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Mi habitación no es muy grande.
En forma de cuadrado, con la cama situada en uno de sus lados, un mueble para la televisión y el equipo de música enfrente suyo y por último la mesa de estudio con el ordenador y un flexo casi permanentemente encendido siempre que ando por casa, incluso cuando duermo, a un costado de ella. Nada más. Y en las paredes, pues únicamente unas estanterías de esas de bricolaje que mi padre hace unos años se encargo de colocarme, una pizarra de caucho que ahora anda medio vacia después de haberle quitado un montón de fotos mias y de mis ex amigos, un poster de “Lost in translation” justo encima de la cama, que generalmente es lo primero que veo al abrir los ojos, un dia tras otro, Bill Murray sentado en la cama con cara de circunstancias, es decir algo muy parecido a cuando yo me levanto cada mañana a eso de las seis más o menos.
Me gusta estar recluido en ella de madrugada, mientras el resto de la casa está en silencio, tumbado en la cama, boca abajo, como lo he estado hasta ahora, con la cabeza apoyada en la almohada, en chándal , sin camiseta, muerto de calor pues parece que vuelve el verano, viendo en la televisión una tras otra las películas que he alquilado en el video club para pasar la tarde y la noche lo mejor posible.
Muchos lo encontraran deprimente lo sé, pero la verdad si os he de ser sincero no me apetece nada salir a la calle para hacer algo que no sea a ir a nadar un rato, o comprar unas hamburguesas que traerme luego a casa. Como le oi decir a Joaquín Sabina el otro dia, “la realidad defrauda tanto”. Tanto si, que creo que este el mejor sitio posible, mi habitación, y la mejor opción también, hacer cualquier cosa que me apetezca, por supuesto sin necesitar a nadie, sin depender de otra persona.
Tumbado en la cama escuchando música o viendo la televisión. Frente al ordenador con la persiana bajada, ignorando la tarde tan soleada que debe hacer fuera, las fiestas de La Mercé, releyendo todo aquello que el año pasado escribí, tratándolo ahora de mejorar y encontrar sus fallos, ¡ cuando termine de hacerlo habrá de nuevo que volver a ir a tienda de fotocopias de la plaza de Urquinaona!, ¡pasar la vergüenza esa de saber que uno de sus empleados al menos lo habrá leido un poco, por encima, mientras ordenaba las hojas, las encuadernaba !, ¡me mirará a la cara al cobrarme y de nuevo sabrá tantas cosas mias!. Aunque esta vez desde luego no seré tan estúpido de llevarlo en fin de semana y tener entonces que dejarlo alli para volver luego a las cuatro o cinco horas a recogerlo. Desde luego que no. Ya no veré a nadie leyéndolo cuando pasado ese tiempo entré a la tienda porque no me iré de ella hasta que terminen de hacerlo, eso si que os lo puedo asegurar.
Vergüenza: Vergüenza solo cuando haces algo malo como dice mi madre, nunca por lo dicho antes o por ir como esta misma mañana he hecho, después de nadar un buen rato, a una sesión matinal de “Charlie y la fábrica de chocolate” en unos cines situados en un centro comercial de Barcelona, que si bien normalmente está hasta arriba de gente hoy resulta que estaba totalmente vacio y a medio cerrado . La película fenomenal eso si, tal y como me esperaba.
Nunca por estar solo en la oscuridad esperando a que empiecen los trailers. Las cosas buenas tardan siempre mucho en llegar, en unos meses seguro que ya tendré a un chico estupendo a mi lado que me va a llevar a ver todos los estrenos al Cine Verdi, me va a explicar a la salida todo aquello que no he entendido de esas películas tan raras que vamos ir a ver, me va a enseñar luego un montón de restaurantes a los que jamás antes he ido a cenar. Vergüenza nunca por ser tal y como soy, ¡que fácil decirlo! y ¡ que difícil cumplirlo!, más que nada porque yo nunca he elegido ser asi da la casualidad, gay, y a veces odio serlo, tanto que paso de un lado al otro con una facilidad pasmosa, sustituyendo a ese chico de antes, que me va a llevar al cine y a extraños restaurantes, por una chica que voy a conocer este año en la facultad y me va a sacar de lo que es mi vida actual, de mis comeduras de coco, va a llevarme en definitiva por alli por donde debo ir por asi decirlo.
Si, porque en el fondo para que negarlo solo quisiera llevar una vida normal, como todo el mundo, casarme, tener hijos y una bonita casa, no lo dudeis, no pido mucho más. Sí, porque soñando con ella y conmigo, los dos, esta tarde tirado sobre la cama, escuchando a Air, he sentido por unos minutos, el tiempo que ha durado esa ilusión, lo que debe ser por fin sentirse libre del todo, gracias a ella, uno mas, sin temor a preguntas inoportunas que pueden hacerte, a los comentarios que la gente puede estar realizando a tu espalda, a lo que realmente puedan pensar de ti. Claro que, solo era un sueño y cuando estos terminan ya se sabe, las cosas siguen exactamente igual que como las dejaste. Y de nuevo vuelven las dudas y como que hace poco lei en otro blog (popyb.blogspot.com) que los maricas envejecemos fatal y que acabamos mirando de reojo pollas ajenas en urinarios públicos, cosa que por cierto yo ya hago a los diecinueve recién cumplidos, y que de hecho empecé a hacer a los dieciseis...
Quizás mañana ( hoy mejor dicho pues son las cuatro de la mañana del domingo) cuando me levante de la cama debería poner toda esta música tan horrible que mis padres me han pedido que les baje y les grabe, Shakira y Juanes que será lo que mi padre llevará puesto en la furgoneta todo el dia, Il Divo ya me veo a mi madre escuchándolo a todas horas en casa, y entonces ponerme a limpiar los baños y la cocina tal y como le prometí a mi madre que haría a cambio de que me dejaran quedarme solo en Barcelona este fin de semana. Entonces a lo mejor veo las cosas de otra manera, siendo un poco más normal, como ellos. Pero en cualquier caso y antes de que empiece el curso he de saber a que atenerme: no puedo ver a una chica y pensar que lo que me gusta realmente son los chicos y entonces amparándome en eso no decirle nada: no puedo ver a un chico guapo y quedarme callado también, no actuar, pensando en que intentarlo solo me va a traer complicaciones, me va a meter de cabeza a lo mejor en un mundo con el que no creo tener nada en común.
Repaso el correo por última vez antes de irme a la cama.
Mi americanito y yo apenas hablamos ya. Simplemente nos mandamos archivos con chistes, fotos de tios pretendidamente buenos como este y cosas asi. Pero lo de los mensajes personales como que se acabo ya hace bastante tiempo. Lo intento por última vez, a estas horas ya estoy demasiado cansado para ser lógico, listo, frio, racional. Le digo algo parecido a que lo echo de menos, a que si estoy despierto es porque pensaba que a lo mejor me lo encontraría por aquí. “Podíamos algún dia quedar para hablar por el micro. Un beso” concluyo en inglés.
En caso que no me responda borraré definitivamente su dirección de mis contactos.
Igual que ya he hecho antes con la de otros muchos.

" Mañana querremos solamente separarnos de la gente"
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Dando una vuelta a esa manzana me he dado cuenta que casi la mitad de mi vida ha transcurrido y sigue transcurriendo en ella..
Mañana es festivo en Barcelona, dia de La Mercé. Son las primeras horas de libertad absoluta que recuerdo en mucho tiempo, pues mis padres se han ido a Garraf por lo menos hasta la noche del sábado. Podría hacer, pensáis, lo que quisiera, aquello que me viniera en gana ,pero soy tan asquerosamente responsable que lo más probable es que no aproveche lo más mínimo estos dos dias, sobre todo para eso a lo que la mayoría nos pasamos el dia dando vueltas. Casi seguro.
Mi antiguo colegio, con su fachada imponente y los alumnos apostados en su puerta de salida, un poco como todos lo hemos estado. Paso por delante suyo como si no quisiera molestar a ninguno de ellos, rápida y sigilosamente, sin hacerme notar. La mayoría van vestidos a la última moda, ¿Quién no ha llegado a creerse en algún momento que el mundo gira alrededor de uno mismo, que todas las chicas van detrás tuyo?. No son muy diferentes a como lo éramos nosotros hace dos años pienso, si acaso parece que ahora se lleva un poco menos el pelo en punta. Cargados con sus mochilas de marca a su espalda, con los reproductores de música metidos en los bolsillos de los amplios pantalones, una revista de informática o de música bajo el brazo, las gafas de sol puestas, unos collares en el cuello y unas pulseras cubriendo sus muñecas, algunos incluso moviéndose montados sobre unos patines, mirándolos parece como que nada en la vida les puede, les va a salir alguna vez mal pues van a acertar siempre de pleno, todo para ellos va a ser siempre diversión y nada más que diversión. Me pongo un poco de mal humor cuando pienso en lo estúpido que yo era cuando aún era alumno suyo. Acelero aún más. ¡ Como perdí el tiempo tan miserablemente muchas tardes dentro de sus paredes!. ¡ Como lo llegue a odiar sin que nadie se percatara de ello todo ese mundo tan católico y perfecto, tan falso!. Repaso la situación de cada una de las aulas en las que estuve los últimos cuatro años y una sensación de ridículo me invade por completo.
Paso la tarjeta por la banda magnética. Se oye un chasquido. Empujo la puerta y entro en un mundo completamente diferente al que hay ahí fuera. En el hilo musical suena la Oreja de Van Gogh y sobre la barra de un pequeño bar situado en un extremo veo un montón de manzanas y botellines de zumos puestos los unos sobre los otros.
Tras el mostrador un chico y una chica casi perfectos me saludan entonces y me sonríen como si fueran amigos míos de toda la vida, al mismo tiempo que observan hacia donde guio mis pasos, si hacia donde ellos están en busca de información o hacia la entrada del gimnasio. Finalmente vuelvo a pasar la tarjeta y la puerta de cristal rápidamente se abre. Un olor a sudor camuflado con mil perfumes, una completa sensación de humedad me envuelven por completo.
Hay que bajar una rampa, torcer a la derecha y uno ya está en los vestuarios masculinos. Es muy fácil. Como voy en pantalón de deporte y camiseta lo único que hago es abrir mi taquilla para dejar alli la mochila pero sin haber mirado mucho se nota que apenas hay gente cambiándose en ellos, el ruido de las duchas es casi imperceptible. No se oye tampoco a nadie hablar con otra persona. Muy nervioso tras cerrar la taquilla y mojarme un poco la cara me dirijo entonces hacia la sala de musculación a la que para disimular entro decididamente dirigiéndome directamente además hacia el monitor que está sentado sobre una mesa al final de la misma. Cuando le digo que me gustaría empezar a hacer un poco de pesas me sonríe de la misma forma en que lo hicieron el chico y la chica de la entrada. Como es muy guapo la verdad yo apenas me entero de nada de lo que me dice pero sobre todo trato de ser amable también, poniendo seguro la más panoli de mis sonrisas, para no quedar ya de borde desde el primer dia. ¿Nunca habías venido antes por aquí?, – me pregunta- tu cara no me suena de nada. La maldición que una vez más se cumple. Si – le digo un poco cínicamente- este es mi tercer año, lo que pasa es que hasta ahora solo he hecho natación. El se vuelve a reir al mismo tiempo que me pregunta si voy a seguir haciéndola o me voy a dedicar ya en exclusiva al mundo de los aparatos. Por supuesto que no voy a dejar de hacerla pienso aunque no me acuerdo muy bien si llego a decírselo. ¿Es la primera vez que vas a hacer pesas? – me pregunta mientras se sienta en una silla.
Si, le respondo.
Ante mi sorpresa me dice que me levante la camiseta un poco y sin tocarme nada me examina a continuación, como una especie de médico con miedo a poder contagiarse con alguna enfermedad que yo pueda tener . Para terminar me pide que me levante un poco también las mangas para ver como tengo los brazos.
Saca entonces del cajón un papel y se pone a marcar casillas como un poseso. De pronto se vuelve a reir y levantándose dice que vamos, que me va acompañar por ser mi primera vez a hacer una especie de ruta didáctica por todos aquellos aparatos que voy a tener que hacer a partir de hoy mismo, ¿hoy mismo?, si, sin falta. El me enseñará lo que debo hacer y lo que no debo hacer. Es mucho mejor nadar , pienso, no oir nada salvo tus propios golpes contra el agua, poder hacer en definitiva lo que te venga en gana. No sé porque me meto yo en estos lios.
Cuando pasada una hora más o menos vuelvo a entrar en los vestuarios dentro de ellos el panorama ha cambiado ya por completo. Hay un grupo de cuatro chicos de lo más guapo posible. Disimuladamente y como sin quererlo me pongo a su lado.¡Dios lo que daría por que alguno de ellos se llegase a fijar en mi¡ pienso mientras me quito los pantalones de deporte y los calzoncillos colocándome rápidamente una toalla anudada a la cintura, mientras me saco por la cabeza la camiseta. y entonces ya con el champú en la mano me dirijo hacia las duchas. Quisiera tener más autocontrol, he pensado esto ya muchas otras veces, especialmente en ocasiones como esta, en que esos cuatro chicos se han puesto a mi lado desnudos también en la ducha y yo soy incapaz de controlar a mi polla, que empieza a crecer nada más verlos con el agua recorriéndoles la espalda el culo, las piernas. . Es un proceso imparable y por vergüenza les doy la espalda y comienzo lo antes posible a aclararme el pelo. Un hombre ya mayor que entra a las duchas no puede evitarse fijarse en mi polla a medio empalmar y la verdad, afortunadamente no tardo ni un minuto más en salir de alli. Sin desatarme la toalla,casi sin secarme busco en la mochila unos Calvin Klein blancos que me quedan muy ajustados y lo típico, me hacen más paquete del que tengo, parecer la polla mayor de lo que es. Rápidamente me los pongo encima y entonces mirándome al espejo me pregunto como es posible que nadie se fije en mi si no estoy tan mal, ¿qué demonios es lo que falla?. Nada más verlos volver de las duchas noto como me vuelvo a empalmar de nuevo, asi que opto por sentarme y ponerme los vaqueros . Con ellos puestos, medio caidos y sin camiseta alguna todavía, levantándome me vuelvo a mirar en el espejo colocándome después aún más cerca de ellos. Finjo buscar algo en la mochila, tan solo para poder ver como se despojan de sus toallas y siguen hablando como si nada, con total naturalidad, tienen un culo precioso todos, unas piernas que ni te cuento, dos de ellos son guapísimos de cara, la proyección de una imaginaria película porno comienza en mi cabeza en cuanto que bajo la vista por temor a ser sorprendido, los cuatro por turnos o a la vez incluso me la meten en la boca, después se corren encima mio, en mi espalda, sobre el pecho, en mi cara y los brazos. Mis pantalones son amplios pero no tanto como para disimular lo que hay por debajo de ellos, lo mejor es ponerse la camiseta y salir de aqui, antes de que se note demasiado de que palo voy, bueno mejor me quedaré un poco más para ver que tipo de ropa interior usan, como les queda, bueno mejor no que acaban de saludar al monitor de musculación que debe ser amigo suyo y que también viene a cambiarse según parece y que desde luego no quiero que me vea en esta situación.. ¡Joder Joan! ¿Por qué me has hecho esto tio?. Antes cuando venía contigo no tenía ojos más que para ti y eso que eras tan pudoroso o más que yo. Sí, sabía que a nuestro alrededor había un montón de chicos guapos medio desnudos también , pero nunca los miraba, en parte por temor, en parte por respeto hacia ti pues no quería que pensaras que podía llegar a interesarme alguien más que tu, que yo era realmente como voy descubriendo poco a poco que soy. Aquella ducha que nunca llegó a ocurrir y que ya nunca ocurrirá. Sigo soñando con ella tantas veces. Tu y yo desnudos bajo el chorro del agua, tu cuerpo tan fuerte, tus ojos mirándome directamente, tu cara repleta de gotas de agua, tu culo a tan solo unos centímetros de mis manos...
¿Por qué parezco haber perdido el control de esta manera?. ¿Ocurrirá finalmente eso que tanto temo, es decir que alguien un dia me diga algo por mirarle tan descaradamente , montándome a continuación tal lio delante de todos que yo ya no pueda volver nunca más a este gimnasio por verguenza?
Con la mochila colocada estratégicamente abandono los vestuarios camino de la calle
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Le bastaron cuarenta y ocho horas para engullirme por completo.
Barcelona, a los dos dias de haber vuelto a vivir en ella ya lo había ocupado todo de nuevo, haciendo irreconocibles e inservibles desde la distancia, muchas de las historias de estos dos últimos meses, de este último verano que queda ya tan lejos o al menos eso me parece. Resultaba de pronto ridículo ponerse a pensar en algo que no fuera real, que no pudiera pasar, incluso hasta planearse el futuro, solo importa el ahora, preocúpate en exclusiva por él parecía decirme.
Curiosamente eso ha sido precisamente lo mejor de todo pues creo no equivocarme al decir que Garraf y mi casa en el pueblo en concreto se habían llegado a convertir en una especie de olla a presión para mi, en la que cualquier cosa que veía, me imaginaba o planeaba me afectaba de tal forma que creía que estaba ya a punto de volverme loco, que ese era el próximo paso seguro.
Si, puede que aquí todo sea más aburrido y rutinario, desde los vagones del metro a los que no entro como en los de cercanías con esa ansia de subir a la planta superior y alli encontrar un sitio al lado de algún chico guapo junto al que pasar la siguiente media hora, hasta mis sesiones nocturnas con el ordenador, ya apenas chateo, estoy saturado de sexo por el momento, tanto del real como del ciber, he recuperado el gusto por masturbarme a solas, sin nadie mirándome, poco antes de dormirme. Si, puede que todo en resumidas cuentas se vaya pareciendo cada dia que pasa un poco más a lo que es mi vida normal durante el resto del año, sin grandes historias o novedades, aburrida en una sola palabra, pero la verdad, de momento lo prefiero. Tanto que para dentro de un par de fines de semana en que mis padres están planeando volver a pasar el sábado a Garraf voy a intentar quedarme a solas en Barcelona, sin otro plan que levantarme lo más tarde posible, ir a comer a un Mc Donalds, luego al cine, y por último a algunas de esas tiendas de discos y ropa tan raras que hay cerca de Tallers a las que siempre entro no para comprar algo sino para ver que tipo de gente hay dentro de ellas, para comprobar de que hablan, como son. Probablemente entonces no volveré a casa hasta las diez o asi , cargado con alguna bolsa de Castelló o del Zara si se tercia, y entonces aún tendré la noche entera para hacer lo que quiera. En fin, un plan perfecto, no hacer nada que no quieras hacer, pensar lo mínimo.
Pero hasta que lleguen esos dias, mientras, seguiré cogiendo como hoy el metro a primera hora de lunes a viernes pues mi madre ha cumplido sus promesas y se las ha arreglado para que no pueda parar en casa más que el tiempo imprescindible.
Por las mañanas ayudo a mi padre en el trabajo. Tengo una mesa para mi solo, un Pc sin conexión a internet y un teléfono al que si contesto lo tengo de hacer una determinada forma “Reformas xxxxxxx Buenos Dias” y básicamente me encargo de pasar a una hoja de Excel las facturas y de atender a los clientes que nos llaman, preguntándonos si ya hemos recibido sus mamparas de la ducha, sus sanitarios, sus baldosas. Mi padre y su socio también me llaman a veces desde la furgoneta o desde alguna obra en la que están y muchas veces me piden que les busque un hueco en sus respectivas agendas para algo que ha surgido de repente, sin esperarlo, que no admite demora alguna. Mi madre me llama normalmente a media mañana para ver que tal me va todo. Yo le contesto que muy bien porque para que engañarnos es la verdad y porque Sara, la mujer de Antonio me ayuda de momento en todo lo que necesito ayuda y asi cualquiera.
A esto es pues a lo que me dedico de Lunes a Viernes hasta las tres de la tarde más o menos y puede que no sea el trabajo de mi vida pero este tampoco lo es meterme en una multinacional a trabajar doce horas al dia, rodeado de imbéciles, para nada. Por cierto que Sara y Antonio, el socio de mi padre, tienen un hijo, Santi, tres o cuatro años mayor que yo que también trabaja aquí y que hoy al volver de alguna obra y verme sentado tras la mesa se ha comenzado a reir comentándome que él también entró aquí como por casualidad, pero que a dia de hoy cuatro años después ya está cogido por los huevos como pronto lo estaré yo, nada como trabajar con tu padre por mucho que digan créeme me ha dicho. Jaja me he reido un poco por compromiso mientras me acordaba de cómo mis padres años atrás me dejaban en su casa cuando salían, para que me cuidase y no me aburriera, el me dio a fumar en una de esas noches mi primer cigarrillo, me enseño por primera vez una foto de una mujer desnuda, él siempre por un par de minutos, mientras se ponía el pijama, aparecía en calzoncillos delante mio, aquello me encantaba pese a no comprenderlo, recuerdo que me entraban ganas también a mi de desnudarme, incluso las últimas veces hasta lo hice, era verano, los dos nos quedamos en ropa interior, yo tendría por aquel entonces unos doce años, el alrededor de los dieciseis .
Si tuviera que definirlo tal y como es hoy en una sola palabra esa sería buenazo, basta con mirarle a la cara para darse cuenta de ello. Buenazo por invitarme a ir con el al baño a darle algo de conversación mientras se ducha, tras la mampara se intuye su cuerpo, se distingue como se enjabona los huevos y el culo.
¿Qué tal tu verano? me ha preguntado y yo no he sabido muy bien que responderle ocupado como estaba en una pequeña erección que se convertía por segundos y en contra de mi voluntad en una gran erección. “Llevo tres años casado chaval y cuatro sin poner los pies en esas discotecas a las que tanto iba antes, seguro que ya las han cerrado todas” me he quedado también sin saber muy bien que decirle, me he empezado a tocar la polla sin quitarme los pantalones claro, “¿Serás capaz de correrte en la empresa de tu padre, delante del hijo de su socio?” me parecido oir decir a mi siempre demasiado atenta conciencia ¿Tendrás valor, es que no respetas a nada ni a nadie?. ¿Me pasas la toalla? me ha dicho de pronto, justo al salir de la ducha, yo al final he sido incapaz, he tratado de disimular, pero al acercarle la toalla lo cierto es que no he podido ya más y he bajado la mirada y se la he visto por una fracción de segundo, bastante grande, y con el capullo al aire, lo suficientemente atractiva en resumidas cuentas como para ponerme supercaliente de nuevo.
Igual se ha dado cuenta, no sé, igual en realidad todos lo saben ya, desde mi primer dia aquí, cuando mi padre me presentó a todos los obreros a los que únicamente conocía de vista en una cena las pasadas Navidades. Igual. Lo cierto es que nada más salir el de la tienda he vuelto al baño y entrando en la ducha al ver algunos pelos suyos en el desague me la he sacado y he empezado a machacármela . Luego oliendo esa misma toalla que yo le había dado minutos antes, he seguido haciéndolo pero muy lentamente, haciendo el mínimo ruido posible, hasta correrme por fin en el lavabo. Creo que pocas veces me ha salido tanta leche como hoy. Incluso hasta me ha dado un pequeño tirón en la pierna izquierda justo después de terminar . Luego por supuesto lo he dejado todo bien limpio, de tal forma que nadie pueda sospechar nada.
“Quisiera volver a tener más tiempo para mi, aunque pensándolo bien, quizás todavía no sea una buena idea”. Eso pensaba uno de estos dias pasados mientras caminaba a toda prisa a eso de las cuatro hacia la tienda de Ana a la que esta semana por lo menos, la próxima ya veremos, también voy a ayudar por la tarde. “Cuando empiece el curso, bueno, tendré que organizarme bien, pues como por las mañanas iré a trabajar habrá que estudiar por la noche si es que no me caigo rendido en la cama o durante todo el fin de semana entonces”
Ahora procuro ser un poco más simpático y comunicativo con ella y con los clientes que entran en la tienda a comprar revistas, incluso estoy tratando de ligarme a un chico que trabaja por aquí y que a media tarde viene a comprar tabaco, le sonrio, le rozo la mano, algún dedo siempre al darle el cambio, le digo adios un poco afeminadamente para que si el es gay lo tenga claro, venga sin miedo a por mi. No puedo dejar escaparlo como cuando hace semanas estuve aquí lo deje escapar. Entonces fui tan estúpido de cómo me gustaba no atreverme nunca a cobrarle yo, simplemente le miraba escondido detrás de algún albarán de revistas, fingiendo estar ordenándolas mientras Ana se encargaba siempre de hacerlo. Por lo menos en eso he mejorado. En la tienda de al lado, la de fotografía, de momento, hay un chico nuevo. Le he preguntado a Ana por Jose e Ignacio y ella simplemente me ha dicho que ya no están aquí, que los han destinado a otra tienda, según parece los suelen rotar con bastante frecuencia, para que no se acomoden supongo.
En resumidas cuentas, todo es más sencillo, más simple ahora. No sé cuanto durará. Esta primera semana ha sido como si estuviera en una burbuja, a salvo de todo. Las cosas cambiaran. Lo sé.
A las siete y media cuando cerramos la tienda únicamente tengo ya que coger el metro.
“En veinte minutos ya estarás en casa” pienso casi siempre.
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Hablando de ejercicios de desnudez tras los que lo peor que me puede pasar es no tener comentario alguno.....
Esta tarde nada más salir de la ducha me quedé un buen rato mirándome al espejo, sin nada de ropa encima. Simplemente me sobra tanto tiempo a lo largo del dia.
¿Por qué no soy alguien guapo para Joan?. Me miré de arriba abajo y no conseguí encontrar respuesta alguna. ¿Qué es lo que podría hacer a partir de ahora para mejorar, para que la gente al menos se acuerde de mi, el llegue incluso a cambiar de opinión?
“No eres mi tipo lo siento”. Con eso lo dejó más que claro el chico de esta mañana. El típico bakala que a la salida de un after, a primera hora, se había puesto a chatear topándose conmigo. No se hable más, me bajé entonces del coche y en esa misma explanada donde quedo con Boris, nada más arrancar él para a toda velocidad dirigirse hacia una rave que hacían por San Boi según me dijo, volví a quedarme solo. Apenas eran las nueve de la mañana. Nuestra cita no había sobrepasado la media hora.
No era muy guapo, demasiado musculado y gárrulo, y bueno, en el asiento trasero del coche tenía tiradas un montón de camisetas que había ido usando a lo largo del fin de semana, un par de zapatillas, unos vaqueros, un portátil que era desde donde contactaba con la gente para ir o bien enterarse de alguna fiesta. Mientras hablamos de lo poco que hablábamos y nos fumamos ese porro al que me invitó creo que él nunca dejó de chatear en ningún momento, buscando a mi sustituto supongo, asegurándose esta vez eso si espero por su bien, de no toparse con un niñato pijoteras como yo, con sus Jhon Smith, sus vaqueros bajos y su camisetita Levis. Por cierto que no tardo mucho en encontrarlo además, pues de pronto le entraron todas las prisas del mundo por irse. Fue entonces de hecho cuando me pidió que me bajara del coche (“no eres mi tipo lo siento”) deseándome suerte eso si. En sus propias palabras “las tardes de los domingos es cuando más gente hay buscando por los chats, no la necesitarás”.
Asi lo hice.
¿Debería cambiar de peinado?. ¿Dejarme de tanta natación y ponerme a hacer pesas como un loco? seguí preguntándome frente al espejo. Envidio a toda esa gente que se exhibe sin más, -comencé a peinarme- que se sabe admirada, que levanta pasiones alli por donde pasa, que no tiene que preocuparse al sonreir de no abrir la boca demasiado pues su sonrisa es entonces horrible, que en verano no tiene que tapar sus minúsculos pezones por vergüenza, ocultar los pelos de las piernas, quitarse las gafas para no parecer un estúpido empollón al que lo mejor es dejar de lado. Quien fuera como ellos, tan solo pendiente de los demás y no casi en exclusiva de uno mismo, mis labios siempre tan secos, mi pelo sumamente lacio y por favor que no se me vea la cara desde este lado pues parece que esté más gordo, lo compruebo frente al espejo una vez más, que no se fijen en mis andares, en como muevo las manos pues entonces lo sospecharan con todo motivo.
Me pongo finalmente las gafas, los calzoncillos y una camiseta y ya soy yo al completo, al cien por cien, preparado y dispuesto para salir del baño. Y me repito la pregunta, ¿Por qué no soy alguien guapo para Joan?. ¿A que se deberá? volviéndome a mirar al espejo. Al entrar en mi habitación me siento de nuevo frente al ordenador, apago por completo la luz. Me duelen los ojos, pronto estaré mareado, ¡que más da!. Me paso las horas muertas frente a él en cualquier caso.
Es tan triste el final del verano , pretender celebrarlo de la única forma que puedo y no conseguirlo, rendirse de nuevo ante la rutina, saber con certeza que en mayor o menor medida todos los veranos a partir de este nunca van a volver a ser ya como hasta ahora lo han sido, van a llevar en mayor o menor medida consigo una carga de tristeza que nunca antes traían, algo que un dia fue pero que ya no es.
Es tan triste ver como se cierra el círculo y vuelvo a ser el mismo de siempre con solo ver a Joan y Javi paseando por la playa otra vez, después de dos meses, es como si alguien cerrase una puerta y yo llegara tarde para evitarlo, no consiguiera mantenerla abierta.
Ni siquiera nos miramos. Yo sentado bajo la mirada, y una vez que ya han pasado les observo como se alejan para poco después dar la vuelta de nuevo y si, el sigue tan guapo como siempre, diría que más alto incluso, para que seguir ¿verdad?, si incluso hasta me hace perder las ganas de darme él último baño del verano, pues mañana nos volveremos a Barcelona, a las nueve mi madre me levantará de la cama, todas las ventanas de la casa estarán abiertas, los muebles del salón cubiertos bajo unas viejas sábanas que los protegerán del polvo. Mi habitación deberá quedar limpia antes de las once, todo estará en su sitio para entonces. Luego será tan simple como salir del garaje en el coche, bajar por nuestra calle y en cuanto podamos incorporarnos a la carretera, y todo entonces habrá terminado.
Es tan triste...
Por eso quizás he escondido el móvil en el armario, para dejarlo aqui "olvidado", he cerrado con llave la puerta y he decidido comprar uno nuevo en cuanto llegue a Barcelona . Por eso y por cobardía, claro, no puedo hablar con Boris más, no sabría como hacerlo, nunca he cortado con nadie y después de lo que me dijo ayer creo que ya es la única opción que me queda, pues no voy a ser lo más mínimamente capaz de responder a todo eso que el dice sentir por mi, no voy a poder darle ni la mitad de lo que espera de mi. Es como si estuviera seco por dentro, vacio. Y me cabrea porque al principio nada más colgarle me sentí muy animado y halagado, decidido a darnos una oportunidad, pero pasados unos pocos minutos comprendí que no, que no puedo hacerle eso tan solo para tener a alguien a mi lado, no puedo cambiarle la vida de arriba abajo, hacer que su novio y él hagan una pausa en su relación, no es la primera que hacen según me ha dicho, para que entonces entre yo, no puedo aceptar ese fin de semana con él, lejos de Barcelona, en Ibiza tan solo por huir de aquí.
No paro de maldecirme desde ayer, por tener que ser él precisamente la primera persona a la que en mi vida, al menos conscientemente y en este sentido hago daño, por no poder volver a encontrar esos motivos que ayer me hicieron sentirme tan bien nada más colgarle. Solo espero que comprenda todo rápidamente, que deje un par de mensajes y entonces se canse ya de llamar. Ojala encuentre pronto a otro chico por el chat, como me encontró a mi, pero a diferencia mio que si esté dispuesto a llegar hasta el final. Ojala supiera de la existencia de este blog para que vea que no soy tan frio.
Es terrible pensar como casi nadie se ha enterado de lo nuestro y como los pocos que a través de este blog lo han hecho en su mayoría no han entendido nada. No es que no lo quiera. No, el para nada és un viejo verde y nadie debería ir a su casa a partirle la cara ahora mismo, eso es lo que imagino que haría mi padre si se enterara de estas últimas semanas, o venir a partírmela a mi. En el fondo cuando le miro cara a cara lo que me encuentro es a alguien que no está mucho mejor que yo en términos generales, a alguien que no sabe si merece la pena hacer por inercia y nada más que por inercia muchas de las cosas que a diario hace, a alguien que como yo busca desesperadamente encontrar a otra persona que le saque de donde se ha, nos han metido o que al menos lo haga todo más soportable.
¿Has guardado ya la bici? me grita mi madre que desde hace dias no ve el momento de irnos de aquí.
Si – le contesto- está en el garaje, junto a la lavadora.
Atada hasta que el próximo año la vuelva a usar pienso en silencio.
25
Por el ruido que hacen uno diría que más que de gotas de lluvia de lo que se trata es de una ola del mar que no deja de golpear una y otra vez la cristalera del tejado, justo a la salida de mi cuarto.
En cualquier caso es otra tarde lluviosa , con un viento huracanado además, que nos obliga, nos tiene a todos encerrados en casa, mis padres y sus amigos abajo en el salón, yo arriba en mi cuarto a solas con el ordenador. Yo, que ya estoy instalado en la rutina esa de dejar pasar uno tras otro los últimos dias de vacaciones sin hacer nada , no aprovechándolos lo más mínimo, dando por finiquitado este verano de 2005, como si ya no pudiera traer nada consigo, alguna sorpresa de última hora.
Después de comer con ellos, sin esperar ni siquiera a que empezara el Tomate me he venido directamente a la habitación a tratar de dormir un poco de siesta, últimamente duermo bastante mal por no decir fatal y como que es un círculo vicioso del que no sé salir. Me despierto de madrugada y luego no consigo conciliar el sueño, empiezo a dar vueltas en la cama. Me pongo finalmente muchas veces a soñar pero de otra forma obviamente , con los ojos abiertos como platos, imaginando una historia, a veces alegre otras triste, escuchando siempre algo de música y claro como que no es lo mismo, como que se nota, sobre todo a la hora de levantarme al dia siguiente.
Hoy, por ejemplo, nada más echarme en la cama para la siesta, como que bajé la persiana y en un par de minutos más o menos ya estaba dormido. Tumbado en forma de cuatro, en bañador y camiseta, con unos calcetines blancos, moviendo los pies como siempre hago una vez que me quedo traspuesto. Por cierto, ¡Que estupidez, que tontería tratar de continuar un sueño, que tuviste anteriormente, en otro sueño, recordándolo, pensado en él únicamente, mientras te quedas dormido!. ¿Le ha funcionado a alguien?, ¿verdad que no?
Al menos a mi nunca me ha dado resultado hasta ahora.
Pasada una hora más o menos, cuando luego me he despertado, boca abajo como siempre, la verdad es que ella ha sido una vez más lo primero que he sentido, alli abajo, a punto de salirse por la goma elástica del traje de baño, empalmada por completo. Basta hacerlo una vez más para no querer parar ya. Lo sé de antemano -pensé- y juzgar por lo caliente que estás –deduje- debes ya de llevar un buen rato inconscientemente frotándotela contra el colchón.
Joan, al que hasta ahora he recurrido en la mayoría de mis pajas. Comencé de nuevo a mover mi cuerpo al mismo ritmo, muy ligeramente, cerrando los ojos, . Javi también, era tan buen chaval pensaba. Mi americanito,¿lo volveré a ver algún dia?. Ya me movía mucho más rápido, estaba empezando a sudar. Algún chaval con el que únicamente he intercambiado una mirada rápida, fugaz, disimulada o ni siquiera eso. El vestuario del colegio, del club de natación, los baños de cualquier hamburguesería, mi propia habitación. Noté como se salía del bañador, como rozaba ya directamente contra la sábana. Boris ayer mismo, de nuevo encerrados los dos en su coche, mi bicicleta tirada justo al costado del mismo, cerca de las diez de la noche, la segunda vez esta semana que lo hacemos, a la salida del pueblo; chupándomela como si llevase años sin chupar una polla, totalmente enrojecido, sudando, el pelo desordenadamente cayéndole por la cara, la camisa entre abierta, la corbata desanudada, agitando violentamente el asiento reclinado sobre el cual yo estoy, venga a emitir bufidos. Me bajo el bañador un poco, más abajo del culo, me deshago de la almohada, imagino que me esta follando de nuevo. Lo que más me gusta es levantar la cabeza de vez en cuando para verle alli abajo comiéndomela, observarle de perfil metiéndosela por completo en su boca, como sube de nuevo, como con la mano me echa el pellejo hacia atrás y me lame a continuación el capullo, como luego con los labios me empuja de nuevo ese mismo pellejo hacia arriba y luego hacia abajo, una y otra vez, hasta que le aviso que me voy a correr. Me vuelve a follar, estoy a punto de correrme , me grita que no puede metermela ya más, que la tengo toda por completo ya dentro y de pronto el mismo líquido viscoso de siempre, pringándome el estómago, manchando las sábanas, reduciendo poco a poco, al mínimo los movimientos de mi cuerpo sobre la cama, empujándole hacia otros treinta minutos de plácida siesta probablemente. Dejo de morderme los labios, abro las manos, cierro los ojos. Y yo de nuevo completamente cubierto de sudor, igual que cuando los dos terminamos de hacerlo estos dias en su coche. Quizás luego me vaya un rato a pedalear cerca de la playa para despejarme un poco como suelo hacer.
Aún asi mi madre ayer me dijo al entrar a casa que estaba muy congestionado, que no debería hacer tanto el burro con la bici.
Sentado frente al ordenador pero ya de noche, hace poco oí mi nombre en una de sus conversaciones . Rápidamente, saliendo al pasillo, escuché entonces aquello que hablaban de mi, tenía algo de música puesta en mi cuarto asi que supongo que pensaban que el último sitio yo donde podía estar en ese momento era sentado en las escaleras, cotilleando, casi a su lado.
Era mi madre, como de costumbre, que lavaba mis trapos sucios delante de todos, sin pudor alguno. Que si no sabe lo que me pasa este año, que si estoy muy raro, que si no me llama nadie.
Luego Pau que entra en la conversación, dando su opinión para variar, que si estoy en una edad difícil, en la que a todos nos apetece estar solos.
De repente mi madre interrumpiéndole, entrando de nuevo en la discusión, recordándole tanto a él como a mi padre que a mis años y especialmente en verano ellos no dormían apenas durante semanas, empalmando las fiestas de un pueblo con las de otro, que para nada se pasaban el dia encerrados en casa como yo lo hago.
Finalmente Ana, a matar, diciendo que si, que algo me pasa, que estos dias que hemos coincidido en la tienda yo parecía estar la mayoría del tiempo pensando en las musarañas, en mi propio mundo. Involucra a Pau incluso , pues los dos lo comentaron, ¿no es cierto?, ¿no me dirás ahora que no? - le dice desafiándolo- después de haber comido con nosotros en su casa a principio de este verano;
"el año pasado estaba ya en el camino, ¿verdad?, como todos los chavales de su edad, haciéndose un hombrecito, más maduro y todo eso. Pero de pronto este año y con esas mechas rubias que se me ha hecho, ¿qué le ha pasado?, parece como que de pronto está en el camino inverso, haciéndose un crio otra vez".
Pau no tiene más remedio que asentir.
“De acuerdo, de acuerdo “ le oigo decir
24
Apenas he podido dormir algo esta última noche.
En cuanto empecé a oir los truenos y un relámpago iluminó mi habitación por completo, nada más sentir el viento helado de pronto entrando por la ventana, no pude resistirlo más y tras levantarme de la cama me coloqué junto a ella, saliendo un poco a la terraza incluso, para ser testigo de esa forma, en primera linea, de semejante espectáculo. Llevaba únicamente puestos uno de los calzoncillos que Boris me ha regalado, unos slips morados, muy ajustados, que no me cubren del todo el culo y lo dicho, son tan sexys que con solo verme a mi mismo reflejado en el espejo ya se me empezó a levantar.
Con el amanecer el temporal de viento pareció por fin remitir y la piscina y el jardín aparecieron poco a poco ante mis ojos ya cubiertos ambos por un montón de hojas amarillas que habían sido arrancadas de los árboles a lo largo de la noche, como si hubiera llegado de pronto el otoño, algo para que lo que no estoy lo más mínimamente preparado aún me temo.
A la una del mediodía mi madre entró en mi habitación para despertarme. De mal humor. Me dijo levantando del todo la persiana que ya podía olvidarme el próximo año de pasar otro verano como este, que más me valdría apuntarme a algún cursillo de verano. ¿Qué es esto de perder miserablemente dos meses – en sus propias palabras- mientras todo el mundo aprovecha el tiempo al máximo?. Estuve a punto de contestarle que había pasado media noche levantado viendo la tormenta, que además había aprobado todo en Junio y con buenas notas, qué ¿Que había de malo en vaguear un poco?. Sin embargo me callé y montándome en la bici nada más bajar a la cocina me fui en dirección al pueblo, sin plan alguno, bueno casi, que tenía todavía que desayunar.
“Love for granted” del grupo Phoenix comenzó a sonar en mis cascos justo cuando me planté en el Hotel Garraf, y era tan triste de pronto esa canción, tan triste el espectáculo al que servía de banda sonora. La playa vacía por completo en pleno mediodia, el chiringuito cerrado a cal y canto, las hamacas amontonadas las unas sobre las otras, los barcos a pedales en un extremo de la playa, lejos del mar. Me olvidé de desayunar en vista de aquel panorama y tras meterme a andar por ella, la arena convertida en barro, que se me quedaba pegado a las chanclas, los pies con tan solo un par de pasos ya se me habían ensuciado, me fui directamente hacía al sitio en el que me suelo tumbar, sentándome alli esta vez y esperando que el sol saliera de un momento u otro, cosa que no sucedió hasta la tarde, cuando obviamente yo ya no seguía alli sentado.
Definitivamente no, no estoy preparado para el otoño.
De vuelta a casa para comer, pedaleando a toda velocidad, se me ocurrió desviarme un poco de mi camino para pasar por casa de Javi. Vi como ya estaba con todas las persianas bajadas y supuse que habría empezado las recuperaciones y que toda su familia se habría ya vuelto por eso hacia Barcelona.
Aunque debería pese a todo desearle suerte y que le salgan los exámenes lo mejor posible, no solo a él sino a Joan también, la realidad sin embargo es muy diferente, la realidad es que tan solo espero que les jodan a los dos lo máximo posible, que no aprueben ambos ninguna de las que les suspendieron en Junio si no es mucho pedir. Me gustaría que por lo menos me envidiasen en algo, no tengan algo que yo tengo, mis notas. Ellas, las calificaciones o mi casa en el pueblo, es lo único que ahora mismo encuentro en lo que les puedo superar, pueden ellos desear y no tener.
Por la tarde bajé a Barcelona y después de vagabundear un poco por el Barrio Gótico fui directamente hacia la cafetería del Corte Inglés de Cataluña que era donde había quedado con Boris para merendar, una vez que él había salido del trabajo. La verdad, hoy no estábamos muy sueltos y apenas encontramos temas de conversación que no fueran los típicos a los que recurres cuando no tienes nada que contarle a la otra persona. El tiempo, recuerdos del domingo pasado en la playa poco más. Después de pagar me dijo que me llevaba si quería a casa. Yo sin ponerle ningún tipo de excusa le dije que iba a quedarme un rato más en Barcelona. El no preguntó nada. Hoy no me apetecía tener sexo con él y eso era ,estaba seguro, lo que iba a pasar en cuanto que llegásemos a las afueras de Garraf y él parase el coche.
. “No voy a obsesionarme nunca más con ningún chico” he acordado conmigo mismo mientras subía por paseo de Gracia, una hora después, camino de la estación del tren. “Hay un chico guapo alli donde quiera que mire, basta con esforzarse un poco”. “No sé como no me había dado cuenta de esto hace mucho tiempo ya. El chico con la camiseta ajustada del Departamento de Policia de Nueva York, o el de la selección de Brasil, entre toda esa multitud que a punto de anochecer definitivamente, va camino hacia la Plaza de Cataluña”. Algo muy parecido a esto fué lo que pensé en esos instantes.
Por último y antes de meterme en el metro pasé también por todos esos restaurantes a los que en compañía de mis padres suelo ir a comer los fines de semana durante el resto del año. Todos ya han contratado un vigilante de seguridad que en la puerta misma trata de evitar que todos los delincuentes que pululan a sus anchas por el centro de Barcelona puedan acceder a ellos también.
En el tren de vuelta a casa, ya para finalizar, me senté junto a una chica no mucho mayor que yo, que no apartaba los ojos de su portátil. Me fijé que no dejaba de introducir más y más cifras de números en las casillas de Excel. De vez en cuando bebía algo de agua de una botella que tenía a su lado, paraba por unos segundos y a continuación retomaba su tarea. Mis sospechas finalmente se confirmaron cuando recibió una llamada en su móvil. Al parecer estaba trabajando en algo muy importante. tratando de cerrar un maldito balance, y en sus propias palabras “un vago de mierda como ese a mi no va a joder, asi que ponlo a trabajar ya, el viernes tiene que estar todo terminado”. Fin de la llamada. Igual que Boris, un par de horas atrás recapacité, cuando recibió otra llamada de la oficina y a los pocos segundos ya estaba gritando a su interlocutor. ¿Será también asi mi padre en su trabajo? me pregunté.
Yo cada dia tengo más claro que nunca seré como ellos, o nunca podré serlo mejor dicho.
Todas esas palabras escritas en mayúsculas EXPECTATIVAS, CARÁCTER, TRIUNFO, COMPETITIVIDAD, EXAMEN, ASTUCIA, TRUCO, TRAMPA , ATAJO, ÉXITO, LIDERAZGO lo único que me dan es miedo. Mucho miedo.
23
-Estas muy callado, ¿tienes miedo de como conduzco o es que te da miedo ir a una playa gay por primera vez?.
Como desde esa merienda que compartimos en el Corte Inglés ya tengo algo de confianza con Boris decidí por una vez y sin que sirviera de precedente serle sincero.
-Las dos cosas
El entonces se rió y en cuanto que el semáforo se puso de nuevo en verde volví a agarrarme a él, colocando los pies sobre el tubo de escape de la moto.
-No te preocupes, nadie te va a comer – me dijo en otro semáforo ya en el Paseo Marítimo de Sitges poco antes de llegar y aparcar.
Nada más bajarnos de la moto nos fuimos al encuentro de Bruno, su novio, que estaba desayunado en la terraza de una cafetería. Me sorprendió porque me esperaba a alguien de unos cuarenta y pico años como Boris pero la verdad que a juzgar por su apariencia, calvete, pelo totalmente canoso por los lados y un poblado bigote del mismo color, el famoso Bruno parecía haber pasado la frontera de los cuarenta y cinco años hace ya bastante tiempo. Esa fue la primera vez a lo largo del dia en que me pregunté ¿Qué demonios hago yo aquí?.
Esperaba un saludo más afectuoso por su parte, para ser sinceros simplemente me dio la mano preguntándome a continuación si quería algo para desayunar yo también, sin ni siquiera mirarme a la cara. Tratando de animarme un poco y a modo de chiste les dije que “no solía desayunar a la una del mediodia”. Pero nadie se rió. Boris se pidió entonces un café leche y un par de magdalenas y cuando terminó de desayunar nos pusimos ya en camino hacia la famosa playa.
No, para nada, no era como me había dicho una playa como otra cualquiera. Para empezar, y vista únicamente desde arriba se diferenciaba de cualquier otra en que solo había hombres. Ahí mismo, bajando por las escaleras que conducían a la misma junto a ellos, fue cuando por segunda vez a lo largo del dia me pregunté ¿Qué demonios pinto yo aquí?. “Paciencia” me dije “es mejor que pasarse el dia solo”. El problema era, los problemas eran que, bueno, yo llevaba un descolorido bañador de oferta del Decathlon del año pasado, una toalla de las rebajas del Condis, unas zapatillas de deporte y una camiseta, ambas Adidas pero bastante viejas también. Y todo el mundo alli....Alquilamos tres tumbonas que vimos vacias al fondo de la playa y aunque yo pensaba ponerme al lado de Boris al final entre los dos me semi obligaron a ponerme entre ellos, supongo que para que a todos les quedase más que claro con quien iba.
Mi intención inicial era tumbarme de inmediato y relajarme pues estaba de lo más nervioso. Sin embargo una vez sentado en ella no pude resistirme por unos minutos a contemplar aquel espectáculo de cuerpos perfectos, de gimnasio, de bañadores a la última moda y ajustados, prácticamente recién comprados, de enormes gafas de sol de las marcas más caras posibles, de IPods y teléfonos móviles, ambos también de lo más moderno posible, de zapatillas de deporte Adidas,(las que a mi me gustan) y cremas de bronceado de farmacia y no de supermercado como la mia, tiradas descuidadamente por la arena, como si no valieran nada. No entendía nada, no me sentía no solo no identificado con todo aquello, sino que en realidad hasta prefería las playas normales, heterosexuales, con sus machitos, sus chicas, la gente mayor paseando por la orilla. Además todos estábamos de lo más apretado de forma que podías oir las conversaciones de las personas de al lado, sentir la fuerza de sus miradas, nos las lanzábamos los unos a los otros, estando a tan solo unos pocos metros de separación, sin pudor alguno, escuchar con toda claridad todas y cada una de sus fingidas risas.
Finalmente opté por tumbarme y cerrar los ojos. Afortunadamente este no es el tipo de tios que me van –pensé- sino me volvería loco.
Los gitanillos sin camiseta que había detrás del mostrador de la tómbola, los chicos que de pie conducían los autos de choque para aparcarlos en una esquina de la pista en las fiestas de Castelldefels. Esos si. Sonreí entonces al recordarlos .Aquel chico con el que quedé hace un par de semanas más o menos para ir a ver a Fangoria. El si que disfrutaría aquí, pensé.
Una cosa curiosa es que no me han dejado irme a bañar solo ni una sola vez. Casi siempre era Boris quien me acompañaba al agua pero una vez fue Bruno quien lo hizo y la verdad es sorprendente la falta de química que hay entre nosotros, no nos dijimos ni una sola palabra, el simplemente hacia acto de presencia a mi lado. Sabe de sobras que su novio y yo nos hemos enrollado un par de veces pero según Boris me dijo para Bruno eso no es problema alguno. No sé.
Poco antes de que dieran las cuatro de la tarde nos metimos a comer en un restaurante no muy lejos de la playa. Pedimos para los tres una paella de marisco. Bruno nada más empezar a servirse recibió una llamada en su móvil del periódico para el que trabaja y no tuvo más remedio que pasarse luego casi toda la comida simultaneando el teléfono, el marisco, la sangria, una nueva llamada al móvil. Boris y yo nos pusimos entonces a hablar de ¡¡¡Contabilidad!!!, al principio en broma, él decía que seguro que pese a haber sacado muy buena nota no tenía ni idea, yo le demostré lo equivocado que estaba..”Si sabes este te meto en mi empresa” me decía siempre antes de preguntarme algo.
Por la tarde volvimos a la playa y yo sentado en una tumbona me puse a leer el Mondosonoro que había conseguido en Barcelona el otro dia. Definitivamente si, el bajista de Lory Meyers es lo más para mi ahora mismo. Luego dimos un largo paseo por el centro de Sitges y merendamos en una pastelería que hay cerca de la Plaza de España. A la salida de la misma de pronto nos topamos con Ignacio y José, los de la tienda de fotografía, que desgraciadamente me vieron también a mi aunque por la rapidez del momento supongo tampoco me dijeron nada.
¿Qué demonios pinto yo aquí? me pregunté cuando agarrado a Boris, de nuevo en la moto, siguiendo a su novio que iba delante nuestro, el me dijo entonces que íbamos hacia su casa a ducharnos para que yo asi pudiera volver a casa limpio y no lleno de arena. ¡Como lo conozco!, a la salida del baño como jugando me quitó la toalla que llevaba anudada en la cintura. Yo infantilmente, ¡como si él nunca me hubiera visto nada!, hice un gesto entonces de taparme. ¡Que bobada! ¿no?. Abrazándome me dijo que en la cama había tres calzoncillos, que por favor me los probara uno a uno y le enseñara como me quedaban. Eran a cada cual más chulo la verdad, de esos que tan solo con verte a ti mismo con ellos puestos ya te excitas. Curiosamente los que más le gustaron a él como me quedaban era unos que me venían bastante pequeños, de color negro y que me hacían mucho paquete. Nos abrazamos, cuando me vio con ellos, y delante mismo de la ventana empezamos a morrearnos. Unos pocos minutos después, quitándomelos lentamente, no fuera a ser que se rompieran, el me dijo que me tumbara en la cama. Comenzó por chupármela y luego haciéndome poner de costado y colocándose el un preservativo empezó a follarme. Al principio me dolió, la polla de Boris es mucho más grande que la de mi americanito, luego a medida que la iba metiendo las cosas empezaron a mejorar. Cuando estaba a punto de correrme le dije que me insultara y él se quedó como cortado, sin saber muy bien que decirme. El poco después se corrió también, esta vez sobre mi pecho, cayendo rendido poco después en la cama. Nos cogimos de la mano y estuvimos un buen rato asi hasta que yo volví a la ducha. A la salida él me dijo que llevaba de vuelta a Garraf. Esta vez en coche le pedí y el por supuesto accedió. Bajamos al garaje y al encender la luz del mismo el me susurro al oido, “elige”. Estaban el Bmw biplaza, el 4x4 enorme y un Mini descapotable que fue por el que finalmente me decidí. En la carretera, a toda velocidad, el pelo se me ponía directamente sobra la cara, me impedía abrir casi los ojos. Agarraba con fuerza los calzoncillos que finalmente Boris me había regalado muerto de miedo. Pensaba en que pasaría con nosotros cuando el curso comenzase, si seguiríamos viéndonos y cuando y como. Recordaba ese sms que me había encontrado en el móvil nada más encenderlo, del imbecil de José, “no sabia qt dedicaras a arruinar a la 3ª edad. K fuerte nen”. Pobre Ignacio, pensé, me lo montaría antes con el. Hoy iba cargando con todas las bolsas de baño mientras que el otro, José, curiosamente hablaba por el móvil con alguien, dando gritos por supuesto.
Al llegar a casa mi madre me ha preguntado que que tal me ha ido el dia con mis compañeros de universidad.
Le he contestado que muy bien.
A ella le encanta que tenga vida social.

22
Supongo que el proceso no será muy diferente a como lo he imaginado.
Así que desde ahora mismo y hasta que en unas dos semanas más o menos volvamos a Barcelona ya puedo prepararme.
Lo cual no demuestra sino lo estúpido, la pérdida de tiempo que han supuesto todos estos años a su lado.
Resulta que Javi ya ni siquiera me habla. Hoy me he encontrado un par de veces con él y en la primera de ellas, en la playa, ha preferido dar una vuelta enorme antes que coincidir conmigo en la orilla. En la segunda bajando por las escaleras de la estación de tren él y subiendo yo, ha optado por esconderse detrás de dos amigas suyas para asi creerse él que no le iba a ver. Llevamos todo el verano, es cierto, sin apenas quedar pero por lo menos cada vez que hasta hoy mismo coincidíamos pues eso, nos saludábamos con la mano, sin decirnos nada eso si la mayoría de las ocasiones, pero en ningún caso huíamos el uno del otro como el ha hecho de mi hace unas horas. Increíble.
Seguro que el Joan le ha llamado después que yo intentase hablar con él hace unos dias para ponerse a salvo asi, anticipadamente de todo aquello que yo le pueda contar, como venganza, despechado. ¿Venganza?, ¡que poco me conoce después de tantos años juntos!, ¡qué pérdida de tiempo como dije al principio, que triste que piense que pueda hacer algo asi! ¡por el!. ¿Y además que iba a poder contar que le comprometiese?. Casi nada. ¿Qué esta pasada Nochevieja muy borracho el me confesó que no descartaba más adelante a lo mejor montárselo con un chico que estuviera muy bueno?. Por favor, si fui yo el que quedé en ridículo, confesándole que a mi también me gustaban, y a diferencia suyo, un montón de clases de chicos, quien le dijo después, también muy borracho, que porque no nos metíamos en su cuarto y lo intentábamos, que a buen seguro que iba a disfrutar. “Uf Alex para mi tu no estás nada bueno jaja” me dijo empujándome y riéndose, apartándome de él. ¿Qué vergonzoso no?,¡pero para mi claro está! Fin de la historia. Bueno no, no del todo , pues si, es verdad que unas semanas después Joan me vino con la aventura esa de que si a final de curso habíamos aprobado todo y no salíamos con ninguna chica en serio, los dos lo podíamos intentar y ver entonces que pasaba. Es verdad ,pero claro, retrocediendo en el tiempo, a esa noche en que estando los dos en la habitación del hotel, en Palma de Mallorca , yo enfermo del estómago, Joan dentro de mi cama en calzoncillos, cuando a él le bastó con poner su brazo alrededor de mi hombro para saber que no le iba a gustar nada montártelo conmigo y que por lo tanto ni siquiera lo iba a intentar...¿Quién fue de nuevo quien quedó en ridículo de los dos?, así que ¿de verdad me crees capaz de ir por ahí contando eso como un estúpido?, ¿acaso piensas que quiero hundirme tanto delante de todos tan solo para arrastrarte conmigo?.
Lo triste es que ya no hay vuelta atrás posible, que hemos dejado de ser amigos, de golpe, me temo que nunca más volveremos a serlo, para siempre, quizás no volvamos ya ni a dirigirnos la palabra. No sé lo que le habrá contado a Javi, supongo que una versión de la historia que no le comprometa a el en lo más mínimo, que en cualquier caso siempre será mucho más creíble que la que yo pueda dar, que nunca he salido o me he enrollado siquiera con una chica . Así que poco puedo hacer.
Y yo mientras, esta tarde de nuevo en la playa, para variar,que sigo como un estúpido dando vueltas en mi cabeza a todo aquello que queda por venir, que me espera. Lo primero de todo, estos últimos dias de verano en que Javi ni siquiera me va a dirigir la palabra . Va a ser horrible soportarlo. Después vendrá, gracias a Dios, un año entero en el que apenas nos veremos, Barcelona, los diferentes horarios de clase no nos harán coincidir, se encargaran en definitiva de separarnos ya por completo. Respiro aliviado. El próximo verano, cuando llegué, quizás si que todo vuelva a ser algo duro sobre todo en los primeros dias pero apuesto que luego será coser y cantar, seguro, coser y cantar y asi, un dia al cruzarnos ya no nos pondremos nerviosos al vernos, pues no significaremos respectivamente absolutamente nada ya el uno para el otro. Y con los años seguro que los dos os casáis y tenéis una mujer y unos hijos guapísmos mientras yo sigo vete a saber como y hasta es posible que en alguna conversación a solas que los dos tengáis, una vez libres de vuestras esposas e hijos, os riáis un poco de mi, acordándoos de lo estúpido, lo callado, lo maricón que era, con mis aparatos en los dientes, mis absurdos planes siempre, mis imprevisibles cambios de humor.
Me está todo bien empleado. La de fines de semana perdidos junto a los dos, sin salir en casa, la de gente que me habré quedado sin conocer por mi culpa y por su culpa también. Quedábamos todas las tardes de verano en los Arcos en la avenida del Castillet
y de ahí o bien íbamos a mi casa o a la de Javi a bañarnos. Yo siempre fingiendo ser como ellos, compitiendo en desventaja con Javi para ser el mejor amigo de Joan, regalándole camisetas, juegos de ordenador que ya no usaba, invitándole a casa a bañarse a cualquier hora, él, que no tenía piscina ni unos padres que le daban todos los caprichos como a Javi y a mi . No me extraña que a veces acabara tan cansado. En resumen cinco años de mi vida perdidos por lo menos.
Cambiando de tema.
Las cita más desastrosa posible.
Me he acordado de ella nada más terminar de leer el e mail que me ha mandado mi americanito, recién llegado a su casa, con una foto adjunta, sacada en Nueva York, durante la escala del vuelo. Me dice que después de un mes vagando por Europa aquello le resulta insoportable, que quizás se venga para Europa en Navidades de nuevo, que me echa de menos...
La cita más desastrosa posible: ocurrió las pasadas Navidades, en el primer dia de vacaciones. Yo salí del metro tan repleto de energía como solo lo puedes estar en un primer dia de vacaciones claro. En los bajos de la Plaza de Cataluña un grupo de chicos y chicas cantaba unos villancicos. ¡Gracias a Dios que ya he dejado todo eso atrás! me dije a mi mismo acordándome de los malditos curas, de la tortura que suponía para mi cada ir a sus clases, soportarlos. Era un dia muy soleado y cuando él me vió aparecer me bastó con ver su expresión en la cara para saber que yo no le gustaba, solo que pensaba que no me lo iba a decir tan a la cara tan claramente. Era un chico de veintidós años, modelo, que la verdad llamaba la atención entre toda la gente que pululaba cercana a las escaleras del metro. “A ver, me dijiste que estabas musculado, que eras guapo –me recriminó en un tono afeminado- estoy harto ya de que me tomen el pelo, ¿por qué demonios me has tenido que mentir? ¡mierda!. Hizo entonces una llamada de teléfono y sin ni siquiera decirme adios quedó con alguien para que le pasara a recoger no muy lejos de donde estábamos. Yo por mi parte, tras dudarlo un poco, inicié de vacio mi vuelta a casa. Los chicos y chicas seguían bajo tierra, cantando sus villancicos y al mirarme en un espejo decidí que nunca más ya diría que era guapo en un chat, a nadie, nunca más, simplemente del montón, uno más, sería lo más apropiado.
En una cafetería de la calle Mallorca por último, en la que me había parado unos minutos después a tomar algo, más que nada para reponerme y tranquilizarme un poco, un chico en chándal y con el pelo muy corto de pronto se levantó y vino hacia mi mesa. Inclinándose y poniendo su cara a un milímetro de la mia me dijo “o dejas de mirarme maricón o te parto la cara”. Luego se volvió hacia su sitio, junto a su chica.