ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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202 Sydney baby (2)


La casa era la misma de su adolescencia y juventud, pero nada más entrar en ella sentía como si en algún lugar, un agujero negro estuviera absorviendo poco a poco toda la luminosidad con la que la recordaba, junto ,y esto era más grave,a la masa muscular y la vitalidad de sus propios padres, que en cada visita encontraba mas delgados y arrugados, su padre especialmente muy serio, su madre mucho más baja, ambos increíblemente más torpes y tristes que como los habia dejado en la visita anterior.

El largo pasillo que iba desde el recibidor al salon pasando por su cuarto primero, el baño principal después, el cuarto de sus padres por ultimo, el retrato en el salón del ellos tres, que un pintor amigo les habia hecho hace mas de veinte anos, el bote amarillo conteniendo las galleta en la cocina, todo ello , de acuerdo, podian incitarle a pensar que las cosas tampoco habian cambiado tanto y tan rapido como creía que lo habían hecho, pero era falso, aquella casa no es que nunca hubiera sido especialmente alegre es cierto, pero es que ahora parecía una especie de abandonado mausoleo, que silencioso ejercía de testigo de la decadencia fisica de sus dos únicos habitantes ya, sus padres, de su irremediable declive.



Normalmente y aunque la empresa le pagaba un hotel, a él le gustaba dormir alli cada cuatro o cinco meses, ese era mas o menos el intervalo con que esparcia las visitas a sus padres en Barcelona.

En su habitacion, con aquel enorme poster de motivos japonenes que el mismo había dibujado sobre su cabeza hace dos décadas se sentía joven de nuevo. No podia senalar los motivos por los que le ocurría, o por los que preferia quedarse alli en lugar de cualquier habitacion de un hotel de lujo, era algo irracional suponía, además le ahorraba un cantidad de dinero importante a la empresa y bueno, aunque no fuera suya ni mucho menos, como su vida era el trabajo y casi nada más, muy poco más.....


Cenó en la cocina junto a su madre una ensalada con casi más embutidos que lechuga. Su padre mientras veia en la televisión en telediario no dejandose de quejar de la situación en general que vivia el pais. Apenas hablaron, lo típico, ella le pregunto por su nieto y su mujer, él le contesto sin excesivo entusiasmo, sin dar muchos detalles, como si la estuviera mintiendo, inventándose todo aquello que salía de su boca. Luego a medianoche conectó la web cam para que ellos pudieran ver a su nieto en el otro extremo del globo terrestre, en Australia, poco antes de ir al colegio,es decir peinándose, desayunado y finalmente saliendo por la puerta de la cocina sin ni siquiera apagar el ordenador.

Cerca de la una de la madrugada,paseando solo por la calle Pelayo, habia salido con la excusa de acompanar a unos clientes ficticios por Barcelona para enseñársela, no podia apartar de su cabeza la imagen de su hijo. Llevaba una semana sin verlo, sin abrazarlo y él era lo unico por lo que merecia la pena luchar, conseguir atrapar a un nuevo cliente, reducir los costes, trasladar domicilios sociales de un sitio a otro para que otros ganasen lo máximo posible.


Lejanos quedaban los dias en que las cosas estaban bien o mal -pensó- hoy nada de eso importa demasiado y si lo hace, resulta que es ya muy dificil delimitar y separar aquello que es lo correcto hacer de lo que no. Siempre hay motivos, excusas que terminan por confundirlo todo, adaptandolo eso si a la perfección, a lo que yo quiero hacer.


Pagó su entrada y volvió a tener esa vieja sensación, como si en vez de no haber estado alli en cuatro meses y tres dias, él fuera a la sauna a diario casi.

Como no reconoció a nadie en los vestuarios y ya con una toalla solo encima, anudada a la cintura, se encaminó hacia la sala del cine porno, cruzando por supuesto la mirada con cada persona con la que se encontraba. Sus caras seguían sin sonarle de nada . La gente iba alli en grupo, con amigos y sin embargo él siempre lo habia hecho solo y como ultima opcion, en caso de no poder desahogarse de otra forma. Aquello para él no era diversión, como parecía serlo para la mayoria de los chicos y hombres que le rodeaban: era casi una cuestión de supervivencia, para no acabar cometiendo alguna locura o metiendo la pata hasta el fondo sin posibilidad de arreglo alguno.



Ya casi desde el principio se fijo en él.

No apartaba los ojos de la pantalla y por el bulto que marcaba su toalla, parecía que estando algo excitado tampoco lo estaba mucho. Tendría unos dieciocho anos dedujo, era muy delgado y no parecía muy interesado en nadie en particular.

"21, **** " fueron las primeras palabras que salieron de su boca pasados unos minutos, cuando por fin se atrevio a entrarle preguntandole la edad y su nombre para romper el hielo.

Parecia simpático, no el típico marica estúpido. No se atrevian nunca a mirarse a los ojos el uno al otro. El le propuso entonces algo extrano y el chico lo aceptó, podrian ir a su casa le dijo, pues sus padres se habian ido de minivacaciones, a Viena.


05h16 Am; el reloj despertador le despierta veinticuatro horas después de haberlo dejado en su cuarto durmiendo. Le apetecía recordarlo eso es todo, por eso marcó esa hora en el mismo antes de despegar.

Estará sobrevolando Asia supone.

Una vez más incumplió sus promesas recapacita. El plan era haber dormido muy abrazados los dos, haber recorrido su suave piel una y otra vez sin cansanse de hacerlo, haber observado su rostro de crio mientras dormía durante horas, haber sentido su calor al lado suyo pero nada más. Sin embargo a la media hora de esta en la cama juntos no lo pudo evitar y se lo empezó a follar, a llamarle, a sugerencia suya, puta, maricón mientras lo hacía. Y luego poco antes de irse repitió, el chico además parecía disfrutar mucho más de lo que cualquier otra persona con la que previamente había estado había disfrutado.


A doce mil pies de altura sintió de repente pena no seguir en Barcelona, por no poder pasar una semana entera con sus padres, por no poder quedar hoy de nuevo con aquel chico del que nada conocía y volver a entrar en su cuarto, por no poder saber dia a dia como le iba la vida, por no poderlo conocer más en profundidad para ser poco a poco "amigos".Dentro de seis meses cuando volviera a Barcelona ¿Quedaría ya algo de él?


Lleva mirando la foto de su hijo varios minutos, tras beberse un vodka.

Trata de encajar las diferentes piezas de ese complicado rompecabezas que es su vida.

Igual que el chico.
 
Comentario:
me gustan estas historios, especialmente porque siempre me pregunto si hay algo de real, quiza ese es su encanto
No