ALEX //
Mis diecinueve, veinte y veintiún años de aqui para allá, siempre en Barcelona
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Mis diecinueve, mis veinte y mis veintiún años, de aqui para allá, siempre en Barcelona.
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219 SERES NAVIDEÑOS (ULTIMA PARTE)


Solo había tiempo ya para el romanticismo.


Una vez saciados en soledad sus más bajos deseos bajo la ducha del gimnasio, toda su leche cayendo por la pared, los ojos cerrados, el mundo dando vueltas, el culo apretado, la espalda agarrotada, ya digo, solo había tiempo para el romanticismo.

Romanticismo primero en el Decathlon al que había entrado en primer lugar para ver si él estaba alli, lo estaba, romanticismo luego en el Zara y otras tiendas del centro comercial, subiendo y bajando por escaleras, romanticismo en la Fnac donde estuvo a punto de ahogarse ,por no saber nadar en ese tipo de aguas , debido a la emoción que provocaron en él los ojos color azul oscuro de un chico con el que tropezó en la sección de revistas, guapísimo, vestido con unos vaqueros y una sudadera Quicksilver a rayas azules y verdes y que hasta le pidió perdón, romanticismo en esos momentos en que suplicó tener algo más con él que ese mero encontronazo.



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¿Dónde me lleva todo esto?....Es curioso que me pregunte esto a mi mismo estando donde estoy, sabiendo el único motivo que me ha traido aquí. ¿Qué me hace pensar que al menos una de estas personas con las que habitualmente me encuentro, que me gustan y me obsesionan de esta manera, pero a las que al mismo tiempo no conozco de nada, un dia pese a todo va a decidir saltar todas esas barreras que nos separan a los dos y va a ponerse a entonces hablar conmigo por haber sentido ese mismo pinchazo en el estómago al verme a mi que yo he sentido al verle a él?

Ridículo.

Quizás.

No sé.

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Estaba muy tranquilo pese a todo el chico, o sea yo, pasaba los minutos yendo de tienda en tienda, nada le alteraba y era como si, al menos él tenía esa sensación, para haber conseguido llegar a este estado de paz hubiera tenido que haber recorrido un largo camino plagado de dificultades durante años, pero en realidad no había salido de casa ni hacía tres horas y solo había ido de ella a la piscina y de esta última hacia aquí, L,ID, apenas nada pues.

Pero el caso era que pasaba por delante de los baños y lo último que le apetecía era entrar a ellos, necesitaba dejar eso atrás, encontrar por fin el amor, salir de su propia vida para desde fuera de la misma derruir aquellas partes de ella que no le gustaban, cambiarlo casi todo y finalmente ser como siempre había querido ser, junto a esa persona con la que llevaba ya casi siete años soñando y que en alguna parte quizás hasta existía.


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¡Qué ingenuo, no durará más que unos pocos minutos!. Pronto, dentro de mi cuerpo, algo comenzara a estremecerse, a retorcerrse, a recordar determinadas sensaciones y las cosas volverán a su cauce normal, la cabeza perderá el control, me enfadaré conmigo mismo por haberme centrado una vez más en una sola persona, desaprovechando las oportunidades que quizás hoy existían para mi aqui,

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Seguro que alguna de estas chicas que esperan a la salida del Decathlon es su novia -pensó el chico colocándose junto a ellas, oyendo sus conversaciones, a esa hora en que muchas de las tiendas del centro comercial ya bajaban sus persianas para cerrar y se notaba algo más vacio el pasillo principal.

Seguro y entonces ¿Que demonios iba a pasar?, ¿Qué sentido habría tenido todo? se preguntó a si mismo.


Pero finalmente, a eso de las diez menos cuarto, el chico del Decathlon por fin salió de su lugar de trabajo, vestido de chándal, con el pelo teñido de rubio muy corto por los lados y largo por el centro, con una camiseta muy ajustada que se dejaba ver bajo su entreabierto plumas, y afortunadamente, pasó de largo de todas ellas dirigiéndose a gran velocidad hacia la calle. El claro no lo dudó ni un solo minuto, comenzó a seguirle.


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¡Menudo culazo se le marca al cabrón y qué piernas debe de tener!
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Yo también trabajé en el Decathlon el año pasado, yo también trabajé en el Decathlon el año pasado, Yo también trabajé en el Decathlon el año pasado, yo también trabajé en el Decathlon el año pasado: El chico no dejaba de repetir esa mentira en su cabeza porque a lo mejor, de tanto hacerlo, resultaba que hasta salía de la misma y convirtiéndose en palabras reales, hasta se la decía a él a la cara para más que nada iniciar una conversación.


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Además....¡Dios! , si me hubieran llegado a decir esto, que debido a la de gente que iba a haber en el vagón iba a tenerlo tan cerca, a tan solo unos milímetros, y que sin embargo iba a continuar sin atreverme a decirle nada, yo que solo había suplicado coincidir con el en la hamburguesería o en cualquier tienda para abordarlo y mírame ahora que teniéndolo tan fácil sigo sin atreverme....

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Veía con todo detalle un par de pequeños lunares que tenía junto a la oreja, los rizos de su pelo arremolinándose en la base del cuello, olía su perfume dulzón, descubría unas pecas un poco más abajo. Y si él se daba la vuelta sentía hasta un ligero mareo al ver sus labios, casi contra los suyos, a la misma altura pero separados por escasos veinticinco centímetros, al imaginar los pechos que aquella camiseta comprimían, al ver su cara tan masculina y varonil.


Acordó recordar nada más bajarse el chico del Decathlon en Paralelo su historia “con él”, para no caerse alli mismo de la impresión, o echarse a la cara su falta de decisión al no atreverse a seguirle, a llevarlo todo hasta las últimas consecuencias, es decir esa que había empezado hacía justo una semana, cuando les había atendido a su madre y a él que andaban comprando regalos para la familia y que continuó al dia siguiente cuando ambos volvieron para comprar ya aquello que él les había mostrado.

Por supuesto que ya no les había atendido él, pero, ¡qué demonios!, sabiendo que estaba alli, que trabajaba todas las tardes, el chico, o sea yo, fue incapaz de reisitirse, de no volver alli al menos un par de tardes más, para examinar el territorio, tratar de coincidir con él en algún momento.

Era como si un imán tirase de él, lo llevara directamente a la entrada de ese centro comercial a esperarle.

No sabría explicarlo.


De pronto sin darse cuenta se encontró de nuevo abriendo la puerta de su casa.

Hacía mucho frio dentro pero por lo demás seguía tal y como la había dejado al ir a la piscina.

No había pasado nada.
 
Comentario:
Permíteme: y alguna vez piensas en por qué no eres capaz de hablar con esa gente que tanto te atrae? Te lo pregunto porque a mí me pasaba lo mismo y no me llevaba más que a sufrir.
 
Comentario:
sí había pasado. te habías defraudado una vez más.
No