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Una erección.
No muy grande pero si lo suficientemente fuerte como para tensar mis ajustados boxers de color amarillo bajo los tejanos, notarme algo extraño y tener que andar con las piernas más abiertas de lo normal por ejemplo.
El motivo, un chico que se estaba probando un jersey y que al quitárselo ha arrastrado con el su camiseta, dejando por lo tanto al aire libre su espalda y su ropa interior blanca y roja.
Ya se ha tapado pero obvia decir que en mi cabeza todavía no lo ha hecho, ni lo va a hacer durante un buen tiempo y mejor que siga asi.
Y me he lanzado a pensar en que quizás él quiera también unos pantalones y que al entrar detrás suyo, a los probadores, y por casualidad, yo al fin lo veré en ropa interior únicamente, a través de un pequeño hueco que muy oportuna, deje la cortina del probador.
Mi cabeza de nuevo y desgraciadamente por unos minutos convertida en una especie de Festival de Cine Erótico, con películas constantemente en proyección, por culpa suya, por culpa mia, por haber venido aquí, por haber venido él aquí.
Abre los brazos entonces y una chica se lanza sobre él. Ambos se abrazan y se besan. El tiene el pelo peinado hacia delante y es muy delgado y no tan guapo como esperaba viéndolo de espaldas pero aún asi muy guapo. Y ella lleva un bolso con la cara de Audrey Herpburn impresa en el y parece medio boba.
En la quinta o sexta planta de los grandes almacenes a eso de las seis de la tarde asi es como todo termina. Ya solo queda abandonar esta sección y decidir si cuando me encuentre de nuevo en la calle, tras haber bajado en la escalera mecánica hasta el sótano y comprado en el supermercado algo de fruta, deberé de volver a casa andando o en autobús. Por un lado ya se nota que anochece más tarde, pero por otro lado, en el fondo nunca sucede nada y no voy a perderme algo importante por llegar a casa demasiado pronto y ponerme a estudiar dado el caso.
De pronto y cuando menos lo esperas determinados recuerdos se revuelven y despiertan, buscan su sitio y para ello no dudan en quitarse de encima todo aquello que tu mismo les has tirado encima durante todos los años que han pasado. Y por eso, una vez que han encontrado el camino de vuelta, ellos no dudan en recorrerlo ni por un solo momento, tan solo quieren alcanzarte de nuevo, llegar a ti, después ya digo de años de olvido por tu parte, años sin recordar eso que ellos traen cogido de la mano, recuerdos tan lejanos que ni siquiera sé si son ya buenos o malos o simplemente recuerdos, de alguien que fui hace muchos años atrás, en un mundo que nada se parece a este en el que me muevo a fecha de hoy.
Un par de árboles cruzados entre si que siguen ahí, muchos años después, y frente a los que tantas veces a lo largo de la semana paso y que sin embargo solo hoy he asociado a la parada del autobús del colegio al que iba de pequeño, en la que varios niños y yo esperábamos su llegada y sobre todo en los primeros dias, quien de los nervios y de miedo no vomitaba una mañana delante de su madre lo hacia a la siguiente.
Yo pasaba entre ambos troncos en cuanto que podía y me colocaba al atravesarlos, justo al otro lado de donde mis compañeros estaban. Imaginaba que había una puerta entre esos dos árboles que por supuesto todos los dias abría y nada más traspasarla cerraba a cal y canto. Alli, en ese otro lado, había una terraza igual que la que tenía mi abuela, con siete u ocho sillas de cara a la ventana, podía estar tranquilo. A mi madre que me veía desde lejos, mientras hablaba con otras madres, no le gustaba nada que hiciera eso, que no me juntara con el resto de los niños, pero es que claro, ella para nada podía adivinar lo que mi cabeza había construido detrás de esos árboles, lo cómodo que alli yo estaba.
El autobús tenía el techo azul y todos los dias rezaba para verlo lo más tarde posible o en el mejor de los casos ni llegar a hacerlo. A medida que se acercaba, y muy poco a poco, el resto de los niños cruzaba entonces bajo los dos árboles, entrando finalmente en mi zona y al llegar ellos yo ya no estaba en la galería de mi abuela claro, sentado en una silla, de cara a la ventana, sino en plena calle G.D.P. esperando al autobús, junto a mis compañeros y sus madres a lo lejos.
Luego, unos años más tarde, en el siguiente colegio al que fui y que ya no abandoné hasta entrar en la universidad, también me encontré otro árbol en el patio que seguro que también sigue alli. En la base del tronco tres de sus raices parecían como querer imitar en cuanto a la forma a los tres pedales que tienen todos los coches. Lo normal hubiera sido que sentado frente a él, a solas, que era como pasaba muchos de los recreos, hubiera puesto mi pie entonces sobre el acelerador e imaginariamente pisándolo al fondo , hubiera deseado desaparecer de alli, irme cuantos antes mejor al sitio más lejos posible. Sin embargo yo siempre pisaba el pedal del medio, el del freno, no levantando el pie hasta que sonaba el timbre que indicaba que había que volver a clase, pues notaba como a mi espalda todo estaba en una especie de equilibrio que en cualquier momento podía venirse abajo. Nadie se metía conmigo, había ya otros con quien hacerlo, pero estaba claro que yo era el siguiente de la lista, el que en el caso que uno de ellos se fuera o faltase, iba a sustituirlo. De vez en cuando si que alguien se me acercaba y riéndose me preguntaba si quería jugar al fútbol o ya en la calle, luego, me hacía fijarme en una tia y decir junto a él lo buena que estaba tal o cual tia, sin saber yo del cachondeo general que se había montado a mi espalda, pero eso fue todo, debo considerarme afortunado supongo, no ocurrió nada especialmente grave, nada terriblemente humillante. Por ello era que cada dia que me ponía a ello lo pisaba más y más fuerte, sintiendo que todo estaba más que nunca en el aire, a punto de desvanecerse. En cuestión de horas yo podía pasar a ser uno de “ellos” y eso era lo peor que me podía ocurrir.
Han venido como en grupo, encadenados los unos a los otros, porque también han resurgido entre otros, Don Paco que era el peluquero de mi padre y también mio, parecía cortarme el pelo poniendo una cacerola sobre mi cabeza y recortando alli por donde sobresalía algo de pelo, Marisa, una chica de Zamora que me cuidaba de pequeño, mi tio Valentín al que yo “ayudaba” de crio a reparar bicicletas en su taller de Sevilla.
Quisiera esta noche, aprovechando que me he quedado a solas en casa, poder ponerme a llorar por como ha sido mi vida hasta ahora, por la de gente que se ha quedado atrás y ya no va a volver, por como he cambiado, irreversiblemente me he transformado, por como las cosas, todo en resumidas cuentas, seguirán cambiando inexorablemente dia a dia, sin que yo me de cuenta hasta que ya sea demasiado tarde quizás...
Uno siempre se pone sensiblero a medianoche, bajo las sábanas, después de habérsela chupado, en su cabeza al menos, al chico de la ropa interior blanca y roja, frente al espejo del probador, al Bardem de Jamón Jamón que echan por la tele.
Uno no debe entonces, en esos momentos, fiarse demasiado de sus pensamientos.
Comentario:
Mas alla de q no soy de andar largando lagrimitas... ultimamente me estoy poniendo muy reflexivo... sobre mi vida y mi forma de vivir y mi forma de enfrentarla... pero te entiendo mucho de lo q estas disiendo... lastima tus malas experiencias en el cole... xq la soledad no ayuda a nada ni a nadie... capas q sea x eso... q soy una especie de hibrido... q no es ni deja de ser... pero bueno... es lo q hay... me gusta mucho como escribis... y tmb como trasmitis lo q te pasa... asi q nos segimos leyendo... suerte... chau!
Comentario:
normalmente, cuando recordamos el pasado es que ya hemos cruzado la línea de la adolescencia.
y yo también se la habría chupado al tío de los calzoncillos blancos y rojos. Y al de los amarillos.
y yo también se la habría chupado al tío de los calzoncillos blancos y rojos. Y al de los amarillos.
Comentario:
sisisi,... Daniel tiene toda la razon en kuanto al amor de tu vida: no kreoke la enkuentres en ningun sitio de esos,... yake muchos de los ke estan alli, ban a lo ke ban, no?
ke koincidencia: ultimamente estoi "flashbackero" (es decir, nostalgiko, ke vuelvo al pasado y pienso en lo ke hice, en como lo hice, si lo tenia ke haber echo, pensando en tiemos mejores, y peores)... y ke kieres ke te diga, en momentos asi... de vez en kuando echar una lagrimilla te desaoga,....
nose, ultimamente, komo ke no le enkuentro mucho sentido a las kosas,... y bueno....
esos momentos, pues como ke son una mierda.
un abrazo, y arriba esos animos!
ke koincidencia: ultimamente estoi "flashbackero" (es decir, nostalgiko, ke vuelvo al pasado y pienso en lo ke hice, en como lo hice, si lo tenia ke haber echo, pensando en tiemos mejores, y peores)... y ke kieres ke te diga, en momentos asi... de vez en kuando echar una lagrimilla te desaoga,....
nose, ultimamente, komo ke no le enkuentro mucho sentido a las kosas,... y bueno....
esos momentos, pues como ke son una mierda.
un abrazo, y arriba esos animos!
Comentario:
La vida es eso.
Es notar todo lo bueno y lo malo que te ha pasado, pero sabiendo que hiciste lo que te decia tu alma en cada momento.
Porque la vida no es ni buena ni mala, es un todo, y es pensar, una vez mirás atrás todo lo que te ha pasado y pensar que todo eso lo has vivido. Y saber que aun te quedará mucho más por vivir...
Y que como diría la canción de Sinatra lo hiciste a tu manera...
Hubo un tiempo en el que yo iba al ambiente, pero sabes? No me gustaba, lo hacía por sentirme aceptado socialmente y me cansé.
Ahora tengo menos amigos, pero más verdaderos, pero hago lo que me apetece, acampadas y cosas así, y soy más feliz de lo que era.
Por supuesto que no follo tanto como follaba, pero tampoco me importa.
Cuestión de prioriadaes. Si tengo un calentón me hago una paja y andando...
Creo que al amor de tu vida (si existe) no se le va a encontrar en una discoteca o en una sauna. Porque la gente interesante, la que vale la pena, verdaderamente no piede el tiempo en sitios así.
Es mi opinión, lo que pienso hoy en dia, no digo que no pueda cambiar...
Y que bien que escribes, jodío...
Es notar todo lo bueno y lo malo que te ha pasado, pero sabiendo que hiciste lo que te decia tu alma en cada momento.
Porque la vida no es ni buena ni mala, es un todo, y es pensar, una vez mirás atrás todo lo que te ha pasado y pensar que todo eso lo has vivido. Y saber que aun te quedará mucho más por vivir...
Y que como diría la canción de Sinatra lo hiciste a tu manera...
Hubo un tiempo en el que yo iba al ambiente, pero sabes? No me gustaba, lo hacía por sentirme aceptado socialmente y me cansé.
Ahora tengo menos amigos, pero más verdaderos, pero hago lo que me apetece, acampadas y cosas así, y soy más feliz de lo que era.
Por supuesto que no follo tanto como follaba, pero tampoco me importa.
Cuestión de prioriadaes. Si tengo un calentón me hago una paja y andando...
Creo que al amor de tu vida (si existe) no se le va a encontrar en una discoteca o en una sauna. Porque la gente interesante, la que vale la pena, verdaderamente no piede el tiempo en sitios así.
Es mi opinión, lo que pienso hoy en dia, no digo que no pueda cambiar...
Y que bien que escribes, jodío...
Comentario:
Da gusto leerte. Me llega más adentro lo que tu escribes que muchos de los libros de "grandes autores" que leo. Por favor sigue escribiendo, lo necesito. Gracias.