello él apenas tampoco me contó mucho de la suya. Nos dormimos. Nada más salir el sol me despedí de él haciéndole desistir de acompañarme a la estación de tren. Un mensaje suyo a mi móvil treinta minutos después me daba las gracias por una noche tan especial. Más o menos lo mismo le dije yo en la contestación que le envié.
Una pelota que de pronto me golpea en el hombro me devuelve a la realidad. Tengo que encontrar a esa chica como sea pienso mientras se la devuelvo a un hombre de unos cuarenta años que está muy cerca mio jugando con sus hijos. De pronto el móvil como aquel dia empieza a sonar. Se trata de Javi . Mejor dicho de un mensaje suyo. Le ha costado más de una semana darse cuenta de que sigo existiendo, aunque Joan ya no esté aquí con nosotros. Me propone una partida con la Play esta noche en mi casa. Mañana le contestaré decido, le diré que no me di cuenta de su mensaje, que lo siento. Seguro además que no viene solo, que lo que realmente quiere es tirarse a alguna tia en mi casa aprovechando que me han dejado solo y lo de la Play es solo la excusa perfecta.
Quizás con ella, a su lado todo pueda empezar de alguna forma a mejorar.
Recojo la toalla, me pongo la vieja camiseta de nuevo, me ato las zapatillas.
¿Y si me encontrara con él de nuevo, llamara a su puerta, preguntara por él?
Demasiado tarde.
3
Ansiedad Social.
Realizando una inocente búsqueda en Google aparecieron ambas palabras. Por curiosidad pulsé la página web correspondiente sin saber muy bien lo que podía encontrarme.Comencé a leer y las horas entonces se convirtieron en minutos,simplemente debí de perder la noción del tiempo. Fué algo parecido a cuando lees los síntomas de una enfermedad y resulta que los tienes todos. Carmina, la asistenta, que entró de pronto en mi cuarto a eso de las dos de la tarde, fué la encargada de poner fin al menos de momento a mi "investigación". Me regañó por aprovecharme de la ausencia de mis padres para quedarme toda la noche como seguro que me había quedado, pensaba ella, frente al ordenador, viendo guarradas,por ni siquiera haber abierto la persiana y ventilado el cuarto, afuera hacía por fin un dia soleado, la de chicos guapísmos que habría en la playa. Es gracioso como ella ya ni siquiera se sorprende o se ruboriza como al principio ,poniendo esa cara de tonta tan suya, cuando como por ejemplo ayer me pilla en calzoncillos en el cuarto, a veces incluso con la mano metida dentro de ellos. Ya ha debido de acostumbrarse. ¡Ay Carmina, todo lo que debes de haber visto a tus cincuenta y pocos años!¿no?.
Cuando salí de la ducha de pasada vi como la habitación ya estaba totalmente arreglada, la cama hecha, la ventana abierta, la ropa perfectamente doblada sobre la mesa.
Ansiedad social. Bajé las escaleras pensando en toda la gente que simplemente ha dejado de ser amiga mia entre este año y el pasado. No sé muy bien que ha pasado con todos ellos pero a veces me resulta tan difícil tener algo de conversación,algo encomún con la gente. Incluso con Joan, si no estuviera loco por él a veces me pregunto si realmente lo soportaría. Cada escalera era una de esas personas que ya no me hablaba. De momento sobraban.La casa estaba tan en silencio que me pareció hasta oir las palabras que tan a menudo mi padre me suele decir "la vida hijo no es pasarse las horas encerrado en tu cuarto frente a la pantalla del ordenador".
Las cosas no pintaban nada bien de cara a la tarde del domingo.
"Te he dejado unos Frankfurt en el microondas. Un beso. Hasta mañana." Carmina se había ido.
Cuando terminé de comer bajé en bici a la playa un rato más que nada para ver algún tio bueno con el que luego poder hacerme una buena paja en casa. Alli donde ponía el ojo alli que había uno. Es recomfortante saber que hay vida más alla de mi obsesión por Joan. He esperado demasiado y en vano. Tan caliente estaba que no se me ocurrió otra cosa en ese momento que acercarme a la estación de tren para coger el que iba en dirección a Barcelona. ¡Dios mio aquello era el paraiso! comprobé una vez subido en él. Todo lleno de bakalas en chandal,con el pecho al aire, abrazados a sus novias, enseñando la parte superior de los calzoncillos que llevan debajo de los bañadores, ¡como me pone eso!,tocándse el paquete. Había uno en particular que estaba buenísimo que se bajó en el Clot y al que como no tenía nada que hacer seguí luego ya una vez en la calle. Desgraciadamente lo perdí enseguida. Tenía la polla a punto de reventar y ya no pude más y tras ponerme a mear al lado de otro chaval de lo más guapo en los baños del Mc Donalds de Glories y vérsela un poco ya no aguanté más y encerrado en uno de sus cabinas me hice una paja a toda velocidad, salpicando la puerta,las baldosas laterales.
Al salir me temblaban las piernas. Sentado de nuevo en el tren camino de casa, mientras a traves del cristal veía como empezaba a anochecer, comenzó la cuesta abajo y la verdad quise morirme de asco al comparar mi vida con la vida de todos los chicos y chicas de mi edad que a esa hora también iban en el vagón. Yo debería estar con ellos y no a solas, ¡yéndome además ni más ni menos que a Barcelona para hacerme una paja!. Al entrar en casa ya era de noche. Cerré la puerta del jardín y sin quitarme la ropa siquiera me tiré a la piscina. Luego sobre la cama desnudo me hice otra paja, ahora tocaba pensar en Joan, pero compasiva, en plan "que desgraciado que soy".
En la pantalla del ordenador aún seguía horas después aquel artículo que Carmina no me había dejado terminar de leer.
¿Porque no llamas a algún a amigo y os buscais c unas chicas por ahi? me dijo.
Realizando una inocente búsqueda en Google aparecieron ambas palabras. Por curiosidad pulsé la página web correspondiente sin saber muy bien lo que podía encontrarme.Comencé a leer y las horas entonces se convirtieron en minutos,simplemente debí de perder la noción del tiempo. Fué algo parecido a cuando lees los síntomas de una enfermedad y resulta que los tienes todos. Carmina, la asistenta, que entró de pronto en mi cuarto a eso de las dos de la tarde, fué la encargada de poner fin al menos de momento a mi "investigación". Me regañó por aprovecharme de la ausencia de mis padres para quedarme toda la noche como seguro que me había quedado, pensaba ella, frente al ordenador, viendo guarradas,por ni siquiera haber abierto la persiana y ventilado el cuarto, afuera hacía por fin un dia soleado, la de chicos guapísmos que habría en la playa. Es gracioso como ella ya ni siquiera se sorprende o se ruboriza como al principio ,poniendo esa cara de tonta tan suya, cuando como por ejemplo ayer me pilla en calzoncillos en el cuarto, a veces incluso con la mano metida dentro de ellos. Ya ha debido de acostumbrarse. ¡Ay Carmina, todo lo que debes de haber visto a tus cincuenta y pocos años!¿no?.
Cuando salí de la ducha de pasada vi como la habitación ya estaba totalmente arreglada, la cama hecha, la ventana abierta, la ropa perfectamente doblada sobre la mesa.
Ansiedad social. Bajé las escaleras pensando en toda la gente que simplemente ha dejado de ser amiga mia entre este año y el pasado. No sé muy bien que ha pasado con todos ellos pero a veces me resulta tan difícil tener algo de conversación,algo encomún con la gente. Incluso con Joan, si no estuviera loco por él a veces me pregunto si realmente lo soportaría. Cada escalera era una de esas personas que ya no me hablaba. De momento sobraban.La casa estaba tan en silencio que me pareció hasta oir las palabras que tan a menudo mi padre me suele decir "la vida hijo no es pasarse las horas encerrado en tu cuarto frente a la pantalla del ordenador".
Las cosas no pintaban nada bien de cara a la tarde del domingo.
"Te he dejado unos Frankfurt en el microondas. Un beso. Hasta mañana." Carmina se había ido.
Cuando terminé de comer bajé en bici a la playa un rato más que nada para ver algún tio bueno con el que luego poder hacerme una buena paja en casa. Alli donde ponía el ojo alli que había uno. Es recomfortante saber que hay vida más alla de mi obsesión por Joan. He esperado demasiado y en vano. Tan caliente estaba que no se me ocurrió otra cosa en ese momento que acercarme a la estación de tren para coger el que iba en dirección a Barcelona. ¡Dios mio aquello era el paraiso! comprobé una vez subido en él. Todo lleno de bakalas en chandal,con el pecho al aire, abrazados a sus novias, enseñando la parte superior de los calzoncillos que llevan debajo de los bañadores, ¡como me pone eso!,tocándse el paquete. Había uno en particular que estaba buenísimo que se bajó en el Clot y al que como no tenía nada que hacer seguí luego ya una vez en la calle. Desgraciadamente lo perdí enseguida. Tenía la polla a punto de reventar y ya no pude más y tras ponerme a mear al lado de otro chaval de lo más guapo en los baños del Mc Donalds de Glories y vérsela un poco ya no aguanté más y encerrado en uno de sus cabinas me hice una paja a toda velocidad, salpicando la puerta,las baldosas laterales.
Al salir me temblaban las piernas. Sentado de nuevo en el tren camino de casa, mientras a traves del cristal veía como empezaba a anochecer, comenzó la cuesta abajo y la verdad quise morirme de asco al comparar mi vida con la vida de todos los chicos y chicas de mi edad que a esa hora también iban en el vagón. Yo debería estar con ellos y no a solas, ¡yéndome además ni más ni menos que a Barcelona para hacerme una paja!. Al entrar en casa ya era de noche. Cerré la puerta del jardín y sin quitarme la ropa siquiera me tiré a la piscina. Luego sobre la cama desnudo me hice otra paja, ahora tocaba pensar en Joan, pero compasiva, en plan "que desgraciado que soy".
En la pantalla del ordenador aún seguía horas después aquel artículo que Carmina no me había dejado terminar de leer.
¿Porque no llamas a algún a amigo y os buscais c unas chicas por ahi? me dijo.
2
Ha estado bien.
He sido generoso.
Como tenía prisas me ha valido con lo primero que me he encontrado, su nick era "Papi". Era un señor de uns cuarenta y pico del que apenas he visto mas que su entrepierna. Hay veces en que uno solo quiere ser deseado, locamente deseado por alguien y el hombre este debe de estar ahora pensando que hoy ha sido su dia de suerte. Le he enseñado la cara y luego me he desnudado, el a esas alturas ya se la estaba machacando freneticamente, luego yo me la he empezado a menear también y ante su insistencia me he puesto a cuatro patas y me empezado a toquetear el culete. El hombre que estaba ya a cien me ha pedido el movil para llamarme y hacer un poco de sexo telefónico pero paso de momento de dar el número a desconocidos,ya veremos al final del verano.Para finalizar le he regalado un primer plano de mi polla y me he puesto a pensar en el hijoputa de Joan, en lo bueno que está,en el pollón que oculta tan recatadamente detrás de su bañador,en sus pequeños pezones, en su culazo, en lo que hubiera molado esta noche bañarse desnudos los dos y que a la salida se la hubiera dejado chupar, y al final con toda mi leche saliendo a borbotones y cayendo sobre un pañuelo colocado encima del teclado del ordenador he decidido cortar por lo sano sin que él hubiese terminado creo, dejándole a medias supongo. A los pocos minutos, por cierto, he recibido un e mail suyo en que me daba su movil e incluso me ofrecía quedar algún dia en su casa para terminar luego con una pregunta inquietante: ¿eres chapero?..
Tres pastillas de Valerianas y una infusion triple de Infu Relax.
Espero despertarme a eso de las nueve o las diez de la noche.
He sido generoso.
Como tenía prisas me ha valido con lo primero que me he encontrado, su nick era "Papi". Era un señor de uns cuarenta y pico del que apenas he visto mas que su entrepierna. Hay veces en que uno solo quiere ser deseado, locamente deseado por alguien y el hombre este debe de estar ahora pensando que hoy ha sido su dia de suerte. Le he enseñado la cara y luego me he desnudado, el a esas alturas ya se la estaba machacando freneticamente, luego yo me la he empezado a menear también y ante su insistencia me he puesto a cuatro patas y me empezado a toquetear el culete. El hombre que estaba ya a cien me ha pedido el movil para llamarme y hacer un poco de sexo telefónico pero paso de momento de dar el número a desconocidos,ya veremos al final del verano.Para finalizar le he regalado un primer plano de mi polla y me he puesto a pensar en el hijoputa de Joan, en lo bueno que está,en el pollón que oculta tan recatadamente detrás de su bañador,en sus pequeños pezones, en su culazo, en lo que hubiera molado esta noche bañarse desnudos los dos y que a la salida se la hubiera dejado chupar, y al final con toda mi leche saliendo a borbotones y cayendo sobre un pañuelo colocado encima del teclado del ordenador he decidido cortar por lo sano sin que él hubiese terminado creo, dejándole a medias supongo. A los pocos minutos, por cierto, he recibido un e mail suyo en que me daba su movil e incluso me ofrecía quedar algún dia en su casa para terminar luego con una pregunta inquietante: ¿eres chapero?..
Tres pastillas de Valerianas y una infusion triple de Infu Relax.
Espero despertarme a eso de las nueve o las diez de la noche.
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Hola amigos! Ante todo no se hagan ilusiones pues de los tres de la foto soy el más feo. El chaval de los brazos cruzados es Joan y el del bañador Speedo Javi, mis mejores amigos.
Me tiemblan las piernas, lo noto sentado como estoy frente al ordenador. El sudor aún me cae por la frente. Acabo de llegar a casa después de pasar toda la noche bebiendo cervezas en la playa. Ha llovido, ha hecho frio pero esta ha sido la última noche en que Joan va a estar ya en Garraf hasta que vuelva a finales de Septiembre y puede que más adelante se enteren, les cuente el porque podía haber merecido pasarla en unas condiciones asi y no tranquilamente durmiendo en mi casa.
¡Ah mi casa!. Está en la parte más alta del pueblo y sino fuera por mi maravillosa bicicleta volver a este pueblo cada verano sería una tortura. Es una Coluer preciosa que me permite ir a toda velocidad cuando bajo a la playa y escapar asi de las miradas de esos pocos que aún me saludan, chicos y chicas que formaron parte hace años de mi antigua pandilla, que ahora saben ya o sospechan mejor dicho que soy maricon, un porrero, o también sus padres y madres, mucho peores aún que ellos. En el caso que toque subir cuestas, a la vuelta de la playa, bastante tengo con sacar fuerzas de donde no las hay como para fijarme quien está o deja de estar en mi trayectoria.
"Que mierda": algo asi parece estar escrito en la pantalla del ordenador, en las paredes de mi cuarto. Me había hecho ilusiones, tantas, durante todo el año pasado y gran parte de este y al final pues ya ven, he vuelto a casa más solo que la una y soy incapaz de dormir algo de lo nervioso y caliente que estoy, una vez más todas mis esperanzas están puestas en una enorme china marrón, algo de tabaco, papel de fumar, todo mezclado entre si, pronto el humo invadira mis pulmones, las cosas empezarán a mejorar.
Los chats andan vacios a estas horas. Solo quiero a alguien con quien pajearme por la web cam. Luego por la tarde quizás me busque ya si alguien para follar de verdad.