ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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Tratando de realizar el mínimo esfuerzo posible la chica filipina acercó el paquete de galletas Oreo a su boca y dejó caer la ultima de ellas dentro de la misma. Nada más empezar a masticarla cerró los ojos.

A su lado la supervisora de la empresa de limpieza trataba de cuadrar unos horarios. Era una mujer muy delgada y arrugada, con cara de sufrir un mal humor permanente que nadie sabía comprender. En un momento dado tachó todo lo que ya había hecho con tanta fuerza que hasta rompió la hoja de papel sobre la que trabajaba. Puso entonces cara de fastido y sin apenas dejar transcurrir más que un par de segundos de una carpeta que llevaba a su lado sacó otra hoja exactamente igual a la que se había cargado y de nuevo comenzó a tratar de cuadrar los horarios.

A mi lado un hombre de unos cuarenta años no levantaba la vista de un periódico de información deportiva que en su portada hacia aparecer al jugador que según ellos había dinamitado a su club.

La mitad de la gente del vagón del metro bostezábamos por turnos y sin seguir ningún tipo de orden mientras la otra mitad dormía, apoyando sus cabezas contra los cristales unos, dejándolas caer hacia la derecha o la izquierda indiferentemente otros.

De pronto una chica que se subió en Sants nos lo recordó gracias a las páginas rosas que cubrían y hacían de portada del periódico gratuito que llevaba apretado contra su pecho. Allá arriba, unos cuantos metros sobre nuestras cabezas, en Barcelona, el dia que estaba comenzando no era un dia normal, no, era un dia de lo más especial, el dia de los enamorados, San Valentín como prefiraís llamarlo, quizás algunos de nosotros hasta lo habíamos olvidado casi.


Al entrar en la oficina sentí que había una atmósfera diferente a la de los otros dias. Aunque pasados diez minutos de las ocho todo ya había vuelto a su normalidad. Tan solo muchas de las mesas de las chicas adornadas con pequeño corazón pegado a la pantalla del ordenador y algunos regalos sobre ellas constituían ya la única novedad en comparación con otros dias.

Elena, mi compañera, llegó un poco tarde para variar. Pude escuchar como comentaba a otra chica nada más conectar su ordenador que había pasado la noche en casa de su novio quien además le había acercado hoy al trabajo.

A la hora del desayuno, sentado en la cafetería de siempre, me di cuenta que nunca he tenido un San Valentín con algo que celebrar. yendo incluso más lejos, que nunca he tenido una relación podíamos decir seria. Supongo que es una más de las muchas cosas extrañas que me suceden. No le di muchas más vueltas.




A mediodia en la hamburguesería una madre con cara de agotamiento extremo y vestida con ropa muy antigua tras desenvolver la hamburguesa se la daba a su hija de unos seis o siete años aproximadamente y esta, ante su sorpresa, tras darle un pequeño mordisco la tiraba directamente al suelo con el consiguiente enfado de su desmejorada madre que le decía que no entendía nada. "Pobre niña" pese a todo pensé " entre lo fea que es, lo mal vestida que va, y esas gafas tan gordas debe ser la típica a la que todas sus compañeras hacen la vida imposible".

Mientras, al mismo tiempo, no muy lejos de ella, otra madre pero esta rubia, alta y vestida muy elegantemente bebía una botella de agua junto a su hija también que hacía lo propio con un zumo de naranja. La niña, rubia como ella, de uniforme, le preguntó al ver el espectáculo que unas mesas más allá estaban dando, si podían quedarse a comer alli.La madre casi sin inmutarse le respondió que no, que la comida de estos sitios era muy mala para todos y que la gente que comíamos alli era porque teníamos prisa o vivíamos muy lejos de nuestras casas.



Uno nace con su destino escrito en gran parte.

Elena es hija de una hermana de los socios de donde trabajo. Por eso nada van a importar sus retrasos, sus informes repletos de errores, ella se va a quedar y yo no, al menos eso me parece a mi.

J me lo había ocultado y hoy cuando lo he descubierto he preferido no comentarle nada pese a todo, porque no quiero que piense que me importa tanto quedarme o no alli trabajando. En el fondo si no me renuevan, lo peor va a ser cuando la gente me pregunté por ello pues todos supondran que ha habido alguien mejor que yo y no he dado la talla, esa será la única explicación que encontraran. Esa otra persona si y yo no: no sé si podré seguir siendo amigo de ellos en esa nueva situación,porque me doy cuenta que trabajar alli me ha dado un "prestigio" entre todos ellos del que no sé si voy a saber prescindir en caso de perderlo definitivamente.


Regalos.

Mi madre hace un par de años me dijo que había gastado una barbaridad para el regalo de cumpleaños del Joan, sobre todo para el poco caso que te hace últimamente añadió cruelmente quizás. En el fondo yo sabía que aquel iba a ser el último año, que las cosas iban a cambiar. Y es que hay regalos que haces pensando únicamente en el disfrute que esa otra persona va a hacer de ellos pero también están esos otros que haces para que esa otra persona que los recibe, al usarlos, al verlos, al oirlos, ya no se olvide definitivamente de ti y se acuerde al menos por unos pocos segundos de ti, que antes eras algo pero que ya no eres nada eso si.



Regalos.

Genis me dijo que a cambio de comprarle unas zapatillas de deportes que le gustaban me follaria. Claro que esto sucedió dentro de la sauna el domingo y todavía no tengo muy claro pese a que sé sucedió en realidad, si su proposición junto a todo lo que por alli vi ocurrió realmente o no. Bueno, claro que ocurrió, está claro, simplemente es que una parte de mi no puede creérselo, no quiere creérselo supongo.
 
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pa mí ke kon unas zapatillas de esparto ya va bien ese
 
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dejad al pobre genís en paz, hombre. ser chapero es un trabajo tan digno como cualquier otro.
 
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yo de ti me compraba las zapatillas esas que te ha pedido Genis y me las ponia como para decirle: "mira, tengo lo que tu quieres, pero nunca lo vas a tener". tu vales mucho mas que unas zapatillas.
 
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estoy con jar pero claro, al pobre canalla nadie le hace caso p'orq esta loko, cucu cucu, cnalla loko

mandae ala mierda, comprate uan chupa de cuero y deja de ser ua sombra


molaaaaaaaaaaaa
 
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Me he puesto a leer casi todas las historias que llevas escribiendo desde el 2005 y solo puedo decir una cosa..... ME ENCANTAS!
 
Comentario:
Genis da asco. El poder de ese tipo de gente reside en que se consideran irresistibles e inalcanzables. Sé tú más fuerte. Pasa de él, quítale ese atractivo que tiene. Domina la situación cuando él esté delante. Te gustará esa sensación, te lo aseguro. Yo he sido como tú, abstraido, me dejaba llevar, procuraba gustar a los demás... hasta que me harté. Cuando dominas la situación, no sólo te sientes mejor, incluso lso demás te ven más atractivo. Hazme caso
 
Comentario:
¿Qué ocurrió?. Explícanoslo.
No