ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
Acerca de
Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
Sindicación
 
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Estaba ya a punto de empezar a imaginar una vida para muchos de los que enfrente mio esperaban a que su cita llegase.

Al lado de la salida de los ferrocarriles el tiempo parecía transcurrir muy lento y la mujer espectacular del chaquetón de piel y su marido ridículo cargado de bolsas de regalos podían haber sido mi primer objetivo, o sino también, el chico que sentado en un banco no dejaba de barajar las cartas y que de repente apareció ante mis ojos acompañado ya por una chica, a la que por cierto le daba a elegir una carta riéndose, ¿sería amiga suya o se la habría ligado alli mismo?.

Pero no, afortunadamente Xavi no llegó esta vez con su media hora de retraso habitual sino que tan solo lo hizo con tan unos diez minutos sobre la hora prevista, y por eso fue que apenas tuve tiempo, supongo.

Aunque la verdad, también me sentía demasiado cansado como para fijarme en alguien mucho.

Lo que de verdad me apetecía y hasta hacía de vez en cuando era cerrar los ojos y esperar a oir su voz para entonces volver a abrirlos de nuevo.

Pero estaba nervioso , y por eso creo que al final no hice ni una cosa ni la otra, es decir ni descansar debidamente la vista, ni obsesionarme con ese chico rubio, que aprovechándose de los típicos trucos de magia parecía estar ligando con esa chica ante mis narices, según oía.



**** ** ***** nos recibió minutos después a Xavi y a mi vestida con un chándal rosa en su habitación del hotel.

Es una chica japonesa que dibuja manga.

Apenas intercambiamos unas pocas palabras me di cuenta que iba hasta arriba.


Llevaba la cremallera de la parte superior del mismo muy abierta dejando prácticamente a la vista sus tetas pues no llevaba sujetador y no sé porque pero de repente me dio por mirarle el paquete a Xavi y la verdad, ya se notaba un montón que estaba empalmado, lo mismo que yo también lo estuve justo después de verselo, aunque no sea mi tipo, no haya posibilidades.


En una cafetería cercana, a las siete en punto de la tarde, frente a un Red Bull, ella comenzó entonces a hablarnos de sus historias, de momento aún no muy conocidas, de todas esas delgadas chicas campesinas japonesas que llenan las mismas, junto a enormes pollas que imaginan las penetran, o pueblerinos reprimidos que intentan hacer sexo con ellas a escondidas.

Ya en el tramo final de la “entrevista” me dí cuenta que estaba claro.

Hacía tiempo que no lo presenciaba pero recordaba uno por uno todos los indicios, un chico y una chica que se ríen, se tocan, se miran a la cara demasiado, ¡cuántas noches pasadas con Joan tratando de detectar esos síntomas para después convencerme que solo pasaban en mi cabeza y que lo inevitable no iba a ocurrir una vez más!.

Claro, de repente, los dos como que empezaron a morrearse.

Y yo que me había dado un plazo de tres horas para estar fuera de casa, sin estudiar, y en vista que estas se encontraban ya muy próximas a cumplirse, no hice sino desaparecer, sabiendo de antemano que Xavi antes del lunes me pondría al corriente de sus aventuras con ella, como siempre hace ahora, en esta época de desenfreno que parece estar viviendo desde que cortó con su novia de toda la vida.


Efectivamente, el lunes al terminar las clases de la universidad recibí su llamada en la que más o menos me dijo que no había dejado de follar todo el domingo y que además había estado en unos sitios rarísimos de fiesta con ella.

“Tengo la polla que hasta al empalmarme todavía me duele” me dijo, casi lo mismo que el chico de Collblanc curiosamente ,el dia anterior, en nuestra cita dominical.


Me llamó a ultimísima hora, cuando yo ya pensaba que no lo iba a hacer y estaba a punto de cenar. Con novedades, ya que no podíamos ir a su casa. Me duché y quedamos finalmente en el portal de mi casa y tras uno o dos minutos de conversación, en cuanto que las luces del garaje, al que habíamos bajado para lo de siempre, se apagaron, él rápidamente me desabrochó el pantalón bajándomelo más debajo de las rodillas e introduciendo su mano dentro de mi boxer azul y blanco.

Yo sentí mucho frio, como si hubiera metido las piernas en agua fria. No me quité la camiseta de hecho como él quería.


“No me la toques que está la pobre sin pilas gracias a mi novia y no se me va a empalmar” me dijo cuando yo intenté meter la mano bajo sus vaqueros.

Note su barba de dos o tres dias casi a continuación, irritando mis mejillas primero y mi cuello después, su cuerpo poco a poco pegándose al mio. Pasaba su lengua incansablemente por mi cara una y otra vez mientras seguía machacándomela ya con el boxer por las rodillas.


“Avísame cuando te vayas a correr mi niño que la próxima semana lo haremos como siempre no te preocupes”


Nos despedimos en el portal de nuevo y ni siquiera lo acompañé hasta el coche.

Unos minutos más tarde recibí un sms suyo de agradecimiento.

"Seguro que tienes a alguien mas como yo entresemana"

 
211


No sé su nombre.

Ni idea de cuantos años puede tener.


Viste como si comprara su ropa en esos pequeños comercios del barrio a los que nadie de menos de treinta y cinco o cuarenta años entra ya a comprar ropa por lo antigua y pasada de moda que esta es.

Y si, quizás tenga veinte años pero también por su aspecto es posible que ya haya cumplido los cuarenta.

Es gordito, con gafas y un poco calvo. Si lo ves, lo más normal es que lleve unos pantalones de tergal grises y una americana negra. Si coincides por lo que voy a contar con él tu también, ya sabes, hablamos de la misma persona.


El año pasado a las siete de la mañana ya se mostraba a al entrada del metro lleno de entusiasmo y encantado de la vida, repartiendo el diario gratuito. Vociferaba y casi te obligaba a que te lo llevaras aunque luego, siempre te daba las gracias por hacerlo.

Y este año como recompensa ahí sigue, pero con otro diario diferente al del año pasado, supongo que le pagan más.

Igualmente, comienza a repartirlo antes que los demás, y con mas entusiasmo y educación por supuesto que ellos.

Yo no tengo casi otra opción que cogérselo a él .

Como casi todos..


Pero además a partir de las diez de la mañana lo puedes ver también trabajando como reponedor en un supermercado Condis. Y haciendo como de costumbre en unos pocos minutos lo que a otros les toma una hora casi.

Se toma en serio su trabajo, lo hace a conciencia, mientras el resto de sus compañeros trabajan con desgana, intercalando conversaciones particulares, chistes, miradas a las chicas que por entre los diferentes expositores pasean.

No se queja de lo que pesan los recipientes de ocho litros de agua que ha de colocar en la estantería más alta. Ni de las preguntas que los clientes le hacen y que interrumpen el ritmo de su trabajo.

Siempre sonríe y por supuesto te da las gracias a ti, como si en realidad no le hubieras molestado lo más mínimo.

Y por eso será que la supervisora de la linea de cajas un dia le dijo que era el mejor, el número uno.


Pero no todo termina aquí.

Los fines de semana por la tarde trabaja en un Fresh & Ready.

Aunque aquí y a diferencia de los dos trabajos anteriores no se muestra tan amable, probablemente debido a que el público con el que tiene que tratar es de lo peor. Turistas en bermudas en pleno mes de noviembre, niñatos , ocupas anti sistema con ganas de pelea recién llegados de cualquier barrio elegante de Barcelona que es donde viven sus padres y de donde en realidad vienen.

Todos se empeñan en hacerle la vida imposible, riéndose de él muchas veces.

Y entonces si que por fin asoma a su cara una expresión de agobio, de odiar su trabajo con todas sus fuerzas, como la mayoría de la gente.



Entre semana, a última hora de la tarde, lo puedo ver en la cafetería que hay al lado de mi gimnasio.

Sentado solo en una mesa al fondo que era precisamente la que yo solía ocupar, tomando un café y leyendo los dos o tres periódicos del dia que están encima de la mesa.

Yo entró alli a tomar una Coca Cola antes de meterme a nadar y vuelvo a hacerlo aproximadamente un par de horas después, ya de vuelta a casa, para comprarme un emparedado vegetal y como que, únicamente él sigue alli ya, con la misma taza café de antes, obviamente vacia, y los periódicos del dia también sobre la mesa de cristal.



No sé hasta que hora se queda alli.

No mucho, supongo porque ya están a punto de cerrar.

Ni donde va después.

Quizás se de un paseo por la Rambla de Cataluña y atravesándola llegue hasta Paseo de Gracia a eso de las diez de la noche.


En cualquier caso no debe retrasarse mucho, mañana tendrá de nuevo que madrugar, estar a las seis y media ya preparado para empezar a repartir los periódicos gratuitos a todos.
 
210
He vuelto al discman. Supongo que por unos dias solamente. Y al salir del trabajo, de clase, de la piscina, como siempre solamente me quito los auriculares de la oreja en caso que sea totalmente imprescindible el hacerlo y no quepa otra opción.

Por ejemplo, cuando el chico de la hamburguesería a mediodía me cobra el menú grande en vez del mediano, o me advierte que si pago con ticket- restaurante y un par de Euros pierdo todo el cambio, y he entonces de advertirle de su error y desgraciadamente salir de nuevo al mundo exterior.


He vuelto al discman, a todos esos discos austrohúngaros del 2001-2002 que a fecha de hoy me suenan tan....¿ridículos?, pero que aún asi, pese a todo, son tan fieles testimonios de un mundo pasado, de todas sus mentiras , que consiguen hasta asustarme un poco la verdad al volver a oirlos por primera vez en años.

Y por cierto, si, Sandie Bcn y El Chico Gris ,autores de los primeros blogs que leí en su web, nunca llegamos a conocernos entre nosotros pese a que siempre hablábamos de quedar para ir a comprar discos al centro o acudir a algún concierto juntos.
Supongo que era yo el más necesitado de todos ellos, que los dos mucho mayores que yo ya tenían más o menos estructurada su vida y no necesitaban complicársela conmigo. Y yo también tenía a Joan que era como tener nada aunque a mi me bastaba.

Hoy los chistes que entonces me hacían sonreir han perdido toda su vigencia, la frivolidad de sus letras me doy cuenta que lo que quizás escondía era una alarmante falta de talento.

Hoy es uno de esos dias que parece que no termina nunca de amanecer en Barcelona.

A las dos del mediodía y gracias a la niebla parece que te acabas de levantar y subir la persiana del dormitorio, y aparentemente en vez de ir a comer lo que tienes que hacer es ir a desayunar. ¿O no?




¿Puede hacerse un Big Mac con bacón? discuten a gritos en la planta de abajo, lo suficientemente alto como para captar mi atención y hacerme presionar el pause.

Por un lado está el chico que me atendió antes, gordito, torpe, con un bigote incipiente, seguro que en su primer dia de trabajo y por eso sonriendo por puro nerviosismo únicamente a todos los clientes, tratando de ocultar el desastre que se avecina, y por otro, tres tios que descubro que son de mi trabajo acorralándolo, envalentonados por ser los tres muy brillantes y listos y él tan solo un puto hamburguesero con su nombre escrito en una placa para que todo les resulte más fácil.

Al final la supervisora aparece y en unos pocos segundos todo arreglado, todos contentos. Ellos tienen su comida para llevarse a toda prisa a la oficina tal y como la quieren y el chico en otra caja está ya atendiendo a unas chicas que parecen ser mucho más amables que ellos y no tan problemáticas.

Vuelta a Chico y Chica pues, sin más dilación.




En el fondo las cosas en algunos aspectos no han cambiado demasiado demasiado.


El colegio estaba lleno de gente feliz que se lo pasaba genial, lo mismo que la facultad después, y el trabajo ahora. Por supuesto que no puede ser cierto, que tiene que haber muchos disimulando , pero eso es algo que he aprendido hace relativamente poco, algo que hace seis años yo desconocía por completo. Y es difícil ser, o mejor dicho sentirse el chico más triste de todo Barcelona, ese que ve de color blanco aquello que todos los demás ven de color negro, que dice si a todo lo que los demás dicen no.




Por eso me gusta quedar con el chico de Collblanc aunque es cierto que no hacemos gran cosa.

Este domingo por la tarde nada más sentarme yo en su sofá él ya empezó a manosearme el paquete y acto seguido obviamente los dos acabamos masturbándonos mutuamente. Primero en dicho sofá y luego pasada una media hora ya desnudos en su cama, los dos mirando hacia el techo, machacándomela él a mi y yo a él.

Son las reglas que él estableció y la verdad, empieza ser una costumbre el recibir un sms suyo el domingo a mediodía para ir a su casa a hacer lo mismo de hace siete dias.

Yo siempre digo que si, sin exigir nada más a cambio, aunque esta última vez como novedad, él si que apoyo su cara en mi hombro al terminar y yo claro le abracé, tumbado en la cama a su lado como estaba.


Pero me gustar mirarle a los ojos y ver que está hecho un lio, al pensar en su novia, en su otra vida, cuyas fotos por cierto llenan un tablón de corcho que tiene sobre la cama y nada hacen presagiar lo que él yo hemos hecho en su casa los tres últimos fines de semana.

Supongo que le gustaría tocarme otra cosa aparte de mi polla, lo mismo que yo a él la verdad, hacer más cosas de las que hacemos, pero eso ya sería engañarla como me dijo en nuestro estreno cuando yo ya se propuse y el se negó.

Dice que no le gustan los chicos, que le gusto yo y punto y solo para pajearnos y nada más.

Pero por la manera que se lanza sobre mi nada más abrirme la puerta de su casa diría que no es del todo verdad.

Y por su mirada al despedirnos pues lo mismo.
 
209


Chico muerto: en el último tramo de la Avenida Diagonal anoche a eso de la una de la madrugada, temblando de frio, sintiendo como si alguien le metiera los dedos en los ojos y no se los quisiera bajo ningún concepto sacar, haciendo recapitulación pese al dolor de cabeza, recordando el dia que como siempre comenzó a la siete de la mañana cuando el despertador sonó.

Luego vino trabajo y luego la universidad y por último la vuelta al trabajo, donde y gracias a un libro de Excel que hace tres años compró para pasar un par de esos dias aburridos que antes tenía , afortunadamente J y él no se han tenido que pasar el resto de la noche pasada trabajando, han salvado el culo, han podido terminar a tiempo el trabajo justo cuando nadie apostaba por ellos y ya calculaban que tipo de bronca les iba a caer encima el próximo lunes.


Hay cientos de coches que pasan a toda velocidad a su lado, llenos de chicos y chicas con ropas de colores, y canciones alegres cantadas por tipos tristes, sonando a ráfagas en sus equipos de sonido, envolviéndole en plena madrugada, pero a él ya no le importa, no le obsesiona como antes lo hacía, ese no es su mundo y lo sabe,

¿Dónde quedaron su sonrisa, sus ganas de salir una noche tras otra, su capacidad de enamorarse de un chico casi al dia, sus ganas, sus deseos de ser cien por cien feliz, su fé ciega en ello, en que lo iba a conseguir?

No lo sabe.

Mejor asi.



Chico muerto: quizás su padre pudo intuirlo todo, quizás notó que estaba a punto de venirse abajo cuando fue a recogerlo esa misma noche en coche a la puerta de la oficina para que no gastase el dinero en un taxi. Por eso a lo mejor decidió nada más ver como cerraba la puerta y se ataba el cinturón de seguridad, viéndolo tan mal, llevarle a dar una larga vuelta por la ciudad antes de volver a casa.

Aparecieron los dos en el barrio humilde donde hace muchos años vivían en un edifico muy alto y que hoy tiene un anuncio luminoso enorme en su azotea, y su padre, mientras lo recorrían muy lentamente, sin bajarse por supuesto del coche, le habló a él de lo último que él quería que le hablasen, mencionando una por una todas esas palabras que a nadie le gusta hoy en dia pronunciar, que están tan pasadas de moda: todos esos consejos que él duda que muchos otros padres den hoy a sus hijos o quieran realmente para ellos.

“Tienes que trabajar mucho sin esperar recompensa a corto plazo, tienes que ser responsable, tienes que ser honesto, guiarte por una ética etc etc, hacer lo que te digan”... Sus planes de futuro además, según le informó casi sin solución de continuidad, pasaban por en cuanto que él terminase la carrera, vender su parte del negocio a su socio y si él ya estaba asentado del todo ¿? volverse a Sevilla para pasar alli al menos medio año.

Menuda bomba.


De alguna forma a él, a partir de ese momento, le quedó pues más que claro que solo le quedaba una opción, seguir adelante, ser fuerte. No podía ni debía rendirse pues si lo hacía ahora ya estaba sembrado el precedente para el resto de su vida.

Aguantaría.

Si, aguantaría.

Fué curioso, una sorpresa por supuesto, ver a su padre y a su madre de repente con planes a largo plazo , planes a largo plazo en los que él ya por primera vez no contaba nada o casi nada, no era el centro en torno al cual todos ellos giraban.

Pensó más tarde, al entrar en su cuarto, que no era nada alegre, como siempre había pensado que lo sería, sino más bien todo lo contrario. De alguna él quería seguir viviendo, cenando, comprando en el Carrefour con ellos y no por su cuenta.

Es una mala noche -se dijo a si mismo- la cabeza me va a estallar, mañana lo veré todo de diferente forma.



Chico Muerto: imagina si lo estaba que hasta rechazó después de cenar, cerca ce las cuatro, una invitación para pajearse por cam del mismísimo R***Tk que es su favorito para hacer estas cosas, con quien más disfruta, siempre eso si que no haga el cabrón como le gusta hacer a R***Tk y de repente le desconecte la cámara dejándole a dos velas, suplicándole porque vuelva a conectarla, a punto de correrse. Se arrepentirá, seguro, lo tuvo muy claro por supuesto pero no podía más, se caía de sueño.



Chico medio vivo, esta tarde noche, nadando en la piscina.

Como este año ya no están ni Marta ni Eva ni Rafa resulta pues, que después de clase no hay nada que hacer, o rastro alguno de vida social.

El lado bueno de todo sin embargo es que puede venir a nadar todos los dias, y esa media hora al dia en que no tiene que pensar en nada, escuchar, tomar apuntes, sonreir es, se atrevería a decir el mejor momento del mismo, porque le deja casi como nuevo.


Escucha ahora mismo el sonido de los coches en la calle y se los imagina llenos de gente joven, todos de fiesta pero bueno, ya han empezado y hasta Junio no se irán salvo por breves períodos. Se refiere a los fines de semana de chándal y flexo, de pasar apuntes para estudiarlos luego a lo largo y ancho del mismo y casi nada más.

Poco que añadir.

Si, ya viste su chándal rojo, tiene el portátil encendido, la luz del flexo apuntando la mesa de estudio.

Esta a punto de ponerse a ello.

No importa, es mejor asi, hoy si se siente vivo, lleno de motivos.

 
208


¿Por qué?

¿Cuál es el motivo?


En esa noche de sábado en que los miembros masculinos de “la secta” decidieron que no íbamos a ir a S. sino a un par de bares nada más, en uno de ellos en especial que fue cuando el chico italiano de flequillo y pelo lacio llamó la atención a Ingrid y su novia y les dijo que porque no me presentaban. En toda esa conversación que él y yo mantuvimos durante la hora siguiente acerca de si le gustaba Barcelona, si yo había estado yo alguna vez en Italia y cuanto tiempo llevaba saliendo por el ambiente por ejemplo, Genis no existía casi, no era nada o nadie importante, un amigo cuyo tiempo había terminado ya, alguien del pasado, solo eso.Pero llegado el momento en que yo tenía que demostrarle al chico cuyo flequillo le tapaba por completo el ojo derecho, que yo era normal y que no tenía mucho que ver con el resto de mis “amigos”, que odiaba el aburrimiento, pues como que no encontré otra solución que acabar recurriendo a él, mandándole un sms para ver si su invitación para el after cerca del aeropuerto seguía en pie. Y claro, en cuanto que me llegó su respuesta afirmativa, el chico taliano, el chico con coche cuyo nombre no sabía entonces ni sé ahora y yo,como que nos fuimos hacia allá a toda velocidad en busca de la diversión de verdad,.

“Si, claro, debes saber que a mi me gusta como al que más divertirme y sino ya verás que tipo de gente conozco, las copas gratis que sacamos, las drogas que en el caso que quieras te van a poder pasar” le dije sin palabras nada más entrar en el polígono industrial.

“Soy lo más de lo más ya verás”



Genis apareció en la puerta apenas le llamé.

Nos besamos ligeramente en la boca y casi sin más prolegómenos los cuatro nos metimos dentro.

Le miré a la cara y fue extraño, porque el otro dia cuando nos habíamos encontrado después de muchos meses sin saber el uno del otro yo había sentido como si en realidad todo siguiera igual, no nos hubiéramos dejado de ver durante todo ese período.

Y sin embargo, cuando este domingo de madrugada yo volví a verlo, tan solo seis dias después, la impresión que me produjo este nuevo encuentro resultó ser todo lo contrario, como si yo llevara años sin verlo o saber de él , o Genis fuera ya una persona completamente diferente a aquella que yo conocí, a la que durante un pequeño período de mi vida dediqué la mayoría de mis pensamientos pero que ya sin saber el motivo no significa nada para mi.



Iba hasta arriba como imaginaba.

El labio le temblaba cuando empezaba a hablar y lo mismo el párpado derecho.

No sé si en broma o sabiendo él aquello que yo pretendía fingir ante mis acompañantes, él me abrazó de nuevo y a modo de información les dijo que los dos éramos los mejores amigos del mundo, uña y carne para casi a continuación eso si, ya ir al negocio.

Tanto el chico que nos había traído en coche como el chico italiano le compraron algo de coca. Yo me decanté por un par de pastillas que me prometió que eran de lo mejor del mercado.



¿Por qué?

¿Cuál es el motivo?

El es mucho más guapo que yo. El tiene un rabo mucho más grande que el mio. Su éxito una noche más que coincidimos ridiculizó el mio. Y sin embargo ¿Por qué me da tanta pena verlo?, ¿Por qué solo pienso en lo que me gustaría poder protegerle de toda esta mierda que nos rodea?, ¿Porque le doy dinero que se de sobras que necesita a cambio de unas pastillas que acabo tirando por el retrete?



Si, es cierto, el chico italiano perdió de repente todo el interés en mi, nada más conocerlo o ver el nivel de tios que había alli dentro, no sé.

Si, es cierto, lo intentó con él pero fue rechazado por Genis al menos un par de veces que yo pude ver.

Si, es cierto, yo quería llorar cada vez que lo veía bailar como un poseso, ir al baño a por más, dejarse meter mano en el paquete por cualquier tio super musculado.

Quería llorar pero no hacer lo de antes, hace meses.

Quería abrazarle y sacarlo de alli pero no para bajarle los pantalones y arrodillarme ante él.

Quería que fuera un poco más consciente, que supiera que todo pasa factura, que a nadie le importa nada alli dentro , él incluido, quería tantas cosas y tan diferentes todas...


Creo que simplemente quiero un futuro mejor para él casi tanto como lo quiero para mi mismo.


A las ocho y media de la mañana salí de alli sin ni siquiera poder despedirme, al estar él totalmente inlocalizable o indisponible dependiendo del momento


Ni siquiera sé ya si lo volveré a ver más.
 
207

ASI ES COMO DEBERIA SER ESTE BLOG

Luna y yo quedamos como todos los lunes por la noche delante del Citrus para ponernos al dia de nuestros respectivos fines de semana.

Aunque llegaba tarde la verdad es que no me molesté lo más mínimo en darme prisa pues ella ,de sobras, ya se ha acostumbrado a mis retrasos y sabe como ocupar el tiempo durante los mismos.

Anoche cuando la vi desde lejos estaba guapísima con su traje negro de Adolfo Domínguez y su bolso a juego Marc Jacobs, aunque yo tampoco debía de estar nada mal con esa chaqueta Burberry por la que el sábado había pagado una fortuna.

Luna es una chica increíble, (te quiero un montón y tu lo sabes, me sabes escuchar como nadie, haces que no me vuelva loco), y por eso yo me alegro tanto como ella que todo le vaya ahora mismo tan genial y que esté en una especie de luna de miel con su trabajo, en el que por cierto dice sentirse por fin tan realizada aparte de excelentemente pagada añado yo.


¿La cena?, bueno pues fue lo mismo que otras muchas cenas de Lunes entre ambos.

Regadas en vino francés, con un postre excesivo que solo pedimos por gula, sabiendo de antemano que no íbamos a poder con él y sobre todo, con los dos poniendo verde a todos esos que creen ser lo más y son feos y vulgares, a los no muy agraciados físicamente que hasta se nos acercaron el sábado en busca de cacho.

Esa es obviamente nuestra actividad favorita, la que tanto nos divierte y a la que I., que aparte de conocido nuestro es el gerente del restaurante, siempre se nos acaba por unir cuando la mayoría de sus clientes ya se han ido. El si que sabe de historias para aburrir, para hundir definitivamente a todos esos personajillos que parecen moverse por encima del bien y del mal, siendo casi intocables, lástima que nunca cuente nada aparte de solo unos míseros detalles que nos dejan a Luna y a mi intrigadísimos, cavilando durante el resto de la semana acerca de quienes pueden ser sus protagonistas.

Luna y yo nos despedimos cerca de medianoche hasta el viernes, en que iremos a ver a el Pou, la Espert y la Sardá al teatro.

I y yo nos perdimos luego en un pequeño bar donde cada infusión que te pedías te la cobraban a precio de cubata como mínimo.

Finalmente acabamos en su ático de Gracia, follando y por eso cuando hoy a las siete sonó el despertador pensé que no iba poder levantarme habiendo dormido tan poco como lo había hecho.

Sin embargo I. que llevaba unos minutos ya despierto aprovechó mientras me duchaba para prepararme uno de sus célebres desayunos y con ellos, el resto del dia la verdad ha sido coser y cantar.

Tan simple como eso.


Y ASI ES COMO SIN EMBARGO ES



Salí a toda prisa de la piscina pues iba con el tiempo justo.


Corriendo como un poseso llegué a la puerta del Mc Donalds a las nueve y cinco de la noche y como no había nadie allí supuse que una vez más Luna llegaba tarde, asi que lo que hice fue sentarme a esperarla a la salida de la parada del metro.

Como quince minutos después no había llegado todavía, la llamé al móvil, pensando que a lo mejor como no había llegado yo puntual se había ido, y bueno, nada más hablar con ella me di cuenta que lo que había pasado realmente es que se había olvidado por completo de nuestra cita.

Me contó como excusa que esa tarde en “la secta” su novia y ella junto a más gente habían estado involucrados en alguna discusión apasionante sobre algo relacionado con los gays y las lesbianas claro, y que por supuesto lo nuestro se le había pasado por completo.

Estaban ellas dos y Guille en el coche de la novia de Luna deduje por lo que se oía, y bueno, entonces no se me ocurrió otra cosa que decirle que por supuesto que no hacía falta que viniesen ya, que ya me las arreglaría yo solo. Ella me habló de quedar este sábado para ir a nadar y yo le dije que si, que claro, pero como sé de sobras que le saldrá algo yo me iré por mi cuenta y si me llama pues mira, mejor.


“Hola” oí a mi espalda nada más colgarle el teléfono.

Un “hola” pronunciado con temor por no saber si esa persona a la que se lo dices te va a contestar o directamente va a pasar de ti.

Pero yo que sabía de sobras quien podía ser, quien era él, sin ni siquiera darme la vuelta del todo como que le contesté lo más amablemente que pude.


Genis se ha dejado el pelo más largo, ha adelgazado un poco también, y en chándal como yo anoche parecía recién salido de otro gimnasio diferente al mio, aunque en realidad de donde venía fuera de trabajar en la cadena rival en la que curiosamente acabamos cenando los dos, poniéndome él al dia de su vida.

No se fué a Ibiza en verano, simplemente se esfumó porque estaba demasiado metido en lios y era lo mejor. El fin de semana pasado por cierto reapareció y bueno, menudo éxito según me dijo, la gente le paraba constantemente para preguntarle que había sido de él....

Hay gente que puede pasarse horas hablando de si mismo, que piensa que el mundo gira alrededor suyo, que se cree que por ser conocido y adulado por cuatro personas es ya el rey de la noche, que muestra orgulloso un tatuaje en japonés en su cuello y se te pone a hablar de house como si a estas alturas eso significase ya algo....


Cuando hoy a las siete sonó el despertador no sé porque le añadí a él como un motivo más para levantarme.

Me había despertado frotándome contra el colchón, recordando, imaginando todo lo que podría volver a pasar entre ambos ahora que él había vuelto y yo estaba en su lista de pases Vip, consumiciones gratuitas en el after para que el va a trabajar.

Pero no, pasaran muchas muchas cosas en mi cabeza seguro, pero en ningún sitio más.

Asi es como resulta más excitante ya.



 
206

La chica de mirada perdida del Razz le dijo tras tropezarse con él y caerse casi al suelo;

“Eres tan guapo como un dia soñé que mi novio lo iba a ser, tan joven que aún no debes de saber lo que es la envidia y tus amigos son de esos a los que todos deben desear conocer, y tal y como yo a veces imagino que son los mios.”

El chico de mirada perdida no supo muy bien que responderle, que hacer.

Vió, eso si, como un amigo de ella se reía y la abrazaba por detrás, apartándola de la escena, y como su mejor amiga le decía enfadada que ya era hora de volver a casa.

El chico volvió entonces de nuevo a bailar una versión remezclada de una canción de los Hooks, junto a su amigo, al que apenas conocía.

Era un chico de la facultad junto al que esa misma noche había terminado un trabajo y que después le había invitado a emborracharse, un chico que si bien no era guapo si que tenía un cuerpo fibrado y que llevaba además unos vaqueros que le habían costado tanto como a él sus vaqueros, su jersey y sus boxer juntos y que cerraba los ojos mientras bailaba y no dejaba de ir al baño para lo que el chico de la mirada perdida creía imaginar.

Una hora después le pareció oir algo parecido a “tengo la polla que se me va a salir del pantalón” saliendo de su boca, cuando al oido él le dijo que porque no se iban a otro lugar mejor.

Al chico de la mirada perdida le dió igual entonces aquí que allá, chupársela o que se la chuparan, pues intuía que era eso lo que iba a acabar pasando entre ambos.

Esa era la razón por la que a él le apetecía irse de alli , le había obligado casi a emborracharse.

En caso que no hubiera conseguido ninguna chica al amanecer siempre estaría él chico de la mirada perdida para aliviarle seguro que pensaba.




Ya en la calle, la chica de la mirada perdida estaba sentada en un banco y sin nadie alrededor y el chico de la mirada perdida como que hasta se lo llegó a pensar.

Abrise paso entre los diferentes grupos de chicos y chicas que al amanecer acababan de salir del Razz y que debatían en grupos entre continuar la fiesta o no. Acercarse a su banco, él solo claro, no fuera que ser que su amigo lo estropeara todo y pensaran que solo querían aprovecharse de ella. Sentarse a su lado y hablarle de lo mal que estaba, de lo cansado que sentía e invitarla a desayunar cerca de Universidad a ver como resultaba ser, todo eso estaba claro que era una opción, o más que eso, aquello que debía hacer pero su amigo no le iba a dejar escapar tan fácilmente y bueno....además le apetecía mucho que se la chuparan, o tenérsela que chupar, esto último un poco menos y claro, ¿y si ella ni se acordaba ya de él?, o ¿no había visto lo que debía haber visto?.

El chico de la mirada perdida recapacitando en que no creía ser demasiado guapo, en que él no iba con ningún grupo de amigos sino con solo otro chico, se encontró de repente tan lejos de ella que ya no era posible volver atrás a proponerle alguno de sus planes. Solo cabía ya subir al coche de su amigo, llamado como él, y bueno, esperar que él se lo propusiera y aceptar entonces hacerlo, sin decirle nada, o bien bajándose él los pantalones en el asiento de copiloto o bien inclinándose directamente hacia su entrepierna y abriendo su bragueta para llevarse su polla a la boca lo más rápido posible.

Se sentó pues esperando y él arrancó el coche y siguió esperando durante todo el trayecto.




El chico de la mirada de la perdida se acordó se acordó una y otra vez de las palabras de la chica de la mirada perdida en el after de la parte alta de Barcelona. Solo porque le gustaría habérselas dicho a un chico que vestía una camiseta morada y unos vaqueros rotos a la altura del culo casi y del que no podía apartar su mirada. Además, hasta se lo presentaron , pero abrazado a su novia, bueno, pues solo le quedó la opción entonces de quedarse con las ganas, recordar su nombre y la perfección de su cara vista de muy cerca, y por supuesto, seguir fijándose en otros chicos a los que poder soltarles esas mismas palabras sin que le partieran la cara alli mismo.

Mientras , Alex , su amigo, desapareció y volvió a aparecer, pues al parecer había encontrado plan con una chica muy morena que llevaba un minúsculo vestido de flores verdes sobre un fondo color crema. Ël hasta le ofreció llevarle a casa antes de irse ellos a follar pero el chico de la mirada perdida le dijo que no hacía falta, que los acompañaría fuera y se cogería el metro que llevaba ya algunas horas funcionando para volver a casa.

La chica de la mirada perdida era rubia, tenía la boca grande, abierta siempre por cierto, parecía excesivamente delgada e iba muy maquillada y llevaba unas medias rosas y blancas, un bolso negro y rosa y una camiseta roja de Emily creo.

Yo, el chico de la mirada perdida, llevaba unos jeans, unas zapatillas a cuadros negros y blancos, una camiseta verde con una Vespa dibujada en su parte trasera, un jersey a rombos blancos y rosas.

Lo digo más que nada por si acaso....




Al chico de Collblanc esa tarde de domingo le debió gustar recibir su leche en primer lugar, ya que se la extendió por todo el pectoral.

Cuando el chico de la mirada perdida recibió su ración, repitió también aquello que el chico de Collblanc había hecho, permaneciendo luego ambos tumbados en la cama, uno al lado del otro, en silencio, completamente desnudos.

Cuando el chico de Collblanc volvió de nuevo a empezar a machacársela, colocando su mano bajo el culo del chico de la mirada perdida para hacerle un dedo, el chico de la mirada perdida le preguntó si se la podía chupar a lo que el chico de Collblanc le dijo que no, que solo como habían acordado antes en el chat, masturbaciones y caricias.

Entonces él se puso manos a la obra también, agarrando con fuerza la polla de su compañero y empezando a mover su. mano de arriba a abajo frenéticamente.

No tardó mucho en sentir de nuevo el calor de su semen en el costado izquierdo y rápidamente él también se corrió

El chico de la mirada perdida cree que entonces los dos se durmieron por unos pocos minutos eso si, el uno junto al otro, sobre su cama, cansados.

Tenemos que volver a quedar le dijo el chico de Collblanc a las diez de la noche dejando al chico de la mirada perdida frente a su casa , apagando el motor del coche.

Claro, le contesto él, sin mirar a ningún sitio en concreto para variar.


 
205 NUESTROS PADRES


El padre biológico se largó nada más enterarse que Alicia estaba embarazada, dejando solo entonces al aire todos esos detalles que hasta ese mismo momento habian permanecido ocultos y que nadie sabía y que hablaban acerca de que era él un hombre casado, que solo estaba en Barcelona de paso, por un año y que no queria nada serio que le comprometiese más allá de esos doce meses ,su estancia en la ciudad, a los que se había comprometido con su empresa.

Alicia afortunadamente ya tenía entonces un buen trabajo y por eso ni por un momento pensó en abortar gracias a Dios.

A fecha de hoy al pensarlo incluso se alegra que semejante cabrón la dejase tan tirada como la dejó. Ha sido mejor asi se dice a si misma.

Esta tarde ella mira fijamente a Rodrigo, el hijo de ambos, sin poder quitarle los ojos de encima, y sabe que a él, su padre, no le gustaria mucho como ha salido.

No es nada deportista , está un poco gordito, no le preocupa además saber las ultimas novedades del mundo del motor. Más bien hasta es bastante afeminado en sus movimientos y en su voz, y su mundo es la música, tanto que el verano pasado madre e hijo no hicieron otra cosa que seguir durante dos semanas a una cantante relativamente famosa a lo largo de Espana, concierto tras concierto.


Ahora ambos se encuentran en un centro comercial que por primera vez aparece ya con el tipico ambiente navideno de luces de colores y guirnaldas colgadas por todas partes. Rodrigo por cierto, se puso un pendiente con un "brillante" como dice él en la oreja derecha y hoy está muy orgulloso de mostrarlo a todo aquel que quiera verlo,se siente tan feliz.

Ella mira como su hijo observa a los chicos que hay en la tienda de ropa junto a él, y lo ve hablando con el dependiente y moviendo las manos a la vez muy exageradamente y lo sabe claro, ahora solo falta que él se lo diga algún dia, cuanto antes mejor.

Hasta se alegra por ello.


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Juan y Maria por un lado y Enrique y Tere por otro, tienen una larga historia en común, repleta de madrugones en fin de semana, de campos de futbol de chavales de barrio donde se disputa la liga infantil y juvenil, de destartalados vestuarios en los que deben de explicarles las tácticas a seguir mientras ellos se cambian , de comidas despues de esos partidos también, junto a sus hijos y el resto de los jugadores y sus padres, en un enorme asador de pollos de la autopista .

Son por lo tanto lo que podriamos llamar buenos amigos, muy buenos amigos en realidad.

Hace un mes sin embargo, algo cambió entre los dos matrimonios, algo relacionado con sus hijos y con ellos mismos también.

Todo además sucedio en un par de dias nada solo.


Primero fue el ascenso que Enrique habia tenido en el trabajo y que ya no los situaba a ambos en el mismo nivel económico en el que les resultaba tan cómodo ser amigos, y despues, en esa misma semana , también, que fuera el hijo de Enrique y Tere y no el suyo al que un importante equipo de futbol fichó a sugerencia de su ojeador, como que tampoco les ayudó mucho a tomarse las cosas con la calma debida.


Desde entonces pasa que Juan y Maria se sienten incómodos cada vez que se los encuentran el fin de semana, como si en cualquier momento les pudieran reprochar el éxito de su hijo, su nueva situacion economica.

Imaginan en silencio como el próximo año él ya no seguirá en el equipo, habrá dado el salto con el que todos sueñan inútilemente , su hijo incluido, y si es cierto, la envida los va devorando poco a poco por dentro, muy poco a poco, haciendo que nada más entrar al coche al salir del asador ya empiecen ya a criticarlos por ejemplo.

Su hijo se revuelve en el asiento trasero del coche porque no entiende muy bien que pasa y es obvio que le disgusta que los dos les critiquen, algo que nunca antes han hecho.

El se alegra mucho por Fede pero de repente su padre le aconseja que ¡Por Dios! , no sea tan tonto y confiado, que Enrique es un lameculos en el trabajo y seguro que Fede tampoco ha jugado muy limpio con él.

De repente se pone a llover.


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No hay casi nada mas doloroso para unos padres que ver a un hijo triste siempre. Por eso es que desde crio le han dado tantos caprichos a lo mejor.

Muchas veces a los dos les parecia que lo estaba superando, otras sin embargo suponían que él lloraba en la habitacion y por eso no queria salir y apenados ambos cenaban en vista que a él no le apetecía hacerlo, sin decirse nada el uno al otro.


No sabían por donde atacarlo, su hijo no hablaba mucho, tenian miedo de hundirlo mas, o hacer su herida mas profunda, su hijo no tenia nada que ver con ellos, ¿quien podía haberlo sabido de antemano que fuera a ser asi?.

Para empezar ellos dos apenas tenian estudios y su hijo mientras, sacaba siempre las mejores notas de clase. Físicamente también eran totalmente contrapuestos, ellos dos bajitos y regordetes y su hijo muy alto y delgado.

Asi que ¿Qué hacer?

A los diecisiete ya si que se les escapó definitivamente.

Primero cuando le compraron el telefono móvil por Navidades y luego, al llegar el verano, cuando recibió un ordenador para él solo.

Ahora sus amigos ya no "pasaban" obligatoriamente por el teléfono familiar, podía pues, haber novedades y ellos ni siquiera enterarse de las mismas. Y su ordenador seguro que guardaba todas sus historias dentro de el, absolutamente inaccesibles para ella ya pensaba su madre, como antes de comprárselo.


Había muchas veces revisado sus cuadernos, y sabia de la existencia de dos o tres llenos de "poesias" y fotos pegadas a sus hojas de sus mejores amigos. Y hubiera sido hasta normal, cosas de la edad, pero claro, cuando un dia vió una foto de su mejor amigo con un minúsculo bañador solo encima y una especie de declaracion de amor escrita por él hacia su amigo casi desnudo en las paginas posteriores del cuaderno, el mundo se derrumbó a sus pies definitivamente, y cada vez que los viernes por la noche lo ojeaba y veia que de lo escrito durante la semana no era sino más de lo mismo, más profunda parecía su caida, bueno no solo suya, sino de ella y su marido, que ya definitivamente no sabían casi ni como mirarle a la cara sin que él notase algo raro.


Hoy ,dia festivo, por la tarde Fede y el hijo de Juan y Maria han quedado para tomarse unas cuantas cervezas cerca de Plobe Sec y Rodrigo y el chico alto y delgado también, para conocerse por fin, después de tanto hablar y verse en el ordenador.