ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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R U P T U R A

Ni siquiera podía estar seguro de ello.


Todas las pruebas, o mejor dicho la única prueba, era que había visto aquella dirección superatrevido@......... en la pantalla del teléfono móvil de su novio cuando este le enseñaba unas fotos y que, casualmente aquella misma dirección, acompañada de unos números que no había tenido tiempo suficiente para distinguir si estaban alli o no ,superatrevido35, era tras la que alguien en su pequeña ciudad reclamaba a traves de una emisora local de televisión, casi a diario, encuentros sexuales sin más, anónimos cien por cien, sexo por sexo y sin complicaciones.


Por supuesto que se lo preguntó. Y el le respondió que era una vieja cuenta que no usaba apenas, a la que solo se mandaba las fotos del móvil.E increíblemente lo primero que le ocurrió fue hasta alegrarse por ello, excitarse, pensando en su novio teniendo sexo a escondidas suyo, aunque eso si, pasados unos pocos minutos todas las sensaciones que experimentó como que empezaron ya a discurrir justo por el lado opuesto, empujándole hacia la depresión más profunda, esa que casi se había olvidado de como era.


Esa noche apenas pudo dormir.

Unas veces era su novio quien se escondía tras la dichosa dirección, otras solo era uno de los muchos que decidían contestar a ella un dia cualquiera, aburridos, deseosos de experiencias nuevas.


¿Le he puesto yo acaso los cuernos alguna vez? se preguntó en la oscuridad de la madrugada, a lo largo y ancho de unas horas que parecían inacabables.

No.

¿Lo he intentado?

Bueno si, aunque desde luego no tan descarado como él lo está haciendo conmigo.

Que me guste mirar en el gimnasio, acudir muy de vez en cuando a unos servicios públicos no es tan grave, nunca he hecho nada ,aunque supongo que más que nada porque nunca nadie me lo ha propuesto, no he tenido oportunidad – reflexionó agriamente.



Al dia siguiente cuando los dos volvieron a verse todos sus temores desaparecieron. El era todo lo opuesto que se puede ser a esos que podían responder a anuncios de sexo por sexo, él era un oasis dentro de aquel mundo gay lleno de desfase, sexo por sexo, drogas, orgias, traficantes, after hours, saunas y asi , teniéndole delante, sus dudas por muy fundadas que estuvieran poco a poco empezaron a disiparse, era imposible que tuviera nada que ver con superatrevido35, o que le hubiera enviado una foto suya para una cita a sus espaldas.


Por la noche volvieron a follar como si nada.



El domingo por la mañana se levantó sin fuerzas apenas para nada, y de nuevo con esas preguntas que creía haber desterrado ya, dentro de su cabeza, respondiéndolas él a veces en un sentido y otras en otro.


A lo mejor no es que estuviera tan deprimido, era que, simplemente sus últimos años habían sido tan perfectos que ahora enfrentarse de nuevo al mundo real con sus traiciones y desencuentros le resutaba tan deprimente y difícil. Además siempre cabía la posibilidad que todo fuera una coincidencia, que su cabeza lo hubiera llevado todo demasiado lejos.

Lo que pasaba es que sin tenerlo delante, sin ver su cara, esta opción como que apenas resultaba creible, veraz.



Visitó esa mañana de nuevo sin éxito los servicios de un centro comercial cercano, se colocó a la puerta de una sauna por si veía a alguien atractivo entrar hacerlo él detrás suyo pero nada.

Puede que fuera un puto hipócrita, puede, pero una ocasión más, la horrible y desgarrada adolescencia que él había tenido justificó en su cabeza de nuevo todo aquello de buscar sexo por su cuenta y a espaldas de su pareja. Su vida no había sido vida. De alguna forma, tenía que recuperar el tiempo perdido.

Su novio obviamente además, no había sufrido lo que él, no tenía nada de lo que resarcirse por eso, debía entonces de serle fiel pensaba.

Además en unos pocos años sino ya mismo pasaré a ser considerado por todos “un viejo”, mientras que a él, aún le quedan tantos años por delante - concluyó nada más volver a casa y tumbarse en la cama de nuevo.


¿Cómo sera mi vida sin él si lo dejamos?

¿Cómo será no participar más en su dia a dia, el saber de él solo muy de vez en cuando, no llenar su vida, no formar ya parte de la misma en buena medida?


Se sentía muy triste de vuelta a casa.

Tan hundido como antes de conocerle tantas veces lo había estado.

Sin idea de que hacer, decírselo a la cara o seguir disimulando, quizás era lo normal que tras muchos años ambos necesitaran experiencias nuevas, hasta engañarse, para seguir juntos aunque eso si, de una manera muy diferente.



Solo tenía claro una cosa.

Dolía.

 
Comentario:
Sigo leyéndote, simplemente eso.

Una historia muy triste, espero que termine bien. Un abrazo.
No