100
Fue como esas “citas” del verano pasado.
Salí a la las afueras del pueblo, me coloqué cerca del restaurante sentado en el suelo y simplemente esperé que su coche pasara.
Un Vw Polo rojo recién comprado.
Al verme Noel paró a mi lado y me recogió y los tres entramos al aparcamiento del restaurante. Los tres, el, yo y su novia Alicia que no abrió la boca en todo el tiempo que estuvimos juntos.
Bajándonos del coche y abriendo a continuación el maletero, Noel sacó las cuatro bolsas cargadas hasta arriba de revistas y cómics que según me había dicho me regalaba.
“Todo tuyo” dijo sonriéndome. “Nos vamos a ir a vivir juntos y no me deja...”
-¿No te importa de verdad? le pregunté un poco incrédulo interrumpiéndole.
-No, pero llámame algún dia a ver que te han parecido ¿vale?
-Claro , no te preocupes
-Oye, tengo prisa que hemos quedado para comer, ¿te bajo al pueblo?.
-No, no hace falta, vivo aquí al lado.
-Ok cuídate y llámame eh.
Entró de nuevo al coche y al dar la vuelta su novia desde detrás del cristal se quedó mirándome fijamente.
Alguien tan raro como mi novio probablemente pensaría, con esta maldita manía del manga.
Le resultó tan fácil a Noel librarse de esa parte del pasado, de su pasado, a la que ha dedicado tantos años que hasta me dio hasta un poco de miedo. Por mi, por que algún dia en el futuro me cueste tan poco esfuerzo como a él le ha costado deshacerme de algo que hasta ese momento haya sido parte fundamental de mi vida pero que ya, en ese momento, no me sea necesario.
No estaría bien.
No sería justo.
Fue como todos los viajes en tren.
Subí al vagón agobiado por el calor y recorrí la parte de arriba, inútilmente, ya que no había ningún tio bueno junto al que sentarse.
Me aburrí tanto en el viaje hacia Barcelona, sin un solo chico que admirar, con el que intercambiar miradas aunque nunca pase algo más, que terminé por mandar un sms a Rafa del que hace casi un mes que no sé nada. Quizás pase por completo de mi ya pero me gustaría por lo menos saberlo, aunque en estos casos la verdad uno como que siempre se entera varios meses después de lo que debería haberlo hecho, cuando ya todo es demasiado evidente y de nada sirve esconder una tras otra las pruebas más claras.
A las dos, S. en la peluquería volvió a hacerme de las suyas, pelo de nuevo rubio, en punta y excesivamente corto para mi gusto, junto a sus promesas de nuevo acerca de un verano más en el que asi, con su peinado, voy a volver loco a todo el mundo...
Y pese a todo siempre me hacen tanta gracia y me elevan tanto la moral.
Nada más volver a salir a la calle nerviosamente miré el móvil.
Dos horas después del informe de entrega y no había respuesta alguna.
Soy yo el que está en Barcelona, el que ha aprobado todo, basta ya por favor de Rafa me dije.
Fue otra tarde de sábado más.
Comimos en su cocina, viendo la tele y para variar no nos quedamos luego en el sofá dormidos.
Nos pusimos a buscar una piscina a la que ir, donde no conociéramos a nadie, no pudiéramos encontrarnos con algún pesado y como a la hora o asi ya estábamos dentro de ella, tumbados en el césped.
El paraíso ante nuestros ojos y nuestra manera totalmente opuesta de enfrentarnos a él.
Yo mirándo desde la toalla a todos los chicos que me gustan, nadando luego y buceando ni muy lejos ni muy cerca de ellos, viendo bajo el agua como meten mano a las chicas y amargándome por el hecho de que ninguno de ellos vayan a tener nada conmigo esa tarde, por los polvos que nunca me van a echar. El, Genis, diciéndome que es imposible follarse a todo el mundo, que si, que están muy buenos pero que no pasa nada, que el mundo no se acaba aquí, él sin embargo colocándose justo a su lado, rozándoles a veces, porque eso si, nunca se sabe como dice, todo es posible.
Y nuestra conversación luego a la hora de cenar, acerca de porque no se ha enrollado con Felipe (“yo tengo la polla grande y me gusta que la otra persona también la tenga” dice “ tu también la tienes grande me ha dicho Felipe que te la vió en la ducha de la piscina jaja”) (¿Yo?- le contesto- que va la tengo normal tirando a pequeña supongo,¿De verdad que te ha dicho eso Felipe?). (“No jaja, me ha dicho que la tienes como él, era solo para ver si mentías como casi todos los tios”) (“Ya ves, no tengo ninguna oportunidad de acabar enrollado contigo) ( Ya sabes que no eres mi tipo, aunque no te creas a veces me has dado mucho morbo) (¡Ah si! ¿Cuándo?) ( “A última hora alguna que otra vez en S. te he visto ahí en la penumbra bailoteando, con esa cara de cansado que pones y uf como me la has puesto, en esos momentos te hubiera hecho de todo tio”) (“Es bueno saberlo”).
(Risas)
(Risas)
Fue otra noche de fiesta más.
Terminamos como siempre, él yéndose al amanecer con otros dos tios a una discoteca y yo volviendo a casa medio muerto.
Y pensé en las duchas del vestuario de la piscina y los chicos que había bajo ellas a la hora de irnos, o bien medio empalmados todavía por culpa de las chicas que con las que habían pasado la tarde o bien definitivamente entonces, todos con la pollas enormes, mejor. Y también recordé su polla, claro está, que siempre veo de lejos, a trozos, hoy por pudor suyo apenas sobresaliendo por debajo de su camiseta, muy gorda, con un montón de pellejo acumulado en la punta, en apariencia enorme, de esas que en el hipotético caso de metermela en la boca un dia me impediría casi respirar y que al correrse lo haría tan adentro de la misma que me obligaría a tragarme toda la leche que Genis suela soltar (según él muchísima y de color muy blanco)...
Y entonces, por segunda vez y en unas pocas horas, pensado en cuanto me gustaría ser una de esas chicas a las que persiguen y manosean, o alguien con una polla enorme como él quiere, me corrí.
Y me di la vuelta y cerrando los ojos intenté dormir algo.
De nuevo en casa, en mi cama, no ya en el baño de un viejo polideportivo, oyendo todos su gritos.
Salí a la las afueras del pueblo, me coloqué cerca del restaurante sentado en el suelo y simplemente esperé que su coche pasara.
Un Vw Polo rojo recién comprado.
Al verme Noel paró a mi lado y me recogió y los tres entramos al aparcamiento del restaurante. Los tres, el, yo y su novia Alicia que no abrió la boca en todo el tiempo que estuvimos juntos.
Bajándonos del coche y abriendo a continuación el maletero, Noel sacó las cuatro bolsas cargadas hasta arriba de revistas y cómics que según me había dicho me regalaba.
“Todo tuyo” dijo sonriéndome. “Nos vamos a ir a vivir juntos y no me deja...”
-¿No te importa de verdad? le pregunté un poco incrédulo interrumpiéndole.
-No, pero llámame algún dia a ver que te han parecido ¿vale?
-Claro , no te preocupes
-Oye, tengo prisa que hemos quedado para comer, ¿te bajo al pueblo?.
-No, no hace falta, vivo aquí al lado.
-Ok cuídate y llámame eh.
Entró de nuevo al coche y al dar la vuelta su novia desde detrás del cristal se quedó mirándome fijamente.
Alguien tan raro como mi novio probablemente pensaría, con esta maldita manía del manga.
Le resultó tan fácil a Noel librarse de esa parte del pasado, de su pasado, a la que ha dedicado tantos años que hasta me dio hasta un poco de miedo. Por mi, por que algún dia en el futuro me cueste tan poco esfuerzo como a él le ha costado deshacerme de algo que hasta ese momento haya sido parte fundamental de mi vida pero que ya, en ese momento, no me sea necesario.
No estaría bien.
No sería justo.
Fue como todos los viajes en tren.
Subí al vagón agobiado por el calor y recorrí la parte de arriba, inútilmente, ya que no había ningún tio bueno junto al que sentarse.
Me aburrí tanto en el viaje hacia Barcelona, sin un solo chico que admirar, con el que intercambiar miradas aunque nunca pase algo más, que terminé por mandar un sms a Rafa del que hace casi un mes que no sé nada. Quizás pase por completo de mi ya pero me gustaría por lo menos saberlo, aunque en estos casos la verdad uno como que siempre se entera varios meses después de lo que debería haberlo hecho, cuando ya todo es demasiado evidente y de nada sirve esconder una tras otra las pruebas más claras.
A las dos, S. en la peluquería volvió a hacerme de las suyas, pelo de nuevo rubio, en punta y excesivamente corto para mi gusto, junto a sus promesas de nuevo acerca de un verano más en el que asi, con su peinado, voy a volver loco a todo el mundo...
Y pese a todo siempre me hacen tanta gracia y me elevan tanto la moral.
Nada más volver a salir a la calle nerviosamente miré el móvil.
Dos horas después del informe de entrega y no había respuesta alguna.
Soy yo el que está en Barcelona, el que ha aprobado todo, basta ya por favor de Rafa me dije.
Fue otra tarde de sábado más.
Comimos en su cocina, viendo la tele y para variar no nos quedamos luego en el sofá dormidos.
Nos pusimos a buscar una piscina a la que ir, donde no conociéramos a nadie, no pudiéramos encontrarnos con algún pesado y como a la hora o asi ya estábamos dentro de ella, tumbados en el césped.
El paraíso ante nuestros ojos y nuestra manera totalmente opuesta de enfrentarnos a él.
Yo mirándo desde la toalla a todos los chicos que me gustan, nadando luego y buceando ni muy lejos ni muy cerca de ellos, viendo bajo el agua como meten mano a las chicas y amargándome por el hecho de que ninguno de ellos vayan a tener nada conmigo esa tarde, por los polvos que nunca me van a echar. El, Genis, diciéndome que es imposible follarse a todo el mundo, que si, que están muy buenos pero que no pasa nada, que el mundo no se acaba aquí, él sin embargo colocándose justo a su lado, rozándoles a veces, porque eso si, nunca se sabe como dice, todo es posible.
Y nuestra conversación luego a la hora de cenar, acerca de porque no se ha enrollado con Felipe (“yo tengo la polla grande y me gusta que la otra persona también la tenga” dice “ tu también la tienes grande me ha dicho Felipe que te la vió en la ducha de la piscina jaja”) (¿Yo?- le contesto- que va la tengo normal tirando a pequeña supongo,¿De verdad que te ha dicho eso Felipe?). (“No jaja, me ha dicho que la tienes como él, era solo para ver si mentías como casi todos los tios”) (“Ya ves, no tengo ninguna oportunidad de acabar enrollado contigo) ( Ya sabes que no eres mi tipo, aunque no te creas a veces me has dado mucho morbo) (¡Ah si! ¿Cuándo?) ( “A última hora alguna que otra vez en S. te he visto ahí en la penumbra bailoteando, con esa cara de cansado que pones y uf como me la has puesto, en esos momentos te hubiera hecho de todo tio”) (“Es bueno saberlo”).
(Risas)
(Risas)
Fue otra noche de fiesta más.
Terminamos como siempre, él yéndose al amanecer con otros dos tios a una discoteca y yo volviendo a casa medio muerto.
Y pensé en las duchas del vestuario de la piscina y los chicos que había bajo ellas a la hora de irnos, o bien medio empalmados todavía por culpa de las chicas que con las que habían pasado la tarde o bien definitivamente entonces, todos con la pollas enormes, mejor. Y también recordé su polla, claro está, que siempre veo de lejos, a trozos, hoy por pudor suyo apenas sobresaliendo por debajo de su camiseta, muy gorda, con un montón de pellejo acumulado en la punta, en apariencia enorme, de esas que en el hipotético caso de metermela en la boca un dia me impediría casi respirar y que al correrse lo haría tan adentro de la misma que me obligaría a tragarme toda la leche que Genis suela soltar (según él muchísima y de color muy blanco)...
Y entonces, por segunda vez y en unas pocas horas, pensado en cuanto me gustaría ser una de esas chicas a las que persiguen y manosean, o alguien con una polla enorme como él quiere, me corrí.
Y me di la vuelta y cerrando los ojos intenté dormir algo.
De nuevo en casa, en mi cama, no ya en el baño de un viejo polideportivo, oyendo todos su gritos.
Comentario:
MUCHISIMAS GRACIAS A TODOS
UN BESO
ALEX
UN BESO
ALEX
Comentario:
Felicidades guapo! No todo el mundo llega a las 100 posts. Besitos y adelante.
Comentario:
Felicidades, vas muy bien, sigue asi, nos tienes enganchados. Un Beso.
Comentario:
Enhorabuena Alex por esos 100 blogs!... Y pensar que empezamos mas o menos juntos hace ya mas o menos un año. Sigue así, un abrazo!!