ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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Putos bares heterosexuales..

Existen esos, en los que nada más entrar hasta te costaría distinguirlo, y si no fuera por la actitud de los chicos hacia las chicas podrías pensar incluso que estas en uno de los tuyos, ya que la gente va vestida y actua de forma muy parecida a como lo hacen en esos cinco o seis que ya conoces a la perfección, pero en los que aún, al poner un pie en ellos sientes una especie de escalofrío, de sensación de peligro, pero claro, también están esos otros que no dejan lugar a dudas, llenos de gente de lo más tirada, encantada de haberse conocido y ordinaria, y de estos últimos precisamente era el de este pasado viernes, fiesta de fin de curso, ¿y a mi que coño me importa el fin de curso si aún quedan los examenes?, ¿qué coño hay que celebrar?.


Atontado por la cerveza te apartas de todos y pronto intentas adivinar el motivo que hay detrás de cada una de esas risas que se producen a tu alrededor, qué se esconde detrás de ellas, pues a lo mejor, quizás, tu puedas añadir algo brillante entonces y disimuladamente reengancharte al grupo principal, a todos , dejar de sentirte extraño que en realidad no te importa demasiado, dejar de pensar que los demás no dejan de dar vueltas a lo raro que eres, lo difícil que resulta hablar contigo, que eso si te importa.



Nada relevante.

Tan solo un imbécil que dice que gracias a Zp el mundo ahora, y sobre todo España, está hecha a medida de los maricones, que hasta podemos casarnos y adoptar. Risas generales y cara de asco mia, y Marta y Eva desde la derecha mirándome a ver como me lo tomo. Pues bien, o mal, no lo sé, lo que diga esa persona en realidad tampoco va a cambiar el mundo, o va a alterarme la verdad.

Otra cerveza.



¿Se lo habrán dicho a alguien más?. Apostaría que si. Han tenido un año para hacerlo pese al silencio que me prometieron guardar. ¿A cuanta gente de clase Marta y Eva habrán contado que soy gay?. A nadie, ja, no me lo creo. Seguro han violado su juramento más de una vez pero con la coletilla típica “pero no se lo cuentes a otra persona ¿eh?” eso si.


Es como la onda expansiva de una explosión nuclear. Poco a poco lo irá sabiendo más y más gente, a través de terceras personas claro está. Llegará primero a oidos de los profesores, desde estos más tarde al trabajo donde por unas semanas seré la comidilla de todos, y por supuesto, finalmente, de la forma más imprevisible y casual, a través de mil vericuetos, llegará por fin hasta la puerta de mi casa, siendo mis padres al abrirla quien se enteren ya de una maldita vez de lo que es su hijo. Acto seguido mi madre seguro que prepara una de sus famosas charlas en el salón, en penumbra, con las puertas cerradas, medio gritando, sin poder ocultar lo enfadada que está.


“¡Que mamarracho!” es lo que le he oido decir a veces cuando ha visto salir por televisión a algún gay excesivamente afeminado y sin vergüenza alguna además por serlo.


“¡Que gente más desgraciada!” ha sido su reacción ante algún otro gay feillo y poca cosa que nos ha hablado de lo solo que está en algún documental de esos que de vez en cuando ponen.


“Sabiendo que lo que hacen es tan malo podían aguantarse, que tampoco les costará mucho” es siempre su conclusión con respecto al tema.

Mi padre mientras no dice nada, claro, está con los auriculares oyendo la radio, ajeno a todo.


Mi tio si que lo sabe. Por eso será que hace seis años me llevo a Sevilla casi todo el verano, para evitar que me convirtiera en un maricón más seguro, menudo fracaso por cierto.

Llegué alli el dia 3 de julio y no me marché hasta el 12 de septiembre.

Me busco unos amigos del barrio con los que no aguanté ni una sola tarde, al salir de un corriendo de un supermercado donde habían “comprado” algo yo simplemente me quedé quieto, no les seguí calle abajo y ellos ya nunca más me volvieron a llamar con el consiguiente cabreo de mi tio.


Comencé a pasar las tardes encerrado en casa, ocupado en observar los coches que aparcaban debajo de la ventana de la cocina y que empezarón como a tener vida propia, poco a poco, a medida que de vista, iba conociendo a sus dueños, me iba aprendiendo de memoria sus matrículas. Comencé a seguir el comic del periódico, solo tres viñetas al dia, lo suficiente como para que nunca pasase demasiado en ellas y de esa forma me dejara de interesar por lo que contaban. Comencé a esperar ansiosamente durante toda la semana a la revista del viernes con la programación de la televisión incluida en sus páginas, junto a cuatro o cinco entrevistas a presentadores y actores y asi, sin darme cuenta, dia a dia, aunque parezca increíble pasó todo aquel verano de 1.999, que aunque hoy si que me parece que fue horrible en su momento hasta no me pareció malo del todo, de alguna forma me lo merecía llegué a pensar entonces.



A mi tio le ponían enfermo muchas cosas mias.

La que más, entonces llevaba un poco de melena, que me recogiera con tanta facilidad el pelo y con una goma me hiciera entonces una coleta.

Se ponía enfermo viéndomelo hacer


Pero tampoco soportaba verme con el pelo suelto claro, o al llegar a casa encontrarme jugando con sus hijas, o pendiente del móvil, recibiendo mensajes de vete a saber quien.



 
Comentario:
Siempre nos toparemos con las personas homofóbicas, como la directora del colegio, que satanizaba a aquella compañerita de 8 años cuando jugaba futbol, ese recuerdo aún me sigue persiguiendo.
 
Comentario:
ais acia muxoq no te comentaba!!!!

seguroq me has exaod emenos, pero nunka lo reconoceras:P

weno, tu lo has dixo, verano de 1999. yo no se q coño hacia ese puto verano, ni ikiera se q coño are este verano

tarde o temprano todos lo sabran, sabran q te gsutan las pollas, y eso te hara mirar a todos continuamente intentando descubrir q piensan. pero luego se apsara y te la comera mazo supongo. y kiza te encuentres de puta madre

y un dia en emdio d euan conversacion diras "nadie la come como un tio", y ese dia, cuando veas sus caras, ese dia, habras ganado cabroncete

cuidate y suerte en lso examenes

molaaaaaaaaaaaaa
 
Comentario:
Chaval, tu a lo tuyo, que más te va a dar que chismorren los que no saben lo uno siente. Pásatelo en grande en tus bares y deja que los demás imiten a los gays el año siguiente. Me gustaria verte un día por ahí para tomarnos unas cervezas.Yo suelo ir a chaps los domingos por la tarde. Claro que si vas sin bici, igual no te reconozco
:-P
Un abrazo y otra vez animo que queda poco.
 
Comentario:
yo también odio profundamente las coletas.
No