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No sé porque asocié a Xavi con esas dos chicas que montadas ambas en una moto bajaban por La Rambla , este pasado lunes, cada una con un casco con la bandera independentista catalana puesto.
A lo mejor fue porque él a veces también, sobre todo cuando bebe, se pone de lo más pesado con eso de la nación catalana, si, obviamente fue por eso.
El caso es que yo antes había llamado al trabajo, nada más salir de casa, para decir que esa mañana no iba a trabajar. Y habiendo desayunado ya en el Vips mis planes no distaban mucho de visitar la Fnac, el Corte Inglés y asi , sin más, pasar la mañana tranquilamente, quizás con pequeñas incursiones en los servicios por si caía algo.
Pero ya digo, al verlas pasar a mi lado, a toda velocidad sobre su moto, me acordé de Xavi y de lo aburrido que dice que está desde que ya no tiene trabajo y entonces lo decidí, era mucho mejor llamarle, no pasar la mañana solo, hablar con alguien, una persona por lo menos, no fuera a ser que luego por la tarde en clase nadie me dirigiera la palabra, me preguntara algo y asi , de esa forma, terminase el dia en blanco.
A las once de la mañana él ya estaba en la puerta del Sfera esperándome.
Como yo ya había estado curioseando por la Fnac , nuestra ruta consistió, una vez que él también desayuno a su forma en una heladería próxima, en ir primero por las tiendas de discos de la calle Tallers, luego a un sex shop al que él se empeñó en que entrásemos, para acabar por último en el “Continuará” ojeándolo todo pero sin comprar nada.
Y durante todo ese recorrido a mi me pareció ver a un montón de chicos y chicas, demasiados, teniendo en cuenta que a esa hora deberían estar en el colegio supongo.
Pero no cabe duda que lo mejor del colegio es precisamente esa sensación que se produce cuando de vez en cuando te saltas las clases y te vas por ahí a tu aire.
Más o menos lo mismo que hice esta pasada mañana de lunes, solo que entonces claro,yo era mucho más libre de lo que lo soy ahora.
Nos despedimos a la una y media cerca de la plaza de Urquinaona, a esa hora en que los restaurantes y bocadillerías se notaba que ya se estaban empezando a llenar, y me dio entonces por llamar a Alex nada más quedarme solo otra vez , para contarle que esa mañana me había saltado el trabajo y que estaba en racha, a lo mejor podíamos saltarnos también los dos las clases.
El se rió y dijo que eso había que celebrarlo, que quedábamos a la salida del metro Verdaguer.
Fuimos a comer a un restaurante cerca. ¡Hacía tanto tiempo que no comía tanto!.
Pidió una botella de champán para los postres y sacando su tarjeta de crédito corrió con todos los gastos pese a que yo le dije que no lo hiciera.
Y entonces, a la salida del restaurante, un poco borrachos, al mismo tiempo que una chica con una sudadera de Tokio Hotel me miró de arriba abajo, los dos decidimos ir hacia la universidad, para si era posible aún, solo perdernos la primera clase.
Xavi y Alex son como el dia y la noche, no se parecen en nada, pero creo que eso es lo mejor, tener amigos que no se parecen en nada entre ellos, uno de Badalona, otro de la parte alta por ejemplo
Xavi y Alex ,después de muchas dudas por mi parte, siguen siendo mis amigos.
Con Xavi en realidad nunca me enfadé. Lo que pasó y en realidad pasa es que cuando él sale de noche casi solo le interesa follar con una chica y claro, yo ahí no pinto mucho. Y por eso nos distanciamos un poco supongo. Pero ahora creo que las cosas están más claras. Creo.
Con Alex si que me enfadé. Pero como él mismo me mostró, toda historia tiene dos caras.
Puede que él me dijera al despedirse en Navidades “hasta dentro de dos semanas” pero lo cierto es que yo tenía ya entonces la suficiente confianza con él como para haberle llamado y quedar un dia cualquiera antes, en vez de en todos y cada uno de mis momentos de soledad de esos dias, entre Nochebuena y Reyes, inventarme más y más razones para dejar de hablarle. Y mi comportamiento en su fiesta tampoco fue muy correcto la verdad.
El fué quien un dia a la entrada de clase volvió a dirigirme la palabra.
Los dos no encajamos muy bien con el resto de la gente de clase, asi que no tenía sentido estar solos, andar solos por la universidad, más o menos eso es lo que me dijo.
Puede que él hubiera hecho algo mal. Pero yo también debía examinarlo todo con lupa.
Volver a ser amigo de nuevo de alguien es una sensación extraña.
Es agradable, muy agradable, no lo negaré.
Tratas de que todo vuelva a ser como antes pero sin embargo algo es diferente.
Es como si le abrieras de nuevo las puertas de tu casa a esa persona, dejándole entrar como antes otra vez a todas sus habitaciones a excepción de una, de una que ahora ya sin que él lo sepa guardas como de seguridad, por emergencia, por si las cosas se tuercen de nuevo.
No como antes, que él se movía allí por donde quería con plena libertad.
Pero merece la pena.
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Un marica de la tercera edad casi.
Espero que de llegar algún dia a serlo mi cabeza funcione de una forma completamente distinta a como funciona ahora, que el sesenta por ciento aproximadamente de los pensamientos que dentro de ella se producen no tengan lugar en esos dias.
En caso que pese al discurrir de los años nada cambie allá, en su interior, va a ser difícil, muy difícil, lo voy a pasar mal, muy pero que muy mal.
Seguro.
Ahora tengo un cuerpo demasiado delgado, una cara de criajo repelente, pero no puedo quejarme, porque de vez en cuando, justo en ese momento en que ya pienso que nunca más nadie va a fijarse en mi, de repente resulta que llamo el interés de alguien, o un tio que pensaba que era inalcanzable para mi al final es él quien se me acerca.
Son mis “armas de seducción” y las de todos supongo, pero un dia, cuando desaparezcan, ¿qué haré?, ¿qué haremos?.
Yo sueño despierto tirado en la cama y de noche con muchas cosas. Con ascender en el trabajo por ejemplo. Con poder comprarme una casa en el campo algún dia y poder vivir alli rodeado de gatos lejos de toda esta locura. Con novios y amigos incluso, en estos fines de semana que no tengo planes o lo último que me apetece es salir. Pero lo que nunca hago, a excepción de anoche que me obligué a hacerlo, es imaginarme como será todo cuando tenga sesenta o setenta años, pues puede ser todo tan horrible, tan duro.
Me imaginé como una especie de zombie totalmente asexuado ya, recluido en su casa la mayor parte del dia, leyendo y releyendo a Fitzgerald en “Suave es la noche” (este libro tiene en parte la “culpa” de todo esto). Me vi tumbado en la cama, escuchando a La Buena Vida y recordando el como fue mi vida antes de esa decrepitud.
En cualquier caso no me vi con el pelo teñido de negro y ahuecado, vestido con ropa extravagante, con unas enormes gafas de sol, y aprovechándome de la aglomeración que hay en el vagón del metro, para frotarme los huevos contra el culo de un veintañero que se deja porque es un poco puta, porque cerrando los ojos y tocándose él mismo su polla a través de los bolsillos del pantalón, imaginando que es un tio bueno quien anda detrás, esa polla que siente es su polla, en apenas en un minuto y medio consigue correrse.
No me vi tampoco saliendo del vagón como él y a sus años intentándolo todavía, recibiendo a bocajarro como si nada la negativa de ese veinteañero ya autosatisfecho en el andén, su gesto despectivo incluso.
No creo que logré ser tan fuerte algún dia como para enfrentarme a ello tal y como como ese hombre lo hizo.
O a lo mejor con los años si.
Una marica famosa.
Se me acerca en DB. y casi sin cruzar palabra alguna conmigo, metiéndome la mano en el bolsillo trasero del vaquero, me invita a ir a su casa o a una fiesta llenas de maricas famosas como él, como prefiera.
“Vete a la mierda” me dice al oido un par de minutos después cuando le digo que no, empujándome un poco incluso, marchándose de mi lado de malas formas.
Me gustaría haber podido verle tal y como hubiera sido en el caso de no haber tenido tanta suerte en la vida y como todos nosotros entonces tuviera que levantarse todos los dias a las siete para ir a un trabajo que no le gustase, y su rostro poco a poco estuviera siendo marcado por el agobio, la infelicidad, el cansancio que produce un dia rutinario tras otro.
Tan solo para mostrárselo a la cara, decirle que no él es nadie. Que él también podía haber acabado trabajando de administrativo, teleoperador, comercial, auditor junior, luego senior y haber terminado hundido junto al resto. Que no tiene nada de especial, que su cara sin esos arreglos que su fama le permite sería una cara más , en la que nadie se fijaría.
Simplemente has tenido suerte le diría.
Una marica desorientada.
Saliendo a tumbos de DB., mirando el móvil por si hay algún mensaje que le pueda salvar todavía la noche y dirigiéndose finalmente Gran Via arriba camino de la sauna seguro.
Atravesará las calles, cruzará los semáforos, coincidirá con otra gente en peregrinación como él, totalmente borracha, Verá como abren algunas cafeterías y dudará en una plaza en si dirigirse mejor a algún cibercafé por si cae algo, pero finalmente, ya a la entrada de la sauna, suplicará por un tio bueno allá dentro, un tio bueno que al menos por unos minutos le arregle todos los desperfectos de su vida, le haga alguien diferente.
Quizás este empezando a ser demasiado mayor para seguir este ritmo. Quizás es demasiado joven, no he podido verle la cara, y simplemente lo esté aprendiendo, todo ese submundo de DB. y demás no es como lo venden, es todo una puta mierda, sin sentimiento alguno.
En él no hay posibilidad alguna de convertir los sueños en realidad
Una marica sentada en un banco y esperando ansiosamente a sus amigos.
Les encanta despedirse de todo el mundo que conocen en la discoteca y por eso tardan tanto en salir –prefiere pensar.
Cuando por fin lo hagan él se juntará al grupo que va a desayunar a una cafeteria en Via Laietana, dirá adios a aquellos que continuarán de fiesta hasta casi la tarde del domingo.
¡Alex Alex! oye como ellos le gritan de repente reclamando su presencia al otro lado de la calle.
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Se notaba algo raro.
No por supuesto en el profesor de la última hora de los jueves, que enamorado de si mismo seguía con las explicaciones de siempre, o mejor dicho debería decir que leyéndonos al pie de la letra aquello que él mismo había escrito pocos meses antes en su libro.
El caso es que nadie parecía estar prestándole mucha atención ya .
Por un lado las chicas intercambiaban miradas con algunos chicos, abrían a escondidas su teléfono móvil, lucían orgullosas ,aquellas que la tenían, su rosa sobre la mesa. Mientras, los chicos tenían una mirada más tonta de lo habitual en sus ojos y también sonreían, no dejaban de hacerlo, muchos de ellos sin motivo aparente.
Cuando la clase por fin finalizó todos salieron mucho más rápido que como habitualmente lo hacen y yo, como de costumbre, fui de los últimos en abandonar el aula.
Recoger el Pc en la mochila, retirar la corbata para evitar posibles arrugas, vigilar que el tupperware no se pudiera abrir y mancharlo asi todo, pura rutina, como todos los dias, nada especial.
Me puse justo detrás del profesor, tras la estela que su colonia ,Hugo Boss creo, dejaba alli por donde pasaba. Y una vez ya en el pasillo vi como él tomaba directamente el ascensor que lo llevaba al parking sin pasar por su departamento, y yo, aunque lo pensé es cierto, finalmente no lo hice, pues meterme en la biblioteca ese dia precisamente y estar alli hasta las nueve de la noche estudiando daría por hecho que no tengo nadie y que mi vida es tal y como a primera vista parece, que no hay secreto o misterio alguno en ella.
Recorriendo luego el parque, camino del metro, pensé en que hay un momento en que la gente da por hecho que eres gay no por lo que haces sino más bien por lo que no haces.
Me acordé de lo que me dijo Eva el año pasado, que todo el mundo en clase lo comentaba a mi espalda, en cuanto que yo desaparecía. No iba mucho a las fiestas que organizaban, y cuando me presentaba en alguna de ellas nunca llevaba a una chica conmigo o acababa enrollado con alguna. Ese era uno de los muchos indicios que sin duda ellos manejaban. Nadie me lo iba a decir estaba claro a la cara, pero todos aquellos que se sentaban y se sientan en clase este año junto a mi, a estas alturas ya lo deben de dar por seguro, -reflexioné aumentando al mismo tiempo el ritmo al que caminaba, adelantando asi a algunos compañeros que, por ese pequeño camino casi oculto entre setos, a esa hora también se dirigían al metro.
Sería genial que esta tarde noche y en plan “Malas Compañías”, Pablo Pujol apareciera por aquí , al final de esta misma senda, a recogerme subido a una moto. Y que yo me subiera a ella y al hacerlo los dos nos comenzáramos a besar en plan super guarro delante de todos ellos más que nada para que ni una sola persona de clase se lo pudiera perder o no ver.
Si, ya lo creo que si, sería genial.
Debía aparentar –se me ocurrió- que yo también llegaba tarde a una cita, que yo también tenía una cena romántica preparada para esa noche como miles de personas más en Barcelona. El tenerla o no realmente, eso era una cuestión secundaria. Mi vida era tal y como ellos la imaginaban y no de otra forma. Mañana mismo a mediodía me compraría algo. Cualquier cosa valdría siempre que a ellos no les pasase desapercibida. Todo el mundo pensaría en él, en que ese era su regalo, y se imaginaría a continuación como podría ser.
Lo vi sentado en un banco del final del parque, apartado del camino habitual que todos usamos. Me desvié hacia él. Usaría la otra entrada a la estación de metro, decidido.
El chico inglés de clase que me gusta tenía los pies apoyados en el skate, la capucha sobre la cabeza. Sobresaliendo además de su mochila, que estaba tirada en el suelo, de mala manera, envuelta en un papel de celofán transparente se adivinaba una rosa.
No quería que le vieran.
Le daba vergüenza todo aquello supuse.
Ingenuamente yo había pensado en estos últimos dias , al ver como en los intercambios entre clase y clase él se quedaba de nuevo leyendo en su pupitre sin nadie a su alrededor, que a lo mejor podría tener alguna oportunidad con él, que podía ser también otro solitario como yo.
Pero no, los chicos guapos van siempre un paso por delante, nunca están solos. Se me olvidó.
Pero pase a su lado y ni siquiera nos miramos. Pese a todo no puede evitar ponerme algo nervioso, hasta que ya estaba demasiado lejos suyo para que pudiera llamarme.
Yo simplemente pensé que con él, también, todo sería genial y que por supuesto me daba igual quien pudiera ser la afortunada, sobre todo a juzgar por el tamaño de “eso” que yo le pude ver en los baños.
Nada más llegar a casa cené con mi madre en la cocina.
Ella estaba ya en bata.
Mi padre le había dicho de salir esa noche, a algún restaurante cerca de casa, pero a ella no le apetecía.
Además y como él había tenido un dia muy duro, nada más cenar a las ocho se había quedado dormido..
Yo también me fui a la cama casi nada más cenar.
Antes mandé un sms a Rafa, apagando el móvil a continuación, más que nada para no esperar en vano su respuesta y por lo tanto no conciliar el sueño de inmediato.
“Espero que te siga yendo muy bien con Marta. Un beso para los dos”
Es la última oportunidad que les doy.
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Desaparecido.
Como cuando rozo con mi cuerpo el suelo de la piscina mientras buceo y me siento tan a salvo, tan lejos....pese a saber que tarde o temprano habrá que salir a la superficie para tomar aire de nuevo. ....
Más o menos se trataba de eso supongo, de romper por alguna parte el ciclo de levantarse, ir a trabajar, a la facultad, escribir algo y dormir en el que un dia tras otro yo estaba envuelto, para asi, poder tener tiempo para otras cosas.
Relajarme al llegar a casa de noche, ver una película , vaguear un par de horas tumbado en la cama antes de dormirme, creí que tenía derecho, que era hora de recuperar todo eso y devolverlo a mi vida.
Se trataba en el fondo de por unos dias simplificarlo todo.
Dejaría que la vida siguiera pasando a mi lado, pero al hacerlo, al verla de lejos llegar, no la analizaría como antes.
Simplemente seguiría andando, aislado de todo y todos gracias a los auriculares.
Ya llegaría ese, el dia en que habría que de nuevo salir a la superficie.
De hecho creo que ya ha llegado.
Han sido casi veinte dias de silencio.
Veinte dias que han coincidido con unas vacaciones también, veinte dias en los que han cabido tantas y tantas cosas....
MARC por ejemplo, en esa madrugada de sábado, mi primer dia de vacaciones, en ese after al que como dice la canción, parece que la gente va a beber antes de morir de cualquier tipo de exceso.
A la salida de uno de los baños, él me miró y yo le miré.
Entonces él no dudo ya en acercarse y decirme que yo era uno de los chicos más guapos que jamás había visto.
Sonreí.
No le hice mucho caso, bastaba con mirarle a los ojos, escuchar su voz para saber que iba hasta arriba de todo.
Me abrazó en ese mismo pasillo casi nada más decirle mi nombre, pero como un padre puede abrazar a su hijo o un hermano a otro hermano, no desde luego como yo lo esperaba.
Durante la hora siguiente me presentó a un montón de gente, primero dentro del local y luego fuera del mismo, siempre abrazándome delante suyo, llenándome el cuello de besos, asegurando a todo el mundo que yo era ese, el chico más guapo que jamás había visto, que por fin, había habido suerte, se había cruzado en su camino.
A las doce del mediodía en otro local, en este la gente ya parecía estar en muchos casos ya o bien medio muerta o a punto de desmayarse, de explotar, yo ya probé algo que jamás creí que querría algún dia probar, uniéndome a él y a todos sus amigos, me encontré por último bailando sin camiseta junto a él, con mi mano derecha bajo su pantalón, intentado animar aquella polla tan flácida y pequeña, que tanto desentonaba con su cuerpo musculado, con sus gritos, sus aullidos mejor dicho, cada vez que sonaba alguna “canción” que le gustaba y le volvía completamente loco, con mi propia polla que casi se me salía ya del slip negro y rojo bajo el pantalón.
Durante las horas siguientes yo seguí siendo el chico más guapo del mundo al menos para él.
Hasta que me cansé de serlo y sin previo aviso desaparecí para volver a casa dejándolo alli, sin ni siquiera despedirme, estaba claro que no iba a conseguir nada tuyo.
En realidad visto desde hoy siento como si nada de eso hubiera en realidad pasado, aunque por supuesto si que ocurrió.
MARC
¿A qué te dedicarás?
¿Qué harás ahora mismo?
¿De verdad creías que yo era tan perfecto como no dejabas de repetirme?
Cierro los ojos y siempre te recuerdo rodeado de luces de colores, sonriendo, mirando hacia todos los lados y hacia ninguna parte a la vez, todas las imágenes que guardo de ti son un poco la misma imagen es curioso.
No nos volveremos a ver.
Es mejor asi.
Yo no tengo nada que ver contigo ni tu conmigo.
Simplemente ocurrió que un dia, el dia justo, nuestros caminos se cruzaron.
Nada más que eso que no es poco desde luego.
Fue divertido.
No lo olvidaré jamás.
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