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Sentados en las escaleras del edificio de La Bolsa de Barcelona estaban sentados la mayoría de los miembros de mi primer y de momento único grupo de amigos gays y lesbianas. Todos alrededor de Genis que al fin y al cabo ha sido quien se ha tomado la molestia de poco a poco ir formando el mismo y es siempre el encargado de cada fin de semana ponernos en contacto a los unos con los otros para organizarlo todo.
Cuando él me vió llegar me sonrió y yo le respondí con otra sonrisa, de esas que te hacen de pronto inconscientemente andar más deprisa entre otras muchas otras cosas.
Parecía bajo la luz de las farolas más delgado que la última vez que nos habíamos visto, un poco más alto también.
Solo quería en el fondo saludarle y oir su voz lo antes posible, felicitarle por fin su cumpleaños y darle mi regalo.
Después de tantos dias a solas no me corté y cuando él me dio un pequeño pico en la boca no lo aparté de mi como otras veces he hecho, por temor a lo que pudiera decir la gente que pasaba en ese momento a nuestro lado. Respondí por si fuera poco además a su abrazo con otro abrazo por mi parte incluso más fuerte que el suyo y al separarme de él y oir como me decía “¡Cuánto he follado con el francés Alejandra, que bien hiciste en presentármelo!” no pensé sino que Genis es un tipo genial y que lo he echado tanto de menos estas pasadas vacaciones que me jodería ahora un montón perderlo un dia de estos por cualquier tontería que nos pueda pasar, yo pueda hacer.
Julien que también esperaba su turno me dio un pequeño pico, lo mismo que D. y J. que parecían también muy contentas de volver a verme. A continuación y mientras esperábamos a H. Genis y yo nos separamos instintivamente del resto del grupo para hablar un poco en detalle de nuestras vacaciones. Nada más empezar él con su relato me empalme de golpe, sabiendo un poco de antemano lo que me esperaba. Estaba la verdad muy ansioso por oir cuantos más detalles mejor. Además y por si fuera poco de pronto, por sorpresa él metió su mano en el bolsillo trasero de mi vaquero para como quien no quiere la cosa empezar a manosearme el culo en plena calle.
Como no había quedado con Marco hasta medianoche dejé que me lo tocara todo lo que quisiera y más si cabe porque para que negarlo, Genis físicamente me gusta mucho y bueno el culo es mi fuerte parece ser, al menos eso dicen.
Una vez que H. llegó y ya estábamos por fin los seis nos fuimos rápidamente a una pastelería cercana, corriendo incluso en algunos tramos, con la esperanza de llegar a ella antes de que la cerraran . Alli compramos a última hora esa tarta de chocolate que después nos llevamos a una hamburguesería para tomarla alli finalmente junto al menú de todos los sábados noche. Al irnos cerca de las doce, como la habíamos dejado a medio terminar se la dimos a unas chicas adolescentes que estaban vestidas en plan muy pijo al lado nuestro y que no habían dejado de mirarnos, asombradas supongo de las mariconadas que hacíamos y decíamos seguro.
Marco ya estaba esperándonos cuando llegamos a la Plaza de Cataluña.
Traté de integrarle lo máximo posible en el grupo, presentándoselo a todos, propiciando temas de conversación en los que él si que podría decir algo, pero en su cara a los pocos minutos ya se reflejaba que le apetecía todo menos estar alli, con nosotros. Luego, dentro de la discoteca traté de convencerle para que se viniera a bailar con el resto pero como no estaba muy por la labor no tardé mucho en dejarle solo, al cuidado de los jerseys de todos, para asi yo también poder divertirme un poco junto a mis amigos.
Vi como no me quitaba el ojo de encima, esperando seguro que en cualquier momento yo incumpliera mi promesa y me enrollara con alguien y poder así echármelo en cara. No lo hice por supuesto.
Cerca de las cuatro Marco vino para decirme que se iba a casa. Le acompañé a la salida.
De vuelta hacia la pista me encontré con D. y como ella estaba ya un poco cansada de bailar los dos nos sentamos cerca de la barra a hablar de todo un poco, es decir de “el mundo de Leland”, de Adrian Tomine, de Jiro Taniguchi, de los Artic Monkeys, de todas esas cosas en definitiva que parece que solo ella y yo conocemos y de las cuales nunca hablamos con nadie más. A ella le gusta mucho J. pero resulta que J. está medio liada con otra chica y por eso bebe últimamente tanto me dijo a modo de excusa. ¿A ti quien te gusta Alex? me preguntó de pronto. Y le señalé a un tio que estaba solo, enfrente nuestro, apoyado en la pared, con cara de no haber roto un plato en la vida, de ser un encanto tal y como le dije. Ella se rio abrazándome por la cintura. “Eres tan romántico Alex, debes ser el único por aqui”.
Es curioso, en cierta forma no le faltaba razón.
(Siempre que estoy en esa discoteca y no sé si es por miedo o porque todos están tan cerca de mi y son de alguna forma tan accesibles, me convierto en alguien casi asexual, sin deseo, alguien que busca algo más cuando los demás solo buscan sexo, justo a la inversa en definitiva. También puede ser que los chicos que verdaderamente me gustan se queden en muchos casos afuera en la calle con sus chicas y me desanime por ello. Claro que luego hay que verme en el mundo normal, ese en el que a veces, a plena luz del dia y en cualquier sitio , parece que soy él único que lo necesita urgentemente, que va pidiéndolo a gritos sexo y más sexo).
Es un chico delgadísmo, no mucho mayor que yo, un poco calvo y con algo de chepa.
Me lo encontré camino del metro de vuelta a casa. Genis me hizo una señal en el pasillo por si no me había dado cuenta. Los dos nos miramos sin saber que decirnos. Lo habíamos visto una noche en el cuarto oscuro. Chupando cualquier polla que le pusiera por delante. No importaba, ni siquiera miraba a su propietario. Arrodillado en el suelo le daba igual, se las metía en la boca, una tras otra y los más feos de por alli dentro como que se arremolinaban entorno suyo.
Por lo menos resultó curioso verlo a la luz del dia pensé.
En Girona el vagón se quedo de pronto vacio.
Nada más ponerse en marcha de nuevo el metro los dos nos volvimos a quedar mirándonos. Genis entonces acercó sus labios a los mios. Comenzamos a morrearnos.
Sentí su lengua recorriendo mis labios, rozando luego mi paladar por unos segundos.
No hubo tiempo para más pues él se bajaba en la siguiente parada.
Estábamos demasiado borrachos aún supongo.
Comentario:
¿¿y la historia de la facultad termina ahí?
¿¿¿no dan más de sí esos personajes?
¿¿??
¿¿¿no dan más de sí esos personajes?
¿¿??
Comentario:
Eso es lo que yo llamo coger el toro por los cuernos. Espero que salgas de tu espiral de infelicidad.
Comentario:
en la discoteca... o se me acercan... o yo no me acerco nunca.
Comentario:
Animo chaval!!!
Comentario:
me encanta leerte, gracias.
Comentario:
Vas bien chaval..sigue asi!
Comentario:
Me encanta tu relación con genis. Pero no sé hasta que punto quieres o quiere algo más. El "supongo" final, me dice que no te importaría intentar algo.. Adelante!
;)
;)
Comentario:
Me alegro un montón de que estes reconstruyendo tu vida. Haces muy bien en afianzar poco a poco tus relaciones con la gente.
Estas empezando unos "proyectos de amistad" a largo plazo. Con el tiempo verás cómo van evolucionando esas relaciones. Es un camino largo pero que puede darte resultados muy satisfactorios.
Estas empezando unos "proyectos de amistad" a largo plazo. Con el tiempo verás cómo van evolucionando esas relaciones. Es un camino largo pero que puede darte resultados muy satisfactorios.