ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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No me conocía de nada.

Lo mismo que yo a él.

Pero era mejor asi, pues todo fluía como con más libertad y espontaneidad, sin discurrir por los mismos caminos de siempre. No había un pasado que nos atara, no existía posibilidad alguna, dado que nos acabábamos de conocer en persona, que él me comparara con aquel que yo era hace un año y llegase a la conclusión que me he vuelto mucho más serio, introspectivo e independiente, o sea que le prefiere a él. No cabía pues, que analizase friamente a continuación que podía haberme pasado desde el final del verano hasta ahora para que yo fuera ya tan diferente a como lo era, propietario de unos silencios cada vez más prolongados entre frase y frase, titular de una sonrisa que apenas ya sale a superficie.


Físicamente no hubo sorpresas pues nos habíamos visto primero por las fotos de la página de contactos hace ya semanas y una vez incluso por la webcam. Llevábamos casi veinte dias intentando quedar pero cuando a él le venía bien a mi mal y viceversa. Supongo que en ese aspecto yo no le cause ninguna sorpresa, lo mismo que él tampoco me la causo a mi. Era moreno, con el pelo rapado, muy fuerte, un poco bajito, parecía un soldado que acababa de salir de un cuartel y había venido a buscarme a eso de las once de la noche, al lado de casa, donde mi calle se cruza con la Diagonal, que es un sitio ideal para quedar, sin perdida alguna, que casi todo el mundo conoce.

Me senté en un banco a esperarle.

La calle estaba casi desierta, incluso apenas se acumulaban no más de tres o cuatro coches en el semáforo que había a mi lado cada vez que se ponía en rojo.

Hacía mucho frio también.


El vino por fin en una Renault Kangoo y la aparcó justo enfrente mio, dejando las luces de emergencia encendidas por si acaso. Luego se bajó sonriendo de la misma y se acercó hacia mi dándome la mano, ofreciéndome subirme a la misma para charlar alli mejor que en la calle.

Yo, por desconfianza, le dije que prefería que él se sentase en el banco y habláramos alli mismo.

El aceptó.


Había, según me dijo, bajado desde su pueblo a Barcelona a montar unos muebles asi que era cuestión de quedar hoy o no quedar nunca mas después de tantas citas fallidas.

Como había terminado además mucho antes de lo previsto y para matar el tiempo, antes de quedar conmigo, lo había hecho tambien con otra persona a la que había conocido como a mi y que le invito a ir a "una mierda de esas" en sus propias palabras, o sea el Boyberry, un sex shop gay.

Lo mandé alli mismo a la mierda -me dijo con cara de disgusto- gracias a Dios que vivo lejos de aqui que sino acabaría loco como la mayoría de los gays de Barcelona pareceís estar.


"No se, te veo demasiado preocupado por el futuro, yo no le doy muchas vueltas, ya veremos, ahora te gustan, nos gustan, pero dentro de unos años igual no, nunca se sabe, no te obsesiones, igual tu futuro no tiene nada que ver con tal y como tu crees que va a ser" me aconsejó posteriormente como respuesta a algo que le dije.


Un tio noble de verdad o al menos eso parecía.

Hacia tanto tiempo que no daba con uno.

Entre esos cuya máxima preocupación es pasar por encima de los demás, o lo que es lo mismo que no pase nadie por encima de ellos, y que para conseguirlo sin dudarlo despliegan su mejor sonrisa fingida, su colección de halagos fáciles, sus palmadas en la espalda en el momento apropiado o esos otros, que no se a que juegan cuando dicen lo que piensan estudiando en un sitio como en el que estudiamos, teniendo las familias que tienen, ¿alguien puede creerse que sean tan modernos, tan de izquierdas pero curiosamente en el marco de una universidad catolica y vestidos con ropa de marca inaccesible para el ochenta por ciento de la gente?. Entre las maricas del fin de semana, los borrachos del tren a esas horas, conmigo mismo adaptándome a cada situación dependiendo de con quien esté, ya casi ni me acordaba de que hay gente como el, a quien no le importa de verdad, parece, lo que dice o hace la mayoría, que es fiel a su propio camino y nada más.



Normalmente hablo como por inercia, con desgana, sin arriesgarme, usando las mismas palabras, sabiendo de antemano la reacción que estas provocaran en mi interlocutor.

Pero con el, esta noche, ha sido diferente, me he sentido como en la obligación de esforzarme ,de tratar de buscar las palabras mas adecuadas siempre, en cada ocasión en que me tocase hablar, nunca la primera que se me viniera a la mente, no porque lo que fuera a decir pudiera ser algo importante para él, seguro que no, sino para mi, pues llevo tantas semanas de conversaciones como programadas de antemano,desde su principio a su final, su tema, conversaciones triviales y conversaciones para matar el tiempo nada más y no sentir la incomodidad del silencio...

Cuando me dijo que ya era tarde y tenia que volver a su pueblo, a media hora de Barcelona, miré hacia el suelo y a través del hueco que había entre las dos tablas de madera del banco vi uno de los periodicos gratuitos del dia tirado en el suelo. Y en esas me dio por pensar en lo solo que en realidad llevo toda la vida, casi tanto como esas pocas hojas tiradas en el suelo esta noche, a unos minutos de caducar para siempre.


Me fije en el rotulo de su furgoneta al arrancar.

Una empresa de muebles de un pueblo con un nombre horrible.

Vi como se incorporaba de nuevo al trafico y esperaba acelerando a que el semáforo se pusiera en verde.

Al arrancar y alejarse definitivamente me levanté del banco por fin.

Crees que te llamara otro dia para quedar?

Por la experiencia que tengo, casi seguro te diría que no - deduje en esos momentos.

Busca a alguien como él.


 
Comentario:
pues llámalo tú!!
 
Comentario:
qué me vas a contar de las universidades católicas, con la de años que llevo dando clases en una.
no te engañes. un montador de muebles puede ser un sueño para una noche y una auténtica pesadilla para el futuro.
 
Comentario:
El mundo está lleno de tíos como él... quizá es que no buscamos en los lugares correctos.
 
Comentario:
"a unos minutos de caducar para siempre" preciosos tio

buska alguien como él. hazlo


molaaaaaaaa
 
Comentario:
"a unos minutos de caducar para siempre" preciosos tio

buska alguien como él. hazlo


molaaaaaaaa
No